Disclaimer: Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Izayama
Contiene Shounen Ai (relación chicoxchico) Riren/Eneri
Contiene Lime
Jean pensó que era la cosa más injusta del mundo, pero sólo pudo gemir de frustración cuando escuchó la orden del sargento.
–Que no te quiero ver aquí durante dos meses, Kirschtein. Dos meses. Si veo tu asquerosa presencia dentro del castillo por motivos que no tengan que ver a una misión me encargaré de que pases el resto de tu vida limpiando los baños de las tropas estacionarias. ¿Fui claro?–
Y por supuesto que lo fue, Jean no pudo hacer más que gemir otra vez. Armin, a su lado estaba sudando frio. ¡Él también lo estaba, carajo! La expresión del sargento era una de las que más le había asustado, similar a la que vio en aquel juicio donde le dio una paliza a Jaeger. No, quizás aún peor.
–¿Por qué tanto tiempo, sargento? No es como si…–
–¿Te parece poco el haber conspirado para alterar la concentración de los soldados? –con soldados, se estaba refiriendo a Mikasa. A Mikasa fastidiando a la tropa femenina, algo que se había enterado hace bastante poco. Y muy probablemente a Jaeger. Jean suspiró con fastidio; maldito consentido. –Sin considerar que el propagar un rumor que puede afectar la conducta y atentar contra el estado físico de los soldados no es la conducta apropiada en una milicia. Están siendo entrenados para asesinar titanes, no para trabajar en un diario de chismes–
La realidad, es que Jean podía replicar a esto con bastantes excusas sin embargo… joder, era el Sargento. Nadie se atrevía a contradecirlo, ni siquiera Hanji Zoe en su mejor momento de autoridad. Apretó los dientes, forzándose a no replicar más y hacer que Levi decidiera aumentar su condena, echándole una mirada de soslayo a Armin. Seguía pálido como un cadáver y tieso como una estatua. Jean no sintió pena de él –Porque, después de todo sería su compañero en las caballerizas– pero sí que volvió a preguntarse cómo alguien como él podía ser parte de la Milicia.
–Arlert, tienes permitido entrar al castillo sólo por cuestiones de investigación. Hanji te necesita, después de todo y no podemos permitirnos el dejar que un táctico esté de vacaciones tanto tiempo – Ah, claro, porque era un estratega. Armin no dijo nada y sólo asintió, mirando al piso. Levi les dirigió su última mirada de seriedad –Una que hacía que ambos se estremecieran. Jean pensó que si los titanes tuviesen alguna conciencia, reaccionarían de la misma forma– antes de apuntar con la mirada hacia la puerta.
Armin se disculpó una vez más –Porque Jean aún no sabía por qué debía disculparse– antes de avanzar lo más rápido y dignamente aceptable posible hasta la puerta y cerrarla tras ellos. Sólo en ese momento, Jean se dirigió hacia él.
–¿Porqué no dijiste nada? –Armin le miró como si se hubiese vuelto loco. Ambos habían sido condenados a dormir en las caballerizas, pero Arlert estaría sólo un par de días. Jean se cruzó de brazos y le perforó con la mirada. Sólo en ese entonces Armin decidió decir algo.
–Porque el sargento te habría puesto ahí mucho más tiempo y a mi también y… –se encogió de hombros. Jean no supo porqué se sintió un poco decepcionado de él – …alguien debe contener a Mikasa–.
Oh, eso decía muchas cosas.
Jean alzó una ceja y le miró con extrañeza. Armin se avergonzó un poco pero siguió caminando rumbo a las escaleras sin decir nada.
Con que a Armin le gustaba Mikasa ¿eh?
–Vaya –fue lo único que dijo, mientras salían del castillo. La verdad es que no sabía que más decir al respecto.
O que pensar de ello.
–Levi, creo que realmente exageraste–
Rivaillen frunció el entrecejo, una reacción instantánea a lo que Hanji dijese o estuviese presente. No podía evitarlo, desde el primer día pensó que esa mujer estaba realmente loca.
Y… aún lo creía. Levi no podía creer que alguien podía volverse más tocado aún con el paso de los años.
–Se nota que no estás a cargo de esos mocosos –replicó simplemente, continuando su camino como si nada fuera de la mesa de Reuniones donde Irvin les había informado de sus próximos movimientos.
–¡Eso no tiene nada que ver! Ni siquiera Irvin los enviaría a las cab…–
–Ackerman ha estado intimidando a todas las reclutas de la legión –le interrumpió, fastidiado. Hanji Zoe le miró unos segundos con asombro para echarse a reír a mandíbula suelta. No sabía por qué, pero eso le irritó aún más. Las reacciones de esa mujer siempre le irritaban.
–¿Es en serio? Eren definitivamente se acaba de quedar sin prospectas– Y ese era el único motivo por el que a ella no la castigaba también. Era un agrado cuando alguien hacía el trabajo por ti, realmente. No que Eren fuese del tipo de persona que hiciese algo así –Más bien, era igual a un cachorro. Desde el principio lo pensaba y ahora si que lo reafirmaba– pero le gustaba ser un hombre precavido. Levi se encogió de hombros con indiferencia y no dijo nada al respecto –Y… supongo que a ella no le has hecho nada aún por ese pequeño problema –Hanji le miró con burla. Levi comenzaba a pensar que Irvin realmente estaba loco por darle un puesto de poder a esa mujer. Uno que le hacía abrir puertas sin preguntar y sorprender a su compañero de armas besuqueándose con su "sujeto de experimentos", de pasada. Algo que, obviamente, no le había hecho nada de gracia. Sobre todo al ver lo bien que se lo había tomado Hanji que se las había arreglado para ser la principal cotilla en su relación.
–Por supuesto que le advertí –replicó. Pero una advertencia a un castigo real por ahora, no era para tanto. Aunque por supuesto, llevaba a penas dos días. Y la cría se estaba volviendo realmente molesta por a penas y dejarlo solo cuando Eren le hacía compañía en la noche, a la hora de la lectura. Y eso fue sólo porque Levi le advirtió que no quería verla ahí si iba a ser tan ruidosa.
–Ya. Esperemos que no se te vaya de las manos~ –masculló la mujer, pero aún mantenía esa sonrisa burlona. Levi sabía que ella esperaba que eso sucediera. Hanji Zoe era de las locas mujeres que aún no entendían las consecuencias de que eso se supiera –me encantaría ver la reacción de Ackerman cuando vea quien es la novia de nuestro Eren~~ –.
–Cállate –
Definitivamente algún día la mataría. Si no supiera que su cuarto era un completo basural la estrangularía mientras duerme.
Después de haber limpiado las caballerizas correctamente por fin pudieron encontrar un lugar para dormir. Jean se sentía orgulloso; habían logrado encontrar un lugar donde el viento no llegaba hacia ellos si tapaban los resquicios con paja y madera y el piso no era tan incómodo si usabas lo mismo. Armin, por suerte había tenido la ocurrencia de traer ropa de cama y muchas mantas para pasar la noche. Estaban en otoño, por dios, Jean no entendía como el Sargento no había pensado en eso.
–Espero que con esto no pasemos frio –admitió, posterior a terminar de acomodar la tela en el piso. Más parecía un nido de pájaros que otra cosa, pero las noches estaban siendo indudablemente frías y… lamentablemente, la primera guardia les tocaba también a ellos.
–No, lo dudo. El problema sería si empieza a llover –escuchó de Armin, lo que le causó un suspiro. Pero era verdad; si bien el lugar se encontraba techado, el agua corría. Y llegaría indudablemente a ese lugar si resultaba ser muy prolongada. Mañana deberían conseguir un poco de madera y solicitar al sargento el crear una especie de muralla. Después de todo, los potrillos dormían en ese lugar también y no podían darse el lujo de perderlos.
–¡Armin! –
Ambos se giraron al escuchar la voz de Mikasa alrededor. Armin inmediatamente levantó la mirada lo que le molestó un poco. Increíble. ¿Molestarle a él? ¿Por ella? ¿Por qué? Durante el día, las cosas habían avanzado bastante bien. Armin no hablaba demasiado y él bastante, lo que hacía de la plática algo ameno.
Mikasa entró prácticamente corriendo, con la misma expresión de seriedad cuando implicaba algo relacionado a Eren. Escuchó al rubio suspirar antes de acercarse a Mikasa. Jean sonrió como siempre que algo estaba relacionado con ella, aún sin creer el cómo Eren podía ser esa clase de canalla. Joder, él estaba tras Mikasa desde que la había conocido y el malnacido de Jaeger no había hecho nada para tenerla donde quería.
–¡Mikasa! Pensé que estarías con Eren en los ba…–
–Estará bien alrededor de diez minutos –afirmó, muy segura de si misma. A veces Jean se preguntaba si Mikasa poseía alguna especie de radar de Eren o algo parecido. Y maldijo internamente una vez más a ese idiota. –Dime ¿De verdad la novia de Eren es de la legión?–
¿Otra vez con eso? Jean se preguntó como Eren podía mantener eso tan en secreto con alguien como Mikasa cerca de él. Las pocas veces que le había visto solo –bien, bastante más que eso– se encontraba en una misión o Mikasa había sido mandada a trabajar a otro lugar. El sargento era muy estricto en eso de mantener su alrededor en tranquilidad y Hanji Zoe se los había advertido.
–Escucha Mikasa ¿No crees que es sufic…?–
–Les pregunté. A todas ellas. Pero nadie fue capaz de decirme nada –Mikasa suspiró con fastidio. Jean se preguntó que veía en ella porque aún así la encontraba hermosa. Pero fijó su mirada en Armin y le vió bastante nervioso.
–¡¿Qué hiciste que?! Pero Mikasa…–
–¿Crees que se trate de Hanji? –Armin negó rápidamente con la cabeza. Jean le vió tan apesadumbrado que… por dios, tuvo la peor idea del planeta. Y con sólo eso, decidió abrir la boca para ayudarle aunque sea un poco.
–Escucha, no creo que Eren esté con alguien… es decir, pasa casi todo el día contigo –Se encogió de hombros e intentó parecer despreocupado. Una parte de él estaba molesto, muy molesto… y pensó que sería una idea estupenda si Mikasa llegase a descubrir a Eren. El desgraciado que mantenía dos relaciones al mismo tiempo y con sus amigos, ni más ni menos. Y la otra… bueno, quería ayudar a Armin aunque no le entendiera.
Es decir, él era la pareja de Eren ¿Porqué no podía decírselo a Mikasa y ya?
Tragó saliva al sentir la mirada de Mikasa en él. Jean intentó no parecer asustado, pero era bastante difícil con la mujer que tenía en frente, por mucho que le gustara.
–¿Eso crees? –Jean intercambió una mirada con Armin. Esto iba a ser más duro para todos si Eren no abría la boca.
–¿Dónde está?–
Levi levantó la mirada de la biblioteca que él y otros soldados habían llenado con libros para la Legion. Había sido un mutuo acuerdo con Irvin desde el momento en el que había llegado de que si bien eran soldados y debían entrenar a diario, no había motivos por el que encontrar un pasatiempo noble y que llenase sus mentes de algo más que tácticas de batalla no fuese importante también. Además, leer tanto informe durante el día era deprimente, Levi necesitaba leer algo por mucho decente. Lo que había comenzado como unos cinco sencillos libros que su sueldo de capitán habían pagado terminó con una biblioteca completa; cortesía de la nación y de cada soldado que había pasado por la legión de reconocimiento. Irvin había aceptado que parte del presupuesto debía servir para algo decente, además de que Hanji había fastidiado por libros de biología durante un mes completo.
Vio a Eren apuntando con el dedo hacia la entrada, trayendo consigo un libro propiedad de la vasta biblioteca que contaba ahora con tres repisas repletas de libros de todo tipo.
–Me costó convencerla de que podía ir al baño sin ayuda –suspiró, depositando cuidadosamente el libro en el espacio que había disponible. La sala era lo suficientemente grande como para tener al menos 7 repisas más, algo que harían con el tiempo. Ya había mandado a construir la cuarta.
–¿Piensa que estás solo? –Eren se encogió de hombros. Muy probablemente Mikasa haya revisado previamente el lugar de estar aquí, lo que le habría fastidiado. Van cinco días y contando.
–No sabe que estoy aquí –Eren se sonrió, Levi rodó los ojos y decidió seguir mirando las tapas, por el libro que había buscado el mes pasado y resulta que alguien más había tomado. Tenía una visita pendiente a la librería, algo que haría después de la misión que tenían el mes siguiente.
–Va a buscarte –inquirió, pero levantó la cabeza y le miró con curiosidad. Eren hizo una mueca pero no respondió nada. En cambio se acercó, presionando el costado de su chaqueta con las manos, como si fuese un niño. Levi, en respuesta, siguió buscando el libro –¿Te lavaste los dientes? –preguntó descuidadamente, alzando el brazo y tomando uno que por suerte no le sobrepasaba. Odiaba pedirle a alguien que sacara los libros de arriba por él pero odiaba mucho más usar una escalera para ello.
–¡Si señor! –
–Ah, este tampoco es–
Pero dejó el libro sobre la repisa, se volteó y jaló a Eren de los pliegues de la chaqueta. Sus cuerpos se juntaron de forma automática y mucho más sus labios, que inconscientemente buscaron los del otro. Las manos de Eren se deslizaron tímidamente por los bordes de los brazos del sargento y a penas y tocaron su espalda mientras sus bocas se movían de forma rítmica. Levi, en cambio, con confianza pasó sus manos por debajo de los brazos del chico y lo apretaron con fuerza hacia él; haciendo que Eren soltara un jadeo que aprovechó para deslizar su lengua dentro de su boca. Saboreó el sabor a menta que sólo la pasta dental podía proporcionarle y palpó todo lo que la posición, el tiempo y su propio alcance le permitió de forma lenta y pausada. El calor comenzaba a acumularse de a poco y tanto sus mejillas como las de Eren comenzaran a ruborizarse. Se separaron sólo unos minutos para volver a besarse y así, durante minutos, sólo con el ánimo de reconocerse y con la frustración de no poder hacer nada más que eso.
Pero, tal parecía que su cuerpo no pensaba lo mismo.
Inconscientemente terminó restregando su pelvis contra la de Eren, haciendo que el chico reaccionara e instara a moverlos hacia la pared más cercana. Por esta vez lo permitió sin chistar, pero se recordó a si mismo que la próxima vez el control lo debía llevar él. Estando contra la pared, con los labios de Eren contra los suyos y con las manos del susodicho deslizándose de su espalda hacia abajo terminó subiendo las manos de su espalda a su chaqueta, jalando aún más. Sus cuerpos mucho más pegados le instaron a rodear el cuello de Eren con sus brazos. Se estremeció de forma visible cuando las manos del chico terminaron en su trasero, que presionó con mucha más confianza de la que había demostrado hasta el momento.
–Hey mocoso, donde estás tocando –inquirió entre jadeos, haciendo que su tono de voz perdiera la usual dureza. Eren, aún con los ojos cerrados se las arreglo para hacer un mohín.
–Hace una semana que no lo veo, sargento–
Y a Levi le hubiese gustado decir 'mentiroso' pero su boca volvió a ser ocupada y su excitación era tal que podía permitírselo. Eren le levantó la pierna derecha –y le hizo pensar que definitivamente se estaba tomando atribuciones que él no le había dado– para facilitar la fricción, que les hizo soltar jadeos ahogados cuando sus erecciones, a través de la ropa chocaron. Levi no se sentía cómodo, pero como había descubierto no hacía mucho el sentirse vulnerable le daba un poco de morbo, así como dominar a Eren. Por ende simplemente se dejo hacer, haciendo como único acto de dominio el presionar el cuello de Eren con fuerza e intentar que su lengua no fuera dominada.
Cabe decir, que falló estrepitosamente.
Pasos provenientes del cuarto continuo les puso en alerta, mas no se detuvieron. Ahogaron sus jadeos entre besos mientras el calor aumentaba cada vez más y Levi deseó el estar en una cama, por mucho que sus instintos le gritaban que fuese a bañarse para quitarse la sensación pegajosa provocada por el mocoso que le besaba a morir.
–¿Eren? ¿Estás por aquí? –Eren se detuvo automáticamente, alejando su rostro del sargento y mirando hacia la puerta. Levi, no muy contento con la reacción se acercó y le mordió el cuello con fuerza, haciendo que Eren provocara un alarido y sus manos masajearan el trasero del sargento con muchas más ganas. Una de las manos que rodeaban el cuello de Eren tomaron su mentón con fuerza, obligándole a mirarle.
–¿Eren? –
–Haz que termine o te juro que no podrás levantarte en días… –susurró, restregándose duro y necesitado contra él –…de la paliza que te daré–
Ni siquiera él creía lo que había dicho, pero lo había dicho. Fue una orden que Eren ni siquiera objetó, levantándole las dos piernas y obligándole a rodear sus caderas con las piernas, para comenzar con una fricción dura, dolorosa. Placentera. Levi podía escuchar los gritos de Mikasa, estaba seguro que de abrir la puerta lo primero que vería sería a dos hombres besándose como si fuese la última vez y podría distinguir claramente el cabello castaño de Eren. El chico deslizó una de sus manos por sus entrepiernas y se las arreglo para desabotonar ambos pantalones, comenzando con un masaje que mandó al diablo su razonamiento y le instaron a querer terminar a toda costa.
–¿Estás por aquí, Eren? –
Ah, estaba tan cerca. Sentir la mano fría y callosa de Eren sobre su erección le hizo estremecer. Sentir la otra erección contra la suya, mientras un vaivén desbocado y que, provocado solo con sus pelvis le hizo jadear. Escuchar la voz de esa mujer, que se encontraba al otro lado de la pared sin saber lo que hacían le excito más de lo que le hubiese gustado admitir. A Levi, le gustaba el peligro. Definitivamente. Sentir el corazón desbocado, sus jadeos de cansancio, era algo por lo que valía la pena vivir. Sentir el dominio de Eren sobre él, sus manos en su trasero desnudo, sus dedos jugando donde en condiciones normales no debería… lo llevó al orgasmo de una forma gloriosa, estrepitosa. Levi no gritaba, pero se convulsionaba en un grito mudo que era opacado por la boca de Eren, quien se había sumido en su propio culmine personal. Estaban totalmente pegajosos, sudados, cansados… pero era una sensación que a Levi le agradaba –sólo durante dos minutos. Después debía correr hacia el baño– lo suficiente como para querer repetirlo… en las cálidas paredes de su habitación.
Eren se deslizó hacia el piso lentamente, llevándose a Levi con él. Sólo en ese momento se percató que el piso no estaba tan limpio como debería y… aún estaba durante esos dos minutos. Mikasa seguía gritando, pero sus pasos se habían alejado de la biblioteca. En un acto totalmente fuera de si mismo –pero no tanto–, levantó la mano que Eren había puesto sobre sus erecciones para suprimir el orgasmo y procedió a lamer la palma. Eren se estremeció de pies a cabeza, pero prosiguió a besarle con ardor y a intentar quitarle la chaqueta. Levi lo detuvo.
–Dos días y arréglatelas para ir a mi habitación –ordenó, antes de levantarse y arreglarse la ropa como si nada. Hizo una mueca de asco al ver el estado de su ropa. Necesitaba un baño, pero ya.
–¡Si señor! –Eren se levantó de un salto con una sonrisa que le dieron ganas de golpearlo. Pero no hizo más que acercarse a la librería y pedirle a Eren que le sacara un libro de las estanterías de arriba –con un poco de fastidio– mientras su organismo le gritaba que dos días sería demasiado.
Y no hablaba del sexo, lastimosamente.
–Dos semanas, Ackerman. Dos –gruñó, alzando una ceja y obligándola a responderle. Pero Ackerman sólo gruñó y Eren, a su lado, hizo una mueca. –Y no quiero, bajo ninguna circunstancia que te acerques a Jaeger. No quiero que coman juntos, no quiero que hablen –Mikasa iba a decir algo, él lo esperaba. Que se atreviera a retarlo. Oh, claro que quería que lo hiciera, estaba tan cabreado que hasta le daría pelea si ella le retara. Pero Eren le pellizcó el brazo y eso, no le ayudó a su buen humor. Lo que si ayudó fue ver a Arlert temblando del miedo al otro lado de la chica –Intenta siquiera desobedecer esta orden y lo haré peor. Si a Kirschtein le prometí el limpiar los baños de las tropas estacionarias por el resto de su vida no quieres pensar que es lo que haré contigo –El ver la cara de frustración de la chica compensó todo lo malo que le había hecho pasar. Oh, definitivamente no se arrepentía de aceptar la propuesta del idiota de Irvin. Como le gustaba tener el poder de decidir sobre los demás.
–Ba, que raro, la puerta de la biblioteca estaba abierta –Y definitivamente no iba a pensar en eso por el momento. Después de todo, de haberlos notado sí que habría reaccionado.
Lo continúe por petición. ¡Gracias por apoyarme! ¡Es mi primer Lime! ¿Se permitirá publicar Lemon en ? xD
¿Qué es lo que habrá pasado en los baños para que Levi esté tan furioso?
¿Qué creen que sucederá entre Jean y Armin?
¿Mikasa seguirá interviniendo sin darse cuenta?
