Ojos negros
Para Lenale-chan & a 3BYHancock
Capi #2: ¿Existe la esperanza?
En la mansión Sabaku…
-No te muevas- ordeno por décima vez Temari mientras arreglaba la corbata de Gaara por, valga la redundancia, décima vez. La rubia llevaba un traje de dos piezas, pantalón y saco a juego de color rojo, una camisa color beige casi blanco y unos zapatos carísimos de diseñador que le hacían ver casi 7 centímetros más alta de lo que realmente era. Su cabello estaba pulcramente peinado en una trenza que descansaba en su hombro derecho y su maquillaje era muy ligero.
-Está bien así- contesto nuevamente el ojiturquesa. Soltó un suspiro pesado. Sai, a su lado, le entrego su saco negro y con fastidio se lo coloco encima.
-Nada de "está bien", debes verte perfecto. Faltan solo unas horas para ver a los Uchiha.- el comentario hizo hervir la sangre del pelinegro pero tuvo que tragarse cualquier emoción, después de todo el solo era un sirviente más de la casa.
Volvió a acomodar la corbata de su hermano y sonrió satisfecha. – Eso está mejor, ahora tengo que ir a ver a Kankuro. Nos vemos en media hora en la sala de visitas.- con pasos algo bruscos se alejó hacia la puerta y con la mano en el pomo agrego- Oh y Gaara, no quiero que digas nada. No debes de arruinar esta cena. Es muy importante para todos y dudo que puedas decir algo inteligente- la puerta se cerró suavemente tras ella.
Frunció el ceño realmente molesto. ¿Le acababa de decir estúpido?
Gaara nunca había estado tan… confundido. Por un lado quería golpear a su hermana para quitarle la sonrisa triunfal del rostro y por otro quería abrazar al chico a su lado y suplicar por perdón. Se arrepentía y mucho sobre lo ocurrido; pero era una de las pocas cosas que atesoraba en forma de recuerdos. ¿Cuándo se había vuelto su vida tan llena de contradicciones?
Mirándose en el espejo suspiro nuevamente y se giró para encarar al ojinegro que le miraba con algo entre la furia y la tristeza.
Un silencio tan incómodo y tenso se instaló entre ellos como una barrera impenetrable que exasperaba a Gaara y le daba un poco de paz a Sai.
El pelirrojo fue el primero en hablar- Sai yo…- pero el pelinegro lo ignoro por completo.
– Si es todo lo que necesita entonces me retiro-
Gaara estaba a punto de detenerlo pero ya era tarde… Sai se había ido.
Tomo su cabeza entre sus manos y tiro de su cabello en un claro gesto desesperado. - Soy un tonto- susurro quedamente mientras los recuerdos de esa noche le nublaban los sentidos y la cordura.
*Flash back*
Reparaciones entrecortadas, maldiciones y pequeños sonidos húmedos llenaban la habitación.
-Gaa… Gaara- un nombre apenas pronunciado entre gemidos eróticos. Beso en el mentón, beso en la mejilla derecha, otro beso en la izquierda, un cuarto beso en los labios con pasión y deseo. Una caricia atrevida. Una lengua juguetona en su oreja volviéndolo loco.
-Sai- un sonido gutural torturándolo de manera lenta y deliciosa; encendiéndolo como fuego.
Ropa ofendiéndole de la peor manera y siendo salvajemente arrancada de la piel inmaculada. Un cuello firme y puro ofreciéndose sin saberlo para ser besado, mordido y marcado.
-Eres mío, ¿escuchas?- una orden, no una petición.
-Siii- monosílabo nunca pronunciado con tanta devoción.
Una estocada precisa, dolorosa e indeseada. Intromisión demasiado pronta. Lagrimas brotando de los ojos negros como el carbón. Ojos turquesa severos, insaciables. -NO- penetración brutal, más fuerte, crecidamente posesiva -basta- susurro apenas audible, suplica ignorada. Uñas enterradas con fuerza en los hombros. Manos tomándolo con fuerza de la cintura.
-Mio, mio, mio- palabras enfatizadas con penetraciones crueles. La ternura olvidada en un rincón. El amor despiadadamente dejado de lado.
-Gaara- ya no hay amor, ya no hay deseo, solo una plegaria por piedad, porque pare.
Sin quererlo, un intenso orgasmo les toma desprevenidos. Él le mira por fin y esas lágrimas logran su cometido. El verdugo se apiada del condenado.
Gotas de sudor y saliva perlaban sus cuerpos a la escasa luz de la luna. Dos cuerpos separándose. Sangre entre sus piernas y semilla ajena en su entrada. Dolor. Desesperación. Shock absoluto… ¿En qué momento se había perdido a sí mismo?
Su ahora koibito mirándole con miedo, abrazándose a si mismo e intentando alejarse de él lo más que su lastimado cuerpo se lo permitía. – Gaara – una pregunta no pronunciada ¿Por qué? Más lágrimas.
- Sai… yo… - ideas, excusas, cosas sin sentido rondando su mente. El orgasmo aún muy presente le adormilaba el cerebro. ¿Qué decir? – Yo… lo siento- palabras cobardes para un hombre cobarde. Huye, huye como animal herido y se refugia en el baño.
Unos minutos de silencio y luego un portazo. – Soy un idiota – exterioriza y ahora son sus ojos los que se ponen acuosos.
*Fin de Flash back*
Gaara abrió los ojos sin saber cuándo los había cerrado y se dejó caer derrotado en su cama. Descargó toda su furia y decepción contra su pobre almohadón de plumas de ganso - ¡maldición!-
En la mansión Uchiha
-¡NO! ¡NO LO HARE! - gritaba un Sasuke muy enojado que le lanzaba todo lo que encontraba a su hermano mayor.
-No seas infantil Sasu-chan- Itachi era algunos centímetros más alto, tenía unas ojeras que llevaba todo el tiempo encima por las largas desveladas que se aventaba en la empresa familiar. Su larga cabellera negra casi siempre recogida en una coleta baja ahora caía descuidadamente por sus hombros húmeda y sus característicos ojos rojos brillaban divertidamente ante el berrinche de su pequeño hermano. - Vamos mi querido ototo- insistía mientras se acercaba a su hermanito y se agachaba justo para esquivar el control de la televisión LCD del pequeño Uchiha – solo te vas a comprometer- esta vez sonrió malvadamente – no es para tanto- y en un ágil movimiento aprisiono a Sasuke con su cuerpo y le puso el saco del traje – te vez muy sexy Sasu-chan- se burló.
El chico solo lo fulmino con la mirada. Llevaba puesto un traje hecho a la medida color azul marino con una camisa verde menta suave y unos zapatos negros muy formales. Mechones de cabello caían desordenadamente por su rostro dándole un aire coqueto y seductor.
-¿Cuántas veces te tengo que repetir que NO pienso CASARME?- reto Sasuke.
- ¿Y cuantas veces te tengo que contestar que no te estoy pidiendo permiso?- devolvió Itachi en el mismo tono desafiante. Luego de unos minutos de miradas filosas y desafiantes Itachi cerró los ojos exasperado, llevándose dos dedos al puente de su nariz en un vano intento de frenar su dolor de cabeza y suspiro pesadamente – escucha pequeño, esto no se trata de ti, ¿sí?-
-¿Disculpa?- ironizo el joven Uchiha viéndole con incredulidad – Estamos hablando de un compromiso con una mujer que no conozco y que además será mi esposa.-una mueca de hostilidad se formó en su rostro- Creo que se trata MUCHO de mí-
La suave risa de su hermano interrumpió sus pensamientos – No es mujer, si es lo que te preocupa-
El menor de los Uchiha se quedó mudo.
-Anda, muévete que vamos tarde- dándole suaves empujoncitos logro mover a su ototo y lo dirigió hacia la entrada donde su nuevo Ferrari 480 Spider negro les esperaba encendido y listo para correr.
Como autómata se subió al asiento del copiloto y se abrocho el cinturón. Arrancaron y pronto estuvieron cerca de las orillas de la cuidad.
-Sasuke, ¿estás bien?- pregunto realmente preocupado Itachi. Algo en el extremadamente pálido y enormemente inexpresivo rostro le indicaba todo lo contrario.
-Cla-claro que estoy bien.- alego desconcertado el pequeño pelinegro. Cerró los ojos, tratando aun de procesar la información recién recibida.
Cuando se detuvieron en el AutoMac e Itachi le pregunto que si quería algo de comer en su mente la mirada desubicada del hermoso rubio le nublo los sentidos, su sonrisa despreocupada. Luego unos recuerdos de su infancia corriendo tras un pequeño pelirrojo de ojos increíblemente turquesa le recordaron que ya no era libre. El baka parecía tan lejano ahora… más de lo que realmente estaba considerando que ni su nombre sabia.
-¿Sasuke, no quieres nada?- escucho vagamente a su hermano.
Sasuke se desmayó.
En la casa Uzumaki...
-… te digo que algo no anda bien-
Naoko se mordió el labio inferior y apretó más el celular en su mano. –Nii-chan está bien, normal como siempre Nezu, no sé a qué te refieres- insistió.
-Dejémonos de mentiras Ko, sabes que algo no está bien. Te digo que lo vi caminando hoy hacia tu casa y cuando lo salude ni siquiera me volteo a ver, aunque… no es como si me viera normalmente.- el chico del otro lado guardo silencio unos segundos y luego pregunto perspicaz - ¿No se habrán peleado, verdad?-
-¿¡Qué! ¡No! Te digo que todo está bien… al menos conmigo.-
-Estoy preocupado.-
-Siempre estas preocupado por Naru- su tono denotaba ternura y un poco de compasión.
-Es una lástima que solo tú lo notes Ko-chan.-
-Ohh… ¡no seas pesimista! Te digo que ha soñado contigo, pero no quieres escuchar.-
-Tu misma me has dicho que no dice nombres.-
-¿Y cuál es la diferencia? Eso no significa que no seas tú-
-Nunca me ve. Ni aunque tropezara conmigo me notaria. ¿Por qué habría de soñar conmigo? ¡Además!, ese no es el punto. ¡Te digo que no está bien!-
La castaña suspiro –Está bien, hablare con él hoy. ¡Y no pierdas las esperanzas Nezumi-kun! Yo sé que mi hermano te quiere-
-Yo… - La voz del otro lado de la línea se quebró momentáneamente y luego se volvió un suave murmullo –habla con el Ko-chan. Nos vemos luego.-
La llamada termino y la chica guardo su celular en la bolsa de su pantalón.
Su hermano toco entonces la puerta de su cuarto.
-Adelante- dijo nerviosa. ¿No había manera de que hubiera escuchado, o si?
-Nao-chan- saludo el rubio mientras entraba a su cuarto.
Ella se volvió para verlo de frente.
-Quisiera hablar contigo sobre algo… es importante- su voz alterada le puso en alerta. "Nezumi-chan tenía razón, algo no anda bien"
-¿Te has peleado con Deidara-san?-
Naruto le vio sorprendido –No, para nada- contesto rápidamente.
-¿Es sobre esos sueños?- murmuro la ojiazul sin verle a los ojos.
Él se tensó al momento "Tal vez no es una buena idea después de todo…"
-Nii-san, sabes que puedes decirme lo que sea, ¿nee?- su mirada suave le relajo al instante y, aun dudando de haber tomado la decisión más inteligente, Naruto comenzó a relatar su "infortunado" accidente con aquel chico de los ojos negros.
Lenale-chan, querida, no te apures por los RR hahahaha no importa cuando lleguen mientras lleguen hahahahaha
Uff… no sé porque me ha tomado tanto este capi D:
¿Será que apenas me estoy aclimatando al nuevo semestre? Aunque con los parciales de esta semana… Uff… creo que no pase uno que otro D:
Espero que sea eso y no la falta de inspiración hahahahaha
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Besos
Regis 3
