CAPITULO 2

Mientras yo terminaba de arreglarme Albert me pregunto por el cepillo de snowball y yo le indique donde estaba, mire como le quitaba el disfraz y la comenzaba a cepillar con cariño definitivamente Albert era increíble, cuando termine fui por la correa y entonces los tres salimos y subimos a mi auto para dirigirnos al parque, Albert iba conduciendo y de repente me dijo -

- Candy, no sabes como me hiciste falta en todos estos años
- Mentiroso de seguro después de estudiar andabas de fiesta en fiesta
- La verdad es que no asistí a muchas, a veces pienso que no soy de esta época
- ¿Por qué dices eso?
- Tú mejor que nadie sabes que las fiestas no son lo mío, ¿acaso algún día falte a nuestras citas por el chat?
- La verdad es que no
- Eso debe de confirmarte que siempre llegaba temprano al departamento, porque muy puntualmente me conectaba a las 11:30
- Pudiste haberte conectado desde alguna tableta o algún móvil
- ¿para todo tienes una respuesta?
- Así es
- Bien, veremos si es cierto Candy ¿Qué sientes por Terry?

La pregunta me tomo realmente por sorpresa, porque la respuesta ni siquiera yo misma la sabia guarde silencio por algunos segundos y Albert se orillo y me miro con atención la verdad es que no sabia que contestarle entonces de mi gran bocota salió un -

- Me gusta mucho y disfruto su compañía
- Candy, tu también me gustas y disfruto enormemente de tu compañía mucho antes de que ese imbécil fuera tu novio
- Es diferente
- ¿Porque diferente?

La verdad es que no pude contestar a su pregunta ya que ni siquiera yo misma sabía lo que estaba sintiendo por el desde que llego, así que mejor le pregunte -

- Albert ¿te molesta que sea novia de Terry?
- Estoy bromeando cariño, no me hagas caso.

Albert nuevamente puso el auto en marcha hasta llegar al parque, la verdad es que me sentí desilusionada de que Albert no dijera que le molestaba el que fuera novia de Terry, decidí olvidarlo por el momento y disfrutar de nuestra "nutritiva comida" para luego juguetear un rato con snowbell, cuando regresamos a casa estábamos bastantes sucios así que mientras Albert bañaba a nuestra perrita yo aproveche para ducharme pues imaginaba que Terry pasaría a despedirse, de pronto mientras me cambiaba escuche mi móvil sonar vi que era Terry y conteste -

- Hola pecas
- Hola Terry, por enésima vez te pido que no me llames pecas sabes que odio ese apodo además ya no tengo pecas como cuando niña
- No importa a mi así me gusta llamarte, pero no hablo para discutir sobre tu apodo hablo para despedirme decidí adelantar mi viaje
- ¿entonces no vas a venir?
- Oye pecas ¿acaso no entendiste lo que acabo de decirte? Dije que voy a salir hoy mismo de viaje es mas que obvio que no voy a poder ir, así que nos vemos en dos semanas ¿ok?
- ¿no quieres que vaya a despedirte?
- No es necesario, tu atiende a tu amigo el gay
- Bien, pues que tengas buen viaje Terry.

La verdad me sentí bastante aliviada cuando me dijo que no iba venir a casa, uff se me ocurrían infinidad de cosas para hacer con Albert de repente me llego un delicioso aroma a palomitas de maíz, al parecer Albert quería que recordáramos viejos tiempos antes de que el se fuera siempre teníamos por costumbre hacer palomitas y sentarnos a ver televisión acurrucados sobre el sofá a disfrutar de alguna película así que salí gustosa y me dirigí a la pequeña sala y vi que el ya se había duchado también y además tenia sobre la mesa de centro todo un manjar listo, palomitas y soda de limón le sonreí y el me ofreció sus brazos y me dijo -

- Ven acá Candy
- Mmm huele delicioso
- Gracias, que bueno que te guste mi loción
- Tonto hablo de las palomitas
- Ah, yo pensé que te gustaba mi aroma porque a mi me gusta mucho como hueles tu.

Se me acerco lo suficiente como para que sus labios rozaran mi cuello, sentí como un enorme hueco se me hacia en el estomago y tratando de controlarme finalmente lo mire sonriendo y le conteste -

- Pues… no esta nada mal como hueles
- ¿eso es todo lo que tienes que decirme?
- Si ¿Qué mas esperas que te diga?
- Tal vez lo que yo te diría
- ¿y como que me dirías?
- Que si sabes como hueles, moriría por que me dejes probarte ahora mismo
- Bueno ya basta de bromas ¿te parece si ponemos una película?
- Esta bien cariño, pero no te sonrojes además no veo porque no pueda echarle un piropo a mi mejor amiga
- Y dime ¿a todas tus amigas les dices este tipo de piropos?
- ¿y si lo hiciera que? ¿te molestaría?
- No tendría porque, como dices solamente soy tu mejor amiga
- ¿segura?
- Si segura, será mejor que ponga una película
- ¿Cuál me vas a invitar a ver?
- Compre esta espero que te guste.

Me dirigí a poner la película y enseguida me senté al lado de Albert, la verdad es que si olía delicioso esta vez no me acurruque junto a el como en los viejos tiempos porque estaba temblando como una idiota y temía que el se diera cuenta yo fingía estar muy interesada en la película pero la verdad es que sentía la mirada de Albert recorrerme de pronto el me dijo -

- Veo que no deseas que te abrace como en los viejos tiempos
- Oh no es eso Albert es solo que la película esta muy emocionante ¿no te parece?
- Pues antes veíamos películas así o mas emocionantes y siempre te acurrucabas entre mis brazos
- Bueno si quieres lo hago
- Cariño claro que quiero pero ¿tú quieres?
- Claro que si ¿Por qué no habría de querer?
- No lo se, quizás porque ahora tienes un novio y sientas que si lo haces le faltarías al respeto
- Esas son tonterías tu y yo somos amigos y nos conocemos muy bien
- Entonces ven acá.

Me refugie entre sus brazos y sentía como mi corazón galopaba a mil por hora, sus brazos eran musculosos y fuertes mas sin embargo me envolvían con suavidad de pronto tomo mi mano y comenzó a rozar con sus labios mis dedos era una sensación deliciosa cerré mis ojos para deleitarme con ese placer que comenzaba a invadir cada milímetro de mi cuerpo sentía como mis pezones amenazaban con delatar lo excitada que me estaba sintiendo de pronto sin darme cuenta solté un leve gemido y Albert se detuvo, fue entonces que abrí repentinamente mis ojos y el volviendo mi rostro hacia el me miro con una intensidad que nunca antes había visto en sus enormes ojos, fue entonces que pude percibir que Albert estaba a punto de besarme y volví a cerrar mis ojos no podía evitar desear con desesperación que me besara después de algunos segundos que se me hicieron siglos pude sentir como sus labios se amoldaban a la perfección con los míos su lengua me recorría con voracidad y deseo después de algunos minutos dejo de besarme y se dirigió a mordisquear mi lóbulo me recostó suavemente sobre el enorme sofá y entonces yo le dije -

- Albert, detente por favor no esta bien lo que estamos haciendo yo… tengo un novio
- Perdona, no pensé que te sintieras ofendida – menciono en un tono molesto y dolido
- No te equivoques Albert, es solo que desde que te vi en el aeropuerto...
- Candy, creo que no es buena idea que me quede aquí hospedado será mejor que empaque mis cosas y busque un hotel
- No te vayas Albert por favor quédate, yo creo que todo esto es parte de haber estado tanto tiempo separados, debe de ser la emoción de volver a vernos si eso es
- ¿de verdad crees eso? o es que tratas de convencerte a ti misma
- Tal vez, no lo sé
- Ay cariño yo no estoy tan seguro, pero veremos que resulta de todo esto.

Después de haberme dicho esto me ayudo a recoger las cosas de la mesa para luego retirarse a su habitación a descansar, no pude evitar sentirme mal al ver que aunque trataba de sonreírme como si nada hubiera pasado sus ojos mostraban una enorme decepción, no lo sé tal vez estaba molesto conmigo porque no lo deje continuar la verdad es que yo si estaba muy molesta conmigo por haber cometido la estupidez de detenerlo, como me hubiera gustado que sus manos me hubieran recorrido y explorado.

Después de pasar a su recamara a darle las buenas noches me dirigí a la mía no cabía duda era una completa imbécil por no disfrutar de aquel maravilloso hombre, la imagen de su poderoso y bien definido torso no dejaba de atormentarme puesto que cuando pase a desearle buenas noches vi que no llevaba otra cosa mas que el pantalón del pijama además de admirar su fuerte espalda no pude evitar mirar hacia su parte baja y vi que contaba con otros atributos que me hacían desear tenerlo sobre mi cama, pero la muy idiota de mi decidí portarme bien.

Mientras me desvestía yo misma no paraba de recriminarme lo tonta que había sido, tal vez Albert tenia razón y lo mejor hubiese sido que el se hospedara en un hotel y vernos durante el día, ah no pero ¿como iba yo a permitir eso? – ¿ porque fuiste tan idiota Candy White? Debiste de aceptar que el se hospedara en un hotel.

Me deje caer finalmente sobre la cama y toque mis labios recordando el ardiente beso que hasta hacia algunos momentos acababa de compartir con Albert luego cerrando mis ojos comencé a recorrer mi cuello y finalmente mi lóbulo había disfrutado enormemente de esa placentera sensación que Albert me había brindado la verdad es que cuando Terry me besaba nunca sentí ni la mitad de lo que acababa de sentir con Albert la verdad es que mi cuerpo aclamaba que Albert lo tocara y acariciara, en definitiva mi cuerpo deseaba a Albert.

Al día siguiente un delicioso aroma llego hasta mi habitación, salí aun con mi pijama favorito puesto y salude a Albert como si nada pero el no dejaba de mirarme así que yo volví a decir -

- Dije buenos días Albert
- Perdón, buen día Candy ¿podrías hacer el favor de cambiarte?
- ¿Por qué?
- Creo que tu pijama es algo sugerente
- Desde luego perdón, enseguida regreso.

La verdad es que andaba súper cómoda con ese hermoso negligee, pero creo que Albert se sintió incomodo al vérmelo puesto aunque pensándolo bien si era demasiado sugerente ya que era de encaje así que rápidamente me puse unos jeans y una camiseta ombliguera ajustada.

Salí nuevamente y le pregunte -

- ¿Así esta mejor?
- Si Candy, no quiero que vayas a pensar que te veías mal con ese hermoso pijama sino todo lo contrario, pero debo recordarte que por mis venas corre sangre y soy un hombre Candy y como tal reacciono
- Está bien Albert, no te preocupes pero dime ¿Por qué te levantaste tan temprano?
- Porque quiero ir a ver algunos lugares para instalar la cliníca ¿te gustaría a acompañarme?
- Desde luego.

Ambos desayunamos y en cuanto terminamos de asear la casa nos cambiamos y nos dirigimos a buscar el lugar ideal para que Albert estableciera su clínica veterinaria, snowball desde luego que nos acompaño anduvimos de un lado a otro hasta que finalmente nos dieron las 3 de la tarde, ambos moríamos de hambre y decidimos entrar a un pequeño restauran en las afueras de Lakewood donde si permitían la entrada de mascotas, eso nos agrado mucho porque mientras nosotros comíamos en el restauran también snowball disfrutaba de una deliciosa comida especial para perros por supuesto en otra área.

Mientras platicábamos de todo y de nada finalmente Albert me dijo muy serio -

- Candy con respecto a lo que paso ayer yo quisiera pedirte una disculpa
- Olvídalo Albert, como te dije ayer tal vez fue la emoción de volver a vernos, por favor no quiero que te disculpes yo también correspondí y lo disfrute así que olvídalo por favor
- Es que no quiero olvidarlo Candy
- Albert por favor…
- Está bien, te prometo que tratare (mintío)

Cuando terminamos salimos y continuamos con nuestro recorrido la verdad es que nada nos gustaba, además desde que le dije a Albert que se olvidara del asunto su rostro se había tornado demasiado serio, el trataba de comportarse como siempre pero yo lo conocía muy bien y definitivamente no era el mismo, de hecho desde que llego no era el mismo., finalmente decidimos regresar a casa a descansar cuando bajamos del auto vimos a la sra. Elroy sentada vigilando a sus tres nietos que jugaban entonces Albert menciono -

- Candy ¿me acompañas a saludar y agradecer a la sra. Elroy por las galletas?
- Oh claro que si, vamos.

Atravesamos la calle y en cuanto llegamos los chicos corrieron a saludarme y me dijeron -

- Candy que bueno que ya tienes otro novio, el tal Terry es un mentiroso
- ¿Por qué dicen eso chicos?
- Porque cuando el esta delante de ti nos saluda muy amable, pero cuando tu no estas nos dice que somos unos mocosos odiosos, igual que snowball el no la quiere tampoco a ella
- Además la otra noche le dio una patada porque ella quería jugar con el yo le dije que te iba a decir
- ¿y porque no lo hiciste Anthony?
- Porque me dijo que le daría haría daño a la abuela si yo te decía algo
- Pero que maldito – dijo Albert no pudiendo contenerse
- Albert por favor contrólate - menciono Candy – chicos no se preocupen yo hablare con el en cuanto regrese
- Entonces vas a regresar con el?
- Por favor niños entiendan, miren el es Albert es un muy buen amigo mío y fue quien me regalo a snowball
- Mucho gusto Albert - dijeron los tres chicos al mismo tiempo
- El gusto es mío muchachos me gustaría proponerles una cosa
- ¿Que cosa Albert?
- Anthony, si nuevamente Terry los molesta o le pega a snowball no duden en decírmelo, yo me haré cargo de ponerlo en su lugar ¿les parece bien?
- Claro que si, muchas gracias Albert
- Albert ¿a ti te gustan lo animales? - pregunto Archie
- Claro que me encantan, acabo de recibirme de veterinario inclusive voy a poner una clínica aquí en Lakewood
- ¿quieres decir que eres un Dr. de animales? – pregunto Stear
- Jajajaja así es Stear
- Que bueno, Candy por favor se novia de Albert mejor, nos gusta mas para ti
- ¿a ti no te gusta Candy Albert?
- Claro que me gusta, ella es una chica muy hermosa definitivamente pero pues ya tiene novio
- Y que, se la puedes quitar ¿o no? - menciono Archie
- Niños ya basta – dijo Elroy acercándose
- Disculpen a mis nietos por favor uds. saben como son los niños de impertinentes en ocasiones
- No se preocupe Sra. Elroy – dijo Albert – ud. sigue tan hermosa como siempre disculpe si no vine ayer a saludarla y a darle las gracias por esas deliciosas galletas que me preparo
- No te preocupes Albert, que bueno que te gustaron pero mira nada mas estas mucho mas guapo que antes ¿verdad Candy?
- Eh si
- ¿quieren pasar a tomar un café?
- No gracias tal vez en otra ocasión venimos algo cansados porque andamos buscando un lugar para establecer la clínica
- Entiendo, bueno chicos descansen y cuando quieran ya saben que aquí tienen su casa
- Gracias sra. Elroy con su permiso
- Candy ¿podrías dejar a dormir a snowball con nosotros? – pregunto Anthony
- Es que esta algo cansada chicos
- Te prometemos que la dejaremos descansar anda Candy ¿si? – insistió Stear
- Esta bien, pero por favor dejen que descanse
- Te lo prometemos – dijo finalmente Archie.

Cuando finalmente entramos a la casa me deje caer pesadamente sobre el sofá y Albert siguió mi ejemplo ambos nos quedamos en un incomodo silencio cuando de repente Albert dijo molesto -

- Candy, si me entero de que ese desgraciado engreído de tu novio le vuelve a pegar a snowball o a molestar a los nietos de la sra. Elroy te prometo que le voy a romper la cara
- Albert, te juro que yo no lo sabia de veras
- Lo sé cariño, es solo que no pienso permitir que maltrate a nuestra snowball sabes que odio a la gente hipócrita y que maltrata a los animales
- A mi tampoco me gusta ese tipo de gente
- Candy ¿puedo hacerte una pregunta?
- Desde luego
- ¿Cuando estas con Terry el es bueno contigo y con snowball?
- La verdad es que siempre discutimos porque el no quiere acompañarme a pasear con snowball, no la quiere
- ¿puedo saber que cosas tienen en común? no me vayas a decir que el sexo por favor
- ¡Albert! Yo nunca me he acostado con Terry y la verdad me ofende que pienses que comparto mi cama con el
- Candy perdona yo…

Me levante como un resorte y me dirigí a mi recamara furiosa, escuche como el me llamaba pero la verdad es que no quería escucharlo ¿Cómo se atrevía a pensar que yo compartía mi cama con Terry? Si bien estoy consiente de que son otros tiempos en los que las chicas se acuestan con sus novios yo no era así y el debería de saberlo, tal vez si estuviera enamorada de Terry lo hubiera hecho desde cuando pero no lo estaba no ansiaba acostarme con el, deseaba acostarme con Albert ¡por Dios! Lo dije quiero acostarme con Albert quiero que me haga el amor hasta hacerme perder la razón quiero que sus manos y sus labios recorran todo mi cuerpo quiero sentirlo dentro de mi, su cercanía me excita como un mar embravecido.

Entonces para calmarme decidí tomar una ducha caliente finalmente ya mas tranquila salí únicamente con la bata de baño puesta estaba cepillando mi cabello cuando de pronto Albert toco y sin esperar a que yo le permitiera pasar entro, al parecer el también se había duchado llevaba únicamente sus jeans puestos así que me quede embobada admirando su desnudo y fuerte pecho el se me acerco y me dijo -

- Candy, por favor no quiero que estemos enojados nunca debí de haber dicho esa estupidez
- Albert, tú mejor que nadie me conoce, sabes que yo no me acostaría con nadie sin estar completamente enamorada
- ¿Entonces no estas enamorada de Terry?
- Creo que no y sinceramente no quiero hablar de el.

CONTINUARA…