Capítulo 2
Kate le observó en silencio con esa pose prudente que le había proporcionado la experiencia de los años.
- ¿No me dices nada?
Ella negó con la cabeza.
- En ese caso continúo hablando yo - se removió de nuevo en su silla – te propongo un picnic.
Obtuvo una cara de sorpresa como única respuesta.
- Si, en Central Park, un almuerzo al aire libre con su mantel de cuadros correspondiente y su cesta de mimbre llena de comida. ¡Ah! Y un paseo por la naturaleza. El día lo pones tú, el resto corre de mi cuenta – y guardó silencio. Apoyó la cabeza en su mano izquierda y esperó su respuesta. O al menos algún tipo de reacción por su parte.
Un silencio incomodo se creó entre ambos.
- No – dijo ella por fin
- ¿No?
- No
Castle ladeó la cabeza contrariado
- ¿Por qué no?
- Porque no sería apropiado
- ¿Apropiado? - repitió - ¿Apropiado para quién? ¿o para qué?- preguntó visiblemente molesto
- Apropiado para nuestra situación.
- ¿Qué situación? - entornó los ojos y su mirada se oscureció – ¿se me ha escapado algo?
Ella se sintió estúpida y enmudeció de nuevo.
- A mi me gusta compartir las buenas noticias con mis amigos. Y tu y yo somos amigos. ¿Dónde está el problema? - hizo una pausa y se quedó absorto unos instantes. Finalmente se dibujó en su cara una mueca de triunfo mezclada con incredulidad - ¿Es por tu amigo el cirujano?
- Déjale aparte, no tiene nada que ver en esto
- Pues entonces explícame por qué no es apropiado que dos amigos queden para comer.
Kate meditó su respuesta unos instantes. Y con mucha cautela preguntó:
- ¿No es una cita?
Él arqueó las cejas.
- ¡Por supuesto que no! Es como si quedaras con Lanie pero con 30 cm más de altura.
- Ella no me saca de quicio
- Nadie es perfecto
- Ni siquiera tú – afirmó con media sonrisa
- Ni siquiera yo – admitió – aunque me asemejo bastante a la perfección, ¿no crees?
- ¿De verdad quieres que te responda?
Castle esbozó media sonrisa de triunfo mientras ella meneaba la cabeza con resignación. Había perdido el primer asalto: Castle: 1, Beckett: 0.
-O-O-O-O-
Continuará...
