Todo era bastante extraño para todos, demasiada información toda junta que era casi imposible registrarla a toda sin tener dolor de cabeza. Estaban todos devastados, nadie quería hablar con nadie, estaban todos metidos dentro de sus propios pensamientos. La sala de espera se había quedado en silencio otra vez y nadie se atrevía a levantar la mirada: el piso se había vuelto la cosa más interesante del mudo. El sonido vacío de las respiraciones retumbaba en todas las paredes y regresaba, chocando violentamente contra los oídos de los presentes.
Ran abrazaba a sus padres mientras pensaba en Shinichi. Aún no lograba similar por completo que el chico que tanto amaba, y por el cual había llorado tantas noches por su ausencia, fuese el niño que tanto protegía y que nunca lograba apartar de su lado. Su corazón le decía a gritos que lo perdonase, pero ella no podía olvidar las mentiras, ni siquiera podía entenderlas.
¿Por qué robas joyas Kaito-kun?- preguntó con curiosidad el inspector. Sabía que debía aparentar ser lo más rudo y seguro que pudiera, pero se le hacía bastante complicado: ya que quería a kaito Kuroba como si fuese su segundo hijo.
Yo no robo nada, solo lo tomo prestado y luego lo devuelvo- afirmó Kaito sin atreverse a levantar la mirada.
¿Por qué lo haces?-
Por mi padre-
¿Él fue el Kaito Kid original?!- preguntó bastante sorprendido.
si-
¿Entonces, tu querías seguir sus pasos?-
¡Él no era un ladrón!- se puso de pie y le gritó al inspector con ira.
Cálmate, no quise decir eso- pronunció un poco asustado al momento en que agarraba al joven por los hombros y lo obligaba a sentarse de nuevo.
Mi padre fue asesinado por una mafia... Yo me disfrazo como Kid para llamar la atención de ellos y así poder atraparlos- dijo luego de tranquilizarse un poco.
Kaito, la muerte de tu padre fue catalogada como un accidente- contestó recordando el incidente de hace 8 años.
No fue un accidente, ellos planearon todo para asesinar a mi padre y que pareciese un accidente-
¿Por qué querían matar a Toichi Kuroba?-
Porque ambos estaban buscando una joya muy particular-
Así que por eso solo "robas" joyas... ¿Pero cómo haces para saber que joya es la que están buscando?-
Porque... Hum?... se supone que cuando uno la tiene en las manos se da cuenta, es como mágica o algo así- no creía necesario decirle a Nakamori toda la verdad acerca de Pandora.
Nakamori se quedó unos minutos en silencio hasta que por fin pudo decir algo que, a su parecer, era lo más acertado hasta el momento – Entonces estás arriesgando tu vida para vengar la muerte de tu padre- Kaito lo miró y abrió mucho los ojos, sorprendido por la firmeza y seguridad con que había hablado el padre de su amiga – Kaito-kun...- prosiguió el policía – debes dejar de hacer eso, es muy peligroso, podrías perder la vida intentando vengarte. Deberías dejar que la policía se haga cargo, además, la venganza nunca es la solución-
pero...-
no hay excusas Kaito-kun, no más Kaito Kid el ladrón... Si yo fuera tu padre me sentiría triste al saber que mi hijo alberga todos esos sentimientos de odio y venganza en su interior-
pero... yo...- quería decir algo pero fue interrumpido por el otro.
¡Ya sé! Tengo un plan-
¿de qué?- ahora era él el confundido.
Mira: todos los que vieron tu rostro fueron pocos, haré que juren que no revelen tu identidad a nadie. Tu sigues con tu show de Kaito Kid el ladrón para atraer a esos delincuentes y yo pongo la mitad de mi cuerpo de policías para intentar capturarte y la otra la pongo a buscar y perseguir a esa mafia que tu dices... Tarde o temprano los atraparemos... ¿Que dices?-
...- parpadeó rápidamente con los ojos bien abiertos.
Vamos, es una buena idea- estaba bastante entusiasmado. Hacer un dúo co Kid iba a ser interesante.
Pero, ¿no me va a arrestar si lo hago?-
claro que no, las únicas condiciones son que nunca te robes las joyas y que cooperes siempre con migo-
pues... creo que voy a aceptar- le regaló a su interlocutor una sonrisa nerviosa pero auténtica mientras estrechaban los puños para sellar el trato.
Ahora te puedes retirar- habló el mayor poniéndose de pie y acompañando a Kaito hasta la puerta. Caminaron juntos hasta que Nakamori ingresó en la sala en donde interrogaban a Hattori y Kaito continuó hasta llegar otra vez a la sala de espera.
Kuroba entró y se sentó al lado de Yusaku, lo miró como preguntando si había alguna novedad, el otro le contestó que no con un movimiento de cabeza.
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Dentro de otra sala se encontraba el inspector Megure junto con Sato y Takagi. Sentado en una silla se encontraba el ya mencionado inspector y en el otro lado del escritorio se encontraba Hattori, el cual evitaba a toda costa mirar a la cara al inspector.
- ¿podrías decirnos que fue lo que sucedió?- se atrevió a romper el silencio el inspector.
-bue... bueno- respondió un poco dudoso. -por? ...¿Por donde comienzo?-
– pues... cuéntame lo que hiciste desde que llegaste al lugar donde Kaito iba a realizar el robo-
– bien. Yo estaba con Conan en el patio trasero de la casona porque pensábamos que por allí iba a escapar Kid, estuvimos esperándolo unos 20 minutos aproximadamente hasta que lo vimos salir corriendo, creo que el inspector Nakamori lo estaba siguiendo. Entonces nosotros comenzamos a correr también hasta que llegamos hasta donde estaba Kid intentando escapar, yo estaba ocupado mirando a Kaito y...-
– ¿Y?-
– no me di cuenta de que Conan se había parado sobre unas rocas que estaban cerca del borde del acantilado, solo lo vi cuando sentí que gritaba porque la roca donde se había parado se había derrumbado junto con él y... bueno... yo grité por la impresión en ese momento, porque no pude hacer nada. El resto de la historia ya la conocen- terminó su declaración un poco nervioso. Megure se quedó varios minutos en silencio pensando, sabía que había algo raro en la declaración de Heiji, pero no sabía que era.
– Bueno Hattori-kun yo creo que...- interrumpió lo que estaba diciendo cuando notó que Nakamori entró a la sala. Sonrió al ver que su colega lucía bastante animado, al parecer había logrado buenos resultados con Kaito. – ¿Nakamori-san, puedes venir aquí un momento? Necesito que me des tu versión de la história.
– con gusto- pronunció el detective mientras se sentaba en una silla que encontró libre. – Estaba corriendo atrás de Kaito Kid porque no iba a permitir que se me escapara esta vez. Lo perseguí por varias habitaciones hasta que lo vi saltar por una ventana que conducía al jardín trasero, yo me lancé también por la misma ventana, él corría bastante rápido pero yo lo estaba alcanzando, en un momento estaba bastante cerca de él así que estiré mis brazos para poder atraparlo, cuando estaba a centímetros de Kid, ambos nos detuvimos al escuchar el grito de Hattori-kun. Me asomé hacia el lugar que Hattori miraba y vi al pobre chico tirado, me parece que Kaito-kun también lo vió porque noté la desesperación en su mirada a pesar de que llevaba el monóculo, noté también que tenía intenciones de tirarse por el acantilado pero lo detuve, lo agarré con todas mis fuerzas, me parecía muy poco prudente que se tirara sin pensar, porque estoy seguro de que en ese momento no estaba pensando. Se me escapó de las manos cuando se le salió el sombrero y el monóculo, ya que estaba sorpendido. Kaito se lanzó y llegó hasta Conan, lo abrazó y no lo soltó hasta que el paramédico losedó. Eso es todo-
– gracias inspector- dijo Megure y luego pasó unos minutos analizando ambas versiones hasta que encontró una diferencia entre ambas, así que decidió hacerle otra pregunta a su colega. – Dígame Nakamori-Keibu ¿Escuchó en algún momento gritar al niño?-
– Ahora que lo pienso, no, no lo escuché gritar. Los únicos gritos que escuche fueron los de Hattori, primero, y el de Kaito después-
– ¿puedes explicar eso Hattori-kun?-
– bueno... verá... es que mis gritos fueron más altos que los de Conan por eso no lo oyeron-
– pero antes nos habías dicho que primero escuchaste los gritos de Edogawa-kun y por eso te diste vuelta para ver que pasaba, y que después gritaste tú al ver que se caía.- había encontrado el corazón del problema e iba a seguir indagando hasta encontrar una respuesta. Heiji no respondió a la pregunta, pero comenzó a fallarle la compostura, luego de unos diez minutos de un silencio incómodo comenzó a sollozar suavemente.
– debes decirnos la verdad, es la mejor manera de terminar todo y lo sabes- pidió Megure con voz firme.
– fue un accidente... ¡ Lo juro!... los dos estábamos al borde del abismo y la tierra alrededor nuestro comenzó a ceder yo me moví rápido, dí un salto largo y me alejé un poco, Conan hizo lo mismo pero no llegó tan lejos, apenas si logró apoyar sus pies en el nuevo borde, pero...- le costaba un poco proseguir, pero ya que había comenzado a hablar, debía terminar – estaba perdiendo el equilibrio y se sostuvo de mi brazo para intentar no caerse, ese movimiento rápido de Conan hizo que yo también comenzara a perder el equilibrio así que, inconscientemente, sacudí muy fuerte mi brazo para que se soltara. Él se soltó y cayó, yo grité cuando me dí cuenta de lo que había hecho... Perdón, yo no quise... no fue mi intención- instantáneamente comenzó a llorar, cubriendo su rostro con ambas manos.
Megure abrió los ojos con sorpresa luego, colocó su mano en la frente un poco decepcionado. – lo siento Heiji, pero si Conan-kun no sobrevive tendremos que levantar cargos contra tí- miró al detective de Osaka con un poco de lástima, pero él tenía que responsabilizarse por sus actos. – lo mejor que podemos hacer ahora es volver todos con los demás a la sala de espera y rezar por un milagro- Sato, Takagi (quienes habían registrado por escrito las declaraciones recién hechas) y Nakamori fueron los primeros en salir, Megure se puso de pie y apoyó su mano en el hombro izquierdo del moreno, como intentando trasmitirle su apoyo. Al final, Heiji se puso de pie y acompañó a Megure a la sala de espera, cuando llegaron vieron que el doctor que atendía a Conan estaba también entrando así que se sentaron rápidamente para dejar que el doctor dijera lo que debía decir.
– Tengo noticias sobre Conan Edogawa-
– Por favor doctor, hable- pidió la madre de Conan/Shinichi.
– Hemos logrado revivir al niño, no sé cómo ni por qué; pero su corazón volvió a latir cuando le inyectamos una medicina especial que le suministramos a todos los recién fallecidos-
– Pero... él va a estar bien, a pesar de tener esa medicina rara en su cuerpo- preguntó Yusaku.
– tendremos que ver como evoluciona, pero creemos que eso no será un problema. Más importante es otro asunto ahora-
– ¿Que doctor?-
– ¿al niño le gustan los deportes?-
– Le encanta jugar al fútbol ¿Por que lo pregunta?-
– durante una de las intervenciones quirúrgicas tuvimos que extirparle uno de sus pulmones, estaba completamente irrecuperable: varias costillas se rompieron y perforaron en muchos lados el pulmón derecho.- vio que los padres se preocuparon bastante – no podrá realizar deportes bruscos ni cansadores, tampoco podrá correr demasiado tiempo porque se agotará, pero podrá vivir bien con un solo pulmón-
– ¿él estará bien? ¿Cuándo podremos ir a verlo?- se animó a preguntar Ran.
– Cuando despierte; le hemos suministrado anestesia y algunos analgésicos para el dolor así que no creo que despierte en varias horas. Por otro lado, aún tenemos que ver si no han quedado daños cerebrales como algún daño motriz o de memoria. Ahora, si me disculpan, debo regresar a revisarlo- dicho eso el doctor volvió a irse por donde entró.
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Unos cinco días más tarde Conan despertó, primero miró hacia todos lados muy confundido, cuando logró recordar lo que había pasado miró su pecho; se asustó mucho al notar que estaba totalmente cubierto de vendajes, también podía sentir que tenía vendas en la cabeza y una pequeña jeringa clavada en su brazo derecho que le suministraba suero y vitaminas. Estaba bastante asustado y no supo por qué, pero comenzó a gritar el nombre de una persona sin descanso, no podía gritar muy alto porque sentía que le llegaba menos aire a los pulmones, pero aún así gritó insistentemente.
– ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá!- al cabo de unos minutos comenzó a llorar al notar que no venía. No sabía por que se sentía tan asustado pero no podía evitarlo, siguió llamando a su madre hasta que sintió la puerta abrirse y vio que un doctor entraba y le revisaba el cuerpo, la cabeza y luego la vista.
– Hola niño, ¿puedes decirme como te llamas?- preguntó para así poder indagar si había perdido o no la memoria.
– Me llamo Conan Edogawa, ¿puede llamar a mis papás?-
– ya están viniendo, pero primero tenemos que revisar que estés bien. ¿Puedes mover tus dedos?- Conan movió los dedos de las manos y los pies y todas las demás articulaciones de su cuerpo. Tuvo que hacer cosas como tocarse la nariz y decir números, además de otras cosas. Un rato después aparecieron sus padres, apenas vio a su madre extendió sus brazos y sonrió cuando ella respondió a su abrazo con mucha felicidad.
- Mamá...- rodeó el cuello de su madre con sus pequeños brazos y comenzó a llorar suavemente.
- calma pequeño, mami ya está acá y no te va a dejar solo- abrazó delicadamente a su hijo y le dio muchos besos en las mejillas y en la frente. Su marido también se acercó y abrazó asu hijo con suavidad y cariño, acariciando sus cabellos con mucha ternura – me alegra mucho que te encuentres bien hijo-
- lamento interrumpirlos pero creo que hay que contarle al niño- dijo el doctor, quien se había quedado callado hasta el momento.
- ¿Que cosa?- preguntó asustado el pequeño Shinichi. Miró a sus padres en busca de una respuesta, se inquietó más al notar que sus padres ponían una expresión de tristeza.
-Conan- comenzó a hablar el médico -tuvimos que extirparte un pulmón que estaba muy dañado-
-No entiendo ¿acaso me está diciendo que estoy respirando con un solo pulmón?- estaba confundido.
-si. Ya no podrás realizar deportes bruscos que impliquen mucho movimiento, tampoco podrás correr demasiado pero, sin contar eso, podrás vivir una vida normal- miró como el niño bajaba la vista un poco frustrado.
-no importa doctor. De todas maneras, gracias por salvar mi vida-
-no tienes nada que agradecer, este es mi trabajo. Ahora si me disculpan me retiro un momento- apenas se retiró el médico entraron varias personas a la habitación: Ran, Kogoro, Agase, Heiji, Kazuha, Kaito Kid y Haibara. La primera en abrazarlo y besarlo en la frente fue Ran.
-Me alegra tanto que estés vivo Conan-kun- prefería seguir llamándolo así por el momento, no quería causarle más malestar del que ya había pasado.
- yo también Ran ne-chan – le ofreció un cálido y débil abrazo.
-mira, te traje un regalo- le extendió a Shinichi un paquete cerrado con papel celofán. Conan lo abrió y sonrió al ver que era una novela de misterio que nunca había leído. - tendrás mucho tiempo de leerla hasta que te recuperes-
-gracias Ran, está muy bueno- levantó la mirada un momento y quedó pasmado al ver a Kaito Kid en la habitación. Koruba se había puesto su traje de Kid otra vez para sorprender a Tantei-kun. Se acercó lentamente hasta donde se encontraba el pequeño Kudo y se agacho hasta quedar a su altura.
- me alegro que estés bien Tantei-kun- dicho eso se quitó el monóculo y luego el sombrero, mientras Conan lo miraba con asombro él aprovechó para darle un fuerte abrazo y plantarle un enorme beso en la mejilla izquierda. -no sabes el susto que me diste-
-Kaito Kid ¿por que me revelas tu identidad?- estaba muy confundido.
-los demás ya lo saben, solo faltabas tú-
-¿ya no vas a robar?-
-no, pero Kid seguirá presentando su show de todos modos. ¡Ah! Casi me olvidaba, te traje un regalo- de su sombrero sacó un enorme peluche: era un conejo blanco disfrazado de Kaito Kid que medía casi 50 centímetros de alto. Se lo entregó a Conan quién lo recibió con una sonrisa.
-gracias Kid-sama-
-Me olvidaba, que torpe soy: mi nombre es Kaito Kuroba- le extendió la mano.
-es un placer conocerte Kaito-kun- respondió el más joven estrechando la mano de Kaito.
Todos habían saludado y abrazado al pequeño Shinichi, todos a excepción de Heiji, quien se había quedado en el umbral de la puerta con la mirada gacha. Conan notó que su amigo no se acercó, al principio no entendía por que, pero luego recordó el momento en el que Hattori sacudió su brazo haciendo que se soltara.
- Hattori-kun- llamó Kudo mirando a su amigo. El otro levantó la cabeza y lo miró con la mirada vidriosa. - No te sientas culpable, no te guardo ningún rencor. Yo ya sé que eres un impulsivo sin remedio y que no fue tu intención- el moreno comenzó a llorar y se acercó hasta donde se encontraba su pequeño mejor amigo y le dio un abrazo.
-Perdóname Conan, soy un idiota-
-si, ya todos lo sabemos- contestó con tono de burla haciendo que todos los presentes se echaran a reír a carcajadas y logrando que Heiji se pusiera rojo de la vergüenza.
FIN
