15 de noviembre de 2032
9:05Am
Mansión Jenner
-¿Chicos están listos para ir a la escuela? – Matthew Jenner se encontraba en la puerta de su casa, esperando que sus 2 hijos bajarán del segundo piso. Esa mañana viajaba rumbo a Londres y para no llevarse el auto hasta el aeropuerto, su hija, Lucy, lo iba a llevar antes de ir a la escuela.
-Aquí vamos – contestó la adolescente de 18 años bajando la escalera con su mochila al hombro. Lucy Quinn Jenner, mejor conocida como Lucy Jenner, la hija mayor del matrimonio Jenner, era una chica rubia, alta, de ojos azules idénticos a los de su madre Frannie, con algunos kilitos de más. Su nombre, era una pequeña ofrenda hacia su tía Quinn, quien había desaparecido 20 años antes. Este hecho había conmocionado y curiosamente, unificado a la familia Fabray.
-¿Cuándo regresas? – preguntó Jacob Jenner. Un chico de 15 años, alto, de cabello castaño y ojos azules, el menor de la familia.
-La próxima semana – le contestó sacudiéndole el cabello cariñosamente – andando – empujó suavemente a su hijo – que voy a llegar tarde al aeropuerto.
-¡Que les vaya bien! – exclamó Frannie desde la puerta.
5:45 Pm
-¡No entiendo porque te pones así! – gritó Jacob lanzando su mochila sobre el sofá – fue una broma
-¿¡Una broma!? – Exclamó enfadada – Si el maestro Evans no intercede, a saber, que habría pasado ¿Es que no piensas en las consecuencias? – lo miró decepcionada – podrían haberte expulsado
-Sabes bien que eso no pasará – se estiró sobre el sofá antes de tomar el control del televisor – el director Shuester nos tiene cariño
-Nos tiene cariño porque somos sobrinos de Quinn Fabray – le contestó lanzándole un papel – no porque seamos buenos estudiantes o algo por el estilo.
-Déjalo – se encogió de hombros – se siente culpable de la desaparición de…
-¡Basta! – exclamó Frannie enfadada, llevaba ya un rato escuchando la conversación de sus hijos – saben bien que no me gusta que discutan y menos que hablen así de William Shuester
-Pero mamá…
-Pero nada – le quitó el control y apagó el televisor – los dos están castigados – miró a su hijo – no quiero saber que hiciste en el instituto hoy, pero jovencito estás castigado y tú – miró ahora a su hija – si es necesario que le digas al director lo que tu hermano esta haciendo, lo harás ¿Entendido? – la chica asintió – ahora, vayan a hacer sus deberes.
8:50Pm
La cena transcurrió en silencio. Frannie era consiente de que Jacob era mal estudiante, pero no sabía cómo corregirlo, Matthew había estado ausente de la vida del chico durante sus primeros años y sentía que él estaba enfadado por eso. Su padre, Russell había sido su figura paterna hasta que el cáncer acabó con su vida.
Por más que sus padres habían tratado de incluir en su vida a Bethany, la hija de 22 años de Quinn, no había sido posible, Shelby Corcoran, no había permitido que la chica conociera a los Fabray y cuando la pequeña cumplió 7 años, se habían mudado a Francia donde perdieron el contacto de ellas.
-¿No tienen nada que decir? – preguntó Frannie una vez terminaron de cenar.
-¿Puedo ver la tele? – preguntó Lucy luego de varios minutos en silencio.
-Esta bien, pero nada de dibujos animados – advirtió mirando a su hijo menor. Como si aún viera dibujos animados pensó el chico.
Los hermanos se sentaron en el sofá y empezaron a hacer zapping, hasta que encontraron un programa interesante para ver.
-¿Vas a ver la tele con nosotros? – le preguntó Jacob a su madre
-Sí
Después de cinco minutos de programación normal un aviso interrumpió el programa.
-¡Última hora! – salía el anuncio del noticiero antes de darle pasó a la periodista en estudio – algo insólito y sin precedentes acaba de suceder – se giró mirando la segunda cámara – acaba de aterrizar en el aeropuerto de Lima, el vuelo 569 procedente de Chicago, un vuelo que partió el 5 de mayo del 2012 – la pantalla se dividió mostrando a otra mujer en el aeropuerto
-¿¡Qué!? – exclamó Frannie levantándose del sofá
-Así es Dina – habló la otra periodista – el avión con sus 235 pasajeros acaba de aterrizar – la cámara enfocó hacia donde estaban los pasajeros – como pueden ver, entre los presentes se encuentran los 2 estudiantes del William Mckinley – enfocaron hacia donde estaban Quinn y Kurt – y ambos aún visten la misma ropa que en la última fotografía que se tiene de ellos – mostraron la foto del club glee en el 2012 en el aeropuerto de Chicago – Las autoridades aún no saben que es lo que ha sucedido, pero, se les solicita a las familias de los 235 pasajeros que se acerquen al aeropuerto.
-¡Dios mío! – exclamó Frannie corriendo escaleras arriba en busca de un abrigo.
-Vamos contigo – dijeron los dos adolescentes cuando su madre bajó ahora en búsqueda de su tarjeta.
-No – miró seriamente a sus hijos – mañana tienen clase y no van a usar esto como escusa para faltar, los quiero a los 2 durmiendo cuando vuelva – se giró y salió corriendo por la puerta hacía la entrada en donde estaba su auto.
Al sentarse en la silla del conductor, notó que sus manos temblaban, estaba sufriendo un ataque de ansiedad, rebuscó entre la guantera del auto una botella de agua y se la bebió hasta el final para tratar de serenarse. Apretó el botón de encendido, arrancando el motor. Quitó el freno de mano y salió rumbo al aeropuerto.
Como si se tratara de una vil conspiración, todos los semáforos se encontraban en rojo. Aún no entendía cómo era posible que su hermana estuviera viva después de 20 años y tampoco sabía cómo le avisaría a su madre, quien se encontraba de crucero por el caribe en ese momento.
Al llegar al aeropuerto, vio gran cantidad de camarógrafos y gente curiosa por saber que era lo que estaba sucediendo. Estacionó donde pudo y se bajó del auto. Caminó hasta un oficial que rápidamente le impidió el paso.
-Mi nombre es Frannie Jenner – se identificó rápidamente – soy la hermana mayor de Quinn Fabray – el oficial la miró un momento antes de dejarla pasar.
La rubia, se sentía flotando sobre una nube, reconoció entre los familiares que esperaban allí al matrimonio Hummel – Hudson. Había pasado bastante tiempo desde la última vez que los había visto.
-Frannie – la llamó Carol Hudson – no te veía hacía mucho
-Lo mismo estaba pensando – los años le habían pasado factura a Carol Hudson, se veía más mayor de lo que en realidad era. Los golpes que le había dado la vida, se reflejaban claramente en sus ojos.
-Es bueno verte muchacha – le dijo Burt Hummel sin despegar la mirada de la puerta que lo separaba de su hijo. Aún no podía creer lo que había visto en las noticias, necesitaba abrazarlo para tener certeza.
-Increíble ¿Verdad? – dijo sin esperar respuesta alguna. Saco su teléfono para enviarle un mensaje a su hija para que se acostaran a dormir y que mañana ya hablarían con calma, al recibir la respuesta, volvió a guardar su teléfono entre su abrigo.
Carol Hudson se giró para decirle algo, cuando la puerta se abrió poniendo en alerta a todos los presentes.
-Buenas noche damas y caballeros, soy el agente Carter – saludó un hombre, vestido de traje negro con dos soldados tras él – hemos interrogado a sus familiares sobre lo que ha ocurrido con este vuelo, pero no hemos logrado llegar a un consenso legal sobre ¿Qué paso? O ¿Cómo pasó? – informó mirando unos documentos que tenía en su mano – así que hemos decidido dejarlos ir, pero por favor, no permitan que sus familiares salgan del estado hasta no aclarar que fue lo que sucedió.
Después de que todos los presentes firmaron los documentos donde aceptaban cuidar de los pasajeros e impedir que abandonaran Ohio sin consentimiento previo del gobierno, el hombre volvió a entrar y dos minutos después empezaron a salir los pasajeros.
Muchos de ellos quedaron en estado de shock al ver a sus familiares tan mayores, a sus hijos crecidos.
-Hola – murmuró Kurt cuando salió por la puerta, ganándose un abrazo de su padre que no podía creer lo que veía.
-¿Frannie? – esa voz heló el cuerpo de la rubia. Hacia 20 años no escuchaba la voz de su hermanita
-Quinnie – sollozó antes de abrazarla – No puedo creer que estés viva – dijo tocándole el rostro con suavidad como si de un ángel se tratara.
-Yo no puedo creer que estés así de vieja – trató de separarse de su hermana, pero esta no la quería soltar.
-No has envejecido nada
-Frannie, no se que carajos a ha pasado – tomó las manos de su hermana – pero te diré lo mismo que le dije a eso oficiales, para ti han pasado 20 años, para mi han pasado poco más de 3 horas desde que salí de Chicago.
-Yo…
-No te preocupes – dijo tomándola de los hombros y volviéndola a abrazar
Las hermanas Fabray salieron esquivando a los periodistas que se encontraban en el sitio, hasta que llegaron al auto de Frannie
-¿Qué ha pasado de nuevo en estos últimos 20 años? – preguntó Quinn luego de unos minutos de viaje mirando por la ventana.
-Papá y mamá volvieron a casarse luego de que desapareciste – le informó ganándose una mirada de su hermana – a todos nos dio muy duro cuando no encontraban el avión – suspiró cambiando de velocidad – tanto mamá como papá quedaron desbastados con la noticia de que los restos del avión no habían sido encontrados, así que, decidieron ir a terapia de pareja y al poco tiempo se volvieron a casa y al final, fueron los padres que tanto necesitamos en nuestra infancia.
-¿En dónde están? – preguntó algo cohibida.
-Papá falleció hace ya un par de años de cáncer en el estomago y mamá esta de crucero por el caribe – estacionó el auto a las afueras de su casa – papá nos dejó 1 millón de dólares para cada una – tomó la mano de Quinn – yo tengo el dinero completo, pero no he tocado nada de tu parte, apenas podamos, te haré la transferencia para que puedas rehacer tu vida tranquilamente – le informó soltando su mano y su cinturón de seguridad – ven, te enseñaré tu habitación.
Ambas bajaron del auto y caminaron hacia la mansión Jenner.
-¿Te casaste? – preguntó al ver una foto de Frannie con un hombre colgada en la pared.
-Sí, hace un par de años – miró a Quinn quien observaba la fotografía – conocí a Matthew en un grupo de apoyo en la Universidad y al cabo de unos meses nos casamos, tuvimos nuestros problemas, pero hemos tratado de seguir juntos por nuestros hijos… ¿Estas bien? – le preguntó al verla tan retraída.
-Sí, solo… – suspiró desviando la mirada – acabo de caer en cuenta de que mi novia – miró a Frannie – ya no es mi novia y que lo más seguro es que está casada y tenga hijos.
-Quinn…
-Déjalo así – trató de restarle importancia al asunto – más bien dime donde queda mi habitación, siento que no me he duchado en dos décadas – trató de bromear sacándole una sonrisa a su hermana.
-Ven
Subieron las escaleras en silencio, pues ya eran casi las 3 de la mañana y los dos adolescentes se encontraban durmiendo.
-Esta es tu habitación – le indicó abriendo la puerta de la habitación de invitados – tiene una cama doble, un baño propio y un pequeño armario
-Es suficiente – sonrió de lado, descargando su mochila sobre la cama – es hora de descansar, ya mañana hablaremos ¿vale?
