Advertencias: Yullen como pareja principal, con tintes Laven e TykixAllen. Posibles faltas ortográficas y personajes Occ. Lo que esta en cursiva son recuerdos.

Disclaimer: D Gray Man pertenece a Hoshino San.

El Dhampiro es un vampiro híbrido, la cruza entre una mujer humana y un vampiro de sangre pura. No es enemigo de los humanos, sino un cazador de vampiros

El nauseabundo olor a sangre emanaba a través del aire, la policía verificaba la zona mientras el médico forense verificaba el estado de putrefacción del cuerpo, su mirada viajo por el rostro pálido de la mujer no identificada, sus rizos caoba y su cuerpo de reloj sin duda una belleza en vida, su mirada se poso en dos orificios localizados en el cuello, como pequeñas mordidas, decidido a verificar se acerco y se dio cuenta de que tipo eran; palideció y tapo con uno de los rizos esa evidencia.

-¿Doctor?

Un oficial se acerco hasta él, mientras inspeccionaba la escena.- Dígame doctor esto fue culpa de ellos ¿no?

El médico se quedo callado unos segundos analizando las palabras que iba a decir, al final dejo escapar un suspiro mientras negaba –Es mejor dejar este caso a la Orden.

El policía bufo con irritación se dio la vuelta no sin antes añadir- Solo espero que sea lo correcto doctor.

Y se fue caminando lejos del callejón, el médico solo se dedico a ver y sonrió con tristeza, otra vida más.

-¿Tenemos un trato Komui san?-Una sonrisa surco los labios pero no se reflejaban en los ojos plateados, el ambiente había sido apacible pero frágil, observo al hombre que tenía enfrente, su rostro no había cambiado ni un aspice desde que empezaron a hablar.

El sonido de la puerta al abrirse alerto a Komui, mientras de esta se asomaba Lenalee.

-¿Hermano? –la dulce voz resonó por la oficina mientras el supervisor en menos de un minuto se abalanzo a las piernas de su hermana, restregándose sin darse cuenta que su querida hermana alzaba una de sus manos y le dio un puñetazo, procediendo a noquearlo por completo.

Reever dejo caer sus hombros mientras negaba ante la falta de seriedad del supervisor, se acerco al cuerpo y susurro a su oído.-Lenalee se va a casar.

De repente el supervisor abrió los ojos y dio un grito muy poco varonil.- ¡No, mi querida Lenalee! ~~

-Hermano no me casare con nadie- un color rosáceo invadió sus mejillas.

-Calma Lenalee, ya sabes cómo es Komui –el pelirrojo sonrió ante la escena de antes.

La peliverde asintió quedamente, mientras veía a Reever regañar a su hermano, su mirada capto unos cabellos plateados y observo a la persona aun sentada en el sofá, se sintió avergonzada por no haberse dado cuenta de que su hermano tenia compañía, su lado curioso salió a flote cuando vio removerse a la persona enfrente de ellos.

Lavi entretenido con la escena se percato del mutismo de la menor de los Lee, dirigió su mirada hasta el punto que ella estaba tan observando obstinadamente; su único ojo se entrecerró e hizo un gesto serio.

-Komui ¿Quién es él?-apunto hacia el peliblanco.

-¿eh? – El supervisor centro su mirada en Lavi mientras trataba de imponer el poco respeto que había olvidado.-Lavi es malo apuntar a las personas.

-Pero él no es una persona ¿verdad Komui?

El silencio que produjeron esas palabras era demasiado tenso, un gruñido salió de la garganta de Kanda y rápidamente desenvaino a Mugen.

-Kanda baja a Mugen- el espadachín gruño a un mas pero la bajo lentamente mientras no bajada la guardia, giro su mirada en dirección del supervisor y le envió una mirada que prometía muerte hacia él, y un escalofrió recorrió la espalda del supervisor.

El peliblanco se levanto y camino hasta llegar a un lado de supervisor, este se aclaro la garganta-Les presento a Allen Walker, su nuevo compañero de misión.

Suspiro por enésima vez ese día, sus ojos divagaron por todo su alrededor buscando algo con que divertirse más no hayo ninguna pobre alma, irritada decidió explorar el lugar, después de todo ¿Quién traía a una niña a una oficina? solo su sobreprotector padre, se encogió de hombros mientras recorría el lugar. Sus pasos se detuvieron al escuchar unas voces salir de una de las puertas, se acerco curiosa hacia la puerta.

-¿Y cuando regresa?- La voz ronca de tenor se filtro por sus oídos, trato de ver por el pequeño espacio y reconoció a su tío Tyki, el gesto de fastidio en su rostro le dio una satisfacción contradictoria.

-¿Preocupado porque te lo roben?-escucho el toque malicioso en esa pregunta, un gruñido se escucho y supo que a su tío no le había gustado nada.

-Cállate Sheryl- el pelinegro tomo otra calada de su cigarro, mientras otro gruñido salía de su garganta- Nadie me quitara a mi prometido.

-Si tú prometido, más no tú Stella Gemella- sentencio ante lo implicado, la sonrisa maliciosa que floto de sus labios eran los restos de una conversación.

Road se alejo de la puerta, suaves pasos dirigieron su camino por el pasillo mientras sobre algunos ventanales la luz del sol dejaba fluir sus cálidos rayos mas ninguno le dio la calidez a su cuerpo joven e infantil.

La calidez del sol se derramaba lentamente a su alrededor, el pequeño susurro de los arboles entonaban una canción lenta mientras las flores danzaban a su alrededor, la calidez de una mano pequeña en su mejilla daba una grata sensación mientras bajaba lentamente hasta su cuello.

-Yuu, despierta – La dulce voz se deslizo en sus oídos, sus ojos se abrieron y observo una sonrisa amable dirigida hacia él

-¿Me amas Yuu?-

Dio un ligero cabeceo confirmando lo preguntado, toco una de las mejillas y sintió el calor que irradiaba de ese cuerpo femenino.

-¿Me amas Yuu?- Frunció ligeramente las cejas ante lo preguntado nuevamente, observo cómo se inclinaba y aquellos labios rojos tomaban los suyos en un beso suave, ligero pero con sabor metálico. Sintió un dolor desgarrador en su cuello, quiso gritar pero su voz no salía, escucho la succión y sintió drenar sus vasos sanguíneos. Sus ojos oscilaban lentamente en aquel lugar, una sonrisa amable broto del rostro etéreo de aquella mujer solo opacada por la sangre que escurría sobre esos labios carmín.

-¿Me amas Yuu?

Y la luz lo cegó por completo dejándolo vacio.

Allen suspiró, recostándose en su silla. Dejó a Timcampy recostado cómodamente en la cama, los músculos entumecidos después de tantas horas de viaje le recordaban no volver a usar un tren a la próxima. Se sobresalto al escuchar el golpeteo constante en su puerta, con cansancio se levanto a abrir encontrándose con Kanda el joven gruñón que le había amenazado con una Katana y de paso le había puesto un sobrenombre.

-¿Que no me piensas deja entrar moyashi? –Gruño caminando hacia adentro sin la menor pena, observo la habitación e inmediatamente se sentó en la cama con un gesto serio.

-¿A qué has venido? Y te recuerdo que mi nombre es Allen-

Kanda observo al peliblanco desde la punta de los pies hasta la cabeza, un gruñido se formo en su garganta mientras sus dientes picaban por salir y morder aquella piel de porcelana, le hizo una seña para que se acercara.

Allen confundido se acerco hacia él, sintió el jalón de sus cabellos y unos labios estrellándose contra los suyos, chupándolo, acariciándose mutuamente mientras una lengua irrumpía con la suya, saboreando cada rincón de esa pequeña boca Kanda inclino mas a Allen hasta tumbarlo sobre su propia cama, se situó encima del cuerpo más pequeño creando una fricción entre ambas entre piernas. Sus manos recorrieron el pecho por encima de la tela y un gemido salió de la boca del menor.

-Mío –gruño entre sus labios, marcando aquel cuello pulcro.

Y Allen sintió su mundo derrumbarse.