† TRIBUTO 14/2 †

por

Tary Nagisa

Hi! n.n?

Pues San Valentín se acerca de nuevo u.u?

Sip, ya va a hacer un año desde que subí el fic, y no más no pude terminar los demás one shots. ¡Qué vergüenza! T^T

Demo... queriendo terminar a con éste fic ñ.ñ, he aquí yo, con la prueba de que estoy trabajando para saldar y cerrar por todas, mi cutre intento de fic San Valentinezco (?) xD

Veamos si mis planes se cumplen nxn

PD. Arigatou a Gabz-sempai y a Ann Saotomo por sus lindos review nwn

Bey Blade No me pertenece sino a Takao Aoki. Yo... no pretendo hacer lucro de su trabajo, solamente tomé prestados a sus personajes para hacer un pequeño y simple Fic.

04/02/09

2. Capitulo 2- Cómplices del Amor o Deseo Cumplido

Francia.

- ¿En verdad crees que vengan?. -preguntó cierto peli-verde al permanecer escondido tras unos arbustos de aquella plaza comercial en su ciudad natal, viendo de reojo a su amigo.

- Sí, estoy seguro que sí, Oliver. Al menos, Johnny si vendrá... –dijo convencido éste, sin dejar de ver el restaurante donde se llevaría a cabo dicha reunión-.

/-Flash Back-/

En el castillo de Robert.

- ¡Oh vamos, Johnny, un día del año que salgas te hará bien! -explicó animado el rubio, viendo al aludido recostado sobre el sillón.

- ¿Tú qué sabes de eso, Enrique?. Además... –le vio de reojo, afilando su mirada.- ¿Para qué diablos quieres que vaya hasta Francia?. Bien pudo salir aquí, y dar una vuelta, ¿o no? –tranquilamente explicó, entrecerrando sus ojos con orgullo.

- ¡Sí, pero...! –fue interrumpido.

- ¿Algo tramas, verdad? –su mirada desconfiada y perspicaz se clavó en él.- Y es por eso que quieres que vaya a Francia. Seguramente tu plan se desarrollará allá. ¡No gracias!. -se negó rotundo el pelirrojo, cerrando sus ojos y poniéndose más cómodo en el sofá.

- ¿Co-cómo crees, Johnny? –apenas y logró repicar Enrique con una risita nerviosa, resbalando sudor frío de su frente, pues... había acertado.- N-no es... eso, es... –de nueva cuenta, su explicación se vio inconclusa.

- ¡Lo siento! –sentenció de improvisto el pelirrojo.- ¡Pero ni respuesta sigue siendo No!. Así que... por qué mejor no se van a molestar a alguien más, ¿eh? –hizo un ademán con la mano para que él y Oliver, que observaba la escena atrás del sofá, se fueran y lo dejaran solo de una vez. Por hoy, ya había escuchado suficiente.

- ¡Pe...pero Johnny! –protestó inconforme el rubio, recibiendo un contundente y solido "¡No!" seguido de un "¡Ya!, ¡Adiós!", por lo que no tuvo otra opción más que rendirse. Al menos, por el momento.

- Te dije que no querría ir... –susurró un pasivo Oliver, reprochándole su pronosticada derrota.- ¡Pero tú nunca me quieres escuchas, Enrique! –sus ojos se entrecerraron, molestando más con esto al mencionado.

Ya lo sabía.

Sabía que Johnny no aceptaría por las buenas, pero de todas formas, tenía que intentarlo. Si no era él. ¿Entonces quién lo haría?. ¡Nadie!.

- ¡En vez de estarme sermoneando, Oliver... –inició.- mejor deberías de estarme ayudando a convencerlo! –le recriminó molesto, mordiéndose frustrado el labio inferior.

- ¿Ahh? –escapando en respuesta una exclamación de sorpresa al escuchar sus palabras, mirándole fijamente el joven chef.- ¿Cómo si no conocieras lo terco que es Johnny? –expresó serio, cruzando sus brazos elegantemente.- Si él dice que no, es... No. –volvió a ver, entrecerrando sus ojos.

- ¡Los sigo escuchando! –siseó molesto el Gladiador de Glasgow, haciendo que ambos le dirigieran una mirada fugaz.

- ¡Ya nos vamos! –informó un digno peli-verde al tratar de apaciguarlo, mirando enseguida a su amigo.- Vámonos... –indicó por lo bajo, siendo seguido por el otro, deteniéndose ambos ante la puerta al ser abierta ésta.

- ¡Oh, chicos, así que aquí estaban! –expresó un animado Robert al verlos, continuando con sus palabras.- Los estaba buscando para... –guardó silencio un instante, reparando en los semblantes de los europeos.- ¿Qué ocurre? –había cuestionado enseguida, mirando a uno y luego al otro, dirigiendo después su mirada hacia el sofá donde permanecía el otro Majestic.

Ante el silencio, y las miradas que supo que eran dirigidas para él, el europeo rebelde se apresuró a decir.

- ¡Nada!. Ya se iban, ¿verdad? –revelando en su tono molestia y pereza, entrecerrando sus ojos y estirándose más.

Su mala actitud, era más que evidente.

- Sigue de mal humor, eh... –aseguró por lo bajo el alemán, suspirando y entrecerrando sus ojos cansado al ver asentir a ambos.

- Aunque Johnny no lo diga... –inició en un tono prudente el rubio, mirando al mencionado, al igual que los otros dos europeos.- realmente desea verlo a él... –terminó de decir en el mismo tono, suspirando cansado por aquello que no tenía remedio, y que incluso, comenzaba a afectarlos a ellos en forma aledaña.

- ¿A... "él"? –repitió un confundido peli-violeta, levantando inconsciente el ceño.- ¿A quién te refieres? –cuestionó intrigado, comenzando a susurrar en aquel tono que se había vuelto su forma se hablar.

- Ya sabes... a Kai. –explicó Oliver en voz baja, muy al pendiente de que Johnny no lo hubiera escuchado.

- ¿Te refieres a K...? –dos manos diferentes a las de él se posaron rápidamente sobre su boca, deteniendo su tono tan alto con el que había hablado.

- ¡Shhh! –haciéndole señas con su mano lo callaron, mirando enseguida hacia el oji-violeta, constatando que no los hubiera escuchado. Y parecía que no, por lo que lo soltaron una vez que entendió la situación.

- ¿A... Kai Hiwatari? –susurró más bajo de lo que estaban hablando, recibiendo un asentimiento de parte de los dos.

- Sí. –reafirmó el francés, con el mismo tono empleado para su conversación secreta y clandestina.

- Parece ser que desde que lo vio en el tercer campeonato mundial, no ha podido sacarlo de su cabeza... –explicó un serio italiano, mirando de nueva cuenta al europeo presuntuoso.

- ¿Y tú cómo sabes eso, Enrique? –la cuestión de Robert atrajo su atención de nuevo, mirándolo fijamente.

- Sólo míralo. –señaló.- ¡Ni él mismo se aguanta! –su vista fue a parar de nueva cuenta en el excluido e implicado del asunto, observándolo todos por largos segundos.- El pobre se siente frustrado porque no sabe por qué no puede olvidarse de Kai. ¡Ya hasta lo sueña! –reveló contundente, compadeciendo al dueño de Salamalyon.

- ¿Y cómo es que... sabes todo eso, eh? –el alemán volvió a interrogarlo, no muy convencido de aquella... "teoría".

- Si tu habitación estuviera al lado de la suya, Robert, seguro que también podrías oírlo gritar entre sueños: ¡Kai!, ¡Kai!, ¡Kai!... –aquel nombre 'prohibido', apenas y abandono sus labios en pequeños sonidos apenas audibles para ellos tres.

- Mhmm... –su líder reflexionó un poco.

Aquello podía ser verdad.

Johnny últimamente andaba de un genio, que como decía Enrique, ni él mismo se aguantaba.

Parecía molesto, frustrado... quizás triste.

Y era factible, Kai Hiwatari podía ser la razón.

Después de todo, aún recordaba como se había empeñado a ser él, específicamente, el que lo acompañara a ver las bey-batallas del tercer campeonato mundial en España.

Donde según él, era para vigilar al Batallón Barthez; y como en aquel entonces, había sentido que aquello no era del todo cierto, y que en verdad había otra razón oculta tras su decisiva y firme postura. Y ahora, parecía que sabía cuál había sido, o mejor dicho, por quién se había empeñado tanto en acompañarlo.

- ¿Y... hay algún plan o algo? –preguntó al salir de sus reflexiones, concentrándose en el problema actual.

- Enrique le propuso ir a Francia. –explicó el menor de los europeos, desconcertando al alemán con sus palabras.

- ¿A Francia? –repitió confundido éste.- ¿Por qué ahí? –su mirada se clavó en el casanova, esperando su justificada, y quizás, respuesta maestra.

- La ciudad del amor. –se limitó a decir, guiñándole el ojo en complicidad, decepcionando con su respuesta a su ex–líder.

- ¡Ajá! –asintió tranquilo, cruzando sus brazos al reflexionar en eso- ¿Y cómo para qué Enrique?, si Johnny no tiene a su "amor". –indicó neutro, mirándolo fijamente.

- ¡Oh!, ¡Pero Kai irá! –decía emocionado, sonriendo triunfante, muy a su estilo, italiano.

- ¿En...serio? –titubeó un poco, sorprendiéndose por aquella aseveración.- ¿Co-cómo lo convencieron?. ¿Está interesado en Johnny?. –un sorprendido y emocionado Robert aventuró, tratando de imaginar la escena entre el ruso-japonés y el europeo.

- Aún no lo sabe... –notificó un resignado francés, suspirando por los extraños e imposibles planes que su loco amigo ideaba.

- ¿Y... Johnny? –volvieron a verlo.- ¿Aceptó ir? –regresaron sus vistas, viendo como el peli-verde negaba varias veces tras su pregunta.

- Pero esperamos que tú nos ayudes a convencerlo... –reveló Enrique con una enorme sonrisa, presionando a peli-violeta para que los ayudara con su idea.

- Enrique... –le llamó serio y por lo bajo éste, entrecerrando sus ojos.- Sabes bien que cuando Johnny dice que... –fue interrumpido por el aludido, elevando su tono de voz en el proceso.

- ¡Sí, sí; ya sé!. –sentenció con un puchero enojado, desviando su mirada hacia otro lado.- Cuando dice que no, es No. Oliver ya me lo dijo... –refunfuñó molesto, regresando a su tono moderado.

Después de todo, no le gustaba que le repitieran aquello. Ya lo sabía, y no era necesaria tanta remarcación en ello, lo entendía y sabía bien.

- ¡Exacto! –le afirmó Robert- pero... –al parecer, una ideílla cruzó por su mente.- Déjenmelo a mí. Yo me encargo... –sonrió malicioso, caminando con un porte autosuficiente por la habitación.

- ¡Ohh!. ¿Así que Johnny no quiso ir a Francia? –inició con un tono exagerado y actuado, atrayendo con esto su atención.- Lo ves... yo te lo decía Enrique, Johnny no es tan valiente como para arriesgarse e ir a ciegas a un lugar desconocido... –decía con aire presuntuoso, dirigiéndole una mirada desafiadora al mencionado.

- Hn. –asintió el rubio, al seguirle el juego.- ¡Tienes razón Robert!. Y yo que pensé que Johnny en verdad era un caballero, un príncipe de la nobleza. –se apresuró a decir, mirándole de reojo con burla.- Pero... me equivoque... –terminó de decir, sonriendo y cruzando sus brazos malicioso.

- Entonces no nos queda de otra, más que irnos los tres y divertirnos en su nombre... –continuó el alemán con su charla, sonriendo con orgullo pues McGregor atendía todo lo que decían, incluso, su rostro denotaba los gestos que hacía al sorprenderse o molestarse por sus atrevidas y molestas palabras.

- ¡Eso mismo, pienso yo! –dijo esta vez Oliver, haciéndose partícipe del juego.

- ¡Oigan ustedes! –la voz del pelirrojo atrajo la atención de los presentes. ¡¿Qué creen que están diciendo, y en mi presencia?! –demandaba molesto, encarándolos fijamente con sus brazos cruzados, en una pose y actitud de... "chico malo".

- ¡Qué nos iremos a divertir en tu nombre a Francia! –le aclaró un sonriente y juguetón rubio, al colocar su dedo índice en su pecho, dando leves toques para incitarlo y molestarlo más.

- Esa era la razón por la que queríamos que fueras, Johnny, pero como dijiste que no, pues... entonces te quedas... –le informó su líder, manteniendo su sonrisita victoriosa.

- ¡Lastima Johnny! –compadeció el apreciador del arte, sonriendo divertido.

- ¡¿Y quiénes son ustedes para decidir si me quedo o no, eh?. Si yo quiero... voy... –cruzó sus brazos, entrecerrando sus ojos serio.

- ¿E irás? –preguntó con burla Enrique, esperando suspicaz su respuesta.

- ¡Sí! –confirmó neutro el pelirrojo, restándole importancia al asunto con su actitud de indiferencia.

- ¡Excelente! –celebró un entusiasta y emocionado rubio, haciendo sonreír con el resultado a los otros dos europeos.

Por fin lo habían logrado.

\-End Flash Back-\

Sí, había sido muy fácil convencerlo de que asistiera el día y en la hora conveniente.

El 14 de Febrero, a las 3:00 p.m. en el Love Rastauren.

Uno de los restaurantes más románticos de toda Francia, la ciudad del amor, como decía el italiano.

- ¡Mira, Enrique, es Kai! –al escuchar sus palabras, el mencionado salió de sus recuerdos, mirando al aludido.

¡Era cierto!

El mismísimo e imponente ruso bicolor.

- ¡Genial!. –celebró emocionado éste, permaneciendo en su mismo puesto.- Sólo falta que Johnny venga y... –calló un instante, divisando a lo lejos a su pelirrojo amigo.

- ¡Si vino, qué bien! –el entusiasmado francés sonreía más que complacido por el plan que había dado resultados.

Lo demás, dependía de ellos... en especial de Johnny.

Una vez que el pelirrojo pasó a su lado sin ver a los dos europeos, se detuvo fuera del restaurante, mirando éste, su vestimenta que llevaba, y al final, dando un largo suspiro para entrar.

Lo que tenía que hacer, para demostrarles que él no temía a nada ni nadie.

- ¡Vamos! –tomó del brazo al peli-verde, saliendo de su escondite.- Veamos como les va... –sonrieron en complicidad, dirigiéndose al restaurante. Excelente la idea de Robert en hacer una reservación para ellos mismos, y así, comprobar con sus propios ojos, como se iban dando las cosas entre ambos.

Sentado desde hace poco en su mesa reservada, un bicolor miraba distraído hacia un lado y hacia el otro.

La decoración, las personas a su alrededor, todo le confirmaba aquella fecha.

- 14 de Febrero. –suspiró por lo bajo, entrecerrando sus ojos.

Una suerte que ese preciso día, el señor Dickenson le hubiera encomendado una misión y se había escapado de aquella fecha que conseguía molestarlo.

/-Flash Back-/

- ¡Qué bueno que veniste, Kai! –dijo un sonriente y tranquilo señor Dickenson, dirigiéndose a su asiento de nuevo.- Toma asiento, por favor. ¿Quieres algo de beber? –sonriendo, ofreció cualquier cosa a su recién invitado, con el único objetivo de hacerlo sentir cómodo y tranquilo.

Lo que tenía que decirle, era delicado.

- No gracias, así estoy bien. –rechazó educado a su peculiar estilo, sentándose en la silla que le había ofrecido.- ¿Qué quería decirme Señor Dickenson? –cuestionó un poco intrigado, permaneciendo neutro en su expresión.

- ¡Ahh!, bueno... –el hombre rió un poco al ver que Kai quería que fuera directo.- A decir verdad... me gustaría pedirte un pequeño favor... –dijo, sonriendo más.

- ¿Un favor? –repitió confundido el otro, mirándolo fijamente.

- Sí, es que... –lo pensó un poco, analizando la mejor forma para decírselo.- Hay una persona con la que me gustaría que te encontraras... –reveló al fin, suspirando y mirando hacia el techo al recordar el asunto.

- ¿Una persona?... ¿Quién es? –había preguntado entre sorprendido y confundido, frunciendo un poco el ceño.

- Mhmm... eso no te lo puedo decir ahora, pero... es alguien confiable, no te preocupes. Aunque... –hizo una pausa, pensando en el verdadero inconveniente, y posible rechazo del oji-violeta.- La reunión se llevaría a cabo en Francia, en unos cuantos días. ¿Estarías de acuerdo con eso Kai? –sus palabras fueron amables, revelando en su tono y pronunciación, desconcierto y temor ante su posible renuencia.

- ¿Francia? –repitió confundido el menor.

- Hn. –el hombre asintió.- Pero no te preocupes, todos los gastos de ida y vuelta serían pagados por la BBA, tú sólo dime... ¿Puedes hacerme ese favor, y encontrarte con esa persona? –cuestionó nervioso, haciéndose para adelante como acto reflejo.

- Esto sin duda es algo extraño para mí. –dijo Kai, después de algunos segundos de silencio, entrecerrando sus ojos y cruzando sus brazos-. Pero si usted me lo pide como un favor... es lo menos que puedo hacer por usted... –una pequeña sonrisita adornó sus labios, aceptando su extraña petición.

- Muchas gracias, Kai. –le agradeció feliz, dándole los detalles de su visita en Francia.

\-End Flash Back-\

Según el señor Dickenson, debía encontrarse en el Love Rastauren, a las 3:00 p.m., y así como se lo había dicho, ya se encontraba en el lugar, algunos minutos antes de lo previsto.

Pero... no veía a ninguna persona que pareciera encontrarse con él.

Si al menos el señor Dickenson le hubiera dicho quién era esa persona, o algún detalle para reconocerla, las cosas podían haber sido más fáciles, pero no.

Mientras tanto, en el recinto del restaurante, un muchacho se detenía y llamaba al hombre.

- Disculpe, Johnny McGregor... –mencionó neutro, viéndolo revisar la laptop.

- ¡Oh!, es por acá. Sígame por favor... –inició su caminata, girándose un poco para decirle.- Él ya lo está esperando... –informó, sonriéndole amablemente.

- ¿Él? –repitió confundido el pelirrojo, siguiéndole, sin entender lo que le había dicho.

- Es aquí, joven... –se detuvo, haciendo una leve reverencia.- Su acompañante ya está aquí... –se hizo a un lado, dejando ver a la persona que ya lo esperaba en su mesa.

- ¿¡T-tú?! –al verlo y reconocerlo, exclamó con sorpresa, sintiendo un vuelco y sobresalto por todo su cuerpo.

- ¿Jo-Johnny? –articuló confundido el ruso-japonés, levantando inconsciente una ceja.

- ¡¿M-me puedes decir que haces aquí?! –demandó nervioso e impaciente, tratando de controlarse.

- Eso debería de preguntarte yo a ti. –cruzó sus brazos, entrecerrando tranquilo sus ojos.- ¿No deberías de estar por ahí derrochando tu dinero? –ironizó neutro, regalándole una sonrisita presuntuosa.

- ¡¿Qué insinúas?! –demandó el otro, apretando con fuerza sus manos.

Apenas y veía al ruso-japonés, y ya quería... matarlo.

- Nada, olvídalo. –desistió un cansado bicolor, entrecerrando de nuevo sus ojos.- Si me disculpas, espero a alguien importante. Así que no tengo tiempo para gastarlo contigo, Johnny... –informó sin mucho entusiasmo, dándole a entender que siguiera con su camino.

Al parecer, ambos habían olvidado algo.

- ¡Ja!, ¡Pues que lastima! –rió altanero el europeo.- Porque yo tampoco tengo tiempo para ti. Tengo reservación, y no la puedo desperdiciarla, ¿sabes? –apuntó con el mismo tono, desviando su mirada y atención.- Puede llevarme a mi mesa... –le indicó al hombre que había observada aquella inusual y extraña escena, desconcertándose por sus palabras.

- ¿Eh?, Pe-pero... –parpadeó un par de veces, diciéndole después.- Si esta es su mesa... –dijo confundido, atrayendo la atención de ambos.

- ¿Ésta? –repitió confundido Johnny, mirando de reojo al oji-violeta.

- ¿Es una broma verdad? –secundó serio, y al parecer, molesto.

- P-por supuesto que no jóvenes... –les dijo, cambiando su semblante por uno serio. La reservación está a nombre de Hiwatari Kai y McGregor Johnny. –confirmó al revisar su folder, entrecerrando sus ojos dignamente.

- Esto tiene que ser un error... –pronunció por lo bajo y para sí el europeo, al desviar su mirada.

- Así que... con su permiso me retiro, jóvenes... –de nueva cuenta hizo una reverencia, dejando a ambos en completo silencio.

"¿En qué estaba pensando el Señor Dickenson?, ¿En verdad es él la persona con la que quiere que me reúna?. –pensaba para sí mismo el oji-violeta, frunciendo un poco el ceño en desapruebo.

- ¡Hmf! –siendo su gruñido, lo siguiente que se escuchó.

- ¡Oye, no es mi culpa!, ¡No me culpes a mí, ¿quieres?! –declaró un serio pelirrojo, tomando asiento frente a él.

- Claro, si quieres puedes sentarte... –ironizó un neutro bicolor, ignorando el otro su comentario.

- Sino te parece, vete... –sentenció a su estilo altanero, tomando la carta del menú.

- ¡Hmf! –siendo esto, la última palabra de ambos.

Después de cada uno ordenara su comida y bebidas, esperaron en un largo e incomodo silencio.

- ¡Esto va mal! –decía un desesperado rubio, mordiendo su servilleta todo alterado.

- ¡Tranquilízate, Enrique! –le apaciguaba su amigo, mirando también la escena.- Es lógico que el ambiente entre ambos sea tan... apagado. –dijo no muy convencido, de que fuera la palabra que describiera ese ambiente.- Después de todo... –prosiguió.- Es un gran logro que ninguno de ellos se haya ido todavía... –reveló por lo bajo, suspirando un poco.

- ¡Sí, pero...! –ahogó sus palabras y frustración con la servilleta que mordía, metiéndosela más, y tratando de controlándose con eso.- ¡¿Qué no se supone que deberían estarse diciendo cuanto se extrañaron, cuanto se quieren, y estarse besando? –exclamaba indignado, viéndole fijamente como si fuera su culpa que eso no pasara.

- ¿Johnny y Kai? –musitó confundido-. Lo dudo mucho. Da por bueno y como milagro, que ambos se digan algo más que sarcasmos e intensas miradas desafiadoras. –suspiró un poco, entrecerrando sus ojos.

- ¡Esto va mal!, ¡Tengo que hacer algo! –incorporándose un poco, brilló a su alrededor una aura de determinación y confianza.

- ¡E-espera, Enrique! ¡¿Qué planeas hacer?! –lo tomó de la manga, mirándolo confundido y nervioso.

Si Johnny era explosivo y temperamental, Enrique era impulsivo e imprudente.

- ¡Esto! –le mostró lo que sostenía en su mano, sonriendo complacido.

Brun, Brun.

- Oh, mi teléfono... –el pelirrojo buscó en su chaqueta, sacando su móvil que vibraba. ¿Sí, diga? –contestando serio, miró fijamente al ruso-japonés como éste lo hacía. ¡¿Qué dices?!. –dando un golpe en la mesa se levantó repentinamente, atrayendo con esto la atención de algunos clientes que le miraron entre feo y molestos.

- ¡Así que...! –se calmó un poco, tomando asiento de nuevo ante la expectante mirada de Kai.- Fue tu plan y de... –guardó silencio, cambiando su rostro de expresión por lo que escuchó después.

- Sí, Johnny, fue nuestro plan. –le dijo el italiano por teléfono, mirándolo desde su puesto. Pero si lo hicimos, fue por tu bien. Últimamente estás más insoportable que de costumbre, y sabemos que se debe a Kai. –afirmó convencido, manteniendo su sonrisa que lo caracterizaba.

- ¡¿Qué estás diciendo!? –rebatió molesto e indignado desde su silla, girándose un poco para no ver al bicolor.

- Eso mismo que oíste, Johnny. Si te gusta... ¡sólo díselo! –aconsejó entre risas, molestándolo más con eso.

- ¡¿Crees que a mi me gus...?! –calló rápidamente, sintiendo la mirada del ruso-japonés sobre sí.- ¡¿Acaso se te perdió algo?! –le dijo enojado, al mirarle.

- No. –respondió el oji-violeta, entrecerrando sus ojos y continuando como si nada con su comida.

- Escucha... –volvió a girarse, haciendo una pausa para respirando hondo.- No sé por qué me dices todo esto, tampoco sé cuál es su plan, pero... una cosa si te voy a decir; ¡No es de su incumbencia!, ¡No se metan!, ¡Y déjenme en paz! –aclaró fervientemente, respirando agitadamente después de decirle eso.

- De acuerdo. –se alejó un poco del móvil.- Pero Johnny... no lo arruines. Esta puede ser tu última oportunidad y... –sus palabras quedaron inconclusas, escuchándose un ruido extraño.

- ¡Johnny! –llamó un serio Oliver-. ¡Qué te guste no es malo!. Suele pasar, y... estamos preocupados por ti y... lo entendemos... –dijo más suave, escuchando un gruñido del europeo.

- ¿También estabas metido en esto, eh?. Me las pagaran... –amenazó pausadamente, cerrando sus ojos.

Ahora resultaba que todo el mundo pensaba que Kai Hiwatari le gustaba.

- Lo sé. –rió prudente.- Tú sólo diviértete con Kai, y aprovecha tu día con él... –concluyó, viéndolo darse la vuelta.

- ¡Hmf! –y colgó su teléfono, mirando al ruso-japonés.

"¿Qué Kai me gusta?. No lo creo. Pero..." –entrecerró sus ojos, apareciendo una pequeña sonrisa.

- ¿Qué es tan gracioso? –cuestionó un serio Hiwatari, atrayendo su atención.

- ¿Te importa? –dijo McGregor, sonriendo arrogante y complacido por estar al pendiente y preguntarle.

- No, pero... si sonríes es por algo. A menos de que sea de tu propia idiotez, cosa que es muy proba... –fue interrumpido enseguida.

- ¡Callate quieres!. Déjame comer tranquilamente... –figurando estar ofendido, tomó de nueva cuenta sus cubiertos, continuando con su comida.

- Yo no te lo impido, ¿o si? –le puntualizó con burla, dando un trago elegantemente.

- ¡Sólo come! –ordenó, haciendo que el oji-violeta sonriera un poco, a su característico estilo.

- ¿Qué?, ¿Y ahora de qué te ríes tú? –comentó sin mucha importancia, centrado en su plato.

- ¿Importa? –dijo con el mismo tomo autosuficiente, consiguiendo ver detalladamente al dueño de Salamalyon.

- No realmente, pero... –su mirada encaró la de Hiwatari, sonriendo ambos a su estilo.

- Vámonos, Oliver... –el rubio se puso de pie, entrecerrando convencido sus ojos.

- ¿Estás seguro? –le preguntó el francés, esperando su respuesta.

- Sí. Creo que nuestro trabajo de "Cupido" ha terminado. –sonrió al ver a Johnny y a Kai llevándose mejor, sabiendo que era hora de marcharse antes de que los descubrieran y las cosas se echaran a perder.

- Eso parece... –secundó el peli-verde, sonriendo por el excelente resultado que veía.

- ¿Qué tal si vamos a dar una vuelta por 'ahí'? –comentó en tono insinuante y coqueto, desconcertando a su acompañante.

- ¿Por 'ahí'? –repitió con un leve sonrojo, ignorando éste para no sonrojarse más.- ¿Y-y ahora que plan extraño has ideado? –acusó un tanto molesto, desviando su mirada hacia otro lado.

- Nada extraño. Sólo... sólo quiero decirte algo importante... –y volvió a sonreír, acercándose juguetona y peligrosamente a Oliver.

- Emh... pues ya veremos... –articuló con dificultad, caminando rápidamente al sentir su rostro tan caliente.

- Por cierto, Hiwatari... –el pelirrojo desvió su mirada hacia su copa, sorprendiendo con el llamado de su apellido al mencionado, pues le había recordado a cierta personita.- Ya que estamos aquí... –su mirada volvió a posarse en la otra.- ¡Exijo mi revancha! –demandó serio y decidido, brillando intensamente sus ojos violetas.

- ¿Revancha? –repitió confundió éste, viniendo a su mente algunas escenas.- Qué recuerde... te gané la última batalla. –apuntó un neutro Kai, mostrando aquella sonrisita presuntuosa.

- Tú lo dijiste, la última batalla. Yo te gané la primera, así que es un empate. Por eso... ¡Te exijo la revancha! –lo señaló con el dedo, esperando a que aceptara su desafío.

- Te ganaré de todas formas. –dijo arrogante, entrecerrando sus ojos.

- ¿Quieres apostar?. –le dijo Johnny.

- ¡Bien! –aceptando despreocupadamente su reto.

- Si yo gano... harás lo que yo quiera. –reveló un emocionado y malévolo europeo.

- Y si yo gano... entonces tú, harás lo que yo diga, Johnny... –contrapuso el otro, sonriendo jactancioso.

- ¡Me parece!. –confirmó McGregor.

- ¡Excelente!. –le secundó Kai.

- Entonces es una apuesta. ¡Qué gane el mejor! –le extendió su mano como buen guerrero que era, estrechándola el ruso-japonés con él.

- ¡Te ganaré, Johnny! –advirtió convencido, mostrándole una vez más aquella sonrisita.

- ¡Ya lo veremos Kai, ya lo veremos! –sonrió del mismo modo, entrecerrando sus ojos.

"Si yo gano, entonces puedo pedirle justificadamente que..." –quedó a medias, atrayendo su atención el hecho de que su corazón latía rápidamente, sintiendo en su interior una gran emoción y unas ansias incontrolables e indescriptibles.

"Él es... realmente él..." –sus pensamientos quedaron en ese punto, inclinando su cabeza hasta tener oculta su mirada.

Ahora ya lo sabía.

Aquello, era cierto.

Fin.


Y ahí el final del segundo One Shot n.n

Mhmm... quedaron muchas dudas y tentativas en el aire ¬w¬, pero eso no era lo importante, o eso digo sho xD

Etto, etto, pues ya sabrás que mi segunda y otra pareja OTP Yaoi favorita es el JohnnyxKai, y cuando planeé esta colección de San Valentín, pues no podía dejar de escribir un fic de ellos ñ.ñ

Que más que nada, este tipo de cosas, las hago para complacerme a mi mismas con fic's de esta casi inexistente y poco apreciada pareja T^T

Algo que no pude evitar poner, fue el recuerdo que le vino a la mente a Kai de "cierta" personita, al llamarlo Johnny por su apellido ¬w¬ obviamente fue una clara y descarada insinuación de mi parte, al referir implícitamente, que fue Tala el que vino a su mente nxn

Jeje, pues si leyeron hasta acá, por lo menos háganmelo saber con un review, aunque no sea su pareja favorita, ¿ne? ;3

Y ahora, a trabajar en los otros dos proyectos pendientes T.T

PD. Los últimos fic's que faltan de ésta colección, son un TalaxKai :D