Crepúsculo y todos sus personajes pertenecen a Stephanie Meyer©, solo la historia es mía ;) ©
Calificado M, ya se imaginan por qué... XD
N/A: Perdonen mi tardanza pero ya saben, ¡tengo miles de trabajos!, ¡Esto es horrible T.T, no tengo tiempo de nadaaaaa!. Perdón XD, oigan, ya pueden encontrar imágenes del fic en mi perfil. Bueno e aquí el segundo capítulo (por fin jiji). Por cierto!, no tengo fechas exactas de publicación, pero haré el intento de actualizar cada dos días, pero no prometo nada!
-Primer Día en un Extraño Planeta -
(Bella POV)
Dormía plácidamente en mi nueva cama que no tenía más que envidiarle a la otra que los hermosos tonos fucsia del edredón. Sentía como mi cuerpo descansaba por completo, en realidad ni se si sentía, sólo dormía. En mis sueños estaba en una enorme sala llena de todos los lujos a los que estaba acostumbrada. Habría seguido soñando de no ser porque alguien movió mi cuerpo de un lado al otro, juro por Buda que no maté a la tal Alice con mis propias manos de no ser porque la reconocí en cuanto abrí los ojos, alcé una ceja, apenas y podía distinguirla en la oscuridad, se acercó a una ventana y logré entender lo que sentían los vampiros al exponerse a la luz solar, tapé mis ojos y salté de la cama y dejé caer de nuevo la cortina.
-¿Te volviste loca?, ¡pude haber tenido un colapso mental al ver el sol directamente!- Exclama mientras me acostaba de nuevo.
-¡Vamos Bella, es un día hermoso!- Abrió de nuevo la ventana. –Son las siete de la mañana, ¡despierta!-
-¡¿QUÉ?!- Me senté de nuevo y llevé mis manos a mi cabeza. –Esto debe ser penalizado, a ver, ¿Alice, cierto?, es tu nombre...- Ella asintió. -¿Cómo digo esto de un modo, amable?, bien, es un insulto a mi naturaleza despertarme a esta hora, ¿lo entiendes?, dormir las horas suficientes es parte de una buena salud integral-
-Bella, estás durmiendo desde las ocho de la noche...- Pensé por un instante, trece horas, podría decirse que más de medio día, ¿y qué?, sigue siendo un insulto. -¡Vamos levántate, acompáñame a hacer las compras, no querrás estar todo el día encerrada!- Maldición, ¿acaso aquí no hablan mi idioma?
-¿Compras?, he, no soy muy buena en esas cosas, de hecho tenemos a una cocinera en casa que tiene una criada más que va a hacer las compras por ella- Mi sonrisa tenía cierto parecido a la sonrisa malvada del Grinch.
-Bella no es tan complicado, vamos, Charlie me pidió que te llevara conmigo- Kuki corrió hasta mi para darme mis "buenos días" y lo cargué en mis brazos mientras Alice arreglaba mi cama.
Abrí una de mis grandes maletas y comencé a buscar lo que usaría, medité por unos minutos; hace calor, estoy en el campo, unos jeans simples y una camisa blanca sin mangas esta excelente para salir en este universo paralelo, no pueden faltar mis sandalias sin tacón plateadas. Me di un baño rápido para evitar molestias y me vestí, peiné mi hermosa cabellera colocándole algo de gel para que se rizara un poco y luego bajé las escaleras con mi perro en brazos, en cuanto entré a la cocina fui recibida por un tipo de desayuno que yo jamás comería; huevos revueltos, tocino frito, panqueques, salchichas, todo un festín de grasas reposaba en la mesa, Alice servía todo con una enorme sonrisa y por primera vez en diez años me sentía culpable, a mis ocho años sentí culpa por última vez cuando le arranqué a una niña el vestido de la "Barbie Pop Star" que Renée no quería comprarme y la dejé llorando en un rincón de la escuela. Me senté en la mesa y estuve a punto de decirle que no comería absolutamente nada cuando se acercó a mi sonriendo, muy bien, vamos Bella, tú puedes... Llevé un pedazo de panqueques a mi boca, muy bueno por cierto, probé con los huevos revueltos, justo en su punto, comenzaba a gustarme este desayuno lleno de calorías, Alice me preguntó que si disfrutaba de mi comida y asentí. Después de comer sentí más culpa todavía, todas las grasas viajarían rápidamente para posarse en mi abdomen y en mis caderas, genial, ahora debía comenzar a hacer ejercicios, no los necesito realmente pero el más mínimo gramo que suba es el apocalipsis. Nos dispusimos a Salir de la casa, una enorme Chevrolet Silverado color plata nos esperaba fuera de la misma.
-¿Tuya?- Pregunté asombrada mientras me colocaba mis lentes y metía a Kuki en el bolso, Alice rió.
-No, es de Jasper-
-Creí que iríamos a caballo- Bromeé.
-Podemos hacerlo...-
-¡No!, estoy bien así-
Subí a la camioneta y me senté en los asientos de atrás para que Alice pudiera ir al lado su novio. Reconocí algunos lugares que veía, antes paseaba mucho con Charlie, cuando era niña. Se que me quejó de que casi todo sea verde y de que hayan animales pero, al estar en contacto con la naturaleza, debo admitir que me siento como en casa, ¡pero sólo yo lo se en mi interior y nadie lo debe saber!. Nos adentramos en el pequeño pueblo y Jasper se detuvo en una especie de ¿centro comercial?, no se que nombre ponerle al lugar, parece una hilera de tiendas con estilo vaquero, mi rostro dibujó una mueca, que tortura. Bajamos del auto y Jasper le dijo a Alice que mientras él iba por unos repuestos para la maquinaria ella podía hacer las compras y ella aceptó, lo despedimos y continuamos nuestro camino solas. Entramos a un pequeño supermercado y Alice tomó un carrito, gracias al cielo me dejaron entrar con mi perro, caminamos hacia uno de los pasillos y manteníamos el silencio.
-Así que, de vacaciones Bella...-
-Si, pero no estaré mucho tiempo, en un par de meses estaré en el paraíso tomando un té frió frente a las hermosas playas de Malibú- Ella sonrió con algo de decepción, la culpa volvió.
-¿Odias este lugar cierto?-
-No lo odio, es que, no es mi mundo- Ella bajó el rostro, noté cierta tristeza. -¿Dije algo malo?-
-¡No, no es eso!, es sólo que, cuando Charlie nos dijo que vendrías pues, me emocioné mucho ¿sabes?, es que, mi otra hermana, Rose hace mucho que se fue a recorrer el mundo y pues me quedé aquí sola, pensé que tu y yo, podríamos ser amigas, pero, entiendo que éste no es lugar para ti, cuentas los días para largarte...- Diablos, oigan no soy un monstruo de piedra, también siento.
-Escucha, podemos ser amigas mientras estoy aquí, ¡no hay problema, andaremos a caballo y cuidaré animales, me llenaré de lodo, haré lo que quieras! ¿de acuerdo?- Sonrió.
-Suena bien... Oye, ¿podrías ir por el azúcar? la olvidé, creo que está en el otro pasillo-
Asentí, fui por la dichosa azúcar, no sería tan difícil, todas son iguales, al llegar al estante que contenía las mismas comencé a sufrir un trauma interno, habían alrededor de quince marcas diferentes, ¡rayos!, ¿Cuál debía escoger?, mordí mis uñas, ¡calma Bella, es sólo azúcar!, ojeé algunos paquetes, me topé con la famosa "Splenda", recomendada para personas diabéticas, no lo pensé dos veces, la tomé y esa fue la que llevé, Alice rió al ver la azúcar que llevaba.
-¿Qué es tan gracioso?, ¡fue muy difícil tomar una decisión¡-
-¡Bella, es sólo azúcar!, y trajiste la que no es- Me dijo sonriente
-¿Y por qué demonios no es?-
-Porque ésta es más que nada de dieta y sabe raro, en casa no sólo viven Charlie y tú, somos seis contando a los Cullen, un solo paquete para un mes no nos servirá, hagamos esto; una caja de Splenda para tu uso exclusivo y unas cuatro de azúcar normal-
-¿Normal, y cual es la normal?- Rió una vez más y ambas fuimos al fulano estante de azúcar.
Seguimos en el supermercado una hora más, Alice comenzaba a caerme bastante bien. Me tomé la libertad de preguntarle por su otro hermano, el odioso Edward, tenía curiosidad por mi "enemigo", hasta ahora se que es el tipo perfecto, ¡por Dios es su hermana, obvio lo va a describir como el mejor hombre del mundo!. Jasper estaba afuera del supermercado esperando para ayudarnos con las bolsas, y fui obligada a cargar algunas, en cuanto todos los paquetes estuvieron en la camioneta, dimos un pequeño paseo por el pueblo, me sentí un poco ignorada; Alice caminaba con su novio e iban tomados de la mano y yo sólo tenía a Kuki aferrado a mi brazo derecho, no es que necesite uno de esos que me lleve de la mano y hable estupideces en mi oído, ya fue suficiente con Jacob Black, ¡desgraciado!, no podía buscarse otra chica, ¡No, Jessica, la zorra de Jessica!, alguien en ese cielo me odiaba, era obvio, mi antepasado Marilyn Monroe, fue una figura tan envidiada que estoy pagando en esta otra vida todo el glamur que derroché en mis tiempos pasados. Mi vida a veces es ¡tan dura!, Alice hizo unas cuantas compras más y yo me limitaba a seguirla. Por fin íbamos en la camioneta de regreso a casa de Charlie, en este lugar todo es tan aburrido, necesitaba una máquina del tiempo urgente, estos dos meses equivalían a dos siglos de espera.
Una vez que la camioneta se detuvo frente a la casa, vi por la ventana y distinguí al idiota de Edward, el hermano de Alice, estaba sentado sobre la cerca de madera que dividía la casa del espacio por el que andan los animales, se veía realmente sexy; llevaba una camisa de cuadros abierta y abajo tenía una franelilla blanca, si no fuera por su personalidad de campesino, podría adorarlo de por vida, noté que la cerca que simulaba una puerta estaba abierta y un montón de vacas acababan de pasar por ella, no presté mayor atención, abrí la puerta para bajarme del auto con mucha elegancia, Alice me gritó que tuviera cuidado no se con que pero no hice caso y al bajarme sentí como mi pie derecho se hundía en una extraña masa que aún estaba tibia, mi cuerpo se tensó por completo y las risas no tardaron en escucharse, este era un buen momento para ser mutante y desaparecer, alcé la mirada y el tal Edward estaba ahogado de la risa en el suelo junto con otras personas, sí, no necesito decírselos, pisé excremento de vaca, un escandaloso ¡Iugh! salió de mi boca, en mi vida me había pasado algo tan asqueroso, Alice se acercó a mi tratando de no reírse y la miré con una mueca de asco.
-Vamos Bella, te ayudaré a limpiar eso...- Nos adentramos en la casa, quería que me tragara la tierra.
-¡Por fin llegan!, quería que... ¿Qué es ese horrible olor?- Exclamó Charlie saliendo de la cocina con unas cervezas en las manos y lo miré con mi rostro muy en alto, asqueada.
-No, preguntes...-
-¡Oh por Dios, Bella, ¿qué pisaste?!- Si, está comprobado, nadie entiende mi idioma.
-¿Esto?- Pregunté alzando mi pie. –No es nada, es una mezcla de pasto digerido por un animal grande y asqueroso que, ¡que he pisado por desgracia!- Grité. -¡Tendré que meter mi pie y mi sandalia en un cubículo que dispare rayos ultra violeta para esterilizar esto!-
-¡Bella!, sólo necesitamos un poco de jabón y...- Respiró Alice y tapó su nariz. –Está bien mucho jabón y perfume-
-Te ayudaré a subir, no querrás embadurnar el piso también- Dijo Charlie y rompió a reír, definitivamente era mi primer día en un extraño planeta donde todo me sale mal, ¡a mi que soy una estrella!, que asco de vida.
Alice dedicó al menos una hora entera a limpiar mi sandalia para que yo no me quejara y me ayudó a desinfectar mi pie, ¿por qué era tan linda si yo he sido tan odiosa?, otra persona me deja ahí resolviendo mi problema yo sola, de verdad que Alice era una buena chica.
-Voy a arreglar las cosas que compramos ¿está bien?, así que eres libre por unas horas- Rió, yo sonreí.
-De acuerdo-
-Si sales de casa, no uses sandalias ¿si?-
-Créeme que no lo haré-
-¡No te metas en problemas!-
Reí, me acerqué a la ventana y debo admitir que el día afuera era hermoso, tomé unas botas color beige que Renée me había regalado hace tiempo, sería la primera vez que las usaría, bajé las escaleras y salí de casa con pasos tranquilos, me acerqué a la bendita cerca y recordé mi gran pisada del día, ¡diantres!. Me subí a la cerca con torpeza y pasé al otro lado, miré hacia todos lados y, obviamente, no dejé de mirar el suelo, no "metería la pata" otra vez, seguí mi camino disfrutando de la brisa y de la vista que tenía, ahora que recuerdo, mucho antes de amar la playa como lugar favorito, me encantaba este sitio, todo era tan natural, tan lindo. Caminé hasta el granero pintado de rojo, sonreí al recordar como Charlie me sacaba casi jalada de allí, una vez adentro de granero salieron espantadas algunas palomas y casi me infarto al verlas, había un caballo al fondo, ¿aún vive?, ¡por Dios ese animal tiene todos los años del mundo!, está en esta granja desde que tengo uso de razón, me acerqué al mismo lentamente, había perdido práctica con los animales, los únicos animales con los que socializaba era con mi perro y con Jake. El caballo se dio la vuelta con lentitud y me paralicé, se acercó a mi y pareciera que me reconociera, acerqué mi mano a el y no se movió, de un momento a otro la cabeza del caballo reposaba en mi hombro, lo acaricié, por un momento olvidé todo y me dediqué a sentir la conexión con lo natural, la conexión con mi verdadero yo. Estaba tan concentrada que no me fijé que alguien me observaba, dos hermosos ojos verdes me miraban con insistencia, estudiando mis movimientos, el tipo carraspeó y me di la vuelta saliendo de mi trance. Se acercó a mi y me alejé un poco del caballo quien do una par de pasos en reversa, Edward acarició el cuello del animal y sonrió para luego clavar sus ojos en mi, su sonrisa torcida hacía que me hirviera la sangre, no se si por lo mal que me caía o lo hermoso que se veía.
-¡Vaya, al menos no temes a tocar un caballo, muy bien!- Exclamó con sarcasmo.
-¡Ridículo!-
-¡No te ofendas!, es que creí que tu manicura de mil dólares podría arruinarse y por eso no entrarías aquí- Rompió a reír en voz alta.
-¿Te has dado cuenta de lo poco simpático que eres?- Pregunté de mala gana.
-Vamos, ¿no tienes sentido del humor, "princesita"?- Me trataba con una hipocresía única, sonreí con molestia, me di la vuelta para salir del lugar antes de que mis poderes de "Salior Moon" repotenciada me obligaran a aniquilarlo. -¿Huyes?, ¡Wuao, creí que eras más valiente!-
-¡¿Qué demonios quieres de mi?!- Pregunté parándome frente a él, enfrentándolo.
-Eres una chiquilla de ciudad...- Comentó muy cerca de mi rostro, me sonrojé levemente, ¡ahora no, es un mal momento para mostrar debilidad! –No hay nada tuyo que yo pueda querer, pero...- Se alejó un poco para estudiar todo mi cuerpo con sus ojos verdes, hermosos, ¡basta, ¿de cuando acá un simple y vulgar campesino es hermoso?!. –Podemos llegar a un acuerdo...- Se muy bien a lo que se refiere, sexo.
-¡¿Qué?!- Abrí los ojos por completo.
-Aunque, primero tendríamos que ponerte una mascara, no podría hacer "nada" mirando tu cara de niña mimada- Su explosiva risa me hizo llegar al borde de un colapso nervioso.
-¡Eres un grandísimo idiota, ¿lo sabías?!- Le grité mientras se subía en su caballo, un pura sangre color marrón, muy bello, y al reflejarse su pelaje en el sol, llegaba a verse rojizo. –¡Voy a matarte!- Corrí tras él, pero obvio, no lo podía alcanzar, ¡y el muy imbécil se atrevió a retarme!
-¡Alcánzame si puedes, "princesita"!- ¡Demonios! Me gritó haciendo énfasis en el odioso sobrenombre.
Me acerqué a otro caballo que estaba debidamente ensillado, obviamente mi ira me cegó lo suficiente como para olvidar que ya no recordaba como montar un caballo. Lo desaté y me subí a el como pude, el animal dio unos pasos y volví a la realidad, ¡despierta Bella, ¿qué rayos haces?!, una vocecita me gritaba muy al fondo, pero no pude pensar más, el caballo comenzó una marcha lenta, me tranquilicé, Edward me observada detenidamente, seguro moría por reírse pero esperaba el momento preciso, subí la vista para mirar a Edward, no se que demonios pasó, pero el maldito animal se echó a correr con todas sus fuerzas sin darme tiempo de agarrarme y lo último que mi cuerpo sintió fue el doloroso contacto con el suelo, a lo lejos escuchaba la risa del idiota de Edward, no pude insultarlo, el dolor que mi espalda experimentaba era mas fuerte, noté que el espécimen de dos patas dejaba de reírse, me quejaba, ¡maldición, por querer demostrarle a ese tipo que era mejor que él!, sentí que me alzaban en el aire y yo no dejaba de chillar.
-¡Demonios "princesita" deja de chillar!-
-¡Claro tú no fuiste el calló de esa bestia andante, necesitaré que Cristo resucite de nuevo para poder sanarme!-
-Por Dios, ¡eres una exagerada!, con un buen masaje el dolor pasará...-
-¡Cállate, esto es tu culpa!, ¡Ay cuidado, estás cargando a una dama no a un saco de patatas!-
-Escucha niñita si sigues chillando así voy a dejarte aquí en el suelo para que los cerdos te rueden hasta la casa ¿entiendes?-
-¡Eres un pesado, que falta de delicadeza!- Gruñó, el dolor no era tan fuerte, estaba pasando, pero igual, ¡era un dolor que yo no debía soportar!
Se sostuve de su cuello por la sensación que tenía de que me iba a caer, el rostro de Edward mostraba un poco de preocupación, ¿a quien engaña?, está feliz de haberme ganado, una de mis manos reposó en su espalda, era todo un Adonis, podía palpar los perfectos músculos de su espalda, definitivamente lo único malo en este tipo es su personalidad de campesino bruto. Llegamos a la casa y Alice casi se infarta al verme sobre los fuertes brazos de Edward quien me llevó hasta mi habitación. Le explicamos lo que había ocurrido a Alice y ella se dispuso a darme un pequeño masaje, no sin antes mandarme a tomar una ducha, Alice era lo más parecido a una mamá sustituta. Después del baño me recosté en mi cama un poco adolorida y Alice reía mientras yo volvía a contarle como el caballo me dejó caer a propósito. Después del masaje la único a lo que mi cuerpo pudo responder fue al cansancio y dejé que el mismo se relajara en un profundo sueño. No se cuanto dormí, se que desperté y sentía que mi cuerpo flotaba en el aire, me levanté y me acerqué a la ventana, no se porque siempre hago eso al despertar, ya estaba todo oscuro, apenas y veía la luz que salía del granero. Salí de mi habitación no sin antes ponerme una chaqueta marrón que tenía entre mis cosas, me acerqué al viejo contenedor de agua que estaba a unos metros de la casa, parecido al de los hermanos "Warner", y subí las escaleras para llegar a arriba. Una vez allí me senté en el suelo de madera, si ya se lo que están pensando ¿qué hay de la Bella malcriada que nunca pierde el glamur?, pues, creo que se quedó en la ciudad, ¡No, ¿cómo que se quedó?, necesito salir de aquí pronto, este lugar no es para mí! Algo comenzó a vibrar en mi bolsillo, ¿qué rayos...? saqué el objeto y descubrí que era mi celular, había olvidado que lo llevo a todos lados sin importar que no haya señal, me había llegado un mensaje, ¡bravo hay señal, brav... Maldición...! Claro que había señal, ¡pero para molestar mi paz y serenidad!, era Jake, de ser así habría preferido vivir sin señal...
"Bella, linda, oye, debemos hablar. No se en donde rayos estás pero, es importante. Sabes que tú y yo pues, somos lo máximo y sin ti, no brillo, por favor, llámame..."
¿No brillo?, ¿en qué demonios está pensando, quien se cree?, ¡díganme si no debo matarlo!. Es el colmo del descaro y el egoísmo juntos, ¡como lo odio, es tan patético!. Un par de lágrimas abandonaron mis ojos, no porque me duela que Jake me haya "traicionado", es que, en este momento, me siento realmente sola. Ahora que lo pienso bien, Renée tiene razón, no tengo amigas de verdad con quien charlar cosas importantes, tampoco tengo una vida propia, ¡odio pensar, siempre acabo decaída!, lo mejor es no hacerlo, no pensar, ¡exacto!, llevé mis manos a mi cabeza y masajeé mi frente, no pienso, no pienso...
-¡"Princesita", ¿qué rayos haces ahí arriba?, no me digas, planeas suicidarte!-
-¡No idiota, busco el mejor ángulo para saltar y dejar mi estampa en el lugar que merece; el medio del firmamento!- Rompió a reír.
-¡Vamos baja de ahí, no querrás fracturarte toda la columna si te caes!- Corrí mis ojos hacia arriba. Comencé a bajar los pequeños escalones con mucho cuidado, y, como no soy NADA torpe, al último tropecé y Edward me sostuvo por la cintura, nuestros rostros quedaron muy cerca el uno del otro y sentía que me quedaba sin aire, no se si era por la fuerza de su abrazo o por la perfección de su rostro un poco sonrojado. –Oye, deberías tener más cuidado ¿no crees?, para ser una princesa, eres muy torpe...- Lo empujé con todas las fuerzas que pude.
-¡Como te odio!- Rió e hizo un ademán con su mano.
-Vamos, entremos a la casa, aquí hace algo de frío-
-Estoy de acuerdo en eso- Me dejó caminar adelante y él andaba detrás de mi.
Una vez dentro de la casa nos reunimos con la familia para cenar, yo simulaba estar muy alegre pero por dentro quería desaparecer. Lo que me habían hecho esos traidores no tenía perdón, realmente mis ánimos estaban por el suelo, y el lugar donde tengo que vivr durante los próximos dos meses, pues, no es de mucha ayuda...
Continuará...
N/A: Al fin! Terminé el segundo capítulo, mil disculpas es que el tiempo lo tengo contadito! Me cuesta mucho actualizar pronto porque no tengo mucho tiempo para escribir! Ahora, ¿les gustó?, esperó sus reviews!, aprovecho para hablarles de mi otro fic: Io e Te; Tre Metri Sopra Il Cielo, se que les va a gustar léanlo plis!!!!!
