Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable
Disculpen la tardanza, pero últimamente me han tenido muy ocupada, además la página lleva días caída y no permite hacer publicaciones nuevas. Un abrazo a todos por la paciencia.
Al ser shots, algunos de estos capítulos tendrán solo a algunos de los personajes como protagonistas, así que no se resientan que todos van a tener su oportunidad.
Trémula paz: aprendiendo a vivir en las doce casas
Miedo y melancolía
Advertencias: Lenguaje inapropiado
Escalinata de las doce casas, un día de invierno
Bajo un manto de lluvia y niebla, uno de los caballeros dorados cruzaba las últimas casas del zodíaco para llegar al Templo Principal.
Esa tarde estaba demasiado helada para su gusto y aquel clima le hacía sentir más melancólico de lo que quisiera. Envuelto en una abrigadora capa, el moreno suspiró al llegar frente a las enormes puertas de madera tachonada del gran templo.
Bien guapo… aquí vamos, se dijo a sí mismo antes de saludar a los guardias que vigilaban la entrada -buenos días señores- los hombres inclinaron la cabeza con una reverencia y abrieron las pesadas puertas para dejar pasar al guerrero.
Mirando a todas partes, recorrió la larga alfombra roja del Salón del Trono -¡Shion!... ¿estás por allí?... ya llegué... ¿lemuriano?
Detrás de la silla papal, la alta figura ataviada con una túnica negra, se recortaba al contraluz provocado por los relámpagos del exterior. El más poderoso de los ochenta y ocho miraba distraído hacia la ventana y no cambió de posición al escuchar la voz de su mejor amigo.
-Namaskara mitra* -el saludo de Shion estaba impregnado en melancolía.
-Nín hâo** -Dhoko suspiró- amigo... para qué me has llamado en este día tan... ¿deprimente?
Shion se volvió hacia Dhoko mostrando su rostro taciturno, al parecer no había dormido mucho y se le notaba ausente -mi querido amigo... después de que Saga tomara el trono... ¿volviste al Monumento?
Dhoko suspiró. El significado de ese lugar, era demasiado doloroso -no lemuriano... desde que te fuiste, no tuve el valor de volver...
-Y no te culpo -Shion miró hacia el cielo y un nuevo relámpago dibujó con luz pálida las formas de su bellísimo rostro- quizá yo tampoco lo hubiera hecho... pero ahora, debemos devolver las reliquias a su lugar
-Y quieres que te acompañe -adivinó el moreno ante el discurso del lemuriano, quien ante la pregunta de su compañero de vida y muerte, esbozó una sonrisa agradecida- sabes que lo haré amigo...
Casa de Cáncer
-Tierra llamando a Angello...
-Mmm -refunfuñó el de Cáncer con un gruñido, sin dejar de leer un extraño tratado de espiritismo mientras Geist le servía el té. Sin quitarle la vista a las páginas, el cangrejo estiró la mano para alcanzar un bollo y entonces la amazona le dejó caer parte del te en el dorso de la mano- ¡auch!... ¿te has vuelto loca mujer?
-Al menos logré llamar su atención señor Di Mare -Geist se acercó con caminar elegante, hasta donde se encontraba su malencarado cangrejo y colocó la mano derecha de éste sobre su vientre- quería informarle que su hijito acaba de enviar un par de fuertes patadas a mis costillas… ¿será que al señor le interesa involucrarse?
Angello enarcó las cejas sin saber cómo reaccionar realmente, aquello sí era algo extraño para él -¿pa... pataditas?- ella asintió sonriendo, sobre todo cuando el italiano la atrajo más hacia sí y colocó su oreja en el vientre -chiao... ¿así que molestando a mamá?- Angello se volvió posando los labios sobre el ombligo -está muy bien bambino, pero técnicamente ese es mi trabajo- susurró al sentir el pequeño golpe desde dentro, provocando risas en Geist.
-¡Angello!... no lo mal aconsejes...
-El diablillo sabe que es cierto -una sonrisa melancólica apareció en los labios del italiano, mientras acariciaba el vientre de cinco meses- solo espero que no sufra lo mismo que yo...
-¿Otra vez tus sombras?
-Siento que me van a volver loco -Geist lo abrazó por el cuello y comenzó a acariciar los mechones de cabello azulado y él se dejó hacer complacido- necesito no pensar en eso…
La pelinegra pasó saliva antes de preguntar -dime una cosa…aquí y ahora... ¿hay… alguna de ellas?
-Siempre las hay -Angello paralizó la mirada por encima del hombro de ella y Geist no pudo evitar un escalofrío en la nuca- pero nunca permitiré que los dañen… no te preocupes -tranquilizó al percibir el miedo en el rostro de la amazona- la luz del día aleja a las malignas…
-Si tú lo dices… confiaré en ti -dijo ella suspirando más tranquila- pero tienes que relajarte… tienes un don y te toca aprender a vivir con el
-Me agobian… ya sabes, todo el mundo deja algo pendiente al morir y quieren que alguien se los resuelva… quisiera desconectarme de vez en cuando y no sentirlas...
-Yo sé cómo hacerlo -él la miró hacia arriba intrigado y ella guió las manos masculinas hacia su redondo trasero- sé que he estado algo incómoda estos días y resiento mucho tu cercanía -se disculpó agachándose hasta que alcanzó los labios de él y los saboreó como si de un dulce se tratara- estás cada vez más guapo amore... y me muero porque me hagas tuya de nuevo...
-Algo raro va a pasar... lo presiento -de repente, Angello tomó conciencia de las últimas palabras de Geist, mientras ella lo miraba con una ceja levantada- ¿qué dijiste?
-Que quiero que me hagas tuya ahora...
Al escucharla, Angello no se hizo de rogar y sus presentimientos, las sombras, el tratado de espiritismo y la melancolía se podían ir mucho al carajo. Levantándola, comenzó a besarla apasionadamente, mientras se dirigía con ella en brazos hasta la habitación principal, donde ambos se entregarían atrapados por el deseo y el amor mutuo que se profesaban.
Afuera, una tormenta golpeaba violentamente.
Media hora después en la terraza de los aposentos Patriarcales
-¿Cómo ves a los muchachos ahora?
Si bien es cierto, aquel no era su día, Dhoko logró sacarle una sonrisa al mayor de los lemurianos. El chino sabía que el tema de sus chicos de la Orden Dorada lo apasionaba y entonces utilizó aquello como terapia de catarsis.
-Me encantó el entrenamiento de hoy... los formé en equipos de tres, los mismos del viaje y adivina qué
-Se acoplaron a la perfección -Dhoko tomó un bollo berlinés y lo mordió con tal furor, que el relleno de crema se le resbaló por una mejilla- diablos... odio que esto pase -protestó con la boca llena.
-Si Castalia te sigue complaciendo con prepararte esa abominación, en unos días bajarás la escalinata rodando sobre tu eje...
-Ja-ja-ja -el chino tomó una servilleta para quitar la crema de la comisura de sus labios- al menos logré que comenzaras a decir bobadas...
-Contigo es fácil imaginarlas… siempre te prestas para eso…
-Si Mu y los gemelos supieran la clase de calaña que eres, considerarían desconocerte como padre
-Gracias por eso -Shion volvió a reír para tranquilidad de Dhoko- ¿qué vas a saber tú?... mis chicos tienen un alto concepto de mi... soy un gran padre
-Sé lo que es eso…
-Bingo… lo aceptaste -Shion sonrió triunfante- ¿cuándo piensas decírselo? -Shion bebió un sorbo de té y se sirvió un poco más para apaciguar el frío de la tarde- deberías de hablarle de su madre también…
-Y aquí va de nuevo -Dhoko sonrió y tomó otro bollo- ¿es que no te cansas de ese tema?... ya te lo dije… ella no necesita saberlo
-Shunrei piensa que fue abandonada y seguramente guarda un gran dolor en su corazón…
-Deja de acosarme y te acompañaré al monumento… de lo contrario me retiro con mi trasero y el resto de los bollos berlineses al séptimo templo
Shion sonrió con tristeza y suspiró antes de hablar sin mirar a su amigo -no me dejes solo con esto... por favor- Dhoko también sonrió sin ganas y asintió para calmar las ansias del lemuriano, quien dirigió su mirada a la ventana, donde los goterones de lluvia resbalaban formando diminutos senderos plateados.
-El camino es largo y dificultoso, necesitas calorías -dijo acercándole un berlinés a Shion. El tono de Dhoko era como el de un hermano cariñoso -no sabemos qué encontraremos... desde tu muerte no he vuelto y han sucedido muchas cosas...
Shion no quitaba su mirada de la ventana -las reliquias... es lo único que nos queda de ellos... no podemos dejarlas aquí... estarían inseguras
-Lo sé... Shion... ¿recuerdas el lugar?
-No...
-Eso significa que nos llevará una semana ir y otra volver
-Lo sé... ya tomé las precauciones del caso...
-¿Dejarás a uno de esos atolondrados a cargo?
-Nos vamos por muchos días... no podemos dejar el Santuario solo... y tú lo sabes -un par de golpes interrumpieron la hora del te -pasen- dijo Shion a los visitantes, quienes se dejaron ver detrás del espacio que permitía la apertura de la puerta.
-Buenas tardes padre, maestro Dhoko
-Hey… ¿cómo se encuentran?... qué bien huele -saludó el menor de los peliazules con esa desfachatez tan propia de él.
-Ahora sí puedo asegurar que te volviste loco Shion -sin quitarle la vista a los dos hombres apostados en la puerta que daba a la terraza- ¿estás seguro de esto?
-Completamente... el Santuario quedará en manos de la Casa de Géminis...
-Eso es nepotismo...
-No, eso es confianza
Casa de Piscis, esa misma noche
-Te traigo esta ofrenda floral para deleitarte con el aroma de las mejores rosas del jardín de la Casa de Piscis -susurró el caballero, depositando una canasta llena de rosas blancas, allí donde las milenarias raíces se entretejían en bellas formas- ais ar an domhan… a bheith páirteach neamh , talamh agus ifreann*** -cantó el peliceleste para apaciguar al abedul, quien decaía su estado de ánimo en los días de invierno, ya que perdía la mayoría de su follaje.
-Pronto pasará… -cantaba acariciando el retorcido tronco- solo dos meses más -el árbol respondió con un tintineo desordenado de sus ramas- no te enojes… es mejor el frío del invierno, que el calor espantoso que hace la mayoría del año -el árbol se sacudió de nuevo- de acuerdo, de acuerdo… yo no pierdo mi cabello con las heladas, en eso tienes razón…
Aphrodite encendió su cosmo y una hiedra, emergió de la tierra enredándose alrededor del árbol y por toda la copa del mismo, hasta que cubrió las ramas desnudas con su follaje -¿mejor?- el abedul se movió más tranquilo -eso es, así no pasarás frío...
De pronto, en el aposento que estaba más cercano al jardín interno de su templo, Afro escuchó algo parecido a una rueca que chillaba por falta de lubricación -¿pero qué pasará?
Un par de días antes, el doceavo guardián había reparado junto con Mu, un molino de agua que proveía de una poca electricidad a los templos sagrados, apenas la suficiente para utilizar una refrigeradora y talves hasta mover un tornamesa. Dicha estructura se encontraba muy cerca de su templo y desde hacía muchos años no le daban el mantenimiento adecuado, provocando un ruido que Afro no estaba dispuesto a soportar, por lo que se ofreció a ayudarle al lemuriano menor con el ajuste.
-¿Otra vez esa cosa?... diablos... como me tienta dejar a todos sin electricidad- murmuraba fastidiado el de piscis, mientras se dirigía a donde se escuchaba el ruido, específicamente una terraza cuya vista daba al jardín de la escalinata- claro, como soy yo el que tengo que ver eso en mi jardín... aunque Shaka diga que le da un toque rústico y acogedor -protestó levantando los brazos en forma de reclamo- ¡todos disfrutan de la energía!... ¡pero nadie tiene que soportar el ruido! ¡nadie!
Con andar enérgico, llegó rápidamente a la terraza y abrió la puerta de golpe, dispuesto a decirle al molino todo lo que pensaba de él y sus chirridos. Una extraña tormenta azotaba con fuerza las plantas del jardín y una repentina ráfaga de viento se coló dentro del templo, apagando todas las lámparas de aceite de la nave central y los salones mayores -mierda- murmuró Afro, la verdad era que no le gustaba la oscuridad. Encendió su cosmo levemente, solo para no trastabillar el paso y cual no fue su sorpresa al reconocer al contraluz provocado por los relámpagos, la figura de un anciano moviéndose en una silla de ruedas.
Afrodita abrió los ojos impresionado, sin poder evitarlo su boca balbuceó un nombre indeseable para él.
-Klaus...
Templo de Cáncer
Habían tenido una de esas sesiones de sexo de antología. Para su alegría, Geist pasaba por una racha de calentura que la transformaba en una máquina de coger, dejándolo diez veces más acabado que las tres horas de entrenamiento de la mañana. El embarazo había aumentado el apetito por él, de forma tal, que ambos cayeron rendidos al llegar a la cumbre por cuarta vez en dos horas.
Después de tanta exquisitez, Angello se acurrucó rodeando a Geist por la espalda, hundiendo su nariz en los cabellos azabaches de ella, embriagado de su aroma, regodeándose de la piel de porcelana y riéndose para sus adentros de los que hacían guardia a esa hora... "¡ja!... perdedores, ojalá y se les congele el esperma...
Con esos malintencionados pensamientos, se quedó dormido, mientras esbozaba una sonrisa sardónica muy propia de él. Y ese descanso se extendió por varias horas, sin embargo, en medio del sueño profundo su espíritu comenzó a inquietarse.
Como muchas otras veces vio su cuerpo alejarse. Podía verse perfectamente; abrazando a su novia por la espalda, con la manta azul de ella abrigándoles hasta la altura del pecho. Él con su mano derecha reposando sobre la pancita donde seguramente también dormía su pequeño retoño.
-Diablos -se escuchó a sí mismo- odio cuando esto pasa sin que yo quiera... ahora tendré que ir por ayuda- así que flotó escalinata arriba para dar con el único que podría conocer la razón por la cual su alma abandonó el recipiente mortal.
Suavemente se dejó llevar por la falta de peso y se escabulló en los dominios del sexto guardián, quien no opuso resistencia cósmica a tan peculiar visita. Pronto se encontró de frente al rubio, quien meditaba como siempre, suspendido sobre el pedestal del loto dorado.
-¿Qué malas nuevas te traen por aquí caballero de Cáncer? -preguntó Shaka con su particular tono suave y con la ironía entretejida en cada una de sus palabras- la última vez que saliste a pasear de esa forma tan vergonzosa, fue para la noche del Sarheim... ¿es que perdiste tus dulces?
-Deja tus burlas buda -la voz de Angello, era como un eco ronco que se perdía en las paredes del templo- evidentemente no he venido de visita, ni a pedir dulces... ¿has percibido algo fuera de lugar?
-Muchas sombras... más inquietas de lo normal -Shaka ladeó la cabeza, sin abrir los ojos -no me digas... no conoces la razón de tu estado -Angello afirmó en silencio- ¿es que siempre necesitas una razón?
-En mi caso siempre la hay... es evidente que esto es involuntario...
-Quieres que te ayude a abrir el vórtice que te dará las respuestas que buscas...
-Algo así -contestó el alma azulada, haciendo un curioso encogimiento de hombros, que provocó una risita tenue del rubio- también agradecería que mantengas esto en secreto... sería el objeto de burlas para Milo y Kanon por meses...
-Como digas -Shaka comenzó por estirar las piernas y levitó unos segundos, hasta posarse suavemente en el suelo de mármol- sígueme -dijo de forma apenas perceptible y comenzó a caminar hacia una de las paredes del Templo. Para cuando Angello se dio cuenta, habían traspasado el muro y se encontraban en el Jardín de los Sales Gemelos.
-Así que fue aquí donde los otros te convirtieron en puré -Shaka se volvió a su compañero y le enarcó una ceja -digo- Angello captó la incomodidad del rubio ante su desafortunado comentario- bueno, lo que quiero decir es que es aquí donde te aplicaron la exclamación de la diosa...
-No intentes remediar tu imprudencia con palabras sensatas Angello de Cáncer, eso no te luce...
-Bah -el espíritu voló rápidamente hasta colocarse al frente del rubio- estás demasiado loco como para engañarte...
-No entiendo esa relación entre la locura y la suspicacia...
-Estás loco... por supuesto que no lo entiendes...
-Discurso inútil Angello, mejor concentrémonos en lo importante...
Shaka no dijo nada más, sino que se acuclilló en el espacio que se encontraba en medio de los árboles, se colocó en loto sobre la hierba y le tendió los brazos a Angello para que se acercara -¿te encargarás tú?
-No temas buda...
-Tengo absoluto control de mi alma... lo que temo es que tú no tengas control de la tuya -rió mientras acompasaba su respiración- bueno DeathMask -susurró lanzando un suspiro- tu turno...
El alma de Angello flotó frente al cuerpo de Shaka y extendió su índice derecho hasta tocarle el pecho -Seki Shiki Meika Ha...
-¡Exclamación de los espíritus! -un vórtice se abrió frente a ellos y cientos de almas pálidas volaban alrededor del hoyo, dándole un aspecto nada amigable- ve Angello... yo estaré comunicándome contigo y te traeré de vuelta cuando sea el momento
-Mierda... -exclamó al ser atraído por aquel hoyo negro.
Templo de Piscis
Aphrodite perdió el habla. Klaus Rosëntradgard era la persona menos grata para él y verlo allí, no tenía lógica -¿qué... qué hace aquí?
El nonagenario* se movió lentamente, haciendo chirriar las poleas de su silla de ruedas, mientras se dirigía al peliceleste, quien miraba horrorizado la figura ennegrecida que bramaba su nombre de pila.
-No… no puede -Aphrodite palideció cuando la cara de aquel que se parecía a su padre, se detuvo lo suficientemente cerca de él, como para distinguir la sangre negra brotando de las comisuras de los labios -¡déjame en paz!- gritó a la vez que caía de rodillas al piso estrujándose la cabeza por las sienes.
Los pesados candelabros comenzaron a oscilar como péndulos y ráfagas de viento se colaban por la nave central del Templo de Piscis, arrastrando decenas de voces que susurraban frases que él no podía entender -¡no quiero verte! ¡vete Klaus! ¡VETE!- de repente y justo cuando la sombra estaba a punto de tocarle, la puerta de la terraza se le cerró en la cara empujada por una gran fuerza.
Aún estaba hincado sobre el mármol cuando los susurros cesaron. Poco a poco, las lámparas se encendieron por sí solas en medio de parpadeos inseguros. Para cuando abrió los ojos, su piel estaba bañada en sudor y temblaba como un gato asustado, pero todo alrededor parecía en calma, a excepción de los candelabros, que aún oscilaban perezosamente.
Sin embargo, Aphrodite de Piscis no estaba solo.
-Hola -le saludó una niña que estaba de puntitas frente a él, sosteniendo la palanca de la puerta. La pequeña de unos tres años de edad, traía solamente un vestidito rosa y un calzoncito blanco, sin calzado, ni abrigo. Aphrodite abrió los ojos asombrado, ya que además de que no la conocía, no tenía idea de cómo había entrado a su templo sin que él la detectara.
-Si… si estoy bien -contestó entre jadeos- gracias… ¿có… cómo te llamas? -tanto aturdimiento ante la visión anterior, no le dejó mucha lucidez como para preguntar algo más sensato.
-Adivina -sugirió con una vocecita dulce y sonrió al verle la cara de asombro al peliceleste- ¿no sabes? -dijo al recibir solo un balbuceo de parte del mayor. Con un gesto lleno de ternura, la pequeñita se acuclilló para poder mirar la expresión del guardián, quien ocultó su mirada para que ella no pudiera verlo -¿estás asustado?- preguntó acariciándole torpemente la mejilla y él asintió motivado por la calidez de aquella manita.
-¿Victoria? -susurró él tímidamente, una gota de sudor le corrió por la frente y se detuvo cerca de su oreja izquierda- ¿verdad?
La pequeña sonrió mostrando los dientitos de leche y aplaudió contenta -¡adivinaste!- dijo feliz y acarició los mechones de cabello celeste que caían sobre los hombros de él -¿cómo lo hiciste?
-Me gusta ese nombre -Afro se relajó un poco y se sentó en el piso para conversar más cómodamente con su pequeña visitante -quizá- las mejillas se le llenaron de rubor y bajó la mirada con melancolía- quizá se lo hubiera puesto a mi hija… si pudiera tener una…
-¿En serio? -dijo ella imitando el gesto del mayor para sentarse frente a él. La rubia se veía diminuta a su lado y el vestido que llevaba puesto, apenas y le tapaba las rodillas- ¿tienes un bebé en tu pancita? -preguntó con un tono que delataba su inocencia.
-No- rió él -y no creo que eso pase... los hombres no podemos tener bebés- dijo con una sonrisa amable y le acomodó los rizos rubios con cuidado, descubriendo un pequeño lunar bajo el ojo izquierdo. Aphrodite se sorprendió por aquel detalle, sin embargo ante tanta cosa extraña, prefirió sacudir la cabeza y no darle importancia.
-Qué lindo vestido… pero no es para este clima ¿quieres un chocolate caliente? -ella contestó con un aplauso y él le tendió la mano para ayudarle a ponerse en pie -entonces adelante, señorita...
La invitación fue interrumpida por el llamado de un muchachito, quien habló nerviosamente -se... señor Aphrodite... ¿se encuentra en casa?... le traigo la correspondencia
-Quédate aquí pequeña, ya regreso
-No vayas -la pequeña le detuvo de la mano- no le hagas caso...
-Será solo un momento -el guardián caminó algo inseguro hasta la nave central del Templo, sentía que le zumbaban los oídos- ¿correspondencia... para mí? -murmuró entrecortadamente.
-Si señor, este paquete -dijo el chico entregándole un envoltorio en papel azul- hay un remitente -el chico leyó el nombre escrito en tinta clara- Klaus Rosëntradgard…
Al escuchar aquel nombre, Afro sintió que el mundo se le venía encima. Balbuceó un escueto agradecimiento al recibir la encomienda y se encaminó hacia donde se encontraba Victoria. Pero mientras se acercaba, sentía que la calidez que le había transmitido la niña se había esfumado y efectivamente ella no estaba donde la dejó, como muchas otras cosas, la pequeña también se había ido.
En algún lugar desconocido
-Maldición... maldición... -refunfuñó al sentir su alma deformada y succionada hacia la oscuridad sin que pudiera hacer nada por evitarlo.
Aquel tormento había tardado más de lo que quisiera, cuando distinguió la claridad, salió despedido hacia ella como si de un globo de helio se tratara. Dio vueltas sobre su eje una docena de veces, hasta que logró detenerse -cómo odio que esto pase- se tomó la cabeza y al percatarse de que aún no estaba en su cuerpo, maldijo varias veces más.
-Ya deja el juego Angello -el aludido se volvió a todas partes al escuchar la voz de Shaka - estás allí por algo... deja las maldiciones
-¿Y ahora qué? -Angello sobrevoló rápidamente el lugar- seguramente esta es una pesadilla y escucho la voz de ese maniático en mi cabeza...
-No es una pesadilla... te has desdoblado... piensa que soy la voz de tu conciencia...
-Definitivamente esto es una pesadilla
Shaka solía desdoblarse al igual que Angello, sin embargo, era el de Cáncer el que había desarrollado una habilidad asombrosa para controlar sus viajes astrales y las pocas veces que aquello le había sucedido involuntariamente, era porque había un propósito oculto.
-Deja las estupideces... es necesario que explores el terreno... no he sentido nada hostil, creo que estamos cerca de descubrir qué pasa
Delante de él se extendían amplios corredores decorados maravillosamente. Las obras de escultura y pintura, se mezclaban de forma exquisita dándole al conjunto un aire de majestuosidad digna de un palacio. Siguió moviéndose a través de los interminables pasillos, hasta que el sonido de una conversación detrás de una puerta, llamó su atención. Sin pensarlo mucho, decidió colarse por entre los poros de la madera para entrar a la lujosa habitación.
-Hija -un anciano de cabello plateado y evidente arquetipo anglosajón, conversaba con una muchachita delgada, de unos quince años. La apariencia de la chica le recordaba a alguien, pero en ese momento no sabía a quién. Era obvio que el viejo parecía querer convencerla de algo que iba en contra de sus creencias- desearía que no tengas que hacer esto... no quiero que te vayas, pero fuerzas oscuras han tomado el Santuario... y tu hermano está involucrado...
La chiquilla tenía la cabeza gacha, ocultando con el flequillo su mirada entristecida -pero la compañía... prometiste que el entrenamiento sería temporal...
-Tendrás que sacrificar el ballet... Arles ignoró deliberadamente mis solicitudes de que dé de baja a tu hermano... lo tienen completamente bajo su control
-¿Por qué quieres que lo dé de baja?... no entiendo, nunca quisiste tenerlo aquí
-El actual Patriarca es el asesino de Shion de Aries -el anciano cojeaba de un lado a otro del estudio- y hay que detenerlo para que no descubra la forma de hacerse del control absoluto -dijo golpeando con su bastón un punto en la biblioteca que tenían en frente- detrás de estos muros... están escondidas tres reliquias muy poderosas...
-Padre... ¿cómo sabes de su poder?
El viejo suspiró ante el comentario de la chica y Angello se acercó con cautela para no asustar a los presentes. Debido a que era el alma vagante de una persona viva, solía sentir emociones que de vez en cuando se proyectaban con una fuerza tal, que eran capaces de manifestarse físicamente, al igual que sucedía con aquellos espíritus a los que tanto les gustaba jugar bromas pesadas a los vivos. Los mal llamados poltergeist y que Angello detestaba.
-Eso lo sé porque -Katriana y Angello prestaron más atención- anhelábamos encontrar objetos cada vez más raros o valiosos y… movidos por ese afán, descubrimos algo que no debíamos…
La muchacha no salía de su asombro -¿descubrimos? ¿quiénes?
-Un par de viejos conocidos, un indio de apellido Banerjee y un francés Faure. Los tres, fundamos una logia que comenzó como un club de excéntricos compradores de reliquias -Klaus suspiró de nuevo- un día nos dimos cuenta, que algunas de esas piezas poseían poderes magníficos...
Katriana pasó saliva -¿qué... qué clase de poderes?
-Poderes curativos, o regeneradores...
-Angello -era la voz de Shaka en su cabeza- mantente atento... no creo que el viejo esté tan preocupado solo por unas piedras regeneradoras, hay algo más aquí...
-Lamentablemente no puedo intervenir para obtener más información -Angello suspiró- de lo contrario podría cambiar nuestro presente...
-Lo sé... trata de memorizar cada detalle...
Angello asintió y se acercó para colocarse detrás de Katriana y escuchar mejor -Baneerjee encontró una reliquia particular, estaba en las ruinas de un antiguo templo, a los pies de una gigantesca escultura de Buda, como si este la protegiera...
-¿Y saben qué era? -la chica hizo la pregunta del millón, Angello prestó más atención, sin embargo cuando el viejo abrió la boca para contestar, fue interrumpido por un par de golpes en la puerta.
-Espera, espera -dijo Shaka- ¿mencionó el apellido Baneerje? ¿Una reliquia protegida por una imagen de Buda?
-Cállate Shaka...
-Señor Rosenträdgard -llamó un mayordomo, el viejo solo frunció el ceño con molestia- le busca el señor Parvatti...
-Hágalo pasar -el viejo se aclaró la garganta y padre e hija se aprestaron a recibir al recién llegado- James Parvatti... no sé si es un placer o un martirio recibirle -la muchacha disimuló una risilla y Angello voló hasta el inglés para estudiarlo más de cerca.
-Agradezco su gentileza señor Rosenträdgard -Parvatti le echó un vistazo a Katriana, quien le volvió la cara molesta- le veo muy bien acompañado...
-Es mi hija... le he hablado de ella, Katriana Rosenträdgard
Ni lerdo, ni perezoso el más joven se acercó a la muchacha, para darle un beso galante en el dorso de la mano -encantado... señorita...
-Ella es quien entrena con Barahaim de Altar...
-Padre me retiro -Katriana se alejó, dispuesta a abandonar la estancia- supongo que tendrán asuntos muy importantes que tratar...
-Katriana -la chica se detuvo en el marco de la puerta al escuchar la voz de su padre- habla con Barahaim para que adelante tu prueba final para la armadura de Corona...
-Sí, señor -ella arrastró las palabras y salió sin mirar atrás.
-Bellísima su niña Kläus -comentó Parvatti con una sonrisa, sin dejar de mirar el trasero de la muchacha que salía del estudio del anciano.
-No se atreva Parvatti... Katriana es una niña -el viejo era alto, más que Parvatti y por lo tanto lo miraba hacia abajo- si me llego a enterar de que le ha puesto una mano encima, lo asesinaré con mis propias manos... espero le quede claro...
-Está claro -el rubio pasó saliva y cuando se vio liberado de la mirada de odio del anciano, se sacudió su carísimo traje con desprecio- solo espero que no olvide lo negociado...
-No la he olvidado -Klaus caminó hacia uno de los gigantescos estantes de libros y después de perderse detrás de una puerta que estaba detrás de la biblioteca, volvió con tres elegantes volúmenes que extendió sobre el escritorio. Con sumo cuidado abrió las tapas de los libros, los cuales no eran más que contenedores- aquí están; la Clepsidra Dorada, el Kalá y el Sello Rojo
-Muy creativos los nombres -Parvatti sonrió con ironía y recompuso su semblante al mirar el gesto adusto en el viejo sueco -agradezco su generosidad, señor Rosenträdgard -dijo aclarándose la garganta. A Parvatti le brillaban los ojos ante los tesoros que tan abiertamente le exponía el anciano, quien atravesó su bastón frente a la cara, al ver que el otro estiraba la mano para recoger el botín.
-Espere Parvatti -el aludido lo miró confundido- ni crea que le voy a dar todo en bandeja de plata -cerró uno de los volúmenes y se lo entregó al inglés- solo el Sello Rojo... Faure guardará el Kalá y yo conservaré la Clepsidra Dorada -Parvatti recibió la reliquia desconcertado y miró al anciano, quien sonrió divertido- ¿te molesta algo Parvatti?
-No... nada...
-Creemos que el Sello Rojo liberará alguna deidad de la guerra, debido al color de la piedra y las espadas cruzadas... puede ser Ishtar, Tanit o Ares... así que cuida eso como a tu vida
Parvatti asintió y acurrucó el libro contra su pecho - espero que en Deucalión sean cuidadosos con eso… nosotros continuaremos con la búsqueda del sello de Kampe… los registros indican que fue robado hace casi trescientos años de la colección privada de un arqueólogo griego…
-Entiendo -dijo Parvatti dirigiéndose a la puerta. Una vez fuera de la mansión, acarició el lomo del "libro" y sonrió con malicia.
-¿Conseguiste las reliquias? -le preguntó una mujer de cabellos plateados que lo esperaba fuera de la mansión.
-Solamente me entregó una...
La joven suspiró con hastío -si de mí dependiera... hubiera degollado al viejo...
-Lo necesitamos para que consiga todas las reliquias que nos faltan, mi querida Até... solo ten paciencia -luego le mostró el sello Rojo a la peliplata, quien sonrió con satisfacción -Deucalión sabrá utilizar el poder de Ares y estoy seguro de que una vez liberado, nos ayudará a alcanzar nuestro objetivo de soberanía absoluta
-Angello... ¿estás pensando lo mismo que yo?
-Si Shaka... ahora todo encaja... Deucalión fue responsable de la liberación a Ares...
Por un camino nevado, tres días después
-De no ser por este clima espantoso, hasta hubiera disfrutado del paisaje -Dhoko se cerró la capa al frente para resguardarse de la nieve que caían en forma de ráfagas sobre los dos hombres que intentaban avanzar contra la tormenta.
Shion no dijo nada. Para él sería muy fácil teleportarse, sin embargo, no visitaba aquel lugar desde que murió a manos de Saga y no recordaba la ubicación exacta del monumento como para hacerlo -tenemos que seguir hasta encontrarlo, no voy a dejar las reliquias a merced de cualquiera…
-Ya entiendo por qué las esconderemos aquí -dijo Dhoko mirando el acantilado que se extendía a sus pies, solamente a unos centímetros de él -el maldito lugar es una trampa mortal- una ráfaga de viento y nieve estuvo a punto de tirarlo y ambos caballeros se pegaron en la pared de la montaña para no trastabillar el paso -¡ten cuidado lemuriano!
-Estamos cerca… puedo sentirlo
-Más te vale que sea así… se me han congelado las bolas
-Te aseguro que con tantos berlineses no morirás de frío -Shion agudizó la vista y a lo lejos logró ver la entrada del interior de la montaña; el lugar hacia donde se dirigían.
-¡Ya lo veo!... ¡Kí̱pos ti̱s Aio̱nióti̱tas!****-dijo el lemuriano señalando el sitio exacto, donde una ranura en la montaña, mostraba un pasaje cuyo camino se ocultaba en la oscuridad que contenía- ¡dame la mano Dhoko! -el moreno obedeció y ambos desaparecieron en la nada.
Sala de estar de la casa de Escorpión
-No puedo creerlo cabra... de verdad ahora sí puedo decir que lo he escuchado todo -Milo se volvió hacia Aioria y Camus, el primero le dio un trago a su cerveza y rió fuertemente, mientras que Camus negó con la cabeza sin quitarle el ojo a su jugada.
-No le veo la locura, es solamente... una espera muy larga -Shura se rascó la cabeza con un poco de pena- es que...
-Shura... disculpa que te lo diga -Aioria bebió otra vez- pero no hay mujer que valga un año de celibato...
-Es que creo que la amo… vale la pena, es hora de que siente cabeza -Shura lo soltó al fin y se encogió de hombros- tú entiendes eso ¿verdad cubo?
Camus levantó las manos al aire, como si quisiera defenderse -no pienso opinar al respecto... cada quien sabe si confina o no su entrepierna...
Aioria y Milo se echaron a reír, ante el desgarbado comentario del francés, normalmente muy comedido en sus declaraciones -¿lo ves Shuris?... hasta Camus cree que estas loco
-No he dicho esa palabra en ningún momento...
Milo se aclaró la garganta sin dejar de sonreír, mientras Shura los miraba con un puchero impregnado de fastidio -busca una chica mayor y disfruta la vida con ella... eso para evitarte el callo en la mano...
-Hey... basta tíos... déjenos en paz a mi y a mi callo ¿de acuerdo? -todos se echaron a reír divertidos, hasta que un perturbado cosmo, pidió permiso para pasar por la octava casa.
-Allí viene Mi -Camus ladeó la cabeza- y al igual que hace días... sigue muy alterado...
-Voy a ver qué le pasa ahora -Milo dejó a sus compañeros para recibir a Aphrodite y hacerle un interrogatorio que se le antojaba justo y necesario..
-God natt... alumina -dijo con sorna Milo, cuando el caballero de Piscis estuvo frente a él. Esa tarde, se había puesto de acuerdo con Shura, Aioria y Camus para una partida de poker y unas cervezas. Afuera helaba y se prestaba para una relajada velada con amigos, fuera de las obligaciones del Santuario.
-Oh... god natt Milo... disculpa es que...
-¿Terminaste tu guardia?
Afro se peinó uno de los mechones que le caía sobre los hombros, más nervioso que vanidoso -yo... pues... pues si
-Vamos relájate -Milo le dio una palmada mayúscula en la espalda al peliceleste- algunos de los chicos y yo estamos jugando un rato... tenemos cerveza y botanas ¿qué te parece?
Afro suspiró apenado -Milo... te agradezco, pero no me siento como para estar con más personas...
-Hey pececillo -saludó Shura, Camus y Aioria salieron detrás del español para curiosear también- se te siente alterado tío...
-Shura... Camus... hola Aioria -saludó el de los peces un tanto incómodo por la presencia del quinto guardián, quien apenas asintió desde el marco de la puerta- Mi... yo...
Milo esperaba la respuesta del sueco, sin embargo se quedó esperándola, cuando este último desvió su vista con rumbo a la salida del octavo templo. En la escalinata que subía hacia Sagitario, la pequeña Victoria le saludaba sacudiendo su manita derecha y cuando las miradas de niña y caballero se cruzaron, ella corrió por la escalinata para que él la persiguiera.
-Victoria -susurró ante la mirada desconcertada de sus compañeros.
-¿Victoria? ¿Quién es Victoria? -Camus se acercó al sueco y lo tomó por el el hombro para tranquilizarlo- Afro... ¿qué sucede?
-Tengo que irme -dijo sin dejar de mirar la escalinata y corrió hacia afuera en busca de la pequeña traviesa- lo siento... adiós...
-Pero Afro -Milo suspiró preocupado por su compañero, lo conocía lo suficiente para saber que algo malo sucedía.
En las entrañas del monte de las parateneas
-Ufff… agradezco el transporte... ¿cuánto te debo? -rió Dhoko jadeando aún aferrado del brazo del lemuriano, quien sonrió por la broma.
-Una botella de buen moscatel estará bien... vamos mi estimado... aún nos queda trecho por recorrer...
-Pero al menos -Dhoko se levantó y se sacudió la nieve de la ropa- al menos la montaña nos protege de esas violentas nevadas de los riscos...
Un pasaje más profundo se abrió al frente de ellos. Ambos guerreros asintieron y afianzaron las mochilas que llevaban en la espalda para internarse en la gruta que los llevaría hasta su destino. Escalaron y caminaron, tropezando de vez en cuando por un incómodo trecho, hasta que unos pocos rayos de luz les indicaron que habían llegado.
Una explanada cubierta de césped y donde las plantas habían crecido a sus anchas, se extendió frente a los dos hombres. Al fondo, un jardín escultórico les dio una triste bienvenida.
-Hemos llegado -anunció Dhoko en un suspiro- allí están -dijo señalando hacia las esculturas, que los miraban con aire de altivez desde sus pedestales a dos metros del suelo.
Shion suspiró de nuevo y como si midiera cada paso, se fue acercando al complejo escultórico para contemplar cada pieza con veneración. Luego caminó hasta una en especial y antes de acariciar el mármol, se deshizo del guante que cubría su diestra -Hakurei- susurró con la voz entrecortada -maestro...
Dhoko observó desde atrás, el reencuentro entre maestro y discípulo con gravedad. Se acercó a Shion, cuando notó los espasmos en la espalda del lemuriano, quien cayó acuclillado a los pies de la imagen de su maestro -Shion- susurró acariciándole la espalda al peliverde para aminorar la intensidad del llanto.
-Lo siento… es que… le extraño mucho -Shion se calmó y se aclaró la garganta- no sé si soy digno de sucederlo… Hakurei es el hombre más sabio que conocí alguna vez...
-Lo sé, yo también lo creo… pero también creo en ti
Shion asintió en silencio y después de un rato se incorporó un poco más calmado -deberíamos limpiarlas- señaló refiriéndose a las esculturas- las hiedras y la humedad harán estragos en el mármol y no quiero que eso pase… ¿trajiste la fórmula que te dio Milo para pulirlas?
-Si, de hecho aquí está -Dhoko sacó un frasco de vidrio con un líquido verdoso- ¿manos a la obra entonces?
Templo de Escorpión
-¡Bicho!... ¿estás en casa desgraciado?
Milo frunció el ceño y suspiró -hoy es el día de las interrupciones- ¡pasa cangrejo del infierno!
-Amor apache -susurró Camus con una risita, estudiando el juego que tenía entre las manos.
Shaka y Angello se asomaron por el marco de la puerta y saludaron casualmente al grupo de jugadores de cartas -¿han visto al pesce?
Todos negaron -antes de irse dijo el nombre de una chica- Milo comenzó a chasquear los dedos tratando de recordar.
-¿El nombre de una chica? -Angello y Shaka se miraron extrañados.
-Tiene que ser la presencia que hemos sentido desde hace un tiempo, Angello
-¿Pasa algo… Shaka… Angello? -preguntó Shura muy serio.
El rubio y el italiano se miraron dudosos de dar una respuesta que no comprometiera la cordura de Aphrodite, sin embargo, después de unos segundos de tensión, ambos asintieron y Angello decidió hablar.
-Verán… todo comenzó hace un par de días… exactamente cuando tuve un desdoblamiento involuntario...
Templo de Piscis
-¿Por qué te me escapaste así Victoria?
-No me escapé...
-Si lo hiciste... deja eso enana -regañó el mayor, mirando a la pequeña husmear en todos los cajones y muebles de la cocina.
-Quiero ver qué tienes... ¿qué es esto? -preguntó la rubia, mostrándole un recipiente que sacó de un cajón.
-Deja eso -la chiquilla se le escurrió de entre las piernas para ir a husmear a otra parte- te tengo -sonrió triunfante al atraparla y entonces la colocó en una silla para que se tomara su merienda- Aphrodite suspiró -eres realmente rápida diablilla- el peliceleste desvió la mirada hacia el desastre que era su cocina -no entiendo como... puedes desordenar en tan poco tiempo... ni Milo podría ganarte
La niña solo sonrió y le dio un sorbo a su taza de chocolate.
-¿Te gusta?
Ella asintió con tanto entusiasmo que le arrancó una sonrisa a Aphrodite -mi papá hace el mejor chocolate caliente...
El peliceleste compuso una mueca de falso enfado -ah... ¿entonces hay un chocolate mejor que el mío? -la niña negó y pasó la lenguilla rosada para limpiar el bigote de espuma que tenía sobre el labio superior- ¿quién te pinta las uñas?... eres demasiado pequeña para llevarlas con color ¿no crees?
-Mi papá me las pinta -la chiquilla bebió de nuevo. Se encontraba hincada en una de las sillas del comedor porque la mesa era demasiado alta para ella.
-¿Tienes más familia? -preguntó él mirando a la niña que en ese momento tomaba un marsmelo con la cuchara.
-Mi tía va a tener un bebé -contestó desviando como siempre la conversación con sus escuetas respuestas.
-¿Tía?
-¡Pesce! -era la voz de Angello, quien venía acompañado de Shaka- ¡sal de dónde estés ahora!
-Disculpa Victoria... son mis hermanos de Orden... quiero que te conozcan, al rato sepan algo de tus padres...
-¿Son otros señores dorados?
Afro rió con gusto -si pequeña, son otros señores dorados- el peliceleste se levantó para salir al encuentro de sus compañeros -quédate aquí, ya vuelvo para que los conozcas
A Afro le preocupaban los orígenes de la criatura y deseaba conocer a sus padres para darles una merecida reprimenda por dejarla vagar por todo el Santuario sin vigilancia.
-¡Aquí estoy Angello! -el sueco se dirigió a la nave central de su templo y cuando dio la vuelta para salir de la columnata, escuchó el metal de la cucharilla de Victoria que cayó al suelo, y sonrió, mientras negaba con la cabeza- vengan quiero presentarles a una chica -dijo haciéndoles una seña para que lo siguieran.
-¿Una chica? -preguntó el cangrejo con curiosidad y Afro asintió.
-Y una muy especial -contestó el peliceleste sonriendo- por cierto... disculparán el desorden...
Los visitantes siguieron a Afro hacia la cocina y Shaka detuvo a Angello de un brazo antes de continuar -¿lo sentiste?- el italiano asintió -una sombra viva
-Si... muy semejante a las que moraban el Valle de la Estigia -ambos, Virgo y Cáncer se prepararon para el encuentro con aquella criatura, sin embargo para cuando llegaron a la cocina, solamente encontraron a Afro mirando aterrado el lugar donde hasta hacía dos minutos, Victoria bebía chocolate caliente.
Todos los cajones estaban en el suelo, las puertas de los muebles abiertas y sobre la mesa, una taza con una poca de chocolate en el fondo.
Interior del Monte de las Parateneas
La primera jornada, no fue tan provechosa como hubieran querido. El viaje hasta el monumento había sido tan agotador, que las fuerzas mermaron mucho antes del atardecer y los cuerpos exigieron inmediato descanso. Al morir el día, Dhoko recogió un gran puñado de palitos lo suficientemente gruesos para que se sirvieran como leña, de entre los arbustos que ellos mismos habían cortado para limpiar las esculturas.
-Listo -indicó el chino encendiendo un fuego, cuyo calor les devolvió el alma al cuerpo- dime que trajiste algo delicioso para asar...
Shion levantó los puntitos, dejando ver el desconcierto que aquella pregunta le causaba -¿asar?... ¿tenías planeado comer?
Dhoko palideció y se tomó la barriga dramáticamente -no me digas que... ¡no empacaste comida!- Shion guardó silencio- ¿¡olvidaste las provisiones!?... ¡muero de hambre!... ¿cómo pudiste?... ¡asesino! -Dhoko se tomó de los cabellos y continuó reclamándole con ira a Shion, quien de repente, comenzó a reír a carcajadas.
-¡Cabrón!... ¡me engañaste!... ¡lemuriano hijo de troll! -Shion no paraba de reírse y Dhoko se le lanzó encima para golpearlo sin lograrlo, ya que el lemuriano se esfumaba hábilmente cada vez que el chino se acercaba demasiado- ¡ven acá!... ¡deja de reírte!- de un momento a otro, Dhoko aguzó sus movimientos y logró atrapar a Shion para inmovilizarlo en el suelo, como dos chiquillos que juegan para probar quien es más fuerte.
-Deja de reirte -ordenó Dhoko, aprisionando a Shion contra el suelo- no sé qué te hace tanta gracia...
-Es que... -a Shion le lloraban los ojos por las carcajadas y las palabras salían con dificultad de sus labios- siempre ha sido igual... desde que conozco... razonas con la tripa Dhoko...
-Dime que es mentira que no hay comida -suplicó el chino- por favor...
-Es broma tonto... ahora suéltame... o es que crees que Castalia, nos dejaría salir con las alforjas vacías... esa mujer está acostumbrada literalmente a alimentar a un ejército de glotones... anda, déjame ir para sacar las provisiones y prometo que comerás hasta saciarte...
Una hora después
-Ufff... esas viandas estaban deliciosas... ¡oh Castalia, bendita sean tú y tu cuchara maravillosa!
-Deberías casarte con ella...
-No le desees tanto mal a la buena mujer -rió Dhoko con gana, aún royendo un pedazo de carne asada- de todos modos... mi corazón pertenece a otra...
-¿Sigues insistiendo en la amazona de tus sueños húmedos?
-¡Shion! -se escandalizó el chino- de no ser porque está muerto... diría que ese comentario vino del mismísimo Kardia -Dhoko suspiró con melancolía, pero sin borrar una afable sonrisa de su rostro y los recuerdos comenzaron a aflorar en su mente - cómo los extraño... a todos, incluso a Ashmita…
-Tan apartado de todos que no sabíamos de qué lado estaba…
-Bueno -Dhoko se encogió de hombros- al final quedó más que demostrado que era de los nuestros, me parece que al igual que Shaka tenía serios problemas para socializar...
-Los veo todos los días en los rostros de mis niños -Shion desenvolvió algunos artefactos que traía enrollados en una felpa. Dhoko observó con curiosidad, mientras el lemuriano llenaba minuciosamente una pipa con el mejor tabaco de la región- no podrás negar que Milo es la viva imagen de Kardia... o Camus de Dégel...
-Incluso se parecen en la forma de ser -Dhoko recibió agradecido la pipa que Shion le ofreció en silencio y le dio una calada- ¿recuerdas sus peleas cada vez que Kardia le hacía una broma?
Shion expulsó una humareda y se aclaró la garganta -Kagdia... eges insufrible... de no serg pogque te muegues sin mi... huiguia a Bluegard paga no vergte nunca más- Dhoko comenzó a reír y el humo de la pipa, transformó esa risa en tos -eges mi kagma y mi peorg pesadilla...
-Ese discurso lo recitaba todos los días... y recuerdas cuando Albafica caminaba por el pueblo, arrancando los suspiros de todas las doncellas… se enojaba tanto cuando alguien le comentaba acerca de su belleza -Dhoko soltó la risa- Manigoldo solía mortificarlo con eso… le decía querubín
-Qué buen par -Shion jaló de su nariz y sus ojos se aguaron, pero la sonrisa nunca se borró en sus labios- igual que Sísifo y El Cid… cómo nos burlábamos de ellos…
-Porque se lo buscaban -Dhoko se aclaró la garganta y agravó la voz, mientras señalaba con el dedo índice hacia la nada- Dhoko… no hagas eso… compórtate como un caballero dorado… pareces guardia de regimiento… ponte la camisa, no seas vulgar, párate derecho...
Shion imitó a Dhoko y levantó la barbilla con exagerada altivez -Shion… ese cabello tuyo da vergüenza, Manigoldo… qué vocabulario… Régulus por la diosa… no comas eso…
-Albafica, sé más comunicativo, Asgard… limpia tu templo… Kardia… solo no seas tú
Después de la última frase, chino y lemuriano rompieron en carcajadas y después de reír por largo rato se quedaron en silencio, cada uno con la melancolía tatuada en sus quedas sonrisas, hasta que el calor de sus recuerdos y el cansancio de la jornada, les fue llamando al descanso.
Casa de Piscis
El paquete azul descansaba recostado en la pared, mientras alguien lo miraba fijamente. Un sorbo de vino y otro más, se intercalaban con el eterno rosario de suspiros emitidos por el guardián de la doceava casa.
Se sentía ridículo después del episodio de esa tarde. Seguramente el resto de la Orden creía que se había vuelto loco, sobre todo Angello, en quien leyó claramente la mirada de desconcierto cuando les relató la incoherente historia acerca de aquella niña rubia, con quien se había encontrado esporádicamente desde el día que vio a su padre.
Su padre el fantasma...
Después de un largo y profundo suspiro, el sueco tomó desganado el paquete que tenía enfrente y comenzó a desatar el cáñamo que mantenía el envoltorio de papel en su lugar. Adentro había un viejo libro y una carta. Con el ceño fruncido abrió el libro y se sorprendió al mirar que dentro se encontraba un pequeño clepsidra dorado.
-De todo lo raro que pudo enviarme el viejo, esto es lo peor
Con mucho cuidado y a sabiendas de que cualquier cosa que le enviara su padre debía ser muy cara, tomó el objeto y lo examinó. Era una pieza hermosa, con armazón de oro, brillantes y cristal pulido, pero le llamó la atención un inquietante detalle y era que en vez de arena, tenía un líquido espeso y oscuro.
-¿Qué diablos eres? -susurró como si aquel objeto pudiera escucharlo.
De repente y a pesar del calor proporcionado por el vino, su piel se erizó, mientras que la temperatura del ambiente bajaba de forma abrupta*****. Pensando que se trataba de una rabieta de su vecino, tomó el "libro" y salió de los aposentos privados con toda la intención de pedirle a Camus que subiera la temperatura o se podía ir mucho al carajo. Sin embargo, sus intenciones se vieron interrumpidas cuando una risita infantil hizo eco en su templo.
-¿Victoria? -susurró- ¿pequeña? -la rubia lo miró desde largo con una risita traviesa y Aphrodite decidió ir a su encuentro -¿por qué estás aquí?
-Quiero que juegues conmigo...
-Jugaré contigo, si me dices por qué no regresas donde tus padres... deben extrañarte...
-Mamá no -la niña se mordió el labio de abajo- mi papá si me quiere... me lo dice siempre
Afro pasó saliva, nadie mejor que él sabía el dolor de ser rechazado por un padre -él debe extrañarte mucho ¿no crees?
La chiquilla no contestó, sin embargo en cuestión de un parpadeo, le arrebató el clepsidra a Aphrodite, quien no dudó en tratar de darle alcance a la pequeña, cuyas alegres risitas se fueron perdiendo en el aire, haciendo eco en todo el doceavo templo.
-¡VICTORIA!... VUELVE AQUÍ -dijo buscando desesperadamente por todo su templo- ¡DEVUÉLVEME ESO, PEQUEÑA TRAVIESA!- de repente, la vio saludando desde detrás de una de las columnas y hastiado, se dispuso a alcanzarla, hasta que en su mente ató todos los cabos.
Ahora lo entendía. Todas las apariciones de Victoria, tenían un factor común; el dichoso paquete azul. Por lo tanto, aquello debía tratarse de la intervención de un ser muy poderoso, quien estaba jugando con su mente para apoderarse del extraño objeto. Eso, o se había vuelto loco.
-Quién quiera que sea me está jugando esta broma le aseguro que -la verdad mejor atacaría- ¡rosas diabólicas… reales!
-APHRODITE… ESPERA
-¡¿SHAKA… ANGELLO?!
Cuando los gemelos arribaron al doceavo templo, se encontraron con un furioso Afro discutiendo acaloradamente con Shaka, a quien como siempre, parecía no importarle. Mientras tanto, Angello se masajeaba las sienes tratando de apaciguar su frustración. También Milo y Camus se habían acercado a ayudar y Mu venía llegando en ese momento.
-¿Qué sucede aquí? -preguntó Kanon a Camus, quien estaba más cerca de la puerta.
-Aphrodite recibió un objeto de su padre; una exquisita pieza de orfebrería si me lo preguntas -Kanon enarcó una ceja y Camus se aclaró la garganta- de acuerdo... es de mal gusto que en vez de arena tenga ese líquido rojo...
-Al grano témpano -ordenó Saga, al ver que la discusión entre los otros se acaloraba. Prefería evitar que una batalla de mil días ocurriera en su corto período de gobierno.
Camus suspiró -trés bien... Afro cree que Shaka usó sus poderes mentales para engañarlo y hacerse con ese reloj de arena...
-Parece un asunto trivial
-Pues no -Camus sonrió con ironía- involucra muchas variables... entre ellas fuerzas muy antiguas...
-Bien hermanito -llamó suspirando Kanon a Saga- nos toca desenredar entuertos y rescatar damiselas... ¿qué sugieres?
-No entiendo a qué juegan ustedes dos
-Nadie está jugando pesce -acotó el cangrejo con un suspiro cansado- esto es serio amigo...
-Perseguí hasta aquí a un Nefesh****** que llegó a mi templo -se defendió Shaka- que no quieras creerlo no es mi problema…
-Y entonces dime ¿cómo es que llegó esa cosa a tus manos? -reclamó Afro, refiriéndose al clepsidra que sostenía Shaka en su derecha- según tú ¿el nefesh te la llevó?… mira Shaka, conozco tus trucos mentales, si lo de la niña es un engaño te juro que...
-No es un engaño y como no escuchas no entiendes...
-Eso no es cierto...
-¿Ves?... lo estás haciendo de nuevo -regañó Shaka.
-Afro... te aseguro que Shaka no miente -intervino Mu con firmeza- para nada querría ese relicario, dije o lo que sea…
-Cálmate pesce… te aseguro que todo esto más complejo de lo que crees... la niña quiere prevenirte -Angello se puso de pie para darse a escuchar- ese objeto es una reliquia muy valiosa...
-Es solo un recuerdo familiar... lo admito... debe ser caro, pero no más que un huevo de Fabergé...
-Afro -Kanon se acercó al aludido- lo mejor es que te sientes y escuches su versión… nada ganas con este desplante de niño caprichoso
-¡No es capricho!... ¡Mu no puede confirmar la coartada de Shaka!
-¡Claro que puedo! -Mu se adelantó unos pasos y se plantó frente a Aphrodite, Milo se acercó para evitar en lo posible un enfrentamiento físico.
-Chicos calma… somos amigos -la sensatez del escorpión sorprendió a gratamente a Camus- anden… dense la mano y vámonos de juerga... yo invito la primera ronda -Camus suspiró; la sensatez era una virtud efímera en Milo.
-Shaka ha estado conmigo todo el tiempo -las mejillas de Mu se sonrojaron y algunos atribuyeron aquel detalle al calor del momento- si bien es cierto no vi ninguna manifestación física del espíritu, sentí claramente su presencia…
Todos se quedaron en silencio ante las últimas palabras del lemuriano -entonces… ¿cómo consiguió Shaka esa cosa?- preguntó Milo con curiosidad.
-Apareció a mis pies cuando entré al doceavo templo... solo estaba tirado en el piso
Aphrodite se acercó al sofá y se dejó caer con derrota, sentía que el temor estaba apoderándose de él -unos segundos antes, Victoria me lo había arrebatado...
-Eso es lo que hemos tratado de decirte todo este tiempo pesce -todos fijaron sus miradas en Angello- ella es un nefesh y seguramente está aquí con un propósito...
-Eso quiere decir que -Aphrodite no se atrevió a terminar la frase.
-Quiere decir que Victoria está muerta...
Interior de las Parateneas
Las magníficas esculturas de sus diez compañeros de la anterior Orden Dorada, se erguían orgullosas delante de Dhoko y Shion. A ambos extremos del semicírculo que formaban las obras en mármol, los respectivos tributos a Hakurei de Altar y Sage de Cáncer, sobresalían de las otros diez por su tamaño y el color oscuro de la piedra. La misión que los había llevado hasta ahí estaba casi concluida y terminaban de colocar las reliquias de sangre en cada una de las esculturas.
-Las reliquias están en sus respectivos lugares -informó Dhoko después de colocar el último relicario con sangre en un columbario al pie de la escultura de Albafika- gracias a la diosa, nadie se atrevió a entrar a este lugar durante el período de Arles…
Shion afirmó satisfecho, mientras soplaba el incienso para ofrecer una última plegaria por la paz de las almas de la anterior generación dorada y los dos maestros lemurianos.
Paz a sus restos y fuerzas a sus almas para continuar el ciclo de las reencarnaciones
Hasta que la diosa de la Sabiduría destine y sean llevados por Thanatos
a gozar de la belleza de los Elíseos por la Eternidad
-¿Listo amigo? -instó Dhoko colocando cariñosamente una mano sobre el hombro del lemuriano.
-Listo… gracias por acompañarme hermano…
-Es mi deber… y un placer por lo demás…
Shion sonrió satisfecho ya que los últimos vestigios de lo que fueran en vida sus compañeros de Orden, estaban a salvo.
Templo Patriarcal, una semana después
-¿Cómo les fue? -Shion colocó la mochila llena de nieve en el suelo de mármol de su habitación y dirigió la mirada hacia los gemelos, quienes permanecían en posición de firmes frente a él.
-Bien... bien -canturreó Kanon- nada importante qué reportar...
-¿Tengo que preocuparme por algo? -preguntó el lemuriano, ante el tono tranquilo de Kanon.
-Tuvimos un altercado entre algunos de los chicos- el lemuriano se volvió entonces hacia el malencarado Saga, quien hasta ahora guardaba silencio- fue solo un malentendido- Shion inclinó la cabeza en un gesto interrogante -han vuelto a hacer las paces y ahora son buenos amigos...
-Me encantaría que me dieran todos los detalles de la pelea
-El padre de Krist murió y como último deseo, le pidió a él que guardara un objeto al parecer muy valioso -Shion se volvió hacia Kanon con interés- y tuvo una discusión sin importancia con Shaka al respecto
-¿Y qué hay de ese objeto?
-Lo guardamos en uno de las bodegas del Templo Principal, es pequeño... Afro quiere asegurarlo, es solo valor sentimental...
Shion suspiró, mientras recibía de parte de Saga, aquel extraño reporte -a ver si entendí- el Patriarca comenzó a sacar el contenido de su mochila para acomodarlo -Krist estuvo a punto de iniciar una batalla de mil días, por una baratija -afirmó el lemuriano.
-Algo así -terminó Kanon- y es lo único que tenemos para reportar, señor...
-De acuerdo -Shion dejó caer su respuesta sin estar convencido de sus palabras- quisiera ver ese objeto en unos días... solo para confirmar qué tan especial es...
Camino a géminis
-¿Sospechará algo?
-Por supuesto que sospecha Kanon... él es cualquier cosa menos tonto
-Me preocupa ese objeto Saga -Kanon suspiró- tenemos que apresurar a Shaka y Camus para que averiguen más de él… me suena a que tiene que ver con todo lo que ha pasado últimamente...
-Exacto y según lo que contaron Shaka y Angello, el padre de Krist tenía en su poder objetos muy peligrosos, creo que deberíamos hacer una visita a esa casa, recuerda que Shaka mencionó el nombre de dos personas más…
-Si, uno de ellos era el insufrible abuelo de Camus… el otro podría ser el tipo que mencionó padre en la casa de Angello; y que parece ser familiar de Shaka…
-Eso complica las cosas para nosotros... eso y la insistencia de padre en revisar ese reloj...
-Tendremos que darle una explicación coherente al viejito... me preocupan algunos detalles en el relato de Shaka y el Cangrejo
-A mi también Kanon... a mi también
Templo de Piscis, dos días después
Aphrodite se encontraba sentado en la salida este del doceavo Templo. En un intento por tranquilizarse por los acontecimientos recientes, dejaba que los débiles rayos del Sol, le bañaran con su calidez. Sin embargo, el aire comenzó a enfriarse.
-Hola -le interrumpió una vocecita dulzona.
El chico sonrió y abrió los ojos lentamente, para encontrarse con unos curiosos ojitos celestes que le miraban desde su diestra -volviste traviesa…
-Si… y te traje un regalo -dijo la pequeña entregándole un jazmín blanco que tenía el tallo quebrado, seguramente por la presión ejercida por la manita torpe- hoy tengo que irme…
Un jazmín en invierno, pensó el de cabellos celestes -¿vas a buscar a tu papá? -preguntó recibiendo la flor con una sonrisa y aspiró su aroma.
-Si -ella puso sus pies descalzos de puntitas y tomó el rostro del caballero con las manos, para depositarle un besito en la nariz- adiós…
-¿Te volveré a ver Victoria?
-¿Me quieres volver a ver?
Él asintió y ella le regaló una gran sonrisa -entonces nos veremos pronto- dijo bajando la escalinata a saltitos, hasta que se perdió en la nada antes del onceavo templo…
-Adiós mi niña… mi pequeña rosa -suspiró el caballero con una sonrisa de despedida.
Espero les haya gustado, y que se entienda la idea. Las reliquias son algo que he querido explotar anteriormente, pero el fic anterior no me dio tiempo. Quiero agradecer a todos aquellos que apoyaron el capítulo anterior, a los faves, reviews y follows, gracias de verdad. La página tiene muchas secciones caídas, entonces no estoy muy segura de lo que está pasando con mis historias, pero espero que las estén leyendo. Si no les he contestado por PM, esa es la razón.
Gracias por tus lindas palabras KarliCM, Better, me alegra que te haya gustado "Los asesinos de Arles", mi primera experiencia como escritora (tengo como objetivo pulir la historia para que quede mejor acabada) y como dices cada quien con su pareja, vamos a ver qué se resuelve o qué se enreda más :), Itatechi98, gracias por todas esas charlas por wasapp ha sido muy interesante a la vez motivador, escuchar de voz de un lector lo que piensa de lo que escribes y por supuesto compartir otras trivialidades :), 503, cuidado que la Luna de Cosecha aumenta la fertilidad ;), Pyxis, realmente lo de Nadia fue demasiada casualidad, lamentablemente nunca he leído nada de la Sociedad de Malvadas y me tengo prometido hacerlo, porque me han comentado que son muy buenas (si es que una de ellas es nada menos que Sunrise Spirit), en cuanto a Afro, vamos a ver cómo le va con la Cobra, el problema es que los dos son puro veneno :o. Kennandaillard, ya te extrañaba, hace mucho no nos hablamos, gracias por tus palabras. En cuanto a la idea de buscarle compañía a Shion, pues esperemos que los designios del destino se apiaden de él y le atraviesen a alguien del pasado o del presente para que no esté tan solito ;). A Mariana, Jabed, Princess (insisto, Ikki es la voz de tu conciencia) y MaryYuet… gracias, muchas gracias, a ustedes si les pude contestar con PM y de verdad les agradezco mucho por haber comentado este primer cap.
A TODOS UN ABRAZO
*Buenos días, amigo en tibetano
**Hola, en chino
*** Homenaje al abedul sagrado, que Afrodita canta en irlandés, que es lo más parecido al celta en la época moderna
****Jardín de la Eternidad, en griego
*****Si, la verdad es una idea que me encantó de la película del "Sexto Sentido", eso de que el ambiente se enfría cuando hay una presencia cerca y estando Camus al lado sería fácil culparlo a él por eso :)
******La parte esencial del espíritu
