El Potterverso pertenece a J.K. Rowling, hago esto sin fines de lucro.
Rompecorazones
II
¿Por qué ella no heredó también la estupenda habilidad que sus hermanos mayores derrochaban en Pociones? ¿Dónde quedó ese gen que a ella le hacía tanta falta a tan sólo semanas de presentar sus TIMOS? ¿Dónde? Casi podía asegurar que la pila de pergaminos, libros y cuadernos que la rodeaban en esa mesa en biblioteca estaban escritos en arameo. O mandarín. A su lado, una de sus amigas, Sarah Eltz, suspiró sintiéndose igual de miserable que ella. Había sido una terrible idea esa de juntarse para estudiar. Le agradaba Sarah, pero su manía por querer que le hagan las tareas fastidiaba profundamente a Lily, sin contar que la chica no poseía muchas luces a la hora de ayudar al prójimo con Pociones. Incluso se podría decir que la pobre Sarah no tenía muchas luces de nada. Él era quien te ayudaba a estudiar pociones, ¿recuerdas? Más de lo que Lily hubiese querido, por eso suspiró aún más abatida.
Dos meses, dos semanas, trece días, cinco horas y veintisiete minutos: ese era el tiempo que había pasado desde aquella última vez que habló con Scorpius en Honeydukes. Y el tiempo que el muchacho seguía sin querer hablarle. Vale, aún le "hablaba". Le decía Buenos Días, Hola, Adios y ¿Qué tal te va?, pero de volver a hablarle como antes, de ofrecerse como tutor particular en pociones, de narrarle curiosísimas anécdotas sobre sus lecturas, hacer chistes a costa de Albus… había dejado de hacerlo desde aquella vez en Hogsmeade.
Y Lily no llegaba a comprender, ¿por qué?
¿Se habrá ofendido cuando quise comprarle el panecillo? No, seguramente no. Él no era como los demás tontos y machistas chicos. Para nada. Entonces, ¿por qué tan repentinamente…?
―Hola Lily, ¿cómo va todo? ―La esperanza de haber querido escuchar su grave voz murió trágicamente cuando fue la voz de Pyle la que interrumpió sus pensamientos―. ¿Necesitas ayuda en pociones?
Sarah, como era de esperarse, soltó una risita tonta. Lily, por otro lado, tuvo ganas de lanzarse de cabeza de la torre de astronomía. Si dos meses, dos semanas, trece días, cinco horas y veintisiete minutos era el tiempo que Scorpius llevaba sin "hablarle como debía ser", también ese era el tiempo que Gary Pyle seguía sin entender la obvia negativa de Lily a tenerlo cerca. Más risitas de Sarah se escucharon, y la necesidad de Lily se lanzarse de cabeza de la torre de astronomía aumentó a una necesidad imperante por ser arrollada por el expreso de Hogwarts.
Aquella vez en Las Tres Escobas, Pyle no tuvo muy claro el hecho de que su cita con Lily hubiera terminado tan fatalmente, por eso, y en honor a los galeones que se iba a ganar del bolsillo de sus amigos, se esmeraba por atraer la atención de la escurridiza Potter. No obstante, empezaba a cansarse de su inquebrantable negativa, porque Lily Potter era Lily POTTER…pero no era tan bonita como para hacer mucho alarde. Vale, tenía unas piernas de muerte y un cabello "algo" lindo, y si quería conseguir ser mejor que sus amigos y conseguir esos galeones, debía de hacer tripas corazón y seguir aguantando los desprecios de Lily.
Desprecios que le sabían muy amargo al chico. ¿Qué chica en su sano juicio lo rechazaría a él?
―Gracias por la oferta, Gary, pero…
―¡Por supuesto que sí! ―Salió Sarah como encendida por un fósforo y Lily quedó boca abierta―. No seas tonta, Lily, acepta… ―Ni por un millón de galeones, pensó Lily al escuchar los gruñidos disimulados de Sarah. Pero estaba tan mosqueada, que su silencio le otorgó a Pyle la respuesta que quería y se sentó como un rey en la mesa. Muy pegado a Lily.
Ganas de vomitar…allá van.
Y todo empeoró cuando Sarah quiso hacer de buena samaritana y los dejó solos. Y justo cuando quería que Sarah fuera una mala amiga entrometida... Bufó incómoda por la NO necesaria compañía de Gary a muy pocos centímetros de su espacio personal. ¿Qué tenía él en contra del espacio personal de las personas? ¿Y por qué diablos su brazo súbitamente rodeaba sus hombros?
―Oye, Lily. La última vez no pude decirte que… ―Oh, alguien había comido pan de ajo y no se preocupó por cepillarse los dientes―, que sería genial si…―¡Vamos! No había necesidad de estrujarle, no eran tan tonta como para no entender su fallida indirecta―, me gustas y…
―¿Lily?
La oportunidad de oro de deshacerse Gary, el cerdo manoseador…y Lily no pudo aprovecharla porque estaba pasmada, sorprendida, suspendida en medio de la nada desde que el mismísimo Scorpius Malfoy impuso su metro ochenta frente a ellos. ¿Quién dijo que el destino no tenía un rancio sentido del humor? Dos meses, dos semanas, trece días, cinco horas y veintisiete minutos sin hablarle, y cuando por fin le dirigía la palabra voluntariamente, lo hacía con Gary pegado cual plaga a sus costados. Pues no le hacía gracia.
Y a Gary Pyle tampoco.
―¿Qué se te ofrece, Malfoy?
―¿Puedo hablar contigo, Lily? ―Otro hecho innegable que explicaba la amistad entre Scorpius y su hermano: la habilidad en suprimir los gestos e ignorar a alguien que obviamente les molestaba. Eso le produjo a Gary el mismo efecto de un puñetazo en el estomago, y lo recibió tal como se recibe un golpe de esa clase: atacando.
―Piérdete, Malfoy ―gruñó. Scorpius ni lo notó, Lily tampoco. Ambos se miraban como si Pyle fuera, de verdad, una mosca pegada al mesón ―. ¿Eres sordo, Malfoy? Lily está ocupada. Conmigo. La estoy ayudando a estudiar Pociones para sus TIMOS.
La estoy ayudando a estudiar Pociones… En un universo ideal, Lily se habría quitado a semejante idiota de encima, le habría gritado un par de cosas y luego habría tomado a Scorpius de la túnica y lo…
Pero no había tal universo ideal, sólo un mundo donde Lily era lo suficientemente torpe como para no hacer algo inteligente más allá de mirar a Scorpius, con los labios entreabiertos y una mueca que suplicaba por ser salvada. Un gesto para nada efectivo, porque no pasaron ni dos segundos cuando Scorpius Malfoy entrecerró los ojos, murmuró una escueta disculpa…y se marchó.
Se marchó. Simplemente, se marchó. Dándole tan fácil la victoria al pesado de Gary Pyle.
―No entiendo cómo tú hermano lo aguanta. Es un total perdedor. Si lo vieras en clases de Transfiguración, da lástima de lo torpe que es. No logra hacer ni un solo hechizo, y por si fuera poco…
Pyle jamás iba a comprender como una chica sería capaz de dejarlo con la palabra en la boca porque esa era una circunstancia que no concebía como real. Se suponía que las chicas se jalaban los cabellos sólo por escucharlo hablar…entonces, ¿cómo es posible que Lily Potter fuera capaz de ser la primera chica en la historia en ignorar al "guapísimo Gary Pyle"? No lo podía creer. Aún cuando la vio marcharse dejando sus libros y sus cosas en el mesón, Gary no lo podía creer.
…recuerda los galeones, recuerda los galeones. ¡Ah, cómo odiaba hacer apuestas!
Lily no encontró a Scorpius. Y era la primera vez que no sabía dónde buscarlo. Incluso le preguntó a Albus, pero su hermano estaba especialmente poco comunicativo esa tarde, más de lo normal. También le preguntó a Rose, pero desde que el próximo partido de Quiddicth con Slytherin estaba que les pisaba los talones, su prima tampoco estaba en todas sus facultades para ayudarla. Tampoco lo sabía Lysander, otro poco comunicativo Ravenclaw, que buscó distraerle narrándole una larguísima historia sobre un rey muggle que nadie conocía, y que se hacía llamar el Rey Cojo*. Ni siquiera Eva y su sexto sentido para lo que fuera ―hasta para descifrar a Albus― supieron echarle una mano a Lily.
¡¿Por qué Scorpius no podía ser como todos los demás y tener más amigos?!
Derrotada, volvió a la biblioteca. Sus cosas seguían dónde las dejó, menos Gary. Chico listo, entendió la indirecta. Lo dudaba, pero Lily se permitió tener esperanzas. Tomó asiento y observó el desastre sobre el mesón.
No entiendo cómo tú hermano lo aguanta. Es un total perdedor. Si lo vieras en clases de Transfiguración, da lástima de lo torpe que es. No logra hacer ni un solo hechizo…
Su pluma favorita, una bella pluma color púrpura que Teddy le había regalado la navidad pasada, se partió en dos cuando su mano expresó toda la bronca que sentía por recordar las palabras del baboso de Gary. El perdedor era él. Scorpius era el estudiante más aplicado y brillante de su casa, un poco más que Albus. Pero sí, Transfiguraciones no la llevaba fácil... y todo porque la Profesora Hudson le tenía ojeriza y eso le impedía concentrarse en sus hechizos…
Gritos. Escuchó gritos de repente. Ninguno venía de la biblioteca, eso habría puesto histérica a la señora Lance, sucesora de la señora Pince.
―¡Lily! ―El jaleo no daba tregua, pero Lily pudo ver, incluso oír, a Rose corriendo como alma que lleva el diablo, chillándole algo antes de agarrarle de la túnica con su fuerza de seis musculosos hombres―. ¿Has visto a Albus?
―¿Qué…? No, pero qué…
―¡Lysander es muy debilucho y no puede detenerlos, necesito a Albus!
―¡Rose! ¿Qué sucede? ¿Qué son esos gritos? ―Su prima no contestó, solo volvió a jalarla del cuello de la túnica para arrastrarla hasta el corredor.
―Te lo juro, esto es algo que me hace odiar a los hombres. Mira que llevarse la vida dándose golpes… ―Lily quiso recordarle que ella también era de los que llevaban la vida a los golpes, pero ver el panorama que se escenificaba en el corredor frente a biblioteca la dejó muda.
Lysander, tan inofensivo que daba risa, en medio de dos brutales bestias que deseaban arrancarse los ojos. O mejor dicho: Lysander tratando, pero fallando en el intento, de impedir que Gary Pyle y Scorpius Malfoy se siguieran sacando la mierda a golpes. ¡¿Qué, en el nombre de Merlín, estaba sucediendo?!
Ni siquiera hacían el intento por soltar insultos ingeniosos entre puño y puño. Sólo se golpeaban, con mucha fuerza ―una fuerza que jamás hubiera creído que Scorpius Malfoy tendría―, como si no fuera suficiente el hacerse daño. ¡Y qué daño! Gary tenía ya un ojo negro e inflamado y Scorpius sangraba por la boca.
―¡Eres un maldito, Pyle! ―Esas eran las primeras fuertes palabras que Lily le escuchaba decir a Scorpius, y aún así no pudo hacer algo por ayudar a Lysander a detener ese desastre.
Albus si lo hizo. Casi materializándose entre la multitud de estudiantes que vitoreaban y hacían apuestas, su hermano apartó a Lysander con un gesto de yo-me-encargo, y tomó a Scorpius de la túnica hasta empujarlo al suelo. Lejos de Pyle y sus intentos fallido de alcanzar su varita.
―Basta ―Una palabra que puso en modo alerta a todos los presentes. Menos a Gary Pyle.
―¡Oh! ¡Mira quién viene a rescatarte, princesita! ¡Tu novi…!
A todos les cayó como un balde de agua helada el atrevimiento de Gary Pyle por querer, no solo insultar a Scorpius, sino también insultar a Albus por asociación. Grave error. El veloz puño de Albus Potter se estrelló de una manera tan brutal en su cara, que quedó inconsciente mucho antes de culminar su ingenioso insulto. En ese momento nadie tuvo el valor de reírse, seguir haciendo apuestas… o siquiera respirar. Sólo Scorpius actuaba con naturalidad. Si se puede definir natural ser el único en echar chispas por los ojos mientras sacudía el polvo de su ropa y tomaba su varita abandonada en el suelo.
―Lo tenía todo bajo control ―murmuró. Albus, viendo como Lysander se masajeaba el brazo porque seguramente uno de los golpes cambió de rumbo y aterrizó en él, se encogió de hombros más inexpresivo que nunca―. No lo dudo…
Nadie se pudo explicar cómo, tan de repente, los dos jóvenes fueron impulsados por una fuerza invisible hasta pegarlos de espaldas al muro. Como dos criminales a punto de ser fusilados.
―¡Verwünscht! ¡¿Me pueden explicarr qué rrayos sucede?! ¡¿Scorrpius, Albus?! ¡¿Qué le hicierron al joven Pyle, kinder verwöhnt?!
Algo patizambo al caminar, vestido con su usual túnica gris plata, y bamboleando tanto el bigote, como la varita, el profesor de Defensas contra las Artes Oscuras, Nemo Hainz Schultz, se movió entre los estudiantes hasta cernirse frente a un cara-de-inocencia Albus y un repentinamente avergonzado Scorpius. Ninguno de los dos haciendo algo por desprenderse del hechizo que los mantenía pegados a la pared. Naturalmente, la multitud de estudiantes curiosos se dispersó como la lepra, quedando sólo Rose, Lysander, Eva, Lily y los amigos de Pyle.
―¡Ustedes, caballerros! ―Ambos chicos saltaron sobre sus propios ejes, atentos al llamado del profesor, sudando como langostas en un sartén―. Sean tan amables de llevarr al señorr Pyle a la enferrmerría, de inmediato ―No se pusieron quisquillosos, tomaron a Gary de los hombros y lo arrastraron lejos. ―¡Oh, meine schöne dame, cómo lamento este alborroto!
La señora Lance no tenía el carácter para solventar esa clase de problemas de imberbes como lo tuvo la señora Pince, pero no por ello no puso su mejor cara de enojo ante el galante intento del profesor de apaciguarla.
―¡Qué no se vuelva a repetir!
―¡Porr mi alma, se lo jurro!
Tan dura como un ladrillo, la señora Lance volvió a la biblioteca después de bufar exasperada. Odiaba ese trabajo…
―¿Quierren decirrme, kinder verwöhnt, en qué estaban pensando? ―Esa era una buena pregunta, pensó Lily pese a que a veces le costaba entender a su profesor. Tristemente ninguno de los dos quiso contestar, sólo fijaron la mirada al piso. ―No tienen rremedio ―murmuró con un chasquido de lengua seguido de un movimiento de varita que los liberó del hechizo―, señorrita Weasley, ¿serría tan amable de llevarr al señor Scamanderr a verrse ese golpe en la enferrmerría? Vayan con ella, señorrita Potterr, señorrita Proust. Yo me harré carrgo de estos dos ―Lily necesitó que Eva le diera un leve empujón para darse cuenta de que aún no se había movido. ¿Pero cómo? Lo único que podía hacer era ver a Scorpius rehuirle la mirada mientras se limpiaba la sangre del labio.
Se obligó a mover los pies cuando el profesor dio la vuelta esperando que su hermano y Scorpius lo siguieran, pero Albus no lo hizo. Primero se acercó a ella antes de irse, y le dijo:
―Aléjate de él, Lily. No te quiero ver cerca de él, otra vez.
Test, test everywhere! No pude actualizar ayer porque mi vida se consumía. Tenía un examen de la Universidad ho-rro-RO-SO, al cual a duras penas sobreviví. En fin, qué les pareció? Lamento si se encuentran con errores, ahora en lo que menos pienso es en corregir (shame on me!)
No diré más nada porque voy a terminar diciendo más de lo estrictamente necesario O.ó
*¡Ja! Por si no quedó claro, ese fue mi muy barato, económico, gangoso, intento de publicidad :3 ¿Quién es ese Rey Cojo? Búsquenlo en mi profile :)
Actualizaré el próximo martes (esta vez sí es seguro que lo haga el martes)… Y, como me gusta la intriga, no les diré cuantos capítulos faltan…muaja muaja.
Pd. Disculpen mi muy "googlero" Alemán :3
Besooos
