Bueno, veo que el pólogo ha agradado a unas cuantas personas.
Dado que estoy de vacaciones resulta que teng un poquíto más de tiempo que el normal, y como este capítulo ya está listo, me he tomado 10 min para subirlo.
Aquí se va a presentar muchos personajes de la serie, espero que se reconozca a todos.
Disfrutadlo un montón
Capítulo 1: Jóvenes e insubordinados
4 meses antes
Manhattan , 07:30 pm
Rico miro por encima de su hombro asegurándose de que nadie le había segido. Y "por nadie "se refería obviamente a Skipper y Cabo.
Sonrió.Sabia perfectamente que a esas horas Skipper estaría en su despacho haciendo papeleo.
El comandante odiaba aquello pero era una de sus obligaciones. Alguien tenia que mantener a sus superiores al tanto. Los informes eran mensuales y como siempre que tenia que hacer algo he no le gustaba, Skipper lo había dejado para el casi último momento. Obviamente el nunca admitiría ante su equipo que se contra decía a si mismo , pues el no se cortaba a la hora de recordarte a cualquiera de los 3 el "nunca dejes para mañana lo he puedes hacer hoy".
Estaría ocupado por hasta, por lo menos medianoche. No crearía siquiera y se iría directo a la cama.
En cuanto a Cabo, había bastado con decirle que podía usar la tele de su cuarto para que el adolescente saltase de la emoción y corriese a abrazarlo. Podía imaginárselo viendo por vez 321845689 cualquiera de las 3 empotradas de los luna cornios. Sabía que acabaría durmiendo se en su habitación. Cuando volviese ya se encargaría de volver al llevarlo a su cuarto.
Sonrió de lado. Cabo estaba a punto de cumplir 16 años. El menor del equipo se iba convirtiendo poco poco en un hombre, pero seguia viendo aquellas ere como si aun tuviese 10.
Y eso le hacía tan adorable...pensó en si mismo con aquella edad, y se alegro de que Cabo tuviese una adolescencia mucho mas estable, incoente y feliz. El había sido un adolescente de Chicago problemático , un huérfano que no aguantaba ni dos semanas en cada casa de acogida. Era un rebelde sin causa que ya había empezado a coquetear con las drogas, el alcohol y el sexo.
Lo intentaba , de verdad que si. Ansiaba tener una familia, y aunque todos no le acogían con el mismo entusiasmo, el cariño que recibía de algunas personas casi desde el primer segundo le calentaba el corazón... No quería causar problemas, pero parecía que los problemas le perseguían.
Los servicios sociales se tiraban de los pelos con el, y un día no aguanto más. Se coló en el primer tren que pudo, y se despidió se Chicago para siempre.
No sabia que sus pasos le llevarían a Nueva York... Y que los problemas no habían hecho más que empezar.
Sacudió la cabeza, intentando despejarse. Sus primeros años en N.Y. habían sido muy duros, pero ya era cosa del pasado.
No tenía que preocuparse más por ello, ahora tenía una familia.
Siguió empujando su moto por las calles de la gran manzana hasta asegurarse que se había alejado lo suficiente del CG y se montó en ella.
Aunque conducir por Manhattan era una tortura para Rico porque no podía ir a la velocidad que el quería (entiéndase, MUY rapido) sabia que usarla le ahorraría por lo menos unos 20 min , y quería llegar cuanto antes.
Pronto vislumbró los árboles de Central Park . Ahí, cerca de una de las entradas de acceso la esperaba un chico de unos 23 años. Era alto, alrededor de 1m85, con el pelo consulado y de color negro y ojos de un profundo azul marino, de piel muy blanca. Iba vestido de forma casual pero con mucho gusto, y estaba apoyado con una expresión de aburrimiento en la cara mientras miraba su reloj.
Una sonrisa se formó en la cara de Rico, no le había visto llegar,.
Sigilosamente se ha cerco por detrás y cundo estuvo muy cerca grito "¡Kablamo!" con su voz ronca, al tiempo que empujaba ligeramente al chico.
"AAAAAAAAH" grito el otro con un tono muy poco varonil. Pego un gran salto. Rico empezó a reírse a carcajadas cuando vio a su amigo ponerse aun más blanco (si es era posible). Este lo miro desconcertado, y en cuestión de segundos su rostro paso de expresar el miedo y la sorpresa al enfado.
"¡Rico! " protestó el otro con un tono de voz aun algo aguda, pero el otro no paraba de reírse.
Los pasantes les miraban entre curiosos, extrañados y divertidos
"¡Tu cara!" siguió riendo Rico mientras se secaba una lágrima.
Kowalski puso los ojos en blanco.
"Anda, mejor levántate que estas llamando la atención" comento con una minúscula sonrisa mientras le tendía la mano a su compañero de equipo. Este la acepto. Kowolski sintió el peso de Rico. Su amigo estaba cada vez más fuerte, se pasaba horas y horas entrenando al día. En 3 años ya poco he daba del chico de 18 delgado que había llegado al cuartel. Ahora era un hombre joven y musculoso, y sobretodo, había dejado de ser débil.
Aunque sólo se llevaban dos años de diferencia, Rico aparentaba ser un poco mayor.
"¿Te aseguraste de que Skipper no te siguió verdad? "Rico puso cara de ofendido y sacudió la cabeza.
Kowalski asintió satisfecho mientras su compañero tomaba la iniciativa y se adentraba en el parque.
El científico le había anunciado a Skipper unas 3 horas antes he tenía que cruzar la ciudad para adquirir unas piezas que necesitaba en el laboratorio . Por supuesto, Skipper se lo había, concedido. Conocia la pasión de Kowalski y sabía he si no le dejaba, su teniente estaría insoportable el resto del día.
Lo que Skipper no sabía era que desde un par de meses, Kowalski había encontrado otra cosa he le interesaba aparte de la ciencia. Algo que el y Rico compartían.
Kowalski se sentía un poco mal por mentirle a su mejor amigo, además de que era consciente de que rompían unas 30 normas.
Pero Skipper no lo entendería. El ya no tenía edad para aquellas cosas, pero ellos querían disfrutar al máximo.
Por fin llegaron a una zona un poco alejada entre los árboles. Ahí, camuflado se encontraba una trampilla con un código de acceso. Kowalski tecleo casi sin mirar y ambos amigos se metieron dentro.
Rico silbo con admiración. Aquel era el laboratorio secreto de Kowalski, es decir, su segundo laboratorio. Aquel que el joven genio usaba para los experimentos que sabía Skipper le prohibiría hacer por ser demasiado peligrosos. Y eso era decir mucho si se tenia en cuenta que los inventos que hacía en el CG casi siempre salían mal.
El experto en armas estaba sorprendido. No sabía cómo Kowalski se las había arreglado para construir aquello y que ninguno se hubiese dado cuenta. Era la segunda vez que entraba y seguía pareciéndole increíble.
"Bueno Rico. Estuve hablando con Fred y me ha confirmado que la fiesta de hoy empieza a las 11. Así que hoy tenemos más tiempo. "
"'onde?" pregunto el otro entusiasmado.
"Nos va a meter en la casa de un amigo. Es una fiesta universitaria" añadió .
La sonrisa de Rico se ensanche.
"oh yes!"
"Cómo tenemos tiempo, voy a terminar unos cálculos. "
"Kaboom?" preguntó Rico poniendo una sonrisa como la de un niño en Navidad.
" Sí, claro que puedes jugar en la sala de explosivos." comento el otro garabateando en su portapapeles.
Dicho y hecho, Rico y había abandonado la sala para dirigirse a la zona de armas y explosivos. Los ojos le brillaron al ver lo que había dentro, en menos de un mes Kowalski ya había creado 2 armas nuevas. Parecían lanzallamas pero su instinto la decía he eran algo mucho peor.
"¡Pero deja todo limpio!" exclamó la voz de Kowalski desde la habitación de al lado, mientras Rico cogía una de aquellas bellezas.
Dos horas más tarde Kowalski salía de la ducha. Se miro en el espejo . Pese a ser el más delgado de los 4, el cuerpo de Kowalski era el de alguien musculoso, fibroso, debido al entrenamiento que recibía desde los 15 años. Su ropa habitual solía esconder aquella caracteristica. Pero hoy no era un día normal. Rápidamente se puso un pantalón negro y una camiseta a juego que marcaba más de lo normal. Sonrió. Sin duda alguna era alguien muy atractivo. Ya estaba empezando acostumbrarse a llamar la atención de todas las chicas que estaban en las fiestas en las que se colaban. Rico entro silbando mientras se peinaba.
"¿A eso llamas discreto?" pregunto el científico divertido.
Rico se había vestido en plan motero. La ropa que normalmente se podría de no ser porque Skipper imponía un código vestimentario muy estricto.
Rico se encogió de hombros. Se miro un segundo al espejo. Su piel era bastante más oscura he la de su amigo, de un tono dorado de surfero, sus ojos azul-verdosos brillaban con fuerza, su pelo castaño claro peinado en su inconfundible mohicana, y su sonrisa torcida atravesada por la cicatriz que subía desde su clavícula hasta su labio superior. Era solo unos centímetros más bajo que Kowalski y con un cuerpo muy trabajado.
Se encontró perfecto. Sabía que su look de chico malo era como un imán para mujeres. El estaba acostumbrado , contrariamente al científico, había llamado la atención de las féminas desde que tenía la edad de Cabo, quizás un poco menos.
Se dio la vuelta.
"¿Listo 'ara divertirte?
Llegaron a la fiesta como sobre las 11:20 p.m. Kowalski hizo una mueca, no le gustaba llegar tarde aunque supiese que nadie se lo iba a tomar en cuenta.
"Hey! Dimitri!" grito una voz. Pronto pudo ver a Frederik. Se trataba de un chico pelirrojo de ojos marrón oscuro, cubierto de pecas y con unos incisivos bastante grandes. A Kowalski le recordaba a una ardilla.
La primer vez que lo había conocido le había parecido una de las personas más estúpidas que podía encontrarse, pero al final , con el tiempo se habían hecho algo parecido a amigos. El pelirrojo tenía algo que hacía que le cayera bien.
"Hola Fred. Que tal te va?." pregunto Kowalski con una sonrisa.
"Perfectamente. Tío, menos mal que has podido venir,¡ esta va a si la fiesta del siglo!" exclamó el otro emocionado.
Kowalski levanto una ceja.
"Oye ¿y tu amigo? Ya sabes, el fuerte" .
"¿James? " sugirió Kowalski divertido, no podía creer que Fréd aun no conociese el alias con el que le había presentado a su amigo.
"¡Eso, Jacob!"
"Pues fue a aparcar la moto, no debería tardar..."
Justo en ese momento apareció Rico con tres chicas comidas del brazo.
"Ah, ¡Jeferson!" lo llamo Fred. "veo que ha conocido a Stacy, Becky y...¿me puedes recordar tu nombre?" pregunto Fred a la tercera chica.
"Nunca te lo he dicho" respondió la otra tanjantemente, con una mueca de desprecio.
Luego posó sus ojos negros sobre Kowalski. "Así que este es tu amigo, ¿no James?"
Kowalski la miro. Se trataba de una chica muy guapa. Era alta, con largas piernas y el pelo de negro , al igual que sus ojos. Ella también tenía pecas, aunque menos que Fred, su piel era ligeramente tostada, y tenía labios carnosos, he invitaban al beso. Pero a Kowalski no le gusto como le miraba. Rápidamente la chica se soltó de Rico y se acercó el. Se inclino sobre su oreja "Puedes llamarme Mental. Todos lo hacen. Búscame" murmuró . Y luego se metió en la casa.
Rico silbo mientras las dos chicas que un iban con el se rieron disimuladamente,. Kowalski parpadeo.
"Oooh, parece que le gustaste" lo pico una de las chicas. Era de estatura media, con el pelo rubio platino liso, ojos verdes almendrados y una cintura de avispa.
"Ten cuidado guapo, dicen que es un poco rara, al parecer tiene poderes psiquicos" bromeó la otra, que era pelirroja, con el pelo ondulado, unos ojos enormes azul cielo, bajita y con unas cadera que invitaban a bailar salsa. Ambas tenían una forma de cara parecida, y Kowalski asumió que eran primas o hermanas.
"Vamos James." dijo entonces la rubia, Becky. "Enséñanos como bailas" exclamó, mientras los tres se metían en la casa. Este le hizo un signo de disculpa a su amigo y entro.
Kowalski suspiro y les siguió mientras Fred le hablaba de no se sabía muy bien que.
Aquello si que era una fiesta.
Estaban en las afueras de la ciudad. Lejos habían quedado los rascacielos del centro, se encontraban en una zona de chalets que bien podían llamar mansiones.
Kowalski nunca había visto un recibidor tan grande y lujoso. Una escalinata de marmol conducía al piso superior, y una serie de motivos aficanos decoraban las paredes de aquella sala. Plantas exóticas le daban un aire único, y dos imponenetes puertas de caoba llevaban al interior de la casa. Una de ellas estaba medio abierta y por ella salía la música y las voces emocionadas.
No vió a Rico, y supuso que ya estaba en el interior.
"¿Me permite?" dijo entonces una voz.
Fue entonces que lo notó. A su derecha se encontraba un hombre que aparentaba unos 50 años, su pelo antaño color oscuro había ido adquiriendo una tonalidad grisácea, y las bolsas bajo sus ojos indicaban que no solía dormir mucho. Su piel era negra como el carbón, y sus ojos color chocolate parecían aburridos, pese a la sonrisa cortés que le estaba dirigiendo.
"¿Su abrigo, señor…?" indicó el mayordomo. Hablaba con un acento francés africano.
Kowalski le entrego su americana. El hombre la cogió y le indicó la puerta.
"Por ahí, señor. Que disfrute de la noche". Aquel distribuidor y ese hombre tan formal contrastaban fuertemente con el ambiente que Kowalski encontró una vez hubo cruzado la puerta.
La gente bailaba, saltaba, gritaba, una gran bola y unas máquinas de luces y humos creaban la ilusión de estar en una discoteca. La música estaba a todo volumen y los estudiantes se divertían. Había una zona de barra libre donde un chico que no debía ser mayor que Cabo (tal vez tendría unos 18 años) servía las bebidas, aunque la situación parecía estar a punto de írsele de las manos. El chico, negro, con el pelo extremadamente rizado y unos ojos gigantes color caramelo no daba abasto, entre los que exigían una bebida y el pequeño séquito de admiradoras que intentaban darle conversación.
"Es tan tierno…" decía una da las chicas, mientras el joven, torpemente servía a unos chicos que ya debían ir por lo menos por su tercera copa.
"¿Mort, no necesitarás ayuda verdad?" preguntó una de ellas con una sonrisa pícara.
"N-no gracias, puedo solo. Julien dijo que…" no oyó el resto.
La casa estaba llena, y Kowalski imagino que aún faltaban invitados. Rápidamente buscó a Rico. No le costó mucho: ya estaba subido a una de las barras mientras bailaba con la rubia de antes.
Iba a acercarse a decirle que no se pasase con el alcohol, no podían beber demasiado o Skipper sospecharía, cuando la canción paró y todos aplaudieron a Becky y Rico.
"Muuuú bieeen. ¡Estó dos sí que saben mové el cuerpo!" aduló una voz con un marcadísimo acento africano. Entonces vio como un chico mestizo muy alto de ojos y pelo marrón bastante largo se subía y le pasaba un brazo a su amigo por los hombros mientras cogía a la chica por la cintura.
Todos empezaron a llamarle en cuanto subió y Kowalski concluyó que aquél era el anfitrión.
"¡Julien!"
"¡Tío, esta fiesta es la leche!"
"¿Dónde estabas?"
"Julien, ¡baila tú!"
El chico que debía tener la misma edad que Rico, sonrío ante lo que le decían y levantó una mano pidiendo silencio.
"¡Me alegro que ó estéi divirtiendo!" exclamo "E' rey Julien ya está aquí. ¡Mort, música!"
En seguída el otro chico cambió la música de electro a música latina y todos gritaron emocionados mientras Julien movía el cuerpo cogiendo a Becky como su compañera. Aquello no pareció molestar a Rico que hizo subir a la pelirroja, Stacy y en seguida siguió los pasos que marcaba Julien.
Kowalski solo rio y se acercó a la barra. Enseguida una serie de chicas lo vieron y se le acercaron.
"Ciao" lo saludó una de ellas con acento argentino. "Creo que no nos conocemos, mi nombre es Ixchel, aunque podes llamarme Chel. Dime, ¿qué estudias? No me pareció verte en Derecho"
Kowalski puso una sonrisa encantadora.
"¿Ixchel? ¿Eso no quiere decir diosa de la luna en maya?" preguntó. La chica parpadeo sorprendida y se sonrojó levemente.
"Ajá. Mi bisabuela era mexicana. Me pusieron el nombre por ella"
"Y dime, Chel… ¿qué bebida me recomiendas?"
En un sillón, rodeada de unos cuantos hombres se encontraba una chica de pelo y ojos negros. Mental hacía como que oía lo que le decía aquel chico cuyo nombre no se había molestado en memorizar, mientras sus ojos seguían fijos en Kowlaski. Ya había pasado un par de horas desde que llegaron, y la fiesta estaba en su apogeo. Rico había desaparecido en algún lugar con Stacy y Kowalski bailaba ya con su tercera pareja de la noche.
Sonrío de lado. Se había pasado un buen rato observándolos y rememorando la descripción que tenía de ellos. Encajaban a la perfección, no podía ser una coincidencia. Aunque por otro lado le parecía increíble que ambos chicos , si de verdad eran ellos, fuesen tan descuidados. En cualquier caso, aquello le iba interesar mucho a su jefe.
Se levantó sin dar explicaciones y salió afuera. El suave viento de aquel 20 de Septiembre le revolvió el cabello.
Sacó su móvil y marcó un número.
"Buenas noches, doc. ¿Le he despertado?"
¿Qué tal?
Por si alguien tiene dudas, han aparecido Fred la ardilla, la gallina mental , las tejones Becky y Stacy y los 3 lémures (Mort, Maurice y Julien).
Sí os ha gustado mi humanización, hacedmelo saber con algún review. Y en el próx capi ya llegan Doris y Marlene, que aún las pobres no tiene protagonismo.
