Bienvenidas a un capítulo corto. Un capítulo que sentía la necesidad de hacer, me ha costado pero quiero seguir con esta historia contra viento y marea. Tenía mucho pensando cuando lo empecé pero,bueno, me olvidé, fallé, pasé, como se quiera ver, cosas que pasan. Prometo poner un cachito de mi cada día en fraguar esta historia y publicar lo más pronto posible. No sé cuanto va a durar la historia, en capítulos, si veo que no le doy mucha salida a mi cabeza, la convertiré en algo corto pero con final, para no dejaros a medias.
Respecto a 'El refugio y la culpa' .. Lo mismo que esta, sea corta o larga. Es hora de acabar lo que una empieza.
De camino a su casa, su casa vacía recordó, pensó en esa debilidad que sentía ante Jennifer, como siempre esta tenía un ojo especial para buscar más allá de su simple piel. Seguía conduciendo con Jen pegada detrás cuando de repente se acordó "¡Demonios! ¡Mi casa vacía, totalmente vacía y con cajas por todos lados!", ralentizó un poco la marcha para sacarse unos minutos de la manga y pensar que le diría a Jen, si es que esta preguntaba, "Claro que va a preguntar…". No tardaron sino 10 minutos más en llegar a la casa de Lana, esperó a que la puerta del garaje e indicó a Jennifer que entrase también al garaje.
- Vaya, si te descuidas este garaje es más grande que toda mi casa... Y mira que es grande – decía mientras se bajaba del coche y daba vueltas sobre sí misma - ¿Cuántas personas viven en este edificio? ¿200? – esta vez se dirigió a Lana.
- Te gusta exagerar demasiado Jennifer, cada propietario tiene dos plazas por piso, es por eso que has podido entrar conmigo.
Jennifer seguía mirando el garaje mientras seguía los pasos de Lana hasta el ascensor. Sin saber por qué, un silencio se instauró entre las dos mientras llegaban a su destino, Jennifer miraba la decoración extravagante del ascensor mientras Lana jugaba con las llaves, aun pensando excusas para las preguntas que la rubia pudiese hacerle esa noche. Aquel irritante tintineo que tanto odiaba Lana dio la señal de que habían llegado, dejando a ver aquel pasillo tan inmaculado.
- Wow, ¡sí que te lo montas bien Parilla! – Dijo acercándose al espejo - ¿Esto lo pusiste para mirarte siempre antes de salir? Seguro.. – se miró y aprovechó para acicalarse el pelo.
- Vino así Morrison – dijo con rintintín – Vamos adentro, oigo llorar a Lola desde aquí, sabe que hay visita. – Sonrió, la simple alusión a su perra le hacía ser un poco más feliz.
Lana abrió la puerta y la perra salió disparada a las piernas de Jennifer, añoraba las visitas, añoraba otro tipo de gente que no fuese Lana, tenía esa costumbre. Jennifer se quitó el abrigo y lo dejó apoyado sobre aquella mesa en el pasillo y cogió en brazos a la perra, la cual lo pedía a saltos.
- ¡Cuánto tiempo Lola! ¡Yo también me alegro de verte! – los lametones que la perra estaba dejando en su cara, era prueba de que estaba muy alegre.
- Déjala en el suelo, te va a acabar llenando de babas.
Jennifer hizo lo que le indicó Lana y pasó a la casa donde como si a cámara lenta fluyese el tiempo, observó todo con detenimiento, las cajas sin desempaquetar, sin fotos por toda la casa, solo alguna de ella, su familia y Lola, ni rastro de que alguien más viviese ahí sino ella. Cuando terminó su escrutinio miró a Lana, la cual la miraba entre la duda y el miedo, o eso creía percibir.
- Oye Lana.. – sintió sus dudas atravesarle el alma desde sus ojos – Fred es un desalmado – dijo levantando las manos, exasperada - ¿Quién se va y te deja con todo el marrón de la mudanza? – Negaba con la cabeza – Hombre de poca mujer…
- Lana suspiró, un suspiro del que Jennifer se dio cuenta – Si, es que cuadró la mudanza con el viaje y claro.. Toda la casa hecha un desastre – fingió una sonrisa hasta que Jen se la devolvió y se sintió tranquila – Voy a prepararme, no tardo nada. Dale de comer a Lola si no te importa, la comida está bajo el fregadero.
Sin esperar respuesta Lana desapareció tras una puerta dejando a Jennifer sola ante la mirada atenta de Lola. "Así que quieres comer, ¿pequeña bestia?" dijo mientras Lola movía su cola esperando al lado de su bol. "Vamos a buscarte la comida.. Espera" Se movió con cuidado hasta llegar al fregadero y, como había dicho, allí estaba la comida, se la sirvió a Lola y la colocó en su lugar. Se apoyó en el fregadero mirando hacia el resto de la casa, la verdad es que era grande y amplia, con cocina abierta como la suya, empezó a observar todas aquellas cajas que había visto antes, Lana no era una persona desordenada, le extrañaba que hubiese dejad cajas sin deshacer. Aprovechando el ruido que Lola hacía comiendo se encontró, casi sin darse cuenta, delante de la caja que más cerca tenía y pudo divisar que una de las solapas, decía en pequeño 'Fred', ¿Lana no se molestaba en colocar sus cosas? La curiosidad hizo mella en ella y abrió poco a poco aquella caja, viendo que lo que sobresalía eran fotos de Lana y Fred, incluso encontró una rota, cosa que le extrañó. Estaba a punto de cerrar la caja cuando algo llamó su atención, una pequeña caja de terciopelo, sin dudar la cogió y al abrirla se encontró con el anillo de compromiso que Lana lucía con orgullo semanas atrás.
Como si de un electroshock se tratase, soltó aquella reliquia en su caja justo a tiempo para ver a Lana salir de la habitación ataviada con una falta de tubo negra, una camisa color turquesa y una americana que daba a parecer que era más Regina Mills que la propia Lana. Jennifer le dedicó una sonrisa con algún matiz triste "Así que es eso lo que te pasa…"
- Bueno, yo ya estoy lista. Podemos salir. – Miró a Jennifer que aún seguía mirándola sin decir nada - ¿Morrison? – inclinó su cabeza para mirarla.
- Em, sí, perdona, te estaba mirando y se me fue el santo al cielo – dijo, siendo víctima de sus palabras – Lola ya ha comido, podemos ir.
Como respuesta Lana solo sonrío y se despidió de Lola acariciándola suavemente. Desde aquel momento se volvió a instaurar aquel silencio entre ambas, esta vez por diferentes motivos, por una vez Lana no pensaría en Fred, o no demasiado mientras que Jennifer no paraba de darle vueltas al tema. ¿Cómo habrá ocurrido todo? Era la pregunta que más rondaba en su cabeza, no quería preguntarle a Lana porque ahora que sabía que ese era el motivo de su tristeza, no quería ahondar tan pronto en él, solo quería distraerla, hacerla un poco feliz, siempre había querido eso para ella. Sonrió, sonrisa que no pasó desapercibida para Lana en aquel inmenso silencio.
- ¿Por qué sonríes?
- Pues porque nos lo vamos a pasar bien – le dedicó una mirada y salieron del ascensor – Venga, vamos a disfrutar.
Aquí en FF se ve más pequeño que en mi Word, ahora me siento peor, no me culpéis. Voy a trabajar en ambas historias. Algo que quizás me ayuda es, ideas de como queréis que vayan los tiros, quizás así vuelvo al ruedo mejor, con un objetivo claro (ya que se me ha olvidado cual era el de esta historia casi...) Besos y mil perdones, admito insultos y otras cosas.Y para la graciosa que me dijo que si iba a ser otra historia sin terminar, te digo bien claro que me sopla la chochetilla (por decirlo fiSnamente) lo que pienses. Sé quien eres, tus historias son .. buah. Al menos yo no sigo forzada inventando tonterías solo para que me sigan "alagando".
