Titulo: Manos Vacías.

Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, sus personajes son propiedad de su creadora que, como ya dije, no soy yo.

Summary COMPLETO: Rose es inteligente, obediente y el orgullo de sus padres, pero sigue sintiéndose inconforme con ella misma y esa sensación se incrementa cuando por una tragedia su mundo empieza a desmoronarse. Scorpius se ha propuesto destruirla y para eso va a tener que conocer sus debilidades, lo cual terminará en algo que él jamás imaginó. Ambos están atrapados en oscuros agujeros de los cuales no pueden salir, o por lo menos no por su cuenta.

Nota: Primero que nada gracias a Boggartt, Adriana Potter Weasley, vaneii y MusicBlack95 por comentar el capitulo anterior y darle una oportunidad al fic.

Aunque ya sé que al principio no tiene mucha forma y sentido ya ira empezando a tomar su rumbo pronto, sólo denle tiempo :)

Los dejo con el segundo capitulo:


Manos Vacías.

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Por primera vez.

Albus sostuvo a Rose de su brazo desde que salieron de su casa hasta que llegaron a la fiesta. Se prometió a sí mismo no dejarla sola, porque aunque él mismo había alegado que no podía desagradarle algo sin probarlo, sabía que el ambiente de una fiesta con los Slytherin no era lo más divertido para su prima.

La casa de Isabelle Harrison era grande y espaciosa, había una piscina en el jardín, una banda tocando en el salón y varios sillones acondicionados para los invitados. Albus buscó a sus amigos con la mirada y les encontró rápidamente revoloteando cerca de Belle. El moreno sonrió inconscientemente cuando sus ojos se toparon con los azules de la muchacha que se acercó a él a paso veloz seguida de los muchachos.

-Albus, que bien que pudiste venir. –exclamó su amiga dándole un pequeño abrazo. –Y veo que viniste con compañía.

-Sí, ella es mi prima, Rose. –dijo, aunque sabía bien que todos debían conocerla ya con anterioridad.

-Hola. –dijo la pelirroja tímidamente.

Isabelle la saludó con una pequeña sonrisa y un beso en la mejilla. Harrison no era una Slytherin común, era sociable y muy simpática, aunque Albus sospechaba que esas características eran más para relacionarse con todos y así poder tener beneficios que porque así fuera su personalidad en realidad. Bueno, no iba a culparla por ello, era una Slytherin a fin de cuentas.

Su cabello era de un color castaño oscuro y rojizo y sus ojos pequeños y azules.

Sus amigos también saludaron a Rose, algunos más amablemente que otros. Isabelle le indicó a ella y a Albus donde estaban las bebidas y agregó graciosamente que había para todos los gustos. Desde la inocente cerveza de mantequilla hasta el whisky más fuerte.

-¿Quieres que te acompañe por algo de tomar? –preguntó la morena dirigiéndose a Rosie. –Te puedo presentar a algunos amigos, si quieres.

Albus adivinó que la respuesta de su prima sería un educado 'no' pero consideró que si lo que quería era que Rose se abriera más y fuera más extrovertida no había persona más indicada que Isabelle para conseguirlo así que se apresuró a responder con ella.

-Le encantaría. –habló sonriente. –Anda Rose, ve por algo de tomar.

Vio como su prima pelirroja le fulminaba con la mirada y luego aparentaba una sonrisa a Isabelle y la seguía a través de una multitud de gente abarrotada.

-¿Qué pasa con Weasley, Albus? –preguntó Anthony curiosamente. -¿Por qué la arrastraste aquí?

-¿Cómo estás tan seguro que la arrastré, McNoth? –indagó el moreno con esa expresión suya divertida, que hacía sentir a los demás como si él supiera algo que ellos no y que a veces resultaba irritante.

-Oh vamos. –soltó Saint. –No me vas a decir que Rose Weasley, la chica Gryffindor perfecta y recatada, iba a querer pasar una noche con un grupo de Slytherin en una fiesta escandalosa. Que no pega, Al.

Albus se rió un poco pero luego se sintió mal de hacerlo a costas de su prima y se relajó de nuevo.

-Ya. –dijo recuperado. –Pues lo hice porque creo que Rose necesita salir a divertirse más seguido. –respondió finalmente. –Y porque es mi familia y creo que últimamente la tenía muy descuidada.

-Yo no tengo reclamos. –aseguró Rocco. –No había notado que era tan guapa.

Albus puso los ojos en blanco y provocó que Rocco soltara una carcajada. Anthony McNoth era su mejor amigo, un muchacho tranquilo e indiferente a casi todo, muy alto y delgado de cabello rubio largo y ojos negros y profundos, luego le seguía Saint Flint, el más alto y fornido de los cuatro y capitán del equipo de Quidditch, un poco violento pero Albus encontraba gracioso al chico muy moreno. Por último quedaba Rocco Aller, también atlético y simpático pero por una debilidad grande por las mujeres, su cabello era café claro y sus ojos verdes.

-A tu distancia de mi prima, Aller. –amenazó Potter, aunque su mirada delataba diversión.

-Yo nunca expresé deseo de que fuera de otra forma, Albus. –aseguró el castaño. –Aunque no negaré que la chica tiene lo suyo.

Todos rieron porque Rocco nunca iba a cambiar.


Rose jamás en su vida había hablado con Isabelle Harrison pero ahora entendía porque la muchacha se la pasaba rodeada de gente, fueran de la casa que fueran; incluso sus compañeras de habitación en Gryffindor expresaban lo agradable que ella era. Isabelle era una chica muy atractiva, de cabello espeso y muy largo color castaño rojizo y un par de ojos astutos y azules, además de eso era agradable en exceso, su sonrisa, aunque no parecía del todo sincera, si era animadora y su plática era de lo más entretenida. Además de que hizo todo lo que pudo porque Rose se sintiera integrada, incluso le presentó a varias de sus amigas, quienes a pesar de no mirarla con los mejores ojos, fueron educadas.

-Entonces ¿Quieres un poco de whisky de fuego? –indagó la morena con esa sonrisa que la hacía sentirse un poco alterada. –O también hay vino, incluso vodka ¿Le conoces? Lo suelen tomar los muggles, pero a mí me agrada mucho. Aunque la mayoría de los Slytherin se niegan a darle incluso una oportunidad. ¿Qué prefieres, Rose?

La pelirroja se sintió ligeramente mareada a la hora de escoger. Se vio tentada a pedir solo una cerveza de mantequilla y mantener su postura responsable, pero por una vez se sentía una verdadera adolescente en una fiesta y todo así que decidió rebelarse un poco más y le pidió un poco de whisky de fuego.

Isabelle se lo entregó inmediatamente en un vaso y Rose le agradeció con amabilidad.

Entonces la pelirroja notó que la mirada azul de su acompañante viajó hasta un grupo de muchachos que conversaban cerca de ellas y se fijaban en una cabeza rubia que resaltaba entre las demás. Rose no los distinguió al principio y se preguntó qué haría Isabelle mirándoles con tal intensidad.

-¿Te molesta si vamos a saludarles? –cuestionó la Slytherin. –Son de mi curso y…

Aunque parecía querer agregar algo más, no lo dijo y Rose asintió incómodamente siguiéndola de cerca. Cuando llegaron hasta donde ellos estaban la pelirroja les reconoció inmediatamente. La cabeza rubia en la que Isabelle estaba fijándose era la de Scorpius Malfoy, el muchacho era delgado y no tan alto pero sí muy apuesto. Tenía el cabello rubio platinado y los ojos grises metálicos, casi siempre fríos e indiferentes. Rose no recordaba haber cruzado más de cinco palabras con él en toda su vida, y por ella eso estaba bien. Después de todo él no parecía ser el chico más sociable y ella tampoco sentía necesidad por ser amigable con él.

Los otros eran sus amigos, uno de ellos se apellidaba Goyle pero Rose no recordaba su nombre de pila. Era grandulón y poco conversador. Luego estaba Ian Zabini, un chico moreno e inteligente que constantemente tenía un semblante grosero. La última era una muchacha de cabello rubio, no muy largo y ondulado que caía sobre su desnuda espalda y ojos verdes y gatunos, Annelyn Nott, se dijo mentalmente Rose, una chica muy hermosa y engreída.

-Hola. –saludó Harrison cortésmente. –Qué bueno que pudieron venir. –añadió alegre.

Rose solo trató de esbozar una sonrisa que no le salió del todo creíble, ese grupo era quizás el más intimidante de la fiesta y se sentía opacada. Como una sombra en la oscuridad ante la inminente belleza de Annelyn e Isabelle, ambas exóticas y guapísimas, con un cuerpo envidiables, aunque cada una a su manera, y con esas facciones casi perfectas. Y ella, insignificante, sosa y fea.

-Harrison. –saludó Nott mirándola desafiantemente, Rose adivinó que la relación entre ambas no podía ser la mejor pues tan pronto como los ojos gatunos de Annelyn se posaron sobre Isabelle, la mirada azul de la morena cambió completamente de ser una linda y amable anfitriona a una guerrera en defensiva. –El problema no era poder venir, si no que nos dieran ganas.

Zabini y Goyle sonrieron y Malfoy fue el único que se mantuvo sereno. Rose le analizó un poco, su perfil era varonil y atractivo, su nariz recta y respingada, sus labios que parecían ser el sueño de cualquier escultor y su mirada, gris e imperturbable. Ahora que lo pensaba la pelirroja, después de seis años compartiendo clase con él, nunca le había visto demasiado alterado.

En realidad parecía que no había emociones algunas en sus ojos grises.

-Bueno, entonces me alegro que sí les apeteciera, sobre todo a ti, Scorpius. –le dijo al rubio que entonces se fijó en ella con cautela provocando que Isabelle sonriera aún más. –Ojala se la pasen bien.

-Gracias, Harrison. –contestó el tal Scorpius y entonces Rose sintió como la miraba, fueron unos insignificantes dos segundos pero ella se sintió ligeramente perturbada por ello. –No te preocupes, nos la pasaremos bien.

-De acuerdo, Scorpius. –dijo Harrison. –Entonces estaré por allá. –indicó señalando con la cabeza. –Sí necesitan algo, pídanlo.

-Gracias de nuevo. –dijo Scorpius y luego volvió su mirada a Annelyn y continuaron charlando.

Rose vio como Isabelle suspiraba y se daba la media vuelta, la siguió de cerca tratando de adivinar que pasaba por la mente compleja de la morena que parecía bastante complicada.


Albus abrazó a Rose por los hombros cuando la vio regresar siguiendo a una Isabelle un poco menos sonriente que la última vez que le había visto. Algo que lo descolocó también fue encontrarse con que su prima llevaba un vaso de whisky de fuego en sus manos. Rose jamás bebía.

-¿Estás bien? –le interrogó en el oído.

-Sí. –contestó con demasiada simpleza.

Albus la sujetó de la cintura como temiendo que el cualquier momento pudiera caer al suelo. Miró lo que pasaba frente a él. Isabelle reía libremente con Anthony, Saint y Rocco. Sintió una ligera alegría al verla sonreír así, Albus no conocía demasiado de la vida de Isabelle pero si sabía que escondía cosas y que casi nunca dejaba salir lo que en verdad sentía. Sabía que la chica llevaba a diario una máscara difícil de penetrar.

Rose no parecía estárselo pasando tan mal. Eso o comenzaba a hallarle el gusto al alcohol. Miró el rostro sonrojado de su prima y la forma en que sonreía y lo abrazaba y se dio cuenta que quizá llevarla había sido mala idea.

-Oye Al. –le llamó Rocco, su amigo italiano. –Ustedes, me refiero a Rose y a ti. ¿No están saliendo o sí?

Rose al escuchar la pregunta soltó una carcajada alta acompañada de la que también soltó Isabelle. Saint y Tony solo ensancharon sus sonrisas. Albus se quedó blanco.

-Estás borracho, Rocco. –concluyó después de analizarlo. –Somos primos, idiota.

-¿Y eso qué? –preguntó Anthony con esa mirada de aburrimiento que siempre tenía. –Hay muchas perversiones hoy en día.

-No digan idioteces. –negó Potter y al ver que todos seguían mirándolo inquisitivamente aclaró. –Solo somos primos y ya. ¿Bien? Nada de perversiones aquí.

Saint asintió y Rocco volvió a reírse. Tony se sentó en el sillón más cercano y Rose continuó con esa cara de confundida. Isabelle se sentó junto a Anthony y Rose decidió imitarlos por lo que dejó a Albus con sus amigos.

-¿Te molesta que la saque a bailar algo, Al? –preguntó Rocco. –Un rato nada más.

-No estoy muy seguro. –admitió el moreno. –Después de todo, tú estás borracho.

-Solo he tomado un par de vasos, Albus. –replicó su amigo castaño de ojos verdes. –Te aseguro que mis modales para con las señoritas siguen intactos.

-Es verdad, Al. –le apoyó Flint. –Hace rato le vi ligar con Cindy Gleen y fue muy educado.

Lejos de disipar sus dudas aquello solo hizo que frunciera el cejo y mirara a Rocco inquisitivamente mientras el joven de origen italiano se reía en voz alta y negaba con la cabeza, disfrutando de la situación. El primo de Rose suspiró pesadamente.

-Anda, y tú podrás tomar un poco, relajarte y hablar con Belle. –añadió girando la vista donde Anthony, Rose e Isabelle conversaban. –No me digas que no quieres hacerlo.

Albus no podía mentirle a sus amigos y admitió que eso le gustaría, así que terminó dejando que Rocco invitara a Rose a bailar, que Saint partiera a buscar a su novia, una Ravenclaw que iba llegando y que Isabelle le sirviera un poco de ese llamado vodka.


-¿Bailas, Rose? –le preguntó uno de los amigos de Albus.

Era el de cabello café muy claro y ojos grandes y verdes, casi como los de Al, asoció en su mente. Se llamaba Rocco y era el más conversador hasta ahora. Miró un poco como Al se servía una copa y luego miró la suya propia, a punto de terminarse, se sentía más feliz que nunca. Como si de pronto todo el peso y las preocupaciones con las que vivía a diario se hicieran diminutas.

-Sí me acompañas por otro vaso de esto, estaré encantada. –finalizó diciendo con la mirada brillante.

Rocco le asintió y le dio la mano dirigiéndola a la mesa de la que se había alejado Albus hace solo unos segundos.

-¿Has probado el vodka? –indagó el chico. –Mi madre, sobre todo, lo bebe cada cuanto, es muy bueno.

-¿Sí? –preguntó oyéndolo vagamente.

-Claro, te serviré un poco.

Así lo hizo y cuando se lo entregó y Rose pudo beber de él descubrió una nueva sensación que no era para nada como la del whisky de fuego que parecía quemarte la garganta y dejar esa sensación caliente. Esa bebida también le hacía sentir el ardor, sin embargo luego de eso podía percibir como su garganta se refrescaba. Era casi como si no se sintiera.

-¿Ahora bailar?

La primera reacción de la pelirroja fue decir que no. Odiaba el baile y no era especialmente buena en ello y, si hubiera estado en sus cinco sentidos, jamás hubiera accedido por evitar hacer el ridículo, pero ahora se sentía libre, feliz y relajada. Dijo que sí y dejó que él la guiara.


Bueno, espero que les haya gustado, sé que es corto y un poco aburrido pero era necesario que conocieran a estos personajes y además es así porque el tercer capitulo tendrá muchos hechos importantes y primero hay que ir tanteando el terreno jaja.

Gracias por leer!