Casarse está en arameo.

Capitulo dos: ¿puedo llamarle suegro?

Cuando Akashi había llegado a su hogar, su padre parecía contento al verle, pero ese contento se esfumó cuando el padre de Akashi percibió seriedad inusual en su único hijo. Y su presentir fue más que correcto. Akashi, se preparó para hablar con su padre de muchas cosas, no solo de su compromiso.

Al final, Akashi terminó hablando con su padre acerca del infierno que había sido su niñez tras la muerte de su madre, entre otras horribles experiencias que tuvo a causa de la presión inculcada por su padre. "La perfección no existe…eso, ahora lo sé", eso fue lo que él le dijo a su padre. Durante buen rato, ambos hablaron y hablaron, aunque, el menor habló casi la mayor parte del tiempo, su padre se dedicó únicamente a escuchar con paciencia lo que su único hijo debía decirle.

—Debo decirte… solo una cosa más, padre —dijo Akashi—. Estoy enamorado de Kagami Taiga, y voy a desposarme con él a como dé lugar. No voy a retroceder. Después de todo… él me salvó.

—Entiendo todo —dijo el padre de Akashi—. Y yo también debo decirte algo.

—Te escucharé hasta el final, padre…

—Yo he pensado tanto… —dijo sonriendo, tristemente—. Durante los cinco años que estuviste fuera, yo también tuve tiempo para pensar, y después de mucho meditar, me he dado cuenta… de muchas cosas, respecto a ti.

—¿Es así? Bueno… no deseo que te disculpes padre —contestó Akashi, sonriendo ligeramente—. Después de todo, muchas cosas me volvieron fuerte…y sobre mi compromiso…

—No me opondré —espetó él—. Te he criado para que seas un Akashi, y lo eres, y por ello sé, que no darás marcha atrás. Además…

Akashi miró fijamente a su padre, este volteó a ver un segundo al altar de su difunta esposa, que estaba lleno de hermosas flores blancas, y luego volvió a ver a su hijo, sonrió y dijo, lo que Akashi, jamás pensó que escucharía de su padre.

—Eres la viva imagen de tu madre… y, lamento no haberme dado cuenta de mi error; pero, ahora es tiempo…. De honrar los deseos de tu madre, y su único deseo era darte lo mejor. Ahora, sé que lo mejor es dejarte crecer, dejo todo en tus manos, como siempre…

—Yo… también lo siento, sé que yo soy tu único hijo… y no podré tener descendencia…

—Eso ha dejado de preocuparme… se bien que nuestro linaje seguirá vivo mucho tiempo…Ahora, quisiera hablar con Kagami antes de dar mi veredicto… —Akashi no sabía que más decir, su padre se mostraba comprensivo, cálido… amable… ¿la había pasado algo mientras Akashi no estuvo en casa? Quizá así fue.

—Está bien —Akashi se levantó, tomó su teléfono y mandó un mensaje a su futuro esposo—. Vendrá enseguida, no tardará mucho…

—Una cosa más… Seijuuro…

—¿Qué cosa es, padre?

—Estoy muy orgulloso de ti…

Akashi tembló, parecía que en el interior de Akashi se estaba desatando un terremoto. Su corazón se quebró. A pesar de que siempre hizo casi todo por su cuenta, y que lo hacía por su propia determinación… era la primera vez, que su padre le dedicaba semejantes palabras, tan cálidas y amables, que eran sumamente dolorosas. Akashi se sentó en el suelo, y agachando la cabeza para no ser visto, derramó lágrimas.

Y entonces, en ese momento, llegó Kagami, como de costumbre, haciendo un escándalo digno de él.

—¡Akashi, he llegado…! ¿Eh? ¿Por qué estas llorando…? N-No me digas que tu padre…—Kagami, sin pensarlo dos veces, al ver al padre de Akashi, se tiró al suelo y se postró ante él de la manera más respetuosa que conocía, y con un fuerte y muy sonoro grito pidió: —¡Por favor déjeme desposar a su hijo! ¡Reconsidérelo por favor! ¡Prometo cuidarlo el resto de mi vida! Y-Yo… ¡yo amo a su hijo! ¡Lo amo con toda mi alma! ¡no podría vivir sin él!

Akashi observó a Kagami, estaba un poco sorprendido al escucharle sacar tan bochornosa confesión de la nada. Pero, eso le hizo sonreír, y al poco tiempo, aun con lágrimas en las mejillas, comenzó a reír. El padre de Akashi, por su parte, también estaba muy impresionado, y entendió al instante que Kagami no era de Japón, era raro ver a un joven tan… ¿imperativo? ¿Directo? ¿Idiota? En Japón. Y para ser sinceros, esta era la primera vez, que miraba un espectáculo como ese.

El padre de Akashi, volteó a ver su hijo, como diciendo "'¿estas totalmente seguro de querer desposarte con este idiota?". Akashi asintió, comprendiendo el mensaje que su padre le estaba enviando.

—Kagami, no es necesario que hagas todo eso —dijo Akashi mientras se acercaba a su querido prometido y le tocaba su hombro para levantarlo de esa posición—. Mi padre no se ha negado, no hay nada de qué preocuparse…

—¿E-En verdad? —los ojos de Kagami parecieron brillar—. ¡N-No sé qué decir!

—Kagami-kun —dijo el padre de Akashi—. Hablaré contigo a solas… ¿de acuerdo? Mientras tanto, Seijuuro, puedes retirarte.

Akashi no dijo nada, solo asintió y dejó a su padre y a su prometido, solos en la sala de su hogar.

—Creo… que mientras hablan, yo también debería hablar con mis amigos…—Akashi mandó un mensaje a sus compañeros de Rakuzan, quería hablar primero con ellos, más tarde hablaría con sus amigos de la generación de los milagros. Akashi quería hablar con alguien en especial, así que a esa persona le marcó—. ¿Hola?

¿Sei-chan? —se escuchó la voz, de Mibuchi emocionado.

—Quisiera saber si tienes tiempo libre.

Claro, pero… ¿pasó algo? Hace poco estábamos hablando con Kagami, pero él se fue de pronto, así que me quedé un poco preocupado.

—Nada pasó —Akashi sonrió—. ¿Puedo hablar contigo en persona?

¡no lo dudes! —contestó Reo, entusiasmado—. Estoy cerca del centro comercial está cerca de la preparatoria. ¿Está bien vernos ahí?

—Sí, nos vemos en la librería —Akashi colgó el teléfono, tomó las llaves del auto y salió, tenía muchas cosas que hablar con uno de sus más estimados compañeros de la preparatoria.

Los amigos son de suma importancia, Akashi podía comprenderlo, y aunque le tomó bastante darse cuenta, ahora él mismo, era muy diferente con sus amigos, ya no deseaba imponerles su pensamiento, ni ser el temible "emperador". Akashi, al haberse enamorado de Kagami, adoptó el mismo concepto que este tenía de la amistad. Comprendiendo así, que los amigos son únicos.

Esto llevó a Seijuuro a pensar, a recordar… y por ello, sintió la necesidad de enmendar su error. Gracias a eso se puso en contacto con Reo, aunque claro, solo hablaban por chat.

—¡Sei-chan! —gritó Reo, sonriente—. ¡me alegra tanto verte!

—A mi igual… te eché de menos —Akashi abrazó a Reo y le dedicó una gran sonrisa—. Tengo mucho que contarte…

—Sí, ¡y vaya que es mucho! Quiero hasta el último detalle, cuéntamelo todo —Reo y Akashi entraron en la librería. Ambos sonrientes comenzaron a practicar—. Por cierto, Sei-chan, se lo dije a Kagami, pero… seré más específico contigo…—Reo tomó una revista, cuya portada mostraba a una novia con vestido blanco. Mibuchi sonrió.

—¿Qué cosa es?

—Bueno, no solo quiero ayudar a planificar tu boda… yo ¡quiero organizarla! —dijo Reo, sonriendo entusiasmado.

Reo estudió diseño de moda y relaciones públicas, y ahora que había terminado su carrera, estaba ansioso por tener su primer gran trabajo, ¿Qué podría ser mejor que planificar la boda de su mejor amigo?

—¿De verdad?

—Sí… ¡por favor déjame ayudarte!

—Nada me haría más feliz. Muchas gracias Reo, siempre has sido un magnifico amigo.

Reo y Akashi hablaron un buen rato, pero, Reo recibió una llamada importante y tuvo que irse. Akashi vio su reloj y consideró oportuno volver a su hogar, donde encontró algo… extraño.

Nadie, nunca sabrá que fue lo que el padre de Akashi le dijo a Kagami. Solo se sabe, que cuando Seijuuro llegó a casa, encontró a Kagami temblando en un rincón.

—¿Dónde está mi padre? —Preguntó Akashi—. ¿Todo bien? ¿pasó algo?

—Bueno, no estoy muy seguro de si podré llamarle suegro pero… al menos, creo que me ha aceptado para desposarte.

—Ya veo, lo has hecho bien… —dijo amablemente—. Me pregunto, ¿a donde habrá ido?

—S-Salió… t-tenía algo que hacer… —respondió Kagami; observó a su novio, y pareció sentirse aliviado. Al instante, se lanzó a los brazos de Akashi, y dijo asustado:

—¡-L-Lo prometo! ¡Prometo que te voy a amar totalmente, te llevaré el desayuno en bandeja de oro a la cama! —Kagami gritaba cosas sumamente extrañas y fuera de contexto que desconcertaron a Akashi, pero no pudo evitar reír, esa parte idiota de su novio, era una de las cosas que más adoraba.

—Bueno, eso me gustaría, pero, solo si puedo ayudarte… ambos cocinamos muy bien juntos —Akashi acarició los cabellos de Kagami, depositó un beso en su frente y sonrió con mayor amplitud. Kagami se aferró a su querido prometido, y sonrió victorioso… se sentía como si hubiese superado una difícil prueba.

—Claro que sí… pero primero —Kagami alzó la vista, sus ojos quedaron atrapados en los contrarios—. Necesitamos decidir donde será la boda.

—Acerca de eso, ya tenemos organizador de bodas… —comentó Seijuuro.

—¿Ah? ¿Quién es?

—Reo será nuestro organizador —Kagami pensó algo asi como "Sí, supuse que él sería de gran ayuda". Luego le sonrió a su prometido, pero no con una sonrisa casual, esta era la sonrisa de total emoción que Kagami solo ponía cuando estaba a la mitad de un juego excitante, o cuando jugaba con alguien fuerte. Akashi interpretó esto y dijo.

—Comencemos los planes de boda…

—Por supuesto.

Ambos se dieron un tierno beso, se miraron unos momentos, estar a solas era agradable, y querían aprovechar esos momentos de paz, pues ambos presentían que pronto estarían tan apurados y ocupados que no tendrían mucho tiempo a solas. Y déjeme decirles que no se equivocaban, planificar una boda no es sencillo, por más sencilla que está intente ser… al final es una boda, el día más importante de toda pareja feliz.

Próximo capitulo. ¿Por qué lo has elegido a él? ¡Debe ser broma!