DESPEDIDAS
Kagome y Kanna llegaron al despacho del director en menos que canta un gallo. Kanna tenía razón, el internado estaba lleno de atajos. El camino que habían tomado esta vez era muy hermoso, era una senda asfaltada con arboles a su alrededor dejándola así escondida. Era un sitio perfecto para ir en pareja pensó Kagome.
-¿Kagome?
-Que… digo ¿qué?
-Jolín tía parecía como si te hubieras ido.
-Aah, bueno es que esto sitio es tan grande que me he entretenido mirando los paisajes.
-Increíble ¿verdad? No puedo parar de agradecer a mis padres el día que me trajeron aquí. Me río al pensar que al principio les odiaba por haberme dejado aquí sola. Aún era una niña cuando me dejaron aquí.
-Pero ¿Cuándo te trajeron tus padres aquí?
-Bueno hace un año y medio.
-Entonces… tampoco hace tanto. ¿Y cómo fue?
-Mis padres decidieron que querían ir a hacer un año sabático al África y decidieron dejarme internada.
-Pero si fue un año solo, ¿cómo es que aún estas aquí?
-Pues cuando decidieron que volvían entonces era yo la que no quería abandonar este sitio. Ya verás como al a ti te pasa lo mismo. Bueno creo que deberías entrar. Supongo que ya te deben estar esperando tus padres para despedirte de ti.
Kanna abrazó a Kagome, como era normal en Japón, y se marchó indicándole por donde debía ir.
Kagome llegó sin dificultad al despacho del director ya que era evidente donde estaba. Al final del pasillo que Kanna le había indicado había una enorme puerta de madera oscura y lista, muy moderna como todo lo que rodeaba ese espacio. Kagome se daba cuenta que ese internado era increíblemente moderno. No parecía un internado la verdad. La chica empezaba a comprender porque los estudiantes de ese sitio le llamaban al internado campus.
Kagome llamó a la puerta a la espera que le diera la orden de entrar.
-Por favor entre.
Kagome tragó aire e hizo girar la manivela.
-Hombre señorita Higurashi, entre por favor, siéntese usted en esa silla.
Kagome, obediente, inclinó la cabeza en respuesta u se sentó.
-Bueno, pues como les decía antes de que la señorita Higurashi entrara en la reunión, en el internado Shikon vuestra hija va a ser tratada de maravilla. Ahora si no les importa, me gustaría tener unas palabras con su hija, a solas. Ha sido un placer conocerles.
El director se levantó de su silla y les dio la mano.
La madre de Kagome y Jaken salieron del despacho del director y dejaron a Kagome con el director.
-Bueno señorita Higurashi, me gustaría hacerle unas preguntas.
-Claro, por supuesto dime, digo… perdone digo diga.
Kagome se puso roja. No estaba acostumbrada a hablar a la gente de usted pero tenía la sensación de que al director debía hablarle de usted.
-Tranquila, no pasa nada. Sé que puede estar nerviosa pero es normal estarlo. Bueno pues como le decía le voy a hacer unas preguntas. Primero vamos a empezar por unas preguntas menos personales si le parece.
-Si por supuesto, lo que usted quiera.
-Muy bien. Si hablamos de estudios, ¿me podría decir cuales asignaturas le llaman más la atención?
-Me gustan mucho las ciencias, es decir la biología, la física, la química y por encima de todo, las matemáticas.
-Muy bien así que veo que le gusta mucho pensar. Mmm, interesante. ¿Qué me puede decir de las lenguas y la literatura?
Kagome calló. Las lenguas se le daban muy mal pero no quería decirle al director que las odiaba, no quería dar una mala impresión en el primer día.
-Las lenguas… no son… bueno más bien son mi punto débil. Nunca he llegado a suspenderlas pero me tengo que esforzar más para poderlas aprobar.
-Muy bien, no te juzgo, cada persona tiene sus asignaturas que le cuestan más de aprobar. ¿Cuál es tu nota media?
-Perdón señor, pero todo esto que me está preguntando se supone que ya lo sabe.
-Lo sé lo sé, pero me gusta que los alumnos me lo expliquen des de su punto de vista. Es mucho más interesante.
-Bueno mi nota media es de 9.2. Mis profesores siempre me dicen que si no fuera por las lenguas mi nota podría llegar al 10.
-Ya veo que eres una gran estudiante. Va a ser un placer que contemos contigo en el internado Shikon.
-Gracias.
Kagome se sonrojó. La gente siempre la elogiaba por sus notas pero nunca acababa de acostumbrarse a ello.
-Para su información en el Shikon disponemos de muchos clubs de estudios que creo que le van a interesar. Los profesores cuando vean lo brillante que es le van a proponer rápidamente que forme parte de ellos. Va a ser como un diamante en bruto para nuestros profesores más predilectos de matemáticas.
Kagome le sonrió tímidamente y ruborizándose cada vez más.
-Ahora me gustaría dejar de hablar de los estudios y hablar de lo que te gusta hacer en tu tiempo libre. Como ya debe saber, en el Shikon tenemos muchos deportes y otras actividades para nuestros estudiantes. ¿Qué es lo que le llama mucho la atención?
-A mi… me encanta bailar y bueno también…
Kagome no siguió, no quería seguir hablando de ese tema. No querría entrar a hablar sobre…
-¿y también…? Venga señorita Higurashi dígamelo. Como le ha dicho aquí tenemos muchas cosas para hacer.
-Lo que le he dicho me gusta mucha bailar pero tengo mucha vergüenza de hacerlo en público. No bailo muy bien.
-De acuerdo entonces… ¿qué hace usted en su tiempo libre?
-En mi colegio, formaba parte del grupo de competición de matemáticas y física.
-Muy bien, pues como le he dicho los profesores pronto van a empezar a hablarle de esos clubs.
El director le sonrió afablemente y luego le situó una hoja en ordenador en frente de ella.
-Esta es la lista de asignaturas que disponemos en el internado Shikon. Debe escoger nueve de ellas aunque va a ser obligatorio que escoja una lengua. En Shikon estudiar las lenguas es muy importante para nosotros.
-De acuerdo, aunque no se me den muy bien hubiera escogido una de ellas. Pienso que es bueno dar un poco de todo.
-Humm, me gusta cómo piensa señorita Higurashi. Tiene un día para pensarse que asignaturas va a dar. Mañana por la mañana las quiero en mi mesa. No venga tarde. Después del desayuno la quiero en mi despacho.
-Aquí estaré.
-Muy bien. Ah, por cierto, este es el horario del internado. Los espacios en blanco es el tiempo que tienes que ir a clase. Cuando hayas decidido que asignaturas vas a dar le voy a volver a entregarle el horario solo que va a llevar sus clases incluidas en él. Ahora puede ir a despedirse de sus padres.
Kagome se levantó e inclinó levemente la cabeza en signo de respeto hacia el director. Colocó bien la silla en que estaba sentada, cogió la hoja con su horario y las clases y se fue de director.
Sentados en los sofás de blanco inmaculado, se encontraban Jaken y su madre hablando en voz baja.
Kagome se dirigió hacía ellos a desgana. Aunque el internado le parecía una idea genial, no quería mostrarse de acuerdo con su idea.
-Hija, ¿qué te ha dicho el director?
-Nada, solo hemos estado hablando de cosas de colegio, notas, asignaturas, etc.
-Bien, bueno hija Jaken y yo…
Su madre empezó a llorar.
-Mama, no llores. Voy a estar muy bien aquí. No te preocupes.
-Lo sé hija que vas a estar bien pero me duele tanto dejarte aquí…
-Tranquila mama voy a estar muy bien aquí. Las asignaturas que dan son muy variadas y además este sitio es precioso…
-Lo sé pero… sniff. Te quiero hija.
-Yo también mama. Ahora ya te puedes ir que tenéis que hacer las maletas.
-Muy bien. Ya sabes que puedes usar el visa para todo lo que tu necesites y llámame si necesitas algo.
Su madre la abrazó con ternura. Kagome quería seguir enfadada con su madre pero no podía. Cada vez le veía más encanto a ese sitio.
-Bueno Kagome espero que estés bien aquí.
Jaken no se le acercó para abrazarla, no quería entrar en conflicto con ella.
-Adiós Jaken, que te vaya bien el… trabajo.
Kagome volvió a abrazar a su madre y se marchó a su residencia por la senda que Kanna le había enseñado antes al mismo tiempo que sacudía su mano diciendo adiós.
Al cabo de poco llegó a su residencia y con sigilo se dirigió a su habitación. Al llegar al distribuidor donde estaba la puerta de su habitación se paró en frente de la entrada. Había alguien en su habitación. Seguramente era su compañera. Tragó una bocanada de aire y presionó la manivela para que la puerta se abriera.
-¿Hola?
Nadie le contestó. Pero ella sabía que había alguien en su habitación. Kagome se estaba poniendo nerviosa. Decidida dio un paso adelante y pudo ver que en la cama que había al lado de la suya había una chica con los cascos puestos tarareando una canción. No la había visto aún porque tenía los ojos cerrados.
Kagome se acercó a ella sigilosamente.
-Hola
La chica por fin se percató de su presencia y desconectó el Ipod para ver que le estaba diciendo Kagome.
-¿y tu quién eres?- le dijo con tono despreocupado.
-Me llamo Kagome y soy tu nueva compañera de habitación. He llegado hoy mismo y…
La chica la interrumpió.
-Oye, no me importa cómo te llames o cuando has llegado. Solo quiero que te quede claro que mis cosas son mis cosas y tú no puedes tocarlas. Por desgracia tenemos que compartir habitación y no puedo objetar sobre eso. Haz como si yo no estuviera porque yo voy a hacer lo mismo contigo.
Kagome se quedó callada. ¿Qué le había hecho a esa chica? Aún no sabía ni su nombre y ya le estaba hablando mal.
-Perdona yo solo…
La chica le fulminó con la mirada.
-Oye, hazme un favor y déjame en paz. Anda, ¿Por qué no te vas a molestar a otra persona con tu súper amiguita la rubia de pote?
-¿Cómo no se dé que…?
-Déjame. No quiero tener relación con escoria como vosotras.
La chica se puso otra vez los cascos y cerró los ojos otra vez.
Kagome no tenía ganas de estar mucho rato con ella así que se fue a su baño. Allí sabía que no la molestaría ni la vería. Le empezaba a dar miedo esa chica. Además no había entendido nada de lo que le había dicho, bueno algo si comprendía, que no quería ningún tipo de relación con ella. Había quedado demasiado claro ya que ni siquiera se había molestado en presentarse.
Kagome cogió la lista con el conjunto de asignaturas y las empezó a leer.
MATERIAS
Japonés
Chino
Mandarín
Inglés
Matemáticas aplicadas
Matemáticas científicas
Física clásica
Física quántica
Literatura japonesa
Gimnasia
Cultura
Historia
Geografía
Filosofía occidental
Historia del arte
Tecnología/ robótica
Química de conceptos
Prácticas de química (debe ser escogida con la química de conceptos)
Biología
Dibujo técnico
Electrónica
-Uff, con todas estas asignaturas tengo para rato…
Kagome empezaba a marearse al ver tantas asignaturas. Sabía de sobras que solo tenía que escoger nueve de ellas pero eso la agobiaba mucho. En ese momento tenía la sensación de que todas esas asignaturas las tendría que cursar.
-Vamos Kagome, debes escoger nueve de ellas. Vamos a empezar. Por supuestísimo matemáticas científicas.- le puso un enorme cruz en el cuadro del papel situado al lado de matemáticas científicas.- Luego a ver, creo que me voy a coger las dos clases de física, si decidido física clásica y física quántica. Espero que sea solo una iniciación a ella que si no… voy arreglada.- la chica de pelo azabache repitió la cruz en los cuadros de las asignaturas.- Bien ya llevo tres solo me quedan seis. Vamos a ver si me cojo química y le añado las prácticas ya serán dos más. Si perfecto química.- puso las dos cruces en las químicas.- Bueno creo que ahora me voy a coger gimnasia. No está nada mal hacer un poco de ejercicio y bueno como me ha dicho en director por desgracia me tengo que coger alguna lengua así que no me lo podré difícil voy a coger Japonés e Inglés.- con desgana Kagome colocó dos cruces diminutas en los cuadros de las lenguas y la otra en gimnasia.- Bueno ya solo me queda una vamos a ver…- Kagome volvió a revisar la lista de asignaturas para acabar su selección.- ¿qué puedo coger? Bueno de las asignaturas que me sobran creo que voy a seleccionar electrónica.
Kagome terminó su lista de asignaturas y las volvió a colocar en el sobre. Salió sigilosamente del lavabo y miró por encima de la barandilla si su compañera de habitación aún estaba allí.
-Uff, ya se ha ido. ¿qué le habré hecho yo para que me trate de esa forma? Yo solo quería parecer amable.
No siguió dándole más vueltas. Bajó las escaleras y salió de la habitación.
Cuando salió de la residencia vio que ya empezaba a oscurecer pero aún se veía el sol. Se apresuró a llegar al despacho del director.
Picó a la puerta con los nudillos de la mano que tenía libre.
-Entre por favor.
Kagome hizo girar la manivela y entró.
-Señorita Higurashi, no le esperaba hasta mañana por la mañana.
-Si lo sé señor director pero creí oportuno traerle la lista de mis asignaturas lo más pronto posible. Así podré empezar las clases lo más pronto posible.
-Si, muy observadora por su parte señorita Higurashi. Mañana por la mañana la quiero en mi despacho, como ya habíamos acordado, pero vamos a cambiar el fin de su visita. Venga con la mochila voy a tener preparados sus libros.
-Gracias, entonces mañana por la mañana estaré aquí. ¿Puedo hacerle una pregunta?
-Claro dígame.
-¿Cuándo podré empezar a dar clases?
-Tan pronto como tenga los libros. Mañana mismo va a integrarse a sus clases después del primer descanso.
-De acuerdo.
-Puede irse y recuerde no llegue tarde mañana.
El director indicó que se marchara con una señal muy cortés y Kagome obedeció.
Cuando salió del despacho estaba anocheciendo pero no eran más de las seis. Las luces del internado ya se habían encendido y el camino estaba iluminado de una forma espectacular. Kagome no sabía si el internado era más bonito de día o de noche.
-Grrrrr.
Su barriga hizo ruido por tal de llamar un poco la atención. Llevaba casi un día entero sin comer nada. Tenía un hambre que se comería un elefante, pero solo era la hora de la merienda.
-Muy bien Kagome, debes comer algo si no te va a dar algo.- se dijo a sí misma.
Kagome no sabía dónde estaba la cafetería y no veía a nadie por los alrededores así que cogió el mapa que había encontrado en su mesita de noche. Nadie le había informado de que tendría un mapa en su mesita ni siquiera sabía si era suyo o de…
-¡Oh no! Como sea de la chica que duerme conmigo soy chica muerta. Mejor lo esconderé.
A Kagome le vino un escalofrío en pensar que le podría hacer esa chica. No sabía que le había hecho, ni siquiera había tenido tiempo de hacerle nada y más que nada era eso la que la sacaba de quicio.
Despejó su mente de todos esos pensamientos y se concentró en lo que ahora debía priorizarle. Comer algo. Miró atentamente el enorme mapa del internado Shikon y al cabo de un rato de comparar los números de cada edificio con su descripción encontró la cafetería. No estaba muy lejos del despacho del director, solo dos edificios más hacia el norte del internado.
Antes de ponerse en marcha miró el mapa e intentó visualizar el camino más rápido para llegar lo antes posible ya que su barriga parecía que en cualquier momento estallaría.
Cuando Kagome supo perfectamente por donde tenía que ir, plegó el mapa, lo guardó y se puso en marcha.
Al llegar a la entrada de la cafetería, Kagome empezó a oír muchas voces. Por lo que parecía había mucha gente en la cafetería.
Entró y la primera impresión que tuvo Kagome de la cafetería fue de un lugar estresante. Había estudiantes por todas parte, hablando, riendo, peleándose, besándose, etc.
No sabía dónde iba a sentarse. Parecía que la cafetería estaba dividida en pandillas y ella no pertenecía a ninguna. Cuando hubo entrado un poco más vio a Kanna que estaba sentada en una mesa casi situada en medio de la cafetería. Allí en su mesa eran todo chicas y justo en la mesa de alado estaban los chicos que no sacaban ojo de la mesa dónde estaba sentada Kanna con otras chicas. Kagome vio que en la mesa de Kanna, justo a su lado derecho, había un sitio libre. Pensó que quizás si le preguntaba por sentarse ella le dejaba.
-Hola… Kanna.
Justo después de que Kagome saludará a Kanna, toda la mesa se calló de golpe para dirigirle una mirada asesina a Kagome
-Hola Kagome, ¿qué haces tú por aquí?
Kanna le dirigió una extraña sonrisa pero Kagome hizo caso omiso y respondió antes de que Kanna empezara a pensar algo raro.
-Nada que… bueno… he estado haciendo… y el director…
Kagome no le salía hablar. No sabía que le estaba pasando. Kagome por favor para de hacer la tonta y respóndele la pregunta. Se dijo a sí misma.
Pero entonces, antes de que Kagome pudiera rectificar, una de las amigas de Kanna le dijo con mala gana:
-¿qué pasa novatilla que se te ha comido la lengua el gato o es que en tu pueblucho no te enseñaban a hablar? A no espera que tu vienes de Tokio, entonces va a ser que eres tonta.
Kagome se quedó sin palabras. Vaya día llevaba conociendo gente nueva. Primero su misteriosa compañera de habitación, luego esa chica que la acababa de insultar en su cara ¿ya que más quedaba?
-Oye Kykio, Kagome es mi amiga y no quiero que la trates de esa manera. Haz el favor. Kagome tranquila es solo que a Kykio no le gusta demasiado la gente nueva pero de seguro que cuando te conozca va a ser una amiga genial.
Kanna terminó la frase dirigiendo su mirada a Kykio y esta murmuró algo por lo bajini con lo cual Kagome no pudo adivinar que decía.
-Bueno, ¿quieres sentarte con nosotras?
-Si de acuerdo de hecho es a lo que… bueno de igual.
Kagome calló y se sentó en la silla libre que había al lado de Kanna. Kykio miraba a Kagome con una mirada perforante, daba grima mantenerle la mirada así que intentaba no mirarla demasiado.
-Bueno Kagome ¿ya sabes quién… es tu compañera de cuarto?
-Si bueno es un poco raro de contar. Sé quién es pero no sé cómo se llama. El caso es que cuando me fui a presentar ella ni siquiera me dejó hablar me dijo que no le interesaba nada de lo que hiciese y que la dejara en paz.
-Vaya lo siento no pensé que fuera a irte así si no te hubiera advertido de que Sango es ese tipo de chicas que no se merecen tener amigas.
-¿Se llama Sango?
-Si lo sé, es un nombre horrible yo también lo creo.
Kagome iba a reprochar pero se lo pensó mejor y no dijo nada. Era mejor no buscar problemas en un mismo día.
-Bueno sabes Kagome creo que mejor no hablemos demasiado de esa chica. Es una marginada social.
-Ah claro como tú quieras.
El tema de Sango quedó apartado y se pasaron todo el rato hablándole a Kagome de los chicos del internado y de los mejores sitios para ir al tiempo libre.
