2.
Oyó varios golpes en su puerta, su cuerpo ralentizado por los efectos del alcohol. Desde la fiesta del jueves, había decidido que por primera vez en su vida, iba a ser irresponsable. Y así, queriendo evitarse problemas a futuro por su ebriedad alrededor de las chicas, decidió por encerrase en su cuarto. Ya era domingo, lo cual significaba que su pequeña vacación había terminado.
Se apoyó en la puerta. -"Quien," dijo, con un tono impaciente. –"Pedazo de idiota! Que crees que estas haciendo? Déjame entrar!." Esa voz y ese tono…Solo una persona se atrevía a hablarle así. Para ahorrarse varios gritos más, abrió la puerta. Ambos chicos se miraron intensamente, él con hastío y el otro con ira. En su estado, mirar a un punto fijo le causaba dolor de cabeza así que como nunca antes, se rindió. El rubio vio mientras su amigo, retrocedió y como un gusano, se metió entre las sabanas de su cama. El silencio fue interrumpido por varios ronquidos. –"TEME! Este no es tiempo para dormir, has pasado encerrado estos días y tengo algo que contarte!" gritó el rubio mientras sacudía a su amigo. Harto del maltrato, el dueño del apartamento se dio la vuelta dentro de su capullo y entre dientes
dijo, "Mas te vale que sea importante. Apura que tengo cosas que hacer." Su amigo suspiró aliviado, se había esperado una golpiza por parte del moreno, pero al parecer el alcohol lo amansaba. Y así empezó su historia.
-"Te acuerdas de esa chica que se me declaró?"
-"No." Respondió el chico desde su cama.
-"Bueno, ayer me dijo que ya no le tenía que responder! Es tan buena gente. Y eso me hizo pensar, tal vez me porté mal. Creo que sería buena novia. Qué dices? Debería intentar con ella?" exclamó el rubio, sus ojos azules brillando con emoción.
-"Si a la final no quiso nada contigo. Suena como una chica demasiado inteligente para ti. Déjala en paz a la pobre."
-"Eh?...Se que lo dices en broma, pero tal vez tengas razón idiota. Pero al mismo tiempo, necesito compañía femenina, y ella es bien dulce," dijo pensativo el chico dorado. "Que tal si me hago su amigo de nuevo y vemos como va avanzado la cosa. Soy un genio!"
Al oír que su amigo finalmente había terminado de hablar, el muchacho de pelo negro empezó a soltar ronquidos falsos, con la esperanza de que el exuberante rubio se largara. Pareció que su amigo por fin entendió la indirecta y oyó como la puerta se cerró con fuerza. –"Maldito zorro," susurró, antes de caer en brazos de Morfeo.
Entre el correcorre de sus clases, finalmente había logrado suprimir las memorias del fin de semana. A pesar de que le dolió haber hablado con el objeto de sus cariños, al menos ahora podría seguir adelante. Tal vez podría interesarse en alguien mas, alguien que le hiciera caso.
Por fin llegó a su ultima clase del día, Microeconomía. Se sorprendió al llegar y notar que no había casi nadie en la clase, al parecer las fiestas del fin de semana dejó más de una victima en casa. El profesor llegó poco después de ella y al notar el vacío de la clase, informó que todos irían al parque para un clase especial. Al llegar al parque, inmediatamente se alegró, el sol brillaba y había una pequeña brisa que jugaba con su pelo.
-"Como premio por no ser vagos, les daré una oportunidad de ganar puntos extras," explicó el profesor, "Tranquilos, no va a ser muy difícil, es mas, cójanse en parejas."
Ella estaba muy distraída pero, amaba días así, le recordaban a su madre. Cuando finalmente aterrizó, vio que todos estaban en pares. Sintió una mano en su hombro y regresó a ver, estaba un tipo de pelo negro mirándola con aburrimiento. –"Oye ya no queda nadie. Somos parejas," ordeno el chico. Ante la mirada intimidante de este, ella no pudo más que asentir lentamente con la cabeza. Él se sentó a lado de ella y empezó a inspeccionarle. Esquivó la mirada de él al tiempo que un calor subía a su cara. De repente sintió que alguien le tingó en el brazo, regresó a ver al culpable que aun tenía los dedos extendidos y antes de que se diera cuenta, se escapo una carcajada. El azabache solo se quedó quieto, su mirada una combinación de intriga y susto –"Perdóname. Es que nadie me ha tingado desde 1er grado," comentó la chica entre risas. Alzó la mirada y se asombró al ver una media-sonrisa plasmada en la cara de su pareja. Casi de inmediato pero, el chico borró la sonrisa y viró la cara. –"Eres media infantil."
Quisiera agradecer a los que estan siguiendo esta historia. Significa mucho para mi ya que mi sueño frustrado es ser escritora.
-A
