Capítulo 2:La historia se repite.

Macaria caminaba por el bosque que conducía al Inframundo. Había salido de la academia Prometeo y caminaba despacio. Su Cabeza era un torbellino, y su estómago todavía más. Al principio lo había achacado a los nervios de la boda, pero luego se había dado cuenta de que había algo más. Algo con lo que no había contado. Más pálida era imposible que se volviese, pero había comenzado a tener ojeras y muchísimo sueño.

Pero el detalle más importante, y el que hizo que se diese cuenta de lo que pasaba era que ella, que siempre había sido como un reloj, tenía dos faltas.

¿Como había podido pasarle eso? La pregunta por supuesto era retórica. Sabía perfectamente cómo había pasado. Sabía cómo se hacían los bebes, y no eran pocas las veces que lo había practicado con Thanatos. Tenía que contárselo al padre de la criatura, a su madre... y a su padre. Al que más miedo le daba contárselo era a su padre, y no entendía bien porque.

En realidad su padre no podía reprocharle nada, ya que sabía perfectamente que ella no había sido un bebé buscado. Ella llegó en las mismas circunstancias que iba a llegar su hijo. Siendo ella una mortal y a punto de comer la granada de los muertos y casarse. Casi daba miedo lo parecida que era su historia a la de su madre.

Mientras cavilaba todas estas cosas se encontró en el Inframundo. ¿A quien abordaba primero?Ni ella misma lo sabía. Finalmente tras caminar con dudas durante un tiempo, apareció en el palacio de HYpnos y Thanatos.

-En fin, si el destino me ha traído aquí, se lo diré a el primero-

Entro al palacio, y al único que encontró fue a Hypnos. Thanatos estaba trabajando. El dios del sueño noto a Macaría muy extraña, además de que su aspecto desde hacía días no era muy bueno. Con su semblante imperturbable le preguntó: -¿Que sucede?-

La hija de Hades enrojeció. Si Hypnos le preguntaba es que realmente su estado era lamentable. -¿Por que debería sucederme algo?-

-No hace falta ser un genio, y supongo que has venido aquí para hablar con mi hermano-

A la semidiosa le asustó lo bien que la conocían los espectros, y cómo si aquello fuese el empujón que necesitaba, sin casi pensarlo solto la Bomba que estaba deseando soltar: - Estoy embarazada-

Si Hypnos pudiese haber empalidecido lo hubiese hecho. Aquello lo explicaba todo pero le pilló totalmente de sorpresa.

Macaria llevó sus manos a su boca como un acto reflejo, ni siquiera sabía porque lo había dicho tan de sopetón.

Años más tarde a Macaria le parecería irónico que la primera persona en saber del nacimiento de Melinoe hubiese sido Hypnos.

Aquel silencio incómodo fue interrumpido por Thanatos, que muy oportunamente había llegado.

-Enhorabuena- Dijo el dios del sueño a su hermano.- Os dejo solos.-

El dios de la muerte dulce miro a su prometida con curiosidad, esperando la explicación a las palabras de Hypnos.

Macaria decidió que se lo diría al igual que se lo había dicho a su hermano. - Estoy embarazada.-

Thanatos se quedó bloqueado por un momento, pero tras asimilar la información hizo un gesto que Macaria pocas veces le había visto: sonrió. Y acto seguido la abrazo fuertemente. Primera prueba superada, solo quedaban dos.

Mientras tanto Hades salía de realizar su ronda en el tártaro. El alma de Cronos había sido encerrada allí, y para el dios del Inframundo era un pequeño placer controlar sus castigos. Aún así el tártaro no dejaba de ser un lugar lúgubre y deprimente, y al salir de allí Hades tenía más ganas de ver a Persefone. Su mujer en esos momentos se encontraba haciendo ronda en los campos Eliseos, un lugar agradable para darle una pequeña sorpresa.

Entró con sigilo y la encontró paseando, allí era muy fácil, todo solía salir bien. No pudo evitar observarla sin que ella se percatase. Le encantaba ver cómo la pequeña brisa artificial movía sus cabellos rubios, esos cabellos que a él le encantaba tener entre sus dedos.

Finalmente ella se dio cuenta de su presencia. No pudo evitar sonreír al verlo mirándola embobado, fingio no verlo, y el se dio cuenta.

La diosa rubia sintió unas agradables cosquillas en el cuello y un escalofrío cuando sintió las manos convertidas en humo tocándola.

Pero la magia desapareció cuando se oyeron unos gritos de fondo.

-¿Mama?¿Estas ahí?-

Aquella voz era inconfundible, era su hija. Persefone dio un beso en la mejilla a a Hades. - Luego seguimos-

Las manos de humo se volvieron a convertir en carne y hueso y cruzo los brazos.

-¿Que pasa pichoncito?-

Macaria no esperaba ver a su padre allí, pensaba contárselo a su madre primero y luego decírselo a su padre. Había hecho bien en ir sin Thanatos, quizás su padre de primeras quisiese despedazarlo.

-¿Se te ha comido la lengua el gato?- Preguntó Hades tras el silencio de su hija.

Macaria decidio que lo mejor era soltarlo de golpe cómo ya había hecho, le estaban entrando nauseas, y no tenía el cuerpo para dar rodeos.

- Estoy embarazada- Dijo y acto seguido vomitó en el árbol más cercano. Persefone acudió a sostenerle la cabeza a su hija mientras Hades permanecía con cara de póker, intentando asimilarlo todo.

No tenía derecho a enfadarse, a él le había pasado exactamente lo mismo años atrás, pero no podía evitar sentir rabia por dentro al pensar en alguien, aunque fuese Thanatos, teniendo intimidad con su pichoncito.

Comenzo a ponerse muy naranja, y para su sorpresa , su mujer lo abrazo. El contacto con Seph le hizo relajarse. -¡Vamos a ser abuelos!-

Y entonces la piel del señor de los muertes volvió a su color norma. No había pensado en ello, en un pequeño bebé en el Inframundo, en sangre de su sangre correteando por allí.

Vio a su hija, que se encontraba mejor y ya repuesta, apoyada en la copa del árbol.

- Esto... lo siento,cuando me vienen las nauseas no me puedo controlar.-

Hades comenzó a sonreír y a acercarse a Macaria, lo cual en un principio la asusto, pero entonces su padre la abrazó, y le dijo al oído. -Como te pareces a tu madre.-

¡Sorpresa! Como ya se podía intuir en el final de Hades y Perséfone: La princesa del Inframundo, Melinoe es hija de Macaria y Thánatos. Tiene el pelo rubio dorado de Perséfone, los ojos azules claros de Thánatos, y la palidez propia del Inframundo. Era la única manera de encajar a Melinoe en mi historia. Y bueno para los que pidieron que se mostrase la reacción de Hades, aqui la muestro, aunque el embarazo sea de su hija y no de Perséfone. En el siguiente capítulo escribiré sobre los comienzos/ primeras citas de Hades y Perséfone, y después haré otro capítulo sobre Macaria bebé, que también lo habíais pedido por ahi, y sobre Meg y Herc.

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