¡Hola! Gracias por sus comentarios Luna, Hana, Daurielle, Bonnibelle y Guest. Ustedes me animan a continuar publicando, hace poco termine de escribir este fanfic y lo ire subiendo mientras afino algunos detalles.

Respondiendo a una duda, si habrá lemmon. Pero calma tus hormonas por ahora Guest jajaja aún falta para eso.

Dos cosas que deben saber de mí, amo las películas de zombies, aunque me desagradan sus finales y adoro el SasuSaku hasta la medula.

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Capítulo II

Sakura sólo tenía once años en ese tiempo, sus padres tenían graves problemas financieros.

Una época muy dura para todos, tuvieron que cambiarla de escuela y su hermana Sarada empezó a vender una variedad de masitas, tocando puerta por puerta.

Sus padres en trabajos mediocres y temporales se pasaban el día entero fuera de casa, al igual que Sarada.

Ella estaba sola.

En su nuevo colegio era odiada por las niñas, quizás por su aspecto de niña rica - Aunque era todo lo contrario - era reacia con los niños inconscientemente.

Antes solía ser muy activa y habladora con todos, pero la llegada a ese nuevo colegio la cambio.

Víctima de constantes burlas lloraba todo el tiempo. Tan sola.

-Mami ¿Hay más hamburguesas? - Estaban cenando, ella devoró hambrienta.

-Lo siento Sakura pero no - Apenas tenían dinero para comer la señora se volvió muy racional con la comida - Lava todo cuando acabes Sarada, luego a la cama

Los señores Haruno se fueron a dormir, y su hermana de inmediato deslizó su última hamburguesa en el plato de Sakura.

¡Sarada! Gracias - La pequeña estaba muy feliz, su hermana siempre le invitaba lo que ella "ya no quería"

¿Cómo te va en el colegio? - Sakura comió todo rápidamente.

Bien, me divierto mucho - Intento darle su mejor sonrisa.

Ya veo - A ella no la engañaba.

Sarada saco un folleto de su cartera - Ya entrarás a vacaciones de invierno ¿Verdad hermanita?

¡Si!

En parte Sakura estaba feliz por alejarse un rato de esa horrible escuela. Por otro lado, estaría muy sola.

Verás, escuché de un campamento para niños de tu edad, dura todo el verano - Le alcanzó el folleto

Sakura lo vio curiosa, se mostraban fotos de niños en noches de fogatas, excursiones, juegos recreativos y hermosas cabañas.

Parece un lugar muy costoso hermana... -Todos ahí tenían pinta de niños ricos.

Si quieres ir, tengo un poco de dinerito ahorrado, no es tan costoso como piensas -La verdad Sarada había ahorrado desde el año pasado, no le gustaba ver a su hermana tan sola todo el tiempo, sabía que no tenía amigos y la casa vacía era algo tétrica. No le gustaba ese ambiente para su hermana pequeña.

¿En serio? -Ahora estaba muy ilusionada - ¿Estas segura hermana?

Por supuesto, ya averigue todo, así que decídete rápido porque los cupos se agotan - Todo valía la pena al verla tan feliz, ya había hablado con sus padres y ellos no se opusieron, era su dinero y ella decidía que hacer con el. Aunque a su madre le escandalizara el precio al principio.

¡Gracias! ¡Muchas gracias Sarada! -La abrazo más feliz que nunca.

Tal vez ese invierno sería interesante.

Un par de semanas después Sakura estaba en la estación de buses, pronto llegaría ahí el que la llevaría al campamento, atravesaria el país entero, sus padres no pudieron ir a despedirla pero temprano su madre alistó toda su valija. Era muy pesada.

Su hermana la tomaba de la mano, algo preocupada, después de todo estar lejos de su hermanita la ponía ansiosa.

¡Ahí está! - Los buses eran muy fáciles de reconocer, tenian escrito "Campamento konoha" Eran cinco y al parecer vendrían más.

Llamaron lista y pronto Sakura estaba asomándose por la ventana de uno, se despidió de Sarada, ni un solo instante borro su sonrisa.

La niña que le tocó a lado no era muy amigable pero eso no le importó, estaba muy emocionada.

Era una fila de siete buses en total, más tarde Sakura noto que una vagoneta negra les seguía el paso.

Pasaron algunas horas de viaje, estaban al sur de Japón, en las montañas heladas, el frío era tremendo.

Trrr T-t Ojala lle-lleguemos... pronto - Por fin hablo su compañera de viaje, era muy friolenta y no paraba de titiritar

Estoy segura de que falta poco - Sakura le sonrió, a ella le gustaba el frío, cuando era mas pequeña vivía en Osaka, una de las ciudades más frías del país.

La niña rubia le devolvió la sonrisa. Sintieron una turbulencia, hubo mucho escándalo. Era solo una llanta pinchada.

Horas mas tarde seguían varados en el mismo lugar, los otros buses se habían marchado. La vagoneta negra se quedo junto al bus ¿Quien estaría ahí?

Todos los niños estaban asustados, menos Sakura, vio salir al chófer y quiso ir a investigar.

¿O-oye q-q-que h-haces? - La niña que ahora sabía se llamaba Temari la sujeto del brazo

Quiero ver que hacen -Sakura se apresuró a avanzar, desde la puerta del bus vio a tres hombres hablando con uno que parecía confundido.

El lugar estaba cubierto de nieve, buscó cual llanta estaría pinchada pero los hombres le gritaron.

¿Que haces aquí niña? ¡Sube al bus! -Los tres hombres parecían molestos, el cuarto seguía mirando confundido

¡Oye niña! Te congelarás ¡Sube! -Los tres empezaron a gritarle pero por los fuertes vientos ella no los escuchaba claramente.

Se acercó rápidamente a ellos.

¿Cual llanta esta pinchada? -Ahora todos la miraban confundidos.

¿Que? ¡Sube al bus! - Dijeron al unísono.

Pero sólo quiero saber eso- Los hombres empezaban a desesperarse

El que antes estaba confundido comenzó a reír y dijo algunas palabras que nadie entendía... A parte de Sakura.

¿Usted habla Okinawa? -Le pregunto al hombre en ese idioma nativo.

Jajaja Si niña, hace un rato estos hombres tratan de decirme algo pero no los comprendo -El hombre no estaba sorprendido porque la niña hablará su idioma, su aspecto era el de una sureña.

En cambio los otros tres no podían creer que la pequeña se comunicara tan fácilmente con ese hombre.

Sakura hablaba con el hombre llamado Naoki sobre de donde provenía y otras trivialidades.

Hey niña ¿Tu entiendes a este hombre? -Preguntó uno de los tres.

Sakura los vio y se dio cuenta de la presencia de una persona más ahí. Un niño, de cabello negro, ojos del mismo color y piel blanca. La miraba serio y por un momento ella se abrumo, era el niño más guapo que había visto en toda su vida. Enrojecio ¿De donde salió ese niño? ¿Acaso estaba en la vagoneta?

Niña -Volvió a insistir el hombre

Eh... Emm si... -Seguía algo deslumbrada por la repentina aparición del niño - El habla Okinawa- Se reincorporo

Su madre hablaba ese idioma nativo, aunque Sakura no sabia escribirlo, lo entendía y hablaba con fluidez.

¡Perfecto! Por favor ayúdanos -Sakura presto total atención.

Los hombres querían saber donde había un poblado cerca, o alguien que los ayude. Por suerte la comunidad del hombre no estaba lejos. Usándola a ella de traductora el hombre los guió. Naoki tenía un amigo mecánico, ya había pasado la media noche pero lograron que los ayudará. Un par de horas después el mecánico estaba cambiando la rueda y les vendió otra de repuesto.

Niña ¿Cual es tu nombre por cierto? -Eran amable, ahí estaban los tres hombres aliviados, luego de horas en ese frio por fin llegarian al campamento. El niño permanecía con su semblante serio.

Sakura señor -Seguía algo nerviosa.

Suponiendo que ya no la necesitaban quiso subir al bus.

Espera -La detuvo uno de los hombres- Me llamo Obito Uchiha, soy el dueño del campamento. Muchas gracias por tu ayuda Sakura ¿No quisieras acompañarnos el resto del viaje? Tenemos un sitio extra

Los otros, Itachi y Shusui también se presentaron, invitándola a su vagoneta.

¿No vas a presentarte? -Se dirigio Itachi al niño, lo pregunto en un idioma que no reconoció.

Soy Uchiha Sasuke -Por el acento Sakura supo que no era de Japón. Se sonrojo de nuevo.

Mu-mucho gusto -respondió.

El bus encendió, le pagaron al mecánico, agradecieron a Naoki y Sakura se subió a la vagoneta con los Uchihas.

Itachi conducía, atrás iban Obito, Shusui y una mujer muy amable que se presentó como Mikoto. En el asiento del copiloto iban Sasuke y Sakura, no estaban incómodos porque el lugar era amplio.

Sakura seguía nerviosa pero sentía curiosidad por el niño de su lado, quería hablar con él.

Saco una bolsita de galletas y las sostuvo entre sus manos.

¿Quieres galletas? -Le pregunto a Sasuke, pero el solo la miro sin responder.

Jeje... Mi hermano no habla japonés Sakura -Respondió Itachi- Tampoco le interesa porque solo esta de vacaciones - Rodo los ojos

Oh... -Eso sí sería un problema, no sabia ni una palabra en ese idioma tan raro, no podría comunicarse con él.

Durante la siguiente hora los adultos le preguntaban cosas y ella respondía jovial, siempre era mas sociable con adultos. Rieron y pasaron un buen rato. Sasuke sólo se mantenía en silencio.

Algo cansados decidieron tomar una siesta antes de continuar el viaje, pronto todos quedaron profundamente dormidos. Todos menos Sasuke, que aunque trataba de evitarlo temblaba de frío. Sus titiriteos despertaron a Sakura.

Ella no sentía tanto frío, estaba acostumbrada a ese clima. Se saco la chamarra y sin preguntar lo cubrió.

El la miro dudoso un momento pero luego se cubrió más y le dedico una mirada de agradecimiento.

Ambos habían perdido el sueño.

Miraban la luna llena, Sakura quería hablar con el pero no sabia como.

Månen -Sasuke señaló a la luna mirándola. Esto la sorprendió.

Luna - Señaló Sakura.

¿Lu-na? -Sakura asintió

Fjell -Está vez señaló a la montaña cubierta de nieve

Montaña -Señaló Sakura

Jente- La señaló

Niña- dijo Sakura. Su corazón empezó a palpitar rápidamente -Corazón- tocó su pecho

Hjerte-Sakura no pudo sostener la mirada que le dedicaba el niño.

Así pasaron el resto de la noche y parte de la madrugada. Señalando todo lo que había a su alrededor, comunicándose a su manera e intercambiando palabras.

Mikoto había despertado en medio de su extraña conversación. Al verlos así se enternecio. Tuvo un buen presentimiento.

Mei Uzumaki era la madre de Karin, amiga cercana de la familia Uchiha y trabajaba en el campamento de ese año.

Desde el nacimiento de su pequeña y del menor de los Uchiha supo que ellos debían ser pareja un día.

Sin embargo lo que veía no la alentaba, todas las niñas querían tomarse fotos con Sasuke, también su pequeña. El accedió a regañadienses.

Se tomó fotos con cada niña pero solo rodeo con el brazo a una. Una niña pelirosa que para el colmo no pidió ninguna fotografía.

-No me agrada esa niña mamá- Claro que estaba celosa, como todas - Es una mosquita muerta.

-Se mas respetuosa hija, la niña no te hizo nada.

No tenía porque preocuparse, el niño era algo asocial y además sólo estaría acá por vacaciones.

La única niña del campamento a la que vería después de esto seria Karin, Mikoto era su mejor amiga desde siempre y sus pequeños se encontrarían cada año.

Uno de los deseos más grandes de Mei era el ver a su hija un día casada con Sasuke Uchiha. Un poco retorcido pensar en ello cuando eran sólo unas inocentes criaturas a las que les faltaba mucho por vivir.

Ella no lo sabía pero todo ese anhelo se debía únicamente a que estuvo enamorada toda su vida de Fugaku Uchiha, un hombre que fue su amigo desde antes de conocer a Mikoto.

Ella los había presentado de casualidad sin esperarse que estos se enamorarán a primera vista.

En su subconsciente pensaba en ella como Karin, en Fugaku como Sasuke. Su amor jamás correspondido...

Quería verlo de alguna manera convertirse en realidad algún día.

Por eso Sakura sería un dolor de cabeza para la señora, algo que la niña nunca supo.

Después de esa noche en la que sintió una extraña conexión con Sasuke, la pelirosa lo vio muy pocas veces durante el campamento.

Dividieron a las niñas de los niños, conoció amigas y disfruto como nunca, pero siempre lo buscaba con la mirada.

Las vacaciones pasaron volando, regreso a casa con energías renovadas.

Sakura se encontró pensando en Sasuke en varias ocasiones, se sentía confundida, no sabia porque tanto interés en ese niño, ni porque se sonrojaba cada vez que pensaba en él.

Un día mientras se dirigía saltando a la escuela vio a Sasuke Uchiha en la entrada de esta.

Su corazón se aceleró a mil por hora.

Parecía que el buscaba algo, miraba tranquilamente de un lado al otro hasta que se paró a observarla.

Sakura no lo adivino pero él había estado buscandola.

- Sa-Sasuke ho-hola - Se acercó y no supo que hacer

Sasuke curvo media sonrisa y el corazón de Sakura paso de acelerado a estático.

Sono la campana.

La miro sin saber cómo o que decirle, pues no hablaba su idioma. Esos días andaba inexplicablemente al pendiente de las conversaciones entre Itachi y sus padres cuando mencionaban a la niña. Pasaron muy poco tiempo juntos y no podía decir que era su amiga pero aunque jamás lo admitiera algún tipo de curiosidad lo invadía. Quería conocerla.

Entre los dos hubo una conexión. Él solía fastidiarse con el comportamiento de las niñas, sabía que esta también era escandalosa y quería ver cuando se hartaba de su presencia. O esa era su idea.

La mota rosa aparecía de la nada en sus pensamientos, lo cual era molesto.

Un día antes su madre y su hermano hablaron sobre la niña que los había salvado de un apuro. Y algo llamó su atención.

Su madre sabía donde estudiaba esa niña.

Sakura les contó un poco sobre su vida -Muy poco- Nombro su colegio en medio de esa conversación.

¿Porque estas aquí? - Le pregunto Sakura pero obviamente el Uchiha no entendió nada.

Ella ni en sus más locos sueños habría tan siquiera imaginado que Sasuke sintió un cosquilleo de emoción al finalmente saber donde podía encontrarla, que se había levantado temprano y le había pedido al chófer de la familia ir al "Colegio de la hoja" sin decirle a nadie.

¡Dos minutos! - Grito el regente de la escuela, en dos minutos cerraría la puerta.

Debo irme - El no entendio nada.

Cuando empezó a caminar la sujeto del brazo.

¿Sasuke-Kun? - Si seguía así su corazón explotaría.

El sabía que debía soltarla pero quería decirle "Nos vemos a la salida" o algo así, de nuevo las diferencias culturales hacían un tipo de muro entre los dos.

Debo irme Sasuke-Kun -Acababa de recordarlo pero tenia un examen importante, se habría quedado si el se lo pedía aún así pero no entendía que quería él.

Sasuke se señaló y la señaló a ella, luego señaló a la banca, esperando que entendiera.

Sakura quiso ir a sentarse allá pero el Uchiha la soltó y la empujó levemente hacia la puerta de su colegio.

Eso sí la confundió.

Sakura ¿Que haces? ¡Tenemos examen! -Apareció Naruto y la arrastró adentro.

Ella miraba al Uchiha esperando que la llamará y así tener un buen motivo para zafarse del estúpido de Naruto y faltarse al examen.

Bueno, ella había estudiado arduamente matemáticas para está prueba pero por otro lado ¿Cuando volvería a verlo? Sus esperanzas se desvanecieron pues el niño sólo se mantuvo quieto y serio.

Paso el dia pensando en él e ideando cientos de planes para escaquearse de las clases y correr a encontrarlo.

Si, si. Ella sabía que Sasuke era practicamente un desconocido. Aun así quería verlo, saber más de él.

¿Acaso estaba enamorada?

No es que se interesará por los niños antes, tampoco lo conocía bien. Un sentimiento puro crecía en ella.

Un "me gusta" no era suficiente.

Salió desanimada de clases, pensaba en lo lejos que estaría Sasuke, luego dirigió su mirada a las bancas y ahí estaba él.

No lo admitiría, solo su chófer sabía que había esperado por cuatro horas a la niña.

Al día siguiente Mei Uzumaki recibió una llamada de Mikoto. La cito en una cafeteria para verse, pero sabíendo lo que pasaría habría inventado alguna excusa para no ir.

Te contrato como traductora -Mikoto parecía peculiarmente contenta.

¿Traductora? ¿Fugaku me necesita para hablar con los coreanos de nuevo? -Ella estudio cinco idiomas diferentes, que dominaba con fluidez.

En realidad te necesito para mi hijo Sasuke -Mikoto empezó a contar emocionada la historia.

El día anterior, su pequeño hijo desapareció toda la mañana -Nadie se preocupo ya que el solía ir a explorar la ciudad- Pero regreso en la tarde con una niña.

Y no cualquier niña, era la pequeña pelirosa que tanto le había agradado a Mikoto. Se quedó para almorzar. Según Sakura no había problema pues de todas maneras pasaba sola toda la tarde y ella se cocinaba.

Fue un "almuerzo adorable" todos en la mesa -Menos Sakura- Sabían porque Sasuke la trajo.

A él le interesaba, eso era nuevo pues no mostraba interés por nadie antes.

Mikoto noto que a su hijo le molestaba ser el único que no podía conversar con ella. Itachi sirvió como traductor un par de horas pero luego fue a la empresa con Fugaku.

Los niños se agradan -Mikoto bebió otro sorbo de café mientras continuaba su relato - Pero esa incapacidad para comunicarse puede ser un problema.

¿Pero tu hijo no estaba aquí sólo por vacaciones? -Mikoto estaba tan contenta que no noto la molestia de su amiga.

Claro, pero las vacaciones en Estados Unidos son hasta el siguiente mes -Aún así el tiempo pasaba volando.

Pero igual es muy poco tiempo ¿Porque te emocionas tanto? -Mei no lo entendía.

Verás, mi hijo no es del tipo que se encariña con los demás, ni mucho menos tan pronto -Saco una fotografía de su cartera- Se parece a Fugaku, conmigo fue diferente. Al igual que Sasuke es diferente con la pequeña Sakura. Solo quiero apoyarlo.

Le alcanzó la fotografía, ahí estaban los niños de los que su amiga no paraba de hablar. Esa foto la habían tomado ayer.

Es una niña linda -Dijo algo desganada.

Bastante linda. Mi hijo tiene buenos gustos. Por eso ayudame Mei, te pagare por hora ¿Qué tal? -Levantó el pulgar.

¿Por hora? ¿Para las citas de estos niños? -Esto sí sería tedioso, pero tratándose de su amiga no tenía opción.

Karin no había llamado la atención de Sasuke, y eso le dolía más de lo que debería.

Cuando fue con el menor de los Uchihas al colegio de la pelirosa, observó, como la mirada de este cambiaba al ver a la niña. No le gustaba, en absoluto, pero supo que Mikoto tenía razón.