Un niño de cabello rubio, de unos ocho años de edad, caía desde una altura concretamente alta, dicho de alguna manera. El chico, llamado TK, gritaba de terror conforme caía, haciendo un eco en el cielo azul que rodeaba la mítica Montaña Hope. Cuando llegó al suelo, empezó a rodar montaña abajo, tropezando con todo tipo de piedras o materia natural. Lo curioso era que ningún daño le hacía, ni se le mostraba heridas de roces. Ya una vez en que casi llegaba al pie de la montaña (no paraba de gritar), salió volando por medio de un tronco en forma de rampa, gracias a la inercia del impulso, y cayó justo en una silla de playa que había en la orilla del río, al pie de la montaña, con una caña de pescar delante. El pequeño quedó desconcertado ante tal suceso.

—¿Una silla de playa y una caña de pescar aquí? —se preguntó, sin tener idea de los sucesos tan raros que le estaba pasando. A TK le sonaron de repente las tripas y no pudo evitar sonrojarse y sonreír— Bueno, ya que estamos... —echó la caña al lago y se puso a esperar pacientemente.

Pasaron los minutos y nada picaba. El pequeño rubio comenzaba a aburrirse, y su hambre no era de menos. No picaba nada, mi una sola vibración había recibido de esa caña que se encontraba extrañamente puesta a la orilla del río que cruzaba la Montaña Hope. TK comenzaba a desesperarse de tanto esperar a un pez que no parecía llegar.

—¡Malditos peces! ¡Salid de una vez! —exclamó TK enojado, agitando la caña a cada uno de los lados, hasta que de repente sintió un tirón— ¿Eh? ¿Han picado?

TK empezó a tirar de la caña, levantándose de la silla, y parecía que algo gordo estaba picando. TK empezó a empujar con fuerza de la caña, pero lo que estuviera a punto de pescar no se dejaba atrapar fácilmente. El pequeño tiraba de la caña con todas sus fuerzas hasta ponerse tibio. Quería hacer lo que fuera por un poco de comida.

—¡Juro que hoy cenaré decentemente! —gritó el pequeño con coraje, y finalmente logró sacar su presa, haciendo un gran «splash» en el río. TK estaba tirado en el suelo, con los ojos dándole vueltas después de la disparada pesca— Eh... Lo conseguí... —decía vagamente mientras se incorporaba con parsimonia. Agitó su cabeza para volver a animarse de nuevo y miró a sus lados, buscando— ¿Dónde está mi pesca?

Vio poco más adelante a la caña de pescar tirada en el suelo, teniendo a continuación su hilo. Y en la punta del hilo..., bueno...

—¿Eh? —emitió TK con una cara desconcertada, recorriéndole por su frente una gran gota de sudor. Observó que la punta del hilo estaba mordida. Pero no precisamente por un pescado, sino por...

—Vaya... Al final solo era un pobre camarón crudo de pesca... Qué escoria —se quejó una criatura; que por increíble que parezca era un cerdo con gabardina, sombrero y gafas de sol; levantándose del suelo y quitándose la suciedad que tenía encima sacudiéndose con sus extremidades.

TK no dejaba de verlo con una mueca de pesar, como si le hubieran contado un chiste patético. El misterioso cerdo con gabardina que iba a dos patas se fijó en que TK lo estaba mirando sin palabras.

—¿Qué miras? ¿Es que nunca has visto a un francés? —le pregunto sarcástico al pequeño rubio, que aún no salía de su impresión.

—¿Francés? —dijo atónito, porque en absoluto se le cruzó por la cabeza de que pudiera ser francés.

—Ah sí, permítame que me presente —dijo, quitándose el sombrero, en señal de respeto— Mi nombre es Jampier André Joseph DeChatrebrian, aunque me puedes llamar "Jamp" si gustas. Encantado de conocerte —tiró su sombrero pretendiendo colarlo en una de las ramas, pero falló y cayó directamente al suelo. Jampier fue hacia el sombrero y empezó a pisotearlo con ira— ¡Estúpido sombrero! ¡Otra vez me has dejado en ridículo!

TK lo miró con una cara rara. Lo recorrió con la mirada de arriba abajo. Era una cabeza más bajo que él y parecía, y lo primero que se le ocurrió es que parecía que lo habían sacado de un programa de dibujos animados. Su sombrero y gabardina parecía señalar que pertenece a algún cuerpo de inspectores, ya que su aspecto no podía parecerse más al de un detective.

—Pues mi nombre es TK. Encantado de conocerte —le sonrió TK, extendiéndole la mano para estrecharla a Jampier, al que éste no correspondió.

—¿TK? ¿Qué clase de nombre es ése? —preguntó con incredulidad.

—Bueno, TK es un nombre entre amigos. En realidad me llamo Takeru Hope —al decir TK lo de Hope, se inmutó y se mordió la lengua. Ya estaba empezando a pensar que hasta él estaba perdiendo la cabeza.

—¿Takeru Hope? Bah, un nombre raro para un chico raro... dijo sarcástico Jampier, haciendo que TK lo mirara molesto.

—¿Cómo que soy raro? ¿Y tú que hacías en el río? —le preguntó molesto a Jampier. A éste le corrió una gota de sudor por la frente debido a la pregunta.

—... bueno, eso a ti no te importa —Jampier empezó a mirar a su alrededor, examinando el lugar— ¿Dónde estamos?

—¿Y a mi me lo preguntas? ¡Yo he aparecido así sin más! —le dijo TK con agonía.

Jampier se puso a observar lo alta que era la Montaña Hope. Se rascó la barbilla con una de sus pezuñas y le preguntó a TK— ¿Has subido alguna vez a la cima de ésa montaña?

—Pues si te digo la verdad, creo que es de allí de donde provengo... —aventuró TK, con bastante inseguridad. Jampier seguía mirando la cima t le volvió a preguntar:

—¿Ah sí? ¿Es que eres un ángel o algo por el estilo?

—¿Qué quieres decir? —le preguntó extrañado.

Jampier se sentó en una roca que había entre los conductos del río. Con cuidado, sacó una pipa que tenía guardada en la gabardina junto con una cerilla. Encendió la cerilla con la caja de cerillas y le dio una calada, soltando un humo de tabaco.

—Cuentan muchas leyendas sobre esta montaña. Se dice que es un templo en el que si llegas a la cima verás cómo sería "La otra vida". La verdad es que no me interesa escalarla, porque son muchos peldaños y yo no tengo tiempo para practicar alpinismo.

—Pues entonces, ¿qué hacías en el agua? —le preguntó TK, a lo que hizo que Jampier comenzara a toser a causa de esa repentina pregunta.

—Bueno, como me has caído medianamente bien, te lo contaré. Pero antes dime. ¿Qué es lo que hay en lo alto de la montaña?

TK giró su cabeza hacia la cima de la montaña con una mueca de circunstancia, quedándose observándola por unos segundos, y luego volvió su vista a Jampier.

—Mejor no te lo cuento... —suspiró con un tono resignado.

—Sinceramente no me interesa —concluyó Jampier, levantándose de la roca— ¿A dónde se supone que te diriges?

—¿Dirigirme? ¿Si no sé donde estoy! —replicó con molestia TK.

—Entonces sígueme —empezó a caminar en dirección Este, rodeando la montaña.

La verdad es que TK no se acababa de fiar del todo de aquel cerdo con gabardina y gafas de sol, pero como no tenía otra cosa que hacer (ya que estaba totalmente perdido y no sabía ni dónde se encontraba), le siguió por la caminata.

El paseo por el bosque no podía ser más tranquilo. Jampier iba delante, tocando una guitarra por donde pasaba (la procedencia de esa guitarra se desconoce), mientras que TK le seguía un poco más atrás mirándole con cara de circunstancia aún. El entorno era un bosque muy vivo, con una flora a lo mediterráneo muy vistosa y llamativa.

Jampier tocaba una música que parecía ser un estilo a la del oeste. TK al fin fue quien rompió el silencio:

—Oye Jampier.

—¿Qué quieres? —le preguntó un poco descarado, sin dejar de tocar su música.

—¿No me ibas a contar cómo has llegado a parar al río? —le recordó TK, haciendo que Jampier dejara de tocar la música y se parase en seco.

—Bueno, sí te dije que te la iba a contar, y así lo haré —dijo Jampier con apostura— Pero mejor te la contaré mientras llegamos a la próxima población —comenzó a caminar de nuevo, y TK no hizo otra cosa que seguirle.

»Yo vivo temporalmente en una ciudad no muy lejana de aquí, o por lo menos eso creo. Es la llamada ciudad de Versius, en la cual ocurre normalmente atentados contra las personas que habitan en ella. La ciudad está bien protegida por la famosa comisaría que hay allí, por supuesto es la mejor comisaría del momento, ya que no suelen dejar un caso sin resolver y además los resuelven rápidamente. A mi me mandaron allí de la INTERPOL porque tenía que dar apoyo a esa panda de incrédulos.

—¡¿Eres de la INTERPOL?! —exclamó TK deteniéndose en seco, desconcertado y asombrado a la vez.

—Sí. ¿Es que acaso no se nota? —dijo Jampier, ajustándose el sobrero haciéndose muy creído.

TK lo examinó de arriba abajo con cara de circunstancia y solo le quedó por añadir un tajante...

—No.

—¿Cómo que no? —bramó Jampier.

—Pues no. Pareces más bien un peluche de esos que van a pilas... —dijo TK con sarcasmo.

—Bah, está claro que tú no sabes valorar lo que en realidad es la clase alta. En mi ha confiado esa comisaría y lo seguirán haciendo —replicó con sutileza, aunque TK no dejaba con una mirada que reflejaba incredibilidad— Bueno, no vuelvas a interrumpir mientras te explico.

TK asintió y Jampier prosiguió.

—Bueno, como iba diciendo, fui a aquella ciudad a dar apoyo a las fuerzas de policía de aquel lugar. Lo que nunca me imaginé fue que el hombre de aquella comisaría tuviera tan mal genio —TK lo miró con una cara indiferente— Aquel hombre no hacía más que reclamarme que me pusiera a trabajar.

»Aquella tarde yo me estaba tomando una buena taza de té calentito, contemplando los programas franceses (de los cuales no entendía nada, solo los veía para hacerme el interesante), entonces vino aquel hombre hecho una furia reclamándome mediante insultos que me pusiera a trabajar mediante frases como: "¡Su francés me lo paso por mis santos cojones!" o "¡Póngase a trabajar de una puta vez coño, que no le han traído aquí de la INTERPOL para hacer turismo!". Yo, como persona que soy, le negué todo con un rotundo "no" y seguí viendo la tele con mi taza de té. El comisario, sí, es el comisario —aclaró Jampier, al ver que TK lo miraba con una cara de sorpresa—, se descompuso mucho más en ira de lo que estaba y llamó a uno de sus guardaespaldas para que me pegaran una patada en todo el trasero. De ese viaje, llegué a las orillas de este río y, como necesitaba comer, pique tu anzuelo y ya me ves.

A TK se le quedó una cara indefinible al oír la cantidad de barbaridades que había dicho Jampier. Llegó a pensar por unos momentos que ese cerdo se estaba quedando con él o querría gastarle una broma, pero sería absurdo y además tratándose de quién es no le extrañaría...

TK solamente añadió:

—¿Y dices que eres un inspector importante de la INTERPOL?

—Sí, ¿es que acaso lo dudas?

—Es que si el propio inspector te ha echado a patadas, y encima literalmente, no es porque hicieras bien las cosas.

—Mira mocoso, llevo miles de casos resueltos. Los clientes no dejan de llamar y añadirse a la lista de espera, y encima tengo un prestigioso nombre y titulación —dijo con aires de superioridad.

—¿Ah sí? Pues entonces no te importará enseñarme al menos la placa, ¿no? —le acorraló TK, haciendo que Jampier empezara a sudar y cambiara radicalmente de tema.

—... bueno, ¿es que te tengo que enseñar mi vida? ¡Vámonos ya! —se alteró Jampier, volviendo a caminar más rápidamente.

TK rió al ver la reacción de Jampier y lo siguió. Realmente sabía que era un poco raro y bastante descarado, pero se notaba que en el fondo era un buen tipo. Además, ¿qué iba a hacer solo? Era la única referencia que tenía para no acabar perdido en ese pie de la montaña, a la cual se salía mediante el cruce de un frondoso bosque...

A miles de kilómetros de allí, en un lugar oscuro y siniestro, se hallaba una figura sombría encapuchada, cuya mente perturbada sentía como millones de jaquecas le atacaban violentamente a su conciencia. Sentía que una amenaza surgía a su plan, una amenaza compuesta en dos nombres, y sintió que uno de ellos ya estaban en activo. La figura estaba sentada en el una especie de sillón, con las manos a la cabeza sufriendo el dolor del mal presentimiento. Un señor alto, vestido en capucha oscura y que parecía ser un vasallo suyo, se acercó a la figura.

—¿Le ocurre algo, Señor? —le preguntó el señor alto.

—No te preocupes, Tom... —dijo, quitándose la mano de la frente— Solo es que una de las llaves ya está en uso.

—¿Una de las llaves ya está en uso? —preguntó impresionado, el señor llamad Tom.

—Sí. Creo que cuanto antes la capturemos, mejor. Si esperamos a que esté junto a la otra llave se nos hará mucho más complicado la captura de ambas —explicó el de la figura sombría y encapuchada.

—¿Quiere que vaya a por él? —se ofreció Tom, a lo que su señor negó con la cabeza.

—No, prefiero dar oportunidad a los otros Yagami. Nunca sabremos los poderes que nos espera de ese niño... —miró hacia un pasillo oscuro— Koopa Troopa.

De el pasillo, salió una tortuga con un aspecto torpe y cara de tonto. La tortuga se acercaba lentamente a la figura y se arrodilló torpemente ante él.

—Sus deseos son ordenes —dijo la tortuga.

—Quiero que vayas a capturar a la llave. Está rondando ahora mismo por el bosque frondoso que conduce hacia la Montaña Hope, así que te cogerá justo en frente de la playa —musitó la figura con una voz espeluznante.

—Claro señor, no le fallaré —respondió con gusto Koopa y se levantó, disponiéndose a salir por la puerta. Pero antes, la figura lo detuvo.

—Y recuerda, Koopa: lo quiero vivo. Espero que no haya malentendidos y corras tú una suerte peor —le dijo con la misma voz de antes, con lo que Koopa se estremeció un poco y tragó saliva.

—No... no le fallaré señor —acto seguido, Koopa se retiró por la puerta con un miedo peculiar a lo que le dijo la figura a la que le consideraba su señor.

La cerró los ojos por un momento, pensando en todo lo que podría pasar cuando alcanzara el poder infinito. Cuando solo tenía que atrapar a un niño y... bueno, lo otro no se sabía que era exactamente. Pero aún así tenía que conseguir ambas piezas pronto, y nunca dejar que estén juntas.


Ya que son poquitos comentarios, respondere individualmente.

Lord Pata: Jajaja si que son adorables los Patamon xD, aunque a TK no le pareció lo mismo jeje. Y a lo de la llave no te puedo responder, pero caliente, caliente vas... Gracias por comentar amigo n.n

Aya: ¿Sorprendida? xD. Bueno, es que esos capítulos de "Mas que amigos" hay que entender que están en estilo teatral en ese estilo no es que se narre mucho, aparte de que yo en esa época escribía de carton... Y también muchas gracias por decirme lo de impresionismo!! Es que soy mas torpe... xD Ya sabía yo que era un movimiento artístico, pero creía que se utilizaba como adjetivo en ese sentido tambien... Respecto a las especificaciones, mi lírica está basada en que el lector debe de darse cuenta de lo que ocurre en ese momento (y si no lo sabe, más adelante se aclaran detalles), así que si TK se metió allí por un sueño o porque lo transportaron... piensalo! Me alegro mucho de que te haya gustado y espero de que sigas criticando n.n Nos vemos!