#2: Damien+Kenny = Danny


Dangerous

Kenny McCormick está hasta la madre de sus sentimientos.

Así es. Está harto de aquellas emociones, sensaciones, el revolotear de las estúpidas mariposas en su maldito estómago.

No, ni siquiera son mariposas lo que siente. Está seguro que si alguien le preguntase: "¿Y sientes mariposas en el estómago?", él contestaría algo así como "¿Mariposas? ¡Murciélagos es lo que siento!"

McCormick sabe de antemano que siempre ha sido un promiscuo, un mujeriego tanto como hombreriego, un chiflado según le han dicho, sexópata y todo lo que la gente le venga en gana. No acepta ninguna relación formal y trata de rechazar con todo el tacto que le es posible a las chicas que le confiesan su amor. A menos que sea una relación tipo "Amigo con derechos", "Amigo con derecho a roce", "Amigovio" y cualquier otro sinónimo. Total, el punto es que NADA de relaciones formales, porque eso no es lo suyo, ni sabría cómo actuar y lo más seguro es que le sería infiel a su pareja. Sí, así con toda la bruta honestidad.

Sin embargo, hace un tiempo acá que su modo de ver aquello ha cambiado. Y eso le mata de miedo. Piensa que a lo mejor el Karma lo odia, o que quiere hacerle pagar por ser un hijo de puta con aquellas hermosas jóvenes, por ser un promiscuo, probablemente por todas las dichas razones.

Está seguro, que la vida quiere que sienta lo que es estar err… Enamorado y no saber qué hacer.

Enamorado. Kenny McCormick tuvo que aprender a pronunciar con cierto pánico aquella palabra que describía su situación actual. Aquella palabra que siempre que la pensaba su ritmo cardíaco comenzaba a salirse de control al grado de sentirlo en los oídos. Y es que aún no podía creerse semejante mierda.

Aquél muchacho con aura misteriosa e intimidante para la mayoría. Al que debías medir bien tus palabras si no querías que te prendiera fuego, literalmente. Ese chico, que siempre procuraba pasar desapercibido pero que a veces no lo lograba con sus actos medio homicidas. El mismísimo hijo de Lucifer.

En pocas palabras, el chico que accidentalmente ocupó un lugar en el loco corazón de Kenny.

El rubio nunca pensó que Damien sería justamente del que terminara sintiendo mucho interés. Nunca le había tomado demasiada importancia. No fue hasta que lo vio pasar por el pasillo y sus ojos se encontraron de casualidad, que sintió algo extraño. Así, se empezó a volver constante el sentimiento.

¿Miedo? Para nada. Kenny siguió observando más seguido a Damien, especialmente cuando estaban en clase. Sus ojos, de… un curioso marrón tirando a un rojizo notable. La piel tan blanca y el cabello negro como la noche. Sus andares peligrosos con algo que a Kenny le parecía a la vez de elegante.

Pero el ojiazul se está hartando de sus estúpidas emociones. No le agradaba esa sensación intensa que le invadía cuando lo veía a él y las palpitaciones que sentía contra su pecho al sólo pasar a su lado o rozarle.

La semana pasada Damien alzó una ceja mirándolo interrogativo al percatarse que el rubio lo miraba. Kenny se preguntó si se sería capaz de morir de vergüenza.

¡Todo aquello era irritante!

Estaba enganchado de un tipo notablemente peligroso. Pero no podía evitarlo, eso solamente le atraía más y más. Además, ¿quién dice que el amor es sólo algo hermoso y doloroso? También puede ser peligroso, sobre todo cuando estás enamorado de la persona que tiene escrito en la frente: "Peligro".

…Lástima que Kenny no vio ese aviso.