CAPITULO 2
"Pétalos rosados"
Mi vuelo salía por la tarde, ya había recogido todo lo necesario de mi casa y oficina correspondiente, entre mi padre y yo no hubo despedidas, aunque las hubiera habido ¿como de que nos despediríamos?
Itachi quien había insistido en acompañarme al aeropuerto estaba a mi lado, y mi madre estaba en parís visitando a mis abuelos así que la llamaría después para despedirme a larga distancia.
Bufe. Y continúe haciéndolo mientras los minutos pasaban.
El vuelo estaba retrasado por media hora y nunca me había sentido tan ansioso de volar, Itachi reía junto a mí, yo solo me frustraba más.
Hasta que el altoparlante anuncio la salida del vuelo de las tres y treinta de Inglaterra a Japón, vuelo largo, Itachi me dio unas palmaditas en la espalda y sonrió sincero, luego me dijo esa frase que se pego en mi cabeza como un chicle en el pelo.
— "El amor querido hermanito…es como el dolor, te recuerda que eres humano, que también sientes y que esas vivo" —sonrió — Atrápalo…
Gruñí por lo bajo, ahora era filosofo.
Después de subir al avión, sus palabras aun resonaban fuerte en mi cabeza, me estire en mi cómodo asiento en primera clase, y después de varios bostezos decidí que lo mejor seria dormir un poco, tratando de que no soñara con ella de nuevo, si no tal vez alguna azafata me vería el pantalón y me tirarían del avión, reí antes de quedarme completamente dormido.
El fuerte sonido de la voz del piloto retumbando en el altoparlante me despertó de golpe.
— Solo unos minutos mas y asendereemos, coloquen los cintos de seguridad — dijo la voz ronca.
La llegada fue bastante e inquietantemente extraña, parecía no haber salido nunca de ese lugar, hacia ya dos años que me había marchado, pero parecía no haber salido nunca del aeropuerto.
Decidí tomar un taxi, para llegar a la que en la época de colegio era mi casa.
Había un gran cumulo de autos, el conductor sin decir palabra tomo otra calle.
Justo antes de un semáforo, pasamos como si el universo me lo aventara en la cara, por aquel parque, que por la temporada estaba repleto de aquellos arboles, por los que una vez estuvimos sentados los dos, la ultima vez que la vi, y curiosamente nuestra primera salida juntos, y la ultima… donde me grito que me odiaba.
El auto comenzó a avanzar sacándome de mis pensamientos, trate de alejarlos meneando mi cabeza, pero seguían allí, di un pequeño suspiro y mire al frente.
Pasamos varias calles y salimos hacia la estrecha salida norte de la ciudad había vegetación y un puente y la colina comenzó a vislumbrarse, enormes casas que eran de gente con un apellido como el mío, pese a mi insistencia en vivir en el centro de la ciudad, mi madre me había convencido de vivir en ese lugar lleno de gente ostentosa y extravagante, no conocía mucho a los vecinos solo una anciana, que parecía ser la mas normal del lugar.
Al llegar al final de la colina ahí estaba la casa, que por supuesto debía ser la mas grande y lujosa de acuerdo al apellido claro, después de pagar y bajar las maletas me adentre, al parecer había sido limpiado para mi llegada, se podía sentir ese olor a aromatizante caro en la madera, y las luces estaban encendidas porque el sol ya había terminado su caída y la noche había llegado.
Me sentí frustradamente agotado, no tenía ganas de hacer de cenar pero si una gran hambre creciendo en mí estomago, opte por llamar a las pizzas, y a alguien conocido para que me pusiera al tanto de lo que había pasado desde que me fui, tome el teléfono y… me di cuenta que no tenia ni idea del numero. Bufe.
Tome el auricular y llame a donde las pizzas, no era de esos establecimientos de renombre pero eran sin duda las mejores pizzas que había probado.
Después de que el tipo del otro lado prometiera que en menos de veintinueve minutos estaba ahí, colgué y subí a la segunda planta a darme una ducha, debía terminar de despertar del viaje.
Entonces el teléfono sonó, salí de la ducha, cogí una toalla y la enrolle en mi cadera, tome el teléfono, la voz fue la que necesitaba escuchar hacia unos momentos.
—Uchiha, entonces es verdad regresaste a la ciudad— la voz era de mi amigo y compañero Neji Hyuuga, lo reconocí de inmediato, tratando de sonar animado pero con ese aire de frialdad que siempre tiene.
— Hmp, que tal Hyuuga— dije sonriendo de lado.
— ¿Y que?… después de tanto tiempo, ¿regresas a quedarte? — soltó como pregunta.
— Si, mi padre me ha puesto a cargo de las empresas aquí.
— Entiendo, aun se llevan mal, Y ¿no pensabas visitar a tu mejor amigo del colegio? —dijo con sorna.
— Hmp, acabo de llegar hace menos de una hora.
— Bueno, bueno, pues mañana hombre, porque con el genio de tu padre seguro que esta semana ya te tiene de esclavo en sus empresas — dijo hostigándome.
— Esta bien, nos veremos mañana — murmure para después colgar.
Poco después de terminar mi ducha, escuche que ya llegaba el chico de las pizzas, me puse lo primero que encontré y fui por ella.
Termine de cenar y me dispuse a por fin irme a descansar, quizá era pasado de las doce.
Pero, ese parque donde ella y yo pasamos mi último día aquí volvió a mi memoria.
Me tire en mi cama después de haber cerrado todas las cortinas para que la luz no entrase en lo mas mínimo, y ahí en la obscuridad de la habitación, pude ver como los brillantes pétalos caían de nuevo como una alucinación, bajando suavemente, iluminados por la tenue luz del atardecer de ese día que nos vimos por ultima vez.
Ella se veía radiante, sus ojos resplandecían, estaban llenos de luz, fue ella quien decidiera que fuéramos a ese parque, el viento soplaba inclemente y tiraba de vez en cuando los botones de los arboles rosados, cayendo furtivos entre sus cabellos rosáceos.
Ahí debajo del árbol mas grande nos sentamos, ella tomaba mi mano y yo abrazaba su cuerpo acurrucado en mi pecho, pude notar que sonreía, y causaba ese mismo efecto en mi, me sentí inundado de paz, pero debía decirle.
Debía romper con aquella relación, que desde el inicio no podía ser.
Y después…
— Lo sabia… — susurro — ¡SABIA QUE ME HARIAS ALGO ASÍ! —grito entre sollozos.
Sus lagrimas me dolían, podía sentirlo, era lo mejor, que me creyera el mayor idiota, y que siguiera con su vida, que pensara que solo la utilice, por que eso hice, y aunque me di cuenta tarde, yo quería que... yo solo la quería para mi…
— ¡ERES LA PERSONA MAS MALDITA DEL MUNDO! YO… YO… ¡TE ODIO!— grito de ultimo y la vi correr alejándose de mi.
Sentí que mis piernas iban en su dirección pero me contuve, no debía, iba a irme esa misma noche para quizá no regresar en mucho tiempo y yo solo quería besar sus labios de nuevo.
— ¡ERES LA PERSONA MAS MALDITA DEL MUNDO! YO… YO… ¡TE ODIO!
— YO… ¡TE ODIO!
— ¡TE ODIO!
Desperté de golpe, mi pecho subía y bajaba.
Mis ojos se encontraron con una habitación blanca y mucho más grande de la que tenía en Inglaterra. Es verdad ahora estoy en Japón, pensé.
Aunque fuera un sueño, esas palabras resonaban en mente, la chica de cabellos rosados, jamás pensé que se metería hasta en mis sueños, su dulce voz en definitiva no quedaba con esas palabras.
Me termine desperté aun aturdido por el sueño, me sentí más cansado que ayer, como si no hubiera dormido en toda la noche, llegue al baño y me despoje de la pijama me metí de lleno en el chorro de agua, que caía por mi cuerpo, empecé a relajarme mas gracias al liquido tibio, y el sueño comenzó a abandonarme.
Salí y coloque una toalla en mi cintura y otra en mi cabello, me mire al espejo y me comencé a peinarme aunque siempre es imposible, mi cabello nunca cedía.
Avance hacia mi armario, saque una playera blanca y un pantalón de jean negro, unos simples Converse blancos y listo, salí de mi habitación y baje las escaleras y entre sin más que hacer a mi cocina para hacerme algo de cereal.
¿Oh, si?, no tenia nada en la alacena, ni en la nevera, y ahora, tenia que ir de compras, mi primer día no podía ser peor.
Avance a través del pasillo oriente de mi cocina y salí hacia mi garaje.
Me recargue en el marco de la puerta, ahí mi auto, el que debía ser el único amor de mi vida, sonreí al verlo de nuevo, las llaves aun estaban donde las deje y las tome sin dudar, aunque me fastidiara ahora totalmente, la verdad me encantaba bajar a máxima velocidad por esa colina.
Ante el semáforo tome mi celular y marque el número que le había colocado ayer a mi agenda, un par de tonos y enseguida contestaron.
— Uchiha, pensé que jamás llamarías — dijo mi ex compañero con tono de aburrimiento.
— Hmp, de que hablas —dije sin dale importancia.
— Enserio, seguro ya te fuiste por ahí a divertirte sin mi — dijo molesto.
— Exagerado, es temprano aun —solté en tono de burla.
Lo escuche bufar desde la otra línea.
— Temprano Uchiha, son las cinco treinta — comento mas molesto.
Las… eran las cinco treinta de la tarde, había dormido hasta la tarde, y no me había percatado, pero como, me sentía tan cansado como si llevara sin dormir semanas, y había dormido más de un día entero entre el avión y mi cama.
— Ah… ah, estaba dormido— dije algo contrariado.
— Do… ¿Dormido? — dijo con sorpresa — No importa— le resto importancia— A las siete en el bar a donde siempre íbamos, te dejare para que duermas mas, princeso — dijo con sorna.
— Adiós — gire los ojos y cerré bruscamente la tapa de mi celular.
Bufe molesto, había desperdiciado un día de descanso.
Me detuve en un mini súper que se encontraba a unas manzanas cerca de mi casa.
Entre y sentí que varias chicas que se encontraban en el lugar me devoraban con la mirada, típico, tome las cosas esenciales que creí necesitaría, y algunas otras, al llegar a la caja a pagar la fila que se hiso detrás mío era mas grande de lo que esperaba, solo de mujeres que me miraban como si fuera el platillo mas suculento que hayan visto en una vida de exilio en el desierto.
Seguí lo más serio que pude, sin mirar a ninguna de las que estaban ahí, pero al cerrar las puertas detrás mío a la salida no pude evitar sacar de mis labios una sonrisa arrogante.
Pude escuchar a la turba de mujeres estallar en murmullos, claramente audibles. Que si era un modelo, tal vez un actor, que jamás habían visto a alguien tan perfecto, que seguramente era un ángel que se le había perdido al señor, esta bien eso último jamás lo había escuchado.
Aun con una sonrisa en el rostro llegue a casa del ojiperla, al llegar las mucamas me hicieron pasar a su recamara con cortesía, el tipo estaba plenamente dormido en su cama.
Sin pensar dos veces la oportunidad que tenía jale con fuerza el edredón bajo su cuerpo y mire con burla como entre asustado y adolorido se levantaba del suelo tomándose la cabeza y derramando pequeñas lagrimas de cocodrilo, me solté a reír.
— El gran y arrogante Neji Hyuuga llorando como bebe— me burle —por un golpecillo— reí.
— ¡PERO QUE ES LO QUE SUCEDE CONTIGO UCHIHA!— grito mientras se levantaba con un gesto de dolor en el rostro y sus manos aun en su cráneo dando leves movimientos en el.
— Hmp — solté sonriendo de lado — Vámonos — dije saliendo de la habitación.
Pero al salir me tope con su prima, la recordaba perfectamente, tímida, elegante, educada, bonita, tímida, un primo sobre protector, inteligente y tímida.
Estaba justo frente mí con cara de sorpresa y un pequeño sonrojo en su rostro.
— H-hola— trastabillo — L-lamento interrumpir, p-pero escuche gritar a m-mi primo — dijo tratando de ver hacia la habitación y con sus manos arropadas en puño en su pecho.
—Hmp, solo cayo de la cama el torpe — dije sonriendo de lado mientras veía que el Hyuuga aun lloriqueaba en donde lo había dejado.
— L-lo siento, Sasuke kun — dijo sonriendo tímidamente mientras veía divertida los gestos que su primo hacia.
Sasuke kun.
Así es como ella me decía. Sakura.
Un foco se encendió en mi cabeza.
Hinata iba en nuestro curso ella sabrá algo sobre ella. Si le pregunto, no… seria obvio, primero le preguntare algunas cosas de cualquier tema, a ver que pasa. Se discreto, me dije.
¿Ella sabrá algo de lo que le hice a la pelirosa? No lo creía, si no, no me dirigiría la palabra.
— Oye, tú estabas con nosotros en el colegio, ¿No? — trate de sonar despreocupado aun viendo al tipo que ya estaba sentado en el suelo lloriqueando.
— ¿Eh? s-si, ¿P-porque? — dijo ella algo sorprendida, volteando a verme.
— Pues, me acorde de Hyuuga no te dejaba ni a sol ni a sombra — dije frio — ¿Aun es así de idiota? — dije arqueando la ceja pero manteniendo el tono.
— A-algo, ¿y-y tu? me dijo Neji que te fuiste a dirigir las empresas de tu padre en Europa—dijo mientras bajaba la mirada apenada y jugaba con sus dedos.
— Si, y dime después que me fui ¿paso algo interesante? con… los demás —trate pero si soné interesado esta vez.
— ¿Eh?, como que…— dijo mirándome curiosa.
— Pues, no se… — estaba trabado en mi respuesta — Ya sabes... — de verdad no sabia que decir —Que fue de los demás— solté mirando desinteresadamente, al chico que estaba dramatizando en el piso de su habitación.
Se quedo pensando —Pues… — dijo mirando el piso y haciendo una mueca de duda en los labios.
— Shikamaru se fue con su novia a Tokio, Temari ¿te acuerdas de ella? —dijo mirándome.
— Creo...— la recordaba, ella era amiga de Sakura, creo que era rubia, siempre trataba de golpearme cuando me burlaba de ella.
— Y bueno, Kiba ¿lo recuerdas? — asentí con la cabeza — Pues el esta en la misma escuela que Neji y yo — dijo sonriente —Y los demás, la mayoría quiero decir, fueron a la Universidad Principal, la que esta en el lado sur, ¿sabes donde?— termino diciendo en tono de preocupación, pero por su primo que ahora parecía tener convulsiones en el suelo.
— y… ¿ahí van todos? —dije mirando la escena también.
— Si, l-la mayoría— dijo seria al ver al chico hacer berrinches y pucheros en el suelo.
Después de unos segundos de silencio ambos reímos al unisonó.
— ¡DE QUE SE RIEN USTEDES DOS!— espeto alterado el ojiperla desde el suelo.
— De tus dramas idiota, vamos ya… — dije con una sonrisa — Un gusto Hinata — me despedí de la chica.
— Si, cuida de mi primo por favor — dijo inclinando la cabeza — Trata que no se mate por ahí — murmuro de último burlándose.
Neji pasó a su lado y le regalo una bonita mirada asesina.
— Tratare pero no te lo puedo prometer, este es demasiado torpe — sonreí de medio lado.
Rio tímidamente — Ah…y Sasuke kun, si querías preguntar por alguna chica en especial me lo hubieras preguntado sin rodeos — dijo la ojiperla antes de desaparecer entre un pasillo.
Me quede mirando por donde se había ido, y eso que trate de que no se percatara de que trataba de saber de alguien en específico.
— Que no que tenias tanta prisa Uchiha — mascullo Neji sacándome de mi retardo.
— Claro bebe llorón, vamos — dije mientras me pasaba de largo al ojiperla.
— Hmp— dijo enojado el ojiperla.
— Llorón — dije por lo bajo mientras fingía toser un poco.
— ¡QUE DIJISTE UCHIHA! — grito enfurruñado el chico. A lo que simplemente le sonreí.
Después de pelear todo el camino en mí auto y cuando al fin pude cerrarle la boca al tipo castaño llegamos, a nuestro lugar de reunión, un bar de nombre Moonlight, siempre ha tenido el ambiente ideal, nada de ebrios ni al estilo antiguo, mucha luz, y una barra con un tío agradable.
— Hola chicos, tanto tiempo —saludo Jonathan un ingles, el dueño del lugar — Pero mira, si el gran empresario a regresado a casa.
Le sonreí y me senté en la barra.
— Hola John, ¿Qué haciendo?, lo de siempre si — dijo Neji sentándose a mi izquierda.
— Pues ganándome el pan y tratando que mi mujer no me corra de la casa — dijo entre risas— Enseguida les traigo lo de siempre chicos.
— Oye, y bueno que ha pasado con todo por aquí ¿eh? — dije desinteresadamente.
— ¿Cómo de que?
— Pues ya sabes, no se… has visto a los demás, los compañeros de el colegio, y…
— Hermano, si me quieres preguntar por alguna chica solo hazlo — dijo interrumpiéndome.
Tome un sorbo grande de cerveza y lo solté.
— Hay una chica — susurre — Que me gusta, y suena estúpido, pero desde que me fui a Inglaterra, no he parado de pensar en ella, y quisiera verla aunque quizá ahora me este odiando.
Deje salir una sonrisa al aire, que termino desapareciendo al paso de los segundos.
— Ya veo — dijo mirándome fijamente.
— ¿Qué? — dije al ver que no se reía o soltaba alguna broma.
— Pues nada, me gusta la idea…al fin sentaste cabeza, sabes que nunca me gusto mucho como tratabas a las mujeres, y sin importarme quien sea, no te juzgare, no te preocupes, dime con confianza — dijo brindándome una sonrisa sincera.
— Pues, ese es el problema, que por culpa de cómo la trate me odia — dije con una sonrisa fría.
— Bien — dijo con una sonrisa de oreja a oreja — Pues manos a la obra, hay que hacer que la chica te quiera de nuevo, no ha de ser tan difícil — dijo mientras revolvía su melena castaña — Digo, eres sexy— dijo sensualmente, a lo que yo solo le golpe el brazo con mi puño.
— Idiota — dije riéndome.
Al menos tenía a alguien en quien apoyarme en lo que se me venia encima.
Hola, soy klau~
Esta es mi primera historia publicada aquí, espero que les guste, es una re edición que estoy adorando hacer narrada enteramente por el señor Sasuke Uchiha, los personajes no son míos son del Gran Kishimoto, pero la historia me pertenece completamente y esta registrada en Safe Creative.
Muchas gracias por leerme, soy nueva aquí así que perdonen mis errores.
;)
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