Las dos amigas caminaban cerca de la otra mientras que el paisaje era digno de una linda canción romántica y en portugués, Candy llevaba una chaqueta negra con la insignia de los Ardley y una maleta deportiva sobre el brazo ya que anteriormente estaba practicando kickboxing en una academia donde Albert entrenaba de joven, Annie desempeñaba su trabajo como segunda, es decir que la ayudaba a ponerse los guantes como los protectores, le vendaba las manos y se encargaba de las heridas como moretones en su cara.

Candy llevaba en su rostro una venda en su mejilla izquierda, ella había ganado su combate a duras penas pero debía admitir que oponente era muy fuerte y le dio una pelea muy reñida, Annie por un lado quedaba embelesada cuando se topó a la distancia con un grupo de personas, ocho exactamente que hacían una fogata y fritaban salchichas, entre esas personas había una pareja, un hombre bigotudo de sombrero y una mujer de rulos sobre su cabello, el sujeto sostenía una guitarra mientras cantaba una hermosa canción en un portugués puro como potente mientras junto con su amada miraban esa hermosa puesta

Bem te vi, bem te vi

Andar por um jardim em flor

Chamando os bichos de amor

Tua boca pingava mel

Bem te quis, bem te quis

E ainda quero muito mais

Maior que a imensidão da paz

E bem maior que o sol

Onde estás?

Voei por este céu azul

Andei estradas do além

Onde estará meu bem?

Onde estás?

Nas nuvens ou na insensatez

Me beije só mais uma vez

Depois volte pra lá

Ambos miraban el ardiente dorado sol mientras se mantenían abrazados, Annie se imaginaba eso con Candy y quizás con un pequeño niño o una niña con ellas, se preguntaba como saldría la niña, posiblemente una pequeña niña rubia de cabello largo con ojitos azules y una cinta roja en la cabeza, pecas en su nariz como una actitud tierna como similar aunque… ¿Quién sería la madre biológica? ¿Cuál sería su apellido? ¿Ardley o Britter?

Teniendo en cuenta las diferencias físicas como la actitud entre ambas chicas pues ya eran obvias las conclusiones: Obviamente los genes de Candy saldrían ganando dentro de Annie, es decir sería una Ardley. Mientras pensaba en ello como en ver a la pareja de turistas de pronto un niño de gorra verde y sudadera con tirantes colgantes con camisa gris con rayas estaba saltando de alegría mientras Candy le daba su emparedado de jamón al pequeño aunque por la jerga del pequeño se notaba que era latino debido a que decía incesantemente "Torta de jamón"

Ese era un aspecto importante del porque amaba a Candy, esa generosidad como humildad, su sencillez de ser humano como su lado alegre, quizás ese lado era como si le diese vida a todo lo que toca aunque las desgracias como los otros sucesos la hacían ver como un ángel de la muerte, Anthony, Stear a quienes conoció y a quienes perdió, pero ante ello siempre se levantó más fuerte que nunca y mirando hacia adelante, era entretenido como ella interactuaba con alguien que acabó de conocer y ganándose otra amistad, era una locura pero era interesante eso

Una vez más siguieron el camino mientras ese amanecer siguió ahí iluminando ahora de naranja y ocre el ambiente y las olas sonaban como un arrullo con su venida y subida sobre la arena, se detuvieron ahora estando a una distancia prudencial

-Esta hora de la tarde parece agitada, ¿No?- Preguntó la pelinegra mientras notaba que habían pequeños niños jugando con sus baldes

-Cierto…- Se detuvo para alzar a una niña pelirroja pequeña que lloraba hasta que llevó hacia su madre la cual en su portugués agradeció a la pecosa por su acto, una vez más Candy miraba ese atardecer aunque sus ojos se veían apagados debido a la luz del sol mantenía esa alegría, esa llama que ardía en ella

La pecosa por otro lado miraba ese atardecer mientras se preguntaba cómo habían niños a esas horas pero era conmovedor ver a ese joven de gorrita disfrutar de los suyos

-No estoy muy segura a donde es seguro mirar

-Bueno…- Annie bajó la mirada mientras se ponía a juguetear con sus dedos índices- La puesta de sol definitivamente crea una buena atmosfera

-Es verdad, lo vuelve en algo muy romántico

Annie se detuvo un momento mientras caminaba hacia su amiga como si tuviese miedo o hasta dudas ante ella, por extrañas razones Candy era su todo en la vida

-Candy…- Estaba frente con ella mientras ese sol fuerte y ese mar arrullante eran testigos de un momento entre las dos amigas, las dos chicas nacidas como abandonadas en invierno de piel y ojos vivos

-Ese ambiente… Es igual para nosotras, ¿Verdad?

De pronto una mano cogía la suya mientras unos verdes la miraban con ternura como con amor, pareciera que iba a ser un buen momento con el ambiente perfecto para expresar sus sentimientos y quizás llegar a pasar la otra línea pero de pronto el reloj alarma de la pelinegra sonó, eran las siete de la noche y como era de esperarse la pobre Annie reaccionó nerviosa viendo el hermoso ambiente

-Dime que no están esos cárteles- Se refería a los grupos delincuenciales que solían establecerse en Río sobre todo por motivos de narcotráfico, de hecho algunos de ellos aplicaban la violencia extrema y cruda, Candy alzaba sin entender nada pero una cosa era segura, Brasil podría ofrecer el paraíso pero como todo lugar en el mundo tenía su lado oscuro

La pelinegra en menos de nada se alejó y en menos de nada reclamó ante su amiga

-¿Qué te pasa Annie?

-Si no nos apresuramos, tarde o temprano esos sujetos vendrán a capturarnos y nos harán de las suyas- Habían rumores y hasta ejecuciones sangrientas, pero ignoraban que eso era para los miembros de carteles rivales. En menos de nada cogió la mano de la amiga en señal de que debían correr por sus vidas cuando la realidad era que no había nada de eso, estaba completamente exagerando y para colmo mandó el momento romántico al demonio.

La pobre pecosa no entendía que le pasaba a su amiga pero una cosa estaba segura: La señora Britter era de lo peor, no debía limitar demasiado la vida de su vida sólo a un "Ir de la escuela a casa y viceversa", el señor Britter comprendería la situación pero aquella mujer como otras familias la consideraban a la pecosa alguien que enlodaba su buen nombre y quizás por su reciente orientación, sin duda de lo peor

(…)

Luego de que habían cenado un platillo bueno que por cierto lo preparó nuestra pecosa favorita, la joven de ojos verdes decidió ir a darse una buena ducha mientras Annie empezaba a leer una revista de farándula local, luego de bañarse por casi más de unos casi veinte minutos Candy salía con su toalla sobre su cuello en su camiseta blanca como bermuda negra mientras observaba a Annie que usaba su bata blanca larga, la pobre ojiazul estaba tambaleando como si fuera a caer mientras sentía que cerraba los ojos y se sentía que iba a caer en cualquier momento

Candy entendía eso, su amiga estaba a punto de dormirse a lo cual decidió ir para ayudarla con su repentino ataque de sueño a lo cual le señaló por medio de un zigzeo, la pobre Annie estaba con los ojos caídos a pesar de su repentino despertar

-Annie, perdón por tardar tanto, ¿Tienes sueño?- La joven ojiazul asintió mientras se limpiaba los ojos- ¿Quieres ir a dormir? Entonces iremos a la habitación y nos iremos a dormir

-Umm… Bien

La pecosa decidió llevar a su amiga a su cama, la cual era blanca y grande tipo princesa con telas grandes y con calientes sabanas, se notaba que Albert sabía sorprender con ese tipo de detalles hacia su pupila, Annie se sentía algo incomoda y se sentía con ganas de correr pero debía admitir que la cama era muy bonita

-Dime, Annie- Le sonrió a su amiga- ¿Te gustaría que durmiéramos juntas? Si no gustas hay un cuarto cerca de aquí

La pobre Annie reaccionó poniéndose las manos sobre la cara, de verdad se sentía raro dormir con alguien y menos que fuera una mujer ni mucho menos que fuera su mejor amiga, trató de buscarse un argumento para tratar de dormir lejos, la amaba pero era raro que ambas durmiesen tan frecuentemente

-¿Eh?- Tenía una gota blanca en su sien- ¿No crees que deberíamos aprovechar y usar un cuarto para cada una?

Candy alzó una ceja, ya entendía esa situación

-Además tengo una temperatura corporal muy alta así que es difícil dormir a mi lado

-¿Estás tratando de decir que no dándole vueltas al asunto?- Dijo la pecosa con un tono serio mientras sonreía como de costumbre aunque se llevaba una muy mala noticia como impresión por parte de la pelinegra, la pobre Annie se rascaba sintiendo que ofendió a su amiga (Y de qué manera)

-No… No exactamente, pero…- Suspiró y respondió con una sonrisa algo tenue como si sintiera tranquilidad mientras que para la pecosa fue una punzada dentro suyo – Yo pasaré por hoy, ¿De acuerdo?- Tal como lo suponía, la estaba rechazando, ¿Entonces por qué salía con ella? La típica excusa de vergüenza como de incomodidad

Annie desde que llegó al hotel hace unos momentos había llegado a actuar un poco extraña, parecía que estaba tratando de mantener su distancia de ella, eso era un golpe muy duro para la rubia pecosa a lo cual no dudó en voltearse y responder de manera algo dura como fría

-Bien, entonces, buenas noches- No se volteó ni en ningún momento hasta que caminó hacia el cuarto de al lado mientras la pobre ojiazul presentía que hizo algo malo como algo horrible le hizo a su amiga, la pobre Annie decidió al cuarto de al lado donde estaba la pobre Candy estaba sentada en la cama mientras denotaba sus mejillas infladas como una mirada llena de enojo y con la cabeza entre las rodillas

La pobre pelinegra estaba algo preocupada como culpable por esas palabras hacia su amada pecosa, con un tono de tristeza preguntó a su amiga

-Um… Candy, ¿Acabo de herir tus sentimientos?

-Sí…-Respondió de manera cortante y rápida dejando de piedra a la pelinegra haciendo que se deprimiera, hirió a su amiga y eso que ella no dudó en admitirlo, la pobre con agitar las manos y con una gota de sudor intentó disculparse aunque cuando se trataba de Candy no se la tenía muy fácil

-Lo siento, juro que no es que me guste estar contigo

-¿Oh de verdad?- Dijo con un tono de mala gana- Estoy bastante segura que no estaba imaginando que estuviste evitándome todo el tiempo

La pobre chica sentía que el mundo se le iba a caer a pedazos y en menos de nada intentó tratar de confrontarse sea con su amiga o con ella misma, estaba a punto de estallar en los nervios

-Ah… No… Eso no…- Se hizo una facepalm mientras sentía que todo sus intentos eran un fracaso- Quiero decir… Como decirlo- La pobre ojiazul suspiró pesadamente hasta que bajó la mirada, trató de tratar de aclararlo todo y hasta en cómo se sentía cerca de ella

-Estoy un poco asustada… De ti… Acercándome a mí ahora mismo

Candy levantó la mirada como si la respuesta de su amiga le causaba impresión en ella mientras que la pobre chica de cabellos negros y mirada tímida estaba mirando de lado y sintiendo vergüenza como tristeza por su trato hacia su Candy

-Estoy segura que estaré bien para mañana, por eso por favor no dejes que te afecte

Candy quedó callada mientras bajaba la cabeza, quizás la justificación de Annie era convincente pero las palabras no eran lo suficiente, quería una prueba de ello, no por algo debían pasar la noche juntas en un hermoso ambiente veraniego de Brasil

-Bien, por mi parte te diré que…- Alzó la mirada mientras su seriedad se plasmaba en su rostro- Annie, yo te amo y por ti seré capaz de quedarme a tu lado para siempre, por algo somos novias, ¿No?

-Candy, esto…- Se sonrojó al instante y bajó la mirada mientras que la pecosa la encaraba ante esa interrogante salido de su corazón y expresando como se sentía en esos momentos

-¿De verdad me amas como tu novia, Annie?

Annie quedó de piedra

-Y ahora que estamos las dos quería hacer todo, en estos momentos quiero besarte y tocarte hasta sentirte aún más pero pareciera que no te importo ni en lo más absoluto- En menos de nada las lágrimas le traicionaron a sus esmeraldas, de hecho odiaba esa parte donde su pecosa se rompía a pedazos y eso no lo iba a permitir

-A eso me refiero cuando te digo que te amo- En menos de nada empezó a temblar- ¿O soy la única que se siente de esta forma?

En menos de nada la pobre Annie se arrodilló ante su amada pecosa mientras tomaba sus mejillas mientras estaba con una cara de preocupación, también quería llorar como su amiga, estaban en igualdad de condiciones, si quería cumplir esos caprichos de su amiga pues debía hacerlo, debía ser ese medio que le daba la felicidad a su pecosa, a su Candy como lo era ella con su alegría y su tierno modo de ser

La abrazó muy fuerte mientras ponía su cabeza sobre el hombro de su amiga la cual quedaba congelada ante la repentina reacción de su amada pelinegra la cual comenzaba a temblar

-Por favor Candy- Su voz estaba quebrada, Candy lo entendía muy bien- No llores por un malentendido- Una vez más puso su cabeza sobre el pecho latente de su amiga la cual estaba acariciándole el cabello con tal de consolar su llanto.

Finalmente la tímida Annie tomó el valor suficiente para mirar con decisión a su novia, quizás el sonrojo le traicionaba pero no debía dejarse flaquear ante ello, quería decir su sentir ante su pecosa mientras le rodeaba el cuello, estaba dispuesta a probar esos labios rojos como ser probada y devorada por ellos

-Por supuesto que me siento igual que tú- Candy se dejó tirar sobre la cama mientras ahora Annie posaba su cabeza en su pecho mientras sostenía su cuello- Dije que estaba asustada sentía que no podía controlar mis propios sentimientos. Me sentía ansiosa e insegura

Candy aceptaba el gesto de su amiga mientras envolvía sus brazos sobre la cintura de su amada chica de ojos azules, sentía como ese dolor que la embargaba desaparecía como polvo en el aire y aparte sentía un aire de tranquilidad en su corazón

-No creo que haya podido expresar ni remotamente lo mucho que te amo, Candy- Ahora estaba cara a cara ante esos verdes, quería dar comienzo a la expresión máxima desde su boca hasta su cuerpo, Candy también estaba lista de lo que era capaz su amiga, más bien iba a ponerla a prueba

-Las palabras no son suficientes para expresar lo que siento- Tomó de cuenta nueva las mejillas de la pecosa que no se oponía ante ello- Mis sentimientos han ido mucho más lejos

Poco a poco los rostros como las narices cortaban la distancia, en cualquier momento la hora de la verdad daría comienzo, al fin ya era hora de que la gatita negra de ojos azules se convirtiera en una pantera pero todavía quedaba mucho caminar para igualar y vencer al león rey de la selva.

Los zafiros de la pelinegra brillaban con intensidad como ese mar bañado ante las luces matutinas y nocturnas, una mirada de determinación, un rubor traicionero y unas manos que aferraban a los hombros y una determinación a ser cenizas blancas

-Candy, trataré de mostrártelo sin palabras

Annie no dudó en posar sus dulces labios sobre los de Candy, le tomó un tiempo a la pecosa para que reaccionara y sentir como la lengua de la pelinegra rozaba sus labios pidiendo entrar a su boca, cerró los ojos y profundizó el beso mientras entrelazaba su mano con el de su amada sobre la cama, después de unos instantes se separaron para recuperar el aire, se miraban profundamente con un brillo en sus ojos

Tan pronto como se separaron en menos de nada Annie se sonrojó una vez más pero sonrió de una manera tan infantil que le causó de gracia a la pecosa, de hecho era la primera vez que veía a su vieja amiga sonreír como una idiota

-¿Por qué estás sonriendo así?- Indagó la pecosa con algo de curiosidad e interés acerca de su mejor amiga con una sonrisa, la joven siguiendo estando roja respondió con un sonrisa torpe y una voz entrecortada

-Es sólo que… En este breve momento que te miré y pensé sin contenerme- En menos de nada hizo una mirada de ojitos bien kawaii mientras se mostraba una escena chibi donde Annie abraza a una mini Candy vestida con pijama de tigre

-Candy, eres tan adorable. Estoy tan feliz de poder verte así

-No seas tan presuntuosa ahora y bésame- Candy tomó la cara de Annie con sus manos en cada mejilla para besarla, la pelinegra correspondió el beso, el cual se fue volviendo más intenso, la rubia pecosa empezó a lamer el cuello de su amiga provocando en esta un pequeño gemido hasta que en menos de nada la rubia apagó las luces dejando todo en negro y posteriormente unos gemidos pronunciaban el nombre de Candy en repetidas ocasiones dando a entender que las suposiciones de la pelinegra fueron las correctas

(Es ahí donde debo poner el lemmon, pero el anterior que hice fue del agrado de unos y el desagrado de otros entre ellos mi sensei Nadaoriginal, pero les dejo una pregunta opcional... ¿Quieren lemmon o no?... Pueden dejar su respuesta en las reviews)

(…)

Finalmente era otra linda como hermosa mañana en aquellas tierras brasileñas, mientras tanto Candy como Annie estaban en una bañera grande estilo jacuzzi con agua caliente, sin ropa obviamente aunque como era de esperarse la rubia pecosa de ojos verdes miraba el lindo paisaje de Rio sobre todo notando la gran estatua del Cristo Redendor sobre el cerro Concorvado.

Se estiró los brazos como si sintiera un gran halo de paz y tranquilidad la rodearan del todo, como siempre estaba alegre y radiante como nunca mientras cerca de ella se montó un lindo y pequeño mono tití el cual se colocó sobre el hombro, eran las 6:30 a.m hora local mientras que Annie estaba algo alejada y de espaldas, de hecho aquella noche fue de lo mejor de su vida pero también la más extraña como la más ardiente, de hecho era su primera vez con su amiga y con la cual le dio su pureza y tal como lo pensó, esa rubia cabeza fue una activa a todo dar y todo un príncipe en las sábanas… Pétalos que rozaron su piel toda esa noche, esos besos, esas caricias y esos toques sobre su cuerpo de blanca pero hermosa piel, en verdad no creía que terminara derritiéndose en sus brazos

Susurrando su nombre entre gemidos y jadeos, soltando su voz mientras esa pecosa impregnaba sus labios sobre cada centímetro de su piel y probando cada parte de ella hasta la más minina como oculta e íntima hasta sentir un paro cardiaco al sentir a su amada en su interior, quemarse hasta hacerse cenizas

Para ser una simple noche fue algo que la hizo tener sensaciones totalmente nuevas y hasta excitantes, fuego que se consumía dentro hasta perder el control y caer en sus deseos hasta el agotamiento, el gritar ese nombre hasta sucumbir en las sábanas blancas y abrazar con ternura ese cuerpo hermoso y marcado de guerrera griega

Sin duda lo mejor de lo mejor…

-¡Yeeha!- Gritó al estilo de los viejos vaqueros- Tomar un baño en la mañana se siente maravilloso y con vista al mar

-Sí, bastante- Respondió Annie mientras miraba su reflejo sobre el agua, estaba roja contemplando esa mañana pero la noche anterior no la dejaba pensar con claridad, en eso su pecosa se acercó hacia ella con tal de darle ánimos a su manera luego de aquella noche anterior

-¿Por qué te alejas?

-Es que tú fuiste…- Su voz era de hilito mientras no se volteaba a mirar a su amiga mientras jugaba con sus dedos índices- La más atrevida y apasionada anoche

-Te equivocas, tú también estuviste increíble

La pobre gritó y se cubrió el rostro sin seguir dando la cara ante su amiga, le daba algo de vergüenza intentar olvidar como encarar el hecho que tuvo sexo con su amiga y sin contar que estaba roja como una manzana

-¡Ah! Por favor deja de recordarme eso… Es tan vergonzoso que quiero morir

-Oh, por favor, no fue tan malo

-Pero nunca pensé que tú y yo… Ponernos sentirnos así, ni mucho menos yo- Se cubrió los pechos sintiéndose algo incomoda, no creería que fuera hermosa para la pecosa hasta diría que sexy- Mi cuerpo se movió por mi cuenta

Candy comenzó a reírse maliciosa hasta que decidió rodearle el cuello con sus brazos, la pobre Annie estaba sin habla cuando sentía que los pechos de su amiga posaban su espalda, estaba a punto de tener una hemorragia nasal o un paro cardiaco, cualquiera de las dos la hacía morir de la vergüenza

-Eres bastante lasciva en el fondo- Dijo la rubia de manera seductora mientras le besaba el cuello y proseguía para morderla en el oído, tan pronto como Annie se dio de cuenta se volteó y le grito mientras de manera insconciente rodeó su cuello… No había un día entero y estaba caliente, quería más de su pecosa en su cuerpo

-¡¿Qué?! ¡Es porque eres ardiente y por tanto es tu culpa!

-Sí, sí

-Ahora estoy caliente y quiero que me hagas tu mujer

-…- La rubia quedó con cara de Wtf y en menos de nada la pelinegra se lanzó sobre ella para besarla y tocarla pero no se preocupen, la pecosa amiga de todos los niños se quedó con el rol de por vida de ser una hembra castigadora y padre de sus hijos, si la ciencia lo permitiera

Bueno, las referencias que usé en este capitulo fueron

La canción en portugués es Jardim da fantasía, ¿Han visto la novela La Esclava Isaura? Pues esta es la canción que canta Jackson Autunes, el cual interpretó a Miguel, el padre de Isaura... Por cierto, Leoncio besto villano

Lo del niño, la torta, la pareja y la playa fue una mención sutil de aquella saga de Acapulco, no es necesario preguntar ni responder ya que todos sabemos e incluso desde niños de quién esta serie y ese niño de gorra verde

Y el Cristo Redendor, lugar insignia de Río de Janeiro

Espero que les haya gustado, nos vemos hasta otra y quizás con otro Candannie

Yuzu y fuera