Capítulo 2: Pillarse una borrachera no es recomendable para domesticar a un Slytherin

La única capaz de contestar al interrogatorio de Rose, fue Lily, quien frunció el ceño mientras daba un paso adelante, como protegiendo a su novio.

-Déjame oler tu aliento –le pidió rápidamente-. ¿Te has pillado una borrachera de nuevo?

-¿Cómo que de nuevo? –inquirió, sintiéndose ofendida-. ¿Por qué clase de mujer me tomas?

-Solamente quiero asegurarme que no estás haciéndome esta escena estando sobria… Te excederías de tus límites –dijo, seria-. Acércate y déjame oler tu aliento –hizo una seña para que se inclinara.

-Mira, ahora mismo sí que me dan ganas de emborracharme para olvidar que estás defendiendo la idea… -miró alternadamente a Nott y a su prima con una mueca-. Bueno, ¡la idea de que te parezca normal que salgas con él!

-¿Y qué tendría de extraño? –se cruzó de brazos, exasperada.

-Pues… -alzó una mano y empezó a alzar cada dedo a medida que enumeraba-. Es un Slytherin, es amigo de Malfoy, tiene un pelo horrible –Nott se llevó la mano a la cabeza y replicó-. Y… ¡Es amigo de Malfoy! Razones suficientes.

-Sí, ¿en qué mundo lo son?

A nadie le sorprendía el escándalo que armaba Rose. Hacía dos años, cuando Albus dijo que tenía una cita con una chica de Slytherin, ella se infiltró en una de sus clases para darle un pergamino kilométrico proclamando el error que cometía al relacionarse con gente de ese tipo. Y claramente, el argumento que más prioridad alcanzaba era que el hermano de la chica, Samuel Zabini, mujeriego reconocido, tenía como mejor amigo a Scorpius Malfoy.

Mark Nott observaba la escena como si se tratara de algo sumamente surrealista. Primero, porque le espantaba lo que decía la prima de su novia, y la segunda era que de verdad parecía estar hablando en serio. Se preguntó si había tenido un tratamiento psicológico en el hospital o si sus pastillas se le habían acabado, ya que nadie en sus cabales podía mencionar que el hecho de ser amigo de Malfoy demostraba que se trataba de una persona con serias deficiencias intelectuales.

Luego de una serie de intercambios vocales entre primas, la que decidió darle punto final a la estúpida discusión fue la menor:

-Te dejaré aquí, Rose. Estoy harta de que malgastes mi preciado tiempo en algo sin sentido cuando podría estar conversando con mi novio y su amigo –tomó la mano de Nott posesivamente y señaló con la otra al rubio-. Si me disculpas, iré a aprovechar el concepto que tenemos los Gryffindors sobre las fiestas.

La mirada de Rose se ensombreció por unos segundos, sacando pequeños gritos ahogados de los presentes. Incluso podían percibir cómo el aire que la rodeaba parecía extrañamente chocar y causar electricidad. Algo así como en las caricaturas animadas, aunque era intrigante porque esto no se trataba de una historia de ficción. ¿O sí?

Pues, como iba diciendo… Los más pequeños, o mejor dicho, los recién adolescentes de catorce años empezaron a retroceder lentamente dejando a la pelirroja sola en un radio de tres metros. Porque estaba enojadísima. No, más que eso. La tensión que se acumulaba a su alrededor era más poderosa que su mortal mirada de banshee rabiosa o sus nudillos apretados de escreguto de cola explosiva furioso. Oh, claro que no. Rose Weasley estaba cabreada y obviamente no se iba a quedar de brazos cruzados viendo como su pequeña prima iba tomada de la mano de un amigo de Malfoy y con éste a su lado como si fuera una persona normal.

-Estás equivocada, Lily –dijo Rose pausadamente. Ella se detuvo cuando la escuchó, pero no volteó. Su novio la miró extrañado-. Si tanto quieres estar de novia con él, tendrás que presentárselo a la familia. ¿Cómo crees que reaccionarían los abuelos? ¿Y nuestros tíos? Sin considerar a mi padre, claro –levantó la cabeza, mostrando un brillo malicioso en sus ojos celestes. De hecho, su rostro estaba radiante. Los espectadores abrieron la boca sorprendidos por ese cambio radical y Malfoy fue el primero en girarse para entender mejor a qué se refería-. ¿Y James? Tu hermano te haría la vida imposible. Oh, y tu padre… Después del hermoso espécimen que llevó Albus a la familia, créeme que aceptará cualquier chico que traigas a casa –finalizó con cierto aire de ironía.

Si alguna vez alguien se había preguntado cómo alguien tan espontánea, vulgar en vocabulario, medianamente irresponsable y que estudiaba el día antes del examen, podía estar en Ravenclaw, entonces las dudas quedaban despejadas con aquella revelación. Ni si quiera Lily, quien ya había pensando en las consecuencias que traería anunciar que se relacionaba con un Slytherin, había previsto aquel detalle: su padre.

El pasado no era un problema en la vida de los Potter. Sus padres parecían sufrir de cierta amnesia en cuanto a la guerra y todo ese rollo, porque cuando Albus les dijo hacía dos años que salía con una Slytherin, de apellido Zabini, para ellos no fue tema que su padre hubiera sido un mortífago. Sólo Rose y tío Ron habían armado un escándalo, pero nada serio. Con tal que él fuera feliz, entonces toda la familia lo apoyaría.

El punto es que ella era la menor de la familia. La pequeña niña del clan Weasley. Y se notaba en todos los sentidos: la más consentida, la que recibía regalos sin motivo de importancia, la que podía tomarse la libertad de pedirle a alguno de sus tíos el último pedazo de pollo aunque ellos se quedaran sin nada más que comer, etc. Era la pequeña joya de sus abuelos, tíos, primos y padres.

-Te odio –musitó la chica, volteándose para enfrentar a Rose, y entonces miró a Albus, quien seguía en su burbuja aparte con su novia-. ¡Y te odio a ti por salir con esa fulana!

-¿Qué pasa, Lily? –preguntó Nott, confundido. La cara de Rose pareció brillar aún más.

-Lo que ocurre es que soy la menor de la familia. Y en general, todos creen tener permiso en opinar sobre mi vida. Aunque eso pase con todos, al ser una familia enorme, pero… -suspiró cansinamente. La revelación de su prima le traía nuevas complicaciones-. Además, mi hermano trajo a esa hueca a casa en el verano. Enloqueció a mis padres.

-En idioma normal, es que tío Harry no dejará que su preciosa niñita traiga a otro ejemplar digno de un zoológico a casa –Rose caminó a ellos casi dando saltos de alegría, como si estuviera en un prado floreado. Por fin el día parecía sonreírle-. Mi consejo es que no sueñes en durar tanto con Lily, serpiente.

-¡Rose! –replicó la susodicha frunciendo el ceño-. No le digas eso… Ni se te ocurra hacerle caso, Mark.

-¿Entonces…? –se podía escuchar los engranajes del cerebro funcionar-. Yo te quiero, Lily. No creo que eso sea problema para tu familia.

La pareja pareció perderse en sus miradas y casi lanzaban diamantes, brillos y miel. Malfoy y Rose rodaron los ojos un poco incómodos ante esa visión, en especial la última.

-Creo que no es el momento para aquellas muestras de afecto –apuntó el rubio atrayendo la atención de Rose. ¡Ésa era su línea! ¿Por qué él decía lo que ella supuestamente debía establecer?-. Tal como dice Mark, no supondría problema. Sólo deben confiar en su relación y seguir tan felices como siempre.

-Tienes razón, Scorpius –asintió la chica relajándose. Sonrió-. Parece que se me está contagiando la paranoia de Rose…

El trío de nuevos amiguitos siguió su camino, quebrando nuevamente el humor de Rose, quien esta vez no se quedó cabizbaja y los fulminó con la mirada como si algún día pudiera lanzar bombas de fuego al estilo de superhéroes muggles.

Nadie se burlaba de ella. Nadie la dejaba sola así nada más. Nadie se podía ir sin tomar en serio sus palabras. Y absolutamente nadie podía llamar a ese hijo de un hurón por su nombre como si fueran íntimos amigos.

A una velocidad escabrosa, corrió hasta llegar detrás de su prima y hacerla voltear:

-¡Lávate la boca antes de llamarlo por su nombre! –señaló a Malfoy a pocos centímetros de su cara. Él la miró como si fuera algo peor que excrementos de trol y apartó su mano con suavidad, pero rapidez-. ¡Y no creas que te dejaré cometer esta locura! ¡No daré mi aprobación a esta relación!

-¿Y por qué necesitaría tu aprobación? –replicó la chica sacándole la lengua de una manera poco madura-. ¡No eres mi madre, Rose! Ya, déjanos tranquilos y consíguete una vida.

-¿Que los deje tranquilos? –inquirió, ofendida-. ¿Qué te obligaron a fumar? –puso sus manos en sus hombros y empezó a zarandearla mientras Lily entornaba los ojos-. ¡Ya sé, te inyectaron alguna droga!

-La única drogada aquí eres tú –Lily dio un pequeño mordisco a la mano derecha de Rose.

-¡Mi primita jamás había osado tratarme así! –se quejó mientras tocaba su mano haciendo un puchero-. ¡Es la culpa de ese degenerado! –señaló a Nott-. ¡Tú eres el culpable que Lily esté pasando por una etapa rebelde!

-¡Ya, déjalo tranquilo!

-¡Lo dejaré en paz cuando mis manos alcancen su cuello y él prometa alejarse de ti!

-¿Y qué tendría que hacer para ganarme tu aprobación?

Rose, Lily y Malfoy miraron impactados a Nott, quien ya estaba con la espalda chocando contra la pared para evitar que los dedos de la primera rodearan su cuello con intenciones homicidas.

Detrás de todo el miedo que su cuerpo irradiaba, existía mucha seguridad en su voz. No había ningún rastro de duda en su mirada, y a juzgar por la posición de su espalda, que era muy erguida, tampoco pensaba retractarse. Era bastante raro que alguien de su clase estuviera tan determinado. Normalmente, los "hijitos de papás forrados en oro" eran unos cobardes sin remedio. Se escapaban de las discusiones, no tomaban partido por ninguna opción para no quedar mal con nadie y ni siquiera sabían lanzar un buen puñete.

Tal vez por todas esas observaciones fue que Rose bajó los brazos y pareció adoptar una actitud más pasiva. O también cabía la posibilidad que estuviera realmente impactada por lo que había dicho. ¿Quién realmente iba a hacer el esfuerzo de tener su aprobación?

-Mark, por favor –Lily sonrió forzadamente-. ¿De qué hablas? No le sigas el juego. Mi prima tiene serios problemas de estabilidad mental –mostró con su mano a Rose, quien parecía abstraída en su propio mundo-. Mírala. ¿Le temerías a una chica que parece estar en la séptima nube gracias a los efectos de la marihuana?

-Pero si tantos problemas vamos a tener, entonces es mejor empezar aquí –dijo el chico asintiendo fervorosamente-. Estoy seguro que podré agradarle a tus hermanos y al resto de tu familia.

-Como si tener el apoyo de Weasley te sirviera de algo –bufó con sorna el rubio. Le dio una palmada en el hombro a su amigo-. Piensa bien lo que dices… ¿Por qué perder el tiempo en sus locuras?

-Tu familia es importante –replicó, obviando las palabras de su amigo-. Es lo mínimo que tengo que hacer para estar en una buena relación contigo.

-Scorpius está en lo cierto, amor –tomó su mentón cariñosamente-. No tienes que hacer esto por mí. Ya sé cuánto me amas y con eso me basta.

El brazo de Rose los separó al mismo tiempo que decía:

-Ya, ya, ya. Terminen con su momento cursi por ahora –ignorando la gélida mirada de su prima, Rose se giró hacia Nott-. Demuestra que eres una buena persona al preocuparte por ganarte la aprobación de la familia de Lily –él sonrió tímidamente-. La pregunta es si de verdad quieres la aprobación de los Potter y el clan Weasley. Muchas personas, varias personalidades… -se acercó hasta llegar a su lado y le dio un amistoso golpe en el brazo, como si fueran compinches-. Ganándote mi aprobación, te ganarías la aceptación casi de toda la familia. ¿Qué dices? ¿Tienes las agallas?

-¡Mark, deja de hacerle caso! –Lily se cruzó de brazos, molesta-. ¡Vamos! Oh… Scorpius, ayúdame a hacerlo entrar en razón –pero el susodicho suspiró diciendo que no le incumbía, aunque era una idea descabellada-. Esto es francamente…

-Sí, las tengo –dijo solemnemente el chico.

Como si alguien hubiera lanzado un encantamiento, para Lily todo se volvió cámara lenta: la boca abriéndose de Scorpius en un dejo de sorpresa, las miradas atónitas de los presentes, la manera en que Rose se reía y le daba varias palmadas en la espalda a su novio diciendo en una voz extremadamente lenta y deforme que le empezaba a caer bien por su entusiasmo, y la propia suya al lanzar la mayor exclamación de repudio ante la paranoia de su prima.

-Mañana nos vemos en la biblioteca, serpiente. A las tres en punto te quiero ver en la sección de Literatura muggle.

-¡Me la vas a pagar, Rose! –le advirtió Lily con menos calma que nunca en su corta vida-. ¿Qué vas a lograr con esto? ¿Tan aburrida estás que quieres arruinarme la vida?

-No diría aburrida… -puso su dedo índice junto a la boca, exagerando su gesto pensativo-. Más bien declararía que el día me cambió la cara. ¡Por fin algo bueno ocurre! –sonrió y le pellizcó las mejillas a Lily, quien se libró de sus manos enseguida-. Ayudarte a detener que sigas arruinando tu propia vida.

-Eres tan…

-Nos vemos. Felicidades por ganar el partido –les guiñó un ojo-. Ya sabes, serpiente. Biblioteca, Literatura muggle, tres en punto. No te atrevas a fallar.

Rose se alejó de ellos sintiéndose repentinamente más liviana. Y feliz. Todo lo complementaba la voz de su prima quejarse con Nott por caer en un plan tan vil como ridículo que ella había inventado. En esos mismos instantes empezó a preguntarse si quizás las peleas de parejas eran un pasatiempo. Al menos, en parejas que odiaba. Como Albus y Julie Godiat, o recientemente Nott y Lily… Sin embargo, el premio gordo se lo llevaría el estar en primera fila viendo a cualquier chica que fuera novia de Flint, diciéndole que su cara era tan asimétrica que en verdad ya no le causaba ternura. ¿Acaso sus padres lo habían creado con los ojos vendados? Aunque la idea de Malfoy, en vez de Flint, era mucho más tentadora.

Cuando llegaba al retrato de la Dama Gorda, éste se abrió y apareció Kate. Sin contar que la morena lucía cansada, le gritó a Rose que dejara de acosar a Malfoy.

-Lily está saliendo con Nott –anunció Rose dejando caer su sonrisa utópica para mostrar por primera vez su verdadera cara: de espanto-. ¡Mi pequeña Lily está saliendo con una serpiente!

-Traducción: amigo de Malfoy –murmuró Kate llevándose una mano a la cara, exasperada-. No es tu hija, Rose. Y aunque lo fuera, estás siendo demasiado melodramática –se la quitó para mirar sin obstáculos a su amiga. Al ver el extraño brillo en sus ojos, Kate preguntó:-. ¿Qué le hiciste?

-¿A qué te refieres?

-Tienes esa mirada… ¿Le pagaste a alguien para que hiciera el trabajo sucio y dejara su cadáver en el fondo del lago?

-Por supuesto que no. No estoy desquiciada –Kate arqueó una ceja, incrédula ante su comentario-. Sólo le haré algunas pruebas para saber si es digno de estar con Lily.

-¿QUÉ?

-En verdad, es demostrarle que ni en ésta ni en otra vida podría gozar el placer de poner sus escamosos dedos sobre su piel. Se arrepentirá de haberse metido con los Weasley.

-Lily lleva el apellido Potter, y nadie se ha metido con los Weasley –torció los ojos. Sabía que era un intento en vano pero debía permanecer indemne en su opinión-. Eres tú la que mete su nariz en vidas ajenas.

El discurso de la morena siguió, pero casi toda palabra fue desechada por Rose. Después de que Kate empezara a gesticular con sus manos una supuesta conversación entre Nott y tío Harry, la pelirroja le atajó el brazo, asustándola un poco. El movimiento había sido demasiado repentino.

-¿Cuánto se demorará ese chico de la barra en preparar un trago fuerte? Un tequila me vendría bien.

Su día había sido una mierda: práctica de quidditch comparable con una bomba nuclear arrasando toda Europa y el descubrimiento que su prima salía con uno de los mejores amigos de Scorpius Malfoy. Nadie podía negarle un tequila.

-No es por ser aguafiestas, pero… -suspiró-. ¿Recuerdas lo que pasó la última vez que bebiste por una causa justa?

-¡Sí, reivindicamos la fama de los Ravenclaws de ser empollones!

Sin decir más, Rose arrastró a Kate dentro de la sala común de Gryffindor. Antes de llegar a la barra, ambas se aseguraron de vengarse del tipo de Hufflepuff que le tocó el trasero minutos antes. Sólo pregúntenle al chico cómo logró quitarse los boxers después de una semana. No por nada, cuando Rose se lo proponía, había crecido en una familia que giraba en torno a las bromas. Cortesía de papá y tío "Sortilegios Weasley".

OoOoO

Una mañana típica para nuestra protagonista no era nada más ni nada menos que bastante relajada: despertar, conversar un rato con Kate o algunas de sus compañeras que le gustaría dormir más, luego ducharse, después darse cuenta que no había hecho algún deber (generalmente hablamos de Transformaciones o Runas Antiguas) y recibir los retos de sus compañeros porque les restarán puntos a su casa; desayuno en el Gran Comedor con el hermoso auspicio de los pasteles de fresa más deliciosos que haya probado en su vida y del zumo de calabaza necesario para empezar el día. De ahí sólo quedan dos opciones: correr a inventar algo que ocupe dos pergaminos y medio para entregárselo a McGonagall y ser "responsable" o inventar alguna excusa del tipo, "había veneno en las berenjenas de la cena y me enfermé". Y siempre seguido esto último de una mirada desaprobadora de la profesora, restan puntos a Ravenclaw, pero los vuelve a recuperar contestando alguna pregunta en la misma clase.

Ésa es, por lo general, las mañanas de Rose.

Sin embargo, la mañana siguiente de la fiesta de Gryffindor era sábado; por lo que no había clases. Y la pelirroja casi más pequeña del enorme clan Weasley sufría una resaca que la impedía levantarse de la cama.

-Eso te pasa por tomar dos tequilas seguidos –Kate apareció en el campo visual de Rose, tapándole la interesante vista al techo de la habitación de las chicas de sexto año de Ravenclaw. Le mostró un vaso con un líquido anacarado-. Bebe esto y deja de quejarte.

-No puedo moverme.

-Las resacas afectan a la cabeza, no al resto del cuerpo…

-Kate, no seas mala –hizo un puchero y parpadeó lentamente.

-Lamentablemente no soy hombre ni lesbiana, así que eso del parpadeo a velocidad tortuga no me afecta en lo más mínimo –sonrió, burlona-. Además, ¿cómo quieres que te dé la poción si no te sientas? ¿Boca a boca?

-Si haces eso, ten por seguro que mandaría una petición al ministerio para que te mantengas alejada de mí en un radio de tres metros como mínimo.

Se sentó como pudo y tomó la poción, cortesía de su primo James. Él era algo así como el "rey de las fiestas", porque estaba en todas. Incluso en las celebraciones más estúpidas, él incentivaba a sus compañeros a comprar cervezas de mantequilla y a quebrar tantas reglas como fuera posible de la escuela.

Después de ver la primera y hasta el día anterior única borrachera de Rose, se compadeció y le dio la receta de una efectiva poción para resacas. Había sido creada por sus tíos George y Fred, que en paz descansara, en su época escolar y todos los primos la habían heredado. Era la salvación para recomponer el dolor de cabeza, las ojeras y la sensación de oír tres mil veces amplificado cualquier ruido cercano.

-Me pregunto por qué todas las curas milagrosas tienen que saber tan mal –comentó la pelirroja con evidente asco. El sabor de la poción permanecía en su paladar, casi enfermándola-. Es como si el primer sabio en pociones hubiera dicho: "oh, estoy tan aburrido… haré que este recomponedor de huesos tenga sabor a los calzoncillos sucios de mi tatarabuelo Frankie".

-¿Por qué Frankie? –Kate tomó el vaso y lo dejó encima de la mesita de noche.

-No sé. Es como el nombre de un anciano casi calvo y con esos vellos asquerosos en el brazo… -se alzó de hombros-. El punto es que luego de eso, todos los que crean pociones, hacen que tengan sabor a mierda.

-Realmente dudo que haya algún dogma de la mierda en el gusto del ser humano.

-Oye, sí –asintió, pensativa-. Quizás la clave de la mentalidad de la humanidad esté en la mierda. Los desechos, después de todo, son el producto de nuestro primer instinto: comer.

-Mira, me parece sumamente interesante tu tema, Rose –hizo una mueca no muy convencida-; pero, antes de hablar de mierda, ¿no tenías que reunirte con el novio de Lily?

-Por supuesto que sí. Nos íbamos a reunir… -abrió los ojos como platos-. Dime que no son las diez de la mañana.

-No lo son –respondió ella resueltamente.

-¡Mentirosa! –Rose se desprendió de sábanas y frazadas y gateó por encima de la cama, hasta llegar a los pies de ésta para poder ver el reloj que colgaba de la pared-. ¡Son las diez!

-Me pediste que no te dijera que fueran las diez. Y lo hice.

-¡Tengo que domesticar a un Slytherin y ya llegué atrasada!

En un acto digno de admirar, la chica estuvo vestida en menos de dos minutos. Un minuto y cuarenta y cinco segundos, para ser exactos. Y con méritos, puesto que metió su cabeza por el agujero que resultaba ser la manga de la blusa y Kate tuvo que intervenir tirando de la prenda para lograr liberar la cabeza de su amiga de la manga.

Buscó su mochila en una de las tantas esquinas de la habitación y tomó un tintero, pluma y unos rollos de pergaminos, ignorando las quejas de su amiga:

-¡Esos pergaminos son míos, ladrona! Papá me los compró en Roma.

-Los pergaminos sirven para escribir en China, Roma y hasta en la casa de mis abuelos, así que no importa.

-¿De verdad no serviría para hacerte desistir de esto, convertirme en tu esclava y hacer tus deberes por un mes? –preguntó apoyándose junto a la puerta. Rose le dijo que no-. ¿Y si me hago un uniforme y me convierto en una animadora tipo muggle del equipo de quidditch?

Rose terminó de recolectar todo lo necesario mientras su amiga se preguntaba cuándo había pensando en todo eso y si tenía un plan, siendo que la noche anterior no estaba en las condiciones óptimas para siquiera caminar derecha sin caerse.

-Vamos, Kate –le puso una mano en el hombro-. Ambas sabemos que a pesar de ser responsable de tus promesas, tu espíritu por el deporte es tan decadente que preferirías besar a un dementor antes que cantar alguna porra por Ravenclaw.

-Odio que me conozcas tan bien –murmuró antes de suspirar-. Bueno, al menos tenía que intentarlo.

-Nos vemos en el almuerzo –abrió la puerta-. Y asegúrate de guardarme el mejor trozo de carne. No quiero quedarme con las sobras.

Una vez que se había ido, Kate se quedó mirando la puerta unos momentos. Quería mucho a su amiga, pero sabía que intervenir en la relación de su prima con ese Slytherin no iba a terminar nada bien. No por nada, la razón principal es que Mark Nott era amigo de Scorpius Malfoy. El Némesis de Rose.

Sin mucho ánimo de seguir pensando en eso, decidió entretenerse. No por nada era agradable reírse de sus compañeros empollones que se la pasaban todo el rato pegados a los libros y desaprovechaban un hermoso sábado soleado como ése. Encantar alguno de los textos resultaría una buena opción… "Kate Harrison es lo mejor que le ha pasado al mundo después de las ranas de chocolate".

OoOoO

La biblioteca estaba vacía. Literalmente. Ni una mosca volaba, lo que podía indicar que hasta los insectos y posiblemente otros animales tuvieron una agitada noche parrandeando. Madame Pince dormitaba sobre su escritorio, lo cual no era novedad, porque ya siendo una de las profesoras más ancianas de la escuela, parecía recuperar sus años de cautela novata ante cualquiera que ingresara en la biblioteca. De hecho, su sueño era tan pesado y recurrente, que muchos ya ni se atrevían a despertarla para llevarse los libros, sino que los sacaban y luego los devolvían cuando terminaban de ocuparlos. Eso si se acordaban de hacerlo. Sólo los Ravenclaw y algunos Hufflepuffs los regresaban. Por eso a fin de cada mes, los profesores jefe de cada casa hacían una revisión en cada habitación, llegando al final del día con una bolsa llena de los volúmenes más diversos y extraños.

Mark Nott miraba de vez en cuando a la enorme puerta, claramente nervioso. Mientras que a su lado, Scorpius Malfoy hojeaba algunos libros, obviamente aburrido.

-No podría encontrar peor manera de empezar un sábado –comentó el rubio alzando una ceja ante una ilustración de un libro. Era Julieta, de la clásica obra trágica de Shakespeare, tomando la espada de Romeo para matarse-. Despertar para encerrarme en la biblioteca, en la sección muggle y soportando los desvaríos de Weasley. Por cierto, ¿dónde está la campeona de la paranoia mundial? –cerró el libro fuertemente-. No la veo por ningún lado.

-Anda a un oculista, Malfoy. No creo que le temas a un sanador, ¿o sí?

La susodicha estaba frente a ellos. Y ciertamente en un aspecto que ambos consideraron como sorpresivo: pelo desordenado, ojos levemente hinchados, la ropa mal acomodada y con una tostada a medio morder y colgando de sus dientes.

Dejó su mochila encima de la mesa y se sentó sin decir nada. Terminó de engullir la tostada y lamió la mantequilla de sus dedos.

-Esto no es el Gran Comedor, Weasley –dijo Scorpius, enarcando las cejas en un gesto propiamente suyo cuando algo le llamaba la atención-. ¿Y qué tienes en tu cabeza?

-Gracias. Al menos ya sabemos que no tienes problemas de vista… ¿A qué te refieres? –se llevó una mano a la cabeza, sin tocar nada extraño. Mark negó con la cabeza y él señaló sobre sus ojos-. Oh, mierda –murmuró al palpar una gruesa línea que abarcaba toda su frente-. Metí la cabeza en la manga de la blusa cuando me vestía. No creí que de verdad me estrangularía hasta el punto de dejarme una marca –buscó su varita en la mochila.

-Bueno… -el rubio balbuceó mientras observaba junto con Mark todas las cosas que sacaba de las entrañas de su bolso: pergamino, tintero, pluma, una revista, varias cajas de ranas de chocolate vacías, unas gafas de sol, un collar, papeles de goma de mascar, dados, un oso de peluche y finalmente, su varita-. Creo que es momento para repetirte que puedo pedirte una cita en San Mungo cuando quieras para evaluar las razones que tuviste para aceptar que ella te… -puso una mano en el hombro de su amigo-, ella te…

-Llamémoslo clases particulares sobre los Potter y los Weasley –Rose sonrió antes de pronunciar un hechizo y hacer que la marca desapareciera-. Un entrenamiento para lograr entrar en la familia.

-Un entrenamiento para sucumbir al horror y la locura.

-¿Perdón, Malfoy? –su boca se crispó-. ¿Tienes acaso un problema? Yo hablé ayer con Nott, no contigo. No sé qué haces aquí.

-No dejaré a mi amigo a solas con una demente como tú –respondió simplemente.

-Oh, lo siento si todo te incumbe a ti, señor-me-amo-solo-a-mí.

-¿Por qué siempre tienes que ser tan agresiva? –exigió, inclinándose en su asiento-. Siempre que hablamos, terminas insultándome.

-No puedo ser amable con especimenes como tú.

-Es como si tuvieras alguna disfuncionalidad en el cerebro –siguió sin hacerle caso. Rose frunció el ceño y su cara enrojeció. Una alarma se encendió en su cabeza-. ¿Acaso eres bipolar? ¿Problemas de personalidad? Porque te he visto comportarte como una persona con otros y me llama la atención.

-No sabía que ahora eras psiquiatra. ¿Dónde sacaste tu título? ¿En la universidad de los Palo en el Culo? –los ojos del rubio se ensombrecieron-. ¡Ves! –lo señaló-. ¡Naciste con esa cara, Malfoy! Siempre te pavoneas por ahí con esa cara.

Ambos se acercaban cada vez más, como si cada palabra fuera un combustible que necesariamente servía para inclinarse sobre la mesa. Faltaba poco para que se pusieran sobre ésta y empezarán a comunicarse al más puro estilo cavernícola: con los brazos en alto y usando sus varitas como bates para pegarse.

-¿Con cuál cara?

-Esta misma. Como si estuvieras oliendo mierda y…

Miraron a Mark, quien se contorsionaba de risa en su silla. Tenía hasta lágrimas en los ojos, lo cual fue sorpresa para los dos. Se había quedado callado escuchando la milésima discusión que mantenían a lo largo de sus años escolares y sus ojos pasaban del uno al otro, como si estuviera presenciando un partido de tenis en primera fila. Y había empezado a reírse bajito, y enseguida estalló hasta sentir que su estómago dolía y los ojos se le empañaban.

Se limpió una lágrima y trató de controlar su respiración para poder hablar. Ya hecho, dijo:

-Sabía que me divertiría estando junto a ustedes dos –inspiró profundamente y se compuso, poniendo las manos sobre la mesa-. Me encantaría seguir oyendo sobre la fascinante cara de Scorpius, pero podríamos empezar, ¿les parece? Quedé de salir a caminar con Lily antes del almuerzo y no quiero llegar atrasado.

-Por mí excelente, pero no es mi culpa que tu acompañante sea un cretino –se excusó, cruzándose de brazos.

-Amigo, compórtate –Mark le dio una palmada en la espalda. Rose se preguntó por qué los hombres siempre se entendían a través de golpes-. Hazlo por mí.

Scorpius miró a Rose, quien guardaba algunas cosas en la mochila para despejar la mesa, y después de respirar aire sonoramente, algo así como un suspiro, asintió para acomodarse en la silla.

-Terminado su pequeño momento cursi de amistad… -sacó un pergamino y se dio cuenta que tenían motivos de flores y corazones rosas. Kate sí que es femenina, pensó tratando de pasar por alto ese detalle. Se lo entregó a Mark y deslizó el tintero con la pluma hacia él-, es hora de empezar la primera lección del día.

-¿Cuántas son en total? –preguntó él luego de mirar la decoración del pergamino.

-Depende de ti. Tienes buenas calificaciones y nunca has tenido un castigo, así que asumo que eres buen estudiante –dijo con una sonrisa bastante cordial en el rostro. En otras palabras, falsa. Rose se reía en su interior, pensando que le sería imposible pasar esta clase-. Nos encontramos en la sección de Literatura muggle, porque la mayoría de obras que hay aquí son de amor –tomó el libro que antes ojeaba Scorpius y lo mostró-, Shakespeare es considerado uno de los románticos por excelencia en el mundo occidental muggle. Lo que tienes que hacer es escribir una composición de por qué te gustó Lily.

-¿Algo así como un poema? –inquirió, tomando la pluma. Rose negó con la cabeza mientras fulminaba con la mirada al rubio, quien parecía contenerse en decir algo-. ¿Una obra de teatro a lo Shakespeare?

-Claro que no –dejó el libro para no distraerlo-. Un ensayo. Sin límite de palabras y de estilo libre… Algo así como si le estuvieras hablando a un amigo de tu novia.

-Considerando que es imposible usar el verbo "hablar" en una carta… -murmuró Scorpius, pero al ver la mirada que Rose y Mark le dirigieron, tosió-. Vale. Fue la última vez.

Una vez que Mark se dispuso a escribir, Rose miró hacia todos lados sin saber qué hacer. Además de ver casi telarañas en los estantes, porque los libros escaseaban, se fijó en una fea mancha del techo. Parecía de humedad. O como si alguien hubiera lanzado deliberadamente una bomba apestosa bajo sus narices.

Tratando de no posar sus ojos en su Némesis, tomó nuevamente el ejemplar de las obras completas de Shakespeare y empezó a hojearlo. Había ilustraciones hermosas, aunque algunas no se relacionaban en nada con los personajes. Por ejemplo, Catalina de la "Fierecilla Domada" debía verse ruda y segura, pero en cambio, en el dibujo aparecía una chiquilla dulce y vestida de colores tan puros como el cielo. ¿Acaso el dibujante había reprobado primer grado en la escuela muggle? Porque eso era tener serios problemas de lectura.

-Listo –dijo Mark luego de varios minutos. Dejó la pluma en el tintero y le iba pasar el pergamino a la pelirroja, pero ésta hizo una seña para que leyera en voz alta-. Vale… -se aclaró la garganta-. Lily Potter me encanta porque es todo lo que me atrae de una mujer. Tiene la palabra justa en el momento indicado: consuela en la tristeza, anima en la culpa, se entusiasma en la alegría, escucha en la nostalgia, aconseja en la duda. Y más. Tiene una seguridad que me inquieta y está dispuesta a proteger las causas que le parecen justas, a veces sin tener la verdadera noción de las consecuencias. Y su corazón… Ella es tan…

-Mal –le interrumpió con firmeza. Él despegó los ojos del pergamino, impactado-. Mira, si no tuviera esta jaqueca, créeme que habría salido corriendo con eso.

-Pero… -abrió la boca varias veces.

-Puede ser que sientas eso por ella ahora. Repito: ahora, en el presente –dijo al ver que Scorpius iba a intervenir-. Quiero que me digas por qué te gustó en primer lugar. Qué te atrajo de ella cuando aún no la conocías bien.

Asintió y tomó otro pergamino para disponerse a reescribir el pequeño ensayo.

-¿Y qué tanto me miras, eh? –volteó, molesta hacia el rubio.

-Estás frente a mí. Y creo que un ser humano despierto es mucho más interesante de mirar que a Madame Pince produciendo un río de baba por allá –contestó, señalando hacia la profesora.

-Tus ojos perfectamente podrían dirigirse a otro sitio… No porque tú estés frente a mí, te acoso.

-¿Llamas el hecho de observar, un acoso? –una sonrisa incrédula se formó en sus finos labios-. Has llegado a un nuevo nivel en exageración, Weasley.

-No exagero. Sólo rectifico hechos obvios. ¿Alguna queja con ello?

-Varias –dijo resueltamente.

-Eh… Listo –anunció Mark ignorando el fuego imaginario que se lanzaban por los ojos. Rose se acomodó en su silla para escuchar mejor-. A Lily ya la conocía por ser una del clan de los Weasley y por ser la hija de Harry Potter. También, su pelo no es difícil de ignorar. Así como sus interesantes intervenciones… Una tarde salimos de Pociones, y tenía que ir a la lechucería a encontrarme con mi hermano menor, quien va tercer año, como Lily, y lo encontré discutiendo con unos Hufflepuffs por… ¿Ahora qué?

Las cejas de Rose casi desaparecían de su frente, tan arqueadas que las tenía. Su expresión era indudable: aburrimiento.

-¿Eso le dijiste a este pseudo-hombre en esa situación? –movió la cabeza para apuntar a Scorpius, quien suspiró ante el nuevo calificativo que le había dado-. Asumo que desde allí empezaron a frecuentar, ¿no? –él asintió-. Entonces, hablaste con tus amigos luego y tuviste que decirles algo sobre Lily…

-Es que…

-Te lo explicaré de esta manera –carraspeó y cambió la voz a una octava más grave:-. "Oh, Mal... Scor… Malfoy, acabo de hablar con Lily" –nuevamente cambió la voz, pero ésta vez a una aguda, muy de niña-. "¿Oh, en serio? ¿Y qué pasó?". "Nada, hablamos y quedamos de ir a Hogsmeade la siguiente semana". "Genial. ¿Y qué le viste?". "Oh, es que sus ojos… Son tan seguros. Y la manera en que defendió a mi hermanito fue admirable. Y la forma en que tiene las justas palabras para cada ocasión… Me atrajo como un imán…" –volvió a carraspear-. ¿Bien? ¿Entendiste mi punto?

-Creo que sí –sacó la punta de la pluma del tintero-. Pero hay algunas cosas que se reservan sólo para hombres.

-¿Y qué? –preguntó resueltamente. Ambos chicos se miraron entre ellos con algún mensaje que no pudo descifrar y luego a ella. Mark Nott alzó la mano, y balbuceó letras que no tenían ningún significado-. Si quieres decir lo obvio, hazlo, Nott –dijo después de entender a qué quería llegar. Se irguió para realzar su figura-. Soy mujer. Tengo pechos, hormonas y más. ¿Acaso no puedes decirlo sin abrir la boca como un retardado? –él se reclinó en su asiento, nervioso-. ¡A eso me refiero! -golpeó la mesa con una mano, decidida-. Necesitamos algo de honestidad aquí, Nott. La familia de los Weasley y Potter se compone primordialmente por hombres, y no todos son unos celosos empedernidos por cuidar la compostura. A veces la sinceridad se valora porque nos define como normales en este mundo.

-Es que…

-Mira, Nott –Rose suspiró, tratando de no alterarse. Ya le quería pegar con el volumen de Shakespeare por cabeza dura-. Aprende a llamar cada cosa por su nombre. Pechos como pechos, vergüenza como tal, atracción a primera vista como uno… y vagina como vagina –agregó, sólo para reírse por la expresión escandalizada de su rostro-. Oye, no seas tan conservador. No me digas que ni siquiera puedes oír partes del cuerpo humano.

La pelirroja no pudo evitar reírse y hasta ahogarse, mientras le dolía el estómago como si hubiera hecho más de mil abdominales. Mark Nott era tal como se lo imaginaba: un chico que se daba aires de simpatía y relajo ante cualquier evento, pero no era más que un pobre conservador. De tipo medieval. El hecho de no poder decir que Rose no era hombre por evidentes partes de su anatomía no era más que una comprobación.

Ante la sorpresa de su Némesis y Nott, ella se empezó a levantar.

-¿Qué haces? –preguntó Mark rápidamente.

-No seguir perdiendo mi tiempo –dijo escuetamente. Guardó algunas cosas en su mochila y se quedó con los dados un poco más. Levantó la mirada hacia el novio de su prima-. Te dije que había que tener agallas para entrar a la familia. Y evidentemente, tú no las tienes.

-Eso no lo afectaría en nada –irrumpió el rubio, animando más a su amigo. Rose frunció el ceño-. ¿Por qué te importa todo esto? Weasley te asusta, nada más. No necesitas clases-

-Si no eres capaz de desinhibirte un poco y ser sincero, nunca podrás llevarte bien con James Potter y Dominique Weasley –al decir aquello, sólo faltaba que en la cabeza de Mark aparecieran antenas para captar hasta el más mínimo detalle de su voz-. Los más deslenguados de la familia y los que, al ganarse su simpatía, también le caes bien a otros más.

Sin decir más, se giró.

Luego de algunos pasos, Rose quiso hacer un baile de la victoria. ¡Había conseguido que Mark dejara a su prima! O al menos, así pasaría. Se encargaría ella personalmente de acorralar a James la siguiente semana para contarle casualmente que su hermanita menor sale con un Slytherin. Y James los odia. Algo así como Rose, pero algo más creíble, porque él simplemente no trata con ellos y sí los ve como personas.

-Weasley, espera –se detuvo, algo sorprendida. Miró por el hombro hacia la mesa y vio que Mark Nott estaba de pie. Su amigo simplemente lo observaba con curiosidad-. La verdadera razón por la que me fijé en Lily fue por… -inspiró con profundidad, como si eso le fuera a dar coraje. Rose se giró con inquietud. ¿Iba a decir lo que realmente creía que diría? Y qué redundante pensaba-. Porque tiene un trasero espectacular. Y desde principios de año la miraba más de la cuenta por eso.

Marcus Nott, hijo de Theodore Nott y Daphne Greengrass, no sólo se había osado a decir la palabra "trasero" en un lugar altamente público. No, señoras y señores. También reveló ante una mujer, y no cualquiera, sino la prima de su novia, que lo primero que sintió por ella al conocerla fue una atracción puramente física por su anatomía.

-¿Es eso lo que querías oír, no? –preguntó sin una pizca de vergüenza-. Eso dije a Sam y Scorpius. Lo recalqué cuando quedamos de salir a Hogsmeade la primera vez.

-Pues… -la jaqueca de Rose se triplicó. Sus planes se habían ido al caño-, sí. Exactamente eso te pedía –murmuró tratando de ordenar sus pensamientos.

¿Quién se creía él para arruinar su felicidad? Ya tenía en su mente un perfecto panorama de James topándose con Nott en un pasillo poco visitado y usando cualquier método para espantarlo de su hermana. Entonces él se iba para nunca más volver, desapareciendo así de la vida de Lily. Obviamente de fondo hay una música de película épica, cuando el ejército de los chicos buenos gana. Y no podía faltar una iluminación que resaltara los colores del futuro de su prima sin la serpiente. Algo así como feliz: un torbellino de tonalidades. Ah, y las típicas explicaciones al final de las películas muggles: "Cuatro años después, Lily se graduó de Hogwarts y salía con un chico que colaboraba activamente a salvar a los niños de África"…

Tosió, y lo más veloz posible, trató de concentrarse en la situación actual. De una manera u otra debía conseguir que Lily dejara de salir con él. Y todos los recursos servían.

-Pasaste la prueba, Nott. Felicidades –dijo, acercándose con una gran sonrisa hipócrita. Pestañeó un par de veces para darle más sinceridad a su actuación-. Me has demostrado que sí puedes ser honesto cuando se necesita.

-Er… ¿una prueba? –preguntó él, y ella asintió-. ¿No dirás nada a sus hermanos de lo que admití, verdad? Me colgarían vivo.

-Por supuesto que no –quizás si lo haga, pensó-; jamás te humillaría de esa manera –pero te lo mereces por desvivirte por el trasero de mi primita, se dijo-. ¿Quién piensas que soy? ¿Una lunática?

-Bueno… -dio un golpe a Scorpius en el hombro evitando que él respondiera porque diría que sí-. No lo sé. Sólo tenía que asegurarme. En fin, ¿qué significa que pasé la prueba?

Que no tienes idea de lo que te espera: la humillación será tu inminente caída, pensó Rose con una risa diabólica. Mental, por supuesto. No se reiría delante de ellos de esa manera.

-La verdadera clase comienza el martes, luego de Encantamientos. Nos vemos aquí mismo –dijo pausadamente, y tomó el tintero, la pluma y los pergaminos restantes-. Ya que eres honesto, tus primeros objetivos serán James y Dominique.

Se retiró después de despedirse con un movimiento de mano. Necesitaba un analgésico urgente, porque la poción no le había hecho efecto. Aunque tenía serias dudas que el dolor de cabeza ya no era provocado por su borrachera. De hecho, ya lo había sentido antes. Y siempre la causa de él era el estúpido, arrogante, superdotado cerebralmente hablando, energúmeno de…

-Si te gusta la sinceridad, Weasley, déjame decirte que no heredaste el cuerpo de Lily. Pero tu trasero no está tan mal… Sólo le falta algo de equipaje a tu cajuela –añadió con voz divertida-. ¿Qué? –preguntó en voz baja. Seguramente su amigo lo había regañado-. Ella dijo que la honestidad era clave. Si también estaré contigo en esto, pues que me sirva de algo, ¿no?

Scorpius Hyperion Malfoy.

Desde ahora en adelante, se dijo mientras salía de la biblioteca, nunca más consideraría el nombre de Albus horrible. Los padres de Malfoy debían estar en un coma etílico para llamarlo así. ¿Hyperion? ¿Qué era eso? ¿El nombre de una droga muggle? Vamos, que su tío Harry no podía compararse a Hyperion… pero simplemente porque él era su tío y no un Malfoy. De ser así, en verdad consideraría analizarlo psicológicamente por nombrar así a Albus.

En fin. El problema central era otro: deshacerse de Nott no sólo significaba que dejaría a su prima en paz, sino que podría dar una lección a Malfoy. Le ganaría de una vez por todas, como en un enfrentamiento decisivo.

Si él quería una batalla, ella le daría guerra. Con grandes cañones y se pintaría la cara con rayas de colores; porque los amigos de Scorpius Malfoy eran sus archienemigos.


N/A: Lo siento la demora, aunque no fue tanta. Esperé terminar de escribir el cuarto capítulo del fic para poder publicar éste. Quiero estar adelantada respecto a lo que ustedes leen, así luego no tendré problemas enfrentando la trama y todo eso.

Este capítulo fue sugerido por mi beta para que se llamase "Cuestión de culos", nombre el cual casi uso, porque tiene razón. Vamos, que me parece demasiado de película romántica que los personajes se enamoren inmediatamente sin haberse sentido atraídos físicamente en algo. Y Rose piensa tal cual xD. Esto fue una pequeña crítica a todas las historias que nos hacen creer que el amor es inmediato (aunque hay casos, no lo niego).

Muchísimas gracias por sus reviews. Son un encanto. Y ya saben que si me mandar reviews, me hacen feliz y al estar de buen humor, puede que suba el siguiente capítulo más rápido.

El siguiente capítulo es… divertidísimo. Al menos eso creo. Un mega LOL total., todo gracias a Rose, James Potter Jr. y Dominique Weasley.

Besotes, chau.