Capítulo 2.
Bra entonces se despidió de las chicas, tenía que irse a trabajar con una compañera de universidad ya que tenían un gran proyecto en clase así que no podía perder mucho su mañana. Se disculpó con sus dos amigas prometiendo volver cuando se desocupara y a Pan no le importó demasiado, tenía todo el tiempo del mundo para estar con Bra y entendía que estuviera ocupada, además quería descansar y actualizarse con Marron, eso era lo único que necesitaba por el momento, de hecho, un café, Marron y sus historias y la vista del tempestuoso mar por la ventana de Kame House.
- ¿No te molesta el viento y las alturas? – consultó a su amiga.
- No soy una embarazada muy complicada – explicó Marron ofendida – Vámonos antes de que llueva.
Entonces Pan la tomó entre sus brazos y emprendieron vuelo hacia la isla en donde quedaba la casa de los padres de Marron, riendo y hablando se les hizo el viaje más corto de sus vidas, en un segundo ya estaban caminando por la arena hasta llegar a la puerta de entrada de aquella casa rosa.
- ¿Mamá? ¿Papá? – gritó la rubia, estridente.
- ¿Has llegado, Marron? ¿Dónde estabas? – Krillin saltó saliendo de una habitación y al ver a la misma Pan, la hija de Gohan, en su sala de estar, casi se va de espaldas - ¡PAN! Pero cuanto has crecido, así que a esto fuiste hija, ¿Por qué tanto misterio?
- Pan no quería que lo supieran muchas personas, así que papá, si te encuentras con alguno de los conocidos no lo arruines – le pidió Marron.
- Bueno – Krillin saludó a Pan y ella a él con mucho cariño antes de que se fuera al rato.
- ¿Y tu mamá? – preguntó la pelinegra tomando asiento en un sofá.
- Yo creo que debe estar con Bulma – explicó su amiga sin tener una idea de dónde estaba su madre de verdad – Bueno estamos solas, ¿Quieres algo de beber o comer? – consultó.
- Un café, quizás – dijo Pan acariciando la panza de su amiga, quien se había sentado a su lado hace unos segundos – Hola bebe ¿Cómo andas? Consentido, ¡Tu madre es una chica muy buena! Pero aún no conozco a tu padre eh, ¿Cuándo lo conoceré? – protestó frunciendo el ceño y mirando a la rubia en busca de explicaciones.
- Ya lo conocerás, viene todas las tardes – sonrió Marron con una mirada de amor.
- ¿Lo quieres? – Pan la interrogó con una ceja alzada.
- Mucho, y que el niño sea de él es lo correcto, yo lo se, él es el indicado – explicó – Se llama Mars y es un año mayor que yo…
- Me tendrás que contar cada detalle eh, pero por lo menor me dijiste lo importante y oye… ¿Es niño? - Marron asintió al ver a su amiga tan emocionada con la noticia – Tu tía Pan te enseñará a ser fuerte, muy fuerte, de los mejores… - volvió a hablarle a su vientre.
- Pan, por favor – la rubia meneó la cabeza.
- Vamos a la cocina...
Pasaron la tarde charlando sobre la historia de amor entre Marron y Mars, Pan secretamente la envidió, había encontrado el amor luego de todo, no como ella, quien aún luego de andar con un par nunca dio en el clavo y dejó de intentarlo, se alejó de los chicos, los repelía, solo quería a uno y casualmente era imposible. Hablaron de las proyecciones, de un nombre para el niño, de lo felices que estaban Krillin y 18 por ella y por ser abuelos, de que Bra siempre le acompañaba cada vez que no tenía deberes en la universidad, de todo, de todo eso que no se contaron por teléfono en 5 años.
- Ma, la dueña de la pensión en donde yo me quedaba me enseñó antes de venirme la receta de un arroz exquisito, ¿Quieres que cocine hoy para ustedes?
- Pan, ¡Pero que sorpresa! – la rubia se sorprendió gratamente - ¿Cocinas?
- Bueno solo esa receta, es exquisita y no iba a desaprovechar la oportunidad de aprender a hacerme mi propia comida – sus ojos se volvieron dos esferas brillantes – Aparte, querría agradecerte a ti y a tu familia el poder quedarme aquí, así que, por favor, déjame cocinar hoy.
- Si te hace feliz – se encogió de hombros – La cocina está por el pasillo a la derecha, la última puerta.
- ¡Voy! – Pan se desapareció y Marron se quedó en la sala de estar haciendo zapping en la TV hasta que encontró un programa de humor y se comenzó a reír a lo grande con unos locos que hacían de todo para golpearse a si mismos y no sentir dolor.
- Siempre viendo tonterías – alguien llamó su atención y ella se espantó tanto que soltó un chillido ahogado.
Solo se calmó al saber que era Goten entrando por su ventana como era usual.
- ¡TONTO! – soltó luego lanzándole un cojín con fuerza – No asustes a una embarazada.
- Lo lamento, venía a traerte un regalo – sonrió el pelinegro – Bueno, mejor dicho un regalo para Kazuo.
- ¡No se llamará así, Goten! ¡Supéralo! – lo retó Marron – Lo lamento, no quería sonar ruda pero no me gusta para nada ese nombre.
- Seguramente a Mars si – Son le enseñó la lengua, la joven rodó los ojos divertida.
- ¡NO! Cuando se lo comenté me dijo que era feo – ella también enseñó la lengua.
- Marron, ¿Qué pasa? ¿Con quién estas? – Pan salió con un gorrito de cocina y un delantal sobre la ropa y no previno que quien la veía desde el otro lado de la habitación era su tío, su siempre buen mozo tío Goten, con ese pelo alborotado y esa sonrisa tan parecida a la de Goku, la cual se borró al verla.
- ¿Qué haces tú aquí? – gruñó él cambiando de humores en tan solo una milésima de segundo.
Pan no contestó, definitivamente Goten la odiaba y eso la dejaba sin palabras, cuando partió al extranjero a los 18 años él fue quien más prometió extrañarla; recordaba sus abrazos, sus palabras, ¿Dónde habían quedado todo eso por un mal entendido?
- Iré a vigilar que no se te queme lo que cocinas – Marron se largó rápidamente, Goten saltó de la ventana y quedó de pie frente a su sobrina.
- Pan – soltó duramente.
- ¿No crees que es momento de hablar? He oído que eres quien más ha criticado mis acciones sin saber – ella comentó con decisión.
- ¿No crees que tus acciones no fueron las correctas? No creo que haya nada de qué hablar, tú predicabas querer a mi mamá y fuiste la primera en ausentarte…
- No me necesitaban aquí – Goten la miró, inexpresivo y en silencio, rabioso.
- Mamá te necesitó los últimos días – dijo furibundo.
- Ella debe saber en donde esté que fue para mejor que no viniera…
- ¿Qué no ves lo que dices? ¿Dónde diablos tienes el corazón? Se te pudrió, al parecer – le gritó, resentido, al fin luego de años explotando todo lo que tenía adentro sobre ella y sobre su madre, estaba destruido y ahora ella volvía.
Pan comenzó a llorar en silencio, se había prometido no hacerlo pero eso la superaba, Goten era un idiota, un tonto que no escucharía de razones, un tonto que la hacía sentirse como basura, que la hacía sentir que todo lo que pasó, que todo ese dolor que vivió aislada del mundo, no valió de nada.
- Ya está casi listo tu arroz, y huele muy bien... – dijo Marron alegre, pensando que les había dado el tiempo suficiente como para amistarse y ahora estar felices, pero en vez de encontrarlos como ella quería, encontró a Pan dando pequeños espasmos, llorando sin duda, frente a un Goten que la miraba sin compasión, apretando los labios y los puños – Goten vete de aquí.
- Marron – la miró.
- Deja el regalo, muchas gracias, pero vete… - abrazó a Pan por atrás – Yo se que es duro para los dos, pero esta vez le tengo que dar la razón a Pan, porque la tiene.
- No la tiene, ¿Qué no ves? Abandonó el país y a mi madre cuando más la necesitaba, y ahora que no está vuelve, ¿Para qué volviste? – le espetó en su cara.
- ¡Goten! – Marron se puso entre tío y sobrina – Yo la hice volver, es por mi ¡Y ahora vete! Muchas gracias por la visita y el regalo – miró al sofá en donde había un muñequito de felpa – Está muy lindo, de verdad – comentó con amargura.
El pelinegro salió por la ventana enfurecido y emprendió vuelo convertido en súper saiyajin lejos de ahí. No podía entender por qué estaba ELLA allí, ¿Por qué había vuelto un año después? ¿Qué tanto le costaba volver cuando todos se lo pidieron? Cuando él se lo pedía a gritos esos días tan tormentosos ante la agonía de Chi-chi, ÉL la necesitaba, él la necesitó tanto, Pan era la única que podía comprenderlo, Gohan fue frío ante esa partida, solo se pasaba el día diciendo que era "Natural" y cuando buscaba un refugio Gohan no era capaz de dárselo; nadie estuvo con él, ¡Ni Trunks pudo entenderlo! Él confiaba en su sobrina, la quería de vuelta pero nunca apareció y eso no se lo perdonaría, ella se convirtió en un ser despreciable, y ni aunque volviera con su carita de pena un año luego de lo que pasó cambiarían las cosas.
Fue al apartamento de Trunks dispuesto a proponerle que fueran a destruir algunas rocas en el desierto o a entrenar en el océano, una sola pelea ¡Que va!, no se quedaría con toda esa rabia, no se podía contener por demasiado tiempo y lo mejor que podía hacer para quitársela de encima era eso. Cuando entró por la ventana al lugar en donde vivía su amigo lo vio viendo un programa sobre animales, aburrido, en la televisión mientras en la mesita de centro tenía regado todo el trabajo -supuso Goten- que tenía que hacer para la corporación.
- Ah, eras tú – soltó el ojiazul y lo miró, Goten se veía bastante mal - ¿Qué rayos te sucede?
- Necesito entrenar un poco ¿Vas? - vaciló al decir la palabra "entrenar" no sabía si a eso realmente quería ir, quizás podría destruir todo con lo enfadado que estaba pero no era el momento de decirle a su amigo los verdaderos planes que tenía en mente.
- Pues hace tiempo que no lo hago – Trunks lo veía intentando descifrar lo que le ocurría con una expresión de incertidumbre - ¿Me dirás que te pasa?
- Vamos – lo esquivó el pelinegro. Finalmente ambos luego de que Trunks apagara la TV salieron por la ventana a "entrenar" lejos de ahí. Goten se convirtió nuevamente en super saiyajin y voló con mucha más rapidez; cansado, Trunks tuvo que seguirle el paso convirtiéndose él también.
Así fue como llegaron a una playa desolada de grandes olas a la que solían ir a entrenar desde muchachos.
Goten miró el lugar y luego se volteó hacia su amigo, juntó sus manos y le lanzó una bola de energía no menor al despreocupado Trunks, quien si bien concedía y comprendía que Goten no estuviera pasándola bien no soportaba que comenzara a atacarlo cuando él no estaba siquiera prestando atención, por poco le llega y eso le molestó.
- ¿Qué demonios te pasa? – gritó y desvió el ataque, acercándose para buscar una explicación, la cual Goten no daría pues estaba bien explícito en sus ojos que lo único que deseaba era pelear... y pelear hasta que uno de los dos cayera medio muerto, al parecer.
- ¿Vienes a entrenar o a distraerte? – le gritó de vuelta el furioso hijo menor de Goku.
- Goten, esta no es la manera...
- ¡Pelea, Trunks! – le exigió y ambos se sumergieron en una pelea monumental. Goten lo golpeaba como era de esperar, sin intenciones de entrenar, si no con intenciones de dañar o ser dañado; era como si su mejor amigo se convirtiera de pronto en su peor enemigo y Trunks no podía seguir haciendo el tonto a la situación, si no se defendía acabaría medio muerto en el océano y no le gustaba ese panorama.
Elevó su ki y comenzó a pelear de verdad.
Goten le dio varios golpes que le dieron la total ventaja en aquella disputa, se aprovechaba de su dolor dándole de rodillazos en el estómago y codazos en la espalda; la última vez que lo hizo, Briefs terminó en el agua, sumergido en el fondo. Tras varios segundos en donde Goten se quedó jadeando en la superficie, volando alrededor para localizarlo, Trunks emergió con la poca energía que le quedaba, espantándolo, golpeándolo con dureza, asestándole una real paliza que eliminó la ventaja de Son por sobre el ojiazul, quien prácticamente dio el golpe de gracia cuando casi le destroza la mandíbula de un solo puñetazo.
Trunks nuevamente ganaba una pelea de ese tipo solo por su concentración, solo porque Goten se dejaba llevar por las emociones y agradeció que eso acabara cuando Goten perdió el control y terminó recostado en la arena y él a su lado, también, cansado.
- Pan – finalmente dijo el menor.
- ¿Pan? – dudó el heredero de la corporación cápsula.
- Fui a ver a Marron, le había comprado un juguete al niño, hace semanas que no la visitaba – explicó entrecortadamente, intentando recuperar la respiración – Pan estaba con ella.
- ¿VOLVIÓ? – Trunks se levantó de pronto y se sentó en la arena - ¿Qué pasó? – él sabía que Goten no estaba muy bien con su sobrina luego de que ella lo dejara en un momento difícil, y además, dejara de llamar y de comunicarse con él, por lo que ya sabía parte del conflicto que podía tener a Goten tan agresivo y rabioso esa noche.
- Allí estaba, tan sonriente, tan hipócrita – escupió él – No le importó nada, le pedí explicaciones, ella solo me dijo que no la necesitábamos aquí… ¡Que no la necesitábamos! – rió.
- Goten… - el mayor intentó analizar la situación pero no aparecía nada en su cabeza, estaba en blanco - ¿No sabes hasta cuando se queda?
- Quizás para siempre, si mamá ya no es un estorbo para ella – siguió el pelinegro ensañado con ella – Por eso es que no vino, cada vez estoy más convencido de eso, le estorbábamos.
- Pan no es así, tu lo sabes – Trunks, quien había conocido a esa niña mucho más en el viaje espacial y todo el asunto, sabía que estaba profundamente ligada a todos, incluso a él, pero Goten parecía cegado por lo que ella le hizo, Goten parecía cegado aún por la muerte de su madre y el abandono de su padre nuevamente y eso no le gustaba, su amigo había lidiado con todo eso solo y lo comprendía pero no podía estar culpando a los demás de sus desgracias, de no poder superar cosas por su propia cuenta – No te preocupes, no la verás más si no quieres.
- Que bueno que entiendes – Goten lo miró agradecido, Trunks se encogió un poco, en realidad no sabía a quién apoyar pero lo mejor para la salud mental de Goten es que él estuviera a su lado en ese momento – Lamento la pelea sorpresiva.
- Me vino bien, hace tiempo que no lo hacía – se despreocupó entonces, pensativo, y volvió a caer en la arena con un dolor en las costillas latente.
¿Pan había vuelto? ¿Después de cinco años? No sabía si el mareo que sentía era por la pelea o por la repentina noticia que cayó sobre él como un coco de acero en su cabeza.
¡Saludos!
