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DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a JK Rowling y la historia a Tiro, quien amablemente me ha dado su permiso para traducirla.
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Capítulo 2
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Dos días más tarde, Australia
Uno de los hospitales especiales del lado oscuro
Voldemort atravesó la entrada y respiró hondo. Esto podría ser. Esto podría serlo todo o romperlo completamente.
La presencia del mayor de los Malfoy calmó al Señor Oscuro y él se acercó a la enfermera más cercana. Ella levantó la vista, sonriendo cuando le vio.
—Milord —le saludó. Era raro que alguien no supiera como se veía el Señor Oscuro en la actualidad— ¿qué puedo hacer por usted?
—En realidad, estoy buscando a alguien —respondió Voldemort—. Él ha estado en su sección de recuperación durante catorce años.
Ella lo miró y luego parpadeó.
—¿En nuestra sección de recuperación por catorce años? —repitió ella, a lo que él asintió—. Oh, ¡Ése debe de ser el hombre de pelo negro y ojos verdes! Sígame.
Caminaron por el pasillo hasta llegar a los ascensores. Entró en uno de ellos y Voldemort y Lucius le siguieron. Apretó el botón para el décimo piso y subieron. Mientras lo hacían, ella habló de nuevo;
—Él fue el primer paciente que tuve cuando empecé aquí hace diez años. La jefa de enfermeras me dijo que ya había estado allí por alrededor de cuatro años ya y que nadie sabía nada de él. Nosotros ni siquiera sabemos como fue que acabó en tal severa condición.
—¿Qué tipo de condición? —preguntó Voldemort.
Ella se volvió hacia él con ojos tristes.
—Debe de haber sido algo terrible —dijo—. Solo las personas que han vivido cien veces en el infierno harían lo que él hizo.
—¿Qué hizo? —el hombre estaba impacientándose. ¿Qué condiciones? ¿Qué había hecho el hombre?
—Él envolvió su alma alrededor de su núcleo mágico interno, un lugar al que nadie ha llegado todavía —dijo la enfermera saliendo del asensor, su portapapeles apretado contra su pecho—. Durante el tiempo que me hice cargo de él, no vi ni una señal de que él esté realmente allí. Vamos allá.
Llegaron a una puerta y la abrió con cuidado.
—A veces su magia arremete cuando siente a alguien con malas intenciones —dijo a los hombres—. Tres enfermeros trataron de sacar provecho de su cuerpo antes de que yo llegara. Todos ellos fueron asesinados por él.
Le miraron fijamente, pero ella ya se hubo girado de nuevo. Ella se asomó por la puerta y sonrió un poco. La abrió por completo y dijo al Señor Oscuro y al rubio;
—Conozcan a 'Esmeralda'. Le llamamos así porque nunca supimos su nombre. Él luce un poco mejor que la semana pasada cuando hice mis rondas aquí. Pequeños milagros.
Entraron, y Voldemort miró. En la única cama de la habitación, estaba sentado un hombre de unos treinta años en el medio, con las piernas hacia la derecha y el brazo izquierdo estabilizándolo. Ojos esmeraldas clavados en la pared frente a él. Un manto negro envuelto alrededor de su cuerpo, pero le quedaba suelto alrededor de sus piernas desnudas y hombros. Pelo de cuervo puesto en una cola de caballo y terminando alrededor de la cintura. Su piel estaba pálida, pero había una cosa que se destacaba en su frente.
La enfermera vio que estaban mirándole la frente y dijo;
—Algunos bromearon sobre que deberíamos de haberlo llamado 'rayo' debido a su cicatriz, pero sonaba demasiado grosero. Me gusta Esmeralda aunque me gustaría que alguien le conozca mejor.
Voldemort se adelantó y ella contuvo el aliento.
—¿Milord, no es buena idea! —dijo en voz alta— ¡Él nunca permite a hombres acercársele!
El Señor Oscuro no le hizo caso y se sentó frente al hombre. Puso su mano sobre su pálida mejilla. Magia surgió a través de la habitación, pero Voldemort no fue atacado. La enfermera parpadeó y dijo;
—Eso es imposible... él normalmente ataca de inmediato.
Apagados ojos se desplazaron lentamente desde la pared hacia el Señor Oscuro Claros ojos rojos se abrieron cuando vieron una chispa encenderse en las profundidades de las esmeraldas y susurró;
—Harry...
Un Harry Potter de treinta y tres años de edad había sido finalmente encontrado.
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—¿Harry? —repitió la enfermera.
—Ese es su nombre —murmuró Voldemort, su mano temblando ligeramente contra la mejilla—. Él está despierto y todo, ¿no has dicho que su alma estaba muy dentro?
—Todavía es, pero no significa que esté en coma —y acercándose más—. Él reacciona más lento que una persona normal, pero él come y va al baño por su cuenta... solo tenemos que ayudarle a lavarse el cabello y cuando él sale.
—¿Sus movimientos son automáticos? —preguntó el Señor Oscuro mientras su amante parpadeaba lentamente.
—Sí —admitió— ¡Pero cuando empecé, él ni siquiera se movía! Ha hecho grandes progresos en los últimos años a pesar de que su mente no se ha recuperado muy bien ¿Lo conoce, cierto?
—¿Tiene una cicatriz en el vientre? —Voldemort preguntó y ella contuvo el aliento— ¿Casi invisible, curada por la magia de un curandero?
—Sí —susurró.
—¿Sabes porqué tiene esa cicatriz?
Ella sacudió la cabeza y dijo;
—La jefa de enfermeras dijo que era por dar a luz a un niño y que el curandero debe de haber tenido complicaciones por lo que tuvo que abrir. Nadie le creyó.
—Bueno, ella tuvo razón —dijo Voldemort.
—¿Qué?
—Harry dio a luz a mi hijo —dijo el Señor Oscuro, y la miró—. Este es mi amante. Lo he estado buscando por catorce años.
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Fue toda una conmoción para aquel pequeño hospital en Australia. La llegada de su Señor les sorprendió, pero fueron correctamente sorprendidos cuando quiso llevar a uno de sus pacientes a Inglaterra.
—Lo lamento, pero es imposible —dijo la jefa de enfermeras. Ella solo había trabajado allí durante dos años, pero ella se mantenía firme con las reglas del hospital—. Él no se ha recuperado todavía y necesita de nuestra atención.
—Lo sé —dijo Voldemort—. Pero él no querría ser tratado por personas que ni siquiera conoce. Tengo un sanador privado que ha sido su sanador desde que tenía diecisiete años.
—No puedo hacerlo —dijo—. Mi Señor, me encantaría, pero las reglas no me lo permiten.
El hombre sobre el que estaban discutiendo estaba sentado en su cama con los ojos firmemente hacia la ventana, lejos de ellos. Voldemort solo quería tomar a Harry en sus brazos e ir a casa, pero gracias a esa estúpida mujer no podía.
Apoyó la cabeza en su mano por un momento, tratando de controlarse.
—Por favor —dijo en voz baja—. No puedo vivir sin él...
—Él es una cáscara —dijo la enfermera, los ojos tristes con su mirada derrotada—. Él no es la persona que solía conocer. Probablemente nunca lo será de nuevo.
Nunca notaron como un jarrón comenzaba a temblar ligeramente sobre la mesa junto a la cama. Ojos esmeralda estrechándose ligeramente, la falta de brillo retirándose en lo mínimo.
—¿Por qué no puede venir conmigo? —dijo el hombre mirándola.
—Su progreso con las funciones del cuerpo es genial, pero su mente y su alma no han progresado lo suficientemente cerca como para que pueda salir —dijo—. Si él no le reconoce no puedo dejar que se vaya con usted.
—Él me reconoció —dijo Voldemort— ¡Me miró y sé que me reconoció!
—No es suficiente, Milord —comenzó.
El jarrón estalló. Girando alrededor. Un viento se levantó golpeando alrededor de la habitación. El pelo de cuervo voló fuera de la cola de caballo y se elevó entorno al hombre en la cama.
—Está comenzando a molestarse —dijo la enfermera—. Me temo que debo pedirle que se vaya.
Ella comenzó a empujarlo hacia la puerta cuando el viento aumentó y las ventanas se rompieron. Las aburidas esmeraldas girando a un negro ominoso cuando la enfermera gritó;
—¡Él va a atacar a menos que se vaya!
Voldemort le hizo a un lado y dio un paso más cerca hacia su amante. Le rompía el corazón ver a su fuerte Harry reducido a una cáscara. Se acercó lentamente y dijo;
—Basta ya, Harry.
El viento se calmó, pero los ojos negros se mantuvieron. Voldmeort sabía com calmarlo y esperaba por Merlín que eso no hubiera cambiado desde aquello. Extendió una mano, a pesar de los gritos de las dos enfermeras. Lucius mirando fijamente a los dos amantes.
Su mano tocó la de Harry, los ojos negros desvaneciéndose para mostrar las esmeraldas de nuevo. La jefa de enfermeras y la otra enfermera mirando mientras Voldemort sonreía suavemente y decía;
—Ahí... no era tan malo.
—¿Mi Señor? —dijo la jefa de enfermeras.
—El toque de alguien en quién él confía calma a Harry —dijo el Señor Oscuro acariciando suavemente la pálida piel con el pulgar. Los ojos lentamente mirando hacia sus manos, los labios entreabiertos. Voldemort quería a su Harry de vuelta, no esta versión sombría de su amante.
—Lo siento si te he ofendido Mi Señor, pero...
—Estaba siguiendo las reglas —le interrumpió Voldemort, a lo que la jefa enfermera asintió— ¿Qué puedo hacer para finalmente llevarlo a casa conmigo?
—Tiene que progresar lo suficiente como para reconocer a alguien —dijo la jefa—. Una persona que pueda reconocer sin que nosotros tengamos que decirle nuestros nombres cada vez. En catorce años, él no ha sido capaz de hacerlo. Él todavía o sabe quien soy, aunque le visito todos los días.
El corazón de Voldemort se rompió el oír eso.
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La oscuridad le rodeaba por todas partes. No tenía idea de cuanto tiempo había estado allí; todo lo que sabía, era que él había estado en un montón de dolor cuando había llegado a este lugar seguro. Se acurrucó más apretado cuando de pronto vioo algo familiar.
No algo... alguien familiar ¿Quién? ¿Quién había visto? Poco a poco, los ojos esmeralda se abrieron para contemplar la oscuridad.
De pronto, se sintió enojado. Las palabras que le llegaron de alguien le hicieron enojar, sentir pura rabia. Alguien estaba tratando de tomar el rostro que él conocía lejos de él. Él no lo iba a permitir.
Se sentía como si hubiera tomado su primera respiración. Abrió los ojos de nuevo, vio dos manos. Una era suya... ¿de quién era la otra?
Sintió formarse un nombre en sus labios. Por favor, dulce Merlín, deja que el nombre salga. Deja que el nombre se haga frase...
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—Tom...
El susurro fue tranquilo, pero hizo que todos se congelaran. Voldemort miró al hombre delante suyo. Los ojos estaban todavía en sus manos. El Señor Oscuro tragó saliva y dijo;
—¿Qué has dicho Harry?
Poco a poco la cabeza fue levantándose hasta encontrarse con los ojos de Voldemort. Las enfermeras quedaron sin aliento cuando vieron la chispa brillante en los normalmente aburridos ojos. La boca se abrió y Harry dijo de nuevo, esta vez un poco más fuerte;
—Tom.
—¿Tom? —dijo la jefa de enfermeras con el ceño fruncido.
—Tom es el nombre de nacimiento del Señor Oscuro —susurró Lucius, las enfermeras volviéndose para mirarle.
Voldemort acarició el rostro de Harry con la mano y dijo;
—Sí, soy yo. Soy Tom, amor.
La siguiente acción del hombre de pelo negro les sorprendió a todos. Llevando los brazos hacia arriba, él dejó que se deslicen alrededor del torso del Señor Oscuro. Manos de aspecto frágil se hicieron puños a sí mismos sobre la túnica de Voldemort y, lentamente, una sonrisa apareció en el hombre ususalmente vacío. Harry cerró los ojos y volvió a decir;
—Tom. Mi Tom...
3/6/14
Pos sí, sí... lo sé. Me he retrasado otra vez pero bue... mi excusa es que no hice nada en toda la semana pasada debido al jodido mouse que decidió ir muriendo lentamente y era una mierda andar clickeando 80 veces para cada cosa -_- Me sacaba de quicio así q a lo sumo leía y la verdad pos ni eso xq me iba a la tablet =P (y no, no sé manejar la maldita cosa más que para leer jejeje, quizás algún día la entienda U_u)
Este cap me encanta, el final es tan tieeeeerno 3 ¿A poco no les dio cosita el imaginar esa escena? xD
Ora sí, les dejo hasta el próximo lunes... Ah Y MIL GRACIAS POR TODOS SUS HERMOSOS COMENTARIOS! ! ! ! Espero pueda seguir leyéndoles y riendo a lo boba con ellos =P
Besos y cuídense
*Guada*
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