Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi…

VAINILLA

CAPÍTULO 2

Punto débil

Todos habían bajado al salón para cenar. Antes de que se sirvieran los platillos había un silencio sepulcral. Cuando Nodoka y Kasumi llegaron con la comida todos agradecieron y se dispusieron a tomar los alimentos.

Ranma y Akane estaban sentados el uno frente al otro, mirándose a los ojos, con el ceño fruncido, mientras comían ávidamente con los palillos.

Era un verdadero espectáculo. El resto de la familia los observaba detenidamente esperando un movimiento, una palabra, algo que los hiciera enfrentar la situación acontecida hacía unos minutos en la habitación de Ranma. Pero nada sucedió.

Al terminar la cena, se levantaron los platillos y todos quedaron alrededor de la mesa baja. Ranma y Akane seguían mirándose. Nodoka con un carraspeo miró a Genma e hizo una seña para que rompiera la tensión. Entonces empezó a hablar.

—Como todos podrán suponerlo, él es mi hijo, Ranma Saotome. Hijo, ellos son la familia Tendo; estarán con nosotros una temporada. Soun y yo fuimos compañeros de entrenamiento durante muchos años. Ellas son sus hijas, Kasumi, Nabiki…

—¡Hola Ranma! —interrumpió sonriendo coqueta, Nabiki. Ranma salió del trance de miradas con Akane y tragó duro, intentando sonreír.

—…y bueno, ya conociste a Akane.

—Y vaya que si la conoció —dijo Nabiki con sorna.

—¡Nabiki! —la reprendió Kasumi.

—¿Por qué tenías que entrar de esa forma? — reclamó Akane a Ranma, que había vuelto a mirarla ceñudo.

—Porque es mi habitación, no tengo que pedirle permiso a nadie para entrar.

—¡Sí! ¡Pero volviste a meterte sabiendo que yo estaba ahí! —dijo Akane sonrojada, levantando la voz e inclinándose hacia el frente.

En ese momento, todos voltearon a ver a Ranma. Genma, Soun y Nodoka se tambalearon y Kasumi y Nabiki miraron a Akane.

—¿Te regresaste a mirarla de nuevo? ¡Qué atrevido, Ranma! — Nabiki buscaba la forma de burlarse, pero Kasumi le dio un codazo para que se callara.

—P-Pues… ¡se supone que no deberías estar ahí, pensé que me había equivocado! —Ranma estaba colorado y Akane se encogía mientras iba tomando la misma tonalidad rojiza.

Un nuevo carraspeo de Nodoka, hizo que ambos chicos se tensaran.

—Ranma…— dijo imperativa Nodoka

—Sí. L-o l-a-m-e-n-t-o — Ranma lanzó su disculpa forzada, mirando a Akane con los ojos entrecerrados.

Akane solo bajó la vista sin dejar de fruncir el ceño. Sabía que el chico estaba molesto, pero ella sentía lo mismo y no podía gritarle todo lo que le hubiera gustado, porque estaba en una casa ajena y frente a todos.

—Perfecto. Ahora que todo vuelve a la normalidad, Genma y Soun tienen algo que comentarles, niños.

—Así es. Desde que entrenábamos juntos, Soun y yo decidimos que un día uniríamos las dos escuelas, la de los Tendo y la de los Saotome —mencionó Genma.

—Y hemos decidido que lo más conveniente es sellar la unión con un matrimonio entre ambas familias — dijo sonriente Soun Tendo

—¡¿QUÉ?! — gritaron Ranma y Akane al unísono.

—¡Papá, sabes que no es necesario! En cuanto termine la universidad y consiga un empleo, podremos juntar dinero para poner nuestra propia escuela. Regresaremos a Akita y…

—Eso no es posible, Akane. No podemos volver a Akita. La casa fue hipotecada dos veces y si volvemos sin pagar, lo más seguro es que sea embargada —Soun Tendo hablaba directamente a Akane, tratando de ignorar las miradas de sorpresa de sus amigos y las de sus hijas.

Akane no dijo más. Ya era demasiado humillante lo que le había sucedido con Ranma como para seguir discutiendo, haciendo evidente que eran unos sin techo.

De nuevo, el silencio se apoderó de los presentes y la señora Saotome, lo rompió.

—¿Alguien quiere más té?

—Creo que es momento de que Ranma elija a su prometida entre las hijas de Tendo —aseveró Genma.

—Bueno Ranma, como ya te has dado cuenta, tengo tres hijas: Kasumi de veintiún años, Nabiki de diecinueve años y Akane de dieciocho. Elige a la que quieras.

Ranma miró a las tres chicas. La única que le sonreía era Nabiki; Kasumi lo miraba confundida y Akane…se había girado ceñuda para no verlo de frente.

—Y-yo… ¡No puedo casarme ahora! Debo preocuparme por mi entrenamiento —soltó Ranma, nervioso.

—No es que tengas que casarte ahora mismo si no quieres, sólo elige una para que sea tu prometida y se formalizará el compromiso —explicó Genma a su hijo.

—E-es… es que… —Ranma miraba a Akane, la chica movió los ojos para verlo de reojo y estalló.

—¡Yo no quiero casarme! ¡Nunca! — Akane respiraba agitada — Papá, yo quiero superarme, entrenar y demostrarte que puedo ser algo más en la vida que una simple ama de casa — se giró hacia Kasumi — No es nada contra ti, Kasumi, lo siento.

—No es nada, hermanita — dijo una sonriente y tierna Kasumi.

—Por mí, no hay problema — Nabiki seguía mirando a Ranma de forma coqueta.

—Bien, que se quede contigo entonces — respondió Akane a su hermana.

—¡Oye, tú no eres quién para decidir por mí! Soy yo quien elijo con quien me caso —Ranma se dirigía a Akane, molesto.

—Sólo te estaba ayudando. Yo no me casaré con nadie, así que entre Kasumi y Nabiki, una tiene más años que tú y la única que se mostró dispuesta es Nabiki. Te lo ahorro, para que no tengas dificultad al pensar, porque al parecer es un problema para ti.

—¡Boba! ¡Nadie te pidió opinión! — le gritó Ranma

—¡Tampoco nadie te pidió que me vieras desnuda dos veces!

—¡Ni quien quisiera verte! Con ese cuerpo plano, sin chiste.

—¡Degenerado!

—¡Pechos planos!

—Al parecer, Ranma nos dirá su decisión en otro momento. Es tarde, así que hay que irnos todos a descansar. Mañana hay que levantarnos muy temprano. Espero que nuestros invitados se sientan a gusto y todos nos encargaremos de que sea así, ¿verdad Ranma? ¿Genma? — Nodoka con su voz firme y pasiva había logrado calmar un poco la tensión en el ambiente —Por cierto, Ranma. Hoy dormirás en la habitación de abajo. Busca el futón en el armario y ve a dormir.

—Por mí no hay problema, tía Nodoka, dormiré en el cuarto con mis hermanas, ya me siento mejor.

—No. Dormirás en la habitación de Ranma hasta que el doctor indique que estás bien. Mañana irás a verlo —a pesar de su suave tacto para decir las cosas, nadie podía contradecir a Nodoka, ni siquiera su hijo.

Todos se despidieron y se retiraron a sus respectivas habitaciones. Antes de que Akane entrara, Ranma sacó su almohada (dejando otra en la cama) y su ropa limpia de la habitación, para no tener que toparse a la chica por la mañana.

Malhumorado, Ranma se acomodó en la pequeña habitación de la planta baja, que muchas veces servía de almacén. Era el lugar más cerrado de la casa, así que guardaba un olor nada agradable con una sensación de polvo en el suelo.

—¿Quién se cree esa boba para decidir por mí? —dijo estirando el futón en el suelo y tumbándose al tiempo que dejó caer la almohada —sólo porque le dieron mi habitación, ya se cree dueña de todo.

Se acomodó de lado, como siempre lo hacía para dormir, porque estaba realmente cansado. Sintió un olor dulce en la funda de la almohada, como a vainilla —huele diferente. Seguro mamá cambió de suavizante — abrazó su almohada y se quedó profundamente dormido. El movimiento del día había sido demasiado para él y el sueño lo había vencido.

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A la mañana siguiente, Nodoka levantó a Ranma una hora antes de lo que el muchacho acostumbraba.

—Hijo, despierta. Levántante para que te duches rápido. Te daré un encargo para antes de que llegues a la escuela.

—Sólo cinco minutos más…— Ranma seguía con los ojos pegados, abrazado a la almohada como un koala en un árbol.

—¡Levántate Saotome, no seas holgazán! Al baño ahora mismo — Nodoka lo arrastró con un tirón de la trenza, y el chico gritó.

—Está bien, está bien. Estoy despierto. Ya voy a ducharme —con los ojos entrecerrados fue a meterse al baño.

—Que niño tan obediente — sonrió Nodoka, y se fue a la cocina a terminar de preparar el desayuno junto a Kasumi.

Después de desayunar, todos se levantaron de la mesa agradeciendo por la comida. Genma y Soun, fueron a ver el dojo. Kasumi y Nabiki se llevaron los platos sucios a la cocina y Ranma y Akane fueron a buscar sus libros para ir a la escuela. Akane salió unos pasos antes que Ranma, pero Nodoka los detuvo.

—Ranma, Akane, vengan por favor —ambos chicos se acercaron a ella.

—Ranma, quiero que acompañes a Akane a ver al doctor Tofú.

Ambos se sonrojaron de inmediato.

—Y ¿por qué yo? — renegó el chico.

—Porque ella no sabe dónde está el consultorio y porque queda de camino a la escuela. Y quiero que empiecen a llevarse bien. Recuerden que un día seremos todos de la misma familia y no podemos vivir con conflictos entre nosotros. ¿Queda claro, niños?

—Sí — respondieron ambos jóvenes con la cabeza hacia abajo.

—Bien. Tengan un lindo día. ¡Ah! Y digan al doctor Tofú que más tarde le enviaré algo.

Ranma y Akane salieron de la casa sin verse y sin hablarse. Ranma caminaba sobre una cerca que daba al canal y Akane a un paso cuidadoso lo seguía mirando al frente.

Al llegar al consultorio, Ranma pasó la puerta junto con Akane.

—Puedes esperar aquí afuera — dijo Akane cortante y sin mirarlo.

—No. Debo darle razón a mi madre de lo que el doctor diga, además debo decirle lo del recado.

—Puedo decírselo yo, si quieres.

—Ya te dije que no. Boba.

Akane dio un respingo. No tenía intención de discutir con él. Cada vez que lo hacía, no podía controlarse y acababa con el tema de que se habían visto desnudos. La verdad, era muy penoso recordarlo.

El doctor Tofú los saludó y revisó a Akane muy rápido. Le dio unos cuantos medicamentos para terminar la semana, junto con las indicaciones para que se rehabilitara en casa.

—Doctor, mi madre manda decirle que estará aquí por la tarde —dijo Ranma.

—Oh claro. Le tendré listo lo de este mes, debe haberse ya terminado lo demás. Por cierto, Ranma. Tu padre me dijo que vas a elegir una prometida entre las Tendo; ¿escogiste ya a alguna? — el semblante y el tono de voz del doctor Tofú, cambió de amigable a serio, más bien, a lúgubre.

—N-no, no pienso hacerlo ahora…

—Debes saber que las mujeres mayores no son convenientes para los jóvenes. Siempre es preferible buscar a alguien de la misma edad.

Ranma no entendía nada de lo que estaba sucediendo. Se dirigió a Akane susurrando.

—¿Por qué me está diciendo eso?

—Creo que al doctor le gustó mi hermana Kasumi. Se puso muy extraño cuando la vio ayer en la casa —le contestó Akane, bajito.

—Mi interés es simplemente terminar mi entrenamiento doctor. Por ahora no pienso casarme.

Entonces, el doctor sonrió y con su buen humor los despidió —bueno chicos, váyanse ahora o se les hará tarde para la escuela. Akane, me alegra que estés mejor. ¿Tu familia se encuentra bien en casa de los Saotome?

—Sí doctor, todos bien, gracias. Los Saotome nos han atendido desde que llegamos a la ciudad. Apenas nos estamos adaptando — Akane sonreía porque entendía hacia quien iba dirigida la pregunta del doctor.

—La ciudad es pequeña, pero cuando lo necesiten, puedo mostrársela. Y sabes donde está mi consultorio, cualquier pregunta que tengan pueden venir a buscarme o yo puedo ir a donde los Saotome, sin problema.

—Gracias doctor. Se lo diré a mi padre, a mi hermana Nabiki y por supuesto a Kasumi.

—S-sí, no olvides saludarlos de mi parte.

—Lo haré, doctor.

Ranma los miraba con gesto aburrido. Salieron del consultorio y preguntó a Akane —¿Le estás haciendo de Cupido a tu hermana? Primero deberías preguntarle si a ella le gusta.

—No estoy haciendo de Cupido de nadie, no te metas en lo que no te importa.

—Deberías hacer lo mismo y mejor preguntarle a tu hermana. No es agradable que te estén emparentando con alguien sin tu consentimiento.

Akane suspiró, mirando hacia el suelo, triste —Tienes razón, voy a preguntarle.

A Ranma se le hizo extraño que le contestara de buena manera. Desde que la conoció se había comportado arisca con él, pero al parecer, había tocado una fibra muy sensible en Akane; pero no tenía tanta confianza como para preguntarle.

Se adelantaron al camino y Ranma se detuvo en seco.

—¿Qué pasa? Ah, ya entiendo. No quieres que tus admiradoras te vean conmigo. No te preocupes, puedo llegar antes que tú.

—¡No es por eso! Bueno sí…pero no lo hago por ellas sino por ti.

—¿Por mí?

—Sí, son peligrosas. Además, si no estás registrada como "Ranma fan" no puedes estar a tres metros de mí.

—¿Qué? ¿Estás jugando? Oye, en verdad no me interesa llegar contigo, no tienes que inventarte esa historia tan absurda —Akane sonrió y el chico de la trenza la miró serio — ¿Tienen un registro de fans? ¿es en serio?

—Sí y estoy seguro que si te llega a pasar algo, mi madre va a molestarse conmigo y créeme, nadie quiere que ella esté molesta.

—Pues no te preocupes, no voy a acercarme a ti porque no me interesa; pero si alguien llegara a molestarme, le daría su merecido. No soy una débil.

—Eso seguro…

—¿Dijiste algo? —dijo Akane poniéndose en guardia.

—Nada. Tu vete por ese camino, yo llego después que entres, no estamos muy lejos de la escuela.

Akane siguió caminando, mientras Ranma la seguía desde los tejados, observándola. Bajó cuando la chica ingresó al plantel, aunque de pronto una vibración comenzó a sentirse en el suelo. Era una especie de jauría de chicos que venían corriendo hacia Akane. Ranma observaba todo desde un tejado cercano.

"AKANE SAL CONMIGO", "AKANE SOY TU ESCLAVO", "AKANE ERES HERMOSA", "PUEDO INVITARTE A TOMAR UN HELADO", "MI FAMILIA TIENE DINERO" "SOY DE UNA DINASTÍA IMPORTANTE DE NERIMA", "TU CABELLO ES FANTÁSTICO", "ME GUSTAS", "ERES LA CHICA MÁS BONITA DE LA ESCUELA…"

—No por favor, ¿otra vez lo mismo de ayer? — dijo Akane para sí y se puso en guardia.

Al parecer se había corrido la voz de que una hermosa chica, recién llegada a la escuela, no había visto aún a Ranma y no pertenecía a las "Ranma fans" así que los hombres de la preparatoria Furinkan tenían derecho a invitarla a salir, pues ninguna chica seguidora de Ranma, podía salir con un chico a menos que Ranma la hubiera ya ignorado, rechazado o no supiera su nombre. También, en caso de que Ranma hubiese salido con una chica, ésta quedaba disponible puesto que el chico de la trenza seguramente no la volvería a buscar.

Ranma se acercó de un salto a la barda de la escuela, para ver lo que sucedía. Akane lanzaba golpes y patadas entre los chicos que querían acercarse a ella. Tenía un estilo de combate determinante y a la vez femenino; Ranma notó que sus golpes eran similares a las técnicas que él utilizaba, pero más lentas y estudiadas. No cabía duda, sus padres habían aprendido con el mismo maestro de artes marciales y les habían enseñado cada uno, a su modo. Akane era chica y por eso hacía todo con movimientos más finos.

Esbozó una media sonrisa al ver la cara de concentración de Akane. Su cabello volaba con cada giro, su cuello se tensaba al hacer el esfuerzo al apoyar una pierna y patear con la otra. Se quitaba a los chicos de encima con una fuerza descomunal. Era todo un espectáculo y Ranma lo estaba disfrutando. En un momento, más chicos comenzaron a cerrarse alrededor de ella y Ranma advirtió un gesto de nerviosismo en la chica. Apenas había bajado de la barda para acercarse a ella y ayudarla, cuando Ryoga, su mejor amigo, ya estaba cubriéndole la espalda quitando a más golpes y patadas a los pretendientes de Akane.

Poco a poco, los chicos empezaron a alejarse, hasta que agitados, Ryoga y Akane respiraron con alivio.

—¿Te encuentras bien, Akane?

—Sí Ryoga. Muchas gracias por ayudarme con esto.

—Eres muy buena en artes marciales.

Akane se sonrojó un poco y sonrió bajando la mirada. Ranma los miró extrañado, ¿es que acaso ya se conocían? Iba a preguntarles, pero pronto aparecieron las "Ranma Fans"

—Bienvenido a la escuela, Ranma kun.

—Bienvenido

—Bienvenido

—Bienvenido

—Bienvenido

—Bienvenido

—Bienvenido

—Bienvenido

—Bienvenido

—Bienvenido

—Hoy Yuko Kimura llevará sus libros al salón — dijo una chica del grupo. Yuko, una chica de ojos cafés y cabello rubio muy corto, hizo una reverencia sin mirar a Ranma a los ojos y le quitó la mochila de las manos. Volvió a hacer una reverencia y se alejó. El resto de las chicas hizo una reverencia al mismo tiempo y se quedaron haciendo valla, mientras Ranma estaba ahí.

Akane veía toda la escena con sorpresa y fastidio. Parecía que hubiera llegado el mismísimo emperador. Era ridículo. Ryoga parecía estar más acostumbrado a la ceremonia, no hizo ningún gesto.

Con un ademán, Ranma les indicó a las chicas que se fueran. Se dieron media vuelta y en fila se alejaron del lugar.

—Veo que se conocen, ¿desde cuándo? —preguntó Ranma a Ryoga, quien no quitaba la mirada de Akane.

—Desde ayer, cuando saliste del salón por estar castigado. ¿Conoces a la señorita Akane Tendo?

—Sí. Su padre es amigo del mío.

—Vaya, el mundo es tan pequeño. Pero dime, Akane. ¿cómo siguió tu tobillo? —Ryoga volvió a dirigirse a Akane ignorando a Ranma por completo. Eso no le gustaba nada al chico de ojos azules, que los miraba con los ojos entrecerrados y los brazos cruzados.

—Estoy mejor, gracias. El doctor solo me dio unos medicamentos y me recetó algunos ejercicios.

—Espero que no te hayas lastimado con esta pelea.

—Estaba en buena forma, así que lo hice sin ningún problema.

—Vamos al salón. Te pasaré mis apuntes de la primera clase.

—Muchas gracias Ryoga, eres muy amable.

Caminaron para ingresar al edificio y Ranma iba detrás de ellos. —"Muchas gracias Ryoga, eres muy amable" — dijo Ranma burlón y haciendo la voz más aguda que podía. Ryoga se giró para hacerle un discreto gesto con el dedo medio de la mano, mientras subía las escaleras junto a Akane. Las "Ranma fans" saludaban a Ranma cada que se lo encontraban, con un "buenos días, Ranma", pero el chico las ignoraba.

Al llegar al salón, Akane tomó su lugar junto a la ventana, Ryoga tomó su lugar junto a ella en la siguiente fila y Ranma, tomó su asiento detrás de Ryoga.

Las clases iniciaron normales y Ranma no dejaba de molestar a Ryoga, hablándole desde su sitio en voz baja.

—Así que te gustan las chicas marimacho—se burló el chico de la trenza

—Cállate Ranma

—¿Viste cómo pelea? Es un hombre.

—Con buenas piernas y un cabello hermoso.

—¿Ves como si te gustan los hombres?

—¿Quieres callarte y poner atención?

—Claro, a no ser que yo también te guste.

—Eres un marica, Ranma.

—Si fuera un marica no saldría con tantas chicas.

—Entonces sé un hombre y compórtate como tal.

—Hablas como mi madre.

—Tu pobre madre sufre de tener un hijo como tú, que no se comporta como un hombre, marica.

—Jajajaja, te gusta un chico.

—¿No te parece bonita?

—En lo absoluto. Se ve que tiene mal carácter.

—Es una mujer fuerte. Me gustan así.

—¿Para que te defienda cuando estés en problemas?

El maestro levantó la cabeza, porque no dejaba de escuchar murmullos y sabía siempre de dónde provenían.

—¡Hibiki!, ¡Saotome!, ¡hagan silencio! — los reprendió el profesor.

Ambos se callaron al instante. Pero fueron solo unos segundos, porque de inmediato volvieron a hablar.

—Es bueno que ya la conocieras, así podré salir con ella —dijo Ryoga en voz baja

—¿Piensas salir con ese marimacho? Buena suerte.

—Se ve que es una chica muy dulce.

—Pues no lo es. Ayer me lanzó todo lo que pudo.

—¿Ayer? ¿La conociste ayer? —Ryoga preguntó sorprendido

—Sí. Apenas ayer llegó con toda su familia a vivir a mi casa…

—¡¿Vive en tu casa?! — Ryoga se giró a ver a Ranma, alzando la voz.

El maestro cerró su libro de golpe.

—¡Hibiki!, cambie el lugar con Tendo y cierre la boca.

Un general barullo de decepción se escuchó por parte de la población masculina del grupo, que veían perdido el partido con Ranma tan cerca de la chica nueva. Nadie se salvaba del encanto de Saotome.

Ranma aguantó la risa. Akane y Ryoga cambiaron el lugar y el maestro prosiguió con la clase. Pasó un rato y a Ranma se le había ocurrido algo para molestar a Akane. Se inclinó para hablarle y un aroma conocido se atravesó en su nariz. El olor a vainilla que estaba en la funda de su almohada estaba impregnado en el oscuro y aún húmedo cabello de Akane. Se hizo hacia atrás dando un salto en su asiento mientras el color llegaba a sus mejillas. Había soñado a Akane toda la noche… ¡toda!

Al despertar esa mañana había olvidado todo, pero el aroma hizo que los recuerdos llegaran a su mente en esa fracción de segundo. En su sueño se repetía la escena de Akane desnuda en su habitación, una y otra vez. Aunque cada vez que abría la puerta en el sueño, Akane se tornaba cada vez más insinuante, le suplicaba que se acercara a ella y cerrara la puerta tras él.

Ranma comenzó a respirar agitadamente, el sueño invadió por completo su cabeza y no lograba concentrarse. Empezó a sudar frío. Se levantó de un salto, interrumpiendo al maestro.

—¡Profesor! ¿Puedo salir un momento al baño?

—¡Saotome! ¡Cómo vuelva a interrumpir mi clase lo sacaré definitivamente!

—Entonces, sáqueme de la clase. Necesito salir un momento.

El maestro conocía las bromas de Ranma, no iba a dejar que se saliera con la suya.

—¿Intenta pasar sobre mi autoridad, Saotome? Debe tener claro que soy yo quien da las órdenes en la clase. No va a hacer su voluntad esta vez. ¡Siéntese!

Ranma estaba desesperado. Se sentía muy extraño, ansioso, temblaba. Decidió que utilizaría una técnica de respiración para lograr enfocarse y olvidarse del sueño.

Inhalar, exhalar…inhalar, exhalar…inhalar…exhalar…Estaba funcionando. El detalle fue al escuchar la clase; comenzó a aburrirse, pero el aroma seguía en su nariz. Se desperezó deslizándose en la silla y estirando las piernas. Sin querer, alcanzó a rozar una de las piernas de Akane, que las tenía hacia atrás, apoyándose en las puntas de los pies.

La chica dio un saltito y dejó escapar un agudo gemido, —"Mhmp"—, mientras se estremecía por completo.

Ranma se congeló. ¿Qué había sido eso? ¿Es que acaso ella…? No. Sería muy estúpido que ella leyera la mente. Fue un sonido muy extraño, como si fuera a decir algo, pero casi no pudiera contenerse. La única forma de averiguarlo era volverlo a hacer.

Nuevamente Ranma, estiró su pierna y la rozó levemente en la pantorrilla. Akane volvió a estremecerse y esta vez el gemido fue más agudo y más fuerte. Se giró, sonrojada para mirar a Ranma y decirle —¡Basta!

Ranma la miró a los ojos y poco a poco, en los labios entreabiertos se le fue dibujando al chico una magnífica sonrisa. Era lo más increíble que le había podido ocurrir. Ese día pasaría a la historia como memorable, gracias al pequeño accidente de tocar a Akane con el pie. Había encontrado su punto débil; la chica era cosquillosa.

Como Ranma presumía de ser nada obediente, ignoró la petición de Akane, con una enorme sonrisa en el rostro y comenzó a rozarla otra vez en la pierna, más lento aún. La chica no se contuvo y soltó una risa corta.

El maestro, detuvo la clase y se dirigió a Akane —¡Tendo! ¿Qué le sucede?

—Nada profesor, lo lamento.

Ranma volvió a atacar y Akane no pudo contener una carcajada, que a su vez, el chico imitó.

El docente estaba hirviendo de coraje —¡Usted también Saotome! ¿Creen que se burlan de mí?

—¡No! Profesor, no fue mi intención. Es que Ranma…

—¡Es suficiente! ¡Tendo!, ¡Saotome! ¡salgan ahora mismo del salón! Quedan castigados por hoy. ¡Al pasillo! Hablaré con el director al terminar la clase.

En ese momento, tanto hombres como mujeres en el salón se lamentaron con un "Ooowww" sonoro. Las chicas porque matarían por estar en el lugar de Akane, castigada junto a su amado Ranma y los chicos porque sabían que seguramente Akane terminaría aceptando por salir con Ranma.

—¡Guarden silencio! — gritó el profesor, mientras ambos estudiantes cerraban la puerta tras de sí.

Akane estaba muy angustiada y Ranma no podía dejar de reír.

—No puedes negar que fue muy divertido — le dijo a la chica.

—¡Cállate! Estamos castigados por tu culpa.

—¿Qué no se supone que sabes artes marciales? Deberías controlarte más. Debes ser pésima peleando. ¿Te ríes cada que te toca un contrincante?

—¡Claro que no! Es diferente. Tú me estabas haciendo cosquillas.

—De todos modos. Es signo de debilidad. ¿Nunca has ido a ningún torneo verdad? Sería muy cómico ver como te ríes cuando te tiren al suelo.

Akane no decía nada. Estaba seria mirando al frente. Ranma se acercó.

—Akane…

—…

—Akane… ¿de verdad estás molesta porque encontré tu punto débil? No te preocupes. Prometo no decírselo a nadie… ¡fue una broma!

—Tu broma, me puede costar puntos que necesito para obtener una buena calificación y obtener una beca para la universidad —Akane estaba muy molesta. Fruncía el ceño y apretaba los puños, pero no lo miraba al rostro. Sentía que, si lo hacía, se soltaría a llorar.

—¿Piensas ir a la universidad?

—Es lo que intento, a menos que por tu culpa tus admiradoras me lastimen el otro tobillo o me saquen de una clase porque te parece divertido hacerme cosquillas.

—Así que fueron ellas. Deberías tener más cuidado, están locas —contestó Ranma, como si fuera algo muy natural. Akane explotó y trató de golpear a Ranma dando una patada, que el chico esquivó de un salto en su lugar.

—¡Qué malos reflejos, Tendo!

—¡Deja de moverte! —dijo Akane apretando los dientes.

—No lo haré — Ranma esquivaba las patadas y golpes con facilidad.

Akane se detuvo agitada, para volver a intentar golpearlo con los puños. Ranma, reìa, sacaba la lengua y le hacìa muecas para provocarla, cosa que funcionaba de inmediato. La chica se movía cada vez más rápido y con más fuerza, pero Ranma era un experto en evitar cualquier contacto.

—Deberías decirle a tu padre que el entrenamiento no te ha servido de mucho —dijo el chico, inclinándose hacia atrás, mientras Akane le lanzaba una patada a la cara.

—Si tus amiguitas no me hubieran lastimado, no sería tan lenta.

—¡Oh, que buena excusa! Ranma Saotome es el causante de tu mala técnica.

—¡Cállate!

Cuando estaba a punto de lanzar otro golpe, sonó la campana y el profesor salió de clase, junto a Ryoga.

—Hibiki, encárguese de disponer las tareas que Saotome y Tendo realizarán como castigo durante toda la semana. Hablaré con el director sobre usted, Saotome. Y como es la primera ocasión que causa alboroto en clase, me abstendré de mencionarla a usted, señorita Tendo, por lo que espero que sea la última vez que se le ocurre interrumpirme para reírse —dijo el docente, severo.

—Sí profesor, de nuevo lo lamento —Akane hizo una reverencia a modo de disculpa. Ranma contenía la risa, pero también imitó a la chica para no verse tan soberbio.

Al retirarse el maestro, Ryoga preguntó a ambos — Ahora, díganme, ¿cómo es eso de que viven juntos?

En ese momento, se abrieron las ventanas del salón que daban al pasillo y todos los estudiantes que se encontraban adentro, se asomaron para protestar, hacer preguntas y lamentarse que las dos personas más interesantes del grupo vivieran bajo el mismo techo.

Ranma y Akane enrojecieron y trataban de explicar la situación sin éxito.

—Es sólo por un tiempo

—Yo no la conocía, nuestros padres son amigos desde hace tiempo.

—No me interesa nada con él

—Ni siquiera somos familia

—Somos invitados, pero nos iremos muy pronto

—Nuestras habitaciones están a muy lejana distancia

Como los estudiantes estaban muy alterados, el maestro de la siguiente clase ordenó a Ranma y a Akane esperaran afuera de la oficina del director. Ambos dieron media vuelta, pero una de las chicas del salón, llamada Yuka, interceptó a Akane

—No puedes vivir en la misma casa de Ranma si ni siquiera eres miembro del Club de Fans de Ranma Kun. Debes ingresar ahora mismo o tendrás que abandonar su residencia a más tardar mañana.

Akane frunció el ceño. Esas chicas de verdad estaban fuera de la realidad.

—Para que lo sepas, no me interesa pertenecer a ningún club de fans y por supuesto tampoco me interesa Ranma, así que pueden hacer lo que les dé la gana con él. A mi déjenme en paz.

Yuka no daba crédito a lo que escuchaba — ¡Pero el manual dice que…!

—¿Hay un manual? En serio están locas. Como ya te dije, si no pertenezco a su grupo no tengo porqué seguir ningún manual, regla o lo que sea que ustedes hayan inventado — Siguió caminando para pasar a Yuka y habló a Ranma —Saotome, por favor, controla a tu jauría, me molestan.

Ranma la miró sorprendido. Nadie se había atrevido a desafiar al Club de Fans de Ranma Saotome. No sabía cómo actuar, pero pensó que sería divertido ver qué sucedía. Ranma se enderezó y sin mirar a Yuka le dijo — Hagan lo que les dice Tendo. No quiero que se mal entiendan las cosas y por supuesto no quiero problemas.

Yuka enrojeció, pero las reglas para las Ranma Fans eran inquebrantables. Cuando Ranma y Akane se alejaron lo suficiente, la chica reaccionó y les gritó — ¡Esto lo sabrá Ukyo senpai! — para después de verse ignorada y regresar al salón de clases.

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¡HOLA DE NUEVO! Gracias por leer. Espero que les haya gustado el capítulo dos. El primer capítulo causó revuelo; que sí es parecido a otro que ya han leído, o si Akane se transforma, que tal vez hubieran cambiado ciertos detalles… Me agradan mucho estos comentarios, porque eso significa que se están familiarizando con el fic, generando emociones.

Pensaba comentarles de lo que se trata para que supieran el tipo de historia que estoy escribiendo, pero prefiero que lo lean y sean ustedes quienes vayan descubriendo poco a poco lo que sucederá, si no, que chiste tiene. Sepan también que esto lo hago con el fin de entretener y divertir, nada más.

Me han pedido en el Facebook que los etiquete cuando se suba un capítulo nuevo. Desde ahora les comento que no me es posible hacerlo. Muy apenas puedo subir el capítulo, este debía quedar desde la semana pasada y por mi trabajo no me fue posible. Pero, no se preocupen; se avisará la alerta de actualización en la página de Ranma Fanfics de Facebook y en el grupo de whatsapp de la misma página.

También les comentaba que pediré a los admin de Ranma Fanfics que añadan a la actualización el hashtag #Vainilla, por si no les aparece, lo busquen así y consigan más fácil el link. Les agradeceré también si comparten el enlace o pueden etiquetarse entre ustedes. Afortunadamente son muchos los que leen y es una de las mejores cosas que nos dejó Rumiko, seguir con la ola de Ranma ½.

Y ahora sí, las miles de gracias para mi beta reader SakuraSaotome que hace que el fic quede especial y listo para que lo disfruten. ¡Gracias guapísima por tu tiempo y dedicación!

Y por supuesto, para mis Locas por el Dios Griego. Hermosas, esto es para y por ustedes. Las quiero.

SusyChantilly