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Mentira, vendida

Moralidad que me intoxica

Mentiras, hundidas

Flagelo que mi corazón

no olvida, mentira

Las tentaciones destruidas

mentira, medida

No quiero más mentirte…

amor

La visita de los dos shinigamis a la San Bantai fue recibida con no poca alarma por parte de Kira. Sabía perfectamente que iban a ver a su capitán. Sabía también que el perfilador había fingido el desmayo y que el perfil de Gin era lo suficientemente peligroso como para requerir de aquella visita y no haberlo hecho frente a los demás, como un simple juego

-Oi oi! A qué debo el gusto! Izuru chaaan…trae té para Kyouraku san y Alan kun…veo que te decidiste al fin a traer a tu genio –añadió, sin perder la sonrisa- pensaste bien en perfilarme muchacho? No sea que te desmayes de nuevo…

-Nnnno lo haré, señor…

-Adelante entonces…qué es lo que tienes qué decirme?

La risa socarrona de Kyouraku

-Estás seguro de querer oír todo esto, Gin?

La infaltable sonrisa de Ichimaru

-Son ustedes quienes han hecho de esto todo un misterio, además de un show…qué puede ser tan grave? De qué me perdería si no lo escucho? Adelante, Alan kun…- una exagerada reverencia y un escalofrío por parte de Reid. Este empezó

-No se dá a nadie, nunca. Para usted, desde muy joven, darse al resto es una debilidad y podrían aprovecharse de usted fácilmente. Hace parecer que alguien dañó sus manos, de ahí que las lleve ocultas, pero no es ésa la razón…no revela sus verdaderas intenciones pero se hace transparente al no hacerlo, porque los demás terminan siempre por sospechar algo, incluso cuando usted no tiene intención de llevar nada malo a cabo. Eso, es lo que ve todo el mundo. Lo que no ven es que necesita desesperadamente tener el control del resto de las personas, para que no adviertan su verdadera insignificancia; su madre le enseñó que no había nada de verdadero valor en usted y de ahí el gesto en sus ojos, que es el de defensa frente a los golpes. Para disimularlo, sonríe, capitán. La crueldad con la que fue tratado se traduce en la falta de piedad y en la miseria que caracteriza a todo el San Bantai; ustedes no vacilan en salpicarse de la sangre de sus enemigos en parte porque usted, que es su capitán, no se detiene. Es implacable y certero y siempre va un paso delante de los demás. El resto creen que es un desordenado perezoso, pero eso es sólo una apariencia y nunca deja un solo rastro de sus crímenes. Eso, lo convierte en un traidor perfecto, pues aunque se sospeche de usted, nunca habrá suficientes pruebas. No tiene amigos pero los dos que lo son, lo defenderían a muerte…incluso si usted los traicionase, lo cual es bastante curioso…porque eso sólo se hace con alguien a quien considerarían indefenso y fácil de destruír, si supieran su punto débil. Ëste es su bondad para con los demás. Y su ternura. Sería capaz de morir o de matar por lo que cree. Lo más serio no son esos rasgos criminales, no. Lo más serio es el crimen que aún no comete y para ello, se está valiendo de la identidad oculta que ha creado, del personaje que está utilizando, el de un capitán y un guerrero implacable, del cual no hay tal.

Ichimaru soltó la carcajada

-Te falta algo por añadir? –se inclinó hacia ellos, las largas manos aún ocultas en las mangas del hakama

Reid miró a Shunssui y éste a Reid. Y luego, los dos miraron a Gin. Shunsui habló

-Sí, Ichimaru Gin. Eres mujer…por qué lo estás ocultando?

La máscara del zorro pareció caerse al piso y quebrarse en mil pedazos; Kira saltó a proteger a su capitán. Era del todo evidente que el rubio conocía su secreto…y de ahí su actitud de aprensión constante. El Gin que se levantó del seki seguía siendo alto y grácil. No intentó ocultarse más y su voz era otra. Abrió los ojos y dejó de sonreír.

Y Shunsui quedó embotado ante la belleza del fino rostro, ya sin la mueca de la sonrisa

-0-

-Izuru chan- dijo, al fin de una pausa interminable- dejanos solos, por favor

-..Ppero taichou!-se adelantó un asustado Kira y Kyouraku comprobó sus previsiones; claro que Kira sabía la verdad

-Tsk…calma, de veras, cálmate- lo besó. Cálidamente en la mejilla, de un modo absolutamente materno- todo saldrá bien- al acariciar su rostro, Kira tomó el dorso de su mano y lo besó, a su vez, apartándose de su capitán. Este se volvió, para encararse a los dos que lo esperaban

-¿Qué vamos a hacer contigo? –la voz aprensiva de Shunsui. Una risa leve de Gin

-¿Por? No he hecho nada malo, Kyoraku taichou

-¿Por qué te ocultaste?

-¿No es evidente? ¿No lo saben?

-Porque así, nadie comprenderá por qué se irá con Aizen. Y su única arma es el desconcierto- añadió Alan

-Por qué te vas con él, Gin?

La sonrisa del plateado zorro era delicada y dulce ahora; se encogió de hombros, como si la cosa no importara

-¿Tanto así lo amas?

El color subió al rostro de Gin, sonrojando sus pálidas mejillas.

-Tanto así le odio…

Kyoraku se dirigió a Reid

-Alan kun, déjanos solos, por favor

Rápido asentimiento y salida de Reid, deslizándose a toda velocidad. Silencio interrumpido sólo por el silbo del viento y el reiatsu de ambos, ligeramente alterado

-No tienes que hacer esto, Ichimaru

-Y tu ¿Qué sabes? ¿Quén te crees que eres? No es tu asunto y no te importa, Shunsui san….-las lágrimas parecían a punto de brotar de sus ojos- nadie sabe lo que he tenido que pasar, lo duro que ha sido y si no fuese por Ran chan y por Kira, ya me habría muerto varias veces…pero logré llegar a él y, cuando sea el tiempo, me vengaré como lo he planeado y no quiero que me detengas…aún puedo seguir pareciendo un hombre, sabes? ¡Déjame en paz!

Le dio la espalda, suspirando intentando contener la ira del repentino arranque y Shunsui advirtió la delicadeza de la nuca bajo los mechones plateados. Se acercó y la tomó por los hombros. El perfume dulzón a jazmín, que en un hombre resultaba un poco extraño, le sentaba magníficamente. Gin lloraba. Shunsui la abrazó, intentando consolarla entre sus fuertes brazos, meciéndola suavemente

-No quiero…no querría que te pasara nada…

¿Por qué diablos había dicho eso? Por qué Gin lo hacía sentirse así? Ella trató de zafarse, pero no lo consiguió. No sólo Shunsui era fuerte; era que estaba cansada de resistirse. Se giró y apoyó la frente en el pecho de Shunsui, suspirando

-Calma, zorrito lindo…qué es lo que te pasa, en realidad?

-Shun…eres un cazurro…saldrás corriendo de aquí a contárselo a todo el mundo y me dejarás por esa Nanao…para qué decírtelo?

Shunsui sonrió interiormente. De alguna forma que jamás lo habría percibido, Gin lo conocía bien. Y estaba celosa de Nanao. Tendría que ganársela y para ello, sólo podría usar la verdad

-No haré nada que tú no quieras…puedes contármelo todo- besó sus cabellos- y, si quieres sentirte contenta, no tengo nada que ver con Nanao…es sólo que me gusta molestarla…

Gin en sus brazos era otra persona; cálida y frágil y fácil de declarar lo que sentía. Nada que ver con la máscara imperturbable del capitán sonriente y asesino. Y Shunsui comenzó a sentirse sensiblemente atrapado, sin ganas de escaparse; la fragilidad de Gin lo conmovía, lo derretía hasta donde no creía poder ser tocado; más allá de su simple curiosidad de detective, Gin era en ese momento una damisela en apuros y él, un caballero más que dispuesto a proteger a esa belleza frágil, casi tan alta como él y tan fuerte y sin embargo, tan delicada y femenina a la vez.

Besó su sien, dulcemente y ella se dejó hacer y al hacerlo, rompió en llanto y Shunsui sintió algo en el interior de él quebrarse. No podía soportar que ella llorase así

-Es un shinigami despiadado, hipócrita….Aizen…mató a mis padres y a los de Ranchan diciendo que éran hollows…para usarlos como cuerpos para sus experimentos de hollowficación…los destazó…le prometí a Rangiku que los vengaría y entré a la Academia sólo por eso…es verdad que está planeando algo…lo seguiré y cuando esté por fin a solas con él y nadie pueda detenerme, lo mataré y acabaré con todo…

Shunsui negó con la cabeza. Era un plan ideal y se podría llevar a cabo del todo, pero Gin corría los riesgos de ser muerta en el proceso y jamás la habrían descubierto de no ser por Alan

-Denúncialo –añadió un calmado Shunsui

-No puedo hacer eso. Los 46 sólo lo encarcelarán, lo harán pasar por su justicia. Y yo quiero que muera, es lo que merece…

Shunsui tomó su rostro con una mano

-Ichimarou taichou…eres tan bonita, tan hermosa…por qué no lo olvidas y lo mandas al diablo?

-Hablas como Rangiku y como Kira…

-Hablando de Kira…

Una ligera sonrisa de Gin

-Oh, no tengo nada que ver con él, por si te lo preguntas. Es novio de Hisagi y a veces, es él quien le deja las marcas…pero yo he dejado traslucir que podría ser yo y así, a mí me culpan. Sí, me quiere y sí, lo quiero. Muchísimo. Es un niño, es como un hijo para mí y me cuida como lo haría con su madre muerta…es inocente y noble y por eso, sabe mi secreto. Me es leal a morir

-Y Rangiku?

-Era casi una bebé cuando mataron a sus padres, cuando ese hijo de perra los mató. Apenas si podía cuidarla y la adopté como hermana. Cuando ví la oportunidad, entré a la Academia…pero averigüé que Aizen quería un teniente hombre. Siempre he sido muy delgada y la ropa de shinigami te ayuda a disfrazarte. Sólo tenía que fingir y no fue tan difícil…

-Y lograste llegar a capitán

-Y logré toda la confianza de Souzuke, Shunsui…por favor, no eches todo a perder. Me pesaría tener que matarte

Kyouraku sintió el filo de Shinssouh contra su garganta. A riesgo de cortarse, inclinó el rostro sobre ella. El sabor de sus labios era dulce, cálido y no opuso la menor resistencia

-Vete ya. Y no hables, por favor, nada digas…