Hola ^^

Bueno, aquí les dejo el segundo capi

CAPITULO 2: El Primero

Recordó con tristeza lo ocurrido hacía año y medio, con su primera relación seria.

- Hermione, Cormac está abajo esperándote. – Le había informado Ernie Mcmillan desde la puerta de su oficina. Ella se apresuró a guardar los pergaminos que leía; quitarse la túnica del ministerio, colocarse su abrigo, tomar su bolso y salir de la oficina cerrando con un hechizo. El ascensor le parecía extremadamente lento; solo quería ver a su novio a quien no veía desde el medio día anterior.

Recordaba haberse llevado una agradable sorpresa al ver al castaño de ojos azules más guapo del planeta parado en medio del atrio con un ramo de botones de flores que se abrieron apenas se los entregó con un beso a los labios.

- Feliz aniversario Herms – Le celebró con un susurro al oído; lo atrapó entre sus labios con una sonrisa. Ese día cumplían su primer año saliendo juntos y ella le había prometido como regalo, y con mucha ilusión, su primera vez.

Antes de eso, nunca habían pasado la noche juntos; Cormac no dejaba de decirle que tenía una madre enferma a la que debía cuidar; por lo que solo podían verse a tempranas horas; por eso ella nunca la había visto ni había ido a su casa que compartía con su hermana. Pero esa noche sería diferente: estaría con el hombre que amaba; conocería su casa, su cama… y ni su madre ni su hermana estarían en casa para molestarlos; incluso, llegó a pensar que quizás en otra ocasión las conocería.

- ¿Vamos? – Preguntó él con una sonrisa que ella compartió asintiendo. Salieron del Ministerio en busaca del auto de Hermione: prefería mil veces el transporte particular Muggle al mágico. - ¿Te he dicho que te amo? – Preguntó pegándola contra el auto para besarle la clavícula.

- Diré que no solo para que sigas repitiéndolo – Hermione recordó lo cursi que era en ese entonces. –Vamos a tu casa. – Cormac se detuvo.

- Claro, mi casa- Dijo serio abriéndole el puesto del conductor para que entrara. Ella subió, recordaba que había estado algo desconcertada por su cambio de conducta; pero no se preocupó cuando al entrar en el puesto del copiloto se estiró para besarla en los labios.

Hermione no recordaba gran cosa del camino a su casa, conversaron agradablemente durante unos veinte minutos ya que Cormac vivía a las afueras de Londres.

- Me encanta esa falda - Le hizo notar a un par de cuadras de su casa; viendo sin disimulo la pequeña prenda, prestando más atención en lo que dejaba al descubierto.

- Tú me la diste – Le recordó con una sonrisa. Cormac le puso una mano en la rodilla haciéndole suaves caricias – Cormac…- Exclamó con voz ahogada.

- ¿Qué te parece el auto? – Preguntó él besándole los labios; la castaña tuvo que detener el auto porque entre ese beso y las caricias que cada vez subían más hacía su objetivo, no podía prestar atención a nada fuera del auto.

Hermione recordaba mientras veía a las personas entrar y salir del bar, como el castaño había hecho maravillar con esa mano juguetona que le arrancó en aquel momento en el auto más de un gemido a pesar del claxon de los autos. Había sido una suerte que su auto tuviera los vidrios polarizados y que fuese de noche; mientras ella se debatía si ceder o no; ahora año y medio después no sabía que hubiese sido mejor.

Si… podría ser en el auto… pero…no ahora…sería su primera vez con alguien y quería que fuese especial…

Y valla que lo había sido – Pensó Hermione amargamente apurando otro vaso de Whiskey; pero no en un buen sentido.

- No… en tu… - La mano Cormac empezó a jugar en su interior; ¡Merlín! La estaba calentando y quitándole cualquier voluntad a llevarle la contraria – Casa. – Logró articular.

- En casa no será tan divertido – Susurró él

- Por favor Cormac – Le suplicó cerrando los ojos. Él suspiró separándose de ella.

- Está bien, vamos – Había aceptado al fin – Estaciónate por aquel lado – Dijo señalándole un lateral de la casa.

La casa era grande, de madera, muy clásica; pero ella no se detuvo a detallarla mucho, lo haría luego; en cambio se apresuró a seguir a Cormac a la puerta principal, y apenas la abrió se abalanzó sobre él rodeándole la cintura con las piernas.

Colmarc la besó salvajemente cerrando la puerta y llevándola cargada así a su habitación, depositándola en una cama matrimonial.

- Por fin mía, Herms – Dijo con voz excitada desabotonándole la camisa.

Revivía en su mente como el castaño la había hecho suya, le había hecho sentir la gloria con cada beso, cada caricia a lo largo de su cuerpo; se había sentido dichosa porque al fin se había entregado al hombre que decía amarla más que nada y al que ella amaba. Era una lástima que un acto tan bonito solo fuese el que marcaría el fin.

Se recostaron en la cama, abrazados con los pies entrelazados; había sido realmente mejor de lo que habría imaginado.

- Te amo – Le susurró ella besándolo con dulzura.

- Y yo a ti – Aseguró él dándole varios besitos en el rostro. – Voy a ducharme – Informó poniéndose de pie dirigiéndose al baño de la habitación que ella se dedicó a detallar mientras se sentaba en la cama cubriéndose el torso con la sabana.

Había un par de cuadros, uno de estrella y otro del fondo marino en el que nadaban de un lugar a otros varios peces; por lo demás la habitación contaba con algunos pocos muebles de madera añejada. Estaba desordenada, como se supone que debe estar la de todo buen soltero ¿no?

No creas lo que ves

No se puede confiar

Frunció el ceño al ver un portarretratos; lo tomó del buró del lado donde ella estaba; ahí estaba Cormac abrazado a una chica de cabello castaño similar al de él y ojos cafés. Supuso que sería Lavender, su hermana.

Ese ya era el tercer vaso de whiskey de fuego; casi podía escuchar ahí mismo la puerta principal de la casa de Cormac abrirse; sonrió al pensar que faltó nada para que le diera un infarto por el susto que sintió en ese momento.

Se apresuró a tomar su varita por si acaso dejando el portarretratos donde estaba. Cormac tarareaba en la ducha, no parecía haberse dado cuenta de nada.

- ¿Dónde estará mi capa? Perderé el traslador – Mascullaba una voz femenina. Hermione se desconcertó: ¿Habría vuelto su cuñada por algo? Se levantó de la cama asegurándose de que la sabana le cubriera bien, y se acercó hacía la puerta. Escuchándola hablar nuevamente – ¡Claro! Cor la tenía!; espero que esté, para convencerlo de que me acompañe.

¿Acompañarle? – Se cuestionó Hermione. Cormac le había dicho que su hermana se había ido a San Mungo a hacerse cargo de su madre y así darle chance de estar juntitos los dos. Se dispuso a abrir la puerta pero en ese preciso instante esta se abrió dejándole ver a la chica del portarretratos, quien pegó un grito asustada.

Hermione rió; al menos de todo eso, era realmente divertido recordar la cara de Lavender al verla allí, la pobre, se había llevado el susto de su vida.

- ¿Tu gritaste Herms? – Preguntó Cormac saliendo del baño con una toalla atada a la cintura. El castaño quedó cuadriculado al ver a las dos mujeres una frente a la otra.

Ambas lo miraron; Lavender estaba pálida, Hermione boquiabierta.

- Así que por esto me pagaste las vacaciones – Chilló Lavender herida.

- ¿De qué habla tu hermana, Cormac? – Le preguntó Hermione.

Y ahí estaba ella, recordando parte de su desgracia mientras intentaba ahogarse en una botella. Había resultado que "su hermana" era realmente su esposa con la que tenía cuatro años de feliz matrimonio. Y el desgraciado ni siquiera cuidaba a su madre porque esta y su padre murieron hacía dos años en un accidente de una poción mal realizada.

Se sirvió otra copa, apenas su botella comenzaba a vaciarse. Quería olvidar a ese imbécil, sabrá Dios porque había pensado en él en primer lugar; pero no merecía ni un segundo en su mente, no después de lastimarla y engañarla tanto.

Si al menos hubiese descubierto toda la verdad una hora antes de entregarse a él, no le habría marcado tanto. Su único consuelo aun ahora, dos años después, era que entre ella y Lavender lograron darle su merecido.

Y así terminó la primera de sus relaciones serias, que resultó la base de sus serios desastres amorosos.

¿Y ahora que voy a hacer?

¿A dónde iré a buscar!

Sonrió con nostalgia al recordar que esa tarde al salir de la casa de Cormac se había jurado a sí misma investigar antes de enamorarse. ¡Ja! Tarde se dio cuenta de que ese no sería todo el problema.

_OO_OO_OO

¿Que les ha parecido esta capi?

Como dije, fue más largo

Recuerden que 1 Review = 1 sonrisa de esta autora n.n

Nos leemos pronto

Besos :P