Hola! :DD primero quiero agradecer a todos los que han comentado esta pequeña historia, la verdad originalmente era simplemente un one-shot pero tras de leerlo otra vez me di cuenta que en verdad necesitaba una secuela, habrá un par de capítulos más y entonces si, terminará.
Sin mas que decir los dejo leer~
Baljeet suspiró mirando los libros entre sus brazos, llevaba un par de semanas en ese lugar y se sentía como si fueran años, costaba admitirlo, pero no tenía sentido estudiar con tanto ahínco si nadie entraba a su habitación para arrastrarlo fuera y llevarlo a un lugar donde se podían ver las mismas estrellas que había estudiado, los libros que llevaba en cambio eran de medicina y ni por asomo le gustaban tanto, sus padres habían supuesto que eso era lo que debía estudiar "un doctor gana buen dinero" habían dicho, pero eso no le interesaba en lo más mínimo, ya había demasiados doctores en el mundo, salvando vidas y enfrentándose a cosas viscosas que él ni siquiera se atrevía a nombrar.
Él amaba los números y las estrellas, nada lo haría más feliz que estudiar astronomía en la universidad de Danville, que no era la mejor del mundo en su campo pero al menos Bufrod estaría con él, y no ese grupo de cerebritos estirados que no sacaban sus narices de los libros nunca, de los libros o de las cajas de Petri con contenidos extraños, el no pertenecía a ese lugar, ahí no sabían lo que era montar una montaña rusa, o escuchar la melodía de un instrumento musical exótico a la luz de luna, o un poema escrito a borrones debajo de sus apuntes, todas esas cosas que Buford hacía con él y para él y que ahora sentía que perecían a una vida lejana y anterior.
Pero de algún modo el respeto que tenía hacía sus padres le hacían detenerse cada vez que pensaba que debería volver, porque no podría con la decepción de sus padres al verlo abandonar la escuela que habían pagado para él, no después de haberse enterado de su relación, podía recordar lo aterradora que había sido esa noche en la que sus padres habían pasado de los gritos al llanto, llorando el haber criado a un hijo gay que para colmo de sus males tampoco quería ser doctor.
Sin embargo esa noche se mostraron inflexibles, iban a curar a su hijo a como diera lugar y si era necesario empacar de inmediato e irse entonces lo harían, no hubo nada que le doliera más a Baljeet que ese último beso que se dieron, porque en el fondo sabía que sería el último, y cuando su labios se separaron y se miraron a los ojos una parte de su alma se quedó con él, le amaba demasiado pero no podía en contra del deseo de sus padres, de su familia entera, y aunque paso todo el viaje llorando terminó tratando de convencerse que eso era lo mejor. Y si era lo correcto o no de todas formas no importo cuanto tratará de olvidarlo, simplemente no podía dejar de doler, en cada esquina parecía verlo, en cada suspiro suyo y en cada latido de su corazón que parecían gritar su nombre con fuerza.
Baljeet estaba perdiendo la batalla contra su moral, ya ni siquiera la sonrisa de su madre al verlo regresar de la universidad le proporcionaba ningún alivio, odiaba esa escuela y ese maldito lugar, odiaba no poder dejar de amarlo y lo que más odiaba es que sabía que Buford estaba sufriendo también, y eso no era algo que pudiera comprobar, simplemente lo sentía.
Era demasiado tarde para notar que no podía concentrarse en estudiar un libro si él no estaba a su lado tratando de llamar su atención con un beso, o que las bibliotecas parecían inesperadamente silenciosas sin el sonido de la música de Buford a través de sus audífonos, lo frustrante que era caminar por la escuela sin su brazo alrededor de sus hombros, la falta que le hacía.
Esa noche de martes era la última que tenía para estudiar antes del examen bimestral y por primera vez en su vida supo que iba a reprobar y lo que era peor, ya ni siquiera le importaba, dejo los libros a un lado y se metió a su cama, no podía engañar a nadie, la mitad de él se había quedado en Danville y no sería feliz hasta que volviera a él, ¿Pero qué pasaría con sus padres? Él quería ser un buen hijo y honrarlos, darles lo que esperaban y luego darles una buena vida cuando ya no pudieran trabajar, se los debía; pero ya no podía seguir más con esa farsa, se dio cuenta que si se quedaba terminaría arruinando su vida.
Se mordió el labio abrazando su almohada, no podía dejar que las lágrimas corrieran por sus mejillas pero le fue imposible evitarlo, le dolía demasiado saber que tenía que elegir entre lo que sus padres deseaban de él y lo que realmente quería hacer, quedarse era renunciar a Buford y a la astronomía, irse era darle la espalda a su familia y a sus creencias, cerró los ojos conteniendo un sollozo, nunca se había sentido tan asustado y perdido.
Cuando despertó su cuarto estaba completamente oscuro a excepción de la luz del reloj digital que marcaba las 3:30, faltaban 3 horas para que Buford apareciera tocando al ventana de su cuarto para caminar juntos antes de entrar a la escuela, pero entonces recordó que estaba a miles de kilómetros de ahí, nadie tocaría su ventana y la punzada de dolor que sintió casi de hacer romper en llanto de nuevo, suspiro levemente y negó con la cabeza, él no podía seguir siendo así de cobarde, sus padres lo amaban y eso no cambiaría, estarían molestos y decepcionados pero prefería vivir con eso a tener que pasar el resto de vida revisando vísceras y cociendo piel, finalmente se dio cuenta que de todas formas estarían molestos cuando notaran el examen que reprobaría en unas horas, pero que eso no dolía tanto como la idea de no volver a pasar una noche mirando las estrellas y apuntando datos acerca de sus trayectorias y posiciones con Buford.
Se levantó en silencio y en la oscuridad lleno una mochila con ropa y sus pertenencias más necesarias, garabateó una nota de disculpa a sus padres y tomo un volante con el número de la fábrica de ligas de su tío, iba a pedirle como favor que lo ayudara a llegar a Danville. Antes de salir de esa casa suspiro dudando un poco, pero en el fondo estaba seguro que hacía lo correcto, al menos para ellos.
