Bueno, he vuelto con el primer capítulo de "Renacer". Al parecer a la gente le ha gustado, y no veais lo feliz que me haceis ^.^ Este primer capítulo se los dedico a Sully, tomidnight, jimi blue ochsenknecht, ale-cullen4 y cata. Gracias por vuestros revews!!!

Desfrutad de la lectura!! Un beso, muaaaa!

disclaimer: por desgracia, y por mucho que le suplique a stephanie para que me ceda a edward por unos días, nada de lo que reconozcais aquí es mio. Solo la historia.

RENACER

CAPÍTULO I

Esta vez, cuando me desperté me encontré con más dente a mi alrededor. Tres mujeres y dos hombres. Todos me miraban con una sonrisa feliz, expectantes. Una de las mujeres, que parecía un duendecillo salido de un cuento de hadas, se sentó en mi cama y me abrazó fuertemente.

"¡Oh Bella! ¡No sabes lo preocupados que hemos estado, hermanita! Nos has dado un susto de muerte" ¿Hermanita? ¿Acaso era yo su hermana?

"¿So… somos hermanas?" Me miró fijamente y después con una risita me soltó:

"No… pero algo parecido… Se podría decir que Edward y tu… osease, Mi hermano, ¡sois marido y marida! Jijiji

"¡Alice! ¿Se lo tenías que contar así?" Era Edward, que acababa de entrar por la puerta de la habitación. Mi cabeza daba vueltas ¿marido? Demasiada información para tan pocos minutos. Mientras los demás seguían hablando, yo estaba sumergida en mis cavilaciones. Mi marido. Yo su esposa. Oh, Dios mío… Pero, por más que le daba vueltas, y por más que me sorprendiera, más me exaltaron mis pensamientos. Pensaba y pensaba, pero al final me di cuenta de que… no me había sorprendido tanto. Por supuesto que me quedé con los ojos como platos, pero en el fondo de mi ser… no sé cómo explicarlo. En el fondo no fue para tanto. Quiero decir que… parecía que lo sabía, que mi subconsciente estaba al tanto.

Sentía la gente abrazarme mientras Edward y Alice discutían. Todos parecían contentos de que hubiera despertado, me sonreían, me daban besos, pero yo casi no me daba cuenta. Yo seguía en lo mío.

Cuando salí de mi ensimismamiento me dí cuenta de que la habitación se había quedado vacía, a excepción de Edward y mía. Él me miraba con una mirada penetrante. Parecía que miraba dentro de mi ser, como si me perforara el alma. Pero al contrario de lo que podría pensar, no me sentía incómoda. Sentía… una conexión… Como si lo conociera en profundidad. Isabella... claro que lo conoces en "profundidad", es tu marido. Me ruboricé escuchando el comentario de mi subconsciente.

"Bella, yo… no sé cómo empezar… Esta situación es un poco complicada para ambos. Hay tantos factores de por medio… No se si deberíamos hablarlo ahora.

"Edward mejor cuéntamelo. Quiero saberlo todo, y mejor ahora ¿no?

"No creo que te guste lo que vas a escuchar, Bella. Mejor hablarlo cuando salgas del hospital, cuando estés recuperada del todo. Es una historia muy larga.

"Pero…

"No, Bella. Mejor dejémoslo así. Lo sabrás todo a su debido tiempo." Al decir esto me dedicó una triste sonrisa y se volvió para abrir la puerta.

"Edward, no te vayas, por favor. No quiero estar sola, me deprime esta habitación.

Su cara reflejaba sorpresa, pero se sentó en seguida en la butaca que estaba pegada a mi cama. Había un silencio incómodo que ninguno de los dos sabía cómo romper. Le hice la pregunta que me carcomía la cabeza.

"Edward…" Me miró con esos ojos verdes que en los pocos minutos que conocía aprendí a adorar "¿Cómo acabé en el hospital?

"Bueno… estábamos de regreso a Forks para visitar a mis padres cuando… cuando tuvimos un accidente. Un camión se nos cruzó y en un intento de no colisionar nos salimos del camino y el coche volcó. Todavía no se explican cómo no morimos allí mismo o cómo yo salí ileso. Sólo me llevé un par de rasguños. En cambio tú… tú entraste en coma. Estuviste un mes inconsciente. Carlisle no sabía si podrías volver, y en el caso de que lo hicieras estaba seguro de que habría algún problema. Y… como ya te has dado cuenta estás… amnésica. Los médicos no saben si algún día acabarás recobrando la memoria, es imposible saberlo.

Algún día… me parecía que prefería seguir sin recordarlo. No sé, me daba miedo recordar, no me daba una buena impresión. Llamadme loca, tonta. Era todo por la conducta que Edward tenía conmigo. ¿Qué era esa tristeza que teñía esos ojos de ángel?

Los días pasaban y Edward permanecía conmigo en la habitación. Su compañía se había vuelto imprescindible para mí. Incluso su mirada se había vuelto más alegre. Nos reíamos, hablábamos. Cuando venía el resto de la familia me alegraban toda la jornada, pero el día en que me dijeron que no tenía a nadie a parte de los Cullen… sentí que algo se marchitaba dentro de mí. No tenía padres, ni hermanos, ni abuelos, ni tíos… Pero tener a esta maravillosa gente a mi alrededor ya era bastante bendición. Había tenido suerte de encontrar a esta gente que estaba conmigo a las duras y a las maduras. No podía quejarme. Y además tenía un marido maravilloso. Él se mostraba amable y dulce conmigo, pero no se comportaba como un esposo. Suponía que era normal. Yo había perdido la memoria y él no estaba seguro de cómo debía comportarse conmigo. Por lo menos mis conclusiones eran esas.

Pero todavía tenía preguntas rondándome por mi cabeza. ¿Qué era lo que me ocultaba Edward? ¿Qué ocurría con nuestro matrimonio que no estaba seguro de querer contármelo todavía?

Por fin llegó el día en que me daba el alta. ¡POR FIN! Saldría de ese hospital para poder respirar aire puro que no oliera a enfermo.

Estaba en la habitación que Edward y yo compartíamos en casa de Carlisle y Esme antes del accidente. Ahora no sabía donde iba a dormir yo. Era una habitación hermosa, impresionante. Dos de las paredes eran casi por entero de cristal, y justo en el centro del cuarto había una inmensa cama con dosel. En una esquina había una puerta doble. La abrí y me encontré con una habitación mediana que hacía de salón privado. Con un sofá y una chimenea Vaaaaya… ¡sí que es grande la casa! Miré hacia mi derecha y me encontré con un precioso piano de cola.

Me dí la vuelta cuando sentí a Edward entrar en la salita.

"¿Te gusta lo que ves?

"Es todo tan hermoso… ¿y ese piano? ¿Tocas?

Por toda respuesta se sentó en la banqueta y empezó a tocar una melodía. No tenía palabras para describirla. Era tierna y melancólica a la vez, dulce y apasionada al mismo tiempo. Miré su cara y me quedé sin aire. Tenía los ojos cerrados, pero aun así se veían las diferentes emociones que surcaban su rostro. Ternura. Tristeza. Dolor. Pasión. Amor.

Cuando acabó la pieza sus dedos se quedaron quietos sobre las teclas del piano y sus ojos se abrieron. No sé cuando pasó, pero de repente estaba sentada a su lado en la banqueta. Nuestros brazos se rozaban ligeramente. Volvió su cabeza hacia mí y me quedé mirando sus ojos verdes de ángel. Amaba esa mirada. En realidad, amaba todo de él. Todo.

"Es precioso Edward, es… simplemente… perfecto" Esa canción había removido hasta la última célula de mi cuerpo.

"Lo compuse para ti" Mis ojos se ensancharon. ¿Para mí? Por más que no recordara mi pasado, estaba completamente segura de que nadie habría hecho algo parecido por mí, que nada me habría conmovido más.

De repente me dí cuenta de que nuestros rostros estaban peligrosamente cerca. Sentía la respiración de Edward sobre mis labios, eso me produjo un cosquilleo nada desagradable en la boca del estomago… nada desagradable…

Nuestros rostros cada vez más cercanos, su aroma inundaba todo mi ser. Me dí cuenta de que sus ojos no eran "simple" verde. Tenían pequeñas motitas doradas. Dudaba que alguna vez hubiera visto algo más bello.

Al final, noté cómo nuestros labios se rozaban suavemente. Era una simple caricia, pero se sentía tan bien… Poco a poco el tierno roce fue convirtiéndose en algo más. Nuestros labios empezaron a buscarse con más insistencia, con pasión, pero aún así seguía habiendo dulzura en nuestros movimientos. Nuestras lenguas bailaban juntas. Estaba segura de que esto era el cielo.

Sus manos llegaron hasta mi cintura y me apegó más a él. En ese momento mi único deseo era pasar el resto de mi vida ahí, entre sus brazos, sintiendo su calor. Lo amaba, ¡sí! En unas pocas semanas supo ganarse mi corazón, y podía decir que estaba loca e irrevocablemente enamorada de Edward Cullen.

Llegó el momento en el que non tuvimos que separar, pues al fin y al cabo éramos humanos y necesitábamos oxígeno para poder respirar.

Me miró a los ojos y me quedé maravillada. ¿Cómo podía albergar tanta perfección una sola persona? Era mi ángel particular, mi Edward.

Pero de repente su mirada cambió y me soltó. Se levantó de la banqueta y se alejó de mí.

"¿Edward? ¡Edward! ¿Qué pasa?

"Yo… yo no puedo Bella… no. No quiero volver a sufrir más.

"¿Qué? Edward… ¿Qué hice? ¿Qué te hice?" MI voz apenas era un susurro que se quebró al final.

"Bella… yo… te amaba tanto…"amaba pasado. Mi corazón se partió en miles de pedacitos ¿ya no me quería? " Pero tu mataste ese amor, Bella… no quiero sufrir más.

"Pero Edward, mi amor…¿Qué te hice?" lágrimas surcaban mis mejillas. Tan sólo ver su cara de sufrimiento me mataba de tristeza. "Tan sólo explícame qué hice, necesito entender… Si supieras cuanto te amo…

"No, no lo digas, por favor Bella…