X372

-Capítulo I-


Sakura había tenido un maravilloso sueño que fue interrumpido, desafortunadamente, por los insistentes golpes en su puerta. Juró que si no se trataba de algo importante, iba a golpear a sea quien fuese que la despertó.

Así que dejando escapar palabrotas por lo bajo, caminó hacia la puerta y la abrió con brusquedad.

—¿Qué demonios pasa?

—Sakura, ¡necesito tu ayuda, por favor!

¿Qué mierda…?

No pudo cerrar la boca. El hermoso Dios frente a ella la cautivó por completo, atrofiándole las cuerdas vocales y evaporándole toda la razón.

Por ese Adonis permitiría que la despertara a cualquier hora de la noche. Cuando fuera, por lo que fuera, como fuera y por donde fuera

—¡Por favor!

Uff, y esa voz tan grave y sexy. Deberían restringirle el habla a aquel viril espécimen. Era un peligro para las pantaletas femeninas un exponente como él andar por el pueblo…

—Necesito tu ayuda…

Pudo sentir cómo las piernas le comenzaron a temblar por tal atractivo que éste exudaba por los poros.

—¡Shannaroooo, tiene voz de semental!

El calor en su cuerpo se incrementó.

—Sakura, por favor…

Iba a decir algo, pero tenía la garganta seca. De seguro por toda la saliva que había perdido por tener la boca abierta.

Espera…

Sacudiendo la cabeza, se obligó a sí misma a entrar en razón. No podía hacer el ridículo frente a un hombre tan guapo.

—C-Claro…

Hey, ¿cómo es que él sabía su nombre?

—¿N-Nos conocemos? —internamente se golpeó la nuca por tartamudear tanto frente a él.

—Sakura, ¡soy yo!

Arqueó una ceja. Estaba segura de que jamás sería capaz de olvidar a un hombre de ensueño. ¿De dónde se supone que lo conocía?

—¿Ah…?

—Soy yo, ¡Ino!

Y todas las ilusiones se desmoronaron por completo y le cayeron en la cabeza con fuerza.

—Es una broma, ¿no?

¿Le estaban jugando una broma? ¡De seguro era ese estúpido de Naruto! ¿O quizás Ino le tendió una trampa por esa vez en que la delató frente al chico que le gustaba? ¡Sabía que Ino se la cobraría alguna vez!

—Ok, ok —comenzó. —Dile a Ino que la descubrí, esto ya no es gracioso.

—Frente, ¡soy Ino! Te lo juro.

Observó con detenimiento a ese hombre. Algo en sus ojos brillantes le aseguró de que decía la verdad, no obstante no creía que fuese posible algo así… ¿Quizás era algún tipo de jutsu extraño?

—Bien, supongamos que creo que eres Ino —le dedicó una mirada suspicaz. —Eso significa que sabes todo de mí y viceversa. —Lo vio asentir en silencio. —Entonces cuéntame tu mayor secreto…

Conociendo a Ino desde niña, sabía que ésta tenía un secreto muy bien guardado, por lo que si todo ese acto se trataba de una farsa, sabría -de acuerdo a la respuesta que le diera ese sujeto- si en realidad se trataba de Ino, porque estaba segura de que su amiga jamás dejaría que alguien más que ella supiera sobre esa infidencia.

—Frente…

—No eres Ino.

—¡Si lo soy! —miró a ambos lados. —Te lo diré si me dejas entrar.

Sakura entrecerró los ojos antes de asentir. Confiaba en que no se trataba de un degenerado, y si lo fuese, con su súper fuerza lo enterraría 3 metros bajo tierra.

—¿Y bien? —se cruzó de brazos y espero a que él hablara una vez que ingresaron.

Se veía nervioso.

—Y-Yo… —se mordió el labio inferior, gesto que casi la derritió. —Estoy profunda y completamente enamorada de Shikamaru.

—¡Oh, MIERDA! —se llevó una mano a la boca.

No podía ser cierto, ¿lo era?

—Necesito que me ayudes, ¡por favor!

—¿Qué te pasó? —la miró de pies a cabeza, otra vez. No obstante se avergonzó de haber encontrado a Ino-hombre tan hermoso, porque se trataba de Ino, su mejor amiga… —¡Chaaaa, era Ino!

—¡No lo sé! Es decir… —se pasó la mano derecha por la cabeza. —Creo que fue la X372.

Todo el entusiasmo por Ino-hombre se evaporó.

—Mierda, mierda… —comenzó a caminar hacia la sala, siendo seguida por Ino. —¿Pero cómo? ¿Cuándo pasó?

—Fue un accidente —se detuvo, dejándose caer en un sofá. —Shizune tropezó y me punzó la mano con una jeringa ayer, pero no había dosis… La había ocupado para obtener una muestra que utilizó sólo para cargar. ¡Se supone que no quedaba nada!

Vaya…

Se quedó en silencio unos segundos analizando la situación. De pronto, una luz llegó a su cabeza.

—A menos que sus efectos sean efectivos sólo con micro-dosis —razonó.

Sabía sobre la existencia de X372. Se trataba de una medida farmacológica aún en investigación. La existencia de ésta fue formulada por Shizune luego de que los hombres ninjas se rehusaran a participar en misiones de seducción que tenían como objetivo el interactuar y conquistar a otros hombres. Las estadísticas mostraban un aumento en las relaciones homosexuales de los criminales, por lo que era necesario que algunos ninjas se infiltraran para seducir a éstos y eliminarlos, no obstante nadie quería ser partícipe de ella.

Así que, viendo los escasos resultados y el nulo éxito en esa materia, Shizune ideó una vacuna para que las kunoichis pudieran inyectarse y cambiar sus cuerpos a uno masculino y, de ese modo, llevar a cabo la misión sin problemas. Sin embargo aún se encontraba en estudio. La muestra estaba siendo evaluada en ratas y no se conocía sobre efectos secundarios ni el tiempo acción de dicha vacuna, por lo que no tenía idea de qué hacer para revertir un proceso que no se conocía del todo.

El problema era, ¿qué se supone iba a pasar con Ino?

—No sé qué voy a hacer…

Miró a Ino que ocultaba el rostro entre sus manos.

—Ino… —se acercó a ella y se sentó a su lado. —Vamos donde Tsunade y Shizune, ellas sabrán que hacer.

—Lo sé, lo sé —miró a Sakura. —Por eso vine. No puedo ir así con estas ropas.

Sakura asintió en comprensión, haciendo un esfuerzo tremendo por no sonrojarse.

—Tienes razón —de inmediato se levantó y caminó en dirección a su cuarto. —Tengo algunas prendas que te pueden servir. Espérame, regreso enseguida.

Cuando llegó a su cuarto, hurgó entre su armario alguna vestimenta masculina, a ver si encontraba algo de su ex novio –Sora, un capitán ANBU-. Halló, entre toda su ropa, un pantalón azul y una camiseta de color gris. Acto seguido, se volvió hacia zona inferior del closet y cogió unas sandalias.

Demoró sólo unos segundos en obtener todo y volver hacia la sala. Allí encontró a Ino, sumida en sus pensamientos.

—Tengo éstas —se las pasó.

—¿Eran de tu ex?

—Sí…

—¿Por qué demonios todavía las tienes?

Sólo se encogió de hombros.

—No sé —y era verdad. No tenía idea de por qué las tenía. —No me he dado el tiempo de ordenar.

—Entiendo… —Ino examinó las prendas. —Espero que me queden.

—Creo que sí —Sakura aseguró. —Ve al baño a cambiarte para que vayamos a la torre Hokage.

Sin tener que mencionarlo dos veces, Ino se fue al tocador.

En el momento en que Ino cerró la puerta del baño, Sakura dejó escapar un suspiró.

No todos los días tenía un hombre que parecía supermodelo en su casa, aunque se tratara de su amiga…

.

.

Ino, después de toda la aceptación reconoció que como hombre era bastante apuesto. De hecho no recordaba haber visto a un hombre tan guapo antes.

Rió socarronamente.

Los cabellos rubios, largos y rebeldes que caían por su rostro le daban un aire de desinteresado y de chico malo que le encantaba. Además el tono bronceado de su piel y ese enternecedor color azulado en sus ojos resaltaban su atractivo inconmensurablemente.

—Nada de mal —murmuró, mirándose en el espejo.

Los pantalones le quedaban un tanto sueltos en la zona de los oblicuos, que por cierto tenía muy bien trabajados, por lo que tendían a deslizarse hacia abajo, dejando al descubierto cierta cantidad de musculatura que daba chances a fantasías eróticas y obscenas. Y ni hablar de esa camiseta que se ajustaba a su tórax en la medida justa.

Era un buen look, determinó.

Estaba segura de que si hubiese nacido hombre, habría sido el chico más guapo de su generación.

—Pero prefiero ser mujer…

Y era así, porque esa sensación de péndulo entre sus piernas era terrible. Se hizo una nota mental de conseguir ropa interior cómoda que no permitiera ese vaivén en su anatomía masculina.

Dejando de lado su admiración por sí misma, salió del cuarto de baño y esperó a Sakura mientras acomodaba su cabello en una coleta baja. Una vez que ambas estuvieron listas, se fueron hacia la torre Hokage.

.

.

Durante el camino, pudo percibir cientos de miradas hacia ella. Incluso, más de una mujer le guiñó el ojo y le dedicó miradas hambrientas. No las culpaba, ella probablemente hubiese hecho lo mismo si un hombre como ella se hubiese presentado en la aldea.

Acelerando el paso, le echó un ojo a Sakura que parecía molesta por alguna razón.

—¿Qué te pasa, frente?

—No me digas así —murmuró, mirándola de reojo.

—Lo que sea. Sólo dime qué pasa.

—¿Te has dado cuenta de cómo me miran?

No, no tenía idea, por lo que prestó atención a su alrededor. Sí, efectivamente a Sakura le estaban dedicando –a diferencia de ella- una cantidad de miradas amenazadoras y llenas de celos que era impresionante.

—Ya veo —sonrió a medida que el ego comenzaba aumentarle. —Están celosas porque estás conmigo.

El rubor en las mejillas de su amiga fue increíble.

—Idiota…

Simplemente se rió, encogiéndose de hombros. Era la verdad, ¿no?

—Por cierto —Sakura capturó la atención de Ino en un instante. —Creo que lo mejor sería que te mantuvieras en el anonimato. Es decir, la vacuna es un asunto confidencial dentro de la aldea.

—Lo sé —por supuesto que lo sabía, ¿cómo podría divulgar algo así?. —Dejaré de llamarte frente, si es que te preocupa.

Sakura detuvo y se volvió hacia ella.

—¡Eres una… idiota! —se contuvo de llamarla cerda.

Ino rió, y al hacerlo, se escuchó un masivo suspiro. Todas las mujeres alrededor de ella estaban fascinadas.

Por más que pudo, Sakura no pudo evitar que las mejillas se le encendieran. Otra vez…

—Soy atractivo, eh… —levantó ambas cejas a la par, en una expresión que trajo consigo otro suspiro masivo y más de un desmayo.

—Oh, cállate. —Reanudando los pasos, Sakura adelantó a Ino, dejándola atrás.

—Hey, espérame —Ino la alcanzó y caminó con ella en silencio, divirtiéndose por todas esas miradas y gestos que provocaba.

Su actitud positiva y optimismo le dijeron que, a pesar de todo, debía disfrutar esa nueva experiencia. Después de todo, no todos los días sé era hombre.

.

.

Ino pudo jurar que Tsunade la miró con fascinación apenas ingresó a la oficina. No obstante cuando le contó lo sucedido junto con Sakura, toda la fascinación desapareció se transformó en una expresión que no pudo diferenciar si se trataba de ambición, enojo o interés.

—No sé si reírme, gritarlas o golpearlas por ser tan descuidadas —fijó las pupilas en Shizune que había llegado hace unos minutos. —Sobre todo a ti, Shizune.

—Lo siento, Tsunade-sama.

Ino se encogió de hombros.

—Son profesionales. ¡No pueden cometer un error así!

—No, qué va —hizo un ademán con la mano, tratando de apaciguar los malos aires de Tsunade. —¿Para qué llorar sobre la leche derramada? Después de todo soy yo la más perjudicada… —se cruzó de brazos bajo el pecho, sintiéndose extraña por no sentir su voluptuosas curvas. —Al menos sabemos que la vacuna funciona, ¿verdad?

Tsunade, Shizune y Sakura le dedicaron una mirada de muerte.

—Está bien, me callo…

Prefirió no hacer ningún tipo de comentario más, por su propio bien. Las dos horas siguientes se la pasaron hablando sobre qué hacer al respecto. Era bastante obvio que tendrían que acelerar el proceso de investigación sobre la X372 para tener mayores parámetros de evaluación. Asimismo, deberían comenzar a estudiar a Ino en su versión masculina para obtener respuestas y, de ese modo, desarrollar un fármaco que fuese capaz de devolverle su fenotipo innato.

—Sí, mantendremos la confidencialidad.

—Pero, ¿qué pasará con Ino? Es decir, ¿cuál será la excusa porque su forma femenina no está presente? —Sakura parecía preocupada, después de todo la X372 era una herramienta de combate que no podría salir a la luz.

Tsunade suspiró antes de responder.

—Misión de emergencia. Omitiremos el periodo aproximado para evitar sospechas. Mientras tanto tú, Ino…Tu nombre será Kaito Nakane. Un ninja médico del País de la Luna que se vino a instruir con Sakura. ¿De acuerdo?

—Está bien —Ino no podía hacer nada más que sólo acatar órdenes.

La gran interrogante era, ¿cómo iba actuar de ahora en adelante? Si bien cuando caminó hacia ese lugar junto con Sakura intentó lucir lo más masculina posible, fue una tarea bastante dura ejecutarlo bien. El caminar de los hombres, la mirada, las expresiones faciales, el cómo se detenían y las poses que adquirían cuando charlaban eran difíciles de realizar de buenas a primeras, sobre todo para ella que era tan femenina.

Después de su encuentro con la Hokage, fue con Sakura y Shizune al hospital, lugar en donde dejó más de alguna mujer enamorada y encantada con su visita. Asimismo, se sometió a algunos exámenes, sobre todo sanguíneos.

—¿Ahora me puedo ir? —Le preguntó a Sakura mientras ésta llenaba unos formularios. —Por cierto, ¿dónde me alojaré? ¿En mi apartamento?

Sakura prestó toda su atención en Ino.

—No había pensado en eso…

—Yo menos, ¿qué haré ahora?

La respuesta no demoró en llegar, puesto que Shizune se había reunido con ellas de nuevo, informándole de todos los detalles de la supuesta misión de Ino y de cómo hacer para que la nueva Ino-hombre se integrara a la aldea sin ser blanco de miradas sospechosas.

Al final Ino se quedaría en un hotel cercano al hospital. Tsunade le proporcionaría todo lo necesario para vivir durante el tiempo que demoraban en encontrar una solución para revertir los efectos de la X372.

—¿Y tendré que comenzar ahora?

—Deja de hacer preguntas —Sakura le hizo un gesto para que la siguiera.

Mientras caminaban por los pasillos, alrededor de 6 mujeres voltearon a ver a Ino, más bien a su trasero.

—Es como si nunca hubiesen visto un hombre —Sakura bufó, acelerando las pisadas.

Ino le dio una mirada inquisitiva antes de abrir la boca.

—Tengo ciertas sospechas de que no se trata sólo de mi aspecto.

La médico de cabello rosa detuvo abruptamente los pasos.

—¿Cómo?

—¿Quizás sea algo hormonal? —Al ver el rostro de desconcierto de su amiga, prosiguió. —No estoy segura, pero siento como si algo emergiera de mi cuerpo cuando estoy cerca de mujeres. Incluso a tu lado… y, con sólo reír, esa sensación aumenta.

—¿Algún otro síntoma?

Ino no sabía cómo decir otras cosas que había estado sintiendo. Era vergonzoso e incómodo, incluso para ella. Y no ayudó para nada que en ese momento una mujer le rozara accidentalmente con su voluptuoso pecho el brazo. ¡Ni siquiera la vio venir!

—Lo siento, guapo… —la desconocida le regaló un guiño antes de caminar insinuantemente hacia el lado opuesto de donde estaban.

—¡Tsk! —Sakura gruñó, pronto miró a Ino que estaba quieta como estatua. —Dime, ¿qué otro síntoma?

—Me da calor… —murmuró una vez que la mujer desapareció de su vista. —Sobre todo ahí abajo.

Sakura inmediatamente miró la entrepierna de Ino. Era una tremenda erección… No se trataba de un síntoma, sino que de un claro signo.

—¡Oh, por Kami! —se volteó. —¡Cúbrete! —parecía una remolacha tan colorada.

—¡Lo siento! —se disculpó. Aunque no era su culpa, pues no se trataba de algo que pudiese controlar. —¡No sé qué hacer!

—Piensa en algo.

—¡No sé en qué! —chilló. —¡Nunca antes había tenido una erección!

Claramente jamás había vivido algo similar, por lo que controlar esa situación en sí era demasiado compleja.

—Piensa en Gai-sensei en ropa interior.

La imagen en su cabeza fue traumática.

—¡Ewwwwww! —Como por arte de magia y, sin saber cómo, la presión en su pantalón comenzó a ceder. —¡Hey, funcionó!

La médico con lentitud se giró sobre su eje y miró a Ino.

—Menos mal… —sólo un segundo demoró en observar la entrepierna del rubio. Por alguna razón las pupilas se le fueron a esa zona. Quizás era sólo para confirmar que en realidad la erección había cedido, ¿no?

—Sí… —Ino se quería enterrar vida. Nunca pensó que ser hombre sería tan terrible.

—Mejor… vámonos de acá —Sakura reanudó los pasos, siendo seguida inmediatamente por el rubio. Estaba segura de que jamás en la vida iba a poder borrar esa imagen en su cabeza.

—Sí… Vámonos.

Ino se mantuvo pensativa. ¿Acaso los hombres siempre vivían con esas sensaciones primitivas en su cuerpo? ¿Así de descontroladas y poco racionales?

Suspiró.

Independiente de cómo los hicieron los hombres, iba a tener que aprender a controlar su cuerpo a como diera lugar. Y eso que aún no miccionaba. Se detuvo cuando ese pensamiento cruzó por su cabeza. ¿Cómo lo haría para orinar?

—Oh, no…

Aunque no se veía como una práctica muy difícil, pensó. Sin embargo el tener que tocar eso y…

—Ugh… —suspiró otra vez. Sin duda las cosas no serían tan simples como hombre. Tal vez comenzaría a darle más crédito a los machos. —Sólo un poco… —se propuso internamente, después de todo, los hombres seguían siendo igual de básicos que siempre.

—Hey, Kaito. ¿Vienes o no?

Pestañó un par de veces consecutivas antes de asentir en silencio y reanudar los pasos para alcanzar a Sakura.

Bueno, ya habría tiempo de seguir pensando en qué hacer.


CONTINUARÁ…


Gracias inmensas a: Naoko-eri, inochan-uchiha, Lili, Jamie Black 5, Stefany BM, Sabaku-No-Yamanaka-Ino. Adoré cada uno de sus comentarios, espero les guste la actualización.

Tomatazos, amenazas de muerte y descargos emocionales, ya saben qué hacer.

Un abrazo!