Traducción autorizada por FanofBellaandEdward

Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling, Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. y AOL/Time Warner Inc. La historia pertenece a Melissa, yo traduzco por mero entretenimiento.

Resumen: Harry no tiene idea alguna de lo que Draco hizo con él y el rubio no quiere confesar. Sin embargo, un descubrimiento fuerza a Draco a admitir lo que ha hecho. ¿Harry podrá perdonarlo alguna vez?

Traducción conjunta entre: LoversByHaters y DarkPotterMalfoy.

Traductora: LoversByHaters.


Gracias por esos 6 comentarios. Todos los comentarios han sido respondidos vía PM.


Advertencia importantísima. No voy a publicar en vacaciones de Navidad, necesito un pequeño descanso para recargar las pilas. Así que el último día que publicaré será el 23/12/1012 y volveré a hacerlo el 13/01/2013. Gracias por vuestra comprensión.


Capítulo 2

Las siguientes semanas fueron duras para Draco. Ahora que estaba enterado de la relación de Harry, éste no veía la necesidad de mantener a los dos chicos separados y a menudo organizaba excursiones para los tres. Regularmente, Draco encontraba a Marc sentado en la sala de estar de Harry y tenía que contenerse para no hechizar al Ravenclaw. Intentaba encontrar malos atributos en el muchacho, pero era bastante irritante, no podía encontrar ninguno. Parecía el novio perfecto y eso era algo que Draco no creía. Todos tenían defecto; era sólo cuestión de tiempo hasta que descubriera los defectos de Marc. Y entonces haría... ¿Qué haría? Eso era algo que no había resuelto todavía.

La semana antes de su graduación, Draco y Harry eran los únicos que se encontraban en la sala de estar del moreno. Era un hecho poco frecuente para Draco el tener a Harry sólo para él, y disfrutaba cada minuto de ello.

— ¿Cómo te han ido los exámenes? —preguntó Draco curioso.

Harry hizo una mueca.

—Creo que lo hice bien. Pociones fue difícil; no estoy seguro de si lo hice bien la teoría y Historia fue un completo desastre, como de costumbre.

Draco rió entre dientes, divertido.

— ¿Y tú? ¿Cada examen perfecto como siempre? —bromeó Harry, sus ojos verdes brillaban.

Draco se encogió de hombros.

—Supongo que todo salió bien. Severus aún no me ha hechizado, así que asumo que lo hice bien en Pociones.

Harry sonrió.

—Merlín no quiera que falles en Pociones. A Marc le fue bien también, pero no está seguro de Defensa Contra las Artes Oscuras.

— ¿Dónde está él? —preguntó Draco cortésmente. No que le importara particularmente dónde estuviera el Ravenclaw –mientras más lejos, mejor.

—Tiene una fiesta con algunos de sus amigos —El chico moreno se encogió de hombros.

— ¿Cómo es que no estás con él? —Le preguntó Draco y bebió un sorbo de su jugo de calabaza frío.

—Sabes que odio las fiestas, Dray —protestó Harry y metió los pies debajo de su cuerpo.

Draco puso los ojos en blanco, pero sonrió. Queriendo alejarse del tema Marc, preguntó:

— ¿Tienes planes para el verano?

El otro chico negó con la cabeza.

—No, aún no. Marc se va de vacaciones con su familia a Grecia las primeras tres semanas y no he escuchado a Sirius planear nada. No es que eso diga algo; es posible que la próxima semana anuncie que vamos de viaje a las Bahamas o algo así —puso los ojos en blanco—. Creo que voy a usar estas vacaciones para pensar en lo que haré ahora con mi vida.

— ¿No planeas estudiar para ser Auror? —preguntó Draco sorprendido. No habían hablado sobre sus elecciones de carrera, pero había asumido que Harry elegiría ser Auror.

Harry suspiró y se pasó la mano por el cabello.

—No, para ser honesto, estoy cansado se pelear contra magos tenebrosos. Un lunático tratando de apoderarse del mundo es suficiente para mí por una vida.

—Hm, no se puede discutir con eso —rió entre dientes Draco.

— ¿Tú tienes planes para el verano? —preguntó Harry con curiosidad.

Draco se encogió de hombros.

—Aún no lo sé. Madre está pensando en ir a la Costa Azul por un par de semanas para disfrutar el sol y relajarse. Si quieres puedes venir con nosotros. Estoy seguro de que madre estará encantada por verte de nuevo y también de que la convenceré de dejar que su primo y Lupin se sumen también.

—No quiero importunar, Draco —manifestó Harry.

—Tonterías, no lo harás. De hecho, madre ya me ha hablado de cómo tengo que convencerte para que vengas con nosotros de vacaciones —sonrió Draco. Era cierto, su madre le tenía mucho cariño a Harry. Ella le veía como su segundo hijo y siempre le consentía las pocas veces que Harry había visitado la mansión.

—Bueno, unas vacaciones en la Costa Azul suenan bastante bien. Nunca he estado allí antes —murmuró Harry, sonando como si estuviera dudando.

— ¿Entonces por qué pensarlo? Sólo ven con nosotros, lo mereces —Draco le guiñó el ojo.

Harry suspiró y luego sonrió, divertido.

—Bien, supongo que tener unas vacaciones en la Costa Azul no harían daño.

Draco resopló.

— ¿Supones?

—Cállate —se echó a reír Harry y le tiró una de las almohadas que estaban en el sofá. Draco se agachó para esquivarla, antes de lanzársela de vuelta a Harry.


Una semana después, todos los de séptimo año estaban vestidos con sus túnicas formales, haciendo filas en el Gran Salón delante de sus familias, esperando por ser llamados para así poder recibir sus diplomas y reunirse con sus familias y amigos.

Harry estaba al lado de Draco. Marc estaba dos filas tras él y de vez en cuando sentía su mirada descansando en él antes de que esta se desvaneciera de nuevo.

Sus ojos verdes trataron de localizar a los dos hombres a los que ahora llamaba familia, y vio a Sirius y Remus sentados en la segunda fila de adelante, guiñándole el ojo al notar que les miraba. Harry les sonrió. No se sentía bien. Dos semanas atrás había comenzado a levantarse sintiéndose nauseabundo y muchas veces salía corriendo de la cama al baño antes de vomitar en la cama. Después de finalizar su adoración al baño, podía comer sin tener la urgencia de ir de nuevo, pero a veces –como ahora– tenía náuseas todo el día. No sabía que le sucedía. No iba a Poppy porque odiaba el hospital y estaba seguro de que no era nada serio. Tampoco le había dicho a Sirius o a Remus porque estaba seguro de que ellos le obligarían a ver a Poppy.

Suponía que era porque estaba nervioso por el hecho de que hoy se estaba graduando. Durante siete años había caminado por este castillo, ido a clases (algunas más interesantes y divertidas que otras), jugado al quidditch, había hecho amigos, perdido otros, luchado contra Voldemort y encontrado el amor. Extrañaría Hogwarts a pesar de que había tenido un buen número de momentos cercanos a la muerte mientras estudiaba allí. Aún así, era el primer lugar al que había llamado hogar.

Ya que casi tenía diecisiete y Voldemort estaba derrotado, no necesitaba regresar a casa de los Dursley, lo cual estaba bien para él.

Se había sorprendido cuando logró obtener buenas notas para todas sus asignaturas. Incluso recibió un E en Pociones. Le tomó algo de tiempo de asimilar esa poca información y buscar a Marc para besuquearlo hasta dejarlo sin sentido.

Fue el turno de Draco de caminar hacia la profesora McGonagall y recibir su diploma. Este le sonrió a ella y luego se volteó con el diploma en su mano y se reunió con su madre, que estaba sentada junto a su primo.

—Estoy tan orgullosa de ti, mi Dragón —le sonrió ella y apretó su mano.

Él le devolvió la sonrisa.

—Gracias, madre —regresó la atención al frente y observó a Harry. Frunció el ceño al ver lo pálido que se veía y se preguntó si el chico estaba enfermo. ¿O sólo nervioso?

Harry sujetó un brazo alrededor de su cintura, para calmar su estómago antes de vomitar sobre la persona que tenía enfrente. Se mordió los labios y se concentró en inhalar y exhalar hondo y se alivió cuando las náuseas se calmaron un poco.

Su cabeza se alzó de golpe cuando McGonagall le llamó:

—Señor Harry Potter, por favor venga a recoger su diploma.

Respiró profundo y caminó hacia McGonagall.

Ella le sonrió.

—Felicitaciones, Potter. Estoy segura de que lo harás bien el resto de tu vida.

—Gracias, profesora McGonagall —susurró sonriendo y recibió el diploma con las manos pegajosas.

Fue hacia donde se encontraba su padrino y se derrumbó en la silla entre Sirius con Remus al otro lado.

—Estoy tan orgulloso de ti, Prongslet —Sirius sonrió y le abrazó con fuerza.

Como siempre, Remus dijo:

—Déjalo ir, Sirius, antes de que lo asfixies.

Sirius rió entre dientes y liberó a un Harry falto de aire. Tuvo suficiente tiempo para tomar una gran bocanada de aire y agitar su cabello desordenado antes de ser envuelto en un abrazo por Remus.

—Tus padres habrían estado muy orgullosos de ti —le susurró Remus al oído y Harry parpadeó para alejar algunas lágrimas.

—Gracias —respondió y Remus le sonrió antes de soltarle. Divisó a Marc sentado junto a sus padres y este le guiñó el ojo cuando le atrapó mirándole. Harry se sonrojó y volvió los ojos al frente para ver a Blaise Zabini graduándose.

Finalmente pudieron mezclarse. Muchos se estaban despidiendo de sus amigos, prometiéndose permanecer en contacto. Otras ya estaban discutiendo lo que harían ahora.

Draco vino para pararse junto a Harry.

—Finalmente nos graduamos de Hogwarts —Sonrió emocionado.

— ¿No vas a extrañar la escuela? —Preguntó Harry sonriendo.

—Tal vez un poco, pero no mucho. Especialmente no a Binns —ambos chicos rieron por lo bajo al pensar en el fantasma que enseñaba Historia de la Magia. Incluso muerto lograba succionarle la vida a la historia.

—Sirius, me estaba preguntando si te importaría unirte a mí, mi hijo y a Harry en unas vacaciones en la Costa Azul. El Señor Lupin también es bienvenido, por supuesto —habló Narcissa con calma.

Harry y Draco dirigieron la atención a sus tutores.

Sirius se frotó el cuello.

—No lo sé, Cissy. ¿Estás segura de que no te molestará?

Narcissa negó con la cabeza, con su largo cabello rubio agitándose con el movimiento antes de caer de nuevo en su espalda.

—Por supuesto que no. Si me molestara, ¿habría extendido la invitación? —levantó una pálida ceja.

—Bueno, en ese caso: no les diré que no a tales vacaciones —sonrió Sirius.

—Gracias por la proposición, Señora Malfoy —Remus sonrió con amabilidad.

Narcissa hizo un gesto con su mano.

—Oh, por favor, ya no estoy casada con Lucius, así que puedes llamarme Narcissa.

— ¿Vuelves a ser una Black de nuevo, dulce prima? —Preguntó Sirius divertido.

—Tal como está ahora, me beneficia más ser una Black que ser una Malfoy.

— ¿Eso quiere decir que tu apellido ahora también es Black? —Le susurró Harry, desconcertado, a Draco.

Draco negó con la cabeza.

—No, mi apellido aún es Malfoy. Madre intentó cambiarlo, pero el Ministerio no quiso escuchar, diciendo que muchas propiedades y bóvedas en Gringotts estarían perdidas si yo cambiaba mi nombre a Black.

Ante la mirada confundida de Harry, explicó:

—El Ministerio le quitó a mi padre sus títulos y privilegios. Todas las bóvedas, propiedades y posesiones a nombre de los Malfoy ahora me pertenecen a mí, ya que soy el último Malfoy. Si mi nombre fuera cambiado a Black, lo perderíamos todo.

—Ah —Harry asintió en comprensión.

— ¡Oye! Eso significa que vienes de vacaciones conmigo —sonrió de repente Draco.

—No puedo esperar —le devolvió la sonrisa Harry, emocionado ante la perspectiva de pasar tiempo en la Costa Azul.

— ¿Cuándo nos vamos, Narcissa? —Preguntó Remus con curiosidad.

—En una semana, así tienen tiempo suficiente para hacer las maletas —respondió Narcissa sonriendo.

Draco se giró hacia Harry para decir algo, pero se congeló al ver a Marc de pie tras Harry. Entrecerró los ojos y le miró furioso.

Harry se dio la vuelta para ver a quien miraba Draco y sonrió cuando vio a su novio tras él.

—Marc —le saludó Harry y le dio un rápido beso en la boca.

Marc le abrazó contra su pecho.

— ¿Qué dices de dar un paseo para que podamos hablar? —sugirió.

Harry se paralizó de inmediato. Esas palabras, por lo general, no significaban nada bueno cuando estabas saliendo con alguien. ¿Ahora Marc le abandonaría?

Se giró y vio a Sirius y a Remus mirándole con curiosidad. Narcissa estaba mirando a Marc con el ceño fruncido.

Harry sonrió débilmente.

—Ehm, Marc y yo daremos un paseo.

—Bien, pero no tardes, chico. Quiero mimarte —Sirius sonrió.

—De acuerdo. Te veo luego, Draco —le sonrió al chico rubio Harry y siguió a Marc a través de las masas, dejando a Draco, enfadado atrás.

Draco apretó los puños y sus ojos grises prácticamente estaban disparando fuego,

—Dragón, ¿sucede algo? —le preguntó su madre, preocupada.

Draco respiró profundo, tembloroso.

—No, no pasa nada, madre —apenas sonrió.

—Draco, ¿puedo hablar contigo un momento? —la voz baja y fluida de su padrino, Severus Snape, habló tras él.

Draco se dio la vuelta y asintió.


Harry siguió a Marc por el vestíbulo, hasta el primer piso. Estaban caminando lentamente y aunque Marc estaba agarrando su mano, Harry aún tenía una sensación molesta en el estómago.

—Entonces, ¿de qué quieres hablar? —preguntó Harry, limpiándose una mano pegajosa en los pantalones.

—De las vacaciones —respondió Marc, simple.

Harry le miró receloso. ¿Las vacaciones? ¿Qué pasaba con ellas?

— ¿Qué quieres decir? —Preguntó Harry desconcertado.

—Sabes que me voy a Grecia con mis padres las primeras tres semanas, ¿verdad? —Preguntó Marc.

Harry asintió lentamente.

—Sí, lo sé, me lo dijiste hace un par de semanas.

—Bueno, verás...—comenzó Marc.

Harry apartó la mano y miró fijamente a Marc.

—No estás tratando de dejarme porque quieres libertad en tus vacaciones, ¿verdad? —entrecerró los ojos.

Marc le miró incrédulo.

— ¿Qué? ¡No, por supuesto que no! ¡No quiero dejarte! Merlín, ¿de dónde has sacado eso? —negó con la cabeza.

—Dijiste que querías dar un paseo para hablar; esas palabras generalmente llevan a una ruptura. ¿Qué otra cosa se supone que iba a pensar? —resopló Harry y cruzó sus brazos, pero estaba, en secreto, aliviado de que Marc no quisiera dejarle.

—Se supone que debes confiar en mí y conocerme mejor —reprendió Marc, pero sus ojos brillaron con diversión.

— ¿Entonces de qué quieres hablar si no me vas a dejar? —Preguntó Harry de nuevo.

—Me preguntaba si querías ir conmigo a Grecia. A mis padres les encantaría que te nos unieras; no pueden esperar para reunirse contigo y conocerte mejor —sonrió Marc entusiasmado.

Harry abrió la boca para responder, pero de repente las náuseas volvieron de nuevo y se llevó la mano a la boca, sus ojos se agrandaron y empujó a su novio hacia un lado, corriendo hacia los baños. Afortunadamente, alcanzó la taza a tiempo y comenzó a vomitar el desayuno allí. Debido a que no había comido mucho esa mañana, su estómago estuvo vacío pronto y estaba teniendo arcadas, mientras sujetaba la taza con fuerza.

Sintió a Marc detrás y este presionó algo frío contra su frente pegajosa. Harry se relajó cuando sintió el frío relajante y se incorporó lentamente, limpiándose la boca con el pañuelo que Marc había conjurado. Marc conjuró un vaso con agua y Harry bebió de éste, agradecido.

—Siento que hayas visto esto —Harry suspiró, miserable.

Marc le miró preocupado.

— ¿Comiste algo malo? ¿O estás enfermo?

—Creo que sólo fueron los nervios por hoy —Harry sonrió débilmente—. Nada de qué preocuparse; no estoy enfermo —al menos espero que no, pensó.

—Si tú lo dices, cariño —dijo Marc, pero su rostro no perdió la preocupación—. ¿Crees poder levantarte?

Harry puso los ojos en blanco y se levantó.

—Claro que puedo.

—Entonces, ahora que has acabado de vomitar —sonrió Marc, a lo cual Harry resopló—. ¿Te nos unes a mí y a mis padres en nuestras vacaciones?

Harry respiró profundo. Esto sería difícil de explicar.


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