Disclaimer: Todos los personajes nombrados así como los lugares son propiedad de la magnífica JK Rowling.

Este fic participa del Reto Off-Scorse Octubre "Escala de Grises" del Foro "El Escorpión que Coleccionaba Rosas".

Segunda parte : Cualidad 'Blanca' Sacrificio.

N/A: La palabra sacrificio se emplea para nombrar a un gran esfuerzo que realiza una persona, ya sea para alcanzar un objetivo, ayudar a otro sujeto, etc. Sacrificarse, en este sentido, puede llegar a implicar poner en riesgo la propia vida o incluso entregarla


Mientras en el castillo todo eran murmuraciones y especulaciones por parte de los estudiantes, en el Bosque Prohibido ocurría algo muy distinto.

Lorcan se hallaba tendido sobre la rama de un alto roble, algo atontado y bastante adolorido.

Luego de ingresar en el bosque se había dispuesto a encontrar la bendita luciérnaga para poder salir de ahí, pero los condenados bichitos parecían haber sido tragados por la noche, no había ni uno solo a la vista.

Siguió avanzando hasta que las luces de Hogwarts se perdieron del todo y lo único que había a su alrededor eran árboles, silencio y oscuridad.

Estaba dando la vuelta hacia el castillo cuando tropezó y tuvo que sostenerse de una rama para no terminar con su rostro en el piso. El problema fue que la rama estaba cubierta de Hiedra venenosa, pero del tipo mágico. Estas plantas poseen efectos mucho más notorios que la hidra venenosa muggle, estas incapacitan al afectado hasta el desmayo e incluso la muerte si no se le otorga el antídoto antes de las 24 hs. Y esto Lorcan lo sabía.

Intento apresurar su paso, pero había avanzado más de lo que él creía y el veneno ya estaba haciendo efecto sobre él.

'Demonios' pensó mientras se aferraba al tronco de un árbol, se sentía como si estuviera sobre un carrusel.

Para completar la situación, un ruido extraño lo hizo volver la cabeza hacia la izquierda y allí se encontró con cuatro pares de ojos que lo miraban atentos. El rubio comenzó a tantear a su espalda y consiguió aferrarse a una rama para comenzar a trepar mientras una monstruosa y peluda araña de proporciones enormes, avanzaba hacia él.

Por un momento se preguntó si no sería una alucinación causada por la planta. Pero cuando una de esas largas y peludas patas le rozó la pantorrilla se dio cuenta de que no estaba alucinando ni mucho menos.

Así que ahora estaba sobre la rama de un roble, haciendo equilibrio para no caerse por el terrible mareo que tenía e intentando no sucumbir al peso de sus párpados que amenazaban con cerrarse. Deseaba que alguien se preguntara por su paradero y decidiera buscarlo. Que Lysander o quién fuera acudiera en su ayuda. No quería morir allí, no quería.

La gigantesca araña arremetió contra el árbol una vez más en el momento que el consiguió recordar que aún tenía su varita. Con la mano temblando consiguió lanzarle un hechizo repelente que la mantendría alejada unos momentos. Fue tanto su alivio que aflojo el agarre de su mano sobre la varita y ella cayó al suelo.

Ahora si estaba perdido.

Lily recorrió casi todo Hogwarts intentando dar con el paradero de Dominique. Necesitaba que ella le dijera por dónde había entrado Lorcan al bosque, porque era obvio que Dom había visto todo, y desde allí ella empezaría a buscarlo. Necesitaba encontrarlo, saber que estaba sano y salvo y traerlo de regreso al castillo. Tenía que ser así, o jamás se lo perdonaría.

Al resultar su búsqueda infructuosa decidió que no era prudente perder más tiempo y se dirigió a la entrada del castillo. Iniciaría la búsqueda dónde fuera.

Estaba corriendo por los pasillos, sin importarle quién pudiera verla fuera de su sala común, cuando se chocó de lleno con Lysander quien también corría, pero hacía el lado contrario.

- Lily, te estaba buscando – dijo el rubio tomándola de los brazos. En cualquier otro momento ella hubiera protestado por eso pero ahora no le importaba.

- Hay que buscar a Lorcan, Lysander. Yo tengo una idea de dónde puede estar, pero hay que ir ya, puede que esté en peligro, no hay tiempo que perder. – se quiso deshacer de los brazos del rubio para poder seguir su camino pero él la detuvo nuevamente.

- ¿cómo es que sabes dónde está? ¿qué pasó Lily, por qué Dom te gritó así?

- Lo de Dom, ni idea, solo lo sospecho. Lo demás te lo contestaré mientras nos ponemos en marcha, tenemos que ir, ¡ahora! – comenzó a empujarlo hacia la salida del castillo.

- ¿A dónde vamos? ¡Nos van a expulsar si nos pescan Lily! – exclamó el, pero aún así no se detuvo.

- Al bosque prohibido. He sido una idiota, Lysander. Le pedí a tu hermano una estupidez, y el accedió, y ahora… ahora si algo le pasa va a ser mi culpa. – sus ojos se anegaron el lágrimas por segunda vez en la noche pero esta vez las contuvo, ya se hallaban en los terrenos cercanos al Lago y al lugar donde ella había dejado a Lorcan.

- Nunca pensé que Lorcan pudiera ser tan estúpido, y tú tan… tan… inconsciente Lily. No te diré nada ahora, porque sé que la estas pasando tan mal o peor que yo, pero ya hablaremos tu y yo, eso tenlo por seguro – dijo el gemelo Scamander con una calma aterradora. Ella solo pudo asentir.

Mientras se aproximaban al borde del bosque, ambos pudieron ver como una pequeña y pálida figura, con el pelo rubio y lacio y el uniforme de Gryffindor entraba corriendo al bosque a unos metros de dónde ellos estaban.

- Esa era… - murmuró Lysander.

- ¡Dominique! – gritó Lily antes de salir corriendo por donde su pequeña prima se había esfumado.

Dominique, quien en un ataque de furia había decidido tomar el asunto en sus propias manos, acababa de entrar en el bosque cuando oyó un grito, que identificó como de Lily, y un par de pasos que comenzaron a seguirla.

La pequeña aceleró, no pensaba dejar que su prima la alcanzara.

Lorcan estaba ya al borde de sus fuerzas. Se le dificultaba el seguir parpadeando y ni hablar de seguir sosteniéndose en aquella rama. Estaba convencido que de un momento a otro, caería. Y si la caída no era suficiente como para matarlo, la araña lo terminaría.

Pensó en su vida, había tenido lindos momentos. Lo bueno pesaba más que lo malo.

También pensó en su hermano, a quién adoraba. De seguro se enfurecería cuando se enterará del motivo por el que murió. Recordó a todos sus amigos, a los Weasley y los Potter, quienes eran casi su familia, con quienes había compartido tantos veranos en la Madriguera de los señores Weasley.

Y para lo último, dejo a Lily. Cuando sus pensamientos derivaron hacia ella, se permitió finalmente cerrar los ojos. Evocó su preciosa y pecosa cara, sus ojos verdes brillante que iluminaban todo cada vez que ella sonreía con verdadera alegría. Su pelo rojo y brillante que la volvía aún más llamativa. Examino sus sentimientos hacia ella y si bien estaba enojado, no la odiaba. Si odiaba el hecho de que lo hubiera mandado a hacer algo tan estúpido, odiaba el hecho de que fuera tan soberbia e inalcanzable, odiaba que sus sentimientos por ella lo hubieran llevado a semejante situación, pero a ella, a ella no la odiaba ni un poco. No podía.

La araña atacó de nuevo, pudo sentir los movimientos del árbol aún sin mirar, y él comenzó a deslizarse por la rama que lo sostenía.

Un grito atronador sonó desde unos metros más allá y cuando él abrió los ojos pudo observar a una Dominique Weasley temblorosa pero decidida que apuntaba a la araña gigante y la distraía de su tarea de derribar a Lorcan, lo que le dio tiempo al chico de afianzarse nuevamente a la rama e intentar gritarle que se fuera de allí.

La araña comenzó a avanzar hacia la chica y Lorcan entró en pánico. Morirían ambos.

En ese mismo instante la única persona que ni en mil años hubiera esperado ver ahí, aparto a Dominique de un empujón y recibió toda la fuerza del impacto de la pata de la araña sobre ella. Lily cayó inconsciente tras golpearse la cabeza contra el árbol al que fue lanzada por el golpe de la araña, el monstruo comenzó a avanzar hacia a ella con claras intenciones de acabarla pero un hechizo salido de entre los árboles acabo con el bicharraco en un abrir y cerrar de ojos.

La figura de Lysander salió de entre los árboles y camino tranquilamente hacia Lily mientras Dominique hacia lo propio.

Las fuerzas de Lorcan se terminaron en ese mismo instante y cayó del árbol. Antes de desmayarse, lo último que vio fue una pequeña luciérnaga volando frente a sus ojos.


Era muy tarde por la noche cuando Dominique hizo presencia en la enfermería.

Pese a lo que había sucedido por el capricho de Lily y que ahora Lorcan yacía en la cama contraría a la pelirroja, aún inconsciente y con un brazo roto, Dominique ya no estaba enojada.

Su prima la había salvado de una muerte segura y de paso en cierta forma también a Lorcan, ya que distrajo a la araña para que Lysander acabara con ella.

En fin, Lily, pese a ser todo lo que ella había dicho en el comedor, se había sacrificado por ella y se lo agradecería toda la vida.

Lily estaba despierta y vio a la pequeña Weasley llegar.

- Hola – murmuró Dominique tímidamente.

- Hola – respondió Lily con una sonrisa que rápidamente se transformó en una mueca. Todo movimiento dolía.

- Solo quería agradecerte… - comenzó Dom pero fue cortada por su prima.

- No, yo solo intenté arreglar lo que inicié, nada más. Nada hubiera sucedido de no ser por mí. Lo lamento Dom, todo fue mi culpa.

- No Lils, gracias a ti y bueno, también gracias a Lysander, pero sobre todo gracias a ti estoy aquí, hablando, completamente sana y salva. – miró con ternura a su prima que tenía un vendaje en la frente y algunos rasguños bastante feos por la cara y los brazos - Tu lo iniciaste, si. Pero reparaste tu error. Es lo que importa.

- Gracias Dom – respondió la pelirroja con un nudo en la garganta – pero aún no lo reparé del todo – dijo mirando a la cama de enfrente en la que un muy maltratado Lorcan yacía.

- Ya lo harás, estoy segura de eso. Eres valiente, una digna Gryffindor. – Se oyeron unos leves quejidos desde el lugar de Lorcan, Dominique se puso de pie – Me iré, antes de que Madame Pomfrey me eche. Te quiero, Lils – se inclinó y la abrazó.

- Yo también te quiero, Dom. Gracias. – la apretó un momento y luego la dejo ir.

Una vez Dominique estuvo fuera de la enfermería, Lily respiró profundamente, controlando el dolor y se levantó.

Se acercó a la cama de Lorcan y se sentó en el lugar que un rato antes fue de Lysander. Le tomó la mano y comenzó a acariciarla suavemente mientras miraba por la ventana.

- Yo… Lo siento tanto, Lorcan. Si no fuera por mí no estarías así – susurró – soy tan estúpida y frívola. Pensé que sería divertido, que no pasaría nada. Si te soy sincera, estuve a punto de decirte que no fueras, pero soy idiota, y preferí seguir adelante con semejante estupidez – inspiró profundamente y siguió con la mirada perdida en una de las ventanas de la enfermería – Jamás quise que te pasara nada. Me importas Lorcan, más de lo que me gustaría admitir. Y aún así te hice esto…

- ¿Te importo? – preguntó Lorcan con voz rasposa. Lily se sobresalto y le apretó la mano mientras un fuerte rubor cubría sus mejillas.

- Estás despierto – dijo ella evitando la pregunta.

- Si, desde que me tomaste de la mano. Ahora respóndeme, ¿te importo? – susurró el medio sonriendo.

- Yo… - Lily quiso buscar una excusa, pero era tarde, el había oído todo y no tenía caso negarlo – Si, si me importas Lorcan. – admitió con un suspiró.

- Tú también me importas Lils, mucho. – le apretó la mano y ella levantó la vista para encontrarse con la cálida sonrisa del rubio – Tengo algo para ti – se dio la vuelta y saco un pequeño frasquito de la mesa junto a su cama. Tenía dentro una luciérnaga.

- No… lo puedo… creer…- dijo ella tomando el frasquito.

- La atrapé antes de caer, estaba frente a mi cara y yo solo la tomé – sonrió – cuando Lysander me trajo, la tenía en la mano, y aún estaba viva, así que solo la puso ahí y yo te la di ahora. ¿Tengo una posibilidad? – preguntó bromeando.

- Lorcan… - ella lo miró seriamente y dejo la luciérnaga de nuevo sobre la mesa – Cualquier chico hubiera intentado sujetarse a la rama o lo que sea pero tú, tú eres tan inconsciente como para atrapar la luciérnaga que te pedí justo antes de caer al vacío – Lorcan comenzó a empalidecer, no era posible que después de todo lo volviera a rechazar – Si no te diera una oportunidad, sería una estúpida. – le sonrió y el tiró de su mano para atraerla hacia sí y poder abrazarla. Ella lo dejo.

- Menos mal que soy un inconsciente entonces – comentó riendo contra el cuello de la pelirroja.

- Y menos mal que no soy del todo estúpida – murmuró ella estremecida por el cálido aliento de Lorcan sobre su cuello.

- Cuando salga de la enfermería mañana, tendremos una cita. Te invito a comer a la mesa Ravenclaw. – Dijo el emocionado mirándola con sus amplios ojos azules mientras reía.

- Dalo por hecho, Scamander. – afirmó Lily riendo también.