Capitulo 2: Entrenamiento físico & espiritual.
Soy la magia, la luz, la sangre de los caídos y
la iluminación de los oprimidos.
Los días habían transcurrido con normalidad, sin nada nuevo para la aldea de la anciana Kaede. Rin iba cada mañana al claro, para descansar de sus tareas del día y ver si el Daiyoukai había regresado.
Cada mañana, a la misma hora salía de su cabaña deseando que él estuviese ahí, pero todas las veces fue decepcionante, ya que lo único que lograba divisar era el enorme e imponente bosque, sabía que no estaría allí al día siguiente, pero algo en su mente la obligaba -prácticamente- ir cada mañana sin pensarlo, regresaba a la aldea media mañana acongojada por no haberlo encontrado, pero ciertamente relajada.
Ése mañana había decidido no ir, pues sentía que se volvería piedra un día esperando a que él regresara, la ultima vez tardo dos meses en volver a visitarla, así que sería más sano olvidarse por el momento de él,-Sabía que volvería, él se lo había dicho y confiaba en su palabra- además tenía muchas cosas que hacer, pues había una racha de embarazos en la aldea y ella tenía que atender los partos, pues la anciana Kaede ya no podía con ése trabajo.
-Bien Zagami, relájate inhala profundo –Dijo Rin a una de sus amigas que estaba por tener a su primer bebé-.
-¡Duele!
-Por eso, respira profundo, así aguantaras más.
-¡Rin, de verdad no tienes ni idea de lo que se siente! –Decía con palabras entre cortadas y llenas de dolor.
-Es verdad, no lo sé, pero sé que controlando la respiración podrás relajarte y relajar al bebé, anda es por su bien. Kagome, ponle un trapo húmedo en la frente por favor –La sacerdotisa suele ser su ayudante.
-Si –Lo coloco- Bien, respira como dice Rin. –Zagami, empezó con las inhalaciones.
-Bien, es momento de pujar –Dijo Rin, a lo que Zagami hizo caso.
-Sigue así, ya mero sale.
-Aaaah, eeemmm –Zagami sentía que se desmayaría.
-Listo, muy buen trabajo Zagami, es un hermoso niño –Dijo, pasándole el bulto a Kagome para que lo limpiase.- Iré a lavarme y por algunos tés que te estarás tomando ya regreso –Dijo sonriendo.
Fue directo al rio que se encontraba colina a bajo de la aldea, y metió sus manos, las froto una con la otra para lograr quitar los restos de sangre, lavo igual su cara y se sentó en un tronco que estaba para su fortuna en la orilla del río.
-¿Ah sido un parto difícil?
-Todos los partos son difíciles, siempre hay riesgos pero nada me alegra más que recibir a una nueva vida al mundo, puedo decir que. . . –Voltio su rostro al reconocer tardíamente la voz que había formulado la cuestión.- ¡Kohaku que alegría volver a verte!- Dijo abalanzándose sobre el muchacho. Kohaku abrió sus ojos enormemente por tal recibimiento.
-Lo mismo digo –Dijo abrazando por la cintura a Rin.
-¿Cuándo llegaste? ¿Cómo has estado? –Dijo separándose del chico.
-Estoy muy bien y eh llegado hace un par de horas, solo que Sango me dejo cuidando a las gemelas, tienen nueve años pero aun necesitan supervisión de un adulto.
-Ya lo creo –Dijo riendo.
-¡Oye! –Dijo a modo de reproche.
-Nada, si que estaban bien cuidadas por un adulto.
-No te burles.
-No lo hago, solo te doy la razón.
-Si pues bueno, ¿Tú como has estado?
-Muy bien –Dijo con una sonrisa que denotaba que en efecto así era.
-Me alegro por ti –Sonrió- ¿Cómo vas con tus entrenamientos?
-De maravilla, aun que Sango no ha podido ayudarme con el entrenamiento de defensa y Katana, pero voy a correr para no perder la costumbre y entreno sola con el aire de enemigo –Soltó una carcajada.
-Pues aquí tienes a tu nuevo contrincante –Se apuntaba con el dedo pulgar sonriendo- Me dieron descanso así que estaré unas semanas por aquí y podré ayudarte con tu entrenamiento, ¿Qué te parece?
-¡Perfecto!, me podrás enseñar tus nuevas habilidades.
-Claro, todo lo que sea por ti.
-Eh, gracias –Dijo algo confusa pero sonriente. –Ah casi lo olvidaba, tengo que llevarle unos tés a Zagami, ellas es la que acaba de tener a su bebé, los necesitará. –Zagami era de la edad de Rin, de cabello rizado y rubio muy despampanante.
-¿Quieres acompañarme?
-Por supuesto, me gustaría saludarla y felicitarla por su bebé.
-Vamos. –Ambos fueron por los tés a la cabaña de la anciana Kaede y después a la de Zagami.
Kohaku y Rin platicaron por un rato más y quedaron de ir a entrenar al día siguiente por la mañana. Así que Rin tenía la tarde libre, o mejor dicho se tomo la tarde libre.
El sol estaba en el punto en el que desciende, se lograba apreciar en el lado oeste la iluminación total por el sol y en el norte el tenue color azulado con tonos rosados, un espectáculo magnifico de ver y que muy pocos aprecian al dejarse llevar por la vida cotidiana y monótona.
Las personas suelen ignorar las pequeñas cosas que hacen grande y hermoso al mundo, que lo llenan de vida, excepto Rin, que le encantaba y la llenaba de vida apreciar esas pequeñas grandes cosas y el lugar donde las apreciaba era, claro está, en la colina del claro, así que ahí se encontraba sentada en la parte más prominente donde tenía total visión del acto culminante del sol.
Inhalo profundo levantando la cabeza al cielo y cerró los ojos dejando que el aire puro se colara por sus pulmones y la llenara de vida, sostuvo el aire por unos cuantos segundos pensando en nada, después exhalo bajando la cabeza abriendo sus ojos a la vez, así observo la inmensidad del cielo y el bosque.
¿Volverá?, ¿y si no lo hace hasta dentro de unos cuantos meses o. . . años?, me alegre tanto por su afirmación de que volvería pero nunca pensé cuando sería. . . Y lo que pasó, creo que Kagome le da demasiada importancia así que mejor tratare de olvidarlo ya que de nada me sirve darle vueltas a algo del amo Sesshomaru, tal vez sea parte de su naturaleza, ¡pero claro que lo es!, me dijo Kagome, pero. . .
-¡AH! ¡Ya! Lo único que quiero es ya no pensar, quiero relajarme- Grito desesperada. Estaba muy cansada por el día tan ajetreado, con lo de los partos quedaba agotada igual que las madres de las criaturas que nacían, traer a un bebé al mundo no era tan sencillo. Ni para la partera ni para la madre.
-mmm. –Se quejo.
Volvió a cerrar los ojos y se concentro en las eufonías que prorrumpía la naturaleza, se dejo guiar por el ritmo acompasado del aire que entraba y salía por sus pulmones. Sentía como todas sus dudas y preocupaciones se a galopaban en su mente, en ella veía imágenes de su vida, de su niñez, del dolor que vivió ante la pérdida de sus padres y hermanos. Más y más imágenes llegaban a su mente, haciéndola sentir incomoda.
Estaba a punto de abrir los ojos pero en ése instante empezó a sentir como el calor iba recorriendo su cuerpo hasta llenarlo en totalidad, sus pensamientos se desvanecían conforme avanzaban los minutos, podía sentirse llena de energía, podía sentir que flotaba en la inmensidad de su mente, no había nada mejor que sentirse uno solo con el universo, sentirse en armonía con la naturaleza. Solo existía un todo no había diferencia alguna de una cosa con otra.
Eres alguien de buen corazón Su mente emitía esas palabras con su propia voz interna, pero junto a la de ella se encontraba otra, la cual no se distinguía del todo.
Sintió como si algo que llenase su cuerpo saliera poco a poco, abrió los ojos calmosa. Observo el esplendor del bosque, un sentimiento de calidez inundaba su alma, se sentía relajada y no tenía idea del porque. Nunca antes había experimentado algo tan profundo como eso.
-Ya está oscureciendo, será mejor que vuelva. –Dijo poniéndose de pie- Si no tuviera que hacer la cena me quedaría hasta tarde. –Dijo empezando a caminar.
Estaba oscureciendo se lograba ver un poco claro aun, la oscuridad no lograba cubrir con su manto el cielo en totalidad, Rin ya iba camino a la aldea realmente feliz, no sabía porque pero le encantaba ese sentimiento y no lo cuestionaba. Ésa noche durmió tan apacible, más que nunca antes.
Pasaron dos meses en el que Kohaku y Rin iban a entrenar por las mañanas, tanto que ya era su rutina de nuevo, pues Rin ya había dejado de entrar demasiado, desde que Sango cuidaba más a las traviesas gemelas.
Le gustaba entrenar con kohaku pues así se distraía y no tenía que estar pensando en cosas que la ponían triste.
Kohaku había alargado su estadía en la aldea.
Sentía cosquillas en la nariz, por lo que se pasó la mano para espantar esa cosa que las producía pero segundos después lo volvía a sentir, a lo lejos escuchaba unas risas burlonas, pero no abría los ojos.
Una vez más sintió como algo pasaba por toda su cara y le producía cosquillas un tanto molestas.
-¡Kohaku despierta! –Se escucho al unisonido unas voces infantiles y chillonas.- ¡Ya es muy tarde!
-¿EMM? –Contesto amodorrado.
-Que ya se te ah hecho tarde para el entrenamiento con Rin. –Dijo Sango arrojándole un trapo a la cara.
En cuanto asimilo las palabras de Sango despertó completamente.
- ¿¡QUE!? ¡Por qué no me has despertado más temprano hermana! –Renegaba, levantando su torso arrojando a ambas gemelas al suelo.
-Aaaay eso dolió- Dijo una de ellas, mientras la otra se sobaba las pompis.
-¡Yo que! Ya estas bastante grandecito para ser más responsable.- Dijo Sango.
-Si Kohaku ya estas muy grande, además has cometido. . . –Dijo Yasu, una de las gemelas con actitud seria y mesura.
-Algo espantoso. –Completo Yuri la otra gemela.
Kohaku se quedo de a cuadros, pues no sabía de qué demonios hablaban esos dos monstruitos.
-De que hablan, no eh cometido nada de eso.
-Sí que lo has hecho. –Dijo Yuri, como si hubiese muerto alguien.
-Has dejado plantada a Rin. –Concluyo Yasu con decoro.
Kohaku sintió que el aire volvía a introducirse en sus pulmones. Sango solo observaba divertida mientras revolvía la sopa de verduras. Pronto se le volvió escapar el aire, levantándose totalmente de la cama como si ésta le picará.
-¡Rin Ah de estar esperándome! –Decía mientras agarraba su ropa de exterminador para ponérsela.
-Ya lo creo. Dijo Sango.
-Eres un hombre muy malo –Dijo Yuri.
-Eso no se le hace a ninguna dama. –Esta vez hablo Yasu.
-No fue a propósito estaba muy cansado, además, a ustedes que les importa.
-Somos mujeres y las mujeres nos defendemos. –Dijo Yuri.
-Ustedes son unas niñitas apenas así que mejor defiendan a sus muñecas. –Dijo kohaku, mientras se abrochaba el obi a la cintura.
-Ya estamos grandes jum. –Dijo Yasu.
-Me voy, espero aun siga ahí.
-Se que estará, es muy dedicada. –Dijo Sango, mientras servía los platos.
-¿Podemos ir contigo kohaku? –Dijeron las gemelas al unísono.
-¡Claro que no! Tienen que desayunar. -refuto sango.
-Pero kohaku se va sin desayunar. –Renegaban las niñas.
-Pero el ya esta grande y ustedes en pleno crecimiento lo necesitan más, así que no me aleguen y vayan a lavarse las manos.
-No es justo. –Dijo Yasu. Mientras Kohaku les así burla como buen hermano mayor postizo.
-¡Nos vemos más tarde! –Se despido y salió corriendo a las afueras de la aldea, al campo abierto en donde entrenaba todo aquel que le diera la gana.
-Madre, ¿kohaku nos enseñara a ser exterminadoras?. –Pregunto Yasu.
-O tú nos podrías enseñar mami. –Dijo Yuri.
-Aun son muy pequeñas, cuando tengan la edad ambos las entrenaremos. –Les dijo sonriendo.
-Siii.- Dijeron al unísono.
Kohaku llego trotando al campo abierto y divisó a lo lejos a Rin quien ya había empezado a correr.
-Pues dedicada si es. –Dijo Kohaku mientras estiraba un poco las piernas bajo un gran árbol.
Rin seguía corriendo, no se había percatado de que kohaku había llegado, pues estaba concentrada a totalidad en su ejercicio, dio dos vueltas más, estaba a punto de llegar a 'home run', cuando vio a su amigo que la saludaba con una mano en alto, disminuyo la velocidad a modo que siguió trotando hasta llegar a kohaku caminando.
-¿Listo? –Dijo Rin- Pensé que no vendrías. –Manifestó dándole un leve golpe en el hombro.
-Perdón me quede dormido. –Dijo kohaku apenado, sobándose la cabeza con la mano derecha.
-No te preocupes, como pensé que no vendrías empecé con el calentamiento. –Sonrió.
-Te observe. –Dijo Kohaku- Si sigues así tendrás más condición que yo y podrás ganarme en alguna pelea. –Dijo en broma.
-Estoy segura de que ya puedo ganarte, eh estado muy activa así que pienso que tengo muchas probabilidades de vencerte, solo dame un oz como el que tienes. –Dijo riendo.
-Claro que no esto es muy peligroso para una dama como tú.
-Cuando les conviene uno puede ser una dama, mientras tanto no. –Dijo Rin con reproche fingido. Ambos comenzaron a reír.
-Bien, ¿Que quieres entrenar hoy?
-Pensaba que estaría perfecto que me mostraras algo de lo que has aprendido en la aldea ninja. –Dijo Rin sonriendo. Kohaku abrió los ojos como platos.
-¿Como sabes que eh estado entrenando con ninjas?
-Todo se sabe por aquí. –Dijo con una sonrisa.
-Bien, ya sé, mi querida hermana hizo el favor de contarlo. –Rin solo ensancho su sonrisa- se supone que nadie tiene que saberlo, con que sepan que soy exterminador basta. -Exteriorizo algo molesto.
-No te preocupes Kohaku, solo me lo ha contado a mí, si te molesta puedo hacer como si no lo supiera y puedes olvidar lo de enseñarme tus técnicas. –Rin entendía que Kohaku no quisiera que nadie lo supiera, pues ella misma guarda secretos y no quería que nadie se enterara.
-Lo siento Rin, no quise. . .
-No hay de que disculparse, te entiendo. –Dijo poniendo una mano en el hombro del chico.
¡Maldición! Porque tiene que ser tan dulce y comprensiva Pensaba kohaku sonrosado.
-Sé que puedo confiar en ti, solo me tomo por sorpresa que lo supieras. –Rin le sonrió. – Empecemos.
-Sí. –Respondió con entusiasmo.
-Te enseñare unos movimientos de lucha.
-No, prefiero que sean movimientos de defensa.
-¿Eh? pero que dices, es mejor que aprendas a pelar.
-La verdad prefiero evitar eso, solo quiero aprender a defenderme.
-Mmm como digas, pero te digo que es mejor que sepas ambas cosas, así. . .
-No, solo quiero saber defenderme, no me gusta pelar así que sabiéndome defender todo está bien. –Dijo restándole importancia a lo que decía.
-No discutiré contigo Rin, así que empecemos con formas de defensa ninja.
-Bien –Sonrió la pelinegra. Kohaku comenzó haciendo diferentes formas, paso a paso para aprender a defenderse del enemigo, para Rin no resulto tan difícil ya que había aprendido unas cuantas con Sango y estas no distaban mucho de las formas ninjas, así que se acoplo rápidamente a los movimientos de kohaku y las nuevas formas.
-Cuando te encuentras ya sea arriba o debajo de tu atacante pero cerca, puedes usar ésta. –El chico saco de su obi un Tanto[1], Rin lo miraba con curiosidad.
-Oh por kami. –Dijo abriendo sus ojos-
-Se utiliza para efectuar ataques sorpresivos. –Estaba dentro de una hermosa vaina color negro brillante con detalles en plateado, se lograba apreciar su empuñadura hecha en madera de roble de un color dorado, el Tsuka-ito[2] era algodón de color verde opaco atado tradicionalmente.
Desenvaino el tanto y Rin no podría estar más impresionada. La hoja brillaba como si hubiese sido recién forjada, además de haberle echado capas y capas de algo que la hiciera brillar de esa manera, al inicio de la hoja (la parte pegada a la empuñadura) lucía un pequeño fragmento dorado que le daba un toque aun más bello, combinando con el color plateado de la hoja, era simplemente un arma espectacular de 25 cm.
-Es preciosa. –Dijo Rin- ¿Puedo tomarla?
-Por supuesto pero ten mucho cuidado con la hoja, en el entrenamiento con los ninjas se entrena mucho sobre esta arma, dado su gran peligrosidad. Pero se entrena para defenderse y sobre todo, se enseña a valorar correctamente la situación. –Explicaba kohaku mientras Rin tomaba cuidadosamente el arma, ya que a ella le parecía que era de vidrio pues nunca había visto arma tan bella más que la de su amo Sesshomaru, bakusaiga, realmente era una katana muy bonita además la vaina la hacía ver aun más bella con ese color blanco y las incrustaciones que parecían un laberinto aun que sin la vaina seguiría siendo el arma más bella que ah visto en su vida, pues en la parte del filo de la hoja también tenía ése 'laberinto' en forma de decoración. Ni atención le ponía a kohaku pues se había ido cavilando en las armas que le parecían las más bellas del mundo.
-Cielos, es tan hermosa como la del amo sessho. . . –Ah kohaku se le había ido la sonrisa de su rostro al escuchar el nombre del demonio.
-Sí, veo que te ah gustado demasiado. –Rin sonrió- Te enseñaré a usarla.
-¿De verdad?
-Claro, si te familiarizaste con el arma es fácil que aprendas a usarla. –Dijo kohaku sonriendo, le alegraba ver feliz a Rin, pues era poseedora de una bella sonrisa. Se abalanzo al chico regalándole un enorme abrazo de oso. Kohaku no sabía qué hacer, no se lo esperaba, atino a posar una mano en la espalda de Rin, pues se había separo de inmediato. –E-empecemos.
-Sí, estoy preparadísima. –Apunto con gran entusiasmo.
-De acuerdo. –Kohaku camino hacia un árbol y recogió una rama corta y camino hacia Rin- Mira, este será tu tanto. –Se lo extendió a Rin, quien lo miraba con cara de póker y una pequeña gota en su cabeza (A: Si como esos pequeños y bellos dibujos animados o de anime donde se logra ver una enorme gota de WTF, xD perdón por la intromisión.)
-¿Qué? –Aun con la gota- pensé que entrenaría con el tuyo.
-¿Acaso estas loca? podrías herirme, el tanto es muy peligroso, en la aldea ninja entrenábamos con cuchillos de madera simulando que es un tanto de verdad.
-Oh, por ahí hubieras empezado, como quieres que lo sepa si no lo explicas. –Kohaku atino a golpearse con la mano en la frente a modo de ok.
-Rin, concentrémonos.
-De acuerdo –Dijo la pelinegra cogiendo el palo que hacía de tanto de la mano de Kohaku. Y comenzaron con el entrenamiento de palo vs palo.
Haciendo varios movimientos ágiles, ambos lograban esquivarse perfectamente, de en cuando en cuando se rozaban pero eso no sería un golpe mortal.
-Rin de verdad tienes una gran habilidad con esto de defenderte.
-Creo que es gracias a mi entrenador personal –Dijo esquivando el ataque de kohaku- me motiva en mi entrenamiento.- esto último distrajo al chico y Rin aprovecho para darle el golpe final con el peligroso palito de árbol. – ¡Gané!
-¡Eso es trampa!
-claro que no, fue una pelea limpia, en la cual Salí vencedora. –Sonreía anchamente.
-Está bien admito que perdí.
-Así me gusta más. –Dijo Rin riendo y contagiando a Kohaku.
-Bien, creo que es suficiente por hoy.
-Ya lo creo.
-Mañana seguiremos con el entrenamiento del Tanto y formas ninjas. –Dijo kohaku, ambos caminaban devuelta a la aldea.
-Estoy emocionada. –Apunto Rin agarrando el brazo de kohaku- Muchas gracias por ayudarme con el entrenamiento, gracias a ti sabré defenderme.
-No tienes que agradecer, solo te instruyo el resto es cosa tuya y déjame te digo que aprendes muy rápido y lo haces muy bien.
-Gracias. –Contesto Rin mientras se acercaban a la cabaña de la anciana Kaede- Nos vemos mañana temprano, no creo que pueda verte por la tarde, tengo muchas cosas que hacer.
-Entonces será hasta mañana.
-Nos vemos – Dijo Rin caminando hacia su cabaña.
Kohaku la observo un momento.
-Rin, espera. . .
-¿Qué pasa? –Se detuvo volteando su rostro.
El chico camino hacia ella.
-Tómalo. –Le extendió el Tanto. Rin lo miraba sin comprender. Kohaku volvió a extenderle el cuchillo.
-¿Me- me lo estas dando?
-Sí, te la regalo.
-Pero es tuya, ni siquiera tienes tiempo con ella.
-Pero ya conseguiré otra, vi que te gusto mucho. –A Rin se le iluminaron los ojos color avellana. Y después la tomo.
-Muchas gracias kohaku. –Externo con emoción.
La pelinegra se puso de puntillas y le dio un beso en la mejilla a kohaku, quien en el acto se puso rojo de la pena.
-La cuidaré mucho te lo prometo. –Sonrió sincera.
-T-tienes. . . –Lo había puesto en estado nervioso- que saber que ante esta arma, se recomienda usar las técnicas sólo en casos de vida o muerte. . . –Rin asentía comprendiendo las reglas-. . . y si se usa, siempre que sea de forma contundente. –Finalizo.
-¿EH? Te refieres a que tendría que. . .
-Exacto, no puedes vacilar al momento de usar el Tanto.- Observo que la chica tenía problemas con eso de atacar a otra persona, animal, demonio, hermafrodita lo que fuera que se moviera o tuviese vida- No te preocupes Rin, solo es en caso de que tu vida peligre.
-Comprendo. –Dijo cabizbaja.
-Mientras yo esté a tu lado no correrás ningún peligro. –Apunto el exterminador. Rin se ruborizo.
-Gracias kohaku. –Le sonrió condescendiente- Emm tengo que irme.
-Así, nos vemos mañana.
Kohaku se fue a casa de Sango y Rin lo observo desde la puerta de la cabaña.
-Es un buen chico.
-Sí, lo es ¿eh? –La anciana Kaede saco a Rin de su trance- ¿Cómo esta abuela Kaede?
-Muy bien, ya termino la comida.
-¿Quiere que la ayude?
-Si quieres. –Dijo la anciana.
Pasaron varias meses, 10 para ser exactos, en los que Rin y kohaku siguieron con su rutina de entrenamiento ninja y formas para utilizar el Tanto.
El chico había decidido quedarse unos meses más y Rin estaba muy feliz pues Kohaku era su apoyo incondicional y estaba realmente agradecida con el chico. De cierta forma el estar con él la hacía sentir bien, no podía explicarlo pero desde la primera vez que lo vio se sintió cómoda con él, tal vez se sintiera comprendida pues ambos no tenían padres. Él sin lugar a duda le ayuda aliviar ése dolor.
Solía tener un estado de ánimo muy cambiante. No quería demostrarlo pero estaba triste pues dentro de unas semanas se cumpliría un año desde la última vez que vio a Sesshomaru.
Por eso le gustaba tener compañía para no pensando tanto en el Youkai, pero en veces necesitaba recordarlo y era cuando se escabullía, evitando a sus amigos, para poder pensar en paz.
Así la encontró Kagome, sentada a un lado del río que se encontraba colina abajo de las aldeas.
-Hola Rin. –Saludo de muy bueno humor, Kagome.
-Buenos tardes Kagome, ¿Cómo estas?- Cuestiono desganada.
-Muy bien, ya tenía una semana que no te miraba. Dime ¿Cómo estas tú?
-Lo sé, bien, ¿cómo les fue en el exorcismo del palacio?- Kagome notaba rara a Rin, pero no quiso cuestionarla.
-Ah eso, nos fue bien, pero paso que el demonio había poseído a la princesa y fue más difícil exorcizarla, ya que su padre no quería que le tocáramos ni un pelo. - Rio, pero vio que no hubo respuesta por parte de la pelinegra, más que un pequeño atisbo de sonrisa.
-Vaya, pero esa semana sirvió para distraerlos de la aldea. –Dijo Rin sin emoción alguna en su voz.
-Pues en eso tienes razón. ¿Pero cuéntame que has hecho, que te ha pasado?
-No mucho en verdad, eh atendido un parto más y lo mismo de siempre, entrenar con kohaku, nada fuera de mi rutina.-La sacerdotisa la observo y recordó algo.
-¿Ah Rin, iras a la fiesta de Zagami?
-Fiesta. –Susurro- No estoy de ánimo. . .
-Pero es tu amiga.
-Si, por eso iré aun que no tenga ánimos.
-Pero ya verás que estando ahí te volverán. –Dijo Kagome poniendo una mano en su hombro.- Es más que tal si vienes a mi casa y nos arreglamos ahí –Apunto emocionada imaginando ese momento.
-No sé. . .
-Anda Rin, será divertido. Es más vamos ahora mismo para alcanzar arreglarnos. –Dijo levantándose y jalado de la muñeca a la pelinegra.
-¿Espera a donde vamos?
-A la cabaña de la anciana Kaede para que recojas algo de ropa. –Siguió tirando de ella y no la dejo protestar, así llegaron a la cabaña con Rin arrastras.
-Bien, vamos a ver que conseguimos para la fiesta.
-¡Nada!
-¿Cómo?
-No tengo nada Kagome, no tengo ropa.
-¿Y ese kimono? –Apunto la sacerdotisa hacía la pared, ahí colgado un hermoso kimono azul celeste con varias tonalidades de otros azules, con flores en la parte inferior violetas y rosa palo y un obi color coral.
-Ah ese. . . –Dijo Rin mordiéndose el labio inferior- No quiero ponérmelo. –Dijo bajando su cabeza y cerrando los ojos a modo de reproche. A la sacerdotisa le causo un poco de gracia.
-Pero ¿por qué?
-Por que no quiero. –Dijo tajante.
-¿Es porque Sesshomaru te lo regalo? –En ese momento Rin se sintió triste, el coraje que había logrado reunir se desvanecía cual hielo al agua.
Kagome había dado en el clavo. Rin no contesto solo miraba el suelo.
-Oh Rin. –Dijo situándose a su costado derecho y tocándole una mano.
-No importa Kagome, solo. . . no quiero usarlo. –Termino con tristeza.
-¿Quieres hablar Rin? –Le ofreció a sabiendas de la causa de la congoja de la pelinegra.
-No hay nada que decir. –Dijo Rin con renovado coraje. La sacerdotisa se quedo muda, nunca antes había visto esa faceta de Rin, pues siempre la miraba feliz y nunca se molestaba con nadie.
Quiso animarla.
-Pues deja ése de adorno ahí, yo tengo varios tal vez te quede alguno. –Dijo con ánimo.
-Déjalo así. . .
-No, vamos que se nos ara tarde y no alcanzaremos arreglarnos como se debe. –Y volvió a jalar a Rin de la muñeca, no se lo esperaba por lo que al momento de sentir el jalón trastabillo un poco pero no logro caer y así ambas se dirigieron a la cabaña de Kagome.
-¿No está InuYasha?. –Pregunto Rin al momento de entrar.
-No, se fue con Miroku, kohaku y Hisae a por sake.
-¿Hisae ah vuelto? –Pregunto con genuino interés.
-Claro tonta, es hermano de Zagami, como crees que no vendría.
-Ah pues claro, emm no sé hace tiempo que no venía.
-Sí, lo sé pero. . . AH mira pruébate este. –Le extendió un kimono rojo con flores negras. Rin lo miro como si le gustara pero la verdad era que para nada le agradaba- Lo sé- Dijo Kagome agachando la cabeza. –No es muy bonito, deja busco otro. –Aventó el que tenía en las manos.
-No hay problema Kagome, puedo ponerme uno de los que ya. . .
-¡Éste! Es perfecto para ti. –Le extendió el bello kimono color negro con flores rosa palo, azul celeste combinaban a perfección con los bordes del kimono en color rosa.
-Es hermoso –Expreso Rin con nuevo interés por participar en la fiesta con tan hermoso ejemplar.
-Pruébatelo. –Animo Kagome. Rin obedeció. Mientras Rin se lo ponía, Kagome se vistió con el propio.
-Cielos –Exclamo Rin- Te ves hermosa, es muy bonito.
-Los compre cuando fuimos al palacio del teniente- Dijo Kagome, luciendo un hermoso kimono azul celeste con flores esparcidas por aquí y allí de color rosa y blanco, el obi era igual.- Pensé en regalarte uno, que te parece si te quedas con el que traes puesto.-Sonriendo.
-¿De verdad?
-Claro, te lo regalo, además te va muy bien.- El kimono se ajustaba perfecto a su delicada pero fuerte figura, Rin era delgada pero de piernas fuertes (Gracias al ejercicio que hacia) no abundaba de grandes pechos pero tenía lo necesario, era poseedora de una larga y brillante cabellera de color negro tan intenso como las noches de novilunio, la cual le llegaba justo debajo de sus pompis, sus ojos eran grandes y de un color avellana en el que el contraste más notorio era el color marrón, de largas y espesas pestañas negras y de facción delicada. Si, era de figura delicada a simple vista.
-Gracias Kagome. –Rin se abalanzó y abrazo a la sacerdotisa, quien correspondió cariñosamente.
-De nada Rin, ahora vamos que no alcanzaremos el banquete.
Ambas se dirigieron al lugar de la celebración y se encontraron con los demás invitados.
-Zagami felicidades por tus 19 años.
-Gracias Rin, pensé que no vendrías, pero me alegra mucho que estés aquí –Rin abrazo a Zagami- y vaya te ves muy guapa- Agarro a Rin de una mano y asiéndola hacia atrás para observarla mejor.
-Gracias. –Dijo sonrojada.
-Por cierto, aquí esta Hisae. –Dijo dándole un codazo a Rin y sonriendo- solo que anda mmm. . . ¡No sé se me ah extraviado!
-Bueno al rato aparecerá.
-Eso espero, es mi cumpleaños. –Dijo haciendo un puchero infantil- Bueno bella, diviértete, iré a ver qué tal el sake- Ambas rieron y Rin vio desaparecer a su amiga entre la gente que se aglomeraba en el lugar.
Rin suspiro, sus ánimos iban decayendo de nuevo ahora que se encontraba sola. Observaba como todos bebían de sus vasos sake, y veía a Kagome con inuyasha y los demás, muy divertidos.
Será mejor que vaya con ellos o terminaré quedándome dormida o divagando en mi mente Empezó a caminar hacia el grupito que charlaba amenamente. Es mejor estar acompañada que sola, dijo Kagome así que. . .
-Hola señorita Rin. –Dijo una voz fuerte rompiendo el hilo de pensamientos de Rin y haciéndola parar. –Que hermosa luce, ésta noche.
Rin voltio al momento.
-¿Hisae? –Cuestiono, hace tres años no lo veía, había cambiado realmente, ahora era sin duda más fuerte, alto, su cabello seguía igual, era rubio igual que zagami, pero ahora lo llevaba largo atado en una coleta. El chico era mayor que Zagami por dos años es decir tenía 21. –Como has estado pregunto con ánimo renovado.
-Muy bien, pero vaya que has cambiado, te ves más hermosa. –Decía coqueteando con la pelinegra. Kohaku se encontraba detrás del chico con cara de pocos amigos al ver que nadie reparaba en el.
-Gracias Hisae. ¿Cómo has estado? ¿Por qué no habías venido?
-Muy bien y pues eh estado practicando mucho en la aldea ninja, por eso no había podido venir.
-Pero kohaku ya tiene un año aquí. –Kohaku se tenso al escuchar eso.
-Eh, si pero me iré pronto. –Dijo el chico interrumpiendo. Mientras Hisae lo observaba cauteloso. –Qué tal si vamos por sake- Le propuso al chico.
-Está bien, ¿Rin quieres un poco? –Ofreció el chico rubio.
-No gracias.
-Que te parece si nos esperas en aquel sitio. –Apunto hacia unos troncos que se encontraban cercas de unos arbustos, acomodados para la ocasión.
-De acuerdo. –Dijo Rin empezando a caminar, llego hasta el sitio mencionado y se sentó a esperar a sus amigos, conservaba un buen humor. Pronto llegaron ambos chicos y se sentaron uno a cada lado de Rin.
-Cuéntame Rin ¿qué has hecho?.
-Bueno, Kohaku me ah entrenado un poco en las defensas ninj. . .
-wow oh oh oh. –Interrumpió el aludido.
-¡Que! –Exclamo Hisae –Se supone que las artes ninjas no se pueden enseñar fuera de la aldea ninja. Solo las deben de saber personas entregadas a esa forma de combate.
-Oh lo siento no lo sabía. –Dijo Rin tapándose la boca con ambas manos, acababa de echar de cabeza a kohaku, pero qué demonios, ella no sabía que no se podía.
-No es tú culpa Rin, es mía por no informarte y decidir entrenarte.
-Igual no fue un entrenamiento como tal, solo unas cuantas defensas. –Dijo restando importancia y riendo como quien acaba de meter la pata.
-Pero absolutamente nada puede ser enseñado fuera de la aldea. –Rin se sintió tonta y decidió ya no hablar, aun que ya en confianza sería un poco difícil, así que opto por ocupar su boca en algo.
Miro a los lados y le arrebato el vaso de las manos a Kohaku y empezó a beberlo.
-Ay pero que. . . Wuakala –Dijo sacando la lengua. Ambos chicos empezaron a reír.
-No te preocupes kohaku, yo no diré nada al mayor Tien pero recuerda que no se deben enseñar fuera de la aldea ninja.
-Lo sé, gracias.
-Por mí no hay problema, seguiré entrenando lo que ya se de las defensas de exterminador. –Dijo Rin con una sonrisa que contagio a los otros chicos.
-Rin ¿prefieres mejor un zumo de naranja? –Ofreció Kohaku viendo su vaso en manos de la pelinegra.
-Por favor. –Dijo con una sonrisa.
-Ya vuelvo. –Dijo caminando hacia donde se encontraban las bebidas.
-Hisae, ¿puedo hacerte una pregunta?
-Claro.
-Por qué no se puede entrenar fuera de la aldea ninja?
-Sabía que preguntarías eso, siempre has sido muy curiosa. –Dijo sonriendo y Rin se sonrojo.
-ah, yo. . .
-Pues veras. –Interrumpió Hisae- No es que sea algo grave, pero si alguien que sabe de este combate entrena fuera, le da oportunidad al enemigo de aprender las defensas, trucos, y demás que los ninjas usamos en nuestras pelas y como sabes eso resultaría fatal para la comunidad ninja que se encarga de cumplir con misiones y ayudar en lo que se pueda, ya que estamos regidos por la moral debemos de acatar las normas que se nos aplican al aceptar las condiciones de ser un ninja,. . .-Explicaba el rubio.
-Ayúdame- La pelinegra escucho que alguien decía su nombre en un susurro, miro a los lados pero no había nadie. Decidió seguir escuchando la explicación de Hisae.
-. . .Sería contraproducente que alguien que no está instalado en las aldeas ninja sepa las formas que utilizamos. ¿Comprendes? todo eso es un secreto ninja.
-O-oh sí ya entiendo, Kohaku no me conto nada, si hubiera sabido no le hubiese pedido que me entrenara.
-Kohaku puede ser algo torpe y se deja llevar por el momento. –Dijo riendo.
-Ah, pero.
-Escuche mi nombre, ¿acaso están hablando de mi? –Cuestiono extendiéndole el vaso con zumo de naranja a Rin.
-Solo de lo torpe que eres por no contarme que no estaba permitió entrenar fuera de la aldea ninja. –Dijo Rin tomando el vaso de zumo y entregándole el de sake, que por cierto estaba vacío
-Dije que lo sentía. Estaré más alerta. –Dijo Kohaku mientras Hisae reía por la franqueza de Rin.
-Vamos, ya dejen de burlase, iré por más sake ya que Rin acabo con todo. –La miro con fingido reproche.
-Lo siento, tenía sed, tuve que taparme la nariz para pasarlo, porque esta malísimo no sé cómo pueden beber eso.
-Es que esto es para hombres fuertes, no para damiselas. –Dijo Hisae riendo a lo que Rin hizo un puchero infantil.
-Ah Hisae, tú hermana te estaba buscando.
-Qué querrá Zagami.
-Pues tienes que ir para saberlo duuh. –Dijo con obviedad la pelinegra.
-Está bien ya vuelvo. –Dijo levantándose.
-Espera.- Dijo a Hisae- iré por sake.- Le dijo a Rin.
-Está bien. –Sonrió la pelinegra y vio como ambos se marchaban. Le agradaban en demasía esos dos, los consideraba sus mejores amigos. . .
-ven- . . .Pues tenía mucho tiempo de conocerlos y. . .
-¿Eh? –Sus pensamientos pararon al escuchar de nuevo unos susurros como si fuesen varias personas hablando cuando la otra terminaba, esta vez se escucho más claro. – ¿Hay alguien ahí?- Pregunto al momento de voltear hacía atrás, al no ver nada ni escuchar respuesta volvió la vista al frente observando todo a su alrededor con ojo crítico.
Creo que el sake está haciendo efecto Pensó poniendo ambos brazos en sus rodillas para poder apoyar la frente en ambas manos. ¿Qué, si no?
-Ven a mí- Al instante volteo hacia atrás pero no había absolutamente nada.
-Abre la p. . .- Volvió a escuchar la voz distorsionada susurrar. Se levanto y se quedo parada en su lugar viendo hacia donde se suponía escuchaba la voz entre los matorrales obscuros. Empezó a caminar lento.
-¿A dónde vas Rin? –Pregunto curioso Kohaku.
-¿EH?
-¿A dónde vas? –Volvió a preguntar acercándose a la pelinegra.
-Pu-pues. . . –Dijo despacio, observando aun la obscuridad que se cernía en los matorrales. Kohaku se puso a su lado y miro lo que según Rin veía. –nada olvídalo, creo que el sake está causando estragos en mi.
-Creo que es verdad. –Dijo riendo- Ven, vamos a sentarnos.- Ambos caminaron hasta el lugar que habían ocupado.
-Kohaku, que te parece si vamos con los demás.
-¿Con quienes?
-Pues con Kagome, vente. –Jalo al exterminador al centro de la celebración quería sentirse rodeada de personas.
-¿Quieres bailar o qué? –Pregunto kohaku ya con los efectos del sake.
-No, solo quiero convivir con todos. –Dijo sonriendo.
Sentía una extrañeza en su interior, como si algo quisiera acercarla y alejarla al mismo tiempo de ése lugar obscuro. Rin platico con Kagome y los demás olvidando de momento lo que había sucedido, igual pensaba que el pequeño sake que había bebido estaba haciendo el efecto correspondiente.
*/NOTITAS:
-Tanto: Es un cuchillo que usaban los ninjas en la época del sengoku, por lo pequeño de éste se usaba para ataques sorpresas cuando tenias al enemigo cercas de ti y pues ya explico lo demás KOHAKU Xp
-Tsuka-ito: Es la tela de algodón que se le pone encima a la empuñadura para no lastimarse, va amarrado no pegado, este le da un toque muy bonito ya que deja espacios en forma de rombos pequeños por donde se ve el color dorado (o el color que sea la empuñadura ya se plateado, negro etc. El de tu preferencia xD en este caso dorado xD) el cual combina muy bonito con el verde opaco.
*/NotasAUTORA: Hola, pues vengo con el capitulo 2. Soy muy royera, me gusta explicar bien, espero estarlo logrando, eh mencionado que soy muy royera, creo que es necesario para el transcurso de la historia y el cambio que Rin va teniendo mientras crece, igual por esto me eh saltado varios meses en la historia, espero les agrade.
También agradezco mucho el reviews de vlakat, espero que más personas se animen a dejar uno xD
