Disclaimer: S. Meyer, ama y señora de la saga y personajes, yo sólo una lectora.
Capítulo dos: El vestido
-Hola, soy Alice y seré tu mejor amiga-
Me guiñó el ojo y sonrió, yo no cabía de la impresión, ¿cuándo una persona extraña se te acerca en un centro comercial y te dice esas palabras? Lo único que atiné a decir, luego de salir del shock, fue preguntar qué era, cosa que solo la llevó a echarme una mirada envenenada por la pregunta, ya iba a preguntar de nuevo, dado que no me respondió, pero me percaté de que habíamos llegado a la puerta de una tienda que evité ya que por los escaparates se veían vestidos que pudieran ser hechos especialmente para modelos de 1.80m y no para mis cortos 1.62.
Entramos a la tienda y la duende se convirtió en un torbellino en azul, ya que llevaba puesto un pequeño vestido suelto y bohemio como los que sí me gustaba usar, debo admitirlo esos vestidos son cómodos, en fin, Alice comenzó a dar vueltas por el local buscando entre los aparadores mientras una de las chicas que atendía iba detrás de ella agarrando vestidos que literalmente salían volando de lo percheros…ok, no salían volando pero para mí eso era lo que hacían, decidí quedarme en mi lugar, parada, observando con la boca abierta lo que tenía ante los ojos hasta que alguien llegó y puso sobre mis brazos cerca de 5 vestidos, todos de color azul.
Lo primero que pensé fue que el azul estaba de moda o era lo único que vendían en la tienda.
Quise decir algo pero el único balbuceo que pudo salir de mi boca fue-per…- sí, un pobre "per...o", antes de ser callada por el empujón amistoso hacia los vestidores por parte de la que se decía mi futura mejor amiga.
Después de unos momentos para recuperarme por lo que había pasado logré colgar los vestidos en el perchero y comenzar a quitarme la ropa que llevaba encima. Tomé el primer vestido, que era tan suave y delicado que sabía que probablemente no quedaría con mi personalidad de jeans, botas y chaquetas, pero decidí darle una oportunidad y me lo probé.
Una de las desventajas de ser delgada es que a pesar de que te dicen que todos los vestidos te deberían quedar bien, las cosas no son así, siempre te falta rellenar un poquito más la parte de adelante para poder ponerte un vestido sin que tengas que mandarlo a que lo arreglen, y bueno para decepción mía y de mis acompañantes (Alice) no había tiempo para un vestido que no me quedara perfecto, así que pasé al segundo, y luego al tercero y seguí recibiendo comentarios de parte de Alice como:
–este habría que arreglarle acá, los tirantes son demasiado sueltos, se te caerá- hasta un ¡quítatelo por favor!-
gritó que me llevó a pensar -¿qué no ella lo escogió?! - Sí, la suerte no estaba del todo de mi lado ese día desde el punto de vista de Alice y la moda.
Tomé el cuarto vestido un poco desganada y lo miré bien antes de tomarlo en mis manos, no tenía escote, ya que era cuello de ojal así que ahí ganaba un punto de mi parte a pesar de que la tela era algo transparente, era de un material suave y delicado como el primero, y lo que me agradó más de todo fue el color, iba desde el azul índigo hasta convertirse en negro en lo más bajo del vestido, la falda era algo abundante, con muchas capas, en línea A, y tenía desde el cuello hasta la mitad de la falda algunas piezas de tela que formaba un patrón floral en los tonos del vestido, como si hubieran pequeñas enredaderas bajando del vestido, era precioso, no pude evitar enamorarme de él.
Así que cruzando los dedos y rezando a los dioses y diosas que ese vestido me quedara perfecto, comencé ponérmelo y ¡vualá! Era perfecto. La falda me llegaba a la mitad de las piernas, y lograba que mis piernas se vieran un poco más largas, la cintura se acentuaba con la forma del vestido y en general me puso una sonrisa en el rostro.
Salí con la expresión más confiada del vestidor y la respuesta de mi público fue rotunda:
-¡Sí! ¡Ese es el vestido!- acompañados de unos brinquitos de alegría de parte de Alice y algunos aplausos de parte de Ángela, la chica que trabajaba en la tienda y que curiosamente se graduaría en mi generación, sin que nos hayamos cruzado una sola vez en el instituto.
El vestido fue un éxito, contrastaba de manera agradable con mi piel blanca y algo pálida, y me hacía ver bastante bien.
Decidí comprarlo y más porque la tienda tenía un descuento en los vestidos de graduación y porque Ángela era literal un ángel caído del cielo y me ayudo un poco más con su descuento de empleada. Así que tenía el vestido y los zapatos no fue tan difícil encontrarlos, eran bajos para los estándares de Alice pero estilizaban mis piernas y eran de color negro por lo que podría volver a usarlos y combinarlos con más atuendos.
Luego de comprar y ser feliz por ya no tener que seguir caminando, fuimos al área de comida para reponernos y conversar un rato. Luego de elegir que comer y sentarnos, lo primero que Alice dijo fue algo me dejó nuevamente en shock.
-Tú eres Bella Swan ¿no? La chica que irá con mi primo al baile, mi primo Edward Cullen, y que por lo que he visto y escuchado, el chico que te gusta-
Todo esto dicho con una sonrisa de suficiencia y perspicacia que me hizo sacar el refresco por la nariz y luego quedar un poco más pálida de lo que ya estaba.
Sólo pensé ¿en qué lío me he metido?
Hey hey! espero les gusté y dejen algún comentario por ahí.
¿qué creen que ha visto o escuchado Alice?
¡Saludos!
