Hola! Soy yo de nuevo! bueno les dejo el capitulo 2 de esta genial historia,, ojala les guste y sepan que esto es solo el comienzo! las cosas que se avecinan son muy buenas! :D
Si tienen alguna duda, sugerencia, queja o comentario, háganmelo saber con un review! Besos!
Capítulo dos
No se volvieron a encontrar hasta la cena, un lugar lleno de gente que incluía a sus hermanas Miyako, Winry, y Yuuki, y sus respectivos esposos Kaien Shiba, Hisagi Shuuhei, y Kaname Kuran. Rukia Kuchiki se sentó con Misaki en el otro extremo de la mesa.
Hasta el momento ninguna de las hermanas de Ichigo había elegido a hombres convencionales para casarse. Shiba y Shuuhei eran gitanos romaníes, que explicaba en parte su capacidad para integrarse fácilmente con los no convencionales Kurosaki. Y el esposo de Yuuki, Kaname Kuran, era un hotelero excéntrico, un hombre poderoso cuyos enemigos supuestamente le gustaban más que sus propios amigos.
¿Podría ser cierto que Rukia Kuchiki era la hermana de Kaname?
Ichigo miró a uno y a otro en la cena, en busca de similitudes. Maldita sea si no puedo ver un parecido, pensó. Los pómulos salientes, las líneas rectas de las cejas, la ligera inclinación felina en las esquinas externas de los ojos.
- Necesito hablar con contigo. – dijo Ichigo a Miyako, tan pronto como la cena había concluido. - En privado.
Los ojos marrones de su hermana se ampliaron con curiosidad. -Por supuesto. ¿Vamos a caminar? Todavía hay luz afuera.
Ichigo le hizo un pequeño guiño.
Por ser los mayores de los hermanos Kurosaki, Ichigo y Miyako siempre habían tenido sus discusiones. Sin embargo, ella era su hermana favorita, sin mencionar que era su confidente más cercana. Miyako tenía un gran sentido común, y jamás dudaba en decir lo que pensaba.
Nadie había esperado nunca que la pragmática Miyako cayera rendida a los pies de Kaien Shiba, un apuesto gitano. Pero Kaien había logrado seducir y casarse con Miyako antes de que ella hubiese sabido que estaba pasando. Y había dado resultado, pues Kaien fue capaz de proporcionar la orientación sensata que los Kurosaki habían necesitado. Con su pelo negro que llevaba demasiado largo y un diamante brillante en una oreja, no era la imagen del patriarca de una familia formal. Pero era lo no convencional de Kaien lo que le permitió manejar a los Kurosaki tan hábilmente. Ahora, él y Miyako tenían un hijo de nueve meses de edad, Rye, quien tenía el pelo oscuro de su padre y los ojos marrones de su madre.
Caminando tranquilamente por la calle privada con Miyako, Ichigo lanzó una mirada alrededor de su propiedad. En verano, el sol de Hampshire se demoraba hasta las nueve, iluminando un mosaico de bosques, brezales y praderas de hierba. Los ríos y arroyos, la alimentación de los pantanos y praderas húmedas donde vivían animales salvajes. Aunque la finca Ramsay no era ciertamente la más grande de New Hampshire, era una de las más bellas, con un bosque de madera antigua y tres mil hectáreas de tierras cultivables.
En los últimos años Ichigo había llegado a conocer a los arrendatarios de bienes, había llevado a cabo mejoras en el riego y drenaje, reparo cercas, puertas, y los edificios... y el diablo sabía que él había aprendido más de agricultura de lo que hubiera querido. Todo se lo debía a Hisagi Shuuhei y sus despiadadas instrucciones.
Shuuhei, quien había vivido con los Kurosaki desde la infancia, se había comprometido a aprender lo más posible sobre administración de bienes. Ahora tenía la intención de enseñar este conocimiento acumulado a Ichigo.
- Realmente no es tu tierra - le había dicho Shuuhei. – No hasta que hayas puesto algo de tu propia sangre y sudor en ella.
- ¿Eso es todo? - había preguntado con sarcasmo. - ¿Sólo la sangre y el sudor? Estoy seguro de que puedo encontrar uno o dos fluidos corporales para donar si es tan importante.
Pero en privado reconoció que Shuuhei había tenido razón. Este sentimiento de propiedad, de conexión, no era posible conseguir de otra manera.
Metiendo las manos en los bolsillos, Ichigo dejó escapar un suspiro tenso. La cena lo había dejado inquieto e irritable.
- Debes de haber tenido una pelea con la señorita Kuchiki, - comentó Miyako. - Por lo general, ustedes siempre se están tirando flechas el uno al otro sobre la mesa. Pero esta noche estuvieron en silencio. Creo que ella no levantó la vista de su plato ni una sola vez.
- No fueron flechas - dijo Ichigo con sequedad.
- Entonces, ¿Qué fue?
- Ella me dijo-por la fuerza-que Kuran es su hermano.
Miyako le miró con recelo. - ¿Qué le hiciste para que te lo dijera?
- No importa que. ¿Oíste lo que acabo de decir? Que Kaname Kuran es…
- La señorita Kuchiki ya ha estado bajo presión suficiente sin que tú intervengas - dijo Miyako. - Espero que no fueras cruel con ella, Ichigo. Porque si fue así…
- Yo, cruel con Kuchiki? Yo soy el que debe preocuparse. Después de una conversación con ella, por lo general quedo con las entrañas de fuera y arrastrando detrás de mí. - su indignación se duplicó al ver a su hermana tratando de reprimir una sonrisa. - Tengo entendido que ya sabías que Kuran y Kuchiki son familiares.
- Lo es desde hace unos días. - admitió.
- ¿Por qué no dijiste nada?
- Ella me pidió que no lo dijera, y estuve de acuerdo, por respeto a su privacidad.
- El diablo sabe por qué Kuchiki debe tener privacidad cuando nadie por aquí la tiene. - Ichigo paró en seco, obligando a su hermana a detenerse también quedando frente a frente. - ¿Por qué es un secreto que ella es hermana de Kuran?
- No estoy segura. - admitió Miyako, mirándolo inquieta. - Lo único que sé es que es para su protección.
- Protección de qué
Ella sacudió la cabeza con impotencia. - Tal vez Kaname te lo puede decir. Pero lo dudo.
- Por Dios, alguien me lo va a tener que decir, o sacare de aquí a Kuchiki por el culo.
- Ichigo. - dijo con asombro. – No te atreverías.
El sonrío con malicia - Sería un placer.
- Pero piensa en Misaki, y lo molesta que estaría.
- Estoy pensando en Misaki. No quiero a mi hermana menor al cuidado de una mujer con un secreto posiblemente peligroso. Si un hombre como Kaname Kuran, que tiene lazos con algunos de los personajes más nefastos de Londres, no puede reconocer a su propia hermana... ella puede ser una criminal. ¿No se te ha ocurrido?
- No. - dijo Miyako con dureza, y empezó a caminar de nuevo. - Honestamente, Ichigo, incluso para ti esto es un poco dramático. Ella no es una criminal.
- No seas ingenua. - dijo, caminando tras ella. - Nadie es exactamente lo que pretende ser.
Después de un corto silencio, Miyako le preguntó con cautela: - ¿Qué vas a hacer?
- Mañana me voy a Londres
Sus ojos se abrieron. – Pero Hisagi está esperando tu ayuda para la siembra de nabo, y la fertilización, y…
- Sé lo que Shuuhei espera. Y yo odio perderme sus fascinantes conferencias sobre las maravillas de estiércol. De todos modos, me voy. Quiero pasar algún tiempo con Kuran, y sacar algunas respuestas de él.
Miyako frunció el ceño. - ¿Por qué no hablas con él aquí?
- Porque está en su luna de miel, y no va a estar dispuesto a pasar su última noche en Hampshire charlando conmigo. Además, he decidido tomar una pequeña comisión para diseñar un jardín de invierno para una casa en Mayfair.
- Creo que quieres estar lejos de Rukia porque algo pasó entre ustedes.
Ichigo miró los últimos destellos de luz naranjas y violetas en el cielo. - La luz se va. - comentó en un tono alegre. - Debemos regresar.
- No se puede huir de los problemas, Ichigo, lo sabes.
El torció la boca molesta - ¿Por qué la gente siempre dice eso? Por supuesto que se puede huir de los problemas. Lo hago todo el tiempo, y nunca falla.
- Estás obsesionado con Rukia. - insistió Miyako.- Es obvio para todos.
- ¿Ahora quien está siendo dramático? Le preguntó, avanzando hacia la Casa Ramsay.
- Mira todo lo que haces. – dijo Miyako tercamente manteniendo el paso de él. - Cada vez que su nombre se menciona, eres todo oído. Y últimamente, cada vez que te veo hablar o discutir con ella, pareces más vivo desde que...-hizo una pausa, pensar mejor de lo que había estado a punto de decir.
- ¿Desde cuándo? - Preguntó Ichigo, desafiándola a continuar.
- Desde antes de la fiebre escarlatina.
Era un tema que nunca se discutía.
Un año antes de que Ichigo heredara el vizcondado, una epidemia mortal de fiebre escarlatina se había esparcido por el pueblo donde habían vivido los Kurosaki.
La primera en irse fue Riruka Dokugamine, la novia de Ichigo.
La familia de Riruka le había permitido permanecer en su cama, durante los tres días que le había durado la fiebre. Él la vio morir poco a poco, hasta que un día ella no despertó más, se había ido e Ichigo la sostuvo entre sus brazos.
Ichigo se había ido a casa y se derrumbó por la fiebre, al igual que Winry. Por algún milagro ambos habían sobrevivido, pero Winry había quedado inválida. E Ichigo se había vuelto un hombre completamente diferente, con cicatrices de las cuales el no era plenamente consciente. Se había sumergido dentro de una pesadilla de la que no podía despertar. Él no se preocupó si vivía o moría. Lo más imperdonable es que en su tormento, había lastimado a su familia causando un sinfín de problemas para ellos. Y cuando Ichigo parecía empeñado en destruirse a sí mismo, la familia había tomado una decisión. Habían enviado a Winry a una clínica en Francia para que se recuperara, con Ichigo acompañándola.
Si bien los pulmones débiles de Winry habían recuperado su fuerza en la clínica, Ichigo había pasado horas caminando por los pueblos y dormitaba al calor de la Provenza, hasta senderos en zigzag salpicados de flores, entre los campos áridos. El sol, el aire azul caliente, el Lenteur, o la lentitud de la vida, habían aclarado su mente y calmado su alma. Había dejado de beber a excepción de un solo vaso de vino en la cena. Él había dibujado y pintado, y finalmente su pena se había ido.
Cuando Ichigo y Winry habían regresado a Inglaterra, Winry no había perdido tiempo en cumplir el deseo de su corazón, que había sido casarse con Hisagi.
Ichigo, por su parte, estaba tratando de reparar la forma en que le había fallado a su familia. Y sobre todo, estaba decidido a no caer en el amor nunca más. Ahora que era consciente de lo que ese sentimiento fatal era capaz de hacer con él, nunca le daría poder tal a otro ser humano sobre él.
- Si. - dijo a Miyako con tristeza. - Si tienes la loca idea de que albergo algún tipo de interés personal en Kuchiki, olvídalo de una vez. Lo único que quiero hacer es averiguar si tiene escondido un esqueleto en su armario. Conociéndola, es probable que sí.
Eso fue todo por ahora! Pero creo que mañana subire el 3 cap ya que este fue bastante corto!
Please! dejenme un review! se los ruego! jajajajaja
SAYONARA!
More- chan :D
