Anteriormente:

—A propósito, te dirigías hacía la escuela ¿verdad?

—S-si.

—Pues ya no. Camina—le tomó de un brazo, lo paró y empezó a jalarlo a quién sabe dónde.

—Hiiie. ¡Espera! ¡¿A dónde me llevas?!

—A tu nuevo trabajo. A partir de hoy serás modelo en la empresa Vongola Top Models.

—¡¿Q-Queeeeé?!

II

¿Acaso Reborn estaba loco? Probablemente sí. Pero, como se le ocurría que él, el dame de su escuela, pudiera ser modelo.

—Reborn, es imposible que pueda ser modelo —Trató de razonar con él mientras seguía jalándolo.

—¿Por qué? ¿Tienes que hacer algo cuando sales de la escuela?

—No, pero...

—Entonces puedes.

—No decidas cosas por ti solo... —susurró.

—¿Que dijiste? —preguntó mientras volteaba a mirarlo.

—¡N-nada!

—Eso pensé. ¿Cuál es tú nombre?

—Sawada Tsunayoshi.

—Bien Tsuna. Aquí es donde trabajaras —Le dijo mientras le señalaba un altísimo edificio muy elegante de color blanco.

Tenía abierta la boca de la impresión. No es que no hubiera visto el edificio antes, es que pensar que él entraría algún día a un lugar como ese había sido inconcebible hace unos minutos atrás.

—Es...es...

—Impresionante ¿Verdad?

—Sí. Pero, estas seguro de que puedo hacerlo. No creo que yo tenga lo que se necesita. «Comenzando por el físico».

—Ciertamente eres muy flaco, y no pareces nada atlético. Tu aspecto es descuidado y pareces un idiota. Pero no hay nada de que preocuparse. Soy el mejor fotógrafo del mundo. Y si digo que tienes potencial es porque lo tienes.

No sabía que decirle, ¿debía sentirse ofendido por lo comentarios sobre él? o feliz porque fuera una de las primeras personas que creían en él —Aparte de su madre— Reborn además parecía muy seguro de lo que decía.

—Claro que se lo que digo. Soy Reborn.

—¡¿Cómo supiste...?!

—¿Que pensabas eso? Eres muy fácil de leer. No te quedes ahí parado, entra.

Reborn muy "amablemente" lo empujo hasta la entrada de una patada. La puerta era automática así que se abrió cuando iba a estrellarse contra ella y en cambio se estrelló contra el suelo frente a todos lo que estaban adentro.

Su cara estaba roja, no solo por el golpe sino también por la vergüenza.

—¡¿Tenías que hacer eso?!

—Por supuesto.

Una mujer de cabellera azul oscuro y una fiera mirada se acercó a ellos.

—¿Donde demonios estabas? Reborn, Nono llamó y dijo que no contestabas el teléfono. ¿Y quien es ese chico?

—Buenos días para ti también, Lal. Este —dijo señalando a Tsuna quien recién se paraba— es nuestro nuevo modelo.

—¿Él? No le veo nada de especial. Pero si tú lo dices algo debe tener. No te olvides de llamar a Nono. Que te diviertas con tu nueva víctima. Lo lamento por ti, chico. —le dijo lo último poniéndole una mano en el hombro. Luego subió al ascensor que había en la instancia, desapareciendo por él.

¿Víctima? ¿A que clase de lugar se había metido, no. Qué clase de persona era Reborn?

—Te daré un recorrido por el lugar.

—No seré un modelo.

—Luego te presentaré al equipo que se encargará de arreglarte y a los demás modelos.

—¿Me escuchaste? ¿Reborn?

—Mañana firmaras el contrato y te diré la dieta que deberás seguir y el horario que tendrás. Adicionalmente te entrenaré.

—¿Dieta, entrenar? ¡Reborn! He dicho que no seré un modelo.

—¿Me estabas hablando? Creí que era un mosquito.

—¡Moo! —grito de frustación y puso un puchero, que a ojos de Reborn era simplemente adorable —Aunque nunca lo admitiría—. Su seño fruncido y el puchero no daban la sensación de enojo que él quería transmitir.

—Sí, definitivamente sirves. Este es el lobby. La recepcionista se llama Haru, tendrás que anunciarte con ella cada que llegues.

Dejo de mirar a Reborn para admirar el lobby. Era espacioso, habían varias sillas de vidrio transparentes y unas cuantas mesas. El color de las paredes era de un color crema. Y por encima del espacio donde estaba la recepción se encontraba el logo d Vongola. Al lado izquierdo estaba el ascensor y al derecho las escaleras.

—Sigamos.

Reborn subió las escaleras y no sabe por que, pero lo siguió.

Le mostró todo el primer, segundo y tercer piso. Que eran oficinas, donde se hacían las entrevistas y donde estaba toda la parte administrativa.

—Espera... —dijo casi sin aliento.

—Apenas has subido tres pisos. ¿Te cansaste tan rápido?

—No tengo tu misma constitución física.

—Eso se nota. Pero yo arreglare eso. —dijo poniendo una sonrisa siniestra que le dio escalofríos.

Llegaron al cuarto piso donde había un típico estudio donde los modelos se tomaban fotos. Él no tenía ni idea de como se llamaba. Habían varias personas. Entre ellas rubio con pinta de militar y un pelinegro de espaldas. Que se le hacía conocido.

—Aquí es donde te tomarán las fotos. Yo seré tu fotógrafo, siéntete honrado.

Hizo una mueca y rió nerviosamente. El ego de Reborn está por los cielos.

—Justo ahora está uno de nuestros mejores modelos. Podrías aprender un poco de él.

Dirigió la mirada hacia la persona de la que Reborn hablaba y casi se va para atrás cuando él volteo a verlo.

—¡¿Hibari-san?!

¿El prefecto demonio era modelo? ¡Pero que diablos!

Hibari pareció reconocerlo, o tal vez lo hizo por que aún llevaba el uniforme. De cualquier manera, afilo su mirada y sacó sus amadas tonfas.

—Hmp. Herbívoro, por saltarte las clases te morderme hasta la muerte.

II

¿Que les pareció?

Espero les haya gustado. Se había ido la luz y pensé que no alcanzaría a subirlo hoy xD