Algo nuevo

.

.

La velada apenas comenzaba y por la mente de Hinata ya pasaba la frase "quiero ir a casa" su temor comenzó cuando Ino llego a su casa a modificar su ropa y hacerla salir de casa luciendo muy diferente a la Hinata ordinaria, la falda que usaba había terminado mucho más corta de lo que Ino dijo que pretendía, una blusa holgada de tirantes y un par de botines de tacón bajo sumando que le recogió el cabello en una coleta alta, Hinata se sentía desprotegida, casi desnuda; no se veía mal lo aceptaba, todas las chicas vestían así una prueba era que las chicas que ingresaban a la fiesta vestían de forma similar, pero Hinata siempre usaba pantalón y una sudadera de preferencia una talla más grande que ella, la razón, ella no tenía la seguridad de lucir ropa como la que ahora usaba.

Ino como de costumbre parecía no notar la incomodidad de su tímida amiga ante la situación y tomadas de la mano la fue acercando a la parte más ambientada, fue en ese momento que Hinata pensó que el traer tan poca ropa tenía un propósito y ese era no morir por calor, dentro de la casa la gente se embotellaba para ver en el improvisado escenario de la casa a una banda rock de chicos tan apuestos como Neji lo era, no es que a Hinata no le interesaran los chicos o que se sintiera atraída por su primo, pero según los estereotipos actuales eran atractivos, Hinata era fan del genero, y admitía que no tocaban mal, de echo, llenaban todos los requisitos para ser una banda de rock famosa. El vocalista era un rubio de ojos azules con una voz intensa, no parecía esforzarse mucho para que su voz se escuchara en cada rincón del lugar; a la derecha un moreno tocando la guitarra, no lucia como la mayoría de los guitarristas con esa actitud enérgica, si no, como el típico chico serio por el que todas suspiran; a la izquierda el tecladista, un moreno más pero con el cabello recogido, su voz se escuchaba en los coros; atrás un castaño en la batería destrozando los tambores y en el bajo un pelirrojo con fachada serena y dedos hábiles; pero lo más importante era la forma en que encendían al publico.

El calor aumentaba a cada segundo y entre tanta gente Hinata termino frente al improvisado escenario y perdió el rastro de su acompañante, el tumulto de gente que gritaba por la música no le dejaba pasar en ninguna dirección, tuvo que soportar varias canciones hasta que el grupo termino de tocar para poder moverse con más libertad, recorrió el lugar en busca de Ino pero no obtuvo rastro de ella, la idea de volver a casa le era tentadora pero el compromiso de asistir a la fiesta con su amiga le impedía realmente irse. Respirar comenzaba a ser dificultoso y el calor solo la hacia sudar demasiado, salió de la gran casa por algo de aire y al salir por la puerta alguien la empujo, iba a estrellarse con el muro pero el golpe no le dolió, por inercia el golpe la hizo ir para atrás y tropezando con sus propios pies caería de espaldas de no ser por un brazo que le sujeto de la cintura.

-¿Estas bien?- la voz era profunda, Hinata tuvo que volver en si para mirar esos ojos aguamarina, tal vez no tuviera sentido que Hinata lo dijera pero ese chico tenía los ojos más exóticos que había visto jamás.

-Lo siento, yo no…- estaba nerviosa y apenada –tu mano…- ella le tomo con cuidado la mano que había amortiguado su golpe con la pared y la examino buscando algún hematoma o algo por el estilo.

-La pregunta fue ¿tú estas bien?- él aparto su mano con tranquilidad, Hinata solo asintió aún apenada por las circunstancias.

-¡Gaara, ya es suficiente con que Naruto se diera a la fuga con esa rubia, ven a ayudar!- gritó un chico junto a una camioneta negra, ambos eran de la banda de hace unos momentos.

-Disculpa- fue lo último que dijo el pelirrojo antes de dar media vuelta y caminar a donde estaba el otro.

"Chica rubia" se le vino a la mente, no sería la primera vez que Ino desaparece con alguien y la deja sola por varios minutos, Ino y varios de sus amigos solían hacer ese tipo de cosas pero ella moriría de vergüenza si alguien tuviera que verla desnuda y mucho menos en un arranque de calentura, eso no estaba dentro de lo que pudiera soportar. Paseo sin rumbo en la fiesta en espera de que Ino diera señales de haber terminado sus asuntos y huyendo de las miradas curiosas de los chicos que poco a poco perdían los escrúpulos por el alcohol. Había pasado cerca de una hora sin noticias de su amiga, tomo un par de servilletas y salió al patio trasero por algo de paz, una vez fuera de la casa se limpio el sudor de su frente y cuello, cuando llegara a casa tomaría un baño, a la mente se le cruzo meter la servilleta y secar un poco el sudor entre sus pechos.

-Hola de nuevo- dio un pequeño brinco al oír esa voz por segunda vez en la noche.

-Ho… hola- él saco una cajetilla de cigarros y le ofreció, Hinata negó con la cabeza.

-Gracias- dijo después.

-Es una noche fría, deberías entrar- él encendió un cigarrillo.

-Adentro hace mucho calor- ese chico tenía mucha presencia incluso debajo del escenario, Hinata se sentía cohibida.

-Si no te gusta el ambiente ¿por qué viniste?

-Porque no quería estar sola en casa- no supo ni porque le contesto de forma sincera.

-No quieres estar sola en casa pero andas sola.

-Mi amiga es la rubia- contesto tan pronto él termino su oración, no quería que él se quedara con la impresión de que ella no sabia lo que hacia ahí, aunque así fuera.

-Ya veo- hubo silencio por unos segundos.

-¡Hinata! Aquí estabas, ¿por qué te escondes de mi?- Ino arrastraba las palabras, había bebido de más – ¿ya no me quieres?- la rubia se abalanzo contra Hinata en un abraso que termino tirándolas a ambas.

-Ino levántate- Hinata se sentía abochornada por la mirada de su acompañante fija en ellas -por favor ponte de pie.

-Ven aquí- el rubio vocalista levantó a Ino por la cintura para ayudarla con el equilibrio.

-Tu amiga no es muy aguantadora que digamos.

-¿Eso piensas?- e Ino se dio vuelta para quedar frente a él –porque podemos hacerlo otra vez y otra más- Ino le lamia la oreja y bajaba por su cuello mientras que el de ojos azules solo sonreía nervioso, incomodo.

Hinata intentaba no ver, era vergonzoso mirar ese tipo de escenas. El bajista del grupo le ofreció una mano para levantarse, ella la acepto.

-Podría llevarlas a casa si quieres.

-¿Tú, ofreciéndote a un favor?- dijo el rubio sin poder creerlo, Hinata sin saber bien de a que iba prefirió rechazar.

-Esta bien, podemos regresar solas- la morena intento que Ino fuera con ella pero la rubia no se separaba del chico con el que se había acostado hace un rato.

-No puedes llevarla sola- Hinata suspiro.

-Esta bien.

El vocalista intentaba caminar con Ino entre brazos y jugueteos por parte de ella, Hinata y el otro chico los seguían de cerca. Una vez Ino sentada en el asiento trasero de la camioneta, el rubio le abrió la puerta del copiloto a Hinata.

-No es tan malo como parece- dijo antes de cerrar la puerta, Hinata simplemente no entendió a que se refería.

Ino estuvo adormilada una vez se puso en marcha la camioneta, así que durante el camino solo hubo silencio, el único sonido era la suave voz de Hinata indicando que calles tomar, el ambiente en la camioneta no estaba lleno de incomodidad, en realidad era un silencio que Hinata podía apreciar, la falta de ruido solo se debía a una comodidad o quizá timidez pero no a un lugar vacío y eso la tranquilizaba.

-Es aquí- dijo Hinata y el bajista se estaciono –Ino despierta.

Bajaron de la camioneta, Hinata ayudo a Ino a caminar y llegar al sofá, era más que evidente que Hinata no podría llevarla más lejos si Ino no caminaba sor su cuenta, regreso a la puerta donde el pelirrojo encendía un cigarro más, no estaba segura de que hacer o decir para agradecerle.

-Amm y…yo gracias- sonrió suave y sinceramente para él.

El chico le alzo la barbilla con sus dedos y se estampo sobre sus labios, eso sorprendió a Hinata pero aún así intento corresponder el movimiento de los labios de él, era rápido y demandante.

-Soy Gaara- dijo una vez se separaron.

-Hi… Hinata- Gaara se llevo el cigarro de vuelta a la boca y camino de regreso a la camioneta para marcharse después.

Hinata puso sus manos en sus mejillas intentando calmar el calor que tenían, la habían besado por primera vez y la había besado un completo extraño y más aún le había gustado.

-Gaara- susurro antes de entrar a casa.