Declaración: Todos los personajes reconocibles de la Saga Harry Potter son propiedad de JKR. Sin embargo, la trama es Total y absolutamente mía y no hay permiso para publicarlo en otro lugar (Texto con Copyright). Esta historia está disponible tanto en en Fanfiction. Net como Potterfics. com y Wattpad,con la autoría de AliceMlfy (Firma Alice~).
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(Canción de hoy. Tu falta de querer, Mon Laferte)
Los leo abajo
Capítulo 2: Tu tanta falta de querer.
Hermione llegó al trabajo a las 8 de la mañana, tan como siempre lo hacía. Miró hacia una esquina; aún estaba la manta donde había dormido hacían dos noches antes de encontrar un nuevo departamento.
Aquel horrible día se había sentido tan triste y tan sola… solo su oficina le dio resguardo.
Suspirando, recogió la manta a tiempo que sentía como Iris, su secretaria, tocaba la puerta.
— ¿Jefe? — preguntó la muchacha. Hermione terminó de doblar en ese momento y se volteó—, le traje su café con chocolate, como siempre.
— Gracias Iris, eres la mejor… te daré un aumento— dijo la chica riendo mientras la muchacha dejaba el café en el escritorio con cuidado; Iris tenía cerca de 7 meses y medio de embarazo y ya se iría pronto de post natal; Hermione necesitaría una secretaria muy pronto.
— Lo hago con gusto, jefe— dijo Iris riendo—. A propósito, la señora Potter está afuera… ¿la hago pasar?
Iris había visto a su jefa llorar aquel día, la había abrazado y consolado, y sabía lo que significaba perder a Ronald Weasley; la familia de él era lo único que Hermione tenía.
La castaña cerró los ojos y con una sonrisa resignada asintió. Iris asintió de vuelta y salió del despacho. A los segundos casi, la pelirroja entró casi corriendo. Vio a Hermione de pie, cohibida ante la Potter-Weasley.
Pensó que la repudiaría. Pensó que Ginevra Potter-Weasley le diría que se merecía el trato que su hermano le había dado. Pensó incluso que la abofetearía.
Contra todo pronóstico, al ver Ginny a su amiga asustada, sus ojos se llenaros de lágrimas y la abrazó por el cuello, muy fuerte. Hermione bajó sus armas y la abrazó de vuelta, hundiendo su nariz en el cuello de su pequeña amiga. Un sollozo de alivio involuntario salió de la garganta de Hermione haciendo que Ginny la guiara al sillón.
— Es un imbécil, un idiota, no se merece nada mi niña— dijo Ginny abrazando a Hermione quien intentaba limpiarse las lágrimas.
— No pasa nada…
— Está bien— dijo Ginny. Sabía que no era bueno insistir en eso—. Solo quiero saber cómo sigues.
— No lo sé— dijo Hermione—. Me siento sola— admitió.
— ¿Y un hermano no sirve para eso? — escuchó desde la puerta.
Hermione miró a la entrado y su mejor amigo, hermano y compañero; Harry Potter. El muchacho estaba mirándola con una ternura infinita. Sin pensarlo dos veces, Hermione casi corrió a su encuentro y lo abrazó fuerte. Harry la levantó del suelo y la sostuvo de la cintura. Hermione comenzó de inmediato a llorar. Supo entonces que no podía ocultarles nada. Harry caminó hacia el sofá donde estaba su esposa y su hermana y la sentó ahí con ayuda de Ginny, sin soltarla. Iris, sensata como ella sola, cerró la puerta delicadamente tras de sí con una sonrisa de alivio.
— Siento que lo perdí todo— dijo entre llanto. Ginny la abrazó—. Perdí a Ron, el amor de mi vida, perdí a mi familia… ustedes— dijo Hermione mirándolos.
— ¿Por qué piensas eso? — preguntó Ginny incrédula.
— No podré estar con los Weasley mientras Ron esté ahí— dijo Hermione rodando los ojos mientras hipaba—, no podré visitarlos a mi antojo porque me lo puedo encontrar… a él y a quién sea con quien esté— murmuró.
— Entonces… es verdad— dijo Harry incrédulo—, Ron te engañó.
— No tenía evidencia más que labial y perfume de mujer en unas camisas… pero lo que hizo tomar la decisión fue el paquete de condones que encontré en su chaqueta… conmigo no los usaba… perdón por el tema— dijo mirando a Harry. El ojiverde levantó las manos restándole importancia y siguió mirándola, colocándole atención—. Cuando lo encaré me dijo que ya no podía seguir, que no quería seguir fingiendo más amor, y que era mejor que lo dejáramos así. Hice una maleta rápida y me aparecí aquí en el ministerio. Kingsley me encontró y me dijo que me quedara esa noche, y que me tomara el siguiente día libre para buscar apartamento. Me recomendó uno que estaba cerca de la entrada al ministerio mientras encontraba yo uno mejor. Ahora vivo bajo una pareja que folla toda la noche de una forma impresionante y al lado de un magnífico pianista— explicó Hermione riendo entre el llanto.
— Puedes quedarte en Grimmauld Place— dijo Harry a lo que Ginny asintió con vehemencia—, es tu hogar también.
— Gracias, pero estoy bien.
— Está bien— concedió Ginny torciendo el gesto, triste. Tenía la ilusión de tener a Hermione en casa con ellos—. Nosotros vinimos por varias razones— comentó—, la más importante es para saber cómo estabas. Kingsley nos comentó lo que ocurrió, porque Ron no ha dicho nada en casa. La segunda razón es porque te tenemos una noticia maravillosa.
— ¿Se comprarán una casa nueva? — preguntó Hermione con notoria alegría, sorbiendo su nariz en el proceso. Harry rodó los ojos.
— No… eso todavía no, aún están construyendo nuestra casa… Hermione: Serás tía.
Hermione los quedó mirando extrañados… ella no tenía hermanos, por lo que no podía ser tía… su único hermano era Harry, eso significaba que…
— ¡Ay por Merlín! — chilló Hermione al caer en cuenta del embarazo de Ginny—, ¡felicidades! — dijo abrazando a la pelirroja y a Harry de paso—, pero… ¿cómo?... o sea, se cómo— dijo riendo—, pero cuánto tienes, qué…
— Dos meses y medio. Quisimos asegurarnos bien de mi estado y, bueno, pasando ese tiempo, decidimos contarte a ti primero… porque hoy iremos a almorzar con mi madre— dijo Ginny decidida—. Ron estará fuera por tres días, eso nos dijo, así que tranquila, no estará ahí, solo seremos nosotros cuatro— acotó Ginny mientras Harry asentía sonriendo.
— No sé si pueda irme del ministerio ahora— murmuró Hermione—, ayer no vine a trabajar y hoy es feriado. Estoy en servicio ministerial— explicó—, además…
— Nada— cortó Harry colocándose de pie—, iré a hablar con el ministro, estoy seguro de que dejará que la secretaria general del ministerio vaya a almorzar con su familia— y guiñando un ojo y caminó a la puerta—, a medio día paso por ustedes señoritas, hay asuntos en el departamento de aurores, así que… ¿quieren algo?
— El sándwich más cerdo que puedas encontrar, bebé— dijo Ginny sonriendo como niña pequeña.
— Yo también quiero uno de eso… doble queso— dijo Hermione sonriendo un poco más animada ante el almuerzo con su familia.
— Dos sándwiches tipo cerdos, doble queso para las damas, anotado— y sonriendo caminó hacia la salida.
Entre la conversación con Ginny, el sándwich de desayuno cerdícola, como había dicho Harry, y los pendientes de su oficina, medio día llegó, y con hambre voraz caminaron hacia el atrio, dándole a Iris el resto de la tarde libre.
Llegaron por la chimenea del atrio directo a la Madriguera. Molly los esperaba fuera de la ella. Cuando Hermione salió, vio como Molly se acercaba y la abrazaba. Hermione se refugió en sus brazos y se dejó querer.
— Siempre… y escúchame bien— dijo la mujer tomando a Hermione de las mejillas, seria—, siempre serás una más de mis hijos, al igual que Harry, ¿está claro?
— Como el agua— dijo Hermione abrazándola.
Ya no se sentía tan sola. Ya no se sentía tan perdida. Era incómodo, ¡claro que lo era!, pero podría acostumbrarse mientras Ron no apareciera en escena.
Prepararon el almuerzo entre la conversación de dónde estaba la castaña viviendo, y el tratar de convencer a Hermione de que se fuese a vivir con Harry y Ginny hasta que encontrara un piso donde los vecinos no fueran tan ruidosos.
— No todos son ruidosos… Silvery es amable.
— ¿Quién es Silvery? — preguntó Harry.
— Mi vecino. Él toca el piano cuando la pareja de arriba folla. Es muggle… creo.
— ¿Crees? — preguntó esta vez Ginny.
Hermione sonrió.
— Él dijo algo de "maldecir a la pareja de arriba", pero que lo tenía prohibido. Raro, ¿no?
— Pues los muggles son muy buenos maldiciendo— dijo Harry recordando a tío Vernon en aquellos oscuros años de juventud.
— Sí, lo sé, pero… no sé… me dio una impresión extraña… toca el piano hermoso y canta aún mejor.
— Pues anda y conócelo, hija— dijo Molly riendo pícaramente.
— Aún no, Molly… aún estoy dolida y… oh Dios mío— dio Hermione mirando el tapiz de la cocina.
Ginny y Harry miraron en la dirección que Hermione miraba. El tapiz tenía varias imágenes, entre ellas la de un par de gatos jugando con un estambre de lana.
— ¿Qué pasó con Gastón y Black?— dijo Ginny haciendo que Hermione diera un respingo, asustándola.
— Los olvidé por completo— murmuró.
Ginny se tapó la cara. Los gatos de Hermione y Ron estaban aún en el departamento que ambos compartían. Gastón era un gato rubio, Maine Coon mágico. Era Gigante y comía como bestia. Al salir a la carrera, Hermione se había olvidado de llenar el comedero de Gastón, pues Black, al ser pequeño (4 meses), comía muy poco.
— Tengo que ir a la casa… ¿podré aparecerme? Me da miedo ir— admitió Hermione.
— Yo te ayudo— se ofreció Harry—, pero primero a comer.
— Pero Gastón…
— Gastón sobrevivirá… o se comerá a Black.
— No digas tonteras, Harry— regañó Ginny pensando en la suerte del pequeño gato negro.
Comieron el almuerzo de manera tranquila, hablando de la construcción de la casa en Godric Hollow que Harry había decidido arreglar y Ginny diseñar. Estaba en buenas condiciones, pero todo el mundo les decía que tenían que comprarse otra casa; los recuerdos para Harry podrían volver al estar en la misma casa.
— Molly, tenemos una noticia que darle— dijo Harry sonriendo.
— ¡¿Compraron una casa nueva?!—preguntó Molly entusiasmada. Harry rodó los ojos.
— No, mamá, ¿por qué todos preguntan eso? — se preguntó la pelirroja a lo que Hermione sonrió—. Madre… serás, nuevamente, abuela.
— ¿Quién de tus hermanos? — preguntó Molly mirando a Hermione. La muchacha levantó las manos, inocente, e hizo un gesto a la pareja frente a ella quienes rodaban los ojos y negaban—. ¡¿Ginny?!— gritó Molly abrazándola.
Ginny se dejó abrazar riendo y Harry pronto se unió a la risa de ver a Molly en lágrimas de emoción.
Un plop resonó en la estancia y la pelirroja cabellera de Ronald Weasley apareció en la cocina.
Un silencio sepulcral se apoderó de la cocina, y las miradas fijas recayeron en el menor de los varones Weasley mientras las sonrisas de alegría se desvanecían lentamente. El muchacho miró a su familia y finalmente se percató de la presencia de Hermione en la cocina. Ella ya lo había visto y se había quedado pálida en su silla. Un pitido apareció en su oído apenas lo vio entrar y su instinto de desaparecer volvió a su cuerpo, mas sus piernas nunca respondieron, y se quedó ahí, sentada.
Cuando Harry se dio cuenta de la presencia de Ron lo quedó mirando impresionado.
— ¿No que te irías por tres días?
— Me voy ahora— respondió simplemente, frio—. Tengo encargos por la tienda y estaré en Hungría por unos días mientras todo se ordena. ¿qué hace Hermione aquí?
— Ven aquí— dijo Ginny llevándose a su hermano en la sala.
Hermione, saliendo del estado catatónico, se levantó y tomó la varita.
— ¿Quieres sufrir una despartición?, cálmate o no podrás viajar— murmuró Harry tomándole la mano con la varita.
— Quiero irme— susurró Hermione.
— Lo sé, pero calma.
Desde la sala, se podía escuchar claramente el grito de Ginny.
— ¡Eres un hipócrita!, ¿no podías esperar al menos unos días para irte con no sé quién?
— Este es un tema entre Hermione y yo. Y ella quedó clara. No hables de lo que no sabes, Ginevra.
— ¡Súper clara! — ironizó Ginny—. Eres un sinvergüenza. ¿Cuánto tiempo estuviste engañándola? Cara dura, mal amigo y mal hombre. No le has explicado nada.
— Dejé de quererla, es todo— dijo con soltura. Hermione cerró los ojos.
— ¿Que Ginny no conoce el muffliato? — preguntó en un susurro. Harry, comprendiendo el error de su mujer, silenció la habitación continua.
Hermione se acercó al fregadero y comenzó a lavar los platos usados. Molly, como nunca, la dejó. Pensó que esa sería una buena forma de calmarse.
Cuando Ginny regresó, con la cara roja de un lado y muy enojada, miró a Harry, con el ceño fruncido. Harry miró a su mujer y luego a su cuñado. Las luces comenzaron a titilar.
— Te atreviste a…
— Tus cosas están en cajas, Hermione— interrumpió Ron con los ojos medios adormilados. Harry seguía haciendo tintinar las luces—. Puedes recogerlas hoy. Yo ya recogí las mías… mañana el departamento vuelve a su dueño. Tus bolas de pelo están vivas, pero si quieres dejarlas por ahí, también puedes hacerlo, no me importan en realidad— murmuró mirando hacia un costado.
Hermione lo miró dolida. Sus gatos los habían adoptado porque ambos querían tenerlos, no porque ella quisiera de manera unilateral.
Ron salió por la puerta sin despedirse y, escuchando el plop, desapareció.
Harry revisó la cara de Ginny y un pequeño moretón se estaba formando en su mejilla izquierda.
— Le dije que Hermione era la única mujer que de verdad lo iba a querer… a pesar de lo rata que era— explicó Ginny con los ojos furiosos.
— A penas lo veo le devolveré el golpe— dijo Harry molesto para luego besar delicadamente la mejilla de su mujer. En ese instante comenzó a nevar en la cocina. Miraron a Hermione mientras Molly se acercaba para curar la mejilla de su hija. La chica estaba sentada en la mesa; temblaba.
— Mione— murmuró Harry en frente de ella. Hermione lo miró—. Estás haciendo nevar— susurró. Hermione sacudió su cabeza y sonrió. La nieve se detuvo de inmediato a tiempo que Ginny limpiaba con la varita—. ¿Vamos por Gastón y Black?
— Por favor— pidió Hermione.
— Estaremos listos a la hora del té… ¿vienes amor?
— Prepararé cositas ricas con mamá. Hay que subir el ánimo y la comida siempre ayuda— dijo Ginny caminando para abrazar a su amiga.
— Gracias— murmuró Hermione para luego acariciar la mejilla de su amiga—. Lamento esto.
— No tienes la culpa… ve.
Hermione sonrió y tomando la mano de Harry, desaarecieron.
Llegaron al departamento de Hermione. Ex departamento, mejor dicho. Estaba completamente vacío. La cocina con cajas pequeñas donde, supuso Hermione, estaban sus implementos de cocina.
Hermione siempre se esmeró en cocinar para Ron… pero hacía un mes aproximadamente que su ex novio ya no le decía nada sobre sus comidas.
Un maullido fuerte y largo la sacó de su letargo.
Gastón, el Rubio de pecho y máscara blanca Maine Coon, reclamaba por atención.
— ¿Me extrañaste, gigante? — preguntó Hermione al tomarlo en brazos y besarle la cabeza. El gato ronroneó más fuerte junto con un maullido.
— Extrañó la comida— rio Harry al ver el comedero sin un grano de pellet.
— Vamos a comer.
Buscó la comida de gatos y le puso a Gastón. De uno de los sillones (Que también era de Hermione) apareció una bola de pelos negra, con un cascabel muy pequeño en el cuello. Black los miró como si hubiesen estado todos los días con ellos, maulló a Hermione, se acarició en sus piernas y fue a comer junto al gigante de Gastón que ya llevaba la mitad del plato de comida y de agua.
Harry comenzó a hechizar las cajas para que parecieran dados. Hermione revisaba lo que había y rotulaba las cosas con un marcador. Buscó entre ellas su bolso de cuentas que siempre guardaba en su cajón de la ropa interior. Ahí colocó todos los pequeños dados que luego colocaría en su pequeño departamento. Cuando vio la caja de su ropa, le pareció extraño que todo estuviese muy ordenado. Decidió que pensaría en el porqué cuando llegara a casa.
Sus gatos estaban comidos y ahora retozaban en el gran sofá que, pensando, no iba a caber ni en un millón de años en su pequeño departamento, a menos que lo agrandar o se cambiara a uno nuevo. Pero algo le decía que no se fuera de ese lugar. Era un barrio feo, era un departamento pequeño… pero ella era la bruja más inteligente de Hogwarts, y cuando se sintiera con ánimo lo arreglaría. Por ahora solo quería dormir.
Entró a la habitación y vio su cama. Quiso sentarse en ella, pero Harry estaba ahí y la vergüenza fue mayor.
— ¿Qué harás con ella?
— Lo dejaré aquí… junto con mi sillón y el librero.
— ¿El librero? Pero…
— No me cabe nada, Harry. Mi departamento es muy pequeño y no tengo ganas de arreglarlo. No ahora.
— Hagamos una cosa… llevemos estas cosas a mi casa y cuando estés lista las dejamos en tu departamento, ¿te parece?
— Me gusta la idea… pero la cama se queda. No la quiero.
— Está bien… em… ¿te espero en casa de Molly? ¿Me llevo a Black o a Gastón?
— Sí… voy en unos minutos— murmuró Hermione—. Llévate a Black. Gastón es mágico y me seguirá si le doy la instrucción— dijo mirando al rubio quien se sentó al lado de Hermione, serio, y miró a Harry con determinación. El ojiverde sonrió; el gato la cuidaría.
Su querido Harry. Desde el final de la guerra su carácter había mejorado; ya no era tan temperamental como en sus años de escuela y era muchísimo más sensitivo ante las necesidades de su gente. El pelinegro besó la cabeza de su amiga, tomó al gato negro y sonriendo, desapareció.
Hermione decidió entonces lanzarse a la cama… su antigua cama, y abrazó la almohada de Ron. Respiró un poco y sintiendo su perfume sintió como un par de lágrimas salía de sus ojos, silencioso.
Gastón subió a la cama y le hizo compañía. Hermione lo dejó en su regazo a tiempo que el gato le lamía la cara. Hermione sonrió y miró el techo. No podía creer que habían pasado por tanto y ahora, sin más, la dejaba… ¿qué había hecho ella?, ¿le había aburrido? Estaba en forma, siempre lo intentaba complacer y eran buenos amantes… ¿qué pasó entonces?
Hermione se levantó de su cama con el gato en brazos y comenzó a mirar las cajas en las que ella estaba segura había fotografías de ellos. Efectivamente, ahí estaban.
Se dirigió al sillón con una fotografía en la mano y se quedó ahí mirándola. En ella se veía a Ron y ella dándose un beso tierno y sonriendo a la cámara. Se veían felices.
La muchacha, con rabia y tristeza, lanzó la fotografía hacia la pared. Gastón ni se inmutó por causa de estallido del vidrio.
— No me quería, Gastón… quizás nunca me quiso… pero necesito saber qué hice mal— y se quedó abrazando a Gastón un rato, tratando de sacar todo el dolor que sentía en ese momento.
_OtherSideOfTheWall_
Ginny ya estaba preocupada. Habían hecho pasteles, biscochos y frituras para Hermione y habían pasado dos horas desde que Harry había llegado.
El plop resonó en la cocina, y Hermione junto a Gastón a su lado y su bolsito de cuentas aparecieron.
— Me traje el sillón y el librero. Harry ofreció en cuidarlos hasta que arregle mi departamento.
— Ya me dijo. Lo cuidaremos— dijo Ginny sonriendo—, ven que hice cosas ricas… y mamá me ayudó— dijo la pelirroja menor haciendo rodar los ojos a Molly y sonreír.
Hermione comió a gusto todo lo de la mesa. Ginny comenzó a contarles sobre los preparativos para el nuevo bebé y cómo harían para poder quitarle toda la carga mágica que existía en la casa de Harry en Godric Hollow. Molly reiteró nuevamente que no deberían mudarse allá, y que buscaran un lugar más próspero, sin embargo, la pareja alegó con vehemencia que ese sería el lugar donde criarían a sus hijos y harían la casa de sus sueños.
Cuando la mesa fue vaciada por el hambre de un hombre joven, una embarazada y una chica con tristeza, y los potes con sobras volaron a las manos de los muchachos, decidieron que era hora de marchar.
Hermione, luego de despedirse de todos, tomó a Black mientras Gastón tocaba con sus patas la pierna de Hermione, y se apareció directamente en su apartamento. La pareja de arriba aún no comenzaba a follar, así que decidió dejar instalados a Gastón y a Black para luego ponerse una chaqueta y salir a respirar un poco de aire fresco.
El gato rubio se quedó arriba de la cama y subió del cuello a Black para comenzar a lavarlo. Hermione sonrió ante el gesto y tomando sus llaves salió.
Pudo caminar por las calles, de manera lenta, sin pensar en nada más que el aroma a tierra húmeda que se sentía aquel día de marzo. Pronto sería el aniversario del fin de la guerra; habían pasado 7 años de eso y 6 desde que salió del colegio… y 2 desde que había salido de la Universidad de Leyes mágicas, en Oxford. Extrañaba esos años en que su única preocupación eran los exámenes y hacer las rondas de prefecto con Blaise Zabini… Ese bribón se había convertido en un muy buen amigo, y aunque Ron lo odiara, Hermione nunca perdió el contacto con el moreno. Eran compañeros de la división de leyes mágicas y cuando Hermione fue ascendida a mano derecha del ministro de magia, Blaise había tomado su puesto en el ministerio, siendo seguido por Theodore Nott; otro Slytherin que la trató bien.
Siempre se preguntó por Draco Malfoy… ¿qué le habría pasado? Lo último que sus amigos sabían de él era que pasó el séptimo año en Azkaban, y que dio las pruebas de Hogwarts una semana antes de graduarse… graduación la cual él no participó. El porqué de haberlo dejado graduarse era incierto. ¿Para qué graduarse si se iba a pudrir en Azkaban?
Ella siempre pensó que el chico no tuvo opción, y que su condena fue injusta, pero Ron le decía que se lo merecía, por haber sido un mortífago asqueroso…
Y ahí volvió la tristeza, al recordar a Ron. A él y su forma tan terca de ser.
Una batería comenzó a sonar en sus oídos. Un bar llamado "Black Hollow". Alzándose de hombros, entró. Una chica estaba en el escenario con flores en el cabello, labios rojos y ojos pintados de negro. Llevaba un dragón tatuado en el brazo derecho, descubierto.
Hermione se sentó en una pintoresca mesa con una esfera de cristal con aceite y encendida con una mecha. Un chico se acercó de inmediato dándole un vaso con un líquido color naranja.
— Es vodka naranja cortesía de la casa… bienvenida al agujero.
— Gracias— dijo Hermione a tiempo que el tipo se iba y sacaba la varita para saber qué tenía o si estaba alterado descubriendo que estaba limpia.
La muchacha en el escenario comenzó a cantar. Hermione al escuchar la canción quedó de inmediato perdida en la voz de la cantante.
Hoy volví a dormir en nuestra cama
Y todo sigue igual
El aire y nuestros gatos
Nada cambiará
Difícil olvidarte estando aquí, oh
Por un momento Hermione sintió una opresión en el pecho, pero siguió escuchando. Bebió un sorbo.
Te quiero ver
Aún te amo y creo que hasta más que ayer
La hiedra venenosa no te deja ver
Me siento mutilada y tan pequeña
Sintió como su corazón bombeaba rápido y una lágrima rebelde salió de sus mejillas.
Ven y cuéntame la verdad
Ten piedad
Y dime por qué, no, no, no
Cómo fue que me dejaste de amar
Yo no podía soportar tu tanta falta de querer
Comprendió entonces que la canción tenía clara relación con ella. La desgarradora voz de la cantante, sus gesto y emoción era exactamente lo que sentía.
Hace un mes solía escucharte
Y ser tu cómplice
Pensé que ya no había nadie más que tú
Yo fui tu amiga y fui tu compañera
Ahora dormiré
Muy profundamente para olvidar
Quisiera hasta la muerte para no pensar
Me borro pa' quitarme esta amargura
Bebió un trago más de su bebida, hipando, jurándose que jamás volvería a llorar, que se permitiría estos tres días para sufrir, y aquel día, a las 12 de la noche, se acababa. Ella estaría bien.
Ven y cuéntame la verdad
Ten piedad
Y dime por qué, no, no, no
Cómo fue que me dejaste de amar
Yo no podía soportar tu tanta falta de querer
Sin embargo, ella quería saber el porqué de todo… ella no podía ser responsable directa, tenía que saber qué pasó, pero ahora no importaba… ahora tenía que seguir, desde ahí.
Se permitió llorar mirando la mesa. Sintió como las lágrimas caían y el hipar volvía. Agradecía que el bar estaba lleno y nadie la vería llorar.
Ven y cuéntame la verdad
Ten piedad
Y dime por qué, no, no, no
Cómo fue que me dejaste de amar
Yo no podía soportar tu tanta falta de querer
Se limpió las lágrimas y terminó su bebida. No sabía si de verdad ella podría soportar que la persona que amaba no la amara… "tu tanta falta de querer" fue un recordatorio de "Yo soy fuerte, nadie puede hacerme sentir mal ni menos que otra persona. Soy valiente".
Aplaudió junto con el público ante la gran cantante.
— Muchísimas gracias— dijo con voz rasposa la cantante—, y ahora vienen mis queridas "Serpientes Desterradas" que— la chica miró hacia un costado y se veía contrariada—. Perdón, hay un problema técnico que tenemos que solucionar. Los dejaremos unos minutos con música de ambiente para luego poder continuar con el show. Muchísimas gracias por venir al Agujero Negro y esperamos que mañana viernes vengan a la noche de aficionados. Que tengan linda noche— dijo coqueta y teniendo otra ovación.
Hermione se levantó y miró al mesero. Levantó la mano para pagar y el mesero se acercó.
— Es por cuenta de la casa, señorita, no se preocupe… Gracias por venir al agujero negro.
— Muchas gracias a ti.
— Espero verla mañana en la noche de aficionados. Además, estarán cantando como siempre Emilia… la chica que salió recién, y "Serpientes desterradas"— dijo el chico emocionado.
— Mañana es viernes… me parece muy buena idea, Gracias.
— Hasta luego— dijo el muchacho para luego ir a servir otra mesa.
Hermione salió del local justo a tiempo que, de una puerta lateral, un pálido Draco Malfoy la miraba. Vio su reloj. Pitaba, pero no quemaba como otras veces que había estado en la misma habitación que un "sangre pura" o un mestizo.
— Ella es…— preguntó un chico de cabello negro y de cara alargada, pálido.
— Sí… y no es otra que la mejor de mi generación— dijo Draco, con miedo.
— Pero no te dañó— dijo el muchacho tocando la muñeca de Draco.
— Es hija de muggle— dijo Draco mirando a su compañero—, Dalto, esto es oro— dijo Draco abriendo los ojos desmesuradamente
— Por eso le pagaste el trago— dijo Dalto riendo.
— Si logro hablar con ella, podré saber de mi madre, y de mi gente— susurró.
— ¿Y ella sabe quién eres?
— Ese es el problema… sabe quién soy— dijo complicado sentándose en una banca—. Ella vio mi condena parcial y debe creer que estoy en Azkaban— murmuró.
— Creo que doy gracias por haber nacido Squib.
— El día que tenga mi varita de nuevo… o una nueva, te enseñaré a hacer magia… todos tenemos magia en nuestro interior, estoy seguro— dijo a tiempo que miraba la puerta por la que había salido Hermione.
Oh por dios! estos dos están a punto de encontrarse... o tal vez no?
Debo decir que este año ha sido horrendo, y he tenido un bloqueo mental súper fuerte, tanto que a veces no escribo por semanas y cuando escribo ADM, por ejemplo, no es más que unas cuantas lineas. Es desesperante.
Espero que el Hiatus que tengo en las historias se pase luego. NO LAS DEJARÉ, así que tranquilos. Ahora estoy de Vacaciones de Invierno, así que wiiii, felicidad
besos
Alice~
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