PPG no me pertenece, hago esta historia sin fines de lucro.

*Nos vemos abajo.


Muñeco

El resto del viaje fue más ameno al encuentro inicial. En un principio Blossom temía volver a pasar por el mismo lugar donde estaba minutos antes el tráiler, aunque desechó esa idea al instante, no iban a volver a Townsville, iban camino a Carolina del Sur, donde desde hace unos meses vivían los Rowdy. Para Blossom todavía era confusa la explicación que les habían dado, vagamente recordaba ese día, no porque no hubiera puesto atención, sino porque había sido pocos días antes de que Alice viajara a Inglaterra. Una parte de ella se sentía vacía, Alice pasó de ser sólo su amiga para volverse casi una hermana. Y ocurría lo mismo que con sus propias hermanas, al no tenerlas cerca era como si hubiera perdido una parte de su corazón.

Curiosamente no ocurriría con su novio, y eso a él, lo ponía realmente molesto. Bueno, ¿cuándo no? Brick se enojaba siempre que alguien lo miraba, simplemente era así. Aunque ella seguía preguntándose que había visto en él, porque claramente dudaba que hubiera sido resultado de todas esas noches en las que se encontraban secretamente para follar como un par de conejos, tampoco fue la incontable cantidad de veces en las que Brick la había arrinconado en los callejones de la ciudad para hacerla sentir indefensa. Frunció el ceño, sumiéndose en sus pensamientos.

—¿A dónde vamos, B?

—A recoger a Butter, estaba en casa de un amigo suyo para festejar que ganaron su partido.

Alice, que iba de copiloto miró el mapa extendido sobre sus piernas. Para ir a Carolina del Sur desde donde estaban, y en coche tomaría un día o dos, se preguntaba si el tiempo les alcanzaría para llegar, aunque claro, Blossom lo había planeado hasta el último minuto. El primero de diciembre iría por ella y Georg a la estación de tren, la misma tarde irían —aparentemente— por su hermana y conducirían hasta un hotel en la carretera, el día dos, dentro de unas horas más, estarían llegando a su destino, todo el día conduciendo, sin descanso. La política de la pelirroja era no desperdiciar un solo minuto del día.

—De acuerdo.

Extendió el mapa un poco más, y pudo ver la ruta que había trazado Blossom, una fina línea roja que iba de un punto a otro, marcados con azul estaban los puntos donde se detendrían. Liberó una risa nasal, no podía ni imaginar como terminaría esa expedición.

Media hora más tarde, ahí estaba ella, la pelinegra a quien Blossom llamaba hermana, con dos maletas colgadas al hombro. Les sonrió nada más reconocer el coche. No pidió permiso, sólo abrió la cajuela y montó.

—¿Crees que tarden mucho en llegar? —Bubbles miró a su espalda, donde estaba Boomer, sentado con ella sobre sus piernas. Ambos habían salido antes de tiempo, ni siquiera habían llegado Butch ni Brick. Boomer había decidido partir antes para tener tiempo de iniciar las decoraciones, además, quería un tiempo a solas con su novia. Y con ese día, serían dos semanas las que llevaban de ininterrumpida tranquilidad. Boomer realmente lo disfrutaba, esos quince días donde sólo habían sido ellos, nadie más, a excepción de Lupi, el gato que Bubbles había adoptado pocos días atrás. Las mañanas eran o mejor, despertar con su rubia recostada en su pecho, con su cabello esparcido por las sábanas, cubriendo sus hombros, donde a Boomer le gustaba morderla. No era sólo eso, también poder verla por las noches, cuando ella caminaba de un lado a otro en braguitas poniéndose mascarillas antes de dormir.

Una parte de él lamentaba que llegaran la personas a su casa, le gustaba esa sensación de paz.

—No, conozco a tu hermana, llegarán dentro de poco.

Bubbles se frotó contra él para estar más cómoda, siempre sin darse cuenta de lo mucho que eso excitaba a su novio. Boomer sólo deslizaba sus manos por sus piernas, era su forma de advertirla, decirle que no se haría responsable por lo que pudiera ocurrir después. Ella carraspeó.

Sus mejillas se encendieron y decidió quedarse quieta.

—No puedo decir lo mismo de mis hermanos.

Pero en realidad, si podía. Butch estaba en Rusia, si no se equivocaba, lidiando con unos asuntos de su "negocio", Buttercup no lo sabía y esperaban que nunca pudiera enterarse. Dónde contrataba a los mejores matones del mundo para realizar todo tipo de encargos. No se habían reformado, nunca lo harían, nacieron con esa necesidad de crear caos, lo contrario a sus versiones femeninas. Y al mismo tiempo, esperaba que Brick pudiera hacerse espacio para ir, Blossom lo haría papilla si la dejaba plantada otro año.

—¿Boomer?

—Estaba pensando en la cena, perdona.

Se excusó antes de que pudiera hablar. No quería otra discusión así con ella. Bubbles pareció complacida con su respuesta, giró para quedar frente a él, sentada a horcajadas en sus piernas, tomó su rostro con suavidad y lo besó. Podía ser, todavía, la más inocente de las tres, pero tomaba actitudes muy eróticas sin darme cuenta la mayor parte del tiempo cuando estaba con Boomer.

Estuvieron así cerca de diez minutos, hasta que sonó el timbre. Bubbles dio un respingo y se acomodó en el sillón, lejos de Boomer. Quien ahora no podía ocultar de ninguna forma su erección. Suspiró y decidió ir a abrir. Ya sabía a quien vería, también conocía la oración que dedicaría para él.

—¡Vaya! ¿Vuelvo mañana, Boomer? —frunció el ceño. La pelirroja hacia eso siempre, en algo se parecía o su hermano.

—Muy graciosa —sus ojos viajaron hacia Alice, que entregaba todas sus maletas a un chico con la cara llena de pecas—. ¿Y el hongo quien es?

—Georg, el bicho irlandés de Alice.

Sólo asintió con la cabeza, parecía entender a lo que se refería. Iba a añadir algo más, cuando Alice atrajo la atención de todos, con su voz, suave por lo general, en esos momentos realmente aguda.

—¡¿Dónde esta el muñeco de nieve?!

Boomer y Blossom se miraron, nunca terminarían de entender las prioridades de la chica


Hoy dejaré corto esto, estoy desde el móvil y es una joda hacer las cosas.

Bueno, como dije, será esto un mini-fic de Navidad, esta es la continuación del capitulo 1, Mortem me ganó, así que nos vemos mañana.

LD.