Una bella pelinegra esperaba fuera del aeropuerto sosteniendo sus pesadas maletas ya con algo de fastidio, buscaba con insistencia entre toda esa gente que llevaba carteles, flores y algunos detalles, suspiró al ver que ninguno decía Higurashi así que simplemente caminó hasta recargarse en una gran columna, acomodó sus maletas cerca de ella y volvió a suspirar derrotada
Kagome. ¿Por qué tuve que comprar toda esta estúpida ropa? – Se quejaba hablando para sí misma mientras otros la veían y reían levemente –mtamadre.- Susurró suspirando nuevamente atrayendo la risita de un joven, la chica giró y se encontró con un joven algo moreno de cabello negro y ojos azules, la pelinegra solo levantó las cejas esperando respuesta
-¿Usted es Higurashi? – Decía aun con su sonrisita
Kagome. Así es… ¿eres mi chofer? – Preguntó extrañada ya que esperaba algún hombre viejo ya pelón o canoso que tal vez tuviera algún tipo de relación con su querida abuela
-Soy Bankotsu, mayordomo de la familia
Kagome. Ah… mayordomo… ¿no eres algo joven para eso? – Preguntó aún más extrañada viendo la encantadora sonrisa del joven
Bankotsu. Hay necesidades.- Levantó las cejas y dejó de sonreír
Kagome. Discúlpame.- Le dio una sonrisa y el chico negó
Bankotsu. No se preocupe.- La chica asintió nerviosa mientras que el ojiazul giraba hablándole a otro hombre, este se acercó y dio una leve reverencia era un anciano moreno algo jorobado, pelón por arriba y por los lados tenía poco cabello ya canoso pero con una coleta, sus bigotes eran puntiagudos y su barba estaba hecha en un pequeño chino del mismo color que su cabello, tenía unos grandes ojos y vestía de traje muy elegante al igual que el ojiazul – Señorita Higurashi él es el chofer… Totosai Giniji.- Lo presentó y este le dio una sonrisa, Kagome lo miró fijamente y soltó una risita
Kagome. Ahora si esta mejor.- Volvió a sonreír nuevamente pero los dos hombre se quedaron extrañados – Olvídenlo ¿nos vamos? – Cargó sus maletas y caminó un poco pero ambos hombres rápidamente se las quitaron de las manos y esta agradeció vio la larga trenza del hombre y levantó las cejas – Linda trenza.- Dijo levemente sin que nadie la escuchara y así subió al auto, los hombres subieron y se pusieron en marcha, nadie habló en todo el trayecto cosa que no le importó a la chica ya que sus pensamientos solo pertenecían al peliplata, después de un buen rato el moreno le chasqueó los dedos a la chica sacándola de sus pensamientos – P-perdona.- Sonrió y salió del auto viendo la gran mansión de su abuela – Para vivir sola tiene sus lujos.- Se dijo a si misma sacándole otra risa al moreno pero la chica no lo escuchó así que caminó lentamente entrando a la casa viendo a varias empleadas corriendo de un lugar a otro – ¿Qué… pasa? – Preguntó pero nadie le hizo caso el moreno llegó a donde ella y la llamó
Bankotsu. Señorita, todas están limpiando para usted pero creo que no le dieron bien la bienvenida.- Dijo con burla a lo cual la chica negó en silencio
Kagome. ¿Y mi abuela? – Le preguntó al moreno y este señaló las escaleras
Bankotsu. Me dijo que cuando llegara subiera a su habitación, la llevo.- Le dijo y ambos subieron las escaleras en silencio mientras otro empleado subía las maletas de la chica, caminaron por los grandes pasillos hasta quedar frente a una gran puerta, la habitación principal.- Supuso la chica, el joven tocó la puerta y desde dentro la voz de una mujer dio el paso al entrar vieron a una anciana frente a un espejo llevaba un pantalón de licra color mezclilla, una blusa negra con bastantes accesorios, el cabello lo llevaba en un pequeño moño y estaba maquillada levemente
Kagome. Mmmm… tu siempre de vanidosa.- Le dijo a la anciana y esta se giró contenta – Que tal Chayo.- Volvió a decirle con una sonrisa de medio lado pero sin moverse del lugar la anciana entrecerró los ojos y suspiró molesta
Bankotsu. Yo me retiro.- Dijo rápidamente pero la anciana lo detuvo
Chayo. Espera.- Ordenó y este asintió quedándose quieto.- No me llames así niña ingrata (-.-)
Kagome. Así te llamas ¿no?
Chayo. Me llamo chi–yo ¡CHIYO! – Gritó molesta ganándose un sí, si como digas, la anciana volvió a suspirar y se calmó – Pero dime ¿qué modales son esos? – Le preguntó molesta posando ambas manos a su cintura
Kagome. ¡Hay abuela! – Ahora si dijo emocionada soltando algunas lágrimas para después correr hacia ella abrazándola fuertemente, el moreno no pudo evitar mirar el buen cuerpo de la chica pero tragó saliva y se giró hacia otro lugar con las manos juntas por detrás de la espalda
Chiyo. ¡¿Por qué no venias a visitarme?! – Gritó molesta dándole un golpe en el hombro a su nieta
Kagome. ¡Vives hasta el otro lado del mundo! – Le gritó de igual manera y la anciana solo frunció el ceño
Chiyo. Eso es cierto… bueno, bueno ¿tienes hambre? Vamos a cenar ya casi es la hora.- Sonrió y la pelinegra asintió – Bankotsu ¿el celular? – Levantó las cejas esperando respuesta
Bankotsu. Aquí señora.- De su pantalón sacó un celular nuevo aun con su mica en la pantalla y se acercó entregándoselo a la anciana, esta agradeció y se lo dio a su nieta algo molesta
Chiyo. Ya me dijo Rin que olvidaste el tuyo tonta.- Le dijo golpeándola en la cabeza raídamente
Kagome. ¡Ah! ¡Ya déjame! – Exigió molesta y se ganó la risa de la anciana, tomó a su nieta del brazo y juntas miraron al moreno
Chiyo. Bankotsu pide la mesa por favor.- Ordenó y el joven asintiendo salió de la habitación dejando solas a esas dos – Es atractivo ¿verdad? – Le preguntó con picardía ya que la pelinegra lo había visto marcharse
Kagome. ¿Estás loca? – Levantó ambas cejas extrañada
Chiyo. ¡Ja! Idiota.- Caminó con ella del brazo casi arrastrándola
Kagome. Para ser una anciana eres resistente.- Le dijo burlista y la anciana la golpeó nuevamente
Chiyo. Tu prima vendrá a quedarse.- Entraron a la habitación y se sentaron en el gran y lujoso comedor en el cual ya estaba su comida servida
Kagome. ¿Q-que? – Preguntó incrédula – ¿A-Ayame? – Levantó una ceja y frunció el ceño un tanto incomoda
Chiyo. Pues quien más tonta… aunque aquí también viven otros de tus primos.- Dijo con calma bebiendo de su té
Kagome. ¿Sabes que Aya está loca verdad?
Chiyo. Sí… un poco, bueno mucho, pero ella no me llama vieja.- Comentó molesta y la chica solo rio
Kagome. Perdóname.- Dijo con una sonrisa – ¿Quién más vendrá?
Chiyo. Solo Ayame bueno tal vez también su hermano… aunque si quieres puedo llamar a Shima o a Kagura.- Decía sonriente mientras Kagome solo entrecerraba los ojos
Kagome. ¿Quieres matarme? – Preguntó molesta – Todos están zafados de la cabeza, la única seria es ¡Shima!
Chiyo. Si como digas.- Estuvieron un buen rato hablando hasta que la anciana se levantó para dormir ya que por la mañana saldría mas no le dijo a su nieta a donde
La pelinegra estaba poniéndose su pijama pero abrió los ojos de golpe recordando la llamada que tenía que hacerle a su madre, tomó su celular y le marcó rápidamente, la chica estuvo mucho tiempo en el teléfono pero nunca contestaron, solo rodó los ojos y después se sonrojó pensando en que podría estar haciendo esa pareja sin su presencia, la chica hizo un gesto de asco y escribió un rápido mensaje para después tirarse en la cama y quedarse dormida profundamente
Al siguiente día la pelinegra escuchó su puerta abrirse por un momento creyó que era su abuela pero como le cayeron encima dos cuerpos supo de quien se trataba, se destapó y vio unos ojos verdes y otros azules sonrió débilmente y se sentó en la cama
Kagome. Aya… Byakuya.- Era una chica de cabello rojizo lucía una coleta alta y vestía un pantalón de mezclilla y una blusa gris con letras negras, llevaba unos converse negros y varias pulseras de distintos colores, el segundo era un chico alto de cabello negro también atado en una coleta alta, piel nívea al igual que la chica y vestía un pantalón de mezclilla algo roto con algunas cadenas en él, llevaba unas botas góticas negras, una camisa azul rey con cuadros negros un arete en la lengua, otro en la ceja y un pequeño tatuaje en la muñeca derecha, un código de barras con unas pequeñas letras indicando su nombre ;o
Ayame. Ka-go-me, ka-go-me.- Cantó levemente haciendo un rostro inexpresivo pero al terminar de pronunciar su nombre sonrió y después la abrazó fuertemente
Kagome. ¡No cantes esa canción! – Gritó molesta – ¿Y tú qué? – le preguntó a su primo y este solo negó la cabeza en silencio con los ojos cerrados
Byakuya. ¿Así tratas a tus primos queridos?
Ayame. Mejor vámonos hermanito esta chica es una grosera y eso que es fresa.- Dijo con fastidio, se levantó de la cama y salió de la habitación siendo seguida por el pelinegro, la chica volvió a asomar la cabeza y la miró fijamente – Aquí es donde dices que nos quedemos.- Le levantó las cejas para que lo dijera pero la pelinegra solo se levantó de la cama suspirando
Kagome. No te vayas Aya, quédense.- Dijo seriamente la pelirroja entrecerró los ojos y su hermano también asomó la cabeza negando en silencio
Byakuya. No, no.- Dijo negando – No me convence.- Frunció el labio y la chica entrecerró los ojos
Kagome. Hay ya no sean payasos.- Roló los ojos – Ya pasen muévanse ¿oigan y porque tan temprano?
Ayame. Solo vinimos para hacerte compañía ingrata.- Ambos entraron nuevamente sentándose en la cama
Byakuya. Te extrañábamos… hace un año que no te veíamos.- Se quejó recostándose en la cama ensuciándola un poco con las botas
Kagome. Mmm si claro, bueno ¿y qué? ¿Ya desayunaron?
Ayame. Algo ligero, ve báñate anda te esperamos abajo… ¿sabías que la abuela tiene un cuarto de juegos para nosotros? No, bueno ahí te esperamos.- Decía tranquila mientras se levantaba de la cama pero no sin antes golpear a su hermano el estómago y después salir corriendo
Byakuya. ¡Ah! – Se quejó sobándose el estómago pero rápidamente se levantó y maldijo a su hermana – Esa perra.- Gruñó y salió corriendo de la habitación alcanzando a la pelirroja mientras que Kagome reía entretenida
Kagome. Bueno al menos no me aburriré aquí… y así no recordaré al estúpido de Inuyasha y a su estúpida novia.- Decía molesta suspirando con fastidio mientras se acercaba a la puerta para cerrarla pero era demasiado tarde ambos primos ya la habían escuchado y solo se miraron con algo de tristeza frunciendo el ceño con lastima, tenían que apoyar a su prima lo habían decidido con tan solo mirarse
Después de un buen rato la pelinegra bajó arreglada, llevaba un pantalón de mezclilla, zapatillas cremas y una blusa abotonada color rosa claro, el cabello lo llevaba atado en una coleta alta, maquillada levemente y sin falta su collar de gato que le había regalado Inuyasha cuando eran pequeños, a pesar de todo amaba ese collar y a su peliplata, la chica bajó a la cocina y no estaban sus primos, una empleada al ver a Kagome le preparó el desayuno pero esta pidió más para sus primos, estuvo caminando hasta que se encontró al sexy mayordomo, estaba acomodando algunos libros, Kagome se le acercó y le dio los buenos días
Kagome. Es raro ver a un joven mayordomo.- Inclinó un poco a la derecha y sonrió tiernamente
Bankotsu. De verdad necesito el trabajo señorita.- Sonrió de medio lado y la chica negó en silencio
Kagome. Mmmm veamos te haré preguntas y contestarás rápido ¿ok? Primero ¿Qué edad tienes? – Le preguntó entrecerrando los ojos posando sus manos en la espalda muy juguetona
Bankotsu. 18 Kagome. ¿Estudias? Bankotsu. No Kagome. ¿Vives aquí? Bankotsu. Sí Kagome. ¿Qué haces en tu tiempo libre? Bankotsu. Cuidar de mi hijo Kagome. Pero que… ¿tienes un hijo? Bankotsu. Sí señorita Kagome. ¿Qué edad tiene? Bankotsu. Dos años Kagome. ¿Y en dónde está? Bankotsu. En su cuarto Kagome. ¿Puedo verlo? Bankotsu. ¿Ya desayunó? Kagome. ¿Eh? Oye yo hago las preguntas aquí Bankotsu. Su abuela me encargó alimentarla como se debe Kagome. Jm… no, estoy buscando a mis primos para que desayunen conmigo pero no los encuentro Bankotsu. Están en su sala de juegos, acompáñeme se la muestro.- Ambos caminaron un poco hasta llegar a una puerta en la cual había un letrero con los nombres de las personas que habían entrado ahí, estupideces. El moreno le dio una sonrisa y le hizo una leve reverencia para seguir con sus deberes pero la chica lo detuvo antes de que se marchara
Kagome. No me llames señorita, soy Kagome… trátame de tú.- Sonrió tiernamente – Y no quiero un no por respuesta, anda ve… después me muestras a tu niño ¿ok?
Bankotsu. G-gracias.- Decía nervioso – Es un placer llamarla por su nombre
Kagome. ¿Eh, eh, eh? – Levantó las cejas indicándole que se retractara y este negó en silencio y así lo hizo
Bankotsu. Es un placer llamarte por tu nombre Kagome.- Sonrió entretenido al ver a la chica de igual manera
Kagome. Bueno, nos vemos más tarde.- Le dijo con una sonrisa y el joven salió de ahí mientras la chica se adentraba a la habitación, era enorme había cientos de videojuegos de todo tipo por todos lados, una mesa de billar, máquinas de comida y de refrescos – Hay abuela.- Negó en silencio, sus primos al verla caminaron hacia ella y contentos fueron a desayunar platicando sobre su vida, ya que no veía a sus primos más que en fechas festivas.
La pelirroja votó por salir a pasear y Kagome frunció el ceño ya que quería esperar a su abuela pues esta no le había dicho a qué hora regresaría y comenzaba a preocuparse. La pelinegra se negó pero siguieron platicando sobre la escuela, Kagome ya estaba inscrita en una de las mejores escuelas aunque solo faltaran tres meses para graduarse tenía que asistir y dar su mayor esfuerzo solo esperaría el lunes y se pondría al corriente, por suerte su abuela había arreglado para que sus nietas estuvieran juntas
Al terminar de desayunar y platicar pasaron a la sala pero al llegar Ayame gruñó y nuevamente votó por salir haciendo que esta vez Kagome aceptara por tanto fueron al centro comercial llegando instantáneamente al llegar al cine en donde estando ahí escogieron una película de acción, los chicos apagaron su celular y se atragantaron en palomitas, al terminar de ver la película salieron muy animados comentando las masacres que habían visto
El aperlado le susurró algo al oído a su hermana y esta sonrió complacida, Kagome no los había visto pues veía con atención dentro de una estética como le pintaban el cabello a una chica
Ayame. ¿Quieres un cambio de apariencia? – Le preguntó a su prima y esta tragó saliva nerviosa
Kagome. N-no.- Se negó rápidamente
Byakuya. Anda Kag, además en la secundaria que estamos no existen reglas estúpidas mírame.- Señaló su tatuaje y sus dos aretes en el rostro
Kagome. N-no de verdad.- Siguió negándose pero la pelirroja la metió a la fuerza
Ayame. ¿De qué color?
Kagome. ¿Eh?
Ayame. Que tal… azul.- Sugirió y Kagome abrió los ojos de golpe
Kagome. Me gusta el azul pero… no lo sé.- Frunció el ceño mientras que el pelinegro se sentaba para admirar esa escena, en realidad no se la quería perder por tanto sacó su celular y comenzó a grabar esa pequeña discusión
Ayame. Mira tonta tienes que cambiar de apariencia eso te hará olvidar algunas cosas.- Negó en silencio rolando los ojos hacia arriba
Kagome. ¿Cómo…?
Ayame. Solo lo sé y ya, te enamoraste y escogió a otra hay que superarlo para ello tienes que cambiar y que mejor que de apariencia así que muévete.- Tomó a su prima de los hombros y arrastrándola la sentó en una cómoda silla negra donde inmediatamente fue atendida por un chico afeminado cuyo se acercó y saludó a la pelirroja con un fugaz beso en la boca – Hay Jakotsu te he dicho que no hagas eso.- Hizo un gesto y el chico río levemente
Jakotsu. ¿Qué le haremos a esta preciosura? – Preguntó tomando el cabello de la chica viéndola por el espejo
Ayame. Cabello color azul, pero no todo sólo… desde aquí hacia abajo.- Señaló la mitad del cabello mientras que la pelinegra solo fruncía el ceño indecisa
Jakotsu. Necesito hacerle un corte para que su cabello luzca.- Al decir eso Kagome tragó saliva pues su cabello era realmente largo y le encantaba de esa manera
Ayame. Pues córtaselo.- Comentó con fastidio – Ya oíste Kag no te puedes negar te verás preciosa.- Dijo sonriente y después salió de ahí sentándose con su hermano el cual seguía grabando como le cortaban el largo cabello a la chica, el pelinegro le puso pause al video y platicó con su hermana criticando algunas modelos que tenía Jakotsu en revistas, después de un rato era hora de secarle el cabello ahí fue cuando el pelinegro comenzó a grabar
El chico afeminado ahora arreglaba el cabello de la chica secándolo y peinándolo haciéndole leves rizos, al terminar la pelinegra se levantó y su cabello ahora le llegaba por la mitad de la espalda, tenía alrededor de cinco capas y solo en las primeras dos estaba negro y las de abajo todas eran azules brillaban hermoso con la luz del sol
Jakotsu. ¿Qué pasa Kagome? ¿No te gusto? – Le preguntó el chico a su amiga ya que habían pasado horas y se platicaron cosas con bastante confianza
Kagome. Me encantó… creí que no se me vería bien… y mi cabello corto… se ve mejor.- Sonrió complacida, su primo detuvo el video y lo guardó con una sonrisa triunfante, pagando y agradeciendo salieron del lugar platicando sobre el nuevo cambio de la chica
Ayame. ¡Pues a mí me encantó! Solo que tu atuendo no va con tu cabello.- Dijo haciendo una mueca con el labio
Kagome. No querrás que compre ropa ¿o sí?
Ayame. Supongo que ya compraste ropa de niña tonta, ándale compremos un poco de nuestro estilo.- Le dijo sonriente esos ojos verdes brillaban de emoción a lo cual Kagome no se pudo negar
Byakuya. Solo falta que la obligues a escuchar Ska.- Dijo rolando los ojos con fastidio
Kagome. Pues eso ya me gusta.- Comentó débilmente ella siguió caminando pero sus primos ya no estaban a su lado, se habían quedado con la boca abierta al escuchar eso
Ayame. ¡¿E-en serio?! – Preguntó incrédula mientras que su hermano la veía de igual manera
Kagome. Pues si…
Byakuya. Órale.- Seguía diciendo incrédulo – ¿Quién te lo pegó eh? – Preguntó desconcertado
Kagome. Bueno… un amigo, es lo de menos.- Dijo y siguió caminando.- Vamos allá.- Señaló una tienda y salió disparada evitando preguntas mientras que ambos chicos caminaban detrás de ella lentamente
Byakuya. ¿El tal Inuyasha? – Le preguntó a su hermana
Ayame. Yo creo.- Opinó aun con el ceño fruncido, alcanzaron a Kagome y entraron a la tienda a comprar todo lo que Kagome escogía – No sabía que te gustaba este tipo de ropa
Kagome. Sí bueno… siempre me ha gustado mas no la uso ya que mi mejor amiga me la quita y como casi no salimos a pasear bueno pues me la paso en pijama en mi casa, en la suya o en la de… bueno tu entiendes.- Dijo con tristeza dirigiéndose a otro maniquí, la pelirroja giró a su hermano y le hizo un puchero mientras que este entrecerró los ojos
Después de un buen rato salieron de ahí directo al auto, Kagome quería revisar la hora así que sacó su celular pero había olvidado encenderlo, frunció el ceño y subió al frente del auto preparándose para marcharse, su celular se llenó en mensajes de su hermana recibí tu mensaje ayer, ¡no estábamos haciendo eso! ¡Te juro que no hacíamos nada! ¡Ya contéstame! ¿En dónde estás? Me tienes preocupada Kag llámame ¡Si no contestas juro que viajo hasta allá y te ahorco! ¡Señorita llámame ahora! Sesshomaru ya está preparando su maleta, también Yato ¡MUEVETE! Sí, muchos mensajes más, la chica hizo una mueca y le llamó a su hermana rápidamente, estuvo al teléfono en todo el camino, su hermana le gritaba y ella solo hacia muecas y pedía perdón mientras que sus primos trataban de contener la risa pero lo extraño era que llamaba madre a su hermana, aunque solo se miraron y levantaron los hombros sin comprender, al llegar a la casa Kagome por fin colgó el teléfono y la pelirroja pudo burlarse mejor de ella esta solo la golpeó en la cara y se calló
Ayame. Que agresiva.- Se sobaba el rostro – Así me gustan.- Comentó por la espalda de Kagome, esta dio un leve tic en el ojo y se giró
Kagome. ¡No seas marica! – Gritó molesta pero con una sonrisa en el rostro – Muévete Byakuya baja todo.- Le ordenó al chico y este se molestó pero obedeció hasta que después llegaron los empleados para hacer su trabajo
La peliazul buscó a su abuela quien nuevamente no se encontraba así que solo se dispuso a comer nuevamente en compañía de sus primos los cuales elogiaban el buen trabajo que había hecho Jakotsu, la ropa que había comprado Kagome y su estupendo gusto por la música
Así estuvieron por horas hasta que cayó la noche, la abuela de los chicos ya había llegado pero llegó cansada así que rápidamente cayó en su sueño profundo mientras que los tres chicos jugaban en la gran sala hasta que el pelinegro se tuvo que despedir ya que tenía una fiesta pero su hermana se negó molesta correteándolo por toda la mansión
Ayame. ¡NO VAS! – Gritó y alcanzó a su hermano el cual estaba por salir de la puerta, se le trepó encima en forma de caballito y lo tiró al suelo – ¡Llévame! – Le exigió
Byakuya. Quédate con Kagome.- Frunció el ceño molesto y quitó a su hermana bruscamente levantándose del suelo
Ayame. Llévanos.- Se retractó aun en el suelo con una mirada realmente tierna, el chico frunció el ceño ante esa expresión y después levantó las cejas
Byakuya. ¿Al bar? – Preguntó incrédulo frunciendo el ceño nuevamente
Ayame. Hay que sacar a Kagome, necesita amigos.- Sugirió y el chico no se pudo negar
Byakuya. Bien, arréglala espero en la sala.- Dijo por último y caminó lejos de su hermana pero regresó para darle una fuerte patada en la espalda la cual tronó con fuerza y esta se retorció en el suelo por un momento – Espero no arrepentirme de esto.- Conocía perfectamente a su hermana, era una chica realmente loca, le pegaba eso a cualquiera ¿pero a Kagome? ¿La blanca palomita de la familia?
… . …
La pelirroja se había retorcido en el suelo de dolor, su hermano mayor la había pateado en la espalda pero era demasiado tarde, no podía vengarse ya que el chico había salido seguramente a esperarlas en el auto, Ayame con dificultad se levantó del suelo y subió las escaleras de la gran mansión, al llegar hasta arriba se encontró con su prima quien estaba por buscarla, la pelirroja le comentó sobre una fiesta y aunque no quisiera tenía que.
La peliazul suspiró y aceptó así que ambas salieron corriendo para arreglarse, trataron de ser rápidas y así lo hicieron quince minutos y ya estaban listas, salieron de la casa y entraron al auto en donde estaba su primo detrás del volante terminándose un cigarrillo, lo lanzó afuera y se puso en marcha, Kagome hizo algunas preguntas pero solo le dijeron que iban a un bar, no confió del todo pues un bar era un lugar realmente repugnante, hombres obesos por todas partes, pervertidos, y una que otra prostituta, después de varios minutos de camino llegaron al bar y estacionaron el auto, el pelinegro vio a su prima y levantó las cejas sorprendido, la chica lo notó por eso le miró extrañada
Kagome. ¿Qué? – Preguntó extrañada al verlo de esa manera
Byakuya. Te vez bien.- Asintió levemente, la chica llevaba un pantalón de mezclilla, unas botas negras a mitad del chamorro, blusa de tirantes negra y encima de esta otra blusa aguada color gris rota por todos lados, llevaba su collar de gato y una ligera chaqueta de cuero, su cabello lo llevaba suelto con algunos rizos y su flequillo estaba por el lado derecho
Ayame. ¿A mí no me dirás nada? – Preguntó con una sonrisa, el chico entrecerró los ojos y asintió
Byakuya. Tú también te ves bien.- Le dijo secamente, esta chica llevaba una blusa negra con un gato, este era color gris con los ojos azules, la blusa era aguada por arriba del ombligo el cual estaba perforado y tenía un arete colgando con varias estrellas, vestía de un short y unas botas negras
Kagome. Jajaja, de hecho Ayame… ya se te está notando la raíz.- Señaló su cabello el cual estaba atado en una coleta alta, la pelirroja se agarró el cabello y abrió la boca mirando a su prima con incredulidad – Es broma tonta.- Le dijo con una gran risa burlona y la chica entrecerró los ojos molesta
Ayame. Ya mejor entremos.- Dijo molesta y sin más se adentró al bar en el cual sonaba el rock del lugar, el pelinegro sujetó a su prima de los hombros y dándole una sonrisa entraron al lugar, había demasiadas personas tomando, bailando, coqueteando, gritando, de todo. La chica se sentía nerviosa, había ido a fiestas sí pero no a un bar y mucho menos uno en donde estuvieran todos sus gustos bueno, la música
Los dos chicos perdieron de vista a la pelirroja pero en ningún momento se separaron ya que Kagome sujetaba fuertemente a su primo de la cintura el cual reía entretenido pues sentía su mano temblar levemente
Byakuya. Tranquila.- Rio levemente y la chica asintió – Te vez preciosa en serio.- Dejó de mirarla y siguieron caminando hasta una mesa en la cual estaba la pelirroja acompañada de un hombre y una mujer, al llegar el pelinegro los saludó y estos abrieron los ojos de golpe
-Ahh Byakuya… no sabía que tuvieras novia eeh.- Dijo un chico moreno con el cabello azabache y larga trenza y tenía los ojos rojos, al momento que llegó la pareja la chica que estaba ahí miraba con recelo a la peliazul, esta tenía el cabello negro largo hasta las caderas ojos rojos y llevaba una diadema roja al igual que su apretada ropa
Byakuya. Idiota.- Dijo secamente
Ayame. No seas estúpido Hiten ella es nuestra prima.- Contestó ella al llegar viendo como la pelinegra suspiraba aliviada al escuchar esa confesión – ¿Qué pasa Abi? – Le preguntó a la chica la cual ya había cambiado su vista hacia su bebida un tanto colorante
Abi. Nada.- Bebió de golpe y suspiró llamando la atención de todos
Hiten. Ah… su prima y… ¿Cómo te llamas preciosa? – Se puso de pie y le sujeto la mano izquierda ya que aún abrazaba a su primo con la otra
Kagome. Kagome.- Dijo con una sonrisa pero el cuerpo de su primo con la mano derecha
Byakuya. Ya, ya déjala.- Se lo quitó de encima y se sentaron los tres primos en un sillón mientras que los otros dos en el otro, pidieron de sus bebidas y así estuvieron bebiendo y charlando por horas en una voz realmente alta gracias a la música, la chica pelinegra invitó a Byakuya a bailar y los dos se marcharon, la peliazul sonrió al verlos marcharse mientras bebía de su margarita, el único que quedaba era Hiten pero este se marchó al encontrar una victima
Ayame. Kag vamos al baño.- Ambas terminaron su bebida y se pararon de golpe mareándose un poco, juntas rieron y salieron hasta el baño, Kagome terminó rápido y salió encontrándose con un chico bastante atractivo el cual llevaba algunos panecillos en una charola, el joven le dio uno a Kagome y le guiñó el ojo para después marcharse
Kagome. Raro.- Dijo para sí misma mordiendo del pan de chocolate, se lo acabó rápido antes de que viniera su prima y se lo quitara pero esta ni así salió por tanto comenzó a aburrirse y se marchó entrando a la pista de baile brincando y gritando lo emocionada que estaba por dos largas horas, hasta que unos brazos la sacaron del lugar
Byakuya. ¡¿Qué te pasa?! – Le gritó
Kagome. ¿Qué pasa primito? ¿De qué estás hablando? – Preguntó con una gran sonrisa
Byakuya. ¿En dónde está Ayame? – Giró su vista hacia sus alrededores pero no encontró a la chica, había varias pelirrojas pero ninguna era ella
Kagome. Probablemente este con un chico en el baño, bueeeno esa pelirroja no tiene remedio ¿o sí? En realidad yo creo que es asqueroso hacerlo en el baño pero aah… allá ella ¿no? ¿Tú no lo has hecho en el baño? Yo nunca lo he hecho aunque… no, no, no, no ¡No lo haría en el baño! – Negó con ambas manos rápidamente
Byakuya. ¿Kagome? – La miro con una ceja arqueada abrió la boca y parpadeo un par de veces incrédulo
Kagome. ¿Qué pasa cariño? Mira mejor vamos a bailar aaandale, porque tenemos que disfrutarlo cuando mi abuela se entere de que estamos aquí se va a molestar.- Rio entretenida y abrazó al chico – Ya me voy te veo después Byaku.- Salió de su vista pero fue tomada nuevamente por la muñeca
Byakuya. ¿Estas… drogada? – Le preguntó incrédulo
Kagome. Shhhh, shhhhh, shhh cállate, cállate.- Le ordenó al chico haciendo una seña con el labio, tambaleándose de un lugar a otro viendo como el chico se hacía pequeño y grande nuevamente – Ya vete con tu novia y deja de molestarme.- Dijo molesta – ¿O no es tu novia? Mira si quieres yo puedo hacerte un paro o mejor aún… yo te presento a mi mejor amiga… aahhh… no, ella no vive aquí lastima serían bonita pareja
Byakuya. ¡Mierda Kagome! – La tomó de la muñeca y la jaló llevándosela a otro lugar, caminó un poco y en la barra se encontró a su hermana tomando como una loca al parecer compitiendo con otra chica igual de pelirroja que ella – Ven.- Tomo a su hermana bruscamente y la arrastró
Ayame. ¡Hay! He-hermano ¡¿qué haces?! – Preguntó con dificultad ya que estaba algo ebria y estaba siento arrastrada, a su lado escuchó la risa de Kagome y sonrió levantando su copa – ¡Hey Kagome! – Le gritó emocionada a lo cual ella también río y la saludó
Kagome. A-A-Ayame.- Derramó lágrimas – Te extrañaba… no sabes cuánto he sufrido… mi madre, mi padre… todos me abandonaron y también el estúpido de Inuyasha… yo lo amaba… él y yo éramos novios desde pequeños y me dejó… me dejó por otra chica.- Confesaba entre sollozos y lágrimas, el pelinegro las sacó del bar y caminó hasta el estacionamiento
Ayame. Vamos, ¡vamos a partirle su madre Kag! Voy a meterle un tubo por el —
Byakuya. ¡AH! ¡YA CÁLLENSE! – Gritó molesto a lo cual hizo llorar mucho más a la peliazul
Ayame. ¡La hiciste llorar pendejo! – Habló como toda una alcohólica haciendo reír a su prima
Kagome. Vamos a la fiesta, ¿ontá la fiesta? – Preguntó la chica girando su vista, cambiando completamente el ambiente, el pelinegro suspiró y rodó los ojos con fastidio pero sonrió al ver su auto cerca
Byakuya. Ya vamos a la fiesta Kag, sube al auto anda.- Abrió la puerta trasera y subió a la pelirroja amarrándola con el cinturón giró hacia la peliazul y también la sentó atrás abrochándola de igual manera – Bien, ya vamos a la fiesta no se muevan
Ayame. ¡Siiiiiiiiiiiiiii! – Gritó emocionada
Kagome. ¡Wuju! – Gritó de igual manera mientras que el pelinegro subía y se ponía en marcha lejos del lugar, el viaje fue entre risas y estupideces
Ayame. Hermano quiero un helado.- Dijo con voz de niña pequeña
Kagome. ¡Yo te doy tu helado! – Dijo con un tonito gracioso y lleno de doble sentido a lo cual el chico paró en un semáforo en rojo y las vio por el retrovisor se veían realmente estúpidas
Ayame. ¿Me vas a dar un helado prima? – Preguntó en un tono coqueto y una sonrisa pervertida
Kagome. Si Aya… porque yo si te amo.- La miro fijamente y se acercó a ella, la pelirroja hizo lo mismo y se unieron en un beso, el pelinegro levantó las cejas y rápidamente sacó su celular, les tomó varias fotos y finalmente las separó
Byakuya. ¡Ya quédense quietas o no iremos a la fiesta! – Gritó el pelinegro ya molesto, estaba sonriente le dio asco ver eso pero se había entretenido tanto y tenía una prueba de ello
Ayame. Déjame hermano déjame.- Dijo molesta cruzándose de brazos el pelinegro volvió a tomar el volante y condujo hasta la mansión la cual ya estaba cerca
Kagome. ¿Y la fiesta? – El pelinegro bajó del auto y bajó a las dos chicas con cuidado – ¡Eh wey la fiesta! – Gritó molesta
Byakuya. ¡Cállate! – Abrió la puerta de la mansión y se asomó buscando a algún empleado al no ver nada giró hacia las chicas las cuales planeaban correr de ahí – ¡Hey, hey! – Las llamó aplaudiendo y estas lo miraron fijamente – El tema de la fiesta es sobre no hacer ruido ¿entienden?
Ayame. ¡Sí! Kagome. ¡Hai!
Byakuya. Bien, vamos.- Las dos chicas entraron y el pelinegro cerró la puerta con llave, al girarse vio a las chicas las cuales ya caminaban tambaleándose hacia las escaleras, ambas se sujetaron de la pared y con cuidado subían escalones, la pelirroja reía levemente mientras que la peliazul subía torpemente, subía el pie hacia otro escalón pero ni siquiera se acercaba a este, el chico negó en silencio y la cargó como un costal de papas y así se la llevó hasta su habitación siendo seguidos por la pelirroja
Kagome. Mira Inuyasha un pajarito.- Dijo con algo de risa estirando las manos como si tratara de tomar algo, el chico frunció el ceño y llegó hasta la habitación, lanzó a Kagome a la cama y esta de un brinco se quedó profundamente dormida, la pelirroja veía la escena con gracia pero su hermano la sacó del lugar
Ayame. ¿Por qué no me puedo quedar con Kagome? – Preguntó con tristeza, hizo un puchero y el chico la tomó bruscamente de la cabeza
Byakuya. Será mejor que te calles niña sucia por tu culpa drogaron a Kagome.- Le apretaba la cabeza con la mano derecha mientras esta gemía de dolor, sus gritos hicieron ruido y por ello despertaron a los empleados
-¿Drogaron a Kagome? – Preguntó el moreno acercándose a los dos chicos, la pelirroja rio a carcajadas leves mientras que su hermano le tapaba la boca bruscamente
Byakuya. No Bank, escuchaste mal
Bankotsu. Fueron al bar… ¿cierto?
Ayame. ¡Pues claro amor! – Dijo con una gran sonrisa en el rostro, se acercó al moreno y lo sujetó de las mejillas, el chico frunció el ceño haciendo que Ayame volviera a reír, esperó unos cuantos segundos y le depositó un beso en los labios, moviendo una y otra vez siendo "poco" respondida, Byakuya hirviendo en molestia tomó a su hermana del cabello y la jaló hacia atrás con brusquedad haciendo que se quejara del dolor
Byakuya. Olvida eso.- Ordenó molesto arrastrando a la chica hasta su habitación mientras que el moreno parpadeaba varias veces, negaba en silencio y partía hasta la cocina preparando un biberón para su pequeño
… . …
Al siguiente día la abuela de los tres chicos esperaba en el gran comedor a que sus nietos bajaran a desayunar con ella pero no encontró señales de ninguno así que comenzó a desayunar y llamando a su mayordomo
Chiyo. ¿Sabes por qué no bajan? – Le preguntó a su mayordomo el cual negó en silencio
Bankotsu. Disculpe señora pero no tengo idea, solo deme un minuto y enseguida los busco
Chiyo. Gracias.- Siguió comiendo y el moreno salió de la habitación buscando a los jóvenes, tocó la puerta de la peliazul y dio el pase, la chica vestía un short de mezclilla, una blusa blanca de manga corta con un diseño de papel higiénico y una popo, ambos muy sonrientes Kagome se estaba poniendo unos converse negros y su cabello estaba completamente alborotado producto de la secadora
Bankotsu. La señora la espera para desayunar perdón… te espera.- Corrigió y la chica sonrió pero su rostro cambió de un momento a otro
Kagome. Hay Bank… me siento fatal.- Dijo con un rostro lleno de dolor se recostó en la cama y suspiró
Bankotsu. ¿Quieres que te de alguna pastilla?
Kagome. No… gracias.- Se levantó de la cama y caminó hasta la puerta pero el moreno le impidió el paso – ¿Qué?
Bankotsu. Hace falta el cepillo.- Sonrió entretenido
Kagome. Cierto, cierto.- Regresó hasta su tocador y se peinó rápidamente, y ahora si juntos salieron encontrándose con los otros dos chicos, el pelinegro se veía como si nada mientras que la pelirroja caminaba como zombie, Kagome rio levemente y juntos bajaron a desayunar
La abuela los vio entrar con algo de flojera y frunció el ceño extrañada el único que estaba en buenas condiciones era el chico, la abuela pidió una explicación y la pelirroja comentó que tuvieron una larga pijamada la mujer río entendiendo y comenzó a platicar con sus nietos sobre Kagome, no quería que esos dos la infectaran con sus gustitos raros
Ayame. Hay abuela Kagome ya venía con esos gustitos raros – Dijo imitando la voz de su abuela a lo cual se ganó la molesta mirada de la anciana
Chiyo. Eso que se los crea su abuela.- Dijo con gracia y todos rieron – Espero que no se te peguen las mañas de estos dos Kag.- Se llevó una fresa a la boca sintiendo las molestas miradas de sus nietos
Byakuya. Abuela te dijimos que ella ya venía así
Chiyo. Y me dirán que el cambio de look de Kagome fue idea suya… si claro
Ayame. Bueno admito que yo le dije que se lo pintara pero ella compró su ropa.- Levantó los hombros cerrando los ojos tranquilamente
Kagome. Eso es cierto abuela además me gusta mi cabello.- Sonrió tiernamente y todos rieron – Abue me disculpas… tengo que llamar a mi madre
Chiyo. ¿Tu madre? – Preguntó desconcertada
Kagome. B-bueno… a Rin.- Dijo avergonzada mientras se levantaba de la mesa – Enseguida vuelvo.- Salió de la gran habitación y camino con flojera hasta el teléfono, ella estuvo en una llamada muy alegre mientras que los otros tres se quedaban pensando en esas palabras
Byakuya. Es raro que le diga madre.- Hizo una mueca con el labio
Chiyo. Niños.- Los llamó y giró su vista para ver desde lejos a la peliazul – Necesitan ayudar a Kag… ella ha perdido a sus padres y rin me comentó algo sobre un chico… necesito que estén con ella.- Sonrió y los chicos asintieron
Byakuya. Si abuela… ayer Kagome comentó algo sobre el tal Inuyasha, pero no te preocupes nosotros nos encargamos
Chiyo. Gracias niños porque a eso viene Kagome… a olvidar malos ratos.- Volvió a sonreír conmovida y la peliazul volvió a sentarse en su silla – ¿Qué paso mi niña?
Kagome. No era nada… solo hable con mi… c-con rin y después con una amiga
Ayame. Ahh… bueno yo terminé ¿qué tal si salimos hoy abuela?
Chiyo. Ahhh no, no, no, hoy vendrán unas amigas a tomar el té así que… vayan ustedes.- Los chicos rieron imaginando a su vieja abuela con más amigas como ella, después de un rato ellos salieron nuevamente al centro comercial compraron paletas de hielo y mientras comían y caminaban tranquilamente se distrajeron ya que la peliazul se quedó quieta viendo una tienda
Ayame. ¿Qué pasa? – Preguntó hacia la mirada perdida de su prima, terminó su paleta y arrojó el palillo hacia el basurero más cercano al igual que su hermano, la pelirroja buscó con la mirada a donde veía su prima y solo encontró una tienda de tatuajes y justo alado una de perforaciones
Byakuya. Bueno hay dos tiendas y no creo que vea eso.- Dijo con burla
Kagome. Vamos
Ayame. ¿Qué? – Preguntó confundida
Kagome. Vamos, hagámonos un tatuaje Aya
Ayame. ¡¿Ehhhhhhhhhhhhhhh?! ¡¿Segura?! – Preguntó incrédula, el pelinegro se acercó a su prima y le tocó la frente ganándose un golpe en el hombro por parte de la chica
Byakuya. ¡Oye! – Reclamó molesto ante el golpe – Bueno sabemos que no está enferma.- Negó en silencio – La abuela nos matará si te tatúas
Kagome. Mmmm pero quiero uno.- Hizo un puchero
Byakuya. Eres joven.- Dijo serio
Kagome. Tengo quince…
Ayame. Si vamos ándale.- Sonrió animada – Tatuémonos
Byakuya. ¡No! – Gritó molesto
Ayame. Tú tienes un tatuaje.- Se quejó
Byakuya. Son unas tercas… miren… agh… mejor confiésenlo aquí.- Sacó su celular y comenzó a grabar a las chicas
**EN EL VIDEO**
Aya/Kag. ((¬_¬)) – Estuvieron con esa cara por largos segundos hasta que el chico les indicó que hablaran – Osh.- Dijeron ambas
Kagome. Bien… hola… yo me haré un tatuaje por mi propia voluntad al igual que Ayame ¿verdad Aya? – Giró hacia la chica y la abrazó por los hombros, realmente sonriente
Ayame. ¡Siiiiiip! – Arrastró la I.- Yo también me haré un tatuaje por voluntad propia como dice aquí mi friend.- Le dio un beso tronado a la chica y sonrió mientras que el pelinegro reía como loco sin despegar el celular de las chicas
Kagome. ¿De qué te ríes? – Preguntó inocente arqueando una ceja algo extrañada
Byakuya. No por nada… solo recordé algo.- Rio aún más fuerte al recordar el beso en el auto pero se calmó al escuchar la confesión de su hermana
Ayame. Ah y posdata ayer Kagome se drogo en la fiesta.- Dijo con una gran carcajada se agacho abrazándose a sí misma por el dolor que eso le causaba
Kagome. ¡¿EH?! – Gritó asustada mirando los verdes ojos de la chica y de golpe recordó todo lo que había pasado el día de ayer – ¡Kyaa! ¡Es cierto! – Le gritó a su prima tomándola por los hombros agitándola de un lado a otro mientras esta reía entretenida al igual que el chico
Ayame. Dinos Kagome ¿fue tu primera vez? – Preguntó con una sonrisa de medio lado fingiendo tener un micrófono en la mano derecha
Kagome. (¬_¬) No.- Dijo fríamente
Ayame. ¡¿NO!?
Kagome. Digo sí, sí ¡ya! Nos haremos un tatuaje ¡y ya! Abuela si vez esto… fue decisión mía ¡te lo juro! – Terminó de decir y el chico guardó el video
**FIN DEL VIDEO**
El pelinegro hizo algunas cosas en su celular y volvió a grabar apuntando nuevamente a las chicas con una cara de pocos amigos – ¿Ahora qué? – Preguntó Kagome con fastidio
Byakuya. Díganlo, esta vez sin confesiones.- Sonrió pero se apretó los labios para no tirar una carcajada
Kagome. Bien, Aya y yo nos haremos un tatuaje por voluntad propia, listo… adiós.- Golpeó el celular y el pelinegro cortó el video – Ahora si vamos.- Dijo emocionada y tomó de la mano a la chica corriendo hasta el local, al entrar vio todo lo que había ahí realmente le habían encantado todos los tatuajes, las dos chicas escogían el suyo mientras que el chico platicaba con el tatuador el cual era amigo suyo, después de un rato se decidieron y giraron hacia los dos hombres
-¿Se decidieron? – Preguntó el chico de largo cabello negro y ojos rojos
Ayame. Sip, yo quiero eeeeste.- Caminó con él y le señaló siete pequeñas aves negras – Lo quiero debajo del hombro derecho
-Bien, ¿y usted señorita? – Le preguntó a la pelinegra la cual no dejaba de ver un dragón
Kagome. Eh… bueno yo soy Kagome, y… me animaré a ese dragón.- Señaló un dragón rojo escupiendo fuego con colores amarillo y naranja tenía ojos verdes el cual estaba siendo enrollado por una serpiente – Que sea grande… en donde… en ¡la pierna! – Señaló su pierna derecha y sonrió
Ayame. ¿En la pierna?
Kagome. Mmm sip
Byakuya. La abuela te veraaaaa.- Dijo en un tono gracioso recibiendo la risa del tatuador pero la pelirroja la miraba algo confundida – ¿Tu qué opinas Nara? – Le preguntó al chico y este negó en silencio
Kagome. No importa, lo oculto y ya… cuando tenga 18 se lo diré, jajajaja… y también quiero una estrella en la muñeca derecha
Ayame. ¡¿Dos?!
Kagome. ¡AH! ¡Ya dejen de gritar! ¡Tengo dolores que cubrir! ¡¿Entienden?! – Gritó molesta camino hasta la silla y se acostó esperando al joven – Con anestesia.- Ordenó – No importa que tan cara sea no quiero que duela.- Habló con preocupación y todos los presentes rieron, después llegó otro chico con ojos azules y cabello negro, era el segundo tatuador el cual atendió a la pelirroja, su hermano nuevamente sacó su celular y comenzó a grabarlas, solo lo hizo poco y después tomó algunas fotos
Después de horas las chicas salieron con sus tatuajes listos estaban realmente emocionadas, la peliazul gritó de la emoción y entró corriendo al local de alado, horas después Kagome salió con varias perforaciones, compró un pantalón para ocultarle el tatuaje a su abuela y juntos partieron a su casa, la chica se encerró en la habitación para hablar con su amiga, esta tardó un poco en contestar pero por fin pudo hablar con ella
Sango. ¡Kagome! No puede ser hasta que me hablas, no sabes cuánto te he extrañado Kagome. Va un día… Sango. Casi dos Kagome. Como sea, ¿Cómo están? Sango. Eso que importa, ¡¿tú como estas?! Kagome. Muy bien… me la paso genial con mis primos… sabes, estoy cambiando mi look jajaja Sango. ¡Espero que me traigas ropa cuando regreses! Kagome. Claro, claro oye… ¿Cómo esta Inuyasha? Sango. No deberías de preguntar por el… Kagome. Bueno… tienes razón, perdóname… Sango. Bueno, bueno… dijiste que te irías por una semana pero Rin dijo que cuando terminaras la secundaria así que… aquí te espero amiga, espero y no me cambies por otra persona Kagome. Jajajaja no, hasta ahora no he conocido chicas, solo una pero ni siquiera se presentó conmigo… aun así no me separaré de mi prima ya que mañana entramos a la escuela y estaré en su salón Sango. ¡Oh pero que suerte! Kagome. Jajajaja ya lo sé.- La chica hablaba tranquilamente con su mejor amiga hasta que su prima entró por la puerta algo exaltada
Ayame. ¡Kagome hay fieeeeeeeeeeeeeeeeesta! – Entró gritando realmente emocionada dando brincos de alegría, la chica apartó su celular del oído y entrecerró los ojos – ¡Apúrate muévete!
Kagome. ¿Qué? ¿Ahora? – Preguntó molesta, volvió a su celular y le pidió un poco de paciencia a su mejor amiga la cual aceptó con la condición de escuchar la plática
Ayame. Sí ándale, ¡muévete! – Siguió hablando emocionada buscando ropa en el armario de la chica
Kagome. No, ¡me niego! – Se quejó
Ayame. ¿Por qué? – Preguntó saliendo del gran armario y enfrentó a la chica con una cara de tristeza
Kagome. Mira ahorita hablamos estoy al teléfono chica grosera
Ayame. Osh, bien.- Se marchó y cerró la puerta azotándola fuertemente, la chica volvió al teléfono y se disculpó
Kagome. Perdóname Sanguito Sango. No te preocupes, pero alístate muévete, tienes que salir a la fiesta Kagome. Ohhh, espero no pase nada esta vez Sango. ¿Por qué? Kagome. Jajaja, mañana te cuento ¿sí? Sango. Aguafiestas, bueno hasta luego Kag… te quiero mucho y no te preocupes no le daré tu nuevo celular a nadie, ¡lo prometo! te extraño y regresa pronto Kagome. Lo haré, no te preocupes… y ninguna persona te remplazará lo juro por mi vida.- Hizo una señal en el pecho en forma de X y colgó el teléfono para después cambiarse por algo mejor, conociendo a su prima la arrastraría a la fiesta y aunque Kagome le dijera que mañana habría clases no se detendría lo sabía perfectamente, desde ese momento su vida cambiaria a lado de esos dos estaría mucho mejor que con el traidor de Inuyasha, lo olvidaría y regresaría como nueva, ya no sería la misma de antes… nunca más
Continuara
