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- ¿Un presentimiento? - preguntó el moreno -¿Dices que encargaste a Sasuke el papel de niñera por un "buen" presentimiento? - el rubio asintió en respuesta.
- ¡Oh vamos! Viste a esos niños tienes que estar de acuerdo conmigo de que son muy parecidos, ¡dattebayo! - en eso el Nara estaba de acuerdo - Lo conozco bien y vi la cara de interés que mostró a los pequeños, y no fue solo por que es su misión. Viste como la niña lo desafío, no le tienen miedo. Si alguien puede sacar una reacción de esa cara inexpresiva del teme son esos niños, estoy seguro.
El otro encendió un cigarillo y dirigió su mirada hacia el cielo desde la ventana del Hokage. Dos pájaros pasaban bajo las pocas nubes del cielo. El Nara suspiró.
- Esperemos que tengas razón sobre tu presentimiento Naruto.
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- Nee, Hina.
La niña estaba sentada sobre la cama, al lado de su hermano que estaba aún acostado, ella analizó lo que no pudo de la habitación la noche anterior para después dirigirle una mirada de reojo.
- ¿Hn?
- ¿Crees que nos encontremos con otou-san? - él se sentó y empezó un jugar con sus manos, el mismo habito madre, cuando se ponían un poco nerviosos - No digo que lo necesitemos, nunca lo hicimos es solo que ...- dejó la frase al aire. Hinami sonrió y puso sus manos sobre las menores, una señal para que no estuviera más nervioso.
- Tranquilo, te entiendo - ella suspiró - No lo sé, la aldea es grande, pero es una posibilidad, quieres saber al menos quien es, ¿no es así?
Minami asintió. La primogénita se sentó sobre sus rodillas y levantó dos dedos al aire.
- Yosh, esa es nuestra segunda misión - señalo al león que dormía pacíficamente como a mucho tiempo no hacia, encima de una alfombra de color vino, al otro lado de la habitación- Será secreta, ni siquiera Mamoru puede saberlo - el más joven inclino la cabeza hacia el lado confundido.
- ¿Segunda? - repitió - ¿Cual es la primera? - ella se encogió de hombros.
- Es obvio, entrenar hasta que venga kaa-san, seremos más fuertes y no tendremos que separarnos otra vez, y verás como la impresionaremos definitivamente - dijo con los brazos cruzados y sonriendo confiante.
De pronto un rugido salió del estómago de Hinami, ella se sonrojó fuertemente. Su hermano soltó una risita suave.
- Mejor nuestra primera misión será encontrar comida - la hermana asintió aún sonrojada. Saltaron de la cama y salieron de la habitación sosteniéndose de las manos, en busca de comida.
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Sasuke estaba mirando fijamente al techo aun acostado sobre la cama con la mano apoyada sobre las manos, se sentía frustrado, repasaba la noche anterior junto a los menores, que persistían en dejarle una sensación de dejavu.
*Flash Back*
El ultimo Uchiha les mostró los cómodos de la casa hasta terminar en la habitación que se quedarían. Los miro fijamente mirando sus ropas.
- No se cambiaron la ropa de hospital - los niños lo miraron de reojo.
- Lo único que tenemos ahora son nuestras capas en la mochila Uchiha-san - dijo el ojiperla - Nuestras ropas se hicieron trapos de tantos cortes rasgos y la enfermera se las llevó.
Sasuke no dijo nada, solo salió y se fue a la habitación que era de su hermano donde guardaba todo lo que tenia antes de la masacre. Volvió con ropas que le pertenecían cuando tenia la misma edad de ellos, aunque no se les dijo a niños. Se las entregó para que se cambiaran. La ropa era, una remera blanca en el símbolo Uchiha cubriendo la espalda con un pantalón negro hasta un poco abajo de las rodillas para la niña, y una remera negra con el símbolo Uchiha localizado en el pecho con un pantalón blanco para el niño. Al ver la cresta Uchiha el rostro de los dos se iluminaron y salieron corriendo apresurados al baño de la habitación. Sasuke alzó las cejas, encontrando extraña la reacción.
- Niños raros - dijo en un murmullo dirigiéndose a la cocina para preparar algunos aperitivos y un poco de té.
Sasuke agarró los ingredientes en la cocina y se dispuso a preparar el aperitivo.
Los niños llegaron tiempo después, ya cambiados y con sonrisas de satisfacción se sentaron a la mesa, Sasuke los miraba de reojo mientras terminaba los aperitivos. Repartió para los tres y buscó con la mirada al león. Se sentó junto a ellos en silencio, que después de un tiempo rompió.
- ¿Y el gatito malcriado? - cuestionó el pelinegro, los gemelos inclinaron la cabeza hacia un lado, en duda de a que gatito se refería el mayor. El Uchiha bufó - El león - dijo de manera explicativa. Ellos se encogieron de hombros y volvieron a comer.
- Salió a avaliar los alrededores, siempre lo hace cuando nos detenemos en algún lugar. Es muy desconfiado de los humanos - dijo Hinami.
Sasuke alzó una ceja.
- Entonces ¿su madre es alguien digno de confianza ? - preguntó.
- No hay nadie que inspire más confianza que kaa-san - declaró Minami con la cabeza en alto en tono orgulloso, su hermana lo respaldaba asintiendo. El adulto sonrió ladinamente al ver esa escena. Le recordaban a él cuando hablaba de su propia madre, entonces recordó algo.
- ¿Su madre les habló sobre la Masacre Uchiha?
Perlas negras y blancas se encontraron como si se hablaran telepaticamente y después encararon nuevamente al último Uchiha frente a ellos.
- No. Lo escuchamos en uno de nuestro viajes, cuando le contamos a kaa-san, solamente dijo que hay muchas verdades que se esconden por tras de lo que cuenta las personas - contesto el ojiperla..
Sasuke abrió los ojos como platos durante unos segundos. Ella no podría saber la verdad por tras de la masacre, ¿o si?
No. No podía. Él podía contar en los dedos de una mano cuantas personas sabían la verdad.
- Cuando le preguntamos que quería decir dijo que ella no era la indicada para contar sobre eso y que si un día tenemos suerte lo entenderemos. Fue la única historia que no nos contó sobre los Uchiha - dijo resignada, dejando de lado la misteriosa respuesta dada por la madre de los gemelos, Sasuke alzó una ceja.
- ¿Les contó otras historias sobre los Uchiha?
Minami que ya habia terminado de comer puso los codos sobre la mesa y reposo la cabeza sobre las manos cruzadas, sonriendo pícaramente hacia su hermana.
- Claro son las favoritas de Hina - la mencionada se sonrojó tan roja como un tomate. Sasuke alzó la cejas sonriendo, encontrando la reacción de la niña algo familiar y divertida.
- A ti también te gustan - declaró molesta Hinami mirando a su molesto Otouto.
- Pero no soy yo que espera ansioso y a veces implora a kaa-san que le cuente las historias, hasta pides repetirlas a veces - refuto divertido el pequeño.
La morena se sonrojo más, si eso fuera posible.
- No es verdad, tonto hermano menor - dijo haciendo un puchero y desviando la mirada a otro lado.
Sasuke veía la escena divertido, los dos le recordaban a él y Itachi.
Itachi siempre lo molestaba de la misma manera, era algo bueno para su corazón recordar los buenos momentos que tuvo junto a su adorado hermano. Entonces imitó al menor uniéndose al ojiperla para molestar a la avergonzada niña.
- Así que favoritas, ¿hee?- sonrió pícaramente - Quizás te cuente algunas, después de todo soy del clan Uchiha - declaró el mayor.
Hinami sonrió brillantemente, con una mirada esperanzada hacía el mayor.
- ¿De verdad? - Sasuke sonrió ladinamente y la pequeña entrecerró los ojos a la reacción del Uchiha, cayendo en cuenta de que fue directo a su trampa. Se sonrojó nuevamente.
- Los dos son unos bakas, gracias por la comida - se bajó de la mesa e hizo una reverencia, a la velocidad de luz se dirigió hacia la habitación no queriendo encarar al motivo de su vergüenza por más tiempo. Dejó atrás a dos azabaches que reían divertidos. Sasuke reía como ha mucho tiempo no hacía. Se detuvieron gradualmente. El menor miró al adulto aun sonriendo tiernamente, pensando que el adulto parecía más accesible y menos solitario cuando sonreía.
- Si lo que dijiste es cierto, nos encantaría escuchar sus historias Uchiha-san aunque mi hermana no lo admita - soltó una risita al terminar la frase.
- No creo que siga siendo sus favoritas si les cuento sobre las personas malas del clan - declaró el Uchiha serio. El menor sonrió comprehensivo.
- Las nubes grises también forman parte del paisaje, eso nos enseño kaa-san. Las partes malas no cambiaran los cuentos que se hicieron nuestros favoritos, "tenemos que aceptar las espinas si amamos una rosa" - dijo Minami imitando la voz de una madre al decir la ultima frase, Sasuke abrió los ojos como platos, el menor se bajo de la mesa e hizo una reverencia - Oyasuminasai Uchiha-san - sonrió una ultima vez y se dirigió a su habitación, tenía que tratar de tranquilizar la vergüenza de su hermana.
Dejó al último Uchiha en la mesa con una sensación de dejavu hacía sus palabras y a su sonrisa tan familiar.
Sasuke miró por la ventana enfrente a la cocina hacia el cielo nocturno, con la cabeza aun apoyada en sus manos.
"- ¿Porque lo perdonaste tan fácilmente?
Ella suspiró alzando su vista hacia el cielo.
- No fue fácil perdonarlo- confesó ella - pero lo entendía, fue mi culpa en parte - llevó la botella hacia su boca - Él no nació malo, nadie nace malo, pero pasan momentos muy difíciles por su vida, así como él lo hizo, así como tú lo hiciste. Las nubes grises también forman parte del paisaje Sasuke-kun. Tenemos que aceptar las espinas si amamos una rosa.
Él abrió los ojos como platos hacia su declaración, suspiró y después sonrió.
- Eso es algo que tu dirías.
Ella sonrió brillantemente bajo la luz de la luna llena."
Sasuke sacudió la cabeza recordando las palabras y las sensaciones de esperanza que lo hicieron pensar que no todo estaba perdido para él. Pero no lograba recordar quien le dirigió esas cautivantes palabras.
*Fin del Flash Back*
Un ruido sordo se oyó de la cocina, Sasuke salió de su ensoñación y se vistió, decidido a investigar la causa del ruido. Encontró a los dos pequeños buscando comida en la cocina. Se apoyo en la pared más cercana cruzándose los brazos. Vio como sacaron sus últimos tomates de la heladera.
Entrecerró los ojos.
- Esos son mis tomates - dijo acusadoramente.
Los dos se sobresaltaron levemente y se voltearon al recién levantado Uchiha, cada un mordió el tomate en manos de forma desafiante con una expresión aburrida en los rostros restándole importancia a la cara enojada del Uchiha.
Sasuke frunció el ceño.
~ Estos mocosos ~
- Nos encanta el tomate - declaró como si nada la pequeña.
~ ¿Acaso ese era su venganza por lo de ayer?~ se preguntaba el moreno.
- Kaa-san dijo que cuando estábamos en la panza de ella, ella tenia mucha ganas de comer tomates y rollos de canela.
Sasuke suspiró y paso una mano atrás de su cabeza. La sensación de dejavú persistía en aparecer a cada declaración de los pequeños. Aunque tenia que admitir para si mismo que no paraban de divertirlo y sorprenderlo.
- Vayan a por sus capas y a avisar a su gatito que iremos a comprar comida y ropas para ustedes - dijo olvidando por ahora que los niños se comieron sus tomates. Los pequeños sonrieron abiertamente y asintieron corriendo con el tomate aun en sus bocas, en busca de sus cosas y atrás de su sobreprotector león.
Cuando salieron por la puerta, Sasuke dejó escapar una sonrisa por la animación de ellos.
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La chica cambiaba la toalla mojada en la frente de la joven mujer que tenia una expresión de dolor.
- Parece estar teniendo una pesadilla- murmuró preocupada.
Hace casi dos meses que la estaban cuidando. La nin-medica trató todas sus heridas pero aún faltaba muchas que tenían que terminar de sanar. No despertaba por mucho tiempo, su cuerpo recupero gran parte del chakra que se agotó de su ultima batalla pero aún no estaba al cien por ciento. La puerta se abrió, la rubia de largo cabello y con ojos de un peculiar color rosa direccionó la mirada a su compañero de equipo que recién entraba al cuarto.
- ¿Como se encuentra? - preguntó el castaño, tenía ojos dorados y su edad era alrededor de los 15 años al igual que la agachada medica-nin a su lado.
Ella suspiró.
- La fiebre bajó y su chakra se recuperó en gran parte, las heridas no terminaron de sanar pero no está en estado grave - explicó la rubia. Él asintió en reconocimiento.
- ¡Souka!- los dos voltearon la cabeza hacia en dirección de la voz, un moreno de ojos verdes agotado y con múltiples heridas casi completamente curadas apareció por la puerta. Los dos se alarmaron.
- Ah pasado un tiempo, ¿qué sucedió? - preguntó el mencionado de ojos dorados, que estaba preocupado por el tiempo que llevó fuera.
- Tardamos unas semanas en llegar a la base, pero...
El castaño frunció el ceño, presentía que no seria una buena noticia.
- Nos esperaban, nos emboscaron, pudimos lidiar con ellos pero al entrar a la guarida no había nada, ningún archivo o prisionero el local estaba desolado - informó el moreno.
Los otros dos jadearon sorpresos.
- Sabían que llegarían- supuso la rubia.
- Puede que presintieron que fallaron en capturar a Jihi y se movilizaron rápidamente, querían tenderle una emboscada para deshacerse de ella a como de lugar.
Todos miraron a la peliazul que dormía con el ceño fruncido en señal de una pesadilla continua.
- ¿Donde está el otro equipo Chiro? No les dijiste que Jihi está con nosotros ¿verdad? - preguntó Souka, el moreno negó.
- No les dije nada sobre eso, al tratarnos nuestras heridas se dirigieron hacia la Mizukage a pasar el informe sobre las bases- dijo Chiro y Souka asintió.
- Descansa. Iré a poner trampas en los alrededores por si acaso. Mientras no pongan fin a esa organización ella estará en peligro, aún no sabemos sus verdaderos objetivos - los otros dos asintieron en concordancia, los chicos salieron de la habitación dejando sola a las mujeres. Sukina se aproximó de la que una vez salvó su vida.
Puso la mano sobre la mejilla de paciente.
- Tienes que mejorarte pronto, ellos te esperando - susurró la rubia.
El ceño de la peliazul se fue suavizando hasta que su expresión se torno en un más relajada.
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El León rugió.
- No me quedare aquí, es mi deber protegerlos - protestó Mamoru.
- Mamoru llamaras mucho la atención, no es en todos los lugares que vez a un león andando por la aldea libremente - contradijo Hinami.
El león frunció el ceño.
- Usen el jutsu de transformación en mi- sugirió él.
- Sólo sabemos usarlos en nosotros mismos aun - dijo Minami resignado.
- Yo lo haré - todos voltearon a ver a Sasuke que recién entraba a la habitación. Mamoru entrecerró los ojos, no esperaba nada bueno de ese humano engreído.
Vacilante aceptó, después de todo su misión era proteger a los gemelos.
- Hazlo - dijo, mas como una orden, el majestuoso león. Sasuke rápidamente hizo señas con las manos, sonrió pícaramente al ver su resultado.
- ¡Oh! mira estas adorable - dijo sarcásticamente al gatito un poco más grande que la palma de su mano.
El "gato" mostró sus dientes. Los niños miraban al ahora adorable gatito con un brillo el los ojos.
~ Que lindoo ~~
- Te matare un día de estos, ¡maldito! - gruño Mamoru. El Uchiha se acuclilló frente al pequeño gato e le dio palmaditas en la cabeza.
- Como tú digas adorable ga-ti-to - dijo pausadamente restándole importancia a su declaración y provocándolo con su sonrisa ladina.
Mamoru estaba a punto de darle un gran rasguño pero Sasuke previno sus intenciones y se levantó elegantemente.
- Vamos - ordenó seco el Uchiha a los menores.
El "gato" se subió en los hombros de Minami aun con una asesina mirada hacia Sasuke.
Los gemelos sonrieron entre ellos por la divertida escena y prosiguieron a seguir al Uchiha.
Sus capas negras se movían ligeramente al compás de sus pasos.
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Murmullos
Sasuke lanzó más una mirada amenazante a los chismosos aldeanos, que desviaron la mirada nuevamente.
" - ¿Son sus hijos ? Son tan lindos."
" - Son adorables."
" - ¿Donde los tenía guardados? no sabíamos que tenia hijos."
" - Mira que tierno con ese pequeño gatito sobre su cabeza."
" - Sabíamos que Sasuke-kun tenia un lado tierno."
Estos dos últimos comentarios trajo ojos entrecerrados de manera fulminante de parte del Uchiha y el león transformado en gato.
" - ¡Oh! mira ese gato tiene una mirada que asusta mamá."
" - Sasuke-kuuun ~ "
El Uchiha y los gemelos se miraron con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido buscando similitudes.
~ ¿Porque creen que somos sus hijos? ~
~ ¿Porque creen que soy su padre? ~
~ ¡Baah! Qué importa. ~
Se encogieron de hombros restándole importancia a los molestos aldeanos y las soñadoras fangirls volviendo a las compras. Un pájaro mensajero llegó en dirección al Uchiha con un mensaje en su pico.
Sasuke procedió a leerlo entrecerrando los ojos.
- Espérenme en aquel parque. Iré a la torre del Hokage - dijo el pelinegro aún mirando al papel en sus manos. Los menores se miraron extraños pero obedecieron. Sasuke se dirigió hacia la torre del Hokage, con la mirada de un "gato" serio en la espalda.
[...]
En el parque las hojas de los árboles se mecían con el viento suave, los pájaros cantaban por los cielos, había muchos otros niños jugando. Un niño peliplata con una mascara cubriendo su boca que estaba entrenando con un niño con grandes cejas y una gran sonrisa llamo la atención de Hinami. Ella miró a su hermano que solo asintió comprendiendo que era lo quería, ella fue saltando rápidamente hasta donde se encontraban los niños de aproximadamente 8 años.
Minami iba a seguirla pero un grito de una niña cerca de ahí lo detuvo.
- No es verdad, ¡dattebane! - lloriqueó la niña.
Tres niños la rodeaban burlándose de la pequeña de más o menos 6 años. Minami miró hacia el león transformado en su cabeza. Este le devolvió la mirada sabiendo que pretendía hacer, el león transformado suspiró, no podía detenerlo de todas formas.
Los dos corrieron de donde venia el sonido de risas y llanto.
Al llegar vieron como los tres se burlaban de una niña pelirroja, con marcas en la mejilla como bigotes de gato y unos hermosos ojos jade. La pelirroja se dispuso a crear dos clones de sombras pero sólo le salio una copia miniatura de ella, lo que acabo sacando más risas de los niños de alrededor de unos 8 años.
- Ya es suficiente - gritó Minami llamado la atención de los pequeños bravucones. Los cuatro voltearon su mirada al niño, que más parecía una niña.
- ¿Que quieres afeminado? - gritó un castaño.
- No te metas nadie te llamó - gritó un rubio.
- ¡Ya déjenla en paz! - dijo seriamente el ojiperla, su capa balanceaba simultáneamente con su pelo, el gato dio un suave salto de la cabeza del niño cayendo justo en frente de él, mostrando los pequeños colmillos a los malcriados humanos.
Los niños rieron y la niña lo miró preocupada.
- Quieres jugar al héroe con tu gatito, te mostraremos a no meterte en asuntos de otros - el castaño corrió con el puño cerrado en dirección al peliazul, que desvió su cuerpo en el último momento hacia el lado derecho, Minami pateó el estómago del rubio que venia justo detrás de este mientras Mamoru subía en los hombros del tercero rasguñando su cara y distrayéndolo.
El castaño le dirigió una patada que Minami desvió saltando hacia arriba y dando un giro en aire para caer justo detrás de él. Minami lo golpeó con la palma abierta en la espalda para rápidamente mandarlo volando a un metro de distancia con una patada en el costado. En ese momento el rubio llegó por detrás dándole un golpe que lo tomo desprevenido, el ojiperla hizo una mueca de dolor pero recuperó el equilibrio y se giró para darle un puñetazo en la mejilla.
El moreno, que peleaba con sacarse al gato que la rasguñaba la cara, agarró a Mamoru con las dos manos tratando de alejarlo pero fallando miserablemente. El castaño se levantó llorando sosteniendo sus costillas y llamó a sus amigos que lo siguieron rápidamente.
- Esto no se quedará así - gritó el líder del grupo. Mientras sacaba a un Mamoru enojado de encima de su amigo. El "gato" saltó de las manos de los niños para volver a la cabeza de su amo que miraba a los otros niños sin ninguna expresión mientras la niña que estuvo viendo la escena maravillada con el ojiperla corrió hasta él y lo abrazo agradecida.
- Gracias, gracias - Minami se sonrojó y sonrió suavemente pasando la mano en la cabeza de la menor
- De nada, ten más cuidado no andes sola por ahí - dijo de forma protectora el ojiperla. La menor asintió aún abrazada en él, ella procedió a soltarlo lentamente - Tengo que irme.
- Espera, ¿cómo te llamas? Tengo que saber el nombre de mí ouji-sama - declaró la pelirroja. Minami se sonrojó un poco más por el apodo.
- Me llamo Minami ¿y tú ? - preguntó sonriendo suavemente.
Ahora fue el turno de la pelirroja de sonrojarse.
- Yo me llamó Kokoro, ¡dattebane!- declaró sonriendo brillantemente con las mejillas aun un poco rojas.
- Fue un placer conocerte Kokoro-chan - dijo con las mejillas igual de rojas, él se volteó para volver con su hermana. Dejando a una linda niña suspirando enamorada por su pequeño príncipe salvador.
[...]
Hinami alcanzo al los dos entrenando se paró a analizar al estilo de pelea de los niños. Entrecerró los ojos hacía el peliplata cuando el moreno de trajes verdes se cayó cansado, ella rápidamente se paro frente al moreno mirando su cuerpo en el suelo.
- ¿Estas bien? - preguntó sin ninguna sonrisa pero con una nota pequeña de preocupación en la voz.
El moreno jadeaba un poco agitado pero alzó el pulgar sonriendo en señal de que sólo estaba cansado de tanto entrenar. Ella asintió y se volteó hacia el peliplata que observaba curioso a la intrusa.
- Pelea conmigo - dijo mirándolo fijamente a los ojos. El niño sonrió bajo la mascara.
- No golpeo a niñas bonitas - Hinami se sonrojó, era la primera vez que no la confundían con un niño, y la primera que un niño le decía bonita, pero no se dejó llevar por mucho tiempo, ella velozmente corrió y se posicionó atrás de él lista para darle una patada en la costilla, el peliplata desvió hacia atrás en el último segundo sorprendido por el ataque repentino de la niña.
Hinami hizo posiciones con las manos e inhalo fuertemente.
- Jutsu bola de agua - liberó una gran cantidad de agua en su dirección al peliplata, él saltó hacia arriba ofuscando la visión del sol cayendo justo atrás de la morena listo para agarrarla por los brazos pero ella se agachó y le dedico una patada desde el suelo obligándolo a saltar otra vez, ella se levantó haciendo una posición Hyuga modificada y le difirió un golpe con la palma abierta, pero sin chakra, en el hombro quitándole una mueca de dolor.
El peliplata dejó de estar a la defensiva, viendo que esta no renunciaría a pelear con él, y procedió a tratar de atacarla, ella evadió el ataque y contraatacó golpeándolo en el rostro con el puño cerrado. Él prontamente recuperó el aliento y la hizo caer al suelo con una patada a sus pies. Hinami se levantó sobre sus manos saltando hacia atrás desviando otro ataque por parte del mayor.
Ella se paró sonriendo al ver que estaba empezando a tomarla enserio, vio como por bajo la mascara él también le dedico una sonrisa. Hinami se sonrojó un poco pero se recuperó poniéndose en posición. El Hatake entrecerró los ojos, el ataque no se hizo esperar, con las palmas abiertas Hinami procedió a continuar con la pelea en puro taijustu, el peliplata, recuperado de su sorpresa inicial y entendiendo que la morena quería una pelea enserio, empezó a evadir los ataques de manera más fácil, dando un golpe en el estómago y otro en la cara de la menor que siempre se recuperaba rápidamente, ella le dio patadas en el muslo y un golpe en la mandíbula.
Recuperado de su cansancio el moreno con grandes cejas se sentó a mirar con fuego en los ojos a la juventud que florecía de la misteriosa niña. Paso a animarla fuertemente.
Ignorando al imperativo niño, ella estaba lista para darle otro golpe al Hatake que sólo saltó hacia arriba, Hinami hizo rápidamente señas con las manos direccionando su rostro hacia arriba en dirección a él.
- Estilo bola de agua - el agua que ella soltó lo cubrió, Hinami pensando que lo había atrapado sonrió victoriosamente pero paró de sonreír cuando sintió un kunai cerca de su cuello. Un tronco cayo al suelo en un ruido sordo. Hinami abrió los ojos como platos.
~ Jutsu de substitución ~ pensó la morena.
En ese momento Minami llegó con Mamoru y paró en seco viendo a su hermano con un kunai en el cuello.
El gatito iba a saltar a su rescate cuando el ojiperla lo detuvo.
- Ella no va a querer que nos metamos en su pelea - objetó el peliazul.
El viento aún soplaba meciendo el pelo de la morena hacia atrás junto a su capa. Hinami golpeó la mano al lado de su cuello girando sobre sus talones. Velozmente pateó las piernas del niño haciéndolo caer pero no sin que antes éste le agarrará su capa haciéndola caer con él.
Abriendo los ojos lentamente como platos, se cayó sobre él en el suelo pero esa no fue toda la sorpresa
La mandíbula de los espectadores cayeron al verlos caer besándose, apenas usando de barrera la máscara del impactado peliplata.
Hinami salió de sobre él como se quemara, sonrojándose completamente, su visión empezó a ofuscarse por el mareo.
Un beso.
Mi beso.
Mi primer beso...
El desmayo no se hizo esperar, su hermano menor llegó a su lado. Fulminó al peliplata con un aura sombría junto a su transformado león. Si las miradas mataran Mamoru habría llevado a muchos a visitar el más allá.
El Hatake salió de su estupor inicial, ignorando las miradas asesinas de los protectores de la morena, que ahora estaba en la espalda de su hermanito. Sonrió divertido bajo la máscara viendo a la pequeña, y muy interesante niña alejarse desmayada hacia el parque.
~ Que tierna ~
El peliplata se levantó del suelo y miró buscando a su compañero que reía a carcajadas de la situación. Él entrecerró los ojos hacia su burlón amigo.
- Vámonos Kai - ordenó el peliplata. El moreno aún seguía riendo recostado en el suelo moviendo las piernas al aire con las manos sobre el estómago - No te esperaré - declaró volteándose - Te apuesto una carrera hasta casa.
Al mencionar una competencia, el moreno paró de reír instantáneamente levantándose del suelo animado.
- ¡Yosh! Veras que te gano esta vez Mitashi - declaró y empezó un correr al lado de su arquirival en dirección a su casa.
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