Konnichiwa! :D

bueno, este es el primer capi (supuestamente lo anterior era el prólogo ^^'). Muchisimas gracias a los primeros cuatro reviews~! :D Gracias deskdraik, Kuroko du Lioncourt, Ai no Yoake y PanLeeBlackfraids... al parecer todos opinan que realmente Elizabeta se comporto como una zorra... D: hahahaha a mi tmb me cae bien pero EN MI PROPIO FIC no :I hehehe... bueno, de una vez pasemos...

y claro! antes de todo, el disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenecen, sino al gran Hidekaz Himaruya... (ehem, yo solo juego con ellos XD)

y... advertencia... bueno, creo que tan solo un francés muy pervertido XD


-¡Roderich!- exclamé levantándome de la cama en donde estaba. Destendi un poco la sabana de color verde que estaba sobre mí. Miré la habitación en donde estaba, desconcertado. Ah. Era la casa de España.

-¡Francis, ya despertó!-escuche la voz del español acercándose al cuarto. Abrió la puerta de un tirón y se me quedo mirando por unos minutos. Después, sonrió muy ampliamente y, con un grito de "GILBERT-KUN!~" que se podría haber escuchado hasta donde estaba la casa del adicto al vodka, se tiró encima de mí.

-¿Was ist d

Chillé con fuerza al ver al español encima de mí y sentir sus labios pegados a mi frente, dulcemente.

-¡Prusia!-dijo nervioso-Estaba muy preocupado-me abrazó con fuerza y se balanceó conmigo. Yo casi no podía respirar.

-¡A-Antonio!-dijo balbuceando, un poquito sonrojado-¡Ya déjame!-gruñí.

-Hehe...ok...-dijo avergonzado el español sudando la gotita-¡Pero es que me alegra que estés bien, hombre!

Sonreí, agradecido. Sabía que el español era de las personas cariñosas y que se preocupaban mucho por sus compañeros y amigos.

-¡Kesesesese!-solté mi usual frase-¿Cómo el awesome me va a estar mal?-le guiñe un ojo-¡Es que soy genial!

-Si...-replicó sonriendo el español-Lo eres. Y eres mucho más que eso para mí.

Me sonrió con una gran dulzura y entrecerró un poco sus ojos. Parecía una colegiala enamorada, lo juro por Gilbird. Y era la primera vez que veía a Toño así. Ambos nos quedamos en silencio, mirándonos. Antonio se sonrojo, dándose cuenta de lo que había dicho hace unos cuantos segundos.

-A-A todo esto...-comentó Antonio, desviando su mirada de la mía-...tengo que buscar a Francia...para avisarle que estás bien-se paró de la cama y se me quedo mirando otro rato. Yo parpadee. Entonces, se me acercó y me besó las dos mejillas, con una gran lentitud disfrutando cada minuto, y se detuvo ante mis labios. Me miró con un dejo de tristeza y susurró lentamente:

-Todavía no...

Luego, se volvió y salió corriendo de la habitación, llamando:

-¡Francia-chan, ya despertó!-rió contento y siguió corriendo.

Moví mi cabeza de un lado para otro, completamente confundido. ¿Qué mierda acababa de pasar? Conociendo al español podría haber sido que el francés le haya dado mucho vino o tal vez se le pasó la mano comiendo tomates y ya estaba alucinando.

Me sonrojee.

Sin embargo, es reconfortante que alguien este a tu costado...que te quiera...te abrace...que...te ame...

Fruncí el ceño y me mordí los labios. Creí que las lágrimas se agolpaban en mis ojos. Esta vez, las deje caer con toda naturalidad, viendo el camino que trazaban en las sábanas por tan solo un segundo para desaparecer como si nunca hubieran estado ahí. Bufé un poco y lloriquee más. Ya no me importaba mi orgullo, ni que vieran llorando al awesome me. Me llegaba todo. Que no jodan. Quería que todo fuera un sueño. Quería que hubiera sido Roderich el que hubiera aparecido por el marco de la puerta y hubiera saltado encima de mí. Hubiera mandado cualquiera porquería al demonio o a la mierda por ello...

-Ro...Roderich...-balbuceé, aún lloriqueando.

-¡Gilbert!-dijo el francés entrado con el español a la habitación, con una sonrisa. Sin embargo, esta flaqueo al verme llorar-¿Qué...tienes?-me preguntó, acercándose a mí con rapidez, con España pisándole los talones, preocupado de nuevo.

-¡Gilbert-kun!-susurró, abrazándome con sumo cuidado y amor. Me sonrojee más y más lágrimas sobresalieron de mis pupilas-¡Gilbert! Ya...cálmate...-me besó la nariz.

-Es...paña...-murmuré entre lágrimas y me abrace más a él, por la espalda.

-...Prusia...-susurró, sonrojado y enroscó sus brazos por mi cintura.

-Yo...lo quería-dije suavemente-...lo quería mucho. Lo quiero aún. P-Pero...

-Ya, Gilbo, cálmate, estas con Francia-onii-san y Antonio-chan...-susurró el francés, intentando calmarme.

-Exacto-Antonio sonrió y me abrazó más-Estamos los dos aquí, a tu lado. No te dejaremos. No te dejare, Gilbert.

-España...-me sonrojee.

Estuvimos así por un lindo tiempo...espera, ¿lindo?

-Ya...-susurré, sonriendo un poco, alejándome del español, que tenía pinta de quererme tener aún en sus brazos-...me siento mejor. Gracias, España. Y también gracias, Francia-voltee a ver al francés, que se había quedado parado, mirando la escena ahora algo confundido, aunque con una sonrisa perversa en el rostro.

-¡Oh! No hay problema, mon cheri~-me sonrió con cariño y me guiñó un ojo.

Me paré de la cama y le bese la mejilla derecha.

-Por ayudarme-le sonreí y vi como las mejillas del francés se ruborizaban completamente. Se me quedo viendo, como si yo fuera su nuevo "Italia".

Me voltee e hice lo mismo con el español, solo que esta vez en las dos mejillas y con más lentitud.

-Se llama "recibe y da"-murmuré, riéndome a carcajadas con Francia pues el español había soltado un suspiro enamorado, un sonrojo inundo su cara y una expresión de sorpresa muy divertida se podía leer en su rostro.

-Bueno...me tengo que i—

Me quede helado ante la puerta. Era Austria. Apoyado contra el marco de la puerta, cruzado de brazos y con la mirada seria de siempre.

-Gil-Gilbert...-murmuró, mirando al suelo, sonrojado.

No lo miré directamente, solo solté un pequeño "¿Sí?" de mis labios. Apreté mis nudillos.

-¿Cómo has entrado?-murmuraron Francia y España al mismo tiempo, mirando con recelo al austríaco.

-La puerta estaba abierta…. saben...Es peligroso dejarla así, especialmente si hay alguien herido dentro del hogar...-criticó como lo hacía usualmente. Finalmente, levantó su vista y me miró fijamente.

No respondí .Empecé a temblar un poco y me puse aún más nervioso. Me mordí los labios, sin saber realmente que hacer.

-¡Ya!-Francia se paró y se interpuso entre yo y Roderich. -¿Qué...es lo que quieres?

-...yo...quería saber si Gilbert esta bien...

-¿Cómo sabías si le pasó algo?-preguntó con agresividad el español, parándose también.

-...Fue Gilbird.

Mi querida mascota apareció volando por la dirección en la que había entrado el aristócrata y se poso suavemente en mi cabeza, dando un "Pío" como queriendo decir sí.

-¿Tú...hablas con Gilbird?-preguntó extrañado España.

-...Estuve un buen tiempo con Prusia; estoy acostumbrado a hablarle y entenderle a Gilbird...-suspiró-Vino volando y se posó en mi cabeza, comenzando piar como loco. Y me dijo como era tu estado.

-Ok...ahora que esta bien...-dijo Francis gruñendo un poco- Largo. No eres bienvenido por aquí.

-Exacto...-dijo Antonio, frunciendo el ceño.

Yo seguía sin decir nada.

Austria los miró a los dos alternativamente y luego a mí. Dio otro suspiro.

-Ok. Gilbert...-me susurró mientras se daba la vuelta para retirarse-...no te enojes conmigo ni llores. Deja de lloriquear como un niño pequeño. ¿Dónde está el Prusia que conozco? Deberías estar gritando que eres lo mejor y que puedes patearle el trasero a cualquiera...

-¡Largo!-gritó el español- ¡No mereces hablarle, idiota!

Roderich me miró por última vez y se fue, cerrando la puerta del hogar de un portazo.

-Gilbert...-España se acercó, para abrazarme-No le hagas ca—

-Espera-dije en voz baja. No deje que me abrazara-Tiene razón. No puedo lloriquear como si fuera ese imbécil de la pasta. (Ve-?)

Levante la vista hacia Francia y España con esa usual sonrisa mía.

-¡Kesesesese!-reí-¡Deberían ver sus caras! No se preocupen...el gran Ore-sama estará más que bien, créanme... –les guiñe un ojo-Para alegrar, iremos esta noche a un bar, ¡HE DICHO!-grité con un poco de euforia, haciendo que Gilbird se tambaleara un poco.

Francia sonrió.

-¡Ok...!

-¡Y si quieren inviten a cualquier persona! ¡Ah! ¡Y todo corre a cuenta mía, no importa!-saque la lengua, divertido.

-¡Invitar a alguien!-sonrió con más alegría el francés, pensando en un tal Arthur-¡A un bar!- sonrío perversamente-¡Todo a tu cuenta! ¡No sabes lo feliz que me haces, mi queridísimo Gilbert-kun!-se abalanzó sobre mí y me abrazo, besándome la mejilla con furor y lamiéndome un poco.

-¡Wuah! Ok, ok...No te exaltes tanto-sonreí, sonrojado y sudando la gotita.

-...Gracias, Gilbert...-España también me abrazo con cariño. Me beso la cabeza.

-Hehehe...no hay problema-el sonrojo se me subía pues tenía a los dos encima de mí, abrazándome y dándome besos por todos lados. La cosa terminó cuando sentí la mano del francés arrastrándose lentamente hacia mi trasero y estrujándolo con suavidad, haciendo que soltara un imprevisto y excitante gemido.

-¡Ahhh!-susurré sonrojado. Francia me sonrió, juguetonamente. Lo miré-QUE MIERD— -grité.

...

Recuerdo haberme ido de la habitación después de haberle pegado a ese pervertido… aunque volví para curiosear un poco como estaban mis dos amigos.

-Bu-Bueno...te pasas, hombre...-Antonio murmuró sonrojado a un francés tirado en el suelo y con un gran chinchón en la cabeza.

-Oh, España, no te preocupes, que a ti te lo puedo hacer cuando quieras y mucho más, tú sabes...-miró sin vergüenza su trasero y sonriendo, lamiéndose los labios felinamente-Es que no sabes lo mucho que me excito al ver—

Me empecé a reír en voz baja al encontrarme en la situación en la que estaba el español, sin embargo, vi como Francis cayó inconsciente inmediatamente ante el golpe que le dio mi amigo español, que murmuró un "Joder".

Fue entonces que no resistí y me empecé a reír a carcajadas. España volteó su rostro hacia mí, recién dándose cuenta de mi presencia. Parpadeó un poco y se sonrojó tremendamente, riéndose nerviosamente.


Merezco unos buenos reviews o algunos tomates? o: