Hola, aquí les traigo el segundo capítulo de esta historia, un poco corto, falta de romance, si ya lo creo XD, sin más disfrútenla, nwn

Valvrave the Liberator es propiedad de Sunrise

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La luz de la mañana entraba por la ventana, molestando en los ojos al joven de cabellera castaña, que con las cobijas cubrió su cara, aún era muy temprano como para despertar, además la cama sí que era cómoda, podría dormir ahí para siempre.

El olor a flores frescas fue lo que le hizo despertar, otra vez ese olor… ¿otra vez?

Muy agitado se quitó las cobijas de encima, pasando su mirada alrededor de la habitación, esta, esta no era su casa, ni su cama y mucho menos su ropa, ¿A dónde había llegado?, ¿Qué lugar era ese?

Se paró de la cama y abrió las persianas y después la ventana, podía ver el pueblo desde ahí, pero ¿porque?, si hace apenas un día había llegado, siendo recibido muy afectuosamente por Shoko y… ¿Shoko?, casi se cae, pero se sostuvo de la ventana, si, ya lo recordaba, ayer, ayer fue a ver a Shoko y no la encontró, pero si a Rukino y hablaron, le dijo sobre lo que le hicieron a su amiga y la salvo de parar aquí y después… el… el… corrió directamente a la puerta de la habitación, la abrió y salió, tenía que buscar a ese hombre.

Busco de arriba para abajo, por todos lados, pero ni señales de esa persona, ¿a dónde se había ido?, y si todo era un sueño y en principio había llegado a ese lugar, no, no, su cabeza le daba vueltas y las piernas le temblaban, cayo hacia atrás, pero el golpe nunca llego, en cambio abrió un poco los ojos y solo noto a una persona, para de nueva cuenta caer inconscientes.

El sonido de música le hizo levantarse rápidamente, volteo para todos lados y no había nadie, pero antes de salir, encontró ropas dobladas en una silla, algo desconfiado las tomo y se las puso, se sentía algo ridículo con esa especie de ropa, pero mejor que andar desnudo, eso sí que era seguro.

Salió del cuarto y siguió la música, a cada paso que daba, más claro podía escucharla, bajo y se encontró de nueva cuenta con la entrada a la sala, en donde había estado la noche anterior, le dio escalofríos el solo tener que entrar.

Respiro profundo y muy despacio abrió la puerta, no había nadie, ¿y entonces la música?

- Es de mala educación entrar a un lugar sin antes no ser invitado o por lo menos pedir permiso – el castaño se sorprendió, ya que el hombre de cabellera plateada si estaba ahí y es más estaba en una escalera buscando algún libro – ¿y bien?

- Lo lamento, pero escuche música y decidí entrar

- Ya veo, se nota como los humanos no tienen nada de cultura, pero ya veía venir algo así – se bajó de la escalera y otra vez analizo de pies a cabeza a Haruto – así que esta es tu verdadera apariencia?

- Así es – respondió lo mas director posible, no podía doblegarse frente a ese hombre – tiene algún problema

- Ninguno en realidad, pero es interesante ver la estupidez humana en carne y hueso

- No debería hablarme así, soy su invitado y… GAH! – el castaño fue levantado por el cuello, con una sola mano por parte del peli plateado que al parecer no se esforzaba nada, mirando fríamente al castaño le respondió

- En primera yo te hablo como se me venga en gana ya que en esta casa yo mando y en segunda tú no eres ningún invitado, solo eres el objeto del que me alimento has entendido – lo soltó, y Haruto tosió tratando de recuperar el aliento – pero me sorprende, dime a que se debió el cambio tan repentino de esos pueblerinos al enviarme a un chico

- Ellos no lo saben

- Perdón, ¿cómo que no lo saben?

- No, yo, cambie de lugares con la persona a la que habían escogido para venir

- Hmmm… y ¿qué te hizo tomar una decisión tan suicida?

- Ella es alguien importante y no podía permitir que su vida terminara en ese momento

- Hmmm… - una sonrisa socarrona apareció en los labios del hombre – que tontería, y a ella no le importo que tu fueras morir para que ella viviría, si realmente es tan importante para ti, ¿Por qué simplemente no te la llevaste?, de esa manera tanto ella como tu estarían vivos y juntos

- Lo sé, pero tampoco iba a dejar que por eso lastimaras al pueblo, es el lugar donde crecí y no deseo verlo destruido

- Pues sí que eres un humano ingenuo – se masajeo un poco la sien – como sea dame tu brazo

- ¿Mi brazo? – el peli plateado asintió, algo desconfiado extendió su brazo que fue tomado por el hombre y lo arrastro hasta el sillón donde lo sentó y este se puso a su lado – que va a hacer… tch… - antes de que acordara su piel era atravesada por los dientes del de cabellera plateada

Realmente nunca imagino que eso fuera tan doloroso, cortarse con un cuchillo dolía, pero mantener algo afilado atravesarle la piel era mucho peor, entonces una idea se cruzó por su cabeza, eso era lo que sufrían todas las mujeres que ahí iban, cada día, tener que poner su brazo y este siendo atravesado por colmillos, realmente debió ser una tortura para ellas y aún más al estar alejadas de sus familias.

Después de 10 minutos, el de cabellera plateada se separó de Haruto

- Listo – hablo con el líquido rojo aun recorriendo sus labios – será mejor que vayas a vendarte eso o te desangraras – el castaño asintió y salió del lugar, subió rápidamente a la habitación donde había despertado, busco algo, pero no había nada, a ese paso realmente se iba a morir.

Pero sus pensamientos fueron detenidos por el sonido de la puerta cerrándose, asustado volteo, encontrándose con una mujer, la cual cubría su cara con una especie de mascara

- ¿Quién es usted? – ella no respondió – pregunte que…

- Shh… no hables tan fuerte, dame tu brazo te lo vendare – ese tono de voz se le hizo conocido, su herida parecía abrirse más y más, por lo que no le quedo de otra que confiar en la misteriosa mujer.


Ambos estaban sentados en la cama, Haruto no decía nada, solo observaba como la mujer le curaba el brazo y lo vendaba, era extraño no la conocía de nada y aun así podía confiar en ella plenamente.

Termino de vendar el brazo y guardo todo lo que había usado, estaba a punto de retirarse, pero la detuvo

- ¿Porque me está ayudando?

- Todo a su tiempo, por ahora qué tal si sales a hablar con él, de seguro que tienes mucho que preguntarle, con permiso – salió por la puerta, Haruto se paró rápidamente, pero cuando fue al pasillo ella ya no estaba.

Se lo pensó por un momento, de verdad tenía muchas dudas al respecto, volvió a bajar, si iba a pasar un mes ahí encerrado por lo menos debía conocer todos los motivos al respecto del porque el pueblo esta amenazado y que significa el enviar cada mes a una persona, y más específico en ese día.

Entro a la sala y el de cabellera plateada ahí seguía, noto la presencia del castaño, pero decidió no prestarle atención, aunque aún así, Haruto no iba a dejársela fácil

- ¿Porque deben traerle a una persona cada mes?

- Ya te lo dije, para comer

- Sabe que no me refiero a eso

- Entonces no sé qué respuesta es la que deseas

- Una en la que me diga la verdad

- ¿Y porque debería de perder mi tiempo con un humano como tú?, ya te dije la razón si no estás satisfecho, debiste preguntarle a quien te dijo que me dan humanos cada mes

- Si lo hizo, pero solo me dijo que era para ser tributos

- Lo vez, ahí está la respuesta – se paró del sillón y salió, pero antes de irse el castaño lo tomo del hombro – seguirás molestando…

- Pero… bien no me lo diga, no me importa

- Eres tan voluble, y en vez de buscar las razones de porque necesito comer, ya te vendaste el brazo – el castaño asintió – por ahora tu prioridad es darme de comer cada que tenga hambre y vendarte cuando sea necesario o morirás

- Lo se… - en eso recordó algo muy importante – por cierto mi nombre es Tokishima Haruto

- ¿Y qué?

- Que no me había presentado como debía

- Crees que eso me importa

- Bueno, si dos personas van a confiar por algún tiempo creo que por lo menos deben de saber su nombre

- Que costumbre tan trivial, L-elf Karlstein

- L-elf, es un nombre poco común, ¿qué significa?

- No significa nada, solo es un nombre – Haruto decido ya no mencionar nada – se te ofrece algo mas – el negó – bien, me voy a dormir, por cierto, la próxima vez que quieras dar un paseo matinal procura llevar pantalones

- ¡¿QUE?! – la cara de Haruto se puso roja hasta mas no poder, ahora que se lo pensaba, cuando se puso la ropa, solo traía una enorme camisa, y nunca se preocupó por traer otra cosa, ya no pudo ver al otro chico a los ojos, se moría de vergüenza

- Por favor, ahora me saldrás con que te dio pena, si hasta hace unas horas estabas vestido como una chica, solo por no llevar pantalones no es el fin del mundo – seguía sin responder, el peli plateado bufo – como sea ya me voy a dormir, que mañana tengo asuntos que arreglar y tenerte aquí me ha causado más problemas de los que necesito – el oji azul vio como este se iba por un pasillo y su figura se perdía en la oscuridad.

Bostezo, él también estaba cansado, quizás dormir un poco podía abrir su mente, si, descansar era la mejor opción.

Subió las escaleras y se encerró en el cuarto, para caer rendido en la cama, seguía cansado y que le succionara sangre no era algo muy agradable, quería dormir, por un buen rato.


La luz entraba por la ventana, y el castaño se despertó molesto, debía recordar las cerrarlas cortinas antes de dormir, algo molesto fue al baño, para lavarse la cara, salió tan fresco como una lechuga y encontró en su cama otro cambio de ropa, se quitó la que traía puesta y se puso un cambio limpio.

Bajo por las escaleras y todo estaba silencioso, de seguro que aquel hombre seguía dormido, pero un agradable aroma atrajo toda su atención, por lo que lo siguió sin ninguna preocupación, tenía mucha hambre. Llego a lo que parecía el jardín trasero de la casa, se encontró con una mesa con varios platos de comida, la boca se le hizo agua, pero recordó que esta no era su casa y además de ¿quién era eso?

Llegaste justo a tiempo, que te parece si comes algo – de nueva cuenta esa voz, y la mujer tenía puesta la máscara – siéntate, seguro que no has comido desde ayer

- Si, esto… ¿porque me ayuda?

- Las preguntas luego, primero come

Y así lo hizo, termino con casi todo, pero al final ya no pudo más, aunque siendo sincero, nunca había comido tanto en su vida, a que se debería ese cambio de apetito.

- Después de que bebió tu sangre, es normal que tengas ese apetito, sabes la mayoría de la gente piensa que los vampiros solo beben sangre por beberla, - pero en realidad es una manera de obtener los nutrientes de los seres humanos, tú has de saber que lo que comes se trasforma en carbohidratos, lípidos, proteínas y todo eso viaja por tu sangre – el castaño no entendía – bueno simplemente, él como vampiro no puede ingerir alimentos y extraer de ellos todos sus nutrientes, es por eso que debe hacerlo de un humano, en su sangre ya están todos esos nutrientes que el necesita para vivir

- ¿Como si fuera un parasito? – eso le causo mucha gracia a la mujer – dije algo gracioso

- Algo… bueno por ahora disfruta tu estancia aquí, estoy segura que le ayudaras mucho, bueno yo me llevo esto, ve y da un paseo por los alrededores, despertara hasta en la noche

- Gracias – se levantó de la silla, y comenzó c aminar, pero se giró de regreso para preguntarle su nombre y la mujer desapareció de nuevo – esto comienza a resultar bastante aterrador

Se fue por una senda la cual estaba total y completamente libre de pasto o flores, aunque fuese un lugar muy grande, ¿porque no había nadie?, es decir está muy bien cuidado, las flores, la casa, las habitaciones, todo, incluso la ropa, realmente todo le resultaba un sueño demasiado poco creíble.

Enfocando su vista, encontró una especia de invernadero, pero ¿Por qué se veía tan descuidado?

Otro misterio más a su larga lista, bueno L-elf estaba durmiendo y al parecer él era el único que andaba por ahí, así que era el momento de comenzar con su investigación, si quería respuestas él tendría que obtenerlas. Ya en la puerta del invernadero, lo vio de un lado y luego de otro, los vidrios rotos y sucio y la puerta, se lo pensó dos veces si la tocaba estaba seguro de que se caería, a penas la toco y si se rompió.

Con mucho cuidado entro y vio lo poco que ahí tenia, masetas rotas y sucias, flores marchitas, tal parece que este lugar lo dejaron olvidado completamente, su pie choco con algo, agacho la mirada y se encontró con un libro, le soplo un poco, y estornudo, sí que tenía polvo, lo abrió y dentro de este había mucho, mucho sobre el cuidado de las flores, plantas medicinales e incluso como hacer te de hierbas, era toda una guía y estaba escrita a mano, sin duda alguna un tesoro, giro la siguiente página y de esta cayo algo, levanto el papel y era una fotografía, pero estaba algo vieja y rasgada, pero se podía distinguir a la perfección quienes aparecían en ella; una mujer de cabellera rosada con dos largas coletas, otra mujer con cabellera rubia mucho más larga y a su lado un hombre de cabellera verde, se encontraban dando la espalda a una construcción, trato de ver más claramente, pero no podía identificarlo.

Guardo la imagen en el libro, quizás más tarde podría acordarse, vio todo el invernadero, le era muy triste que ese lugar estuviera tan descuidado, mientras a fuera todo estaba bello y hermoso, muy bien cuidado, tal vez podría conseguir algunos materiales y dejar este lugar como nuevo.

Pero antes que nada limpiaría, estaba hecho un verdadero chiquero, con cuidado se adentró más en el invernadero y abrió una puerta, dejando salir más polvo, ahí había escobas, las cuales ya no habían sido usadas en años.


El sol ya se ocultaba y Haruto estaba sentado tratando de recuperar sus energías, había sido un día agotador, pero por lo menos había limpiado todo el lugar, ya mañana vería si podía conseguir unos vidrios y algo de agua para limpiar, se levantó cansado, estiro un poco y salió del lugar, ya vendría mañana a seguir.

En cuanto llego a la enorme casa de la que había salido por la mañana no se encontró con nadie, eso no le agrado para nada, pero decidió no darle importancia, hasta que sintió como era arrojado contra la pared y levantado en el aire por el cuello de la camisa

- Pero que tenemos aquí, si no es más que una vil rata

- Gah… suéltame… me… asfi…asfixio… gah

- ¿A donde te fuiste y porque tu ropa esta tan sucia?, intentaste escapar, realmente los humanos valoran tan poco la miserable vida que tienen, bien terminara con ella ahora mismo – como pudo el castaño le dio una patada logrando que lo soltara y recuperar el aliento

- Yo no intente escapar, solo fui a dar un paseo pero caí en un matorral y termine lleno de tierra

- ¿Enserio?, entonces ¿porque tardaste todo el día?

- Porque me resbale y quede inconsciente y hasta hace unos momentos desperté – el peli gris no creía ni una sola de las excusas del castaño

- Sígueme, no escuchaste, sígueme – caminaron hasta llegar a un balcón

- Para que hemos venido aquí – el peli gris le indico una dirección, a la cual el castaño volteo a ver, era nada más y nada menos que el pueblo donde nació y paso la mayor parte de su infancia

- Entiende esto, si intentas escapar, matarme o cualquier otra grandiosa idea, vete despidiendo de ese miserable y repugnante lugar – Haruto asintió – bien, ahora dame tu brazo tengo que salir y necesito comer – descubrió su brazo izquierdo y se mordió los labios para evitar soltar otro desgarrador grito como el de ayer, en verdad que eso resultaba muy doloroso, casi cae esta vez había tomada más que la de ayer – curioso, muy curioso

- ¿De qué hablas? – pregunto con la respiración agitada

- Me han traído muchas humanas, ya sabes jóvenes – la cargo al estilo nupcial para llevarlo a su habitación – vírgenes, según esto las más castas, y su sangre sabía muy bien, pero la tuya sí que es deliciosa, tal vez no fue tan mala idea que vinieras – llego a la habitación del castaño y la arrojo en la cama, como si de un trapo viejo se tratara – nos vemos en un par de semanas, así que no intentes nada raro o te mato

Haruto comenzó a cerrar los ojos, su brazo seguía sangrando, esta vez podía asegurar que le clavo los colmillos hasta sus venas, casi como si quisiera cortarle el brazo, le causo gracia, le había advertido no hacer nada extraño o lo mataría, y estaba muriéndose por desangrado eso sí que era bastante paradójico, su vista se nublaba, aprecio por última vez el lugar y cayo inconsciente, ese sería su final.


Se sentía mal, la cabeza le daba muchas vueltas, trato de enfocar su vista, pero solo notaba manchas, en especial una que se encontraba a su lado y le curaba, trato de hablar, decir lo que fuera, pero ningún sonido salía, ni siquiera un grito. La mujer le noto y acariciando su frente le dijo que se relajara y volviera a dormir ya que necesitaba descansar y guardar sus energías para más tarde

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Espero les gustara, nos vemos en el próximo capítulo nwn