Disclaimer: League of Legends y sus personajes no me pertenecen… solo volví a escribir en este fic porque no puedo evitarlo, lo vomito, sale de mi sin que lo pueda controlar.


Capítulo 2


Lo que mas duele


Syndra caminaba por los pasillos vacíos de la academia.

Los enormes ventanales dejaban pasar la luz anaranjada del ocaso y el silencio, que solo era interrumpido por sus pasos, era lo único que la acompañaba.

Esperaba el momento de reunirse con alguien en específico y trataba, con sus poderes, de atajarse a su presencia para hacer lo más breve posible el encuentro.

Creyó sentir algo y sin dar más vueltas se dirigió hacia esa aula, corriendo la puerta.

A primera vista la encontró vacía, pero luego de dar una mirada a los bancos de atrás notó a alguien durmiendo sobre su pupitre.

Se inclinó un poco hacia atrás, para sacar la cabeza por el pasillo y ver el distintivo de la clase. Ahora tenía más sentido, era el salón de Lux y compañía, y la que dormitaba en él era justamente la tiradora de su propio equipo.

Sonrió divertida al encontrar algo con que divertirse mientras esperaba.

Se acercó hacia donde estaba la otra chica, sus cabellos parecían más encendidos por la luz en el aula, no debería tardar mucho en anochecer.

Tomó unos de los libros del bolso de la tiradora y lo elevó hasta su altura, dejándolo caer sin más, ocasionado un fuerte "Paf" al tocar el suelo.

Miss Fortune se sobresaltó, irguiendo su espalda y mirando con advertencia a su alrededor.

Tardo varios segundos en ubicarse en donde estaba y que hacia allí, lo último que pensó fue en la chica que ahora la miraba con burla, haciendo que su expresión se endureciera.

— ¿Qué haces aquí?— preguntó, poniéndose de pie y guardando sus cosas en el bolso.

—Eso podría preguntar yo…

—Este es mi salón, aquí estudio.

—Hace como una hora que todos se fueron a casa ¿Estudias con el conserje de turno? No sabía que estabas interesada en el fino arte de lustrar los suelos.

— Soy la encargada esta semana, debo limpiar la pizarra y ver que no quede tan desordenado antes de marchar, dejar listo para la primera clase de mañana.

Syndra conocía el protocolo del instituto, y lo que decía su colega tenía sentido… hora atrás.

— ¿Y te demoraste tanto porque…?

—Me aburrí de esperar a que todos salieran, me recosté un rato y… ¿Por qué te doy explicaciones a ti?— cuestionó retomando su tono molesto.

Terminó con sus cosas y divisó lo que faltaba a su cargo, trató de pasar al lado de la más alta pero al hacerlo fue tomada con brusquedad del brazo y tirada hacia atrás, Syndra la agarraba sin cuidado de la quijada y la analizaba, su sonrisa se ensanchó al notar las ojeras.

— No estas durmiendo bien ¿Eh?

— ¿Qué te dije sobre tocarme?— preguntó corriendo de un manotazo el agarre, aun encarando a la maga.

— Oh si… nuestro pequeño encuentro en el deposito… que bien que lo tengas en cuenta ¿Por eso no duermes? ¿De verdad me hiciste caso y ahora te desvelas pesando en los besos que no le diste? Es decir… ahora sabes como son.

—Eres un fastidio…— concluyó, no cayendo en la charla, esquivándola y dirigiéndose directo al pizarrón. Si terminaba antes su labor podría irse y no tener que tratar con su compañera.

Syndra no volvió a hablar, simplemente paso también a la parte frontal del salón, apoyándose en uno de los pupitres de primera fila, viendo como la tiradora dejaba impecable la pizarra.

Se detuvo de su labor cuando vio que ya no quedaba nada más por hacer, y sacando un paño húmedo de uno de los armarios se quitó la tiza de la mano.

Sin poder evitarlo le dio una mirada desconfiada a la maga, está la seguía contemplando, como sentía que había hecho en todo ese tiempo.

— ¿Por qué me molestas?

—No he dicho o hecho nada— se defendió con naturalidad la más grande.

—Me refiero a antes— explicó de mal humor— ¿Por qué lanzas comentarios sobre los sueños que tengo? ¿Por qué no dejas de meter tu nariz en mis asuntos? ¿En qué te afecta a ti lo que yo piense o deje de pensar?

—Es porque me tienes encantada— confesó sin más, pero como lo decía parecía una burla— tu cabeza y tu forma de actuar… interesante criatura.

—No soy tu rata de laboratorio… o tu payaso.

—No lo tomo como que lo seas, solo… ya te lo dije… me pareces un poco… fascinante.

—"Fascinante"— repitió mirándola aun molesta— ¿Te divierto?— por respuesta Syndra asintió un par de veces, sonriendo de costado, como si la chica hubiera dado justo en la cuestión— definitivamente no soy tu juguete.

Syndra solo se le quedo viendo divertida, lo cual acrecentó más el enojo en la otra chica.

— ¿Te parece también divertido besar a cualquiera solo porque se te da la gana?

— ¿Eh? ¿Acaso estas molesta por eso? Ya te lo dije, trataba de hacerte un favor.

— ¡No recuerdo haber pedido tu ayuda!

—Quizás no, pero Dios, sí que la necesitas.

La maga dejo de apoyarse y avanzo unos pasos a su dirección, los sentidos alertaban a Miss Fortune que casi sin pesarlo caminaba hacia atrás, tratando de mantener la distancia.

— ¿Me tienes miedo?

— ¡Claro que no!

— ¿Entonces parecer un ratón asustado es tu nueva forma de caminar?

—No estoy asustada… es solo que me molesta tu presencia ¿Sabes?

Ante esta respuesta Syndra detuvo su andar. Le sostuvo la mirada por unos momentos, aunque ahora su sonrisa era más débil, luego bajo su mirada.

—Oh… es eso— dijo sin ánimos, largando un leve suspiró— No te culpo. Se hace tarde aparte, deberías irte.

La tiradora se quedó perpleja.

Espera una respuesta sarcástica, una ofensa, cualquier cosa que la hiciera sentir una estúpida, como solo Syndra sabía encontrar la forma.

Sin embargo la más alta solo le estaba dando la espalda, alejándose al otro lado del salón, llegando a los ventanales.

— ¿De dónde sale ese cambio de actitud?— preguntó finalmente, y vio como la mayor se encogía de hombros sin darle más respuestas— Tu siempre sales con algo ofensivo, sueles ser hiriente y elegir palabras que hacen sentir a los demás como idiota y ahora simplemente…

— ¿Sabes?— la interrumpió perfilándose un poco hacia donde la otra chica estaba— Tu realmente me gustas.

Eso no tenía ningún sentido, por lo que solo se limitó a mirarle hasta encontrar una explicación… no la halló.

— ¿Tan extraño te parece?— preguntó la mayor en el mismo tono neutro al ver la expresión de la otra chica— me pregunto si lo raro para ti es que alguien te lo diga o que sea yo en particular la que se esté declarando… supongo que es la primera vez que te pasa, la última vez que alguien te interesaba nunca tuvo la oportunidad de decir algo como…

— ¡Deja de molestarme!

Syndra se giró totalmente hacia ella ahora, la menor volvía a portar una expresión molesta.

—Ah… perdón— se disculpó sin más— aunque lo que digo es cierto, de verdad me gustas… no lo decía para molestarte.

— ¡Es mentira! Tu solo disfrutas fastidiando a la gente, viendo como lo que dices les afecta, haciendo todas esas cosas retorcidas en la que los envuelves.

—Ya veo… es lo justo, el que pienses así de mí, me lo he ganado ¿Verdad?— preguntó sonando apenada— supongo que no tengo ninguna oportunidad… realmente soy muy diferente a ella ¿No es así?

— ¿A ella?— preguntó sin entenderlo en un primer momento, pero cuando el nombre llegó a su mente supo a que se refería, solo hizo que su enojo se acentuara— Deja de meter a Nami, ella no tiene nada que ver… con nada.

—Ella tiene que ver en todo— afirmó sin duda la más alta— aun muerta sigue significando tanto para ti… ¿Cómo podría tener oportunidad? ¿Cómo podría alguien tenerla?

—Solo estas diciendo todo eso para…

—Digo la verdad— insistió y pudo ver que en el rostro de la otra chica como las dudas comenzaban a crecer— Lo normal sería que buscaras a alguien que se parezca a la primera persona por la que sentiste cosas… yo pierdo tan injustamente en eso.

Syndra se acercó y al ver que en su rostro no había señal de burla o intensiones de lastimarla la tiradora ya no se alejó de ella.

—Ella era tan amable y bondadosa… alguien de confianza, tres cosas que no tienen nada que ver conmigo ¿No es así?— siguió su monologo— inclusive nuestros poderes como guardianas es tan diferente: ella curaba y daba alivio… yo lo destruyo todo e infundo temor en quien me vea. Alguien como yo… tan diferente a ella… no tendría nada que ver contigo.

—No tiene… nada de lo que estás diciendo… no es así…

— ¿De verdad? ¿Estas segura?— cuestionó con curiosidad, la otra chica aprecia muy metida en sus pensamientos para contestarle— ¿Y que si me parezco a Nami? ¿Qué pasaría si me esforzara en ser como ella?

— ¿Por qué querrías parecerte a ella?

Syndra no pudo evitar sonreír al ver la confusión que ahora se apoderaba de la pelirroja. Ya no se mostraba molesta o irritada, solo confundida, incluso nostálgica.

Miss Fortune no recordaba la última vez que pudo tocar el tema de las guardianas muertas, inclusive cuando luego, Ahri hablaba sobre eso, trataba de alejarla, pero ahora Syndra había traído el tema de forma tan disfrazada, como si fuera un asunto propio, que la tiradora no se dio cuenta que sus recuerdos se habían amontonado en ese salón hasta que ya fue tarde.

—Porque de verdad me gustas… y quiero ayudarte— confesó la mayor volviendo a acercarse— puedo volverme lo que tú necesitas… ser como ella… ser ella. La recuerdas bien ¿Verdad? Con su sonrisa cálida, aun cuando el medio era hostil, llena de esperanzas y palabras amables. Insegura de sus propias habilidades pero aun así tan servicial, se esforzaba tanto ¿La recuerdas?

Los ojos verdes de la más chica no la miraban directamente, estaba enfocados en alguna parte de su mejilla o rostro, pero no en sus ojos.

—Era tan bonita— siguió la mayor aprovechando el mutismo— pero no del tipo de belleza que tiene Ahri, no… ella era muy bonita en otro plano también, uno que tu podías ver y a veces pensabas que eras la única. Se sentía tan bien estar cerca de alguien así, como tan pocas ¿Recuerdas?

La pelirroja seguía con la mirada perdida, su rostro portaba cierta seriedad, como si de verdad estuviera buscando en sus memorias a su amiga, tratando de traerla justo como Syndra lo estaba haciendo, aun cuando algo le decía que no lo haga.

—Me pregunto… ¿Cuándo fue la primera vez que se te paso por la cabeza besarla?

Los ojos de Miss Fortune se elevaron a la altura de los suyos, mirándola como si esa pregunta la hubiera hecho volver a donde se encontraban

— ¿Fue antes o después de perderla?

La pelirroja abrió la boca, como si fuera a contestar, pero nada salió.

—Sea como sea, es una pregunta sin respuesta ¿No es así? El "Como se hubiera sentido"— Syndra hablaba con una voz tan profunda que parecía que salía de dentro cabeza y no del exterior— puedo ayudarte con eso— afirmó y vio como los ojos verdes se volvían a perder— solo esfuérzate por recordar… por recordarla. Esfuérzate por traerla de vuelta, busca en tu mente su rostro, sus ojos, sus mejillas, sus labios.

Syndra no tenía duda de que estaba siendo obedecida. Podía verlo en la cara de la menor, tan contrariada por sus sentimientos que no podía hacer otra cosa más que seguir las indicaciones que se le daba.

—Cierra los ojos y tráela aquí… contigo de nuevo… como si tuvieras una oportunidad más.

Ahora no tenía por qué ocultar una sonrisa satisfactoria, nadie la veía, Miss Fortune había cerrado los ojos y parecía muy metida dentro de su cabeza.

Se inclinó hasta quedar a su altura, inclusive un poco más por debajo, y con cuidado, tratando de no sacar a la chica del estado en el que estaba, apoyó sus labios sobre los suyos.

Se alejó un poco, mirando de reojo como los parpados de la pelirroja estaban fuertemente cerrados, tratando de sentir más, que incluso su cabeza se había inclinado hacia donde la maga estaba.

Volvió a sonreír y, abriendo un poco su boca, volvió a besar a la otra chica, atrapando uno de sus labios, presionándolos más.

Jugó por unos segundos de esa forma cuando sintió que se la tomaban de los hombros, estrujando su saco escolar, no empujándola ni rechazándola, solo sosteniéndose fuerte.

No fue hasta que sintió que el rostro que tenía al frente se hacía a un costado que decidió parar, alejándose de nuevo, pero la imagen que se le mostró le hizo perder el entusiasmo que traía.

Miss Fortune temblaba. Aparte de verlo podía sentirlo en la presión que ejercían en sus hombros. Su rostro estaba contrariado, con la boca semi-abierta respirando entrecortadamente y poco… la mirada perdida a un costado del salón. Syndra podía ver lo empañado de sus ojos, pero solo comprobó que lloraba cuando un par de lágrimas salieron de ellos.

Suspiró con cierto aire de fastidio pero no dijo nada.

La maga se alejó unos pasos así atrás, haciendo que el agarre de la menor se soltara y tirara sus brazos hacia los costados. Se cubrió el rostro y mientras se limpiaba las mejillas tomó su bolso y salió apresuradamente del salón.

—A nadie le gusta los fisgones— exclamó a un salón aparentemente vacío, pero de un momento a otro una sombra se posó en una de las esquinas y de ella salió un muchacho de cabello blanco, atado en una cola de caballo, llevaba el uniforme del instituto.

—Si interrumpí algo… lo lamento— exclamó el chico con cortesía, Syndra lo miró cruzando los brazos.

—No interrumpiste nada…simplemente tardaste demasiado y necesite algo con que matar el tiempo.

—Pido disculpas por la demora.

—Ya no importa… ¿Trajiste lo que te pedí?

El chico levantó una de sus manos, mostrando su palma, en ella se formó una bola de un metal brillante. Syndra vio pequeñas extensiones, como brazos, salían de ella y parecían interactuar con los dedos del joven.

La guardiana mostró su palma en señal de querer recibir el objeto y con magia este voló a su lado, interactuando ahora con sus dedos.

—Muy interesante.

—Solo es una muestra de la masa de origen.

—Mmm— murmuró ya no prestándole atención realmente— ¿Puedo quedarme con esto?

—Considéralo un presente de nuestra parte.

—Oh… cuanta amabilidad.

El muchacho notó que la chica se enfocaba en saber más de la pequeña esfera que en cualquier cosa que pudiera decir, así que por algunos minutos no dijo nada.

Finalmente miró la puerta del salón, por donde había visto huir a la otra alumna.

—Ella es una guardiana estelar también ¿No es así?

—Así es— contestó finalmente un poco más interesada en lo que decía su acompañante.

— ¿Su tiradora?

—Nuestra querida y confiada tiradora, sí. La que se quiebra por unas palabras… la que se rompe por unos recuerdos. Ustedes sí que deben saber de esto.

El chico la miró sin entender y Syndra le sonrió.

—Lo divertido que es destrozar la voluntad de los que se creen fuertes.


Nota de autor:

"Lo que más duele, fue haber estado tan cerca, y teniendo tanto que decir, solo te deje alejar. Sin saber nunca, lo que pudo ser…"

What hurts the most - Cascada