PROLOGO

Loki se encontraba revisando algunos escritos antiguos mientras anotaba una que otra palabra importante. Se distrajo al escuchar los gritos de guerra que su hermano propinaba. El no escucharlos seria una tarea imposible, ese entrenamiento era escandaloso. Suspirando cerro los libros antiguos y pesados, utilizo su magia para regresarlos a sus lugares.

Se acerco a una de las aberturas en las paredes y observo con una sonrisa sarcástica el entrenamiento. Pronto seria la coronación y eso lo ponía nervioso, había intentado de todo por impedirla pero no tuvo éxito. ¿Por qué tendría Thor que ser rey? Se pregunto al igual que se lo había hecho a su madre, la respuesta era obvia pero lo enfurecía. "Por ser el primogénito en la línea sucesoria" – resonó la voz de su madre. "Ridiculeces" – pensó, el no quería el trono ¿O si?

Camino hacia sus aposentos pensando en como todos siempre alaban a Thor mas que a el, hasta su padre siempre le perdonaba cada error y no le daba castigos como lo hacían con el. Se había esforzado por siempre el mejor pero nadie lo notaba, se especializo en el uso de magia y artes ocultos.

La lucha cuerpo a cuerpo no le atraía, prefería atacar a sus victimas usando sus juegos mentales. Usarlos y llevarlos a la desesperación era su tarea favorita, había ganado batallas solo usando palabras calculadas y pocos movimientos de dedos. Pero no lo reconocían, es mas lo acusaban de ganar usando trucos baratos. ¿Cómo se atrevían a eso? – se pregunto y se respondió – nadie lo quería.

Entro y cerro la puerta con furia, necesitaba otra aventura para distraer su mente ¿Qué seria ahora? ¿Provocar una guerra? ¿Desvestir a todos los nobles de Asgard? ¿Dejar calva otra vez a Sif? ¿Quitarles lo bigotes a volstagg? ¿Escapar a otro reino?

Exacto – pensó sonriente, viajar la haría bien. Antes de hacerlo tendría que pedir la autorización de Odín ¿Qué excusa usaría? Se dejo caer en la cama pensando en la excusa mas fiable que jamás haya creado, movió sus manos acariciando las mantas y sintió un bulto extraño.

El libro – se dijo, ese libro extraño que su amiga hechicera Angrbora le había obsequiado tiempo atrás. Lo tomo abriéndolo en donde estaba señalado, el libro era de Midgard. Le sorprendió que los mortales dramáticos fueran hábiles de escribir algo tan interesante, se concentro en las líneas las cuales mencionaban la vida después de la muerte.

"La reencarnación" – era el titulo y según Angrbora muchos Dioses poseían una en otros reinos, pero era más fiable encontrarlos en Midgard. ¿Tendría el una reencarnación? Cerró el libro con desgana dejando la estúpida idea de lado, pero volvió a pensarlo. ¿Y si fuera cierto? Podría buscar a su reencarnación y así podría visitar los 9 reinos sin dejar Asgard.

Se levanto y camino analizando la descabellada idea, ¿Y si no fuera cierto? Probaría que los mortales son tan inteligentes como un ratón.

Bueno, no perdería nada averiguándolo. Salió de sus aposentos dirigiéndose a las caballerizas.

Al estar cerca de cueva en donde su amiga la hechicera pasaba el tiempo, reviso a los lados buscando espías o trampas. descendió lentamente y dejo una replica suya vigilando.

Entro sin avisar como siempre, después de todo era el príncipe de Asgard. La mujer lo vio sin sorprenderse.

- Sea bienvenido a mi humilde morada mi príncipe – realizo una pronunciado reverencia

- No estaré mucho tiempo, solo vengo a realizarte una pequeña consulta

- Por favor mi príncipe, hágalo con toda confianza

Loki la observo de arriba abajo, la túnica cubría su esbelto cuerpo mas no su hermoso rostro. Eran amantes desde hace un tiempo pero hoy no poseía deseos sexuales, su motivo de visita era distinto.

- El libro el cual me otorgaste es interesante y ha dejado una duda en mi – busco las palabras - ¿Cómo podría saber si tengo una reencarnación?

La hechicera sonrió con malicia

- No pensé que mi príncipe se fuera a sentir tan atraído por los escritos mundanos de los mortales

- Responde mi pregunta y no vuelvas a comentar nada sin mi autorización

La voz del joven príncipe fue fría y afilada, la sonrisa en la mujer se desvaneció dando paso al miedo

- Mi príncipe no deseaba ofenderlo… yo

- Responde mi pregunta de una vez

- Claro – camino – según varios escritos y averiguaciones mías, la única forma de saberlo es a través de la sangre y un conjuro

- No es complicado – sonrió – deseo saber si poseo una reencarnación

La mujer se acerco mostrando una daga pequeña, de sus manos un recipiente pequeño también apareció.

- Mi príncipe – se acerco mas – su mano por favor, solo será aun poco

- Que sea rápido – ordeno el príncipe

- Claro que si

La hechicera corto rápidamente la palma de la mano, la sangre broto.

- Un poco de sangre sobre la vasija

Las gotas caían seguidas, retiro la vasija y cerro la herida con unas palabras

- Empezare a recitar el cantico

Las palabras en otro idioma llenaron el recinto, la mujer levanto la vasija y volvió a bajarla. Una pequeña fuente con agua cristalina fue descubierta, derramo la sangre con extraño cuidado. De sus túnicas extrajo una botella pequeña la cual contenía un líquido negro.

- Sangre del mago mayor – dijo derramándola – muéstranos la reencarnación de la sangre previa, vertida en tus aguas

El agua cristalina se agito y una imagen borrosa tomaba forma. El joven príncipe se acerco incrédulo, sus ojos se abrieron con sorpresa al ver la imagen de un hombre idéntico a el, al parecer el sujeto escribía. Sonrió al darse cuenta que sus planes serian exitosos.

- Mi príncipe, ahí lo tiene

- Es un mortal – rio

- Esta en lo correcto su majestad

- Iré a Midgard y lo traeré aquí

- Sera peligros si Heimdall lo …

- Lo se – la interrumpió – para eso estas tu Angrboda, encárgate de todo que esta misma noche mi reencarnación vendrá a Asgard

Loki salió de la cueva y su replica desapareció, traería al sujeto por las buenas o por las malas. La magia oculta seria su carta clave en el viaje. Usarlo un tiempo seria realmente interesante mientras el viajaba por los 9 reinos, su replica viviente lo suplantaría. Podría duplicarse pero el limite de tiempo era desastroso, no quería arriesgarse a dejar una replica y que esta se desvaneciera al poco tiempo. En cambio ahora tendría una replica de carne y hueso que podría durar hasta años suplantándolo.

- Oh hermano mío, jamás serás el rey de Asgard

Sonrió abiertamente y cabalgo directo al castillo mientras planeaba su visita a Midgard.