Sí, ama
Notas del autor: Las cosas cambian, la vida evoluciona y la tierra sigue moviéndose, como pude apreciar cuando entre a fanfiction y me di cuenta la fecha en que había publicado el fic. Y me horroricé. Está bien que no anduviera muy bien, pero esto ya era una especie de insulto.
La verdad que en los últimos días se me vino a la mente el desenlace y todo volvió a fluir nuevamente, como si fuera una verborragia inacabable: this is it!
Hay algunas cosas que no me siguen cerrando completamente, pero a tener la mente en blanco esto es un milagro concebido.
Antes que nada quiero decirles que dentro de todo no pasé un momento tan difícil como el que pensé que tendría que pasar. Sin embargo, me trabé mentalmente, reprimí cosas que no quería rememorar de esa época y fue la que más y mejor escribí. Con lo cual, también trabé mi producción escrita, y con las nuevas cosas que estoy haciendo y la facultad, tampoco tenía mucho tiempo de sentarme detrás de la pc a escribir (aunque lo intenté miles de veces).
Sea lo que fuere, tengan la seguridad de que sus mensajes me han ayudado de todas las formas posibles. Dentro de los primeros días, recibir sus reviews era un rayo de esperanza, y siempre los leía porque me conmovían y me daban más ganas de continuar con mi vida tal como era, e incluso mejorarla. Incluso los releía para tener más fuerza para sentarme en la pc y escribir. Aunque no me iba muy bien.
Pero un día (de esos en los que pude escuchar música medio deprimente sin deprimirme) hace una semana y media o dos, escribí una parte importante en dos horas, como si toda la inspiración clamara por salir. Y salió. Pero tuve problemas para guardar el archivo, creí que estaba guardado y lo perdí. Soy una estúpida, L-O S-E. Pero bueno, no me desanimó porque había escrito la mitad del fic, y la idea estaba, así que me animé a escribirla de nuevo y seguirla.
Y esto quedó.
Sinceramente no sé muy bien de que manera agradecerles lo que hicieron por mí, los mensajes y reviews que me dejaron apoyándome, dándome consejos, todos ellos fueron muy valiosos para mí y creo que no demorando más con este fic es una forma de hacerlo (aunque para mí, es minúscula, si pudiera les mandaría chocolates a sus casas jajaja).
Espero que este capítulo les guste. Muchos saludos!
.
Día 1: O el día en que noté que Weasley tenía lindas piernas.
(Ese claramente no fui yo, ¡No lo crean!)
A las ocho menos diez estaba puntualmente apoyado un tanto alejado del cuadro de la Dama Gorda. ¿Cómo obtuve su ubicación? Pansy, por supuesto. Ella conoce todas las cosas triviales que a mí poco y nada me interesan.
Lo que me sorprendió fue que ella fuese puntual. A penas la vi salir de allí y mirarme con una sonrisa maldita, la miré inquisidoramente, intentando intimidarla.
-Dime Malfoy, ¿Tienes un problema en la frente que frunces tanto el ceño o tan sólo eres estúpido?
-Buenos días para ti también Weasley, espero que tu cara de colador y tus túnicas remendadas estén bien también.
Ella sonrió irónicamente pero hizo silencio. Perfecto, Draco 1- Weasley 0.
-Me alegra ver que no perdiste ese humor tan poco inteligente que tienes. Sería aburrido sino.-abrí la boca, pero se me adelantó.-Ni me contestes, no creo que tengas algo interesante para decirme. En cambio, yo tengo una propuesta que hacerte.
La miré con cierta curiosidad, pero desconfiado.
-No creo que tú puedas hacerme ningún tipo de propuesta que me interese a mí.
-Cierra el pico y escucha. Como bien iba diciendo, creo que puedo hacerte una propuesta interesante: podemos establecer algunos límites sobre ciertas cosas que prefieras que no pueda hacer-sonreí -Por supuesto eso equivaldría a unos días más de esclavitud.
Dejé de sonreír. Era una maldita chantajista y estaba aprovechándose de mi situación, sabiendo que seguramente si no aceptaba me haría hacer las cosas más repugnantes que existían.
-¿Por qué pones esa cara de reproche? Tú ni siquiera hubieras sido condescendiente conmigo si hubiese sido todo al revés. ¿No crees que estoy siendo buena contigo?
Ciertamente tenía un punto. Yo no le hubiera perdonado nada. No hubiese parado de humillarla y de hundirla hasta el fondo.
-De acuerdo, ¿Qué quieres prohibir?
-Aspectos sexuales, entregarte mi dinero gratuitamente, que me hagas usar ropa ridícula o no acorde con mi sexo, hacerme comer porquerías o Pociones, no dejarme insultar a tus estúpidos amiguitos.
-Eso serían cinco días más de esclavitud-dijo ella con una sonrisa hipócrita.
Yo lo medité, asustado. Eso implicaba que ya serían doce días en sus manos y me daba miedo. Aunque por otro lado, me parecía fundamental que ella no pudiera hacerme hacer algo terriblemente bochornoso, como vestirme con tutú. Dudé.
-Bueno, si tú no quieres hay un amigo que le encantaría besarte.
-De acuerdo, de acuerdo-dije palideciendo.-Acepto las condiciones.
Suspiré intentando tranquilizarme. No tenía que asustarme: era Draco Malfoy, uno de los alumnos más brillantes de este pútrido castillo. No sería difícil sortear un contrato mágico hecho por esa comadreja. Mientras mis pensamientos se deslizaban hacia formas insospechadas de burlarme de ella, noté que giraba la cabeza varias veces, distraída.
-¿A quien buscas Weasley?
-Hermione traerá nuestro contrato. No habrás creído que iba a dejarlo todo al azar, ¿verdad?
Maldije para mis adentros pero tan solo la observé con desprecio, viendo como mi plan se iba por el drenaje. Parecía que esa comadreja no era tan estúpida después de todo.
Una cabellera castaña se asomó por el retrato y sonrió, con ojos cansados.
-Aquí está, Ginny. Léelo y dime si está bien.
Weasley se tardó unos segundos en leer el pergamino antes de comenzar a gritar con su voz de gallina:
-¿Disculpa? ¿Cómo que tienen prioridades las clases? ¡Eso no es justo!
-Lo lamento Ginny, pero aunque Malfoy me desagrade en absoluto y quiera verlo más humillado de lo que estará en su vida, no puede faltar a clases y no puedo avalar a que lo obligues a hacerlo. Es una responsabilidad moral con la cual no cargaré.
La miré con indiferencia, pero por dentro saltaba de felicidad. ¿Quién iba a creer que el estúpido moralismo de Granger me salvaría al menos de varias horas de esclavitud?
-Bien, de acuerdo. ¿Dónde tenemos que firmar?
Granger nos hizo firmar dos pergaminos y me entregó uno.
-¿Qué además tiene que tener una copia?
-Por supuesto. Dentro del ámbito legal del mundo mágico ambas partes tienen que tener una…-luego de eso dejé de escucharla, porque seguramente estaba diciendo cosas que muy poco me importaban. Miré el contrato mientras discutían y Granger retaba a Weasley, leyendo las cláusulas para cerciorarme una vez más que todo estuviera en orden. Luego de los doce días quemaría a esa comadreja y ese maldito contrato sería la primera llama en prender.
-Bien. Eso es todo, yo me quedaré con otra copia. Disfruta de tus días de esclavitud Malfoy-dijo Granger con una sonrisa maliciosa.
-No te preocupes sangre sucia, mientras no tenga que cruzarme contigo podré sobrevivir.
-Cállate Malfoy. Y es una orden.
Rodé los ojos mientras la comadreja revolvía su mochila.
-Toma-dijo extendiendo su mano hacia mí.
-Vaya Weasley, ¿De dónde sacaste este galeon? Porque seguramente lo has robado, tú no puedes tener uno de estos…
-Es un galeon falso idiota. Te dirá cuando te necesite y donde estaré. Tienes una cantidad de tiempo determinada para llegar antes de que te salgan forúnculos en la cara que ni Snape ha visto en su trasero jamás, ¿has entendido?
Observé el galeon examinándolo. Aquella idea era brillante. Requería un potencial mágico impresionante y un conocimiento de Transformaciones muy avanzado.
-Fue idea de Hermione-respondió ella leyendo mi mente.
-Yo no te pregunté nada comadreja, deja de hablar sola.
-¿Y quien dijo que estaba hablándote a ti? Es más, creo que comadreja no es un apodo que me favorezca, ¿no es cierto? Creo que desde ahora me llamarás "ama".
-Olvídalo.
-No es una sugerencia, es una orden. Recuerda nuestro contrato Malfoy. Puedes irte.
-Sí…-gruñí. No pensaba decirlo. No, claro que no.
-Sí ¿Qué? Recuerda los forúnculos-canturreó.
-Sí, ama.
Mis puños se apretaron con odio. Cuando nuestro contrato terminara haría de su vida un infierno, lo juraba.
Caminé desganado hasta mi Sala Común. Necesitaba idear algo ya mismo, si acaso quería seguir teniendo algún ápice de dignidad.
Mientras tanto, comencé a examinar el horario que Weasley me había dado de sus clases. Mañana tendría Pociones con los de Slytherin. Eso implicaba que ella estaría en clase y yo tenía que cursar a la tarde. Al menos aquel día no podría torturarme incansablemente. Y desgraciadamente eso se lo debía a Granger. Necesitaba encontrar alguna forma en que no me requiriera continuamente, alguna distracción.
Cuando entré, suspiré fuertemente antes de sentarme en uno de los sillones donde estaban los demás.
-¿Y? ¿Cómo te fue en tu primer día de esclavitud? ¿Ya te dieron uniforme?-exclamó Zabini con burla.
-Cállate, estoy muerto.
-No puede ser tan terrible, esa Weasley es bastante estúpida. Pásame el contrato.
Lo saqué del bolsillo de la túnica y se lo entregué.
-Lo hizo Granger.
Pansy y Blaise intercambiaron miradas de preocupación. Evidentemente temían lo mismo que yo: que había sido hecho con el perfeccionismo obsesivo de esa cerebrito, con lo cual sería difícil sortearlo.
-¿Por qué no lo mandas con un abogado mágico? Tardará más o menos una semana en responderte, pero al menos te quitarás de encima algunos días.
-No es mala idea. Pero necesito mientras tanto crear algún tipo de distracción que la mantenga ocupada. ¿Cómo puedo hacer que esa comadreja se pase estas dos semanas embobada, sin prestarme atención?
-Fácil: Desnuda a Potter en frente suyo y posiblemente no pueda dormir por unos días.
-¡Por Merlín Pansy, eso es asqueroso!
-No, tiene razón. ¡Eres una genia!-grité, mientras formulaba una idea interesante en mi cerebro.
-Lo sé, ¿Acaso alguno de ustedes lo dudaba?-preguntó con una mueca fanfarrona. Rodé los ojos: era evidente que no estaba entendiendo qué había pasado.
-¿Estás pensando en usar a Potter como distracción romántica?
-Exacto.
-Eso es imposible. Creo que Potter tiene novia. Crabbe, Goyle, acompáñenme a intimidar a un par de alumnos. Los rumores vuelan en este castillo y alguna sabandija podrá decirnos lo que estamos buscando-murmuró Pansy levantándose de su lugar y saliendo por la puerta de la Sala Común.
Suspiré desganado, mientras le pasaba el horario de esa comadreja a Zabini.
-Al menos no tendré que responderle en horarios escolares.
-¿Y eso por qué? No creo que la Weasley haya sido tan piadosa…
-Granger.
Blaise hizo una mueca de asentimiento.
-También puedes recurrir a los castigos. No creo que eso esté estipulado en el contrato, puede ser un vacío legal interesante de ahondar.
-Creo que no, me parece que está delimitado que si yo fui el causante no accidental de ese castigo, las horas que pase en él serán incorporadas. Era una buena idea, pero tendré que buscarme otro método de distracción o…
Salté de golpe sobre el asiento, sintiendo que algo me estaba quemando en la pierna. Investigué en mis bolsillos y extraje el galeon. Podía observar como la cara superficial se había transformado en "Biblioteca. Quince". Suspiré resignado.
-¿Qué es eso?
-Un galeon modificado mágicamente. Así podrá localizarme y yo tendré que acudir inmediatamente. Sino me saldrán cosas horribles en mi hermosa cara.
-¿Granger?-levantó una ceja sugestivamente.
Asentí mirándolo con cierto escepticismo. Todos allí sabíamos que el potencial de aquel grupejo de Gryffindors se debía a ella. Y muchas veces también habíamos considerado que era una lástima que fuese sangre sucia, porque de esa forma teníamos que despreciarla. Podía ser muy cerebrito de todas formas, pero todos allí estábamos de acuerdo en que jamás podría superar a un sangre pura. Podía leer mucho pero la magia corría por nuestras venas, no se podía comparar.
Arrastré mis pies cansinamente por los pasillos, llegando a la biblioteca. Entré y logré localizarla en una de las mesas más alejadas, con un par de libros.
-¿Qué quieres Weasley?
-Nada, solo quería saber si esto funcionaba-me miró con una sonrisa socarrona.
-¿Eso es todo?
-Sí, puedes marcharte.
Volvió a mirar sus apuntes y antes de propinarle cualquier insulto preferí alejarme de ella. Juraba por sobre la tumba de mis antepasados que me vengaría dolorosamente luego de mis días de esclavitud, lo juraba.
Sin embargo, antes que terminara de salir de la Biblioteca, su voz llegó a mis oídos.
-Toma-me dijo entregándome algunos pergaminos y libros-Haz mi tarea.
-o.O.O.O.o-
A penas llegué nuevamente a mi Sala, me tiré sobre el mismo sillón donde había estado algunos minutos antes, dejando a mi lado la tarea de esa comadreja. Blaise levantó la vista de su libro y decidió no preguntar cuando me vio apretar los labios. Otra de las cualidades de los Slytherins: ser acertados cuando debemos callarnos la boca.
-Pansy te está esperando en tu cuarto. Dice que tiene una idea brillante para ayudarte-levantó las cejas sugestivamente.
Subí las escaleras y entré a mi habitación, donde ella parecía mirar unas fotos sobre mi cama.
-¿Qué ocurre ahora?
-Bueno, Potter efectivamente tiene novia, pero tengo una mejor idea en realidad. Te conviene chantajear a alguno de su propio curso de alguna casa que esté dispuesto a tratar con ella dos semanas y dejarla tirada luego. No es tan difícil. Creo que lo mejorcito que hay por aquí es Jack Brandstone. No es el más guapo de Slytherin pero le gustan los retos y quizás puedas manipularlo para que enamore a esa chiquilla poco agraciada.
-No es mala idea en realidad. Veo que este día te has levantado inspirada, Pansy.
Ella entrecerró sus ojos ante mi burla y sin decirme nada, se levantó y se fue. No tardé mucho en seguirla, puesto que tenía que encontrar a Brandstone y convencerlo lo antes posible.
Caminé entre mi Sala Común preguntando por él, hasta que una muchacha me lo señaló, casi saliendo ya.
-Oye, Brandstone.
Se dio vuelta y me observó, curioso.
-Ven aquí.
-¿Qué quieres Malfoy?
-Necesito cobrarte algunos favores. No sé si comprendes.
-¿De que se trata?-preguntó mirándome con cautela.
-Bueno, no sé si serás consciente de los rumores que corren por los pasillos. Pero necesito que saques tus dones de Don Juan y conquistes a una muchacha.
-¿De quien estamos hablando?
-Ginny Weasley.
Su rostro se transformó y sus ojos se abrieron de la impresión. Como imaginé, tendría que utilizar mis técnicas de extorsión.
-Olvídalo. Es una traidora de la sangre. Está sucia.
-Vamos Brandstone, no te estoy pidiendo que te enamores de esa comadreja, ni siquiera que te acuestes con ella. Serán solo dos semanas y luego podrás dejarla diciendo que la has usado. Será todo un reto y prometo pagarte.
Pareció meditarlo unos segundos antes de mirarme. Levanté una ceja y puse una sonrisa amenazadora.
-Recuerda que tus servicios serán tenidos en cuenta para favorecer tu apellido.
-No sé. No estoy seguro de si valga la pena. Amo los retos y un par de galeons nunca vienen mal, pero no he prestado atención precisamente a esa comadreja. Puede que si es bonita sea más sencillo…
Le sonreí irónicamente y puse mi mejor cara de seguridad.
-¿Qué no sabías que ha sido catalogada como una de las chicas más lindas de Hogwarts?-mentí.
Sinceramente nunca se me había ocurrido mirar a esa Weasley con tintes de algo más. Es decir, no la tocaría ni con mi varita como intermediaria. Pero no sería tan difícil manipular a Brandstone para que cumpliera con mi cometido.
-Vayamos a cenar y te la mostraré.
Subimos hacia el Gran comedor en silencio, uno al lado del otro y nos colocamos cerca de la entrada al vestíbulo, apoyados contra una pared. No tuvimos que esperar mucho ciertamente, porque unos minutos después entraron en el salón Weasley, Granger y Potter, y casi después la Lunática y la comadreja menor.
Observé el rostro de Brandstone atentamente y a medida que la observaba alejarse, su sonrisa se ensanchaba. Mi plan estaba funcionando.
-Creo que es todo un reto, ¿Te crees capaz de conquistarla?
Sacó su varita y con un movimiento rápido, apuntó con gran precisión hacia la falda de la comadreja. Una corriente de aire veloz atravesó la poca distancia que compartíamos con ellas y levantó la prenda hacia arriba unos segundos, antes de que ella pegara un salto y usara sus manos para bajarla.
-Tienes un aliado Malfoy, cuenta conmigo.
Esa misma noche me dormí con bastante tranquilidad, entramando un plan maravilloso que me permitiera alivianar mi castigo. Y me sorprendía lo inteligente que podía ser, no tenía límites.
Con estos últimos pensamientos cerré los ojos, haciendo un relevamiento de todo lo ocurrido y, no sé por que, una de las últimas imágenes que se fijaron en mi mente eran los pliegues de la falda de Weasley rozando contra su piel y elevándose entre sus muslos.
Sinceramente no me gustan tanto las Pansys idiotas. Es Sly, algo de capacidad debe de tener. Me gustan las chiquillas superficiales, medio insulsas y necesitadas de atención, pero no estúpidas.
Y me gusta que reconozcan el potencial de Hermione, yo siempre sentí que los de Slytherin por más sangre sucia que fuese, algo de respeto le tenían.
Agradecimientos: Les agradezco, no saben cuanto, profundamente su apoyo y aliento en esta situación, sobre todo a Lynette P. Broderick, a Patty, a Allyll, a qika, a Luzz Malfoy, a Javiera Malfoy, a Unbreakable Little Mind15, a Fernanda Rozner, a Little Inonce, a , a Natty Weasley, a Klaudia-de-Malfoy y a Clau-22.
En fin, el próximo capítulo se pondrá un poco más interesante, porque Draco necesita apurar más las cosas para que Ginny no lo use demasiado.
Dejen sus reviews y opinen que les pareció, solo serán unos minutos.
Saludos!
