SEGUNDO CAPITULO
Rin se sentó a la entrada de la cabaña mientras pelaba verduras para cena. Necesitaba cuidarse en suestado, lo sabía, pero no sentía hambre. Era por él, por el cachorrito que llevaba dentro de ella, el único recuerdo evidente de Sesshomaru.
Mientras hacía esta tarea se zambulló de nuevo en sus dulces recuerdos:
---------------------FLASHBACK-------------------------------
Los dos siguientes meses, tras esa noche de amor, fueron los más felices de su vida. No es que el amo fuera más atento con ella, o que la alabara o que estuviera más con ella...él jamás demostraría sus sentimientos así, tan evidentemente .Pero periódicamente acudía como una sombra a su habitación y le hacía el amor varias veces hasta que los dos caían totalmente agotados.
Sentía su olor en su piel, se sonrojaba al recordar sus labios en su cuello, se estremecía cuando recordaba su mano en su sexo, y le deseaba intensamente...
Con todo, comprendía a su señor y jamás podría permitirse expresarle sus sentimientos abiertamente porque entonces quedaría en evidencia algo que ambos sabían: que había algo más que pasión entre ellos.. y eso, simplemente por orgullo, debía ser totalemente aniquilado de raiz por Sesshomaru.
--estoy viviendo como en un sueño... donde en cualquier instante puedo despertar, cualquier cosa de la realidad puede sacarnos de esta frágil burbuja... tengo tanto miedo de estropearlo...- murmuraba Rin mientras veía a su señor prepararse para enfretarse a los demonios que se atrevían a invadir su territorio.
Cuando le vió salir al patio salió desde su habitación y corrió como siempre hacía para desearle suerte:
--Sesshomaru-Sama!...--le dijo sonriéndole, sin atreverse a expresar su deseo de que se cuidara- suerte..-
--no le hará falta- replicó Jaken mirando con verdadera beneración a su señor- esos estupidos ynecios youkais todavía no han aprendido que mi señor es el más fuerte..les dará una lección.-
Rin sonrió a su señor y le despidió, viendo cómo se transformaba en ese animal bello y salvaje.
No fue hasta unos días después que empezó a sospechar de su estado, era extraño... se le estaba retrasando la regla casi tres semanas...no era muy normal en ella pues era puntual como un reloj.
Cuando las nauseas se presentaron por las mañanas ya no tuvo duda: estaba embarazada.
No sólo estaba encinta sino que además estaba aterrada, si su señor lo llegaba a saber no sabía qué podría hacerle...era tan imprevisible.. detestaba a los humanos y a los hayous todavía más! Con eso tenía más que suficiente..aunque no creía que le hiciera daño es muy posible que la despreciara y eso sería mucho más doloroso.
No permitiría que siguiera con él si esperaba un bastardo.
--te ves extraña, hueles...rara- dijo Jaken una mañana.
--esto..si?...quizás son las hierbas que estado recogiendo esta mañana... sabes cuando regresará el Amo?- preguntó para cambiar de tema
--pues no...cómo voy a saberlo? Ya sabes que el amo se va y regresa cada vez que quiere y no tiene porque darle explicaciones a una niña como tú..- dijo el sapo quisquilloso.
--ya pero a ti tampoco te las da...-rió ella maliciosamente.
Aquella noche se decidió apartarse del camino de Sesshomaru. No quería huir de su señor, sólo quería lo mejor para él y sabía que si ella estaba a su lado así no sería más que un estorbo para sus ambiciones. El comentario de Jaken la había alertado, los youkais estaban empezando a darse cuenta.
A pesar de que ni siquiera tenía signos externos evidentes de su estado el olor era inconfundible..era como un letrero enorme para quien quisiera leerlo.
Debía huir antes de que fuera demasiado tarde.
Antes de que amaneciera se puso en camino, oculta entre las sombras y cobijada bajo un piel de oso para disimular su olor.
Caminó varios días, muchos más de lo que ella quisiera, escondiéndose de todo ser vivo hasta que creyó estar a salvo.
Estaba lejos, muy lejos de su amo...allí no podría encontrarla... o al menos eso creía..
--------------------FIN DEL FLASHBACK------------------------------------
Y en esa situación estaba ahora, 3 meses después, abandonada, sola por propia voluntad, sin la esperanza de que nadie la fuera a buscar.
Se asustaba constantemente de que apareciera alguien, llamaba a Jaken instintibamente cada vez que oía algo extraño...pero el sapo jamás apareció.
La única voz familiar que había por allí la llamó en ese instante.
Un hombre de unos 25 años salió de la espesura. Era un exterminador de demonios, su arma arrojadiza lo delataba igual que su cuerpo fibrado y sus ojos siempre vigilantes.
--Kohaku!- saludó Rin dejando la cesta de verduras en el banco y poniéndose en pie para saludarle.
--hola!- saludó el hombre de cabellos morenos- que tal te encuentras? Te ha molestado algún demonio?- su sonrisa era amable y en su mirada había un brillo especial que hacía sonrojar a la joven.
--no, todo perfecto desde que viniste la última vez, eres un exterminador fabuloso...no se han atrevido a molestarme!..- respondió ella – te apetece un té?..he hecho pasteles de arroz..-
Rin ya había entrado en la casa para buscar la tetera, dos vasos y plato con unos pastelillos que hacían la boca agua sólo mirarlos.
--gracias..- dijo Kohaku -... te ha crecido la tripita...cada día estás más hermosa...- no la miraba, lo dijo con los ojos clavados en sus zapatillas, como si nunca las hubiera visto, y con las mejillas coloradas.
Rin sabía que Kohaku se había quedado viudo hacía unos años, no tenía hijos, y su hermana Sango le instaba constantemente a que se buscara una esposa y rehiciera su vida. Aunque Sango nunca la mencionó directamente, Rin sabía que ella no el gustaba como cuñada...al fin y al cabo era la seguidora incondicional de un youkai, uno de esos seres que habían acabado con su familia.
Pero la hermana mayor de Kohaku también queriá la felicidad para él tras lo mucho que había sufrido años atrás y por eso permitía esas visitas.
Éste la había ayudado cuando un demonio la había intentado atacar poco tiempo después de establecerse allí. Limpió la zona de youkais y la ayudó en todo lo que pudo para que estuviera cómoda en su retiro y ganara su confianza.
Kohaku sabía que ella todavía pensaba en su señor...era más que evidente, pero creía también, que como humana, cambiaría y que podría atraerla a su lado.
--sabes que puedes contar conmigo para lo que sea- le comentó cuando al atardecer ya se iba- ...no estarías mejor en la aldea...? en tu estado no es bueno que andes por ahí..sola,..- le recriminó cariñosamente.
Rin le había explicado su estado, le había tomado como amigo, recordando su corta amistad en la infancia. Desde entonces el joven se había convertido en su protector. Le traía noticias del pueblo y todo cuanto necesitaba.
Le pedía que fuera con él pero ella se negaba una y otra vez, sentía que debía estar allí... pensaba en su amo..por supuesto cuando le decía Kohaku que no.
El cielo ya estaba oscureciendo, el sol apenas se veía asomar por las montañas, Rin recogió su cesta de verduras abandonada, y se disponía a entrar en la casa cuando un movimiento repentino la distrajo.
Un estremecimiento le recorrió la espalda...cuando se giró vió que todo estaba en calma...sólo una ligera brisa movía los árboles...
Su mirada recorrió el claro hasta clavarse en una figura blanca sentada bajo un árbol.
Rin se acercó a Sesshomaru, le había clavado su ambarina mirada. La situación le recordó a la primera vez que se vieron aunque evidentemente las cosas ahora habían cambiado mucho...
--pretendías huir de mi?-le recriminó Sesshomaru.
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Bueno aquí tenéis el segundo capítulo... espero que os guste también!
Mil gracias por vuestros Reviews!