Yoru
Capítulo 1: Reality.
-Última parada del tren! –se escuchaba la voz ronca de alguien mientras campanillas resuenan , una multitud se aglomera a bajar del tren mientras un joven que luce cansado en uno de los vagones yace en un profundo sueño en unos de los asientos que estaban a l final , nadie volteaba a mirarlo todos preocupados por su bienestar y el de los suyos .
-Oye! ¡Chico! –Despierta ¡Una voz le grita y el joven se levanta de un salto con su maleta en sus brazos dándose cuenta que no era un sueño sus padres si estaban muertos , su hermano también y él estaba solo completamente solo en un mundo que no era para él , lo peor de la situación es que tenía que huir para que nadie sepa que había matado , era un criminal en su mente no había paz pero su hermano es cierto ,él le había hecho creer que si en el mundo había uno solo que se impusiera ante la crueldad este la suerte entraría a su vida. Quizás funcione pensó- Yo le prometí que no iba a morir tan fácil no aún no a manos de Ashura o terminar en la cárcel, eso sería la culminación de sus días de seguro si llegase a pasar MI familia me estará esperando en el más allá.
-Chico acaso – ¿No me has escuchado? Tienes que bajarte ya hemos llegado a la estación de Vermont.
-¿Vermont ¡? Tan rápido llegamos comenta quitándose el sueño de sus orbes con su manos derecha, mientras con la izquierda se sostiene su maleta.
-¡Así es! Ya ha pasado unos dos días y medio desde que salimos -Ahora apresúrate tengo que marcar en la estación antes que sea tarde – ¡Vamos baja ya!-el conductor con un tono seco le indica sin prestarle mayor importancia le da la espalda y se marcha.
-Algo torpe por el cansancio y cortadas en las piernas baja del tren tambaleándose para ser recibido por un radiante sol que le abraza en su calidez representativa de los días soleados de Vermont completamente diferente de Dagon.
-¡Vaya! –¡Que hermoso paisaje ! exclama el joven al percatarse que la estación de trenes queda cerca del campo se queda unos minutos contemplando .Para después caminar hacia la ciudad pero sin mucha suerte se da cuenta de que está a media hora de la ciudad donde él debía ir .
Después de caminar hasta la ciudad se lamenta de no haber tomado un taxi pero recordando que ese dinero le servirá para hospedarse y comer algo antes de conseguir algún trabajo y no quedarse en la calle como le sucedió en Dagon se siente mejor.
-Disculpe señor... Yo quisiera saber... ¿Dónde queda el centro de la ciudad?-pregunta de manera amable tratando de sonar casual al primer transeúnte que ve caminar en su dirección.
-Claro...Tenéis que ir hasta la calle principal y de allí girar a la derecha –El hombre tenía una larga barba y era algo mayor parecía adinerado por su aspecto el traje se veía caro, si hubiese sido de noche a lo mejor le sacaba unos cuantos dólares.
-¡Oh Muchas Gracias Señor! – responde tratando de imitar el tono alegre del mayor quien ya se había alejado unos cuantos pasos quizás desconfiando del apariencia descuidada del joven.
Camino hasta la calle indicada tratando de sacar de su mente los pensamientos de asaltar personas teniendo en consideración que para esas horas ya Ashura debía estar buscándolo o la policía tras los restos de sangre por el edificio de Dagon .
Al llegar a la avenida principal ya cansado por el sol su piel antes blanca ahora era algo oscura el estar sin alimentos tantas horas le estaba cobrando factura muy pronto sentía sus piernas ceder a cada paso, en una de las aceras nota un letrero que dice abierto las 24 horas e ingresa era un sencillo hotel para extranjeros algo decente y lo más importante económico lo reconoció de inmediato.
-Buenas Tardes ¿Se le ofrece algo?- Una jovencita de unos quince años no más, de piel clara ojos verde claro y castaña con una gran sonrisa usando un uniforme semiformal se le acerca. Notando que el joven se estaba desvaneciendo frente a ella le toma del brazo para guiarlo a la pequeña recepción donde hay un sofá un tanto viejo pero cómodo para recostarle.
-¿Señor? ¡SEÑOR! – ¿Que le sucede? –La chica pronto se alarma al ver que tiene una herida en su oreja que está sangrando, grita para que alguien venga a auxiliarlo sin moverse del lado del recién llegado la chica intenta ponerle algo de colonia en el pecho pero el joven frente a ella está ya muy pálido.
-¿Qué es lo que está pasando? Sakura? - ¿Quién es este joven?-Acercándose a toda prisa un joven algo mayor que Fay de orbes dorados y cabellera clara se arrodilla frente a este pare revisar su pulso y poder acostarlo totalmente en el sofá.
-No... No lo sé... Yo solo le pregunte que se le ofrecía y él se desmayó. Yo no sé de dónde salió... Pero se ve muy mal – Kakei san ¿Qué podemos hacer?- con la voz entrecortada un muy asustada jovencita trata de ayudarle a curar las múltiples heridas del joven.
-Ya veo... Dejemos que descanse y cuando despierte le preguntaremos que lo trajo hasta aquí – Parece que es un viajero –Responde un muy calmado Kakei acomodándose sus lentes sin demostrar preocupación alguna.
-Pero ... No sería mejor preguntarle ahora parece que le duele algo – Kakei san ... El parece que está muy mal herido –Con un tono muy preocupado y con sus manos entrelazadas Sakura se acerca más al joven que yace en el sofá para poder remover el algodón que le puso en la herida .
-Quizás tengas razón pero mira sus pies parece que ha caminado mucho debe de estar exhausto – Además lo más probable sea que el desee quedarse aquí... Después de todo si llego aquí es porque no tenía donde hospedarse.
-Hmm... Está bien Kakei san – Responde no muy convencida Sakura que ahora fue por una manta para cubrir al joven que se estremecía.
En la madrugada del siguiente día Fay despierta algo confundido y con dolor en todo su cuerpo lo única que recuerda es el haber llegado hasta la avenida y haber visto un cartel afuera del hotel, rascándose la cabeza nota vendajes en sus brazos torso y cabeza .Al intentar levantarse falla un par de veces, al final se levanta y llega hasta la mesa de la recepción notando lo tarde que es la puerta ya cerrada la oscuridad y la luz tenue de una lámpara próxima a una mesa. Casi sin fuerzas en su cuerpo toca la campañilla de la mesa de recepción con el fin de que alguien aparezca.
-¿Cómo llegue hasta acá? No lo recuerdo – Se pregunta en su mente sin dejar de ver a su alrededor con incertidumbre.
-Vaya ¡Has despertado! – Un joven más alto que el de aspecto agradable baja de inmediato y le extiende su diestra – Mi nombre es Kakei soy el administrador del Hotel.
-¿Ud... Ha sido quien me curó las heridas? –Pregunta Fay mientras levemente estrecha la mano del contrario sin dejar de mirarle devolviéndole el saludo de la manera más amable como podía en su condición.
-Por cierto mi nombre es Fay Flowright – termina la frase tratando de sonar casual.
-Mucho Gusto .. Oh NO! ha sido mi ayudante Sakura que desde que llegaste te ayudo – Dime…. ¿Por qué estás aquí?- Tratando de leer la mente del contrario mirándole directamente a los ojos mientras le dedicaba una sonrisa tranquilizadora.
-Yo quería reservar una habitación pero llevo viajando algún tiempo y me sentí mal – No me acostumbro a viajar tan seguido... Yo estaba muy cansado –manteniendo un tono calmado le responde tratando de no mirarle a los ojos distrayéndose con una de las vendas de sus manos.
-Está bien... Entonces ¿Cuánto tiempo vas a aquedarte? Tenemos varios tipos de habitaciones – le comenta Kakei quien aún no le convence mucho la historia de ser un simple viajero.
-Seguro... Yo necesito una habitación económica –le responde de la manera más calmada como puede, presiente que aquella persona sabe más de lo que él se imagina y probablemente terminaría descubriendo el porqué de su viaje.
Brindándole una sonrisa muy amplia le entrega las llaves de una de las habitaciones económicas indicándole el precio de la misma y las regulaciones generales de seguridad de su establecimiento teniendo en cuenta la situación en la que el joven recién llegado se encontraba con una apariencia deplorable, decide no hacer más preguntas para no poner más nervioso al joven quien ahora bostezaba observando sus alrededores.
-¡Sakura! Ven aquí por favor... –exclamo Kakei dirigiéndose a la escalera para que la jovencita de orbes claro llegase de inmediato.
-Si Kakei san... Ya estoy aquí – Aun retocándose el cabello al parecer acababa de desertar pero estaba lista para trabajar se alegra al ver que el joven ya había despertado.
-Él es Fay kun y estará hospedado aquí por algunas semanas – sonriéndole mientras se dirige a su oficina comenta – Por favor indícale donde es su habitación lo dejo en tus manos... –pero antes de irse se dirige hasta el joven de cabellera dorada que tenía una expresión de calma hasta ese momento para susurrarle.
-Si tienes algún problema no dudes pedir me ayuda...Yo haré lo posible por ayudarte – poniendo su diestra en el hombro de este que se notaba tenso ante tal comentario –
-Esta... Bien Kakei san Muchas gracias – Responde Fay tratando de no sonar sospechosos ofreciéndole una amplia y brillante sonrisa recordando lo que Ashura le había indicado hace unos años atrás en el refugio. La sonrisa es la mejor manera de esconder lo que piensas y sientes realmente uno de los mejores disfraces.
Una vez solos Sakura quien presenció toda la escena y más aun notando lo tenso que parecía el joven le toma de la mano para llamar su atención diciéndole – Un placer conocerle Fay... Yo le ayudare en lo que necesite ... vamos a su habitación – Fay solo asiente y se deja dirigir arriba de las escaleras hasta lo que sería su refugio temporal puesto su dinero le permitiría estar allí por unas semanas hasta quedarse en la calle y por lo visto el conseguir trabajo sería la mejor opción para no despertar sospechas .
Fay ingresa a la habitación notando lo pequeña y escasa de muebles que es pero cómoda que se veía, lo que más llamó su atención era la cama pequeña pero con muchos cobertores – ¡Perfecto! Pensó para sí al menos no pasaría frio por esas semanas.
Bien aquí es Fay san espero todo sea de su agrado si necesita algo pídamelo – dice guiñándole un ojo, la chica le muestra su amabilidad entregándole lo que era un menú en sus manos mientras le sonríe de la manera más dulce.
-Gracias Sakura chan eres muy amable...También agradezco por ayudarme cuando llegué. Recordare pedir tu ayuda cuando lo necesite – trata de ser amable viendo los esfuerzos de la chica por ayudarle. Pronto Recordó que Kakei no menciono nada de comida solo estadía, quizás no debía aceptar tanta amabilidad o ambos acabarían en la calle.
Y eso sí sería un problema porque ya para él, mantenerse con vida en las calles era muy difícil ya llevaba años tratando de sobrevivir por su cuenta, pero cada día parecía que era solo el principio de una espiral en el mismo infierno al que había sido condenado por alguna fuerza invisible. Quizás algún día el destino sea intervenido por motivos divinos y toda esa mala suerte que había vivido pasando por desgracia en desgracia llegase a su fin.
